La Justicia Lenta a veces no es que no sea justicia, es que puede matar inocentes
Probablemente
intentar tratar con Psiquiatras para que rectifiquen en sus prejuicios, es
tarea prácticamente imposible. Las víctimas que existen en manos de
tratamientos por psiquiatras son innumerables (y siempre opacas a la opinión pública); el Estado, y por lo general
cualquier Estado de cualquier parte del mundo, las oculta y los profesionales
de la psiquiatría suelen protegerse con gabinetes de abogados que, por lo
general, siempre aluden a los mismos principios jurídicos para avasallar a las
familias cuando ven que su familiar, en manos de alguno de estos personajes
“prepotente” (hasta llegar a poder
considerarse “siniestros”) van decayendo hasta ver arruinada su vida (o directamente fallecen) a pesar de las
reiteradas advertencias que vinieran realizándose por los allegados y aún así,
siguiendo éstos siguieran confiando en las palabras del psiquiatra (o equipo de psiquiatras) hasta que lo irremediable se hace realidad (una realidad que no suele tener remedio).
Por lo general, si el caso es muy llamativo (y pudiera perjudicar la imagen de una institución o de un profesional
afamado), la prensa local sale, sin dudarlo al rescate, con una entrevista
a toda página, destacando la trayectoria del profesional “cuestionado” (por lo general son Directrices o de nivel
similar que señalaron las directrices) donde en algún momento de la
entrevista se destaca “esos casos difíciles” que acaban en tragedia y que
“nunca tuvieron solución” a criterio del profesional o de la institución, cuestionado/da
(o ya abiertamente cuestionado/da) por
una familia no solo hundida en la decepción sino por lo general “ya enlutada”,
que tal vez hubiera pensado ir a los tribunales (o que yendo y apelando a la justicia ha visto cómo no existiera ningún
argumento de los prometidos por sus letrados llegara a cuajar, y desde la
humillación de la pérdida en todos los aspectos: familiar, dinero litigando, y
a su vez saliendo vapuleados por una sentencia que no mereciera la pena
recurrir según el criterio de los abogados) les cambia la vida para
siempre, y ni siquiera comentar con los amigos o resto de familiares supone
ningún consuelo posible. Para estas familias que confiaron en el mundo de la
psiquiatría y en sus facultades médicas, su perspectiva cambiaría para siempre
y el sentimiento de culpabilidad les acompañará el resto de sus vidas a cada
uno de ellos (¿qué hicimos mal? se
preguntarán una y otra vez); y por lo general, con el tiempo y poco a poco,
irán apareciendo datos, papeles, relatos o confidencias de “terceros” que irán
“dibujando” una realidad sobre su fallecido familiar que les pasara
desapercibida (o que les dijeran los
profesionales que “no era relevante” porque la enfermedad, a veces, “hace esos
estragos” pero nunca nos dan cifras reales, ni entrevistas con todos y cada
uno de los familiares – suelen haber sido
culpabilizados hasta la médula y no se atreven a decir “ni mu” y menos ante una
cámara de tv), ni se da cabida a que los pacientes “hablen” públicamente de
lo que les estuviera pasando o les pasara en el pasado para tener esa
enfermedad (solo he visto a un tipo que
decidió matar a su padre o madre y salió en la TV “echando la culpa a la
enfermedad” como si no fuera con él, lo que habla de un muy mal tratamiento y
sobre todo de una estrategia de la psiquiatría destinada a reforzar los
prejuicios sociales y permitirles que su coto sea cerrado, exclusivo y
sin injerencia alguna). Que hablen los familiares de lo que fuera pasando
en la relación con la psiquiatría (sin
estar previamente domesticados) es “una temeridad” para el mundo de la
psiquiatría (mejor de eso ni hablar)
la tesis biologicísta se impone (con
entrevistas de homicidas que se justifican ante la tv – realmente da grima - con esa misma tesis biologicista que tanto
agrada al mundo de la psiquiatría y tanto omnipoder les otorga ante la sociedad
y ante los tribunales) a pesar de contra-evidencias, incluso en los
tribunales se “allanan”, porque sencillamente es la más cómoda de argumentar e
imposible de rebatir ante una sociedad llena de miedos que son fáciles de transformar
en prejuicios (sí, llena de prejuicios)
pero que, a su vez, cuando el Sr. Gallardón como Ministro redactara el borrador
de una Ley contra el aborto (en la que
pidiera someter a las mujeres que buscan el aborto a evaluación psiquiátrica)
bien deprisa toda la sociedad se alarmara, y la ley decayera y todos la
ignoraran y alejaran del contenido y los argumentos que le pudieran vincular
con la “paternidad” de su texto (porque
el miedo, e incluso el pánico a una ley como esa, inundara a todas las familias:
Si se juzgaba a una hija por pretender abortar quien saliera en su defensa – el
marido, los hijos, los suegros los abuelos…- todos podían ir a parar a un
tratamiento psiquiátrico de manera forzosa y legal.
