Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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jueves, 13 de enero de 2022

Lo que entendemos por Salud Mental no es nada con la realidad de la Salud Mental

 

Lo que entendemos por Salud Mental

no es nada con la realidad de la Salud Mental

 

El Ser Humano  y la vida en general desde la visión de la  Naturaleza

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Normalmente se señala que un proceso o brote de miedo extremo (psicótico) iba cediendo en su proceso natural de evolución y  va cediendo en un máximo de 6 meses (si no media la persistencia del entorno en machacar a la víctima del miedo con más amenazas y temores con la finalidad de que no se restablezca nunca, ni tenga etapas de descanso para la reflexión, con lo que ello comporta de desgaste físico y psicológico).

Todos sabemos qué es el miedo, aunque por lo general consideremos e incluso afirmemos que nos sentimos relativamente seguros. El miedo y la prevención ante el miedo siempre se halla en los momentos en que las condiciones del entorno “se modifican” creando cierta incertidumbre en el presente que puede proyectarse hacia el futuro inminente (por ejemplo; se de personas que tienen miedo a salir solas a la calle; nadie lo diría, y sin embargo, años después cuando ya somos veteranos sesentones, en comentarios de las épocas de juventud se hablaba de personas que para salir a la calle llamaban a  otras de confianza que ya conocían esa vulnerabilidad que se le solucionaba fácilmente con la presencie de compañía, y sin embargo afrontar la necesidad de ir a comprar o hacer un recado inaplazable se le hacía imposible en solitario). También todos nos prevenimos según sea la calle por donde vamos y “oteamos” o “captamos” casi inconscientemente las personas que se hallan en nuestras inmediaciones, “valorando” si “pertenecen al paisaje familiar cotidiano y aburrido” o si por el contrario salta a la vista que algo destaca de la anodina “normalidad” callejera que tanta seguridad nos da a todos.

Si es una persona familiar y conocida quien destaca del color urbano cotidiano, o unos músicos dando un tono singular de colorido musical de manera inesperada, o si realmente, de repente  se presenta un riesgo real del que hay que prevenirse, y que por lo general, forman parte del paisaje nocturno de una ciudad, donde aparecen personas  que prefieren o se encuentran más cómodas en la noche contemplando la luna o una ciudad medio vacía o incluso de bullicio nocturno; o que así contemplan oportunidad para algún objetivo o actividad concreta, desde la detección de “potenciales  víctimas” a las que poder acercarse y “medir” si realmente existe oportunidad para robar algo de  dinero, o un móvil, o entablar una conversación de la que se pueda extraer “información” relevante – si posee dinero o bienes o fortuna, familiares ricos – y si es así, indagar más allá donde se pueda entrever alguna vulnerabilidad desde la cual poner en marcha un “estrategia” ya usada e incluso gastada – pero siempre desconocida para un novato de la “ociosidad de la noche” - desde la cual poder obtener algún tipo de beneficio personal de cualquier naturaleza insospechada (insospechada para cualquier persona que piense que ¿porqué no todo el mundo va a ser bueno? y qué podría obtener una persona de hacer o crear un “mal” a otra).

Todo ello  sale del aspecto que mostramos  cada uno de nosotros cuando caminamos a solas o acompañados, ya sea de día o más conveniente de noche (porque la falta de luz hace posible que una potencial víctima ingenua sea aún más vulnerable ante la indefinición de los rasgos, los gestos o cualquier otro movimiento de sorpresa que pudiera alertar a otros viandantes de que se estuviera produciendo un “mal encuentro” que ninguna persona quiere para sí ni para otros – porque resulta obvio que todos, por el mero de existir en sociedad, de alguna manera hemos padecido situaciones similares donde percibimos con intensidad el miedo y nuestro organismo se dispone a la defensa o el ataque o la huída, porque somos todos de la misma condición de vulnerabilidad que cualquier ser animal). 

Es de tal naturaleza esa intensa experiencia de miedo, por la cual concebimos que se  halla en juego nuestra vida, que es tan “mal trago”  que no lo deseamos a nadie, ni a ningún semejante e incluso a ningún animal de compañía que se cruce con otro y se reten, o midan, para mostrarse (por medio de ladridos, actitud desafiante, gestos amenazantes, e intentos de morderse y agredirse), precisamente, lo contrario de lo que ambos pudieran sentir con gran intensidad, el uno respecto del otro: Miedo.

Y sin embargo, parece que hemos olvidado, que todos sentimos miedo y lo tenemos tan presente que se halla incorporado en nuestro ser como “sistema de alarma”; pues es de tal manera asumido e interiorizado desde niños, que convivimos con él e incluso, en ocasiones, del miedo surge la motivación para aprender sistemas muy complejos de defensa personal que se asumen como deportes por lo que requieren de entrenamiento, habilidad, disciplina metódica o precisión y equilibrio corporal; o a veces solo métodos e incluso maniobras sencillas y muy útiles para desviar o parar una agresión e incluso usar la energía que genera el agresor con intención de  hacernos daño para cambiarla  de dirección, de signo e incluso para desequilibrarle totalmente y poder o tomar la iniciativa de inmovilizarle a la espera de “auxilio” o directamente emprender  la huída a lugar más concurrido que pudieran socorrernos. Y nos socorren porque todos consideramos que agredir y violentar no son ni maneras ni formas convenientes para relacionarse; por el contrario  las consideramos formas y maneras destinadas a hacer daño y generar sumisión. 

Es claro que el miedo convive con nosotros de manera cotidiana desde que venimos a este mundo. A veces de manera irracional como presentimiento sin necesidad de que “aparentemente” exista una causa aparentemente objetiva. En un mismo contexto unas personas tienen miedo y otras no.

Llama la atención cómo por ejemplo, cuando en tv sacaron programas sobre cómo se realiza un aborto (imágenes duras donde  las haya) el comentarista señalara que el feto, aun siendo pequeño o muy, muy pequeño aún, “presiente el peligro” cuando el instrumento del cirujano entra en el líquido amniótico buscando el cuerpo del feto para trocearlo. Y señala que tiembla de miedo y las imágenes así parecen corroborarlo. Resulta ello extraño, porque siempre hemos concebido que para tener temor y miedo hemos de estar ante una situación o ambiente que nos evoca en la memoria una experiencia de temor absoluto; pavorosa situación que nos llevaría nuevamente al pánico  si no ponemos medios para prevenirnos o protegernos. Entendemos que el miedo aparece por algo ya conocido que infundiera ese terror y sin embargo podríamos decir que el miedo tal vez no sea eso (o al menos solo eso).

Volviendo al ejemplo del feto podríamos concebir que, en modo alguno, tiene el feto “experiencia de vida” y de miedo cuando el cirujano invade el líquido amniótico con sus instrumentos y, sin embargo, el feto “presiente” que “algo” no se halla “como debiera”. Probablemente cambia la temperatura del interior al rasgarse la bolsa amniótica e incluso el metal, en contacto con los fluidos que rodean al feto, lo modificarían su composición lo suficiente como para ser percibido por el feto. Temperatura, cambio de PH, tal vez sutil  cambio de la composición del liquido amniótico con el contacto de los instrumentos de metal (que ceden, sin duda, parte de su composición y aleaciones metálicas al liquido que rodea al feto…) y quién sabe qué más sucesos de cambios se suceden que son percibidos por el feto como “señal” de que  algo no “fuera bien” y de alguna manera, al temblar o agitarse lo hiciera por concebir de “alguna manera” que su existencia está en entre dicho, como realmente  lo está. Un video de una operación de aborto es una visión realmente espantosa, y sin embargo el proceso de fecundación, anidación y desarrollo del feto, por el contrario, evoca un misterio que parece que nunca podremos desvelar.  Prefiero mostrar el proceso y evolución desde la fecundación hasta el nacimiento que esas otras imágenes disponibles donde el proceso se corta, por lo muy duras y crueles que son.

(si nove el video pique en el enlace) 


Algunos podrían señalar que en el alumbramiento, el feto también pasa por una situación crítica donde se compromete su vida, por lo que el miedo y la muerte son parte de nuestra condición; señalándose así que la invasión por instrumentos quirúrgicos de la bolsa amniótica, donde el feto “presiente” un grave peligro para su existencia, es circunstancia propia de las “reglas” de la existencia, aunque en este caso sea para atender una decisión consciente y humana.

Es cierto, pero existe una diferencia esencial entre en estadio y otro. En el primer estadio el feto tiene un gran espacio a disposición dentro del útero que le permite  percibir todo lo que en ese fluido acontece como parte ampliada de su propio ser. El feto tiene  un hábitat que va más allá de su propio cuerpecito y que le es esencial  para su existencia aunque  ese hábitat no sea  él mismo. Y sin embargo, en el momento de  nacer ya  ha habido un largo proceso de reducción progresiva de ese hábitat fluido que le es esencial; su cuerpo ha expandido hasta ocupar la cavidad predestinada para él e incluso se percibe que las estrecheces son cada vez mayores y en ello parece existir también un compromiso de su propia existencia; y de hecho lo hay, porque el proceso del nacimiento será un momento de cambio de un ambiente a otro muy diferente que supondrá cierto riesgo de colapso, por lo que habrá que estimular, con cierta urgencia, al nuevo ser nacido, de manera muy activa lamiéndole todo su ser, para que con esos estímulos su sistema nervioso central reaccione al nuevo medio y hábitat. Incluso en ocasiones (tal vez más de las necesarias, porque en la Naturaleza ello no se observa) hay estímulos determinantes  que provocan el llanto asegurando la limpieza de las vías respiratorias, las expulsiones de flemas y la activación del sistema respiratorio.  Ese cambio no es un cambio sobrevenido e inesperado; en ese proceso hacia el nacimiento, se ha ido restringiendo el propio hábitat poco a poco hasta hacer imprescindible e  inevitable el hecho de nacer para seguir conservando la vida.

Decimos que hay sufrimiento si el proceso de nacer se prolonga en exceso, aunque en sí mismo el solo hecho de nacer es un trance muy estresante y comprometido donde no se sabe si el proceso acabará con éxito, en ese trance propio de la vida. Hay miedo, angustia, la vida se compromete; si se prolonga en exceso le damos ese mismo nombre de sufrimiento fetal porque puede traer consecuencias.

(si nove el video pique en el enlace)




También constatamos lo brutos que somos a veces los humanos cuando estructuramos científicamente nuestros conocimientos y los transformamos en actos para acompañar un nacimiento; y vemos en uno de los vídeos que realmente, algunos son bien brutos y bruscos en el trato al recién nacido). Por lo general, los conocimientos científicos suelen estructurarse para todo, y a la vez, en muchas ocasiones ello lleva a “distanciarse”  de nuestra propia condición humana  y aplicarlos, a veces, como vemos en estas imágenes que, al menos a mí, me dejan de piedra (pero no es ese el único ámbito donde la ciencia aparece, a veces, como una ciencia usada por algunos brutos)


https://www.youtube.com/watch?v=do6tsAnANa8

En el mundo animal el nacimiento se ve de manera más armónica, aunque no exenta de los propios riesgos que conlleva la vida en situaciones o momentos de vulnerabilidad como esos  (un predador podría aparecer y acabar con la vida naciente).


https://www.youtube.com/watch?v=A9hg7evwRwA

Incluso a veces, un macho puede atacar a una cría (incluso a varias)  para asegurarse satisfacer su deseo sexual con la madre. En este caso se nos muestra como el instinto de un elefante macho así actúa frente a la perplejidad del resto de la manada. Maltrata a una cría porque sigue teniendo una erección y concibe instintivamente que podrá seguir teniendo placer si la cria muere “accidentalmente”. Es decir, no la mata de un pisotón (que  sería algo que probablemente es muy inaceptable)  sino que le golpea constantemente a ver si de un golpe muere. En las imágenes vemos como la cría, que está siendo agredida, busca amparo que nadie se atreve a darle.


https://www.youtube.com/watch?v=QWEoSEMqbNA

Es cierto, y evidente, que la vida tiene cierto componente contradictorio, pues como vemos en las imágenes del video, la violencia contra las crías suele ser común ya sea en razones como la  señalada o a  veces por otros motivos también similares contra las  crías.

Las crías son el resultado de ese impulso natural – guiado por la actividad hormonal, que es un recurso impresionante de la Naturaleza que acontece en todo ser vivo, desde el mundo vegetal al animal y humano  - cuya consecución de su “mensaje” a veces se premia con extremo placer físico (como es el orgasmo) para dar lugar a la concepción de un nuevo ser; en este caso, las crías son el obstáculo para seguir teniendo el placer biológico más sublime de la existencia animal como es el que producen los orgasmos, y en consecuencia, en situaciones concretas, molestan la existencia de las propias crías para seguir experimentando ese intenso placer (y no es cuestión baladí, en la condición humana,  ser varón o hembra no evita similar conducta; la búsqueda de  ese placer intenso, como lo es el sexual, puede llevar a la violencia y el desamparo de las propias crías e incluso dejarlas en soledad; sobre todo si existen precedentes y se mantienen relaciones con personas que siguen ese mismo criterio preferencial, donde el sexo de los adultos siempre tiene prioridad sobre los hijos/hijas en cualquier ocasión).

 

Las Hormonas Gobiernan la Vida.

(¡¡¡y cómo la Gobiernan!!!)

 (sólo para aquellos que se sorprendan de cómo es posible acabar con criaturas indefensas por influencia hormonal, se incluye las definiciones de hormona y su funcionamiento y objetivos en la Naturaleza y en especial en los animales, especialmente en el Ser Humano, que también es capaz de estas barbaridades a pesar de concebirnos especie sabia y por lo tanto avanzada).

Se puede seguir leyendo hasta su final sin precisar entender profundamente estos conceptos biológicos que son capaces de desatar violencia contra seres indefensos en cualquier ambiente de la Naturaleza Animal incluido el Ser Humano en sus aspectos Hembras/Machos.


En una definición sencilla: Las hormonas son sustancias segregadas por células especializadas, localizadas en glándulas endocrinas (carentes de conductos), o también por células epiteliales e intersticiales cuyo fin es el de influir en la función de otras células. Desde el punto de vista químico son moléculas de naturaleza orgánica, principalmente proteicas, y cumplen su función, es decir son activas en muy pequeña cantidad.1​ La especialidad médica encargada del estudio, prevención y tratamiento de las enfermedades que afectan a estas moléculas humanas es la endocrinología.

El término «hormona» fue utilizado por primera vez en 1905 por William Bayliss, es un término que deriva del verbo griego ὁρμἀω ('poner en movimiento, estimular'), aunque ya antes se habían descubierto dos funciones hormonales; la primera fundamentalmente del hígado, descubierta por Claude Bernard en 1851 y la segunda fue la función de la médula suprarrenal, descubierta por Alfred Vulpian en 1856. La primera hormona que se descubrió fue la adrenalina, descrita por el japonés Takamine Jōkichi en 1901. Posteriormente el estadounidense Edward Calvin Kendall aisló la tiroxina en 1914.

Las hormonas pueden ser estimuladas o inhibidas por:

·  Otras hormonas.

·  Concentración plasmática de iones o nutrientes.

·  Neuronas y actividad mental.

·  Cambios ambientales, por ejemplo luz, temperatura, presión atmosférica.

 

La definición más sencilla se encuentra en alemán:

Una hormona es una sustancia mensajera bioquímica que es producida por células especiales (en glándulas endocrinas o tejidos celulares ) y liberada en la circulación del cuerpo como un ingrediente activo endógeno. Esta sustancia de señal pone en marcha efectos específicos o funciones reguladoras en ciertas células de los órganos sucesores , especialmente en ciertos procesos metabólicos . El proceso biológico resultante representa un caso especial de transducción de señales Químicamente, las hormonas son compuestos de bajo peso molecular u ocasionalmente péptidos (los llamadoshormonas peptídicas ).

La ciencia del estudio de las hormonas se conoce como endocrinología . En consecuencia, un endocrinólogo es un científico o médico que investiga las hormonas, sus modos de acción y las enfermedades de los procesos hormonales. La palabra hormona , utilizada en 1906 para los ingredientes activos de las glándulas secretoras internas, se deriva del griego antiguo ὁρμᾶν hormān , 'impulsar, excitar'. [1]

La definición en español es más enrevesada para un neófito:

Una hormona (del participio griego ὁρμῶν , "puesta en movimiento") es cualquier miembro de una clase de moléculas de señalización en organismos multicelulares , que son transportadas por intrincados procesos biológicos a órganos distantes para regular la fisiología y el comportamiento . [1] Las hormonas son necesarias para el correcto desarrollo de animales , plantas y hongos.. La definición laxa de una hormona (como una molécula de señalización que actúa lejos de su sitio de producción) significa que muchas clases diferentes de moléculas pueden definirse como hormonas. Entre las sustancias que pueden considerarse hormonas, se encuentran los eicosanoides (p. ej., prostaglandinas y tromboxanos ), esteroides (p. ej., estrógenos y brasinoesteroides ), derivados de aminoácidos (p. ej., epinefrina y auxina ), proteínas /péptidos (p. ej., insulina y péptidos CLE ) y gases (p. ej., etileno yóxido nitroso ).

Y la definición en ingñllés mucho más técnica:

Las hormonas se utilizan para la comunicación entre órganos y tejidos . En los vertebrados , las hormonas son responsables de la regulación de muchos procesos fisiológicos y actividades conductuales como la digestión , el metabolismo , la respiración , la percepción sensorial , el sueño , la excreción , la lactancia , la inducción del estrés , el crecimiento y el desarrollo , el movimiento , la reproducción y la manipulación del estado de ánimo . [2] [3]En las plantas, las hormonas modulan casi todos los aspectos del desarrollo, desde la germinación hasta la senescencia . [4]

Las hormonas afectan a las células distantes al unirse a proteínas receptoras específicas en la célula diana, lo que provoca un cambio en la función celular. Cuando una hormona se une al receptor, da como resultado la activación de una vía de transducción de señales que normalmente activa la transcripción de genes , lo que da como resultado una mayor expresión de las proteínas diana. Las hormonas también pueden actuar en vías rápidas no genómicas que pueden ser sinérgicas con los efectos genómicos. [5] Las hormonas solubles en agua (como los péptidos y las aminas) generalmente actúan sobre la superficie de las células diana a través de segundos mensajeros . Las hormonas solubles en lípidos (como los esteroides) generalmente pasan a través de las membranas plasmáticas de las células diana (tantocitoplasmático y nuclear ) para actuar dentro de sus núcleos . Una notable excepción a esto son los brasinoesteroides en las plantas, que a pesar de ser solubles en lípidos, todavía se unen a su receptor en la superficie celular. [6]

En los vertebrados, las glándulas endocrinas son órganos especializados que secretan hormonas en el sistema de señalización endocrino . La secreción de hormonas se produce en respuesta a señales bioquímicas específicas y, a menudo, está sujeta a una regulación por retroalimentación negativa . Por ejemplo, un alto nivel de azúcar en la sangre (concentración de glucosa en suero) promueve la síntesis de insulina . Luego, la insulina actúa para reducir los niveles de glucosa y mantener la homeostasis , lo que lleva a niveles reducidos de insulina. Tras la secreción, las hormonas solubles en agua se transportan fácilmente a través del sistema circulatorio. Las hormonas solubles en lípidos deben unirse a las glicoproteínas plasmáticas portadoras (p. ej., globulina transportadora de tiroxina).(TBG)) para formar complejos ligando- proteína. Las hormonas completamente activas pueden liberarse en el torrente sanguíneo (como se ve en la insulina y las hormonas del crecimiento), pero algunas viajan como prohormonas que deben activarse en células específicas a través de una serie de pasos de activación que comúnmente están altamente regulados. [7] El sistema endocrino secreta hormonas directamente en el torrente sanguíneo , generalmente a través de capilares fenestrados , mientras que el sistema exocrino secreta sus hormonas indirectamente a través de conductos . Las hormonas con función paracrina se difunden a través de los espacios intersticiales. al tejido diana cercano.

Las plantas carecen de órganos especializados para la secreción de hormonas, aunque existe una distribución espacial de la producción de hormonas. Por ejemplo, la hormona auxina se produce principalmente en las puntas de las hojas jóvenes y en el meristemo apical del brote . La falta de glándulas especializadas significa que el sitio principal de producción de hormonas puede cambiar a lo largo de la vida de una planta, y el sitio de producción depende de la edad y el ambiente de la planta. [8]

La señalización hormonal implica los siguientes pasos: [9]

1.Biosíntesis de una hormona particular en un tejido particular.

2.Almacenamiento y secreción de la hormona.

3.Transporte de la hormona a la(s) célula(s) diana.

4.Reconocimiento de la hormona por una membrana celular asociada o una proteína receptora intracelular .

5.Retransmisión y amplificación de la señal hormonal recibida a través de un proceso de transducción de señales : esto conduce a una respuesta celular. La reacción de las células objetivo puede entonces ser reconocida por las células productoras de hormonas originales, lo que conduce a una regulación a la baja en la producción de hormonas. Este es un ejemplo de un ciclo de retroalimentación negativa homeostática .

6.Desglose de la hormona.

Las células productoras de hormonas se encuentran en las glándulas endocrinas , como la tiroides , los ovarios y los testículos . [10] La exocitosis y otros métodos de transporte de membrana se utilizan para secretar hormonas cuando las glándulas endocrinas reciben señales. El modelo jerárquico es una simplificación excesiva del proceso de señalización hormonal. Los receptores celulares de una señal hormonal particular pueden ser uno de varios tipos de células que residen dentro de varios tejidos diferentes, como es el caso de la insulina , que desencadena una amplia gama de efectos fisiológicos sistémicos. Diferentes tipos de tejidos también pueden responder de manera diferente a la misma señal hormonal.

Efectos en el Ser Humano:

Las hormonas tienen los siguientes efectos en el cuerpo: [28]

·  estimulación o inhibición del crecimiento

·  ciclo de vigilia-sueño y otros ritmos circadianos

·  cambios de humor

·  inducción o supresión de la apoptosis (muerte celular programada)

·  activación o inhibición del sistema inmunológico

·  regulación del metabolismo

·  preparación del cuerpo para aparearse , pelear , huir y otras actividades

·  preparación del cuerpo para una nueva fase de la vida, como la pubertad , la paternidad y la menopausia

·  control del ciclo reproductivo

·  antojos de hambre

Una hormona también puede regular la producción y liberación de otras hormonas. Las señales hormonales controlan el ambiente interno del cuerpo a través de la homeostasis .

La palabra clave de este proceso natural es la “estimulación”, a la que volveremos más adelante tal vez en otros artículos, por su importancia no solo en la Naturaleza sino en el mundo animal y en la Sociedad Humana allá donde se halle, pues tiene implicaciones familiares (además de sociales y políticas vinculadas, también, con la seguridad  del propio Estado, como veremos tal vez en próximos artículos, ya que es noticia reciente este aspecto en nuestras sociedad).

Así pues, al igual que ese elefantito, que nunca ha tenido previamente experiencia de violencia por un adulto  (ya que es prácticamente recién nacido) a los niños les ocurre lo mismo y les es impensable  que solo  por sexo o sexualidad o cuestiones similares, sean agredidos y violentados cotidianamente, dejándoles una “huella” que sin duda les acompañará casi toda subida, si no son “protegidos” de esa experiencia y “compensados” con un “amor” y “amparo” que les haga superar esa experiencia previa; y aún así, cualquier escenario similar les recordará sin duda aquella experiencia propia; desatando manifestaciones de miedo o terror que si son persistentes por haber tenido que vivir en soledad con ello, le llamarán los expertos “Psicósis” y desde ahí sumarán otra vida al gran negocio que supone hoy en día Salud Mental en todo el mundo que llamamos civilizado.

 

Cómo tratamos la Vida los Humanos

(realmente increíblemente mal)

Hay que preguntarse el motivo por el cual los adultos (sin distinción de sexos, sean padres o madres) son capaces de ningunear así una vida de una criatura o de varias de ellas, sin desinhibir racionalmente sus impulsos hormonales y ponerlos por delante de vidas inocentes.

Si bien hemos aceptado el aborto como medio e instrumento para hacer más viable una vida de una mujer (sin duda porque al feto no lo vemos y se halla oculto a nuestra vista) no cabe entender que personas a las que les ha asistido ese derecho de prevalecer sobre otras que en potencia nacen, puedan llegar a atribuirse con posterioridad el derecho de ya una vez nacidas esas vidas, elegir de ellas quien prospera o no, como si tuvieran derecho a un segundo “aborto” sobrevenido en razones o de honor o de capricho o de resarcimiento contra otros por  medio de una víctima inocente; haciendo imposibles esas vidas, trastocándolas, tramando constantemente contra ellas y poniéndolas en dificultades e incluso, cuando ya el trastorno se presenta por ese mal trato, persistir para que del mismo nunca ya salga estimulando una y otra vez temores infundados o señalando culpables (a una mente que busca discernir “qué mal hice al nacer, que en naciendo me encierran y buscan mi muerte”) para señalar culpables de su encierro a quienes precisamente se quejan del mal proceder que justicia y Salud Mental ejercen de manera tan arbitraria en razón de derecho que asiste a toda mujer de decidir sobre  la vida de sus hijos incluso ya nacidos y en edad de despegarse plenamente e incluso en contra de criterio médico que sale a la luz.

Cuando un ser es así tratado como el elefantito pero por una madre, de manera constante y en un acoso perpetuo, podemos entender la inseguridad que aparece, porque es manifestación de que no solo no le enseñaron sino que no se le permitió aprender en las relaciones sociales porque no tienen “espejo” donde mirarse. Y si un informe médico señala la falta de figura paterna se debe preguntar si los malos tratos extremos tienen que ver o no, o si una mujer cuando se separa no tiene el deber de atender a esa necesidad de los hijos (como señala la parte final de la peli. “Un pequeño cambio” donde da cabida al padre como figura referente deseada y añorada por el hijo, siendo consciente de  su responsabilidad como madre.

Pero hay quienes se separan o divorcian por libertad personal (una vez adquirido el rango de verdadera Señora/Señor, a los ojos de la sociedad al adquirir el rango de Madre, sobre todo en nuestra sociedad mediterránea) para dar rienda  suelta a sus hormonas  y si en ello tienen dificultades con los hijos parecen poner en marcha la idea de un segundo aborto. Lamentablemente en esto parece haber tolerancia social, porque la manifestación de las psicosis son expresión del miedo que ya se interioriza y preside la  vida de los que así han sido tratados sino cesa de una vez el maltrato persistirá indefinidamente truncando, abortando, una vida en vida.  

Imaginemos un informe médico que sea benevolente y diga:


Y que el contexto de análisis psiquiátrico diga:



Contradiciendo el informe que aceptaría Fiscal y Juez para ingreso forzoso invadiendo un hogar sin consentimiento ni aviso al dueño de ese hogar.

Y lo lamentable es la distancia que se muestra desde los medios jurídicos y judiciales ante ingresos forzados injustificados y cómo lo justifican luego en auto o sentencia en “base a que hubo ingreso efectivo y no se opusieron” aunque se pudiera estar horas en la sala de urgencia para determinar “qué hacían” e incluso preguntar a un potencial paciente  si es periodista (por miedo a un reportaje desde dentro) y tener que apelar al testimonios de familiares por teléfonos  que daba el potencial paciente,  para entender de qué va un ingreso forzoso judicial  sin documento aportado al respecto, y en última instancia, a veces una decisión como esta – que quita todo derecho a la libertad – se puede llegar a tomar bajo el principio jurídico de “si hay mandamiento judicial, aunque no lo tengamos en la mano, y no sepamos de qué va, habrá que internarlo”(¿?).

Se muestra como en un documento judicial (“sección” del mismo) se justifica dicha afirmación en términos complejos redactada (más complejo que este que escribe en un blog, con la intención de que sea críptico el lenguaje y entendimiento de la errónea decisión tomada en ese momento, que no en otros pudiera haberse dado circunstancia)


Una persona en esta vivencia de miedo continuo (que llaman psicosis y que cualquier lector entenderá como cercana a su propia experiencia vital) para ellas no existen momentos especiales donde mejor prevenirse y tomar decisiones desde otro punto de vista más práctico porque sus vidas están siendo presididas por un estado de “emergencia permanente” y tienen que vivir y decidir bajo esas condiciones que un observador no entendería y por eso le llaman locos, porque, por no entender, no entienden ni la manera de quejarse (“dame un vehículo sin averías” cuando se  refieren a que tienen ampollas en los pies y desearía en vez de andar ir en coche porque no tienen ni sitio donde dormir) ni la manera de expresarse ni sus preocupaciones por la violencia social y personal; aunque incluso la puedan ejercer por el mero hecho de tener miedo casi insuperable (lo que en términos jurídicos se concibe como eximente).

Y aún hay gente aborregada en el entorno social diciendo que asiste derecho a los adultos de realizar esos maltratos a los hijos cuando les apetece follar por ahí (dejarlos solos horas o algún día, pegarles porque se quejen o lloren…) y a veces lo “hacen” con gente poderosa que les importa un bledo como traten a sus hijos si ellos se echan un polvo inesperado fuera del ámbito de su propio matrimonio. Esta “coherencia” deja a cualquiera pasmado.

El miedo es expresión de algo conocido o de un cambio de ambiente que lleva a un gran temor (porque no tocaba, como señala el temor del feto cuando un instrumento rompe la bolsa amniótica buscando su cuerpecito para trocearlo). No es gratuito lo que dicen las personas bajo ese estado – que debiera ser transitorio. Hay desencadenantes y provocaciones para que estos brotes se produzcan, por “estimulación”, al igual que las propiedades de las hormonas son capaces a distancia de provocar reacciones a distancia con bajas dosis de “sustancia activa”. Para ello basta conocer a la personas, más si son cercanos, como una madre o pareja,  y tocar  sus “miedos suevamente o simplemente insinuarlos”.

El miedo que se presenta y no podemos o no tenemos medios para controlar la adversidad que se nos muestra, nos puede llevar a un estado de psicosis.(facturas que no s e pueden pagar, una crisis que arruina nuestro negocio, ser acusados de algo inesperado,…  nuestra vida sin alguien a quién amábamos… ) Afortunadamente todos tenemos (la mayoría) personas cercanas que nos apoyan y amigos que se pondrán de nuestro lado y nos amortiguarán el golpe y lo frenarán o nos darán recursos  para salir indemne.

Sin embargo, aquellos que han sido señalados con el nombre de Psicosis nadie les amparará (aunque ellos también tengan miedo o hayan padecido momentos de psicosis que superaran porque alguien les ayudó). Para estos queda la soledad, la medicación a veces abusiva y el encierro a veces perpetuo si nadie sale  a su encuentro a apoyarlos y defenderlos.

El miedo no viene “porque sí”, para nada, ni para nadie; y quien se sienta sin miedo puede esperar acontecimientos, dado lo revuelto que se halla el mundo.  

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Estimados amigo Antonio (y Felipe),

Estoy ya de regreso en Zaragoza (ayer salí aprovechando uno de los precios baratos de AVE en uno de los billetes y coincidiendo que me cambiaban de turno de trabajo el martes – mi turno natural esta semana hubiera sido de tarde, de siete días, pero las bajas por Covid están siendo numerosas y el lunes y martes estuve de turno de mañana  y el miércoles entraba de turno de tarde, quedándome casi 24h libres, entre las 14h del martes y hoy las 14h para entrar a trabajar en turno de tarde); a veces me lo pide el ánimo, pues siento que no he de dejar al hijo a mucha distancia por mucho tiempo y que de alguna manera debo de “estar cerca”; no lo puedo explicar bien; además había motivo concreto pues el domingo pasado cuando iba a retornar de Barcelona después de haber estado con el hijo – y sorpresivamente como nunca antes, me pedía distancia física cuando le llevé el móvil y ropa de abrigo que había comprado en una de las tiendas del barrio que vende ropa especial de trabajo; siendo esa ropa más robusta, “sufrida” y más apropiada para el abrigo ante la situación de que se quedaba ya en la calle a dormir - y por ello lance un par de artículos a ver si la “conciencia familiar” y social se “movilizaba” y les entraba algo de “humanidad” para hacer frente a los prejuicios  tan arraigados y que parecen formar parte de una nuestra cultura que parece dar por “amortizadas” las vidas de quienes conciben no “encuentran el camino” para “entender”  esta sociedad  - que sigue considerando imprescindible el uso de la coacción y la violencia expresa como parte del sistema de educación familiar para la adaptación al mundo que hemos creado y en cuyas consecuencias “sigue” la sociedad sin establecer “causa/efecto”, permitiendo, como en este caso, que el sufrimiento de las personas se acreciente desde el impulso (o la grave omisión) del propio entorno familiar hasta el punto de crear en él una constante preocupación sobre el mundo que le rodea, la búsqueda de respuesta sobre el comportamiento que considera “animal” o “arbitrario” o “desentendido” o “simplemente bruto” de adultos que le han rodeado desde niño,  intentando aportar soluciones desde un enfoque, y por medio de un lenguaje, en el que “nadie se para a meditar”; y sobre todo, desde un dolor interior espiritual, que no termina de cesar, y se hace presente en él como si realmente fuera la “literalidad” de la existencia; cuestión tan preocupante que es el centro de su pensamiento y su  ser, sin atender a otras referencias vitales y comunes en la gente para distraerse, entretenerse, y construir una vida en cierta manera más alegre y divertida porque en su caso se compromete su libertad a la fuerza de manera reiterada. (hay que recordar que cualquier referencia “diferente” la apartaron de su camino como si se tratara de una “aberración” intolerable, de la cual, ni merecía emplear el mínimo tiempo necesario para explicarla, o explicarse, como técnicos en salud mental, o jueces, o fiscales (al menos nada llegó de esos criterios al padre).

Antonio,  incluso la última vez que fui a estar cerca de él, pasé la  noche en la estación con otros sin techo, a solo los efectos de acompañar moralmente al hijo y saber qué realmente está viviendo; y encontrarle sentido, algún sentido que expreso en este blog.

Ojalá mi hijo, todos ellos, y los que se encuentran en situación similar, algún día puedan disfrutar, desde su verdadera libertad (entendida en su aspecto honesto y verdadero: “No se puede ir a  comprar al mercado sino sabes las cuatro reglas”, porque si no las sabes no eres libre, ni lo seréis  con esa carencia). Dependeréis de la Buena Fe de una España Tirana, de Camisa Blanca, de Machete al cinto, de Asesinos a sueldo entre calles y callejones que se esconcen tras una Capa con la que se tapan el rostro, mercenarios de gente poderosa (como en la muerte de Cyrano) y que deambulan en la oscuridad noche (y hoy en cualquier lugar inesperado sea de día o noche); de Alas Tristes que se venden tanto para ir a la guerra como para servir al Estado (que no deja de ser una falsedad ese personaje, porque nadie que posea la integridad que manifiesta, puede con una mano matar a sueldo y con la otra ser tan peligroso por su concepción del honor íntegro, que se le pida por favor “Se haga matar fuera de España” porque su muerte pondría a demasiada gente en sospecha). Una España que por su violencia fratricida se le dijo que no es Europa (África empieza en los Pirineos), pero que llueve sobre mojado cuando España es acusada desde el S. XVI de violar, como costumbre, a sus propios hijos e hijas  para mantenerlos en la sumisión y sean conscientes de que son despreciados mientras no sean fuertes y con capacidad de intimidar.

Algo debe cambiar. Y mientas me asista el derecho a hablar, hablaré.

Un abrazo y Gracias por estar ahí.


El miedo no viene “porque sí”, ni por nada, ni para nadie; y quien se sienta sin miedo puede esperar acontecimientos, dado lo revuelto que se halla el mundo.  

sábado, 8 de enero de 2022

¡¡Ojos que no ven....(que se joda!!)

 

¡¡Ojos que no ven .... (que se joda !!).

  Hoy sigue siendo día triste. Sigo en Barcelona después de haber contactado con el hijo ayer. Estoy intentando darle una manta que pidió y otros objetos que le resultarán útiles si sigue aqui porque le amenazan con ingreso si vuelve. Lamentable actitud de funcionarios de grupo A de su propia familia. Mientras en la función pública municipal se busca facilitar el servicio y el acceso a situaciones de bienestar otros parece seguir la vieja norma franquista de la dictadura ( que no sé porqué anidaria o lo parece, 40 años después: "Al amigo el culo, al enemigo por el culo y al indiferente la legislación vigente "); refrán que me enseñaron viejos funcionarios ( del ya desaparecido Matadero Municipal) que ya veían como se las gastan los de régimen triunfante y que vieran también como la generación que decía traer la democracia también tiraba del mismo criterio como si de una inercia, del ( "hora nos toca a nosotros") se tratara dejándonos a los que leíamos la Constitución como" credo "que iba a llegar y por fin hacernos a todos iguales, en" bragas o con el culo al aire ". Fue la etapa del" revanchismo ", de alguna manera, donde los "oficialmente" perjudicados por la Dictadura ahora les tocaba ponerse por encima de todos los demás. Eso no estaba en ningún artículo de la Constitución, pero así actuarían. Por en medio, vestigios del franquismo ocupaban después del golpe del 81 responsabilidades esenciales sobre la seguridad civil y el control social en nombre del nuevo orden constitucional, empleando los viejos métodos pero ahora al servicio de la nueva democracia. Así salió "cosa" los que perdimos fuimos otra vez nosotros porque de Democracia nada de nada. Primaba nuevamente el egoísmo , el yo primero,y el "oye que soy del partido". 

    El remate lo vemos hoy en día: Pocos saben defender los valores constitucionales ni saben qué es eso o de qué se trata. Una generación completa (40 años) de sufrir por el otro bando que interpretará la Constitución en clave del señalado "ahora me toca a mí". 

    Hoy en Barcelona descubro que hay espacios (a parte del músico húngaro que toca por una cabeza si le pagas un euro) iguales a los de Zaragoza. Una foto de un entrecruces de calles igual dispuesto que en la plaza Santa Cruz de Zaragoza. O similares aspectos del casco viejo de Zaragoza. E incluso un espacio con porches similares al paseo de independencia pero cubiertos por cristal o una calle que recuerda al viejo edificio SEPU de independencia con 5 de marzo. E incluso un paseo, Las Ramblas, que tiene un discurso de aspecto y recorrido similar al paseo Sagasta.

   Catalunya es como Aragón, pero en más rico y con mar.

   El hijo sigue durmiendo en la calle. Y la familia inmóvil. Uno parece hallarse en medio de un sueño imbécil, pero no. Una conversación de wasatp muestra que esto de accidental no tiene nada.  

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viernes, 7 de enero de 2022

Intentemos Apoyar a Víctor Miguel.

 

Intentemos Apoyar a Víctor Miguel.

No es fácil ahora establecer comunicación con Víctor Miguel. Su móvil, su tarjeta Movistar, falló técnicamente; precisaríamos que Víctor Miguel encendiera el móvil para ver si le funciona y así verificar que la limpieza de línea a resultado efectiva, o que se ponga en contacto por medio de un locutorio, para poder hablar con él. Cuestión que ya sucedió hace unos días, pero que siendo preciso para él, primero desahogarse, no se diera espacio para abordar ese desahogo previo para luego abordar las cosas sustanciales que a los demás nos parecen prioritarias – errores de los que se debe aprender quienes estamos cerca; así pues una persona así afectada por mal trato extremo difícilmente observará las mismas prioridades que para el resto aparecen como prioritarias.

Esa es una de las “causas generales” que se aluden contra las personas que así han sido tratadas por el entorno inmediato que les debiera haber otorgado protección debida en los momentos oportunos que la precisaron y que por múltiples razones no la ofrecieron, e incluso persisten en la idea de que así es la vida para todos y que ellos deben asumirla, sin reparara que el daño singular sufrido por uno de sus miembros es de naturaleza grave, porque realmente no recibiera respaldo alguno, se negara o aceptara esa situación como parte de la vida –incluso portando reproche – y además se cerraran las puertas para que fuera “socorrido” desde otros ámbitos cercanos que pudieran escuchar su narración y circunstancias; siendo ello tan fundamental para el proceso de recuperación, que el mundo de la psicoterapia – paralelo al de la psiquiatría – así lo considera.

Se observara en el pasado que el solo hecho de dejar expresarse a las personas – en general a cualquier persona que ha tenido un mal día, un desencuentro, un desengaño, o incluso como en este tipo de casos, un gran maltrato ocultado, empiezan a manifestar mejoría en su estado emocional - que en un momento particular bloquea su capacidad de respuesta ante las cosas y quehaceres cotidianos (consumiendo todos los recursos disponibles de nuestra mente para poder “encajar” la incidencia y poderla ubicarla de tal manera que podamos asumirla para seguir con nuestras vidas) -  se viera y entendiera hasta qué punto el hecho de ser escuchados o permitirles hablar sabiéndose escuchados, hace posible no solo desahogarse por poder verbalizar lo que le hubiera acontecido y así empezar a racionalizarlo, sino incluso permite que se sientan “acompañados y escuchados”, y por lo tanto apoyados en trances de esta naturaleza, donde la vida se nos presenta con una cara inesperada, extraña y ajena a lo que nunca pudimos concebir por lo absurdo que nos pudiera resultar que así de reiteradamente se exprese la vida ante nosotros;

siendo así concebida esta escucha como parte esencial e irrenunciable de las relaciones de pareja a la que si se renuncia se puede considerar motivo de maltrato y de divorcio o ruptura de relaciones (porque sencillamente, uno de los pilares de las relaciones personales de pareja o intimas es poder expresarse ante la pareja, desde la confidencialidad  - confidencialidad entendida como “espacio de intimidad” desde el cual, a salvo de las miradas de otros, podemos expresar nuestros más íntimos sentimientos ante una persona que ha establecido una relación con nosotros con base en aceptarnos tal y como somos por habernos valorado tan positivamente en un momento o trato previo, que considera que, a pesar de nuestros defectos, su relación con nosotros es constructiva, le aporta y de alguna manera y se creó un vínculo que manifestamos o expresamos diciendo que nos sentimos enamorados, o que amamos a la persona y podemos comprender todos los aspectos de ella como parte de una condición humana de la que todos somos de alguna manera somos rehenes).

 Para el mundo de la psiquiatría o psicología se define de manera bien triste el amor como una especie de dependencia/mutua, donde se explicitan dos neurosis que se saben compatibles desde el inconsciente. Y aún así se acepta que las relaciones presididas por afectos profundos y confianza son “reparadoras”, saludables  y permiten incluso una vida plena y de éxito; por lo cual, ante las rupturas sentimentales o la desaparición de uno de los miembros de la pareja no solo aparece una situación de “duelo” que hay que abordar de alguna manera porque desaparece una persona de nuestras vidas, sino de reconstrucción, reubicación y re-enfoque vital de tal transcendencia que a veces algunas personas  les parece insuperable estableciéndose una situación de crisis personal que deberá gestionar y en la que precisará, sin duda saber que existe el apoyo desinteresado del entorno familiar o de amigos, aunque no lo use, pero sabiendo aun así que “no se está solo”. 

Si así es concebido el poder expresarse en el mundo de las relaciones de pareja para que sean relaciones saludables, e incluso igualmente debiera así ser concebido en el mundo familiar con los hijos,  cabe sorprenderse que así no fuere o se concibiese para personas como Víctor Miguel, donde el mundo familiar no solo le diera la espalda, agarbando la soledad y la idea de aislamiento personal, sino que además se propusiera bloquear cualquier lugar o espacio que pudiera concebirse para poder ser escuchado o al menos poder expresarse demostrando sus capacidades personales (actitud muy recurrente en personas que empiezan a concebir que de ser escuchada estas personas así tratadas se miraría hacia ellas buscando responsabilidad en su proceder).

Es por ello que aparece el mundo de la psicoterapia como espacio para escuchar a una persona, para que verbalice y empiece a racionalizar años de sufrimiento, aislamiento “real” y conjeturas que ha ido construyendo por no poder haber establecido relaciones saludables de comunicación desde la infancia (y que siempre debiera ser concebido como mal trato).

Toda la casuística es posible en cualquier persona, al margen de que la inteligencia esté y se halle intacta, al igual que las capacidades, esperando el momento o proceso de correlacionarse adecuadamente para fluir hacia el exterior/interior de sí mismo y mostrarnos abiertamente que la recuperación es un proceso no solo exigible sino posible y a veces probable. Sea o no consciente la familia del daño o sufrimiento causado o consentido, el daño se halla presente y la responsabilidad en algunos casos también es clara y meridiana, por lo que procede rectificar y comprender positivamente.

  Sin embargo, la psicoterapia busca la reconciliación de la persona, consigo mismo y por consiguiente con el entorno; una terapia es, y puede resultar adecuada, cuando no es forzada, porque hay momentos en los que la persona no quiere ni desea hablar porque hablar también puede a veces hacer daño. De ella se esperaba no solo esa reconciliación con el mundo sino también percibir con claridad que existen personas (muchas personas, prácticamente todas) con capacidad de hacer daño por diferentes motivos, e incluso las hay con capacidad de ser incoherentes e irracionales y persistir en hacer daño a sabiendas sin por ello establecerse en ellas sentimiento de culpa; estableciéndose así el ámbito adecuado desde donde gestionar nuestros valores, nuestras convicciones y las interacciones en sociedad.

A pesar de las limitaciones, él tiene acceso a la cuenta corriente que abrí para asistirle, para apoyarle ES41-0128-0406-3101-0003-0266 Es una cuenta vinculada con una tarjeta que di a Víctor Miguel en una de mis visitas a Barcelona para observar el ambiente real donde se movía y las limitaciones que estaba encontrando y previendo que las adversidades se irían sumando.  Viendo que mis recursos decaían notablemente explicité la misma para pedir apoyo para él.

Quien siga el blog sabe que hubo momentos explícitos en los que buscaba el retorno el propio hijo y distintas circunstancias lo dificultaron. Precisa sentir que tiene y tendrá su espacio normalizado para él; lo que significa ser aceptado y una manera de mostrarlo es que reciba apoyo de quien piense sinceramente que lo precisa y precisará en el futuro inmediato. No es tarea fácil porque la vida para todos es difícil y muchas personas de  su entorno inmediato así lo creen  hasta el punto de poder considerar  que las dificultades de  ellos fueron muy superiores a las de este hijo. Eso es una percepción subjetiva, que procede de concebir el propio Estado y nuestra misma sociedad que el “aprendizaje” debe de ser presidido por la coacción y el castigo y ello resulta para muchas personas un trato inconcebible e innecesario (frente a otras posibilidades como la persuasión que fácilmente piensan que hubieran aceptado como método) sin embargo no es comparable, porque si esas personas han podido salir adelante es porque hubo siempre una mano que por ella velara (y por lo general apareciera en el momento adecuado cuando fuera reclamada o se expresara ante ella las circunstancias concretas que hiciera que prestaran ese  apoyo). Por lo que nunca puede establecerse situación o paralelismo que permitiera establecer potencial semejanza,  y que más bien parece el deseo “casi vengativo o de resarcimiento con la vida” por el cual el propio mal sufrido nunca será igualado en intensidad y perjuicio por mal ajeno, por mucho sufrimiento que presente, si ello significara salida  que se nos antoje más airosa que la que nos aconteciera a nosotros. La decepción de cómo es esta vida es para todos igual; pero no la singularidad de la violencia vivida y las circunstancias que acompañaron.   (porque de intentar ese argumentos estaríamos hablando de “celos y envidias” que son el mal endémico y reconocido internacionalmente de nuestra sociedad española; y posiblemente la raíz por la cual aquí los trastornos mentales tienen peor perspectiva social, más estigma, que en otros lugares: El “porqué tu sí y yo no” aunque vean que se muere de verdad bajo el lema de siempre “entre todos lo mataron y él solico se murió”; como si les pareciera socialmente más aceptable esa perspectiva que otra positiva mucho más halagüeña y realmente sanadora).

 Aportando efectivo en la cuenta (si percibe en algún momento que ha accidentalmente ha excedido el limite diario de 21 euros y puede establecer la idea de que se hubiera  ampliado el margen de la tarjeta y abordar gastos para dormir en mejores condiciones ante la situación invernal; porque no hay en este momento comunicación por esa incidencia en la tarjeta Movistar, que aún no sabemos si realmente está resuelta o él mismo ya estableciera que definitivamente no funciona) y ese efectivo que apareciera pueda hacerle sentir que tiene "un espacio", un apoyo, desde donde poder entender que “su vida es legítima” y que hay quien confía en él, para que vaya poniendo ponga los medios para un mejor bienestar inmediato al que debe seguir la idea de recuperarse no solo físicamente sino establecer que en su regreso hallará su espacio legítimo que como persona siempre le correspondiera, donde poder expresarse e ir tomando las decisiones encaminadas a dejarse apoyar sabiendo que habrá personas que no sólo han puesto dinero sin juzgarle, sino que ya no le juzgarán sino solo opinarán con normalidad cuando él se exprese (algo bastante improbable en este entorno familiar de perfección, que no debe de ser muy diferente a otros muchos) no solo confiando en él, sino que velarán porque las cosas le vayan bien cuando regrese a su ciudad.

Si realmente la familia directa ahora quiere apoyarle en este trance de soledad, penuria y frío físico y moral, puede usar del mismo número de cuenta que señale  hace unas semanas (gesto casi claro pero con reservas han hecho que se interpretaría desde esa misma perspectiva; usando de uno de los hermanos porque la madre sigue “sin bajar al ruedo y dar la cara” para estos menesteres. Es como si siempre se reservara esa posibilidad ya sea jurídica o de toda la vida señalada por gente veterana de jugar con dos barajas:  “la baraja de ganar y cuando piensa que puede perder cambiar las reglas para jugar con la baraja de no perder”).  

No podemos comunicarnos con él todavía, pero tal vez detecte, por algún erro de cálculo, en alguna compra, que habiendo más dinero en su cuenta se ha ampliado el límite diario de gasto de esa tarjeta y le llega tanto para comer como para dormir. Además sigue siendo la única manera que queda de poder hacernos una idea de cómo enfrenta y gestiona las adversidades  del momento y su penuria a la espera de que se produzca contacto con él para facilitarle las cosas y procurar  una buena gestión para su regreso, sabiéndose ya no solo, sino con apoyos que velan por su persona. Yo he agotado los recursos propios y en tres días habrá carencias severas, es decir plenas para él.

Así que estamos en disposición de saber si las comunicaciones expresadas por el hermano en razones de la madre, van por el camino de la sinceridad o no. Así como tendremos la posibilidad de observar el posicionamiento del resto de la familia (no toda, porque parte de ella se halla también en adversidad económica a pesar de haber sido sustento del resto de sus miembros de manera decidida y desinteresada, poniendo por delante el deber de bienestar de los suyos antes que el propio; cuestión que tiene premio solo en pelis americanas – como esa peli reciente de “te podría haber ocurrido a ti”) y si el gesto del entorno materno es sincero o busca refugiarse y ampararse, nuevamente,  si la respuesta es omisión de otra parte de la familia ante la situación extrema.

Es el momento, aunque antes se hubiera podido concebir, de actuar resueltamente en esa dirección de apoyo con efectivo,

porque satisficiera dos perspectivas, una adversa y otra positiva; la positiva es que siempre recordaría ese apoyo la persona, y de alguna manera estaría presente como gesto que no debiera olvidar (pese a la incertidumbre que expresa su situación en ese momento y que un día él podrá alcanzar a comprender mucho mejor), y la otra sería que si todo saliera adverso al menos estaría claro que si hizo esfuerzo mensurable cuando todo, el Estado incluido, quedó inmóvil esperando una “situación grave” que “según su criterio” le permitiera actuar.

Aunque el término grave sea un concepto subjetivo y dependiente de la perspectiva que se le quiera atribuir; por lo tanto existiendo una amplia gama, un abanico que debiera dar sin duda posibilidad a interpretación positiva por parte de quienes pudieran “hacer” y “en sus manos se hallara” porque al menos, la declaración del hijo, sin duda mandado por la madre para petición al padre de cómo mandar dinero al hermano, deja la tesis de “ser un problema familiar” así esgrimido por el ámbito jurídico, en nueva postura de ser un problema ahora técnico (de Movistar, de comunicación y de herramientas jurídicas) del que ya no sería argumento jurídico la familia, pues hubiera unanimidad en asistir al hijo (sino media interpretación contraria del ámbito que pregunta al padre, que todo puede ser), y en consecuencia habilitar soluciones a la parte que le corresponde de la manera más positiva; es decir, alinearse con los intereses y las circunstancias de este hijo que así ha sido tratado. 

Este escrito a todo el entorno familiar interesaría al menos conocer (ya que hablan en tercera persona de “la enfermedad” sin establecer causa (lo brutos que llegan a ser) y efecto (y las consecuencias de esa bruteza), salvo a persona señalada por el mismo hijo, familiar conocido y del que no nombro, para no tener que subir audio de prueba donde empleó el hijo, por segunda vez consecutiva, palabras gruesas señalándolo como el verdadero mal que ha venido soportando esta familia en sus coetáneos y descendientes.

Así lo manifiesta y en ello coincido con él, pues no sé de qué manera fuera posible una referencia familiar tan amplia sobre persona conocida por su mal carácter, por su agresividad y malos tratos y violencia reconocidos por el entorno hacia su propia familia y descendencia, y desde luego imposible de concebir de cómo es que pueda casar ese proceder con visión anarquista alguna, como esa persona pretendiera, cuando en modo alguna contempla esa visión política la violencia contra los propios, el maltrato, el engaño a personas nobles que se nos brindan para obtener un puesto fijo, la actitud misógina (impropia e imposible de concebir en el anarquismo de cualquier época donde la mujer adquiere el rango de igualdad ya hace más de 100 años) y la violencia expresa a traición en vez el diálogo. No s e puede ello concebir más que desde un padecimiento de trastorno propio y nacido de la vivencia familiar nacida de la violencia y secuelas de la guerra civil y posguerra, donde una mujer quedara viuda con dos y luego tres hijos, con poco más de 20 años y por entonces sin varón que protegiera a ella y a sus hijos (los veteranos de nuestra sociedad ya se pueden imaginar el escenario que le tocara vivir y gestionar a esa mujer). Las consecuencias en los hijos, en dos de ellos, no se harían esperar.

Más claridad no puedo expresar, al señalar que si el apoyo del efectivo no parte de posturas honestas y sinceras la decepción podrá retornar y ya nada serán creíbles en modo alguno para el hijo, sobre quienes se han mantenido al margen pensando que así, nuevamente, “no se mancharán”, como no se mancharan en el pasado.

Es posible que nadie se manchen y se cumplan sus predicciones, pero de alguna manera saben que si para vivir esta vida han tenido que, por circunstancias, sostenerse en ciertas visiones de egoísmo o desentendimiento personal (de alguna manera, cuando la injusticia y el desafuero se ha cebado en una o varias familias, aparece el orgullo, tal vez legítimo, de verse superando situaciones adversas y consiguiendo una estabilidad no siempre esperada ante la multitud de adversidades vividas) pero la respuesta  para cruzar la frontera del otro lado (ese que se desconoce y del que se duda por falta de evidencias) debe prevalecer la suposición más adversa que es la que señala que “sí habría juicio” de nuestros actos llevado a cabo por nuestra propia conciencia (que todo vio en nuestra vida incluso nuestros pensamientos más íntimos) , y que siendo esa la posibilidad más desfavorable a tener en cuenta ante una frontera desconocida que todos deberemos cruzar tarde o temprano, más vale llegarse con la conciencia lo más ligera posible; pues de no haber nada, como estando en vida suponemos, para mejor vivir en libertad, nada hay que temer (y así se vivió la vida con ese pensamiento que tanta licencia daba) pero pudiendo haber “algo” al menos tengan la prudencia y “listura” que muestra muchos temerarios (que desafían a la sociedad y la engañan durante decenios, aunque no sean su caso concreto) de adherirse, al menos, a la tesis de creencias supra-naturales que les justifique la omisión permanente que ha presidido, en esta ocasión, parte de sus vidas por un motivo u otro. Y que de moda será nuevamente el Budismo (ya lo anticipaba un comentarista político de altura y relevante como Iñaki Gabilondo hace poco tiempo) que es religión apropiada para ateos, que nunca buscaron entre lecturas entender religión alguna ni incluso la de su propia cultura (probablemente por excesos vividos también durante la guerra o posguerra, y descreyeran de justicia posible, ya que vieran en sus propias seres el desamparo en el que les tocara vivir y superar obstáculos que parecieran insuperables ).

Que D. o el Cielo nos venga a asistirnos, porque si duro y tremendo es el “tránsito” al juicio del otro lado, más duro se antoja el juicio público de quienes nos rodean como sociedad.