Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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jueves, 20 de junio de 2019

Sistema de Gestión Social: La oportunidad del Feminismo: (II)


            El giro en este asunto (el tratado en anterior artículo, entorno a relación madre e hijo) se podría realizar ágilmente si atendemos a una circunstancia que tiende a pasar desapercibida cuando se trata de relaciones Madre - Hijo (porque, sencillamente, es difícil entender que pudiera existir cualquier tipo de causa en la Madre que pudiera llevar a no considerar prioritaria la salud y bienestar del hijo, tal y como nuestra cultura así lo concibe, desde el ámbito religiosos hasta el seglar y civil); sin embargo bastaría señalar que la condición de Funcionaria de la Madre y la capacidad de esta (trabajando con adultos) le hubiera permitido realizar "favores" y "aligerar" trámites para que personas estancadas en puestos de trabajo pudieran aspirar a mejores condiciones laborales con el título de Graduado Escolar y el bienestar (y agradecimiento) que ello proporcionaría a las familias de ese barrio (parece que ello pudiera haberlo realizado con algún familiar cercano, y sin embargo hasta se consideraría, de ser así, un "favor" entendible y al alcance de cualquier sensibilidad que toda persona pudiera tener por el mero hecho de ser persona y con ello corazón). Sin embargo, si los favores hubieran transcendido para que personal funcionarial, también estancado en sus profesiones por falta de Graduado Escolar, hubieran podido promocionar, entonces entramos en otro terreno diferente (en el que incluso entidades sindicales - UGT, CCOO.. hubieran visto "oportunidades" hasta entonces inexploradas) generándose un tejido de intereses al margen de la ley y de la igualdad de oportunidades para todos. También pudiera acudir en la "defensa" de esta presunta actividad, con la finalidad de que no trascendiera, algún político (o varios) que desde que entraran en la esfera política hubieran mejorado su capacidad intelectual hasta el punto de sacarse carreras que hasta entonces no pudieran (ante la admiración del entorno social); y en una especie de confabulación adversa, otros que llegan a la cumbre de la responsabilidad política, se hallaran impedidos (desde sus convicciones morales) a poner punto y final a un drama familiar porque, en su caso, también pudiera haber sido visible que eran distinguidos, tal vez no tan merecidamente y más de cara a un futuro ser permeables a las sugerencias de quienes desde la autoridad académica les distinguen. Desde ese ámbito, si además se incluye la relación que la funcionaria tenía con Fiscalía, Servicios Sociales del Barrio y Policía en el seguimiento de jóvenes y familias problemáticas del barrio, tenemos un coctel espectacular, donde la discreción es esencial y se entiende que se impusiera por medio de la coacción y el miedo a los hijos, particularmente a uno de ellos que retoma la relación con el padre. De ser así, tendríamos implicados desde a los Servicios Sociales del Barrio, parando por la Consejería de Educación y entrando en el terreno, incluso, del ámbito de la jurisdicción Penal (con Jueces y Fiscales), e incluso con prisiones o personas condenadas y habiendo cumplido pena. En ese ámbito de circunstancias y desde la frustración de no haber conseguido con su hijo ese primer objetivo de incapacitarle ahora, después de tener una reciente reunión con un hombre y una mujer (se supone para evitar que todo esto vaya a más) tiñe a su hijo el pelo entre rubio y naranja (tal vez así prospere su "visión" - ya se sabe que los delincuentes de cuello blanco - cuando son funcionarios de este ámbito - se las saben todas).