Desde este blog ya señalé que tal posibilidad de
recuperar esa misma ley ,“no está muerta”, y será cuestión de tiempo que la
misma se recupere (es demasiado versátil
y poderosa la psiquiatría como para renunciar a esa nueva frontera de poder,
que el horizonte de nuestra distópica realidad internacional anticipa como
nueva frontera y meta para la sumisión total e la población ante lo que parece
inevitable destrucción del sentido común, al que la psiquiatría internacional
viene colaborando y proponiendo argumentando que solo son científicos);
pero que desde la distancia, y con los
nuevos datos, documentos y relatos, las familias “ven” que “se hubiera podido
hacer mucho mejor” y se acaban preguntando si la psiquiatría realmente es
medicina o un lugar de “manipulación” y ocultación de criterios médicos o terapéuticos
(que no resistirían la más mínima crítica
imparcial). Y si entran en una asociación para intentar comprender “qué
hubiera pasado para llegar a ése óbito” se encontrarían con que tal asociación
se halla bajo el control de alguna asociación psiquiátrica, que no va a
permitir ningún discurso crítico que no sea la aceptación y el duelo (y de paso aumentar, si es posible, la culpa
a los propios familiares si aparecen por ahí para sobrellevar el luto: Es una
enfermedad biológica, será el mensaje de fondo al ver los comentarios sumisos
de enfermos que dicen haberse curado o estar estabilizados pero totalmente
alienados, cuando no son sencillamente personajes despersonalizados que repiten
como loros las máximas de sus psiquiatras para ser considerados “normales”;
representarían el ideal de ciudadano para el formato de Estado que se antoja
llegará en no mucho tiempo a nuestras sociedades y la psiquiatría aumentará su
espacio de poder de manera muy relevante en el control de la sociedad).
Es
entendible que así ocurra con familias que quieren a sus familiares cuando
accidentalmente son ingresados en psiquiatría y mueren a los tres días habiendo
adjudicado la tutela por orden judicial de su familiar a no se sabe quién, y no
les permiten visitas y al tercer día les dan la mala noticia: Se murió por
causa súbita. Así por todo el morro. ¿Qué no se lo cree el lector, pues
recuerde la noticia de El País de hace unos años, donde una joven fue a
urgencias acompañada de un familiar o amiga porque “oía voces” la ingresaron y
ataron y a los tres días apareció muerta. La psiquiatra de urgencias hubo
diagnosticado un mal mayor, pidió orden judicial , tutela para hacerle lo que
quisiera, y cuando la familia pidió saber qué pasara (después de enterrarla)
vieron la que la Doctora (¿?) Psiquiatra se precipitó y no había tal enfermedad
mental, porque no hizo el escáner pertinente. ¿Creen que aceptara
responsabilidad alguna? Ni hablar del peluquín. El gabinete jurídico del
Hospital argumentó “Muerte súbita” según decía la noticia de El País, pero
desconocemos el resultado del proceso judicial y si la ”Doctora”? tuvo algún
reproche judicial. A parte de las barbaridades que el mundo de la psiquiatría
se permite hacer por todo el mundo y que este blog es apenas un ridículo
bosquejo de tal actividad, podríamos recordar aquella angustiosa declaración en
redes de una abogada suplicando por dos niños, que estando sus padres en
proceso de separación, los servicios sociales habían decidido que como los
niños no querían estar con su madre y sí con su padre, fueran internados en una
planta de psiquiatría con vigilancia policial (creo recordar que eran niños de 9 y 12 años de edad) y la
“progenitora” consintió en tal trauma para esos niños antes de verlo con su
padre. No sé cómo acabara tal circunstancia, porque tampoco la TV se hiciera
eco del caso (por entonces tal vez fuera
considerado un asunto inconveniente o molesto de hacer público y de saber cómo
acabara en realidad). En Japón un occidental que no sabía japonés murió
atado en la cama después de 15 días inmovilizado por los psiquiatras del
hospital (¿?) la noticia también ocupó un espacio en El País.
