Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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viernes, 16 de enero de 2026

La Justicia Lenta a veces no es que no sea justicia, es que matar inocentes

 La Justicia Lenta a veces no es que no sea justicia, es que puede matar inocentes

Probablemente intentar tratar con Psiquiatras para que rectifiquen en sus prejuicios, es tarea prácticamente imposible. Las víctimas que existen en manos de tratamientos por psiquiatras son innumerables (y siempre opacas a la opinión pública); el Estado, y por lo general cualquier Estado de cualquier parte del mundo, las oculta y los profesionales de la psiquiatría suelen protegerse con gabinetes de abogados que, por lo general, siempre aluden a los mismos principios jurídicos para avasallar a las familias cuando ven que su familiar, en manos de alguno de estos personajes “prepotente” (hasta llegar a poder considerarse “siniestros”) van decayendo hasta ver arruinada su vida (o directamente fallecen) a pesar de las reiteradas advertencias que vinieran realizándose por los allegados y aún así, siguiendo éstos siguieran confiando en las palabras del psiquiatra (o equipo de psiquiatras)  hasta que lo irremediable se hace realidad (una realidad que no suele tener remedio). Por lo general, si el caso es muy llamativo (y pudiera perjudicar la imagen de una institución o de un profesional afamado), la prensa local sale, sin dudarlo al rescate, con una entrevista a toda página, destacando la trayectoria del profesional “cuestionado” (por lo general son Directrices o de nivel similar que señalaron las directrices) donde en algún momento de la entrevista se destaca “esos casos difíciles” que acaban en tragedia y que “nunca tuvieron solución” a criterio del profesional o de la institución, cuestionado/da (o ya abiertamente cuestionado/da) por una familia no solo hundida en la decepción sino por lo general “ya enlutada”, que tal vez hubiera pensado ir a los tribunales (o que yendo y apelando a la justicia ha visto cómo no existiera ningún argumento de los prometidos por sus letrados llegara a cuajar, y desde la humillación de la pérdida en todos los aspectos: familiar, dinero litigando, y a su vez saliendo vapuleados por una sentencia que no mereciera la pena recurrir según el criterio de los abogados) les cambia la vida para siempre, y ni siquiera comentar con los amigos o resto de familiares supone ningún consuelo posible. Para estas familias que confiaron en el mundo de la psiquiatría y en sus facultades médicas, su perspectiva cambiaría para siempre y el sentimiento de culpabilidad les acompañará el resto de sus vidas a cada uno de ellos (¿qué hicimos mal? se preguntarán una y otra vez); y por lo general, con el tiempo y poco a poco, irán apareciendo datos, papeles, relatos o confidencias de “terceros” que irán “dibujando” una realidad sobre su fallecido familiar que les pasara desapercibida (o que les dijeran los profesionales que “no era relevante” porque la enfermedad, a veces, “hace esos estragos” pero nunca nos dan cifras reales, ni entrevistas con todos y cada uno de los familiares – suelen haber sido culpabilizados hasta la médula y no se atreven a decir “ni mu” y menos ante una cámara de tv), ni se da cabida a que los pacientes “hablen” públicamente de lo que les estuviera pasando o les pasara en el pasado para tener esa enfermedad (solo he visto a un tipo que decidió matar a su padre o madre y salió en la TV “echando la culpa a la enfermedad” como si no fuera con él, lo que habla de un muy mal tratamiento y sobre todo de una estrategia de la psiquiatría destinada a reforzar  los  prejuicios sociales y permitirles que su coto sea cerrado, exclusivo y sin injerencia alguna). Que hablen los familiares de lo que fuera pasando en la relación con la psiquiatría (sin estar previamente domesticados) es “una temeridad” para el mundo de la psiquiatría (mejor de eso ni hablar) la tesis biologicísta se impone (con entrevistas de homicidas que se justifican ante la tv – realmente da grima -  con esa misma tesis biologicista que tanto agrada al mundo de la psiquiatría y tanto omnipoder les otorga ante la sociedad y ante los tribunales) a pesar de contra-evidencias, incluso en los tribunales se “allanan”, porque sencillamente es la más cómoda de argumentar e imposible de rebatir ante una sociedad llena de miedos que son fáciles de transformar en prejuicios (sí, llena de prejuicios) pero que, a su vez, cuando el Sr. Gallardón como Ministro redactara el borrador de una Ley contra el aborto (en la que pidiera someter a las mujeres que buscan el aborto a evaluación psiquiátrica) bien deprisa toda la sociedad se alarmara, y la ley decayera y todos la ignoraran y alejaran del contenido y los argumentos que le pudieran vincular con la “paternidad” de su texto (porque el miedo, e incluso el pánico a una ley como esa, inundara a todas las familias: Si se juzgaba a una hija por pretender abortar quien saliera en su defensa – el marido, los hijos, los suegros los abuelos…- todos podían ir a parar a un tratamiento psiquiátrico de manera forzosa y legal.