Es probable que el artículo anterior pueda causar cierta “admiración” en algún entorno; por ello me parece conveniente proseguir y ampliarlo con la finalidad de que se entienda el alcance y la dimensión (y transversalidad) del concepto que he sacado a la palestra. Transversalidad que sin duda puede molestar de alguna manera, de ahí que deba proceder a profundizar en ello, pues el objetivo siempre será preservar las vidas e integridad de las personas, de todas las personas. Y por ello, cuando surge un movimiento social de esta naturaleza, donde la visibilidad de una gran parte de la sociedad pone de manifiesto manera y modos de actuación que se han ejercido sobre la mitad de la Humanidad en razones de género, bien merece la pena, así me lo parece, hacer visibles a otros colectivos y cómo son tratados por los mismos parámetros que el anterior colectivo, pero incluso con menos derechos y posibilidad de defensa (pues se suele acabar por mirar hacia el otro lado ante la magnitud y dificultad de poder enfrentar dicha adversidad, ante el cambio tan profundo que se debiera dar, en instituciones y familias, para llegar a abordarlo con garantías) aunque también participe de semejantes acciones limitantes y en razón de parecidos y similares prejuicios que ahora se combaten para unos sí, pero no para otros; al menos no en todas las Naciones o Estado, como recientemente vemos que ocurre en la prensa. E que incluso esas semejanzas en prejuicios con otros sectores ahora más afortunados, pudieran servir de excusa para no ampliar, con la misma profundidad que se hace con las discriminaciones sexuales; en este ámbito, no solo queda olvidado e invisibilizado (a no ser por puntuales noticias de “excesos” que se llegan a cometer) sino que queda “olvidado de la mano de Dios” pues parece que no hay “pantalla social” suficiente para que todos estos excesos sean visibilizados y reconducidos en la opinión pública (y ello significa que este colectivo no solo observa la parte más adversa de la sociedad, que se expresa sobre su persona negándole derechos y credibilidad normalizada, sino que le resta, además, la oportunidad de tener esas “compensaciones” que hacen que la vida, al menos, sea vivida como una experiencia con aspectos realmente positivos - aunque nada hay que realmente invite a esta sociedad que hemos creado, a celebrar su existencia con cohetes artificiales; pues si algo suele ser a celebrar es que no nos hallan avasallado definitivamente, o arrinconado, en una lucha constante entre visiones antagónicas diferentes y que parecen inamovibles en nuestro país: “Dios hizo el mundo en seis días; pero esta España parece que en uno – cuando hizo el Jardín de las Hespérides -  y se nota, pero que mucho”).  
Se puede llegar a suponer que es, precisamente, esa cuestión por la que la “pantalla social” (que como la de un cine muestra parte de la realidad española) se pueda llegar a considerar que es un espacio limitado y que dar visibilidad a “otros” podría restar visibilidad a lo que ahora es esencial visibilizar (o que, simplemente, podría llevar a cuestionarse, más a fondo, la naturaleza de la sociedad en la que vivimos y esos principios de “fondo” que aceptamos que existen pero que difícilmente la sociedad analiza en profundidad para someterlos crítica).
Podríamos convenir que los partidos políticos no ignoran nada de la problemática social que nos rodea como sociedad (y que ellos si visualizan con mayor claridad lo que la sociedad, en su ensoñación de libertad, procura evitar exteriorizarla y que se vea con claridad, para mejor vivir en conciencia, sobre todo en conciencia). Y sin embargo, asisten como “espectadores” a lo que va sucediéndole a algunos colectivos; incluso aunque realicen seguimientos optan por la prudencia como mejor actitud (al estar implicados sectores tan potentes como los profesionales médicos o las familias); y en esa “observación” y “seguimiento” – cuando se da, que no siempre se da – no suele llevar a “mover un dedo” hasta que la situación se resuelve, ya sea favorable o desfavorablemente para los “inocentes” (que suelen estar por  en medio de divergencias – ya sean por prejuicios sostenidos por profesionales o antagonismos familiares - que vienen de lejos y sufriendo las consecuencias extremas sin saber porqué) y, entonces, realizar una evaluación de circunstancias, en las que todos los protagonistas buscan reafirmar su “papel” como legítimo o apelan al desconocimiento o la adversidad como causa de la tragedia – y siempre habrá gabinetes de abogados dispuestos, a veces, a defender lo indefendible sólo por dinero, sabiendo que la justica suele funcionar bajo principios de “sota, caballo y rey”, por lo que la verdad judicial dependerá de quien mejores medios económicos tenga para poner en juego en un conflicto de esa naturaleza o quienes mejores sustentos político/sociales salgan en su amparo o de la moda de “valores” imperante en ese momento. Y si se acaban viendo graves errores se achacan a impedimentos o situaciones consustanciales, en las que todos pueden salir exculpados – como en casos recientes que expresa la prensa, de manera ocasional, donde errores médicos de envergadura se achacan a muertes súbitas; y cuando no es así, cuando se ve intencionalidad, se “mide” y “valora” lo conveniente y, sobre todo, si alcanza el grado de escándalo social, entonces rápidamente se realiza un proyecto de ley o una ley para “contener” la evidencia de que no todo es tan perfecto como se pretende hacer ver (aunque luego, en los procedimientos judiciales, se sigan “jugando” con las mismas reglas de siempre: Quien tenga la mejor “película montada” tiene las de ganar: lo aparente puede llegar a ser la verdad judicial, y consecuentemente la real: Eso ya lo saben la mayoría de los letrados y gabinetes).