Cuando las
familias están “cada una por su lado” pedir responsabilidades por un mal
tratamiento resulta inviable. Se sabe que los malos tratos y la violencia son
la fuente del origen de los trastornos mentales, pero hay excusas del mundo de
la psiquiatría para aceptar esa verdad que les resulta incómoda de gestionar;
entrar en esos terrenos suele llevar a señalar al conjunto de la sociedad como
responsable y si se profundiza más, aparecen las relaciones de poder como causa
y en último extremo y también en ocasiones, el propio formato del Estado, por
lo que siempre es más cómodo sumergirse, siempre que es posible y cuela, en las
causas biologicistas y si la familia traga y acepta por estar dividida, la
psiquiatría tiene fácil su rol y papel ante el paciente (si no hay unidad familiar para apoyar al paciente, este acaba
“perdido” y sin apoyos reales – para los psiquiatras, una persona aislada es carne
de cañón). A la vista se hallara el caso reciente en Aragón, que parece que
no señalará al psiquiatra de aquella residencia donde los jóvenes se escapaban
y se descubriera abusos y la psiquiatra recetaba sin saber lo que pasaba en su
puesto de trabajo. Parece que no tienen responsabilidades, al decir de su doble
función que incluye la de testigo/testimonio, que les aleja de procurar el
bienestar de aquellos jóvenes. La sanción cayó al la dirección y alguno más y
creo que se cerró el centro. Aun mucho más recientemente, solo unas pocas
semanas, señalaban otro centro de tutelados menores caídos en una red de
prostitución (y ya van unos cuantos en España). Lo de argentina parece haberse
silenciado del todo, aquello del maltrato a niños en las guarderías y la
indignación de los padres. Y lo más reciente resulta sorpresivo, creo que era
el /80% de los maestros se sienten amenazados en clase en España, y un
porcentaje creo recordar del 30% han sido agredidos en clase y amenazados (parecía una evidencia que la violencia en
clase, entre alumnos, con amenazas, abusos, acoso y suicidios, no podía acabar
bien si los centros señalaban a las víctimas por no saber defenderse – tarde o
temprano el concepto de violencia, así entendida, y esa gestión, iba a acabar
por alcanzar al profesorado, como así hubiera sido).
Había un
joven que recibiera abusos infantiles de su hermana mayor en el seno familiar,
y aquello sería gestionado haciendo recaer al hermano menor toda culpa en
cualquier momento, y acabara en un psiquiátrico de por vida (al parecer para la
familia era de mayor coste social cargar la responsabilidad a la hija mayor que
intentar reconducir la situación dada)
También
hay madres que sobre abusan de sus hijos en la infancia, y eso tiene
consecuencias posteriores que podrían ser detectadas, pero “cómo gestionar”
para que se reconozca por ambos, se pueda solucionar con terapia (es decir hablando con un moderador
imparcial) y resolver la situación quitando culpas al abusado y sin que
trascienda y quede en manos de los dimes y diretes de una sociedad ávida de
cotilleos con los que tapar los propios pecados? De ahí que cuando aparece al
necesidad de hablar todo se niega haciendo que el abusado vea un mundo
distópico a su alrededor y empiece a pagar el pato de cualquier cosa familiar.
Las
situaciones que crea la propia naturaleza de la condición humana, cuando es la
mujer quien abusa (eso que ahora dicen
que es imposible, pero que no se argumenta el porqué fuera imposible pese a
toda evidencia en contra) y a sus hijos les metiera la lengua en sus
boquitas desde la tierna infancia y pensara que sus cuerpos les pertenece sin
pensar que ya son personitas y que ofenden su sensibilidad; y resultara que tal
proceder fuera una tendencia, y su visión de la sexualidad fuere que el sexo es
fundamental criterio para la madurez y desde ahí no tuviera límite o frontera (y a por todos los miembros de una familia
fuere?) Desde reconocer que esa realidad existe, bastaría pensar que todos los afectados de una
unidad familiar que no pensaran como esa misma persona (sobre que el sexo es lo fundamental en la sociedad moderna) se sentirían culpables y desde la culpa
siempre es difícil gestionar situaciones familiares donde por razones similares
aparecen trastornos emocionales o mentales. Los que podían hablar tienen miedo
de reconocer su “pecado” o realmente inconveniente, pues hubieran pasado muchos
años y con familia nueva ¿“porqué comprometer la propia fama personal y con
ella a familia e hijos? Les puedo asegurar que cualquier psiquiatra avalaría
esta tesis de escapismo de cualquier culpa como fundamento de nuestra sociedad y
que cada quién cargue con lo que le hubiera tocado (sencillamente porque al psiquiatra le ha tocado el “abusado”). Probablemente
de ahí vendría esa visión morbosa que puede aparece en quienes ejercen la
psiquiatría cuando barruntan que el fondo es sexual.
