Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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sábado, 6 de julio de 2019

La Cooperación



Me quedaba un poco asombrado cuando, hace unos pocos días, una periodista – que suele cogerse rebotes cuando la contrarían y parece que llega hasta el cabreo personal, por solo cuestiones de opinión o de pareceres que no comprometen ni cuestionan ninguno de los conceptos que ahora consideramos esenciales de defender, como parte de un proyecto de igualdad real que algunos sectores sociales no parecen entender en profundidad y siguen anclados en prejuicios; es decir, se cabrea cuando la contrarían en una percepción de lo que acontece en el mundo de la política aunque sepamos todos que en ese terreno las percepciones solo nos sirven para salir del paso, pues suele ser necesario esperar al devenir del tiempo para tener una mejor visión de lo que hoy nos acontece – iniciaba una ofensiva despiadada contra Sánchez, centrando toda la responsabilidad de formar gobierno estable sobre él.
Sorprende, más que nada, porque ya vamos conociendo, a estas alturas, cómo funciona el carácter español cuando alguien, o un equipo como el Socialista, hace las cosas bien, poniendo a cada uno en su sitio y haciendo evidente los objetivos de los adversarios; y con ello consigue trasladarles presión legítima con la finalidad de hacerles ceder, en la medida de lo conveniente, para formar un gobierno estable en España; un gobierno que nos dé garantías de cuatro años de estabilidad sin mayores sobresaltos que los propios de esta etapa histórica, también compleja, y que precisa de todos los recursos y de toda la inteligencia posible, para asegurarnos un proyecto económico y social positivamente previsible que relance, en la medida de nuestras posibilidades y de las circunstancias internacionales (que mucho nos afectan) la confianza y fiabilidad e nuestro país. Los problemas que tenemos no son menores: Un independentismo que quiere llevar a la realidad material la fabulación de una Historia hecha a su medida , por ellos mismos, a la que quiere hacer sumar a sus propias nuevas generaciones de ciudadanos bajo la idea de pueblo perseguido y victimista;  también hacer frente a un intento de blanquear la figura de Franco y su régimen, como si aquella tristísima época tuviera algo que aportar a nuestra democracia – hubo corrupción con inmunidad, prisión para quien opinaba, imposición de religión obligatoria para toda la sociedad, violencia gratuita, falta de derechos civiles y administrativos (si no tenías enchufe, nada tenías) intimidación de la sociedad y mucho miedo a que el pueblo conociera la verdad de los intereses de quienes les gobernaban o administraban (pues siempre nos vendieron que ellos eran perfectos); gestionar los rescoldos de una crisis que ha dejado a nuestra juventud a los pies de los caballos de un futuro muy incierto; restablecer la confianza en nuestro sistema económico y bancario (ahora con el escándalo del BBVA que pone, nuevamente en entredicho la honestidad y la función social de nuestro poder económico privado; al que todos los gobiernos, parece, que han tenido mucho miedo señalarles el camino de la lealtad para con su sociedad – ya que pertenecen a un proyecto común que es España, homologable al de otros países que consideran la banca como un Servicio Público y no un negocio particular con derechos de “pernada” - y me temo que cualquiera que por ahí pasara para intentar poner orden desde cualquier Gobierno del Estado acabara más por pasar de puntillas y tapándose las narices que arriesgarse a meterse de lleno con tan poderoso sector); impulsar empleo de calidad; afrontar la revolución tecnológica que amenaza con orillarnos y marginarnos en el futuro; apoyar a los sectores vulnerables para que nadie se nos quede por el camino, evitando que se consolide un sector social  marginal que viva al margen o a la contra de nuestra sociedad; aprovechar nuestro recursos naturales como fuentes de energía limpia y barata; crear caminos para que los negocios industriales contemplen, como una verdadera responsabilidad empresarial y social respetar el entorno natural, los derechos de los trabajadores y la honestidad y transparencia económica de su actividad que señale una lealtad para con nuestra Hacienda pública y para con nuestro proyecto como sociedad; adaptar la enseñanza a ese futuro incierto, tal vez con mayores conocimientos transversales, estimulando mayor capacidad y autonomía para la creatividad y la exploración del conocimiento desde parámetros de cierta autonomía personal (y saber estar a la altura de ella, cuando nuestros estudiantes muestran esas habilidades); rescatar a esa España del interior, vaciada y envejecida, y que aún sigue siendo referencia de una calidad de vida y bienestar que hay que dotar de servicios y tecnología para que sea posible impulsar proyectos de vida y de jóvenes familias fuera de los entornos urbanos, que permitan cuidar nuestro territorio y cuidar y optimizar sus recursos naturales y su potencial capacidad de regeneración del medio-ambiente…. Toda esa tarea es la que tenemos por delante; y sin embargo, da la impresión, que la buena tarea (y el buen relato que está construyendo el equipo de Gobierno del PSOE, que evidencia esas carencias que los líderes políticos españoles, del momento, muestran al estar más pendientes de sus ambiciones personales que del proyecto España) les molesta a una élite que parece pretender generar, más aún, más complejidad, dando justificación y, con ello, aire, a formaciones políticas que no están cumpliendo el papel social que prometieron cuando llegaron a la política y que lo han trastocado y trocado para conseguir objetivos personales en vez de asumir la función de servicio a España que prometieron.  Molesta, y parece que mucho, en España, que un grupo de personas haga bien su trabajo y traslade presión a los que deben asumir responsabilidades que aseguraron que las asumirían, llenándoseles la boca de España, y que expliquen, con argumentos que todos entendamos, porqué renuncian a esa función de compromiso con nuestro País.  
Parece obvio que la maniobra de C´s era arrinconar al PSOE y obligarle a asociarse con Podemos (no sólo con Podemos, sino con un Pablo Iglesias que ha supuesto la mayor decepción política del momento – incapaz de reconocer el mundo donde se halla, habiendo sido un niño mimado del mejor momento de la Democracia, se inventa un mundo paralelo, al margen de nuestro entorno internacional, que de llevarlo a la realidad nos dejaría marginados del concierto internacional y en el mismo camino de aislamiento que sufre Venezuela o Nicaragua). Sus propuestas trasnochadas (como implantar el régimen soviético en España) no solo demuestran la falta de reflexión profunda de este líder – al que le sobran muchas palabras y conceptos aprendidos de memoria en la universidad y tocar más tierra cotidiana; como supo demostrar, cuando de él mismo se trata, y consigue procurarse chalet y crédito sin casi intereses ofrecido por el entorno independentista – y que parece persistir en la senda del agitador permanente. ¿Alguien se atrevería a meter a semejante personaje en un Gobierno de un Estado y en un Consejo de Ministros? (es un exaltado en el que no se puede confiar, de manera alguna). Y es ahí donde a C´s le gustaría tener al PSOE. Evidente, que eso es lo que quiere C´s, pero la pregunta es: ¿Es eso lo que necesita España? C´s sabe que no necesita eso España; es más, sabe que ello perjudicaría mucho a España, y sin embargo prefiere que España sufriera esa experiencia porque la ambición de Albert va más allá de los intereses de nuestro País (otro niño mimado que empieza a dar “nauseas”; y pensar que en un tiempo no muy lejano creímos que la juventud podría sacarnos de la “profesionalización” de la política y dotar de contenidos y sentido común positivo la actividad de gestionar el Estado y las Instituciones. ¡¡¡Qué decepción!!!! ¡¡¡Qué gran decepción!!!). 
El PSOE, incluso el PP siempre tuvieron sentido de Estado, para sostener acuerdos, para evitar influencias de Nacionalistas e Independentistas; incluso Pedro Sánchez propuso a Rajoy que dimitiera y retiraba la moción de censura; siempre hubo en la política un entorno, un territorio, libre de competitividad y propio de la cooperación, cuando se ponía a España por delante.
Y, sin embargo, lo que más decepciona es contemplar  cómo hay periodistas que pretenden trasladarles aire, oxigeno y argumentos tanto a Albert Rivera como a Pablo Iglesias – basta, en este país, conque alguien vaya haciendo bien las cosas y mostrando evidencias de cómo es cada cual en la sociedad, para que un grupo de personas orqueste una campaña bien organizada para volver a sembrar incertidumbre y precipitación en la vida política.
Dijeron que no venían a hablar de sillones y ambos (C,s y Podemos) no hacen otra cosa que pelearse por ellos (unos en el presente, Podemos, y otro pensando en los sillones del futuro, C´s). Nos siguen engañando.... con su "nueva" política.