Así que, hasta que llegue un escenario de honestidad social no queda otro remedio que pelear el día a día, con la idea de que llegue ese momento, o al menos, conseguir que esté lo más próximo posible.


martes, 18 de junio de 2019

Sistema de Gestión Social (La oportunidad del feminismo)


En el último artículo de mi blog (La Gran decepción puede llegar con C´s abordo, tangencialmente, lo que llamo un “sistema de gestión social” que parece subsistir de manera inmemorial en la sociedad y que se basa en coacción. La coacción parece un instrumento al que se daba mucho valor ya a principios del siglo XX, por los escritos que pude leer relativos a Azaña; sin embargo, esa violencia de fondo no aparece bien argumentada, tal vez por considerarse una cuestión obvia e implícitamente consensuada. 
Esa coacción de fondo que pudiera existir o subsistir como un  instrumento “paralelo” al ordenamiento Constitucional (y, a veces, al margen de la actividad legal formal) es lo que pudiera ir “visualizándose” a medida que las personas se van adaptando a la sociedad en la que viven y acabar por considerarla parte consustancial e inseparable de la propia sociedad; y que se pudiera resumir en el dicho: “La sociedad es así”; o “el mundo es así”. De tal manera que quien no terminara de concebir esta circunstancia propia de la sociedad tiende a ser considerada persona que no “entiende” el mundo en que vive y no está inserto en él. Es más, si se da la circunstancia que esta persona o estos tipos de personas que no entienden que exista, ni les pasa por la cabeza, que  la subsistencia de una “violencia social de fondo” es real y está presente, casi trasversalmente (en toda la sociedad e instituciones) y, sin hacer caso de esta evidencia, se apegan al espíritu de la Constitución pudieran encontrarse que entra en conflicto, o con Instituciones o en entorno familiares, sencillamente porque no termina de “entender” que sigue estando “vigente” esa forma difusa y no siempre explícita, ni reconocida, de coacción y violencia (y menos en las Instituciones y en algunos entornos familiares), por medio de la cual se están empleando medios “informales” para “resolver” situaciones comunes bajo la idea límite de la aplicación de esas “medidas correctoras” y cuando se da la circunstancia puntual de que alguien no “entiende” esta “advertencia” implícita (por considerarse que es inmoral instrumento a la luz de la propia Constitución o de la Razón entendida como instrumento para el bien común) se puede acabar entrando, de pleno, en objeto y centro de un procedimiento de “rectificación” que recae sobre ese individuo y que puede llegar a ser inmisericorde (sea en el ambiente Institucional o familiar)   - un ejemplo similar, salvando las distancias, se refiere a aquellas personas que consideran que cuando contraen un compromiso de pareja, ese compromiso es de tal firmeza de fondo, de tal veracidad y compromiso, que es indisoluble en el ánimo y en la voluntad de ambos, por lo cual es impensable el engaño dentro de esa relación; y que quienes no actúan bajo ese principio lo hacen porque, de alguna manera, no son leales y fieles ni así mismos ni a los valores propios de las personas que tienen desarrollado un sentido claro de lo “honesto” y de lo “derecho” y del “sentido común” en su acepción más positiva (y por tanto son personas de las que no cabe confiar, porque de alguna manera están "perdidas" o se han perdido en el mar de la vida); y sin embargo podemos ver cómo, en realidad, nuestra condición Humana es capaz de franquear esa línea roja, incluso sin advertirlo a la propia pareja, pues considera (nuestra condición humana) que su concepción de la “libertad personal” está por encima de cualquier otra circunstancia y compromiso, cuando se trata de explorar la propia vida; al