Lo que
quiero trasladar es la cuestión de un joven que en la UME está recibiendo un
maltrato evidente porque la progenitora y el hermano (asistente social de la
DGA) decidieron arruinarle la vida. Si la cosa sigue por el mismo sendero, este
joven perderá su tercer trabajo bien remunerado. La UME se niega por motivos
legales a ponerle un inyectable y asegurar que se recupera del propio brote que
el mismo joven vio venir a `primeros de octubre, por el trato recibido en la
propia UME. El Instancia 22 que ya supiera del caso desde 2019 (cuando la
progenitora con mentiras expresadas en documentos médicos) acepta amenazar a
este joven; y posteriormente ante tanta distopía le van cerrando caminos(casi
le llevan a al muerte una vez) ahora el juzgado bien informado por el padre
parece tener una filtración interna que informa con celeridad a la progenitora
(al parecer, al ser el hermano Trabajador social de la DGA y tener relación con
ese Juzgado Instancia 22, del que consiguió hacer recaer sobre su hermano toda
la miseria que ahora vive, podría obtener él o su progenitora tales
filtraciones y trasladarlas a la UME y al psiquiatra que nunca aceptará que el
padre y el hijo puedan relacionarse (lo mismo que la progenitora esgrimiera) y
es capaz de llevar a este hijo a la muerte, esta vez sí o sí.
Parecía
que esta vez el Juzgado se lo tomaría en serio, porque decía la administrativa
que trasladaban los asuntos al Decano y de ahí al Fiscal. Pero qué pasaría si
antes de nada llega a la progenitora y al psiquiatra de la UME. Dice el
psiquiatra de la UME que le ha llegado una citación este viernes 16, y ante la situación negada por el
psiquiatra de estar el hijo en proceso de reiteración de crisis, le pide el
Juzgado un informe del que ya sabe la postura escrita del padre con antelación,
porque en caso contrario, porqué le diría “Vaya, vaya al juzgado a quejarse de
que no se pone remedio a la situación del hijo desde octubre y pudiera perder
el trabajo, vaya vaya….es el Instancia 22 (eso le dice al padre, cuando el día anterior
el padre le dice que está en contacto con el juzgado instancia 22 y hoy le dice
que está dispuesto a presentarse el mismo lunes 19 en el juzgado e intentar
hablar con el letrado, el fiscal o la juez). Le nombra un terreno de la
progenitora al hijo, en plena crisis emocional, y este piensa en comprarse un
coche; se lo dice a este psiquiatra y le contesta “menos mal que estamos a
sábado y no puede un sábado comprarse un coche tu hijo. Por si alguien no
sabe cómo la gastan los psiquiatras de esta ciudad cuando se argumenta en su
contra por puro sentido común. Así que ahora se concibe que toda la
colaboración que pudiera haber pedido el juzgado instancia 22 a la UME se hubiera
convertido en una fuente de información
usada por el psiquiatra para manipular al hijo contra el padre y además con
la ventaja de haber lo que parece filtraciones para dar ventaja. Esto pasa
cuando les pillas a los de la Fundación Apoyo haciendo mal las cosas (porque el
topo lo tiene dentro) y vendría a resultar que lo que pasa de filtraciones de
juzgados en la TV pudiera alcanzar a gente común y trabajadores no les y corrientes según el
tipo de caso judicializado, para dar ventaja en este caso a “los malos”…
El Juzgado
tiene toda la información real y documentada por el padre, y la vida del hijo
está en riesgo.
La
tentación era publicar todo, absolutamente todo, con nombres apellidos y
expedientes y documentos para intentar salvar al hijo, pero hay que dar la
oportunidad al sistema judicial aunque el tiempo se nos echa encima (les
recuerdo que el objetivo de la progenitora y los psiquiatras siempre fu8e el
mismo Vds en el 1ª Instancia qué opinan (le dejan perder el trabajo y/o morir?)
Sé que no
soy nadie, dice el padre, que me pueden difamar todo lo que quieran y seguir
manipulando documentos la progenitora (si le funcionó ene l pasado porque no le
seguirá funcionando en el presente) hasta llegó a decir que el padre hubiera
abusado de sus hijos; al menos de dos de ellos; y se fuere al Miguel Servet a
buscar documento médico al respecto, pero nunca puso denuncia pero mantuvo el
argumento en el ámbito social. Qué no habrá dicho del propio hijo en cualquier
sitio y lugar. Se ha ido pasando por el trabajo del padre recurrentemente en
estos últimos 40 años con la misma monserga.
¿Van a
proteger al hijo o lo van a sacrificar porque el padre es culpable? Vds. deciden
pero me parece que otra vez llegan tarde señores. Otra vez, por eso lo público.