martes, 25 de junio de 2019

Sistema de gestión social: La oportunidad del feminismo (III)



No pensaba volver a entrar en el terreno de la visión que parte del feminismo tiene sobre la gestión de la sociedad y cómo gestionar este nuevo terreno de la igualdad que se nos ha abierto no tan recientemente como creemos. Parece cierto que el primer impulso fue no otro que el de marcar el territorio de las líneas rojas que no han debieran sobrepasarse y hubiera temor de que ello sucediera por una cuestión de inercia histórica de hacer prevalecer al varón (transversal mente por estar compartida también por mujeres y globalmente que subsiste a nivel de las culturas de todo el mundo). Pero suele acontecer que, observándose la necesidad de mandar mensajes claros la entorno social para señalar que se va en serio (pues la cuestión ha sido históricamente grave y se ha de mantener el impulso para conseguir el objetivo de igualdad real) hay quien hubiera aprovechado otro tipo de intereses políticos (como los mencionados en los anteriores artículos  y que se refieren a posible evidente corrupción en sectores de Educación y Sindicalismo, sin obviar las co-lateralidades que pudieran haberse dado en Fiscalía, Juzgados y Policía por contaminación de formas de gestión inapropiadas), para intentar pasar el buen juicio por malo y, además, machista y salpicando también a hijo. En ello parece implicado gabinete de abogados vinculado con el feminismo de la ciudad y con IU y Podemos. Creo que llega el momento de ir poniendo punto y aparte e iniciar rectificaciones (ya hemos visto la poca capacidad de filtrar que tienen estos habientes dispuestos a echarse la foto con la primera asociación que se le cruce – y que ha terminado siendo un escándalo de proporciones Estatales). Toca “mirárselo” pero requeté bien.

En la película Los Descendientes Goorge Clooney  va descubriendo la trama que subsistía entorno a su mujer fallecida y cómo personas cercanas a ella decidieron hacerla vivir una vida que ni ellas mismas se hubieran atrevido a vivir (llevándola a la traición y haciendo daño a la familia).

Suele ser típico que las personas lancen a otras a realizar no le que ellas no se atrevieran en su entorno, para poder vivir riesgos, eso sí, en carnes ajenas y estar a salvo delas consecuencias, por peligrosas que fueran.

La tía es una des-talentada, al igual que la madre, del entorno de Podemos, que llegó a decir “Mandamos las Mujeres” como todo argumento para por fin satisfacerse y resarcirse de su vida ya mimada en la infancia (se dedicó a ser policía de su hermanos mayores, como si fueran los tiempos de los nazis, en los que los niños se chivaban de las conversaciones de sus padres o hermanos a las autoridades). La tía, como la madre, no observa cómo no solo es capaz de proporcionar tranquilidad ni bienestar al sobrino (y lo mantiene cuatro horas al límite de tensión, simplemente porque le parece bien y le estimula que hable mal de su padre). Ya hubo precedentes similares y muy trágicos en el pasado, cuando un Tío (ejemplo familiar del bien hacer y que no ve a su hija desde hace muchos años, de la que dijo: Seguro que acaba en la droga o peor, después de pegar a la madre de esta; y que le gusta ir pegando a la gente, sobre todo si es familia, y aunque haya niños de 4 años delante - incluso decirle a un muchacho de 14 años que su padre mató a su madre y quedarse tan ancho a ver venir lo bien que va sembrando discordias por aquí y por allá – y del que espero que pronto acabe rindiendo cuentas al Altísimo, que no es otra cosa que a su conciencia, de muchas de sus fechorías) que era la perfección, cerró todas las puertas y salidas a su hermana llevándola a la desesperación (ya tenía previsto el adecuado culpable – y los imbéciles tragaron). Siempre hay consejos para otros que el Perfecto y las Perfectas son incapaces de aplicarse para sí. Ahora, de las consecuencias que carguen otros, como en la peli señalada.

La tía estuvo años y años pidiéndole al hermano, que ahora tanto critica, que la metiera a trabajar en el Ayuntamiento de Funcionaria; diera la causalidad de que entrara temporal, pero suele acontecer, que por encima de todo, esa casa es capaz de evaluar correctamente a las personas que le sirven (aunque a veces existan condicionantes tan catastróficos, como el señalado en el anterior artículo, que ocupan puestos que distorsionan la convivencia y la visión social; pero eso no quiere decir que no se percaten y no se observen los excesos que a veces se cometen en nombre de un interés general que no resulta tal. Aquél quedó señalado, y la pretendiente también, por ello solo pudo optar a acceder, a base de puntos conseguidos, según ella misma, en listas de suplencia que no le parecían de muy rigurosa gestión. Las mentiras pueden llevar muy lejos, el problema, luego, es volver, como le está pasando a la madre).

Esta manera de gestionar, que se asienta, según mi parecer en los impulsos, a veces desmedidos de los primeros momentos de lucha feminista, donde el objetivo era marcar territorio aunque hubieran víctimas colaterales (que en toda guerra hay) es inapropiado, por el propio concepto de guerrear, pues lo que se persigue no es una guerra, como parecen sostener estas personas en su gestión diaria familiar, sino un Estado de Paz, de las que pueden acabar por estar excluidas de seguir por ese camino y modelo.

Motivo para ello, para esta actitud, hay que buscarlo en gabinetes de abogados que dejaron de lado y sacrificaron lo que es de justicia para todos (que ampara a los menores también, por el hecho de ser justicia verdadera) por objetivos políticos a corto plazo, diseñando planes personalizados jurídicamente, de gran envergadura en el tiempo, para tener “controlados” a quien quisiera señalar excesos, sobre todo porque con ello conseguían visualizar a la Víctima perfecta y modelo ejemplar de madre, Tía o Hermana.

Emulando maneras y formas machistas no vamos a la igualdad real entre varones y hembras, sino, de proseguir por este camino, a una guerra innecesaria y con sufrimiento de personas inocentes para conseguir garantía de inmunidad y el bienestar de uno de los géneros. Gloria y paz es lo que debemos buscar y no resarcirse de lo que pudiera haber ocurrido en el entorno familiar durante la infancia de abogadas, letradas, juezas, fiscales, clientas.... buscando en un hombre ocasionalmente casado que pague por todos las malas experiencias vividas por ellas. Resuelvan primero esas experiencias y luego se dediquen al mundo de la justicia. Porque el “ahora mandamos nosotras”, como acto en sí mismo de poder, puede resultar un slogan gracioso, pero el Poder como Poder así concebido, también comporta, como en este caso señalado un componente de despecho, que no puede distraerse de la idea sexual (si no es para mi, para ninguna otra – y ello alcanzara a madre y tía– y que era precisamente lo que deseábamos erradicar en los hombres: Ejercer el poder para resarcirse, entre otras cuestiones, de otras de naturaleza sexual. Y no ampararlo bajo una idea de gestión femenina que ampare estas prácticas también. Gloria y Paz, para todos (reparen en que reitero la palabra Gloria, porque hace años, unos 20, haya quien diseñó una estrategia jurídica que seguiría la madre al pie de la letra, aunque su mentora permaneciera detrás - siguiendo dando instrucciones - con el fin de que cualquier letrado o letrada entreviera el “guion judicial establecido” y siguiera por el “mismo itinerario”, haciendo creer a las Salas y Tribunales que tantos leguleyos no podrían estar todos equivocados ante la misma cuestión (Podemos e IU tal vez no sepan gobernar una ciudad o un Estado - al tender a la tiranía - pero en los juzgados, a base de slogans - les suele ir de maravilla presentando la apariencia por verdad; por ello están también en política). 

Le dicen al muchacho que escribir en un blog de nada sirve y nada mueve; así intentan persuadir a quien en esto pone esperanzas (incluso a muchachos que por medio de esto pudieran ver un atisbo de luz) Vds. lectores, deciden si sí o si no sirve. Yo creo que sí. (No quiero que esta línea siguiente se observe como pretenciosa, pero reitero la palabra gloria para quien entienda, realmente, a qué me refiero: Incluso cabría concebir la esperanza de que todo lo expuesto nos lleve hasta cierta Gloria). 




sábado, 22 de junio de 2019

Entre ceja y ceja: El Tercer Ojo


A todos la vida nos va decepcionando, mucho o poco, con alguna alegría de por medio, y si hay suerte con la satisfacción de ver en nuestro entorno que vamos saliendo adelante (mal que a alguno le pese) de las adversidades que nos propone el destino, y vamos dando pasos (aunque sean cortos) en la dirección, a veces, correcta, la que señalan los corazones nobles, con ideales y que no se engañan pensando que en tal situación alcanzada o en tal otro puesto conseguido, somos recompensados en nuestros méritos y con ello reconocidos; pues suele acontecer lo contrario, y lo que se alcanza como meta que parece mejor posición acaba siendo y pudiendo ser cárcel de oro, desde donde apenas se puede realizar la gran tarea soñada; pues es hábil la sociedad que nos rodea – no me refiero como sociedad a los ciudadanos o paisanos que cada día se levantan a realizar sus quehaceres cotidianas o a trabajar donde le tocare, sin más horizonte que realizar bien su papel diario (y la que pudiera quedarle pendiente del día anterior; o de aquellas tareas y retos que nunca terminan de abordarse plenamente y siempre “cuelgan en la percha”, al lado de la gabardina o la prenda que dejamos en el perchero para recomenzar una y otra vez el afán de siempre, que parece tener rostro diferente pero siempre, pero a la postre siempre es la misma tarea – “gestionar” con la gente que nos rodea, que es el papel más difícil; y así parece que lo vislumbran quienes se jubilan  y perciben que su trabajo, sus esfuerzos diarios, sus desvelos, sus logros personales – que apenas nadie reconoce o queda en el olvido - a la postre, pudieron no ser otra cosa que perseverar y esforzarse, algunos, en determinados puestos, por pura vanidad o pundonor – Vanidad de vanidades, todo es vanidad, que diría la Biblia) sino que me refiero a aquellos que realmente sostienen el devenir de nuestra sociedad, incluso por encima, en ocasiones, de la voluntad del Pueblo, y aunque sean sumisos a normas y leyes, son los que perpetúan las maneras y el carácter de nuestra tierra, que a la postre no es otra que la de nuestra España.
A veces los imagino con las habilidades propias del pasado, donde madres con hijas casaderas buscaban entre los muchachos el más conveniente en todos los aspectos para su hija (trabajador, buena planta, honesto, algo ingenuo – para dar ventaja a la hija – buena proyección personal, buenas formas y maneras….) y desde ahí se confabulara y coordinara para, entre todos, persuadir al muchacho, si fuera posible, o simplemente tejerle una trampa de tal magnitud y apariencia que no pudiera, en modo alguno, zafarse ni escapar del proyecto familiar creado en torno a su persona. Así lo relata la película protagonizada por Fernando Fernán Gómez (Faustina, creo que se llama) donde es castigado a ser demonio arrojado al lago de una cueva para purgar sus desatinos ante una mujer aparentemente taimada que le embaucó y le llevó a la perdición. Y tiene la fortuna, en el trascurso de la película, de además de rememorarlos como causa de su desgracia, ser “rehabilitado” en una circunstancia inesperada, en la cual, un mozo baja a dicha cueva huyendo de la trama que la familia de una chica que conoce, le han montado para cazarle y hacerle esposarse (no solo le acusan de haber estado a solas con la chica, sino que insinúan mucho más madre e hija, hasta el punto de volver loco al padre y este, por voluntad propia y creyendo todo lo dicho por las féminas de su familia, avisa al Alcalde de la infamia que está sufriendo a causa de estar comprometido el honor de su hija y ambos acuden al Cuartelillo de la Guardia Civil para que, escopeta en mano, el muchacho asuma, sí o sí, por las buenas o las malas, la responsabilidad que como hombre ha adquirido y que debe asumir so pena de cárcel) (en la película nos hacen el favor, por evidente “pudor ético-moral” y así no dejar en tal mal lugar a las mujeres que traman, que la edad del actor que representa al muchacho no se corresponda con la de un joven ingenuo, y lo presentan de unos cuarenta años, ya “mayorcete” en la película, pues hubiera resultado bastante indignante ver a un muchacho de apenas veinte años ser atrapado inmisericordemente en semejante red y trama maliciosa a manos de féminas despiadadas que no van a dejar de aprovechar la oportunidad presentada por las convenientemente manejadas circunstancias y apariencias. Así mismo, presentan a la doncella, aparentemente ultrajada, como muchacha, en el fondo también ingenua y bella, que asume el guión planeado por la madre gustosamente, para así desarrollar su rol social de casarse y que en aquella época parecía requisito ineludible para ser considerada mujer honesta y por cuya causa, en especial las madres, ponían empeño en semejante tarea de ir tendiendo redes sobre unos u otros muchachos casaderos).  Fernán Gómez observa, en esta circunstancia, oportunidad para redimirse del rol de diablo y ofrece al muchacho escapatoria mientras él mismo se ofrece "en prenda" a la doncella. Esta al llegar, se desorienta un poco, pues no es Fernando Fernán Gómez a quien ella buscara, pero ante la invitación de este de que acepte ponerlo en el lugar del otro, y ella aceptar, todo se resuelve satisfactoriamente para todos. La chica se casa, Fernando se redime, el joven logra huir, la madre consigue marido para su hija, el padre salva el honor, la Guardia Civil no tiene que hacer de tripas corazón y el Alcalde ve como un problema vecinal se resuelve afortunadamente sin más sobresaltos.
(Tal vez esta primera referencia de naturaleza social pudiera hacer creer que es experiencia personal; no es así, buscan reflejar la sociedad que también fue, y en laguna manera persiste en maneras y fondo para otros ámbitos y objetivos sociales - si estas circunstancias pudieron aparecer se gestionaron con dificultad, con más admiración y pena que gloria. La experiencia personal fue más adversa: Apoyar a una persona creyendo en su maltrato y que era despojada , legalmente, de sus bienes por una concepción machista; y el resultado, cuando ella salió del apuro, fue pagar con mal el bien recibido (sobre marido e hijos), e identificarse con el rol de quien dijera que era su maltratador (como si esa fuera la mejor opción que pudiera tomar por ser la más eficaz para sobrevivir). 

Podríamos pensar que la Administración Pública funciona de manera similar. Desde que se renunciara a cambiar a todos los funcionarios cada vez que un partido ganara unas elecciones y quitara a los anteriores para poner a los suyos, parece que con la Dictadura se consolidara la tarea de fijar un carácter propio en la Administración y, en la Democracia, que ese carácter fuera universal y de servicio con independencia del color del Gobierno que existiere.

Mientras que en la Dictadura resultaba esencial tener buena recomendación para ser funcionario, pues en caso contrario la Administración disponía de los recursos necesario para “protegerse” y esgrimir ante cualquier contumaz intento de transgredir sus procedimiento de cooptación; en la Democracia parece que subsistieron algunos aspectos esenciales de este mismo sistema de cooptación que pudieron ser esgrimidos como idóneos frente a la marabunta de personas dispuestas a ser funcionarios y que mostraban que el “pelaje” de la Administración podría terminar por cambiar esencialmente. Y sin embargo, en algunos entornos sigue subsistiendo esa idea de, por la cual, la idea de servicio (en lo referente al cumplimiento de la legalidad vigente y para todos igual) depende, en algunos casos del viejo adagio que sobrevive desde el franquismo (al amigo el culo, al enemigo por el culo y al indiferente la legislación vigente).

De alguna manera, de subsistir ello no parece nacer de la idiosincrasia de la propia Administración sino de la naturaleza de las personas que conforman la sociedad y desde algunos sectores que han tenido que asumir el papel de gobernar los intereses de pueblos y ciudades teniendo que usar, sus funcionarios, en más ocasiones de las que hubiera gustado esgrimir, la cara adversa de la Administración (en forma de expropiaciones, multas, sanciones, tasas, reglamentaciones, restricciones,….) cuando los ciudadanos perciben que la Administración, a veces, no es tan leal como debe de suponerse para con todos, sino que tendiera a ser más leal con unos que con otros y más tendente al corporativismo (parecen que los tiempo cambiaran, pero siempre hay quien se pudiera anclar, a veces desde las alturas, en estas mismas visiones que desdicen en público y que forman parte de ese mismo doble mensaje que se podría usar desde que los pueblos eran gobernados  desde una mesa de bar jugando al mus, al guiñote o al dominó).

A ese respecto bien parece que no basta de hablar Administración como sólo la más cercana, también los ministerios son Administración, como lo es Sanidad o Educación; y en esos formatos también parece subsistir, en ocasiones, el slogan citado (al amigo…. Al enemigo… al indiferente…..).