menos en este terreno tan personal y aunque implique cierta forma de violencia sobre el así tratado. Hay otros entornos en donde resulta más fácil entender el funcionamiento de estos sistemas coercitivos, como en los entornos rurales donde todos se conocen y existe una “vigilancia social” permanente; aquí es fácil entender que si alguien desafía la “autoridad” (de cualquier naturaleza, Institucional o Familiar) en algún modo o manera habrá un castigo (aunque ello, esa circunstancia específica, no esté ni tipificada ni recogida en la Constitución ni las leyes; pues basta con que sea considerada una ofensa o un perjuicio para que entre en funcionamiento este sistema “paralelo” – e incluso se intente “deformar” la realidad del hecho intentando “inventar”, oficialmente, algo que nunca sucedió sucedió: Por ejemplo, es típico de Aragón una respuesta tal y como este ejemplo que señalo: Una persona entra en un establecimiento y dice: Buenos días (y al no reparar que hay un adversario suyo en ese momento en el mismo lugar)  se arriesgan a que le contesten: ¡Qué me has llamado!!??? - Y el lío, la gresca o el conflicto puede estar servido.
En un entorno social así concebido, se puede alegar no sólo que “el mundo es así” (cruel, violento y coactivo) sino que ello obliga a todos, en ocasiones, a actuar de manera injusta, e incluso arbitraria, ante el hecho de advertir que una situación como esa puede alcanzarle o ponerle en entre dicho, y que siempre se está, de alguna manera, “marcando  el propio territorio” (y dispuesto a ser injusto y a la vez) por si alguien no conoce o percibe convenientemente las reglas sociales imperantes.  Y, de alguna manera, “todo el mundo” conviene en que hay que trasladar ese “mensaje” de manera implícita y por el cual “todo el mundo” tiene que actuar, ante esa crueldad propia de la “vida en sociedad”, de manera injusta en algún momento, y que ello está justificado. Sin embargo, en alguna situación familiar, un hijo, puede ser tratado con crueldad para que este sufrimiento alcance a un progenitor (incluso llevarlo al extremo de buscar su perjuicio definitivo, como pudiera ser la incapacidad); esa crueldad que se pretendiera trasladar  no estaría justificada llevarla a cabo sobre él, para hacer daño al padre, porque, sencillamente, quienes protagonizan esa acción podrían ser su propia Madre, Hermano y alguna Tía (y, consiguientemente, siempre hemos creído que los lazos de sangre debieran ser, siempre, de solidaridad y apoyo; al menos cuando de mujeres se trata, por haber estas conocido los excesos e injusticias que la sociedad puede llegar a cometer en razón de sostener prejuicios sobre las personas - y si se trata de mujeres saben cómo actúa el prejuicio en razones sexuales: la medicación es sagrada para una persona vulnerable en un ambiente antagónico y hostil, con ello no se debe jugar, ni vacilar, porque de lo contrario lo que entra en juego son prejuicios muy graves para la persona en cuestión). Y siendo tan extrema esa acción que protagonizan, no miran el perjuicio que le producen a alguien ajeno e “inocente”; se ha de suponer que lo que defienden estas personas se hallaría más allá de una simple revancha o ajuste de cuentas: Tal vez defendiendo cuestiones o percepciones que no debieran salir a la luz del ambiente social porque, de alguna manera, se les pudiera percibir de manera bien diferente por sus entornos inmediatos. Esto puede ocurrir cuando la Condición Animal (que está incluida en la Humana y forma parte de ella) es capaz de poner la inteligencia de la persona a su servicio e ignorar la bondad propia de la inteligencia que habita en la Condición Humana (que por el contrario busca el bien común), con el solo fin de satisfacer esos instintos impropios de personas que se consideran inteligentes.