Desde este blog ya señalé que tal posibilidad de recuperar esa misma ley ,“no está muerta”, y será cuestión de tiempo que la misma se recupere  (es demasiado versátil y poderosa la psiquiatría como para renunciar a esa nueva frontera de poder, que el horizonte de nuestra distópica realidad internacional anticipa como nueva frontera y meta para la sumisión total e la población ante lo que parece inevitable destrucción del sentido común, al que la psiquiatría internacional viene colaborando y proponiendo argumentando que solo son científicos);

pero que desde la distancia, y con los nuevos datos, documentos y relatos, las familias “ven” que “se hubiera podido hacer mucho mejor” y se acaban preguntando si la psiquiatría realmente es medicina o un lugar de “manipulación” y ocultación de criterios médicos o terapéuticos (que no resistirían la más mínima crítica imparcial). Y si entran en una asociación para intentar comprender “qué hubiera pasado para llegar a ése óbito” se encontrarían con que tal asociación se halla bajo el control de alguna asociación psiquiátrica, que no va a permitir ningún discurso crítico que no sea la aceptación y el duelo (y de paso aumentar, si es posible, la culpa a los propios familiares si aparecen por ahí para sobrellevar el luto: Es una enfermedad biológica, será el mensaje de fondo al ver los comentarios sumisos de enfermos que dicen haberse curado o estar estabilizados pero totalmente alienados, cuando no son sencillamente personajes despersonalizados que repiten como loros las máximas de sus psiquiatras para ser considerados “normales”; representarían el ideal de ciudadano para el formato de Estado que se antoja llegará en no mucho tiempo a nuestras sociedades y la psiquiatría aumentará su espacio de poder de manera muy relevante en el control de la sociedad).

Es entendible que así ocurra con familias que quieren a sus familiares cuando accidentalmente son ingresados en psiquiatría y mueren a los tres días habiendo adjudicado la tutela por orden judicial de su familiar a no se sabe quién, y no les permiten visitas y al tercer día les dan la mala noticia: Se murió por causa súbita. Así por todo el morro. ¿Qué no se lo cree el lector, pues recuerde la noticia de El País de hace unos años, donde una joven fue a urgencias acompañada de un familiar o amiga porque “oía voces” la ingresaron y ataron y a los tres días apareció muerta. La psiquiatra de urgencias hubo diagnosticado un mal mayor, pidió orden judicial , tutela para hacerle lo que quisiera, y cuando la familia pidió saber qué pasara (después de enterrarla) vieron la que la Doctora (¿?) Psiquiatra se precipitó y no había tal enfermedad mental, porque no hizo el escáner pertinente. ¿Creen que aceptara responsabilidad alguna? Ni hablar del peluquín. El gabinete jurídico del Hospital argumentó “Muerte súbita” según decía la noticia de El País, pero desconocemos el resultado del proceso judicial y si la ”Doctora”? tuvo algún reproche judicial. A parte de las barbaridades que el mundo de la psiquiatría se permite hacer por todo el mundo y que este blog es apenas un ridículo bosquejo de tal actividad, podríamos recordar aquella angustiosa declaración en redes de una abogada suplicando por dos niños, que estando sus padres en proceso de separación, los servicios sociales habían decidido que como los niños no querían estar con su madre y sí con su padre, fueran internados en una planta de psiquiatría con vigilancia policial (creo recordar que eran niños de 9 y 12 años de edad) y la “progenitora” consintió en tal trauma para esos niños antes de verlo con su padre. No sé cómo acabara tal circunstancia, porque tampoco la TV se hiciera eco del caso (por entonces tal vez fuera considerado un asunto inconveniente o molesto de hacer público y de saber cómo acabara en realidad). En Japón un occidental que no sabía japonés murió atado en la cama después de 15 días inmovilizado por los psiquiatras del hospital (¿?) la noticia también ocupó un espacio en El País.