Podría parecernos el método de cooptación como un método tal vez anticuado, porque lo que se pretende es realizar bien el trabajo y la función encomendada, con eso debiera bastar; pero no parece criterio suficiente y pleno hacer bien el trabajo.

Recuerdo que en el obituario de un profesional de la psiquiatría constaba como él mismo relataba a su entorno que para tener el visto bueno para poder ejercer la profesión fue a buscar el plácet de un eminente y afamado psiquiatra de especial relevancia en nuestro entorno social, cuando aún estaba estudiando medicina y decidió abrirse camino e intentar la especialidad de psiquiatría. Se narra el proceso de cooptación que resulta, en alguna medida, sorprendente: El Eminente y destacado profesional hizo sentar al aspirante a estudiar psiquiatría en una silla, haciéndole permanecer inmóvil durante un tiempo (que debió resultarle largo e inquietante) para luego de observarle y “evaluarle” sin mediar palabra, le dijera: Serás un buen psiquiatra. Precisa el texto que el aspirante no conocía a nadie del mundo de la psiquiatría (sin conocer a nadie)(algo que parece esencial por ser reseñado en esa despedida vital que le realizan los compañeros) y por ello, tal vez, tuvo que recurrir a que esta persona le evaluara de esta manera tan peculiar. No digo con ello que esta manera de evaluar capacidades no establezca lazos invisibles y emocionales, a la vista del recuerdo que dejó en esta persona y que perduró en el tiempo hasta el punto de rememorarlo en la "despedida vital" por llegar a ser conocido por sus coetáneos colegas. Recuerdo que yo mismo pasé por una situación similar cuando estando trabajando de Guarda Jurado de Montes, sin juramentar aún la promoción mía, un compañero que parecía estar molesto por  versiones de toda índole (incluso contradictorias) que inundaban el ambiente por ser yo objetor de conciencia (y que tiene que ver mucho con esos procesos de cooptación que se dicen ya no existen) decidió llevarme al Cuartel de la Guardia Civil de nuestra ciudad y allí - casi  la circunstancia me pasa desapercibida - quedó mi compañero mirando a una persona sin que yo, en principio, me percatara de ello, y permaneciendo mi persona como despistada esperando a saber dónde se me indicaba dirigirme, recibiera él un “conforme” con el que se me permitió acceder al vestuario de la Guardia Civil  (pues éramos entonces auxiliares de la Guardia Civil y consecuentemente, parecía lógico a juicio de ese compañero que iba observando las circunstancias que gravitaban sobre mi persona, que alguien pusiera punto final – con el tiempo descubriríamos que era otra persona del mismo cuerpo en funciones de Jefe de Seguridad Municipal quien había puesto los obstáculos y no estaba dispuesto a retirarlos; por lo que de poco valió la buena intención de mi compañero). Cuando una persona de ese calibre de mando se te pone en contra difícilmente nada puedes hacer, pues la inmensidad de medios y recursos que tiene a su alcance hacen insignificantes cualquier intento de resistencia que se oponga, aunque sea por medios legales que pretendan una garantía (creo que eso ya quedó explicado en anteriores artículos y no merece la pena reiterarlos de nuevo). Es el poder de la Administración y tiende a ser transversal – como si de vasos comunicantes se tratara – y cuando así se muestra interiormente no se precisan ni documentos, ni muchos argumentos (un no, es no, puede ser suficiente y abundante argumento) e incluso algún juez acaba prestando oídos a argumentos que no se explicitan en la sala correspondiente para poder defenderse de ellos (y siempre existe un motivo hasta para saltarse el procedimiento judicial en un momento oportuno, que se puede esgrimir abiertamente, pero solo a los niveles  funcionariales correspondientes si fuera preciso).

Que existe cooptación parece obvio que al menos existió, hasta el punto de “imprimir carácter” en algunas personas que aún subsiste, al igual que el corporativismo que puede sobrevivir (y este se puede llegar a entender de múltiples maneras y formas, y en ello puede llegar a haber castigos y sanciones que no surgen por una mala actuación del funcionario, sino por exponerse de manera torticera los asuntos – porque es de esa manera como se consigue hacer pasar lo bueno por malo y viceversa, creando un pedigrí propio sobre el cual asentar y mantener un corporativismo que otorga privilegios al quien se adhiere, de toda índole, y con el derecho de aplicar el consabido dicho antes mencionado).  

En este entorno social (donde siempre habrá quien quiera mantener en la sociedad la idea de castas civiles y/o funcionariales, al margen del ordenamiento que señala la Constitución), se debiera estar siempre bien prevenido si se es político y más si se tiende a ser de altura, pues si algo tiene la Administración (hablando transversalmente) es que nada da gratis, de por sí, cuando lo hace a gran altura y, consiguientemente, a veces ocurre que “paga” por adelantado al advenimiento de una autoridad con la finalidad de que esta, en la medida en que alguna decisión le afecte a esa Administración,  “recuerde” (como decía mi compañero Guarda Jurado de Montes) que "le invitó antes a un café en el bar" (como muestra de buena fe e incluso de amistad e incluso de contraprestación – “información interesante” sobre lo que pasa por aquí o por allá)  y de aceptar, o hubiere aceptado por vanidad de sentirse reconocido autoridad (que al igual que puede haber “videntes” que observan el carácter y la proyección futura de un profesional psicoterapeuta o un Guarda de Montes para bien, lo puede haber también para hacer mal) ello acaba siendo “evidente” al entorno, al menos al nivel correspondiente, como fórmula de cooptación al más alto nivel de la ciudad si lo da la Universidad, pues de la Universidad “todo emana” (Médicos, Arquitectos, Ingenieros, Economistas, Políticos, Investigadores, Matemáticos, Químicos, Sociales, Militares, Juristas, Abogados, Jueces, ….) y para ejercer exitosamente una profesión, ha tenido que existir, en esas alturas, algún proceso de cooptación (ya fuera sentando al sujeto en una silla para ser observado por una eminencia, o de pie para serlo desde un Guardia Civil, o en un Paraninfo eminente, ante público engalanado y de muy alto nivel social, o en la defensa de un doctorado ante unos pocos familiares y una élite erudita que prueba, con dureza y a veces sin compasión, al nuevo doctor para decidir a qué nivel es cooptado y bajo que prescripciones o recomendaciones).  Y a partir de ese momento, si entras a formar parte real de ese estrato, tienes el deber de funcionar corporativamente por el bien de tu ciudad, de tu región y de tu nación. Pues ellos hacen posible que seas quien eres y tienen, por ello la capacidad, de que dejaras de serlo.

No sería de extrañar que desde esas alturas se decida el rumbo real (de fondo) que la sociedad debiera llevar, permaneciendo ellos mimos de referencia y refugio, frente a las modas cambiantes, siempre existirá, en alguna manera y forma, un sistema de cooptación que definirá el carácter de este territorio, sobre todo cuando vengan duras. Y por ello mismo, bajo el principio de que los de arriba son como los de abajo (y viceversa) se acaban imitando modelos parecidos en otras estructuras sociales que, a diferencia de las élites que influyen en los más altos cargos políticos – a veces parece que les bastaría con influir en uno o dos solamente para señalar lo conveniente o no – con gran sutileza como la señalada – desde abajo se emula en maneras y formas, tal vez de manera tan chabacana que no sólo da grima sino que acaba siendo evidente y reprochable a la luz de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad; porque si por arriba dicen defender intereses generales, por abajo se esgrimen verdaderas chapuzas bajo los mismos criterios de interés general. Y si el legislador no previó en la Constitución esos procederes es porque en realidad no debieran existir (porque a la definitiva no sería otra cosa que una forma de corrupción consensuada y sutil) y sin embargo parecen sobrevivir transversalmente (tanto horizontal como verticalmente). Y contamina de tal manera todo lo que tocara estas sutilezas, que luego resultara difícil discernir entre quienes son verdaderamente leales al espíritu de la Constitución (y echan una mano honesta, aun desde la distancia, a quien fuere, en determinados momentos) o quienes (aprovechando que el Ebro pasa por Calahorra) hacen de la Constitución un objeto a transitar debajo del Arco del Triunfo de batallas ganadas de toda índole (por las buenas o las malas, por lo civil o lo militar, por persuasión e intimidación o por los juzgados).
Hay quien pudiera pensar que mi situación profesional (en razón de calendarios y festivos) es un premio al sufrimiento recibido (y sin embargo es producto del optimismo con que suelo expresar mis situaciones personales en todo momento y circunstancia, pues en todo - como los chinos - veo oportunidades que otros no ven, aunque estas empiecen con lágrimas y levantando un persiana en los primeros días). Sin querer equipararme con el magnífico Borges, a él, cuando sus adversarios llegaron al poder, le nombraron Inspector de Alcantarillas; obviamente con el nombramiento quería mandar, a la vez, un claro mensaje al entorno, por ser, posiblemente, tan agudo crítico con maneras y procederes. Las Administraciones suelen ser similares en todos los sitios y lugares.  

También alguien podría decir que con estos artículos voy “quemando naves” que sirvieran para una retirada honrosa. Ni siquiera Vds me han dejado nunca esa oportunidad. Desde lo que voy narrando en estas páginas se puede observar que nunca quisieron resolver (al parecer) esta situación honestamente y para ello igual les ha dado apoyarse en la versión de una despechada; como transformar la defensa de una Asociación en una ofensa de precisamente quien los defiende; de considerar que realizar un trabajo honesto y eficaz es un “peligro” para la estabilidad de una Guardería, de una Secretaría, de un Servicio de RyN, y de lo que haga falta, por el motivo que fuere (y que todos se sumasen y, si se contradijeren, otros motivos hay de reserva que ir esgrimiendo uno tras otros para hacer desistir a cualquier defensor de una aparente causa justa: Cumplir el espíritu de la Constitución). Así que son Vds. quienes persuaden de que no haya naves con las cuales poder tener una retirada honrosa después de poner una pica en Flandes; Vds (como lo son ahora C´s, empujando al gobierno hacia la izquierda para conseguir una estrategia ganadora en el futuro, corriendo el riesgo de que luego no haya nada que ganar) son Vds los que obligan a pelear, porque cuando uno echa la vista a tras ya ve de lo que han sido capaces una y otra vez (desde la más pura "cobardía y traición", usando hasta jueces y políticos, que encima no se consideran corruptos sino que hacen un favor a la sociedad: ¡!!Un loco quiere aplicar la Constitución, en nuestros asuntos!!!) Y aún así no he perdido un juicio con Vds. – porque si consideran así el último, que anula todos los anteriores y que pide que se repita el procedimiento jurídico, señalando los abuso realizados por la Administración contra la persona en cuestión, ya se darían Vds mismos con un canto en los dientes si la justicia me hubiera sentenciado, como desafiante, y calificado en términos civiles, como a Vds les señala en sus procederes, estando sujeta la actuación de la Administración a la Constitución (y no siendo ignorante de ese deber constitucional ninguno de quienes a esos niveles de decisión tomaran estas decisiones contra la persona señalada). Obvio que no se pudiera ir más allá por medio de tribunales, de la misma manera que Vds no pudieron ir honestamente, al Derecho, para revocar una carrera funcionarial – tuvieron que  obligar al político de turno, en la más alta esfera de esa Administración, a firmar un documento (por el consabido y llamado antiguamente, artículo 33 – que se concibiera como libertad absoluta a la Administración en el ámbito de su competencia y de sus funciones en cualquier asunto; y, así, hacerlo plegar a la visión de cooptación de veteranos funcionarios).

Si queda Nobleza en esta tierra – más allá de esa película en la que se confabulan contra la fama de una mujer (y que parece que todos quieren hacerla puta, por algo será) – pero que bien también puede ser la de un hombre – y no reblan hasta que la evidencia es tan absoluta que muestra la envergadura de la infamia – ya hace tiempo que en maneras y formas normalizadas (correspondientes a personas que actúan dentro de la normalidad y sentido común) hubieran resuelto no solo aquella circunstancia, si no la presente, donde esa sub-élite se apropia de lo que no es suyo (y persiste en que el problema es de quien se queja y aún no le han hecho callar – sí, encima los indignados son ellos). Tampoco se puede ir aquí a juicio, y Vds lo saben, porque cuando expropian (aunque sea material intelectual) ya, lo hacen por el mayor interés general, el de Vds mismos (porqué cojones se ha de pagar un justiprecio….. que vaya a juicio, ahí donde los tribunales ya nos han sido permeables, una y otra vez a nuestros intereses; haber quien es el abogado "chulo" que lo defiende, sin dejarse "convencer" por el camino de lo contrario, pues siempre es fácil hacerle ver a un leguleyo que absurda causa que pretende defender puede dificultar, enormemente, su carrera profesional y, sin embargo, ser permeable a los poderosos puede salirle a cuenta; porque eso sí, por aquí "sintonizar" con los poderosos se "paga" re-que-te-bien y bien: Puesto alto en una lista a cargo cojonudo por elecciones legales en sufragio popular o a otros acceso a oposiciones y carrera funcionarial… de todo parece que hay y que parece que se observa como "mosca detrás de la oreja").

(Mientras no se resuelva y encamine satisfactoriamente y se rectifique el daño que están haciendo Vds a inocentes – por activa o pasiva – esto habrá sobre la mesa. Un gesto devolviendo a aquellos que con ello le han atados sus manos (ante la injusticia) sería suficiente gesto de nobleza para mí, Sr. y probablemente Vd saliera de eso que yo considero oscuridad que a Vd le puede parecer luz (por ser un anhelo conseguido). Entre de pleno en el terreno del Valor, para eso le elegimos).








viernes, 21 de junio de 2019

Un recuerdo siempre permanente, para un hombre muy honesto.



Uno de los recuerdos que me impresionó cuando estuve trabajando de “Guarda Jurado” en los Montes de mi término municipal, al entrar en el Ayuntamiento y acceder a la carrera de Funcionario, fue una recomendación que me trasladaba el más veterano de ellos, que me adscribieron como compañero y con el cual realizaba las tareas de vigilancia y las rondas por los parajes naturales de mi municipio. “No entres en bares, nunca; y si lo tienes que hacer por necesidad, no te dejes invitar por ninguno; pues son agricultores, y algún día te verás en el compromiso de tenerlos que denunciar; y si llega ese día te recordarán la invitación y te sentirás en un compromiso entre cumplir con tu deber o atender a la conciencia que te reclaman”. 
Tal vez son cosas y precauciones demasiado antiguas, pero que bien nos vendrían que estos saberes de gentes sencillas, se mantuvieran, al menos, en las mentes de las gentes de las que dependen nuestros destino social (y a veces cotidiano); tendrían más margen para reclamar honestidad a los poderosos que siempre están dispuestos a recordarnos favores que nos ofrecieron y aceptamos.
Si alguno de quienes nos dirigen no se hubieran dejado homenajear, algunos de los padecimientos no serían tan necesarios; y desde luego, si ninguno de quien nos dirige se dejara nunca y en ninguna circunstancia, tal vez habría más esperanza para nuestra sociedad de la que hoy tenemos.