Si en todo este proceso de transformación social que significa el feminismo, en términos de igualdad real (como respuesta a una situación de "control social injusta" que supone el machismo respecto de la mujer) y la nueva realidad  que nace se orientara a que el mundo femenino acabara "imitando" las maneras y formas del "Sistema de Gestión Social" ya existente y descrito; es decir, si el poder femenino no renunciara a formas y maneras injustas de Gestión Social que aún sobreviven (obligando a los hombres a renunciar a cualquier forma de gestión violenta de la sociedad), no habremos conseguido nada esencial para nuestra sociedad (aunque se reduzca el número de muertes injustas) pues el objetivo de igualdad real no traerá el objetivo de transformar profundamente la sociedad, sino el de dar acceso a formas de poder y coacción ya vigentes a otro segmento de la sociedad, perdiendo la oportunidad de construir un futuro más justo y honesto para todos.
Todas las normas y leyes que nos hemos dado, como sociedad Democrática, están concebidas para mantener Bienes y Valores en nuestra sociedad y, por tanto, el legislador ha ido señalando un camino claro y evidente en sus leyes, que si se siguen con honestidad, se irá consolidando una Sociedad Pacífica.
La Condición Humana sigue estando presente para todos nosotros (y todos somos rehenes de esa condición), y con capacidad de ejercer distintas formas de violencia sobre el entorno social; si no somos capaces de detectar cuando esa "violencia de fondo" actúa en entornos familiares, sociales e institucionales con fines de intereses muy particulares (y se usan las leyes y su espíritu permitiendo que ese Sistema de Gestión Social que sobrevive degenere el espíritu de las normas que nos da el legislador) seguiremos generando víctimas inocentes usadas de rehenes en objetivos inconfesables y nuestro futuro como sociedad seguirá siendo poco halagüeño.







sábado, 15 de junio de 2019

La gran decepción, puede llegar con C´s.



La actitud de C´s, con sus posiciones y alianzas en la resolución de gobiernos y alcaldías, después de estas últimas elecciones, tiñe de “oscuridad” el próximo horizonte político. Tal vez, señalar, que mi posición personal es, esencialmente, Demócrata y, consecuentemente, mis reflexiones – aunque no siempre se entendieran así – buscan el camino para defender la democracia en mi país (y los valores democráticos, incluso, y necesariamente, más allá de las diferencias ideologías; como requisito ineludible para decir que realmente estamos viviendo en un Estado Democrático y que protegiendo esos principios  – que no es otra cosa que defender la vigencia de esos valores democráticos que definen la propia Democracia -  en el futuro también lo seguirá siendo). 