Cuando las familias están “cada una por su lado” pedir responsabilidades por un mal tratamiento resulta inviable. Se sabe que los malos tratos y la violencia son la fuente del origen de los trastornos mentales, pero hay excusas del mundo de la psiquiatría para aceptar esa verdad que les resulta incómoda de gestionar; entrar en esos terrenos suele llevar a señalar al conjunto de la sociedad como responsable y si se profundiza más, aparecen las relaciones de poder como causa y en último extremo y también en ocasiones, el propio formato del Estado, por lo que siempre es más cómodo sumergirse, siempre que es posible y cuela, en las causas biologicistas y si la familia traga y acepta por estar dividida, la psiquiatría tiene fácil su rol y papel ante el paciente (si no hay unidad familiar para apoyar al paciente, este acaba “perdido” y sin apoyos reales – para los psiquiatras, una persona aislada es carne de cañón). A la vista se hallara el caso reciente en Aragón, que parece que no señalará al psiquiatra de aquella residencia donde los jóvenes se escapaban y se descubriera abusos y la psiquiatra recetaba sin saber lo que pasaba en su puesto de trabajo. Parece que no tienen responsabilidades, al decir de su doble función que incluye la de testigo/testimonio, que les aleja de procurar el bienestar de aquellos jóvenes. La sanción cayó al la dirección y alguno más y creo que se cerró el centro. Aun mucho más recientemente, solo unas pocas semanas, señalaban otro centro de tutelados menores caídos en una red de prostitución (y ya van unos cuantos en España). Lo de argentina parece haberse silenciado del todo, aquello del maltrato a niños en las guarderías y la indignación de los padres. Y lo más reciente resulta sorpresivo, creo que era el /80% de los maestros se sienten amenazados en clase en España, y un porcentaje creo recordar del 30% han sido agredidos en clase y amenazados (parecía una evidencia que la violencia en clase, entre alumnos, con amenazas, abusos, acoso y suicidios, no podía acabar bien si los centros señalaban a las víctimas por no saber defenderse – tarde o temprano el concepto de violencia, así entendida, y esa gestión, iba a acabar por alcanzar al profesorado, como así hubiera sido).

Había un joven que recibiera abusos infantiles de su hermana mayor en el seno familiar, y aquello sería gestionado haciendo recaer al hermano menor toda culpa en cualquier momento, y acabara en un psiquiátrico de por vida (al parecer para la familia era de mayor coste social cargar la responsabilidad a la hija mayor que intentar reconducir la situación dada)

También hay madres que sobre abusan de sus hijos en la infancia, y eso tiene consecuencias posteriores que podrían ser detectadas, pero “cómo gestionar” para que se reconozca por ambos, se pueda solucionar con terapia (es decir hablando con un moderador imparcial) y resolver la situación quitando culpas al abusado y sin que trascienda y quede en manos de los dimes y diretes de una sociedad ávida de cotilleos con los que tapar los propios pecados? De ahí que cuando aparece al necesidad de hablar todo se niega haciendo que el abusado vea un mundo distópico a su alrededor y empiece a pagar el pato de cualquier cosa familiar.

Las situaciones que crea la propia naturaleza de la condición humana, cuando es la mujer quien abusa (eso que ahora dicen que es imposible, pero que no se argumenta el porqué fuera imposible pese a toda evidencia en contra) y a sus hijos les metiera la lengua en sus boquitas desde la tierna infancia y pensara que sus cuerpos les pertenece sin pensar que ya son personitas y que ofenden su sensibilidad; y resultara que tal proceder fuera una tendencia, y su visión de la sexualidad fuere que el sexo es fundamental criterio para la madurez y desde ahí no tuviera límite o frontera (y a por todos los miembros de una familia fuere?) Desde reconocer que esa realidad existe,  bastaría pensar que todos los afectados de una unidad familiar que no pensaran como esa misma persona (sobre que el sexo es lo fundamental en la sociedad moderna) se sentirían culpables y desde la culpa siempre es difícil gestionar situaciones familiares donde por razones similares aparecen trastornos emocionales o mentales. Los que podían hablar tienen miedo de reconocer su “pecado” o realmente inconveniente, pues hubieran pasado muchos años y con familia nueva ¿“porqué comprometer la propia fama personal y con ella a familia e hijos? Les puedo asegurar que cualquier psiquiatra avalaría esta tesis de escapismo de cualquier culpa como fundamento de nuestra sociedad y que cada quién cargue con lo que le hubiera tocado (sencillamente porque al psiquiatra le ha tocado el “abusado”). Probablemente de ahí vendría esa visión morbosa que puede aparece en quienes ejercen la psiquiatría cuando barruntan que el fondo es sexual. 

Lo que quiero trasladar es la cuestión de un joven que en la UME está recibiendo un maltrato evidente porque la progenitora y el hermano (asistente social de la DGA) decidieron arruinarle la vida. Si la cosa sigue por el mismo sendero, este joven perderá su tercer trabajo bien remunerado. La UME se niega por motivos legales a ponerle un inyectable y asegurar que se recupera del propio brote que el mismo joven vio venir a `primeros de octubre, por el trato recibido en la propia UME. El Instancia 22 que ya supiera del caso desde 2019 (cuando la progenitora con mentiras expresadas en documentos médicos) acepta amenazar a este joven; y posteriormente ante tanta distopía le van cerrando caminos(casi le llevan a al muerte una vez) ahora el juzgado bien informado por el padre parece tener una filtración interna que informa con celeridad a la progenitora (al parecer, al ser el hermano Trabajador social de la DGA y tener relación con ese Juzgado Instancia 22, del que consiguió hacer recaer sobre su hermano toda la miseria que ahora vive, podría obtener él o su progenitora tales filtraciones y trasladarlas a la UME y al psiquiatra que nunca aceptará que el padre y el hijo puedan relacionarse (lo mismo que la progenitora esgrimiera) y es capaz de llevar a este hijo a la muerte, esta vez sí o sí.

Parecía que esta vez el Juzgado se lo tomaría en serio, porque decía la administrativa que trasladaban los asuntos al Decano y de ahí al Fiscal. Pero qué pasaría si antes de nada llega a la progenitora y al psiquiatra de la UME. Dice el psiquiatra de la UME que le ha llegado una citación este viernes  16, y ante la situación negada por el psiquiatra de estar el hijo en proceso de reiteración de crisis, le pide el Juzgado un informe del que ya sabe la postura escrita del padre con antelación, porque en caso contrario, porqué le diría “Vaya, vaya al juzgado a quejarse de que no se pone remedio a la situación del hijo desde octubre y pudiera perder el trabajo, vaya vaya….es el Instancia 22 (eso le dice al padre, cuando el día anterior el padre le dice que está en contacto con el juzgado instancia 22 y hoy le dice que está dispuesto a presentarse el mismo lunes 19 en el juzgado e intentar hablar con el letrado, el fiscal o la juez). Le nombra un terreno de la progenitora al hijo, en plena crisis emocional, y este piensa en comprarse un coche; se lo dice a este psiquiatra y le contesta “menos mal que estamos a sábado y no puede un sábado comprarse un coche tu hijo. Por si alguien no sabe cómo la gastan los psiquiatras de esta ciudad cuando se argumenta en su contra por puro sentido común. Así que ahora se concibe que toda la colaboración que pudiera haber pedido el juzgado instancia 22 a la UME se hubiera convertido en  una fuente de información usada por el psiquiatra para manipular al hijo contra el padre y además con la ventaja de haber lo que parece filtraciones para dar ventaja. Esto pasa cuando les pillas a los de la Fundación Apoyo haciendo mal las cosas (porque el topo lo tiene dentro) y vendría a resultar que lo que pasa de filtraciones de juzgados en la TV pudiera alcanzar a gente común  y trabajadores no les y corrientes según el tipo de caso judicializado, para dar ventaja en este caso a “los malos”…

El Juzgado tiene toda la información real y documentada por el padre, y la vida del hijo está en riesgo.

La tentación era publicar todo, absolutamente todo, con nombres apellidos y expedientes y documentos para intentar salvar al hijo, pero hay que dar la oportunidad al sistema judicial aunque el tiempo se nos echa encima (les recuerdo que el objetivo de la progenitora y los psiquiatras siempre fu8e el mismo Vds en el 1ª Instancia qué opinan (le dejan perder el trabajo y/o  morir?)

Sé que no soy nadie, dice el padre, que me pueden difamar todo lo que quieran y seguir manipulando documentos la progenitora (si le funcionó ene l pasado porque no le seguirá funcionando en el presente) hasta llegó a decir que el padre hubiera abusado de sus hijos; al menos de dos de ellos; y se fuere al Miguel Servet a buscar documento médico al respecto, pero nunca puso denuncia pero mantuvo el argumento en el ámbito social. Qué no habrá dicho del propio hijo en cualquier sitio y lugar. Se ha ido pasando por el trabajo del padre recurrentemente en estos últimos 40 años con la misma monserga.

¿Van a proteger al hijo o lo van a sacrificar porque el padre es culpable? Vds. deciden pero me parece que otra vez llegan tarde señores. Otra vez, por eso lo público.

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