Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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martes, 12 de mayo de 2020

Cuatro días que serán duros


Cuatro días que pudieran ser duros

Cuando una persona, ante un profesional, presenta una situación de conflicto para que éste le apoye en resolverlo, debiera entenderse que la ayuda que precisa  solo la obtendría eficazmente positiva desde la mayor sinceridad posible ente dicho especialista, porque parece obvio que de esta manera estaría en mejor posición para obtener herramientas eficaces en la resolución o canalización de ese conflicto (fuera puntual o de ya larga duración).
Sin embargo, no parece que en esta situación la búsqueda de un profesional por parte de la madre hubiera sido enfocada bajo la premisa de expresar una realidad objetiva en un conflicto, sino de inducir al profesional a pensar y sacar las mismas conclusiones que esta persona desea que obtengan cualquier persona que se relaciona con ella. Ello en sí mismo, este proceder, representa un obstáculo real para resolver una situación conflictiva de cualquier naturaleza, de manera razonable, pues parece obvio que en este caso, la Mater Nutricia, presenta implícitamente ante el profesional, una visión de partida, la suya, a la que no va a renunciar y que parece que fue sugerida que así se presentara  por personas muy cercanas a la Mater, con la finalidad de que resulte una obviedad para el profesional, desde el punto de partida desde donde se presenta el conflicto. La Mater Nutricia, una vez presentado el problema, como un escenario evidente e irrebatible: Hijo loco, padre loco; pudiera pedir consejo profesional por que se hubiera exteriorizado en parte de la sociedad, cómo realmente trata al hijo y cómo argumenta al padre su proceder y sus conocimientos; y en consecuencia, ante la posibilidad de sentirse desbordada, pregunte desde la “ingenuidad” que si ante la evidencia de sus gritos, llamadas de socorro y de su proceder ante el hijo, realmente estuviera “sana o no”. Y el profesional (probablemente privado; porque así si no le gusta ese criterio buscaría otro; como hizo hasta la fecha con su hijo desde el ámbito de su seguro profesional con una empresa de prestaciones médicas del ámbito privado) en razón de lo allí presentado tan someramente en forma de diagnósticos, avalaría aquella situación como realmente excepcional y desquiciadora para cualquiera, avalando la cordura de la Mater y el respaldo a su actuación en ese rol.
Quien no conozca la situación en mayor profundidad, como suelen ser las personas que suelen componer el circulo social donde esta Mater Nutricia se moviera, o frecuentase, o contactara, o relacionara de manera más o menos puntual, o frecuente.... un similar relato, como el relatado al profesional bastaría para granjearle simpatías y apoyos incondicionales a cualquier nivel social o profesional que precisara, en cualquier circunstancia. Así cabría concebir que su entorno inmediato siguiera así vislumbrado la situación de la relación madre/hijo pese a cualquier evidencia, aunque en ello cupiera alguna duda por personas más sensibles. Parece obvio, que si la Mater hubiera recibido algún reproche de alguien cercano por esta manera de actuar, ya exteriorizada en detalles abruptos, que determinaran una sorpresa muy inesperada y muy adversa en el proceder de la Mater Nutricia, por ser un ámbito social mas sensible o profesionalizado o más especializado, y donde concibieran que hubiera existido falsedad, o muy irremediable contradicción, de la madre, en lo relatado ante ellos – personas mucho mas sensible o expertos que la mayoría de la gente común que le rodea -  y ante esta circunstancia la Mater buscara otro entorno especializado privado, donde desde ahí reiniciar la misma estrategia de siempre.
Así que ya una vez segura de tener un mínimo apoyo social y técnico, se ve ella con garantías de éxito para proseguir generando malestar al hijo – en maneras y formas señaladas – concibiendo así que cuando llegara el próximo viernes 15, donde el hijo tiene una cita telefónica con la psicoterapeuta, el propio hijo pudiera llegar lo suficientemente tocado para que los argumentos de la madre fueran decisivos sobre esta profesional.
Para ello parece seguir las propias exclamaciones y evidencias que el profesional privado pudiera haber expresando ante ella, en orden a que este tipo de pacientes, como el padre y el hijo, que suelen tender a la violencia o explosiones de  violencia en cualquier momento inesperado.  Y en base a ello sus medidas de precaución fueran necesarias y entendibles (gritos de socorro y auxilio, que ya no puede negar haber dado, y luego ponerse a canturrear como si nada ). Desde esta perspectiva, la Mater no duda en expresar ante el hijo de que ella no está loca y que sin embargo él, puede ser agresivo y violento en cualquier momento.
Así que el soporte del padre es recordarle al hijo que pase de ese tipo de pensamientos morbosos que pretende la madre adjudicarle a él, pues su psicoterapeuta bien le conoce y conoce su situación; así que el objetivo es y será llegar en las mejores condiciones posibles a la cita telefónica del próximo viernes. En ello están.

Inhabilitar el uso de maltratos físicos y/o psicológicos es una meta social.


Inhabilitar el uso de maltratos físicos y/o psicológicos es una meta social.
Solemos concebir que en las relaciones, cuando se enmarcan en un entorno de confianza y lealtad mutua y recíproca, es decir, de confianza,  podemos conceder que una persona entre en nuestras vidas o lleve en ella muchos años bajo esa idea de lealtad mutua,  se concibe así en las relaciones de los núcleos familiares aunque exista la singularidad por la que todos podremos poseer  distintas perspectivas en multitud de asuntos diferentes. Así pues cuando aparece el maltrato o se concibe que la relación que se ha mantenido durante muchos años ha sido desequilibrada y desequilibrante surgen las preguntas y sobre todo la necesidad de cuestionarse cómo ha sido posible que se hubiera dado y siga dándose una invasión real y efectiva de lo que debería ser respetado como nuestra intimidad, o nuestro derecho a opinar y observar el entorno social y el mundo que nos rodea contrastándolo con el entorno o sobre todo cuando se produce de facto una invasión material (e incluso requisa) de nuestros propios bienes personales. La respuesta a esa queja, ante la o las personas que así procedieran dentro del entorno del hogar, podríamos obtener, no otra cosa que, un argumento de legitimidad para proceder así  (esto que te ha regalado tu padre lo guardo – una bonita caja de madera tallada que contiene un bolígrafo y una pluma  – de tal manera que no le da acceso a ese bien que ya era de su propiedad, por ejemplo, y que acaba estando a disposición de la Mater Nutricia); y considerando esa persona que así procede con otra, que de la misma manera puede ir procediendo, ya no solo con bienes que le regalen a esa persona que parece custodiar de facto, tenga la edad que tenga,  sino en ir determinando su vida en múltiples aspectos personales de ésta, hasta hacerle considerar que cualquier cuestión que quiera realizar, tarde o temprano precisaría del conforme de la Mater Nutricia si no quiere ver como esta Mater es capaz de obstaculizar de múltiples maneras cualquier iniciativa que tomara y lo hiciera en multitud de razones que socialmente presentaría como consecuentes y razonables – en razón de la naturaleza dependiente del propio hijo que ella misma hubiera construido desde su proceder cotidiano, intentando de facto que el hijo vea que nada puede construir en su vida sin que esta Mater esté presente.
Así que la violencia cotidiana recibida desde la infancia y de la que el joven es consciente, resulta para el entorno que pudo escapar de ese escenario en un momento dado, es considerada una etapa de la que apenas nada recuerdan – cuando hablan con esta persona que aun la sigue padeciendo – como si la hubieran olvidado por completo al reiniciar sus vidas independientes. Como un mal sueño parece olvidado y sepultado en sus pasajes más angustiosos, como si ello no hubiera nunca existido; así que, por ello, probablemente, no puedan establecer puntos de referencia con lo que pasa ese otro miembro familiar y la empatía que ese recuerdo pudiera generar, para desde ahí establecer un sincero apoyo a esa persona con el que pueda trazar un trayecto realista para salir de ese ambiente, se transforma en una secuencia de reproches y de responsabilidades sobre la propia víctima por haber  hecho posible exteriorizar la situación de maltrato, intentando trasladar su padecimiento a su propia responsabilidad y señalándole objetivos de iniciar una independencia personal que se alejen de cualquier apoyo que no sea proporcionado por sí mismo (y sobre todo rechazar cualquier apoyo que pudiera recibir de su propio padre, porque obviamente es un signo de dependencia y ello no haría más que constatar que la visión de la Mater Nutricia es correcta y acertada).
En ese ambiente, aparece el novio en el terreno en este fin de semana, reclamando, como la madre, derecho a acceder al ordenador del hijo, y este viéndose en inferioridad, abre una cuenta más – ya le abrió una a la Mater Nutricia, cuando esta le exigió acceso a internet para sus cosas; y ahora el novio persiste por el mismo camino. Molesto y nuevamente invadido comprueba que el novio está metiendo datos sobre su propio móvil en el ordenador del hijo, datos que parecen complejos y relacionados con la informática más compleja que no todos comprendemos o tenemos acceso a comprender. Y unas horas más tarde verifica que el uso de datos de la red de internet  inalámbrica que él dio de alta en el terreno, pensando que estaría solo y podría realizar teletrabajo, se agotaban los datos y el consumo de los mismos se disparaba (madre y novio, desde sus móviles respectivos, pasaban horas visionando vídeos y realizando consumo sin reparar en las condiciones de límites que el contrato del muchacho pudiera contemplar).
En ese contexto de ser cuestionada la propiedad del hijo se suma que la Mater Nutricia le da las llaves del piso familiar al novio, y el muchacho ya teme abiertamente por sus bienes personales (incluidos cualquier documento) que en ese lugar parecían estar a salvo, al menos, de personas más desconocidas que no merecen su confianza.
La propiedad o dominio es un poder directo e inmediato sobre una cosa, que atribuye a su titular la capacidad de gozar y disponer de la cosa sin más limitaciones que las que establezcan las leyes. Es el derecho real que implica el ejercicio de las facultades jurídicas que aplican el ordenamiento jurídico concede sobre un bien.1​
El objeto del derecho de propiedad está constituido por todos los bienes susceptibles de apropiación. Para que se cumpla tal condición, en general, se requieren tres condiciones: que el bien sea útil, ya que si no lo fuera, carecería de fin la apropiación; que el bien exista en cantidad limitada, y que sea susceptible de ocupación, porque de otro modo no podrá actuarse.
El derecho de propiedad abarca todos aquellos bienes materiales que pueden ser apropiados, de utilidad, de existencia limitada y que pueden ser ocupados.2​ Con todo, el dominio no sólo se circunscribe a las cosas corporales, sino también recae sobre las incorporales tales como el derecho de propiedad industrial o intelectual.3​
Para el jurista Guillermo Cabanellas la propiedad no es más "que el dominio que un individuo tiene sobre una cosa determinada, con la que puede hacer lo que desee su voluntad". Según la definición dada el jurista venezolano-chileno Andrés Bello en el artículo 582 del Código Civil de Chile, el dominio consiste en:
el derecho real en una cosa corporal para gozar y disponer de ella arbitrariamente; no siendo contra la ley o contra el derecho ajeno. La propiedad separada del goce de la cosa se llama mera o nuda propiedad.
Habitualmente se considera que el derecho de propiedad pleno comprende tres facultades principales: uso (ius utendi), goce (ius fruendi) y disfrute (ius abutendi),4​ distinción que proviene del derecho romano o de su recepción medieval.5​ Tiene también origen romano la concepción de la propiedad en sentido subjetivo, como sinónimo de facultad o atribución correspondiente a un sujeto.
Por el contrario, en sentido objetivo y sociológico, se atribuye al término el carácter de institución social y jurídica y, según señala Ginsberg, puede ser definida la propiedad como el conjunto de derechos y obligaciones que definen las relaciones entre individuos y grupos, con respecto a qué facultades de disposición y uso sobre bienes materiales les corresponden.

Podemos entender, y consecuentemente comprender que la propiedad, nuestras cosas personales, forman parte de nosotros, como una extensión de nosotros mismos, de nuestra propia persona, de nuestro propio ser que nos define e identifica como persona ante nosotros mismos y ante el entorno social. Ese tipo de propiedades personales representan en sí nuestros bienes más íntimos y portan por ello un valor que va más allá de un valor de mercado; tienen un valor por el cual visualizamos que ciertos objetivos somos capaces de conseguirlos y materializarlos pese a las posibles adversidades, con nuestro propio esfuerzo personal y la renuncia a otras posibilidades que hacen posible que obtengamos bienes concretos. Por ello mismo se consideran bienes personales, son propiedad.   
Los productos tóxicos siguen moviéndose por distintos espacios de la cocina, la Mater sabe que el hijo los odia por ser método por lo general desproporcionados en su uso, sobre todo en manos de su madre; de vez en cuando verifica donde se hallan, ahora ve que han cambiado de lugar (pero no sabe cuál ha sido  el nuevo lugar elegido por la Mater Nutricia, y si los hubiera colocado cerca o junto a alimentos).


lunes, 11 de mayo de 2020

Mover el Estado, parce necesario.


Hubo personas que se dieron cuenta, casi desde el primer momento, que ni el hijo ni el padre eran como esta señora decía que eran. Cabe preguntarse porqué hubo quien se dio cuenta y por el contrario hubieron quienes no sólo no se quedarán al margen de semejante descripción, sino que se adhirieron activamente contribuyendo a aumentar el sufrimiento y dolor de ambos. Toca reflexionar.
Cuando el muchacho, como otros muchos, tuvo el primer desencuentro, apareció la Mater Nutricia presentándose como alternativa de compañía para él, para toda la vida. Le transmitía pensamientos con imágenes de ellos dos paseando ya mayores del brazo, y yendo de visita a actividades culturales o de vacaciones.
¿Qué puede haber dentro de una mente así? ¿Qué puede haber en la mente de una mujer para concebirse así ante su hijo? ¿Qué puede haber puede haber en la mente de esa mujer para pretender que en la mente de su hijo no haya más opción que las que ella propone?
Ahora que un psiquiatra particular parece considerar que son razonables las violencias de la madre sobre el hijo, y le asegura a la madre que no está loca, ella se envalentona. Un respaldo así hace concebir la persistencia de esa actitud materna en el permanente horizonte del hijo.
La Ciencia siempre tuvo dos caras. Una que busca el bien de todos por medio de la moderación, la normalidad y el respeto a la condición Humana que a todos nos hace iguales; la otra cara considera los roles de jerarquía como mejor manera de favorecer el control social de las personas; Desde esta última concepción señalada,  no hay oportunidad sin lucha por la independencia y de lo que se trata es de que las luchas ya no sean precisas y sea el sentido común el que emerja señalando que el respeto a toda persona pasa por reconocerle como tal y permitirle y apoyarle positivamente para que alcance su autorrealización. Dominar por dominar, como si de simple animales fuéramos, no es una buena imagen de todos nosotros, no habla bien de nosotros. Somos o debiéramos ser algo más que animales dominadores, siempre en lucha, constantemente en lucha por lo que consideramos nuestros "territorios" (y en esa expansión de "territorios" hay a quien no le importa invadir los de las personas pacíficas que les rodea, incluso inundando sus mentes de pensamientos que no les permitan vislumbrar una salida). Es como un imperialismo soterrado y perverso que siega libertades y proyectos de vida. Es uno de los mayores maltratos que se pueden concebir, vincular el afecto que el hijo siente por ella y  la bondad ingenua  de esa persona inteligente  como rasgos fundamentales que imposibilitan su independencia. Así parece concebir la madre que habilitan la administración de sufrimiento como si quisiera que tenga la oportunidad de comprender que él, el hijo, está muy equivocado y que no el mundo;  la sociedad no es, ni será nunca,  como él piensa que debiera ser. Y le pone como prueba de ello la propia vida del padre. (de la que ella como mujer también pretendió que nunca tuviera una oportunidad real). La mujer ha creado a alrededor de sí misma, un mundo a su medida y pretende, sin duda, y por todos los medios disponibles a su alcances, que siga siendo así.
La posibilidad de que la madre tenga éxito en todas sus pretensiones es real. Basta para comprender esa posibilidad con releer el artículo anterior (que nos habla sobre la inmovilidad del Estado). Se intentó recalcar que el Estado no es un ente abstracto o indefinido, aunque así no los pudiera parecer; está definido en su relación con los ciudadanos por las personas que en él sirven y trabajan como funcionarios, y responden a un criterio sostenido no solo por las leyes, sino por la interpretación de las mismas que se realiza desde las altas esferas de cada una de la instituciones que componen el propio Estado. Esa concepción se viene mostrando en las relaciones que los Estados han venido manteniendo durante siglos con otros Estados por medio de la política (basado en la diplomacia) por la cual se persigue una relación ventajosa respecto de cualquier otro Estado, pues se considera que los Estados pugnan y rivalizan, legítimamente, entre sí para obtener las mayores ventajas y recursos posibles para sí mismos.  Desde este punto de vista se pudiera entender que los Estados son proclives a crear las condiciones necesarias para hacer percibir, a otros Estados rivales, que se hallarían en desventaja respecto de ellos, persuadirles de esa situación de desventaja para así negociar, con provecho propio, acuerdos o pleitesías; en esta constante rivalidad pueden aparecer aliados de unos y otros Estados, que comparten intereses o visiones comunes. Se concibe así que los Estados son legítimos en crear condiciones adversas sobre otros Estados,  para someterlos a sus  propios intereses. Y en estos antagonismos, que en sí mismos representan un ambiente implícito de coacción permanente (similar al que los propios Estados suelen generar con algunos de sus ciudadanos, haciéndoles conocedores siempre y en todo momento, que como Estados tienen a su disposición todos los recursos legales y coercitivos para hacer cumplir sus fines en cualquier relaciones que con ellos estableciera) pugnan por imponer sus condiciones sobre otros Estados llegando, en casos extremos a la violencia más extrema.
Existe pues una relación directa entre la figura de como se relacionan los Estados entre sí y cómo lo suelen hacerlo también los ciudadanos entre sí (pues el Estado proyecta sobre sus ciudadanos, con mayor o menor fortuna, ese mismo criterio con el cual establece sus relaciones, y lo expresa de manera más determinante en sus relaciones internacionales cuando en ello le va la subsistencia).
Se pudo concebir al final de la Segunda Guerra Mundial, que la violencia extrema en el mundo que supuso esa contienda mundial, causó un sufrimiento extremo en millones y millones de personas; y que resultó concebido como absurdo, cruel e inhumano, mostrando como los Estados eran capaces, llevados de sus antagonismos, rivalidades, luchas, tramas,  conspiraciones, propagandas, mentiras… y en general de sus ambiciones de dominio, a llegar a considerar en la práctica que al vida de sus ciudadanos, de las personas que habitan en sus propios Estados y que con el trabajo y esfuerzo diario los sustentan como tales Estados, a la definitiva resulta prescindible y se puede sacrificar inútilmente, a millones  y millones de jóvenes  en frentes de batalla contra otros jóvenes que ni entienden ni comprenden el porqué se han de matar unos a otros, cuando tienen en común el ser personas, tener una vida por delante y no comprender el porqué sus Estados le mandan matarse entre sí.
En la primera Guerra Mundial se produjo una declaración de paz, unilateral, promovida por los propios soldados de cada bando; la tegua se extendió a lo largo de kilómetros y kilómetros del frente de guerra y pretendieron los soldados que dicha tregua alcanzara la condición de paz y fraternidad. La respuesta de los generales de ambos bandos fue declarar parar la guerra en el resto de frentes, y unir sus fuerzas para aniquilar entre todos a aquellos soldados rebeldes que pretendían imponer la paz por medio de la paz misma. Y así lo llevaron a cabo, fue uno de los gérmenes de pacifismo, que había sido precedido por el fusilamiento del primer objetor de conciencia declarado en EEUU y que se negó a servir en el ejército para ir a una guerra. La película de Charlot, “Armas al hombro” (https://es.wikipedia.org/wiki/Shoulder_Arms), fue concebida para que el público Norteamericano considerara que la guerra que se estaba llevando a cabo en Europa no era tan cruel como imaginaran y que incluso pudiera ser divertida y aportarles a la vez una actitud heroica, promocionando así el alistamiento más jóvenes para el combate; las primeras secuencias de esa película fue censurada, donde se veía a Charlot como padre de familia, con hijos en la casa y atendiéndolos junto con su mujer y siendo reclamado por el ejército por ser reclamado para el combate. No fueron, sin embargo, de censura las imágenes que representaban similar forzoso alistamiento en una película de El Gordo y El Flaco, que siendo vagabundos y durmiendo un parque público ven como la policía va reclutando a sus colegas sin techo para mandarlos a los frentes de guerra.
Si ya fue grave la crueldad extrema e inútil de los generales de ambos bandos ordenando cargas absurdas desde las trincheras y mandando a una muerte segura a sus jóvenes soldados (todo ello reflejado y documentado el cine) aún resultó ser más cruel la Segunda guerra mundial, donde por primera vez los Estados ensayaron la intimidación y el terror de la violencia extrema sobre la población para minar la moral del Estado adversario (las primeras experiencias de bombardeos en masa de ciudades, bajo el pretexto de objetivos netamente militares; se llevaron a cabo en España, durante el derrocamiento de la II República por medio de la Guerra Civil ( Durango y Elorrio. Ochandiano, Ermua, Elgueta y Guerricaiz.  bombardeo de Guernica). No solo se buscaba aterrorizar a la población adversaria para que decayera en su apoyo al Estado, sino que se fue capaz de señalar un ideal político a través de una Verdad Única (bien definida y precisada con claridad) que excluía de la concepción de personas, o seres humanos,  levándolos a la condición de meramente animales inferiores, en razones diferentes: por razones de ser razas inferiores y malignas (Judíos, Gitanos, eslavos, y las razas no puras y ajenas a la Aria); en razón de ser un gasto inútil para el Estado (personas con enfermedades físicas o por procesos psicológicos,); por ser personas pervertidas o contra natura según el criterio de ese Estado (Homosexuales, transexuales, bisexuales..); por razones ideológicas que cuestionaran la Verdad única que sostenía el Estado (estudiantes, intelectuales, demócratas, librepensadores, socialdemócratas, socialistas, comunistas, anarquistas…); en razón de expresar pensamientos y opiniones que contrariaran o cuestionaran el signo con que se muestra la autoridad del Estado (pacifistas, internacionalistas, sufragistas, feministas,..  ) y por supuesto, cuestionar la manera y los excesos llevados a cabo con los adversarios (declarados como enemigos por el Estado) o esa población adversaria durante el desarrollo de la propia guerra (fusilamientos en grupo de los propios soldados que sirven al Estado; incluso de generales y mandos que no consiguen su objetivo, o de aquellos que  sugerían la paz y el acuerdo con los adversarios). Toda esta hecatombe apocalíptica produjo decenas de millones de muertos en el mundo (entre combatientes y civiles) millones de heridos, de vidas destruidas y de sufrimiento extremo, cuando un Estado (como otros también hicieron) concibió la existencia de Una Verdad Única y la precisó detalladamente imponiéndola mediante la fuerza, el ejercicio de la violencia y bajo el principio de exclusión y supremacía.
Internacionalmente, ya acabada la guerra se fue siendo consciente de la magnitud de las consecuencias de la misma, lo que llevó a realizar una evaluación del drama vivido.
(conmocionó la gran destrucción material ocasionada, con la escasez de recursos básicos para las poblaciones civiles que les llevó a padecer penalidades, y también la propia vergüenza que se pudiera sentir viendo a qué extremos de violencias y deshumanización eran capaz de llegar los propios Seres Humanos sobre otros Seres Humanos cuando poseían, sin contrapesos, todos los recursos de un Estado; incluso se analizó la parte de responsabilidad que el resto de Estados pudieran haber tenido para hacer posibles ambas barbaries dadas consecutivamente en la primera mitas del siglo XX, y después de constatar, por medio de los testigos que vivieron esos crímenes en primera persona la crueldad, el desprecio por la vida humana y e incluso la frialdad y el sadismo que se empleó con civiles de todas las edades (mujeres niños, embarazadas…) para realizar experimentos médicos y científicos)
Se consensuó que aquella experiencia traumática, vivida, de alguna manera, transversalmente por la mayoría de los países occidentales, que así mismos se consideraban los portadores de los valores esenciales que definen la Civilización Humana, no debiera repetirse; para ello se deberían concebir y crear los medios e instrumentos esenciales internacionales para asegurar que siempre existieran los cauces  necesarios para por medio del diálogo, evitar nuevas tragedia de semejantes dimensiones e impulsar los valores que hacen posible concebir la paz entre los Estados- Sí se creó, primero, la ONU, como órgano internacional, sostenido por todos los Estados miembros, con la finalidad de crear un especio permanente para el diálogo, la prevención y la resolución de conflictos; y consecuentemente, la ONU creó, con la finalidad de la prevención de conflictos, organismos internos destinados a la evaluación de los problemas esenciales que afectan o pudieran afectar a la Humanidad en su calidad de vida, para evitar que fueran causas de conflictos que pudieran desembocar o ya estuvieran desembocando en violencia y en guerras.  

Tal vez creamos que al estar viviendo un periodo prolongado de relativa paz entre los Estados e incluso en escenarios de cooperación como lo es la UE, aquellas prácticas de rivalidad entre Estados hayan cesado para siempre y la forma de proceder de los Estados haya variado definitivamente.  Uno de los instrumentos que se promovió para iniciar un camino determinante hacia la paz y el entendimiento en el seno del los territorios donde los Estados se habían enfrentado violentamente durante siglos, y con especial virulencia en el siglo XX, fue la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, cuya evolución daría lugar a la CEE y posteriormente a la UE.
La UE es pues el resultado del instrumento destinado a aunar los esfuerzos de los Estados en la reconstrucción de Europa dentro de un marco de Autoridad compartida que evitara las rivalidades y desconfianzas que en el pasado llevaron  a los conflictos entre los Estados europeos y a la guerra; de ahí se pasó a un plano más superior de cooperación haciendo posible la CEE, libre mercado, libre tránsito de mercancías y personas, llegando, a la situación actual donde con la creación de la UE compartimos normas, políticas de defensa y ayudas a los sectores productivos; con una moneda común y con una Corte de Justicia, como última instancias de protección de los Derechos de las personas en todos los Estados miembros. A imitación de este proyecto europeo de cooperación entre Estados, nacieron otras uniones comerciales: Unión Económica Euroasiática , en África las siguientes Acuerdo de Agadir, Comunidad Africana Oriental , Unión Aduanera de África Austral ,  Comunidad Económica y Monetaria de África Central , Mercado Común de África Oriental y Austral , Unión Africana , en el continente americano: Mercosur, Unión de Naciones Suramericanas, Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Alianza del Pacífico, Comunidad Andina de Naciones en Asia: Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y en Oceanía: El Foro de las Islas del Pacífico.
La imitación en la iniciación de proyectos semejantes, de Uniones comerciales de Estados por zonas geográficas comunes y con comunes signos identitarios, representa, en sí mismo, el camino que es considerado como más adecuado para que las rivalidades que son comunes a todos los Estados, por su propia naturaleza de Estado, encuentren un cauce de comunicación permanente al construirse instrumentos de esta naturaleza que hacen posible que cada Estado miembro conciba que comparte intereses comunes con el resto de los Estados integrantes de esa área que crearon para el  libre mercado; y el libre mercado lleva a acuerdos y reglas que todos deben respetar, pues al respetarlas respetan también el derecho a la existencia del los otros Estados bajo reglas comunes que a todos obligan.
(el libre mercado garantiza el acceso de riqueza a cada Estado miembro, pues en él vende y comercia con los bienes y servicios que en su propio Estado generan sus ciudadanos, garantizando así un bienestar proporcional a sus ciudadanos en razón del valor que la producción de bienes y servicios alcanza en un mercado internacional sin trabas generadas por otros Estados; es decir, el libre mercado es el reconocimiento a un Estado de poder vivir de sus propios, trabajo, creatividad, y poder ponerlos, desde la libertad, en un mercado sin trabas ni obstáculos que pudieran poner otros Estados rivales que consideraran que la prosperidad de un Estado significara el detrimento de la propia prosperidad  – como ocurre cuando la rivalidad entre Estados les llevaba a poner dificultades a los Estado rivales llegando a la confrontación abierta).
La similitud con ciertas maneras de proceder en las relaciones interpersonales de los ciudadanos comunes parece evidente.
Es obvio, o al menos lo parece, que el comportamientos de los Estados, según cooperen o rivalicen entre sí, es similar a los de los ciudadanos; pero tal vez resultara mejor expresado si consideráramos que los ciudadanos tienden a emular la manera de proceder de la figura les resulta más determinante y fuerte, y así lo acredita consiguiendo sus objetivos.  
Así que concebir que una persona que ha ejercido autoridad en su profesión al servicio del Estado se alinee e interiorice esas premisas en las relaciones interpersonales, y utilice todos los medios a su alcance en experiencia y conocimiento del medio social para conseguir sus fines, sobre todo si considerara que esas relaciones  de otras personas deben de transcurrir por el sendero que ella preconcibió , puede resultar un argumento coherente para quienes compartan que la idea de la fuerza, así empleada en tal fin, se debe considerar legítima en estas circunstancias concretas; y por ello comparta esa misma visión. Por lo cual, desde determinadas esferas del Estado se podría coincidir en los argumentos de maltrato de la maltratadora considerándolos legítimos.  Ahí es donde está el riesgo evidente que ahora se expresa en el respaldo de un psiquiatra a la actividad coactiva de la madre. Hay posibilidad  de conexión en maneras y formas con la visión del Estado.
La visión de que un Estado, en sí mismo, más particularmente el nuestro, a veces muestra signos evidentes de ser realmente estático, lo muestra en cómo concibe las relaciones y trato con los más vulnerables (cuando hablamos de que siguen existiendo ideas poco móviles, poco flexibles  poco transformadoras que modifiques esencialmente la visión sostenida hasta ahora). Ello no es solo evidencia de una inmovilidad que tiende a definir la naturaleza del Estado en sí, sino que pudiera interpretarse también como síntoma de que el Estado estuviera preparado y concebido para desandar o retroceder o reinterpretar más adversamente lo que hemos venido considerando avances sociales consolidados en otros aspectos (de los que creímos inviable una vuelta atrás). Uno de los síntomas que podemos observar de la posibilidad de este retroceso se halla, análogamente, en el ambiente de incertidumbre internacional que reina entre los Estados, al observar dudas en la propia UE para seguir avanzando en una unión más efectiva, y común, en derechos y protección de los propios ciudadanos europeos.  En medio de un marco de intento de cambio de paradigma internacional encabezado por UK  y EEUU.
Es por ello coherente considerar, que para que prosperen los valores que emanaron – desde la consternación evidente de constatar la inmensa tragedia que supuso las guerra mundiales para todos, en especial para los Estados Europeos, -  resulta imprescindible seguir, persistir e impulsar esos mismos valores de paz y respeto a la libertad y los derechos de las personas, que emanaron de la ONU y que obligan a los Estados a cumplirlos; así como poner gran interés en que los proyectos que emanaron - para evitar que aquella horrible visión se repitiera -  como lo son la Unión Europea, sigan siendo respaldados plenamente por los ciudadanos; pues son esos proyectos los que obligan a los Estados miembros a sujetarse a respetar el Derecho de sus ciudadanos (tal y como deben ser interpretados: Como lo señala la ONU); pues es la ONU quien mejor percibió y sigue percibiendo hasta dónde pueden llegar los Estados haciendo sufrir y padecer a sus ciudadanos en interés del propio Estado. Haciendo así posible que el Estado, transite, se mueva, para considerar desde otras perspectivas más positivas, a todos los ciudadanos y así mismo. Y ello acabe por consolidarse como ADN de nuestro Estado y de todos los Estados.



domingo, 10 de mayo de 2020

La inmovilidad del Estado (es lo que le define etimológicamente)



  
¿Porqué el Estado hace referencia a inmovilidad?

El Estado no es en sí mismo un ente difuso, intangible, indescriptible, como si se tratara de una “sombra” que siempre nos sobrevuela, y que tiende a acechar a quien promoviera cambios sociales que supusieran un peligro “indefinido” para su subsistencia como tal Estado. Aunque así se nos represente en alguna medida en nuestras mentes en alguna ocasión (como estructura controladora en base a la aplicación de una de sus premisas, descritas como Control Social y que viene a representar las funciones que se atribuye el Estado para el ejercicio de esa potestad, aunque con ello contraríe lo esencial de las libertades que entendemos como tales, la gente común, al leer la Constitución que nos dimos en 1978; pues entre otras razones, para entenderla así, estuvieron las sostenidas por el propio mundo político (que no hay que olvidar que venía del régimen de la Dictadura) para promover, justificar e ilusionar a la población con un nuevo horizonte de libertades a conseguir y consolidar.
Cabría señalar que el propio Estado  estaba ya configurado por el régimen autoritario anterior y que fue ése régimen quien determinó su espíritu y su esencia (tanto en los procedimientos Administrativos como en la expresión fundamental que siempre debiera contener en la relación con los ciudadanos, para no perder su carácter coercitivo y de monopolio de la violencia legal, destinado a hacer cumplir sus normas y leyes, preservando así el orden social, tal y como lo concibe el propio Estado, como correcto y seguro para sí mismo; es decir, por medio de la idea de siempre mantener  cierta sensación de coacción ambiental que gravitara sobre todos los ciudadanos y que cuya finalidad última es  establecer una idea de temor permanente, que tendiera a inmovilizar la iniciativa de cualquier ciudadano, incluso si estos se organizaran para conseguir ciertas reclamaciones o paralizaciones de proyectos que consideraran negligentes o perjudiciales para su bienestar, o para protestar abiertamente contra procedimientos o abusos que pudieran concebir procedentes del Estado. El único cauce posible para ello sólo se podría concebir a partir de de organizaciones políticas o sindicales ya constituidas, que en alguna manera y forma compartieran, al menos,  las premisas y criterios fundamentales que dan razón de ser al Estado tal y como nos llegaba del régimen Autoritario que lo había configurado).
Esto no significaría que el Estado que nos llegara a la Democracia fuera, en sí mismo, portador de los valores de la dictadura, en absoluto; el Estado, como su nombre indica etimológicamente,  es un ente, en sí mismo, inmóvil ….   Está estructurado en su forma de proceder de manera reglada por ley, toda su actividad Administrativa se haya sujeta a una Ley de Procedimiento que no puede excusarse en modo alguno por ningún funcionario público dentro de sus competencias particulares, aunque al nivel político exista ciertos márgenes de actuación entre los cuales se puedan mover, pero que acaban siempre siendo fiscalizados por los órganos competentes para ellos (si es a nivel político, los plenos o la supervisión de la actuación de cada Institución que pertenezca como parte del Estado – y que actúa en su nombre o en identidad  del mismo Estado), por lo que sus técnicos o su personal esencial y directivo tienen la cualidad de Funcionarios o estatuto similar destinado a someter su actividad a un procedimiento también reglado, que puede ser supervisado por otras instituciones del Estado para verificar su adecuación a esa misma ley de procedimiento; y en última instancia el poder político viene a verificar no solo la legalidad de dicho procedimiento, sino la adecuación de la actuación general de la Administración en cualquiera de sus cometidos y funciones  para que esta esté en consonancia, no sólo con la ley, sino, con el propósito de respetar los derechos de los ciudadanos y los principios constitucionales, que el propio sentido común de los políticos portan, y que están por ello obligados a defender y hacer respetar como representantes electos de la sociedad a la que representan.
Así pues, aunque le Estado sea percibido, (cuando en alguna situación concreta se nos manifiesta y que suele ser a menudo: recibos, impuestos, deberes administrativos pendientes, declaración de renta,  renovación de documentos personales, …)  como esa nube rígida, inamovible, todo poderosa, que gravita sobre la sociedad, como quien limita y determina, realmente, el terreno donde se pueden ejercer las libertades que todos poseemos (o creímos que poseímos), determinando y delimitando el usos de esas libertades por el criterio legal por el que el propio Estado sostiene; e interpreta los cauces y las condiciones que se deben dar para que los ciudadanos puedan influir en su propio Estado, cuando las decisiones o actuaciones que éste mismo Estado toma sobre la ciudadanía o una persona, en su proceder estructurado y delimitado por la ley,  y pudiera causar perjuicio sobre una persona (al pertenecer a un colectivo, o segmento de personas, de sesgo determinado); colectivo de personas  afectadas por una decisión de este Estado que en principio posee soberanía legal, con la presunción que siempre rodea al Estado de tomar decisiones conforme a Derecho.
A la definitiva, aunque así se perciba el Estado, en nuestro país, no deja de estar configurado, en última instancia, por personas, como lo son el resto de ciudadanos que viven en el mismo territorio y que debieran compartir, consecuentemente, los mismos criterios y valores que emanan de la Constitución cuando esta se refiere a Derechos de la personas, de los Seres Humanos (porque así específicamente se refiere la Constitución cuando los nombra para que siempre sean interpretados por los Tribunales de nuestro Estado con el mismo sentido que las Declaraciones y Resoluciones de los órganos de la ONU les dio cuando los formuló en su día; y que por tal motivo fue considerada nuestra Constitución como una de las más avanzadas de su momento).
Podemos verificar que los funcionarios son personas que conforman el Cuerpo de empleados Públicos que configuran las Administraciones; y que como tales se hallan realizando tareas y funciones, normalmente muy específicas y determinadas; dentro de una estructura jerarquizada que suele determinar la función específica y concreta de cada funcionario respecto del puesto y categoría que le asigna la propia Administración - mediante unas pruebas donde se compite.
(oponiéndose a la pretensión de otros personas o funcionarios que pretenden ocupar el mismo puesto o cargo) en una sucesión de pruebas que al final serán evaluadas por un tribunal que determinará qué personas han acreditado capacidad, mérito y/o aptitud para desempeñar esos puestos/funcionariales que se hallaban en disposición de ser ocupados por aspirantes (siendo aspirantes a ocupar esos puestos cualquier persona que reúna los requisitos para ello, que son determinados por la Administración conforme a las leyes que también regulan ese procedimiento destinado a ocupar vacantes, realizar promociones internas, ocupar cargos directivos, etc…todo ello en un ámbito legal que garantiza la igualdad de oportunidades para todos los aspirantes y que configuran una lista relacionada con los nombres de cada uno de ellos; realizándose varias listas según e superan fases de selección con las puntuaciones obtenidas, siendo posible realizar reclamaciones en cada fase y quedando todo el procedimiento de selección en acceso de ser revisado en los tribunales si algún aspirante, o varios, se consideraran perjudicados en el proceso reglado y regulado por ley).
A partir de ahí, de haber superado las pruebas, una persona aspirante adquiere la condición de funcionario de la Administración correspondiente, pero que globalmente se consideran a todos ellos funcionarios del Estado, siendo el Estado el regulador de sus funciones y sus deberes generales, obligándoles a acatar la Constitución y respetarla, así como el ejerció de sus funciones con lealtad a las leyes y al espíritu de la Constitución; y si ya poseía esa condición de funcionario, accede al nuevo cargo con sus funciones específicas; normalmente los cargos directivos son nombrados como puestos de confianza y acompañan en sintonía con cada nuevo Gobierno; el Gobierno accede a la Administración en puestos de dirección para impulsar sus proyectos y programas que han sido refrendados como objetivos en las elecciones que les han permitido llegar al poder, quedando los demás miembros elegidos de otros partidos  en un órgano común de control de la acción del Gobierno. Sin embargo, un cargo político, a pesar de su autoridad reconocida, no puede interferir en ningún procedimiento Administrativo, ni indicar al funcionario que lo gestiona cual debe de ser su resolución – ello sería un delito – los expedientes concluidos se elevan por los funcionarios como propuestas al cargo político y este cargo, bajo su responsabilidad, pudiera decidir no seguir dicha propuesta, pero tendrá de ello que dar justificación, incluso si fuera por ello requerido a iniciativa de algún perjudicado ante los tribunales, por lo general,  de lo Contencioso.   
Así pues quienes toman decisiones son personas, sujetas a la Constitución, las leyes y a procedimientos reglados; pero los funcionarios, como tales, difícilmente pueden tomar decisiones autónomas, pues su ámbito de actuación es sujetarse a la actividad Administrativa donde la actividad del funcionario está reglada y se circunscribe a las funciones básicas de la propia Administración (en su ámbito: recaudar tributos, realizar altas y bajas de suministros de agua, realizar expedientes sancionadores, permisos de uso público… etc), por lo tanto apenas sí tienen autonomía de decisión por la propia naturaleza de la actividad que se realiza y que conocemos generalmente como burocracia; sin embargo, sí existe un pequeño margen para esa autonomía, y cuando se ejercita puede ser muy determinante, pues se refiere a la interpretación de la ley, de la cual los funcionarios públicos, por su naturaleza de ser los mejores expertos en su ámbito de actuación, y siendo por ello, a la hora de tramitar expedientes independientes del poder político, adquiere relevancia determinante en algunos casos.
Aún siendo así, existen funcionario o personal estatutario (similar al funcionariado) que en su  ámbito de  actuación se contempla también un ámbito de decisión que puede determinar, en ocasiones, muy adversamente la vida o las circunstancias de un ciudadano, aunque esa actuación pueda ser revisada, por lo general  “a posteriori”, por los tribunales. Dentro de ese ámbito se hallan los miembros y fuerzas de seguridad del Estado, inspectores con capacidad de sancionar, e incluso médicos en situaciones excepcionales (y que pueden ser similares a las que observamos en la actualidad, llevándonos al Estado de Alarma y siendo el Gobierno quien siguiendo ese tipo de pautas medicas preventivas, actúa bajo criterio médico, y promulgando leyes y normas bajo esas directrices profesionales).  Así, que se hayan tomando decisiones que implican un procedimiento sujeto, en alguna medida  a Derecho (regulado por Ley) o de similares características cuando son instituciones dependientes del Estado (como lo es la Sanidad y los facultativos que la dirigen, tomando decisiones sobre sus pacientes, o sobre colectivos de personas con sesgos comunes que les pueden llevar, como profesionales, a seguir procedimientos estandarizados en protocolos, a veces en contra de la voluntad del paciente);  (o como pudiera ser en el caso de expropiaciones de propiedades a particulares sujetas a interés general) (o como pudieran ser la propia interpretación de unas circunstancias concreta en razones de seguridad, por los miembros y fuerzas de seguridad del Estado, generando privaciones de libertad a personas, que luego deberán de ser refrendadas por autoridad judicial).
Así pues, es, o suele ser, en el ámbito de la seguridad (incluso en ámbito extendido) donde se halla una parte fundamental de cómo se concibe el Estado así mismo para concederse la autonomía precisa (trasladándola a funcionarios específicos en esas tareas, como observamos en la actualidad con la ocasión de esta pandemia).
Sin embargo, existieron funcionarios  que investidos de esa facultad de ser expertos en seguridad, siguieron pautas sorprendentes, incluso saliéndose de lo que debiera de ser el ámbito de su actuación concreta e influyendo determinante en el devenir de personas que accedieron a la función pública y que a iniciativa de este tipo de funcionarios fueron capaces de bloquear la carrera de algún funcionario alegando (de fondo) razones de seguridad (aunque formalmente y en expediente alegaran divergencias legales antiguas, de rango menor, que la Constitución del 78 que ya daba por superada cualquier contradicción a sus postulados  abiertamente en favor del derecho de cualquier persona (sin que en ello lo pudiera alegar ese funcionario, pues el expediente fue opaco). Atribuyó el funcionario en su escrito razones de naturaleza política o de conciencia, cuando el Defensor del Pueblo reclama, a petición del afectado, que se le de acceso al expediente que se le niega y del que es parte; y que inmoviliza su carrera funcionarial adquirida por oposición ganada con el número uno de su promoción. No pudiendo sustraerse dicho funcionario a la petición realizada por el Defensor del Pueblo, trasladó, únicamente, su propio razonamiento como funcionario experto en seguridad, y lo basó en una ley de 1943, el poder político quedó inmóvil, ignoró sin hacer constar razones sobradas de rectificar para que dejara vía libre a dicho funcionario -  pero fue trasladado a otra área.
Es decir, nos encontramos con que en realidad sí que existía un margen de maniobra dentro del Estado, al menos en los inicios de la Democracia, que seguía sosteniendo criterios de seguridad en ámbitos en los que la Constitución era contrario a mantenerlos por razones obvias de haberse alcanzado le derecho pleno de conciencia en cualquier persona. En consecuencia la razón real esgrimida por el funcionario parecía más bien política. Habiendo sido nombrado en tal cargo en marzo de 1981 cabría concebir que dada la proximidad con el Golpe de febrero de 1981 la selección de esta persona para ese cargo, tan delicado, en una ciudad de la importancia de la nuestra, señalaba, con su proceder, que realmente sí hubiera existido un deseo en quienes representan la esencia del Estado (en su visión coercitiva y de control social sobre los ciudadanos) para que las expectativas que se derivaran de la lectura de los Derechos y Libertades de los ciudadanos, reflejados en la Constitución, fueran interpretadas restrictivamente en razones de seguridad. 

Así pues podemos concebir que esa niebla espesa con que  se observa la inmovilidad del Estado, como cuestionador y interpretador real y efectivo de nuestras libertades llegaba a manifestarse, si era preciso, fuera de su ámbito propio interfiriendo en procesos selectivos que, en sí mismo eran autónomos e independientes de este funcionario en concreto.
Con el tiempo, comentando todo esto con veteranos funcionarios, salió la idea de que muchos funcionarios consideraban que este funcionario, en concreto, parecía haber confeccionado expedientes personales de cada funcionario de aquél ente, en razones de seguridad; y no sabiéndose hasta la fecha si los representantes políticos de los ciudadanos fueron capaces de determinar, o no, la veracidad de la existencia de dichos expedientes personales de todos funcionarios y personal municipal (de los que parce obvio que por venir de dónde veníamos, pudieran haber existido en la etapa del Estado Autoritario) sino, si este funcionario, poseyera o hubiera constituido también expedientes de ciudadanos y en razones de seguridad (de qué tipo de seguridad?) si se hubieran confeccionado, si persistían archivados y si han sido heredados pos los distintos funcionarios que sucedieron a ese cargo; o si subsisten en la actualidad y si están amparados por algún tipo de ley o norma para que sean custodiados por la Policía Local y sin acceso a esos datos por las personas que pudieran estar reflejados en ellos - aunque solo fuera por el simple principio de autorización o derecho a rectificación. Lo que parece obvio y sin duda es que tal funcionario sí habría abierto, al menos, un expediente concreto a nombre del funcionario concreto, pues en la contestación al Defensor del Pueblo señala circunstancias anejas que debieran tener soporte documental físico (en papel) que dieran fe de todo lo que en el documento remitido a Madrid detallaba tan temerariamente; al menos a la luz de la vigente Constitución. 
En ese sentido, cabe pensar que la idea de vigilancia y coacción que gravita sobre los ciudadanos puede ser, o no, percibida con nitidez o de manera generalizada, pero fuera real y efectiva; y si no se pudiera determinar el motivo de los obstáculos que se van generando a un ciudadano (por ejemplo, nadie daba respuesta de lo sucedido a este ciudadano con precisión, tardó años en obtener este documento que le afectaba plenamente en derecho básicos). Por lo tanto, especular ante un daño que se recibe de un ente (como un ayuntamiento) que está sujeto  al recto proceder del cual la norma suprema es la Constitución, y que se niegue a dar ningún tipo de razón verbal, pero es que tampoco escrita, al menos llama realmente la atención; y desde luego da permiso para especular y concebir temor indeterminado gravitando sobre la persona así tratada. Hay que tener en cuenta que un funcionario en la cúspide de un Cuerpo Policial que se atribuye esas funciones de injerencia y que abre expedientes, de tal naturaleza no parece, en modo alguno, temer a la acción punible de la justicia sobre su persona porque lo hace en razones de seguridad, aunque apele a esa norma de 1943 (consecuentemente, la visión en aquella época de este caso por los tribunales, tardó en resolverse 20 años; solicitando que se reiniciara todo el proceso; se dio por incierto que la razón esgrimida por aquel alto funcionario policial fuera la real, pero ni siquiera el Tribunal Superior de Justicia, llamó al orden por la confección de dicho documento, sino por no haber dado acceso al interesado al motivo expreso de dicha limitación de acceso al cargo). (Volver a empezar?)


Podemos concebir, claramente que la Administración pueda adoptar una forma de proceder y tratar a los ciudadanos de similar manera, dependiendo de la naturaleza con que la Administración se guíe ante un problema concreto y si quisiera mantener las razones ocultas al interesado. Deberá buscara poyo en instituciones del Estado que sí interpreten positivamente la Constitución en favor del ciudadano, para desde ahí obtener un mínimo documento con el cual poder conjeturar la tesis realista esgrimida por el funcionario (en aquella época la OTAN en su antagonismo con la URSS hubo cursado órdenes para que en caso de conflicto abierto, los pacifistas fueran detenidos. En aquellos días Petra Kelly y los grupos pacifista alemanes habían conseguido acceso a los documentos secretos que determinaban las fases de la guerra entre EEUU/URSS obligando a todos los países de la NATO).

El temor inexplicable lleva a la paranoia, como señala el artículo anterior, pero una vez que se obtiene una explicación de los sucedido concretamente, o se establece una idea general del comportamiento social que hace posible la existencia del temor que pareciera irracional, aparece una mejoría e incluso una normalización de todos los aspectos pero persiste, en alguna manera, y de manera preventiva la prevención en forma de temor  (como si de una base paranoica se tratara  y que forma parte de los recursos que las mentes de la mayoría de las personas, por no decir todas,  tienen a su disposición para prevenirse del entorno social en un determinado momento, al poder reconocer en sí mismos los signos o síntomas de una agresión difusa encaminada a bloquearle caminos y proyectos; o ya no solo a él sino también a la propia sociedad a la que se pertenece).
Un ejemplo de ello fue cuando en la primera guerra del Golfo las noticias de las 2 AM dadas por Jesús Hermida (y que suelen ser así en casos excepcionales cuando la literalidad de las noticas pudieran afectar la sensibilidad de la población se habilita un programa nocturno donde se habla con claridad, sin los filtros que existen en los Noticieros de horario convencional)  y donde ese podía observar que las pautas y fases para la guerra de Irak, publicadas en el documento conseguido por los pacifistas alemanes (y publicados en un monográfico en español por Integral) se cumplía paso a paso ante la ingenuidad general de la población que pensaba que se podría llegar a un acuerdo, cuando en realidad los lideres de Asuntos de ambos países estaban tratando de los distintos niveles de violencia y cómo se pasaría de uno a otro. 
No erramos, pues, cuando consideramos que existe una nube gris coactiva en la relación con el Estado, porque el Estado son personas que tienen y poseen, en algunas ocasiones, esa visión de control, prevención y proceder opaco, porque aplicaran esa visión sobre la propia ciudadanía cuando se dispone a ejercer sus libertades tal y como las concibe la Constitución.
Si hay una generación que ha interpretado correctamente la Constitución y la lleva a práctica confiando que es la luz que guía la sociedad y sus propios pasos se puede acabar encontrando con situaciones similares en todos los ámbitos en que se considere que el Estado (e incluso en los centros de enseñanza); porque no tiene porqué dar explicaciones o razones para oponer obstáculos, justificando así de sentirse así más protegidos como Institución.
La Constitución pareciera y debiera ser el instrumento adecuado para  desmontar los excesos de control social en nombre de la seguridad que a veces realiza el Estado o sus Instituciones. Y sin embargo, los representantes de los ciudadanos parecen permeables a esos parámetros de seguridad que a veces interfieren en procesos selectivos (y que no sabemos hasta donde pudiera haberse llegado en nombre de la Seguridad y en ello cediendo un representante político, porque sencillamente ese debate en nuestra ciudad o nuestro Estado no aparece nunca haberse dado).
Conocemos los claros antagonismos que existen entre libertad de prensa y expresión, con respecto, a cómo nuestro propio Estado ha venido concibiendo ello; y el peligro de que los ámbitos de expresión y opinión se limiten o reduzcan parece obvio, pues la prensa viene a denunciarlos  regularmente, incluso en nuestro país.
Por el artículo anterior de este blog podremos concebir, en razón de las declaraciones de los médicos profesionales y de algunos pacientes, que ante una amenaza o coacción  recibida, sin que se exprese el motivo real de la misma, no solo puede ser una forma de actuar del Estado sobre un individuo, sino también sobre una parte de la sociedad. 
(si esta parte de la sociedad es concebida, ya desde el instituto o la universidad como de perfil que podría causar problemas al Estado o cuestionar su proceder, al no percibir las señales inequívocas que el propio Estado que le manda específicamente desde cualquier Autoridad que en alguna medida le representa – por ejemplo profesores – y acabar siendo catalogado de rebelde por sujetarse a la Constitución y rechazar cualquier tipo de coacción procedente de un representante del Estado como ilegítima; (como por ejemplo cuando un profesor se apropia de un trabajo o una idea de un alumno y lo hace suyo; o cuando una Institución del Estado, por medio de un cargo público nombrado por el poder político se apropia de un proyecto y lo desarrolla y modifica a su antojo sin contar con el autor del mismo y aunque este proyecto se halle registrado).
En este sentido podríamos observar cómo parte del poder político (representado por personas que acceden en listas electorales a ostentación de representación pública de la soberanía popular) pueden caer en la tentación de identificarse más con los procederes  del propio Estado respecto de sus ciudadanos (cuando el Estado anula derechos básicos reconocidos en la Constitución, en procedimientos totalmente adecuados a la ley, pero concebidos desde la perspectiva de seguridad); e incluso usar del criterio y la perspectiva del concepto de seguridad para apropiarse de un proyecto particular para bien del Estado pero sin dar explicación alguna al autor, mientras este autor ve como en televisión el personaje desgrana lo esencial del proyecto robado como si fuera idea original suya.
Así concebimos como se pueden pervertir, en esencia algunos representantes  políticos cuando consideran que su cargo no forma parte de la misión de defender los derechos de todos los ciudadanos, señalados en la Constitución, y se adhieren a la percepción de que algunos altos funcionarios poseen de que el Estado, por medio de sus normas es capaz de llevar a cabo cualquier propósito en múltiples razones, aunque en ello se haga percibir que la Constitución apenas es relevante en proteger a los ciudadanos, si por casualidad o por interés en propiciar un mejor bienestar social a su propia sociedad, se acaban situando en el centro de los intereses de personas que ostentan un poder real, que conocen, o por simpatía, saben accionar resortes que el propio Estado pone a su disposición por el cargo que ocupa (ya se sea funcionario o político caído en tentación) para conseguir sus objetivos legalmente.
Así pues se puede concebir que cualquier persona que concibiera valores personales de naturaleza semejante a identificarlos con la Constitución de manera activa (es decir, cuando no se concibe la vida y la sociedad como un escenario social donde impera la ley del más fuerte; sino que a ello se oponen los valores propios de los Derechos Humanos, el diálogo, la solidaridad con el más débil  y el derecho a ser como se es sin que por ello exista intolerancia o perjuicio que lleve a la agresión de un tercero,) es probable que se encuentre con la catalogación del Estado como persona problemática y con esta etiqueta aparezcan dificultades en todos los ámbitos de su vida
(que eléctricas se confunda reiteradamente en la lectura haciendo una deuda de casi mil euros y pasando casi un año hasta que resuelven que quien anotaba los números del contador se equivocaba obviamente siempre con el mismo vecino) y hasta llegar a ello hacerle sospechar que alguien le robaba la luz… o que los certificados enviados por correos, para cobrar el paro, no llegaban pero estaban repartidos….).
Este concepto de simpatía en este contexto de poder entorno del Estado - y la visión con que percibe a la sociedad para que esta se halle siempre bajo alguna forma de control social, sumisa, permeable, como si de una amenaza constante o posible o probable se tratara - es el que haría capaz de concebir transversalmente a una persona como rebelde o peligrosa o temeraria respecto del Estado; y en ese sentido, y bajo ese aspecto, se es posible crear una sintonía transversal que tiende a aunar una “actitud preventiva” hacia esa persona así descrita desde todos los ámbitos del Estado con que la misma persona, así descrita, pretenda interrelacionarse por cualquier cuestión particular que debiera ser resuelta por alguna de esas esferas del poder del Estado, y que en algún momento todos debemos entendernos por alguna gestión por motivo u otro
(en definitiva esa simpatía se expresa desde un puesto relevante de poder que ostentan personas comunes, como todos nosotros,  pero con gran capacidad de interactuar y de tener relaciones a su disposición por la posición que ocupan de gestión en el ámbito del Estado; y en consecuencia, siempre habrá ocasión para trasladar en algún momento un mensaje de prevención respecto de alguien así concebido adversamente por el Estado,  y que suele resultar incómodo a cualquier Institución, organismo u organización que sea próxima o que colabore con alguna esfera del Estado; por lo cual ese tipo de prevenciones recibidas suelen tomarse como deferencias que se asumen con facilidad sin mediar, apenas, comprobación o verificación profunda alguna) .
Siendo nuestra sociedad muy transversal y permeable a los mensajes de prevención, es fácil que una persona así considerada adversamente, reciba “ecos” o “gestos” del entorno inmediato social, por el cual concibe que se establece con él una “distancia social” reflejada en el artículo anterior en comentarios de pacientes y médicos; por lo que la normalidad de su vida ya no será posible; la estigmatización será inevitable (incluso en forma de diagnóstico) y la visión problemática de su persona, ratificada en el entorno profesional, cerrará las puertas definitivamente a que esta persona pueda expresar su verdad (porque realmente no sabe el motivo de fondo por el que es tratado así, aunque empiece a sospechar que algo detrás y sobre él vuela como esa nube negra que a todos los sitios le sigue empañando su verdadera imagen y el motivo real de la preocupación que le suele acompañar en soledad).
 Así concebida la sociedad desde la visión de un Estado controlador, que puede usar de los prejuicios de sus ciudadanos para que estos mismos, entre ellos, se desconfíen y desconfíen; y percibida con claridad esa capacidad del Estado de etiquetar personas desde el ámbito educativo, es posible concebir que con ese procedimiento  una Mater Nutricia pueda concebir que su hijo se parece, en valores, demasiado a un padre ya catalogado de “rebelde” por lo que le bastará con seguir las pautas ya conocidas que vienen usando el propio Estado para el control social de su propio hijo y llevarle a arruinar su vida (el hecho de que en el entorno íntimo se exceda en violencia resulta una licencia aceptable, pues pudiera ser consciente de que el Estado, si se lo propone pudiera llegar mucho más lejos con un rebelde de lo que la gente cree).
Pertenecer a ese ámbito donde se ha conocido las formas en que el Estado inicia la catalogación de sus ciudadanos (aun de niños, adolescente o jóvenes) otorgaría, en alguna medida cierta sensación de libertad más allá de lo que para la mayoría de los ciudadanos le es permitida. Cuanta más experiencia tiene una entidad, por su larga persistencia de decenas y decenas de años, en relacionarse con la Administración, mejor la va conociendo en su proceder y ello le puede otorgar ciertas licencias si sintoniza en su relación con esas administraciones en cooperar y facilitar  actividades. Pude ser a si, y darse la circunstancia de que esa relación de intereses comunes le permita realizar vertidos directos sobre el cauce de un río (por ejemplo si limpia algún sistema en una instalación propia) y se pudiera constatar cómo años tras año un hilo grasiento circula por el margen de un río sin que nadie ponga remedio a ello, aunque ello sea visible por muchos ciudadanos; o que una empresa realice vertidos a un río, y en ello use productos para evitar  que sus vertidos hagan espuma, y debido a que amenace con cerrar la empresa,  la administración – el Estado – ceda en alguna manera y forma.
Hemos visto que ya en la primera guerra mundial se tuviera que renunciar a los productos químicos como fertilizantes (pues eran requeridas las industrias químicas para la fabricación de bombas y gases letales) . Se demostró que la producción agrícola aumentó y el producto era más sano como ahora sabemos; sin embargo acabada la guerra se volvieron a usar fertilizantes (se entiende pues que la industria química es estratégica y en tiempo de paz tiene que seguir funcionando para cuando sea precisa en una misión esencial). Los abonos, los fertilizantes los pesticidas han y siguen inundando nuestros campos para, según dicen, mantener las producciones y  la rentabilidad; el resultado son que los niveles freáticos donde se hallan las reservas más puras de agua se están contaminando; hay pueblos en Aragón donde el agua se halla al límite de los estándares permitidos y a veces les dan un susto en los análisis (que llevan a prohibir su uso y a obligar llevar cisternas); sigue sin verse hacia dónde vamos,  porque el objetivo de cambiar costumbres y maneras llevarían a que ciertas formas de poder real cambiaran de manos o perdieran fortaleza.
De idéntica manera, la simpatía, se pudiera concebir en funcionarios que tuvieron poder, ya jubilados, lo sigan ostentado de alguna manera, pues conocer de primera mano la Administración y haber utilizado y construidos tantas relaciones, con tan ingente cantidad de personas permitiría conservar y a largar el poder real más allá del desempeño de la función pública; incluso seguir coordinándose con otros también jubilados que en su momento también coincidieran en coordinarse segando trayectorias de jóvenes “rebeldes”.
  
Se conciben maneras y formas de gestionar que serían más benévolas con la sociedad y con el entorno natural y el económico; pero cuando se hace el proyecto se expropia; hay que cambiar lo esencial del mismo; el objetivo ya no es que a todos beneficie la idea, sino que al idea sea explotada de tal manera que beneficie a una minoría para que esta nunca pierda el control de su propia sociedad y además se ennoblezca con honores que plenamente no les corresponden.

La seguridad es una concepción subjetiva cuando el Estado considera a la ciudadanía potencialmente peligrosa. La Constitución y los valores que esta porta solo serian interpretados en razón de la seguridad del Estado. De ser así, la idea de seguridad no es más  que un comodín en manos de intolerantes (que nunca creyeron de verdad en la Democracia; sino en cómo imponer sus criterios coactivos y violentos sobre personas y jóvenes para perpetuar un Estado estático, inamovible, capaz de hacer de la Democracia una prisión para quienes realmente creen en ella).

NOTA: Algo habría que hacer (sobre todo antes de que la Mater Nutricia le monte otro bronca al hijo; porque ahora parece entrar en simpatía con un psiquiatra, al parecer privado, que le ayude en su proyecto totalitario contra su hijo; y si puede ser contra su ex marido también).