Es posible que, esta sencilla definición de mi ser y sentir mi país (mi Europa y mi Mundo), pudiera ser desvirtuada con sencillez por aquellos que, sencillamente, señalaran que el hecho de votar, de que todos podamos votar, de que la ciudadanía pueda expresarse en las urnas en una pluralidad de opciones políticas, es suficiente manifestación de que vivimos en un Estado Democrático que garantiza ahora, y en el futuro, el sistema democrático en que vivimos, y que en ese sentido, el hecho de que un ciudadano de a pié se defina como demócrata (y repare en vislumbrar, en todo el espectro político, los signos que definen que realmente se defienden valores democráticos; e incluso se atreva a buscarlos en la misma sociedad en la que vive) puede resultar baladí, intrascendental, prescindible hasta incluso absurda tarea (pues se pudiera decir que de hecho vivimos en una democracia y que si existen comportamientos “incorrectos”, “inadecuados”, “intolerantes” o incluso a veces “totalitarios” en el entorno social o político, podrían estar justificados como situaciones puntuales, extraordinarias cuando afectan al entorno o personajes políticos, propias de un enfado, de un arrebato ocasional, de una frustración pasajera o de cualquier otro signo propio de nuestra condición humana a la que todos estamos sujetos, pero que nunca debería contemplarse como una situación que coloca a quien así procede fuera del espectro de la tolerancia propia de la democracia – por lo tanto plenamente comprensible y justificable (de ahí que cuando fueran personajes públicos los que se concibieran así en un momento dado por un hecho puntual, siempre se brinden los medios de comunicación a “blanquearlos” en programas de entretenimiento, para mostrar que son razonables, e impensable que pudieran llegar hasta donde alguno sugiriera o argumentara que podrían, o pudieran, llegar o haber llegado; y cuando esta “intransigencia” se muestra de manera constante sobre una persona o una situación concreta, el problema no es de la percepción social o política que se manifiesta airadamente, sino de la persona o situación concreta que provoca esta reacción; y obviamente esto lo “sabemos todos” por obvia experiencia personal: siempre hay personas o situaciones que ponen a prueba la paciencia, a veces al límite). 
Desde este pretendido “marco de gestión de la sociedad”, resaltarse como demócrata es una simple reiteración (u obvia “sintonía”, ineludible para atreverse a cuestionar, o defender, “lo que hay” y que parece, para algunos, irremediable que siga existiendo; como si se tratara de la “voluntad popular” que se expresa a través de las más altas y cultas élites de la sociedad a la que pertenecen) llegando a ser declaración conveniente, casi imprescindible (para defender una u otra postura), sobre todo si se realizan reflexiones sobre el entorno social y político en que se vive, y se intentara, en ocasiones, cuestionar formas y procedimientos en nuestras sociedades que se tienen por asentados e innecesarios de revisar; incluso se puede considerar una incomodidad, que es irremediable sufrir, en ocasiones (casi desde el malestar, o tal vez desde cierto gesto de indignación o desprecio con el que se pretendiera descalificar a quien cuestiona dichos “procedimientos” – aunque no llegara, aún, al extremo de señalar que pudieran considerarse, estos procedimientos que parecen instalados en nuestra sociedad desde tiempo inmemorial – desde las decisiones del señor feudal, pasando por los comentarios en las partidas de guiñote, tute o dominó en el que las fuerzas vivas de los pueblos de España, personificadas en torno a la mesa de un café de pueblo, pudieran determinar el infortunio irremediable de algún joven u hombre maduro que dificultaba los planes de la autoridad o simplemente se considerara rebelde o reiteradamente molesto inoportuno, o decidir sobre el devenir de alguna joven o mujer bien parecida que alteraba la tranquilidad del pueblo, de los hombres y de las familias del lugar por su belleza natural – aunque no fuera plenamente consciente de las posibles peligrosas “energías” que se desencadenaran ante su presencia).
Se pudieran considerar totalmente innecesario tener que explicar, o revisar, un sistema que define y proporciona estabilidad en la “gestión de la sociedad” - y que probablemente esté “homologado” como democrático en nuestro entorno europeo y adaptado a nuestra idiosincrasia de manera óptima - pues “cumple a la perfección su función” (y que, probablemente, cuando se tiene que llegar a ciertos “extremos”, que nunca se podrían confesar abiertamente a la propia sociedad a la que se gestiona con ese “perfecto sistema homologado”, se hace, sin duda alguna, “habiendo agotado todos los cauces necesarios”, habiendo constatado “una y mil veces” las conclusiones a las que se ha llegado, y consecuentemente, al ser un sistema “siempre garantista”, las decisiones “extremas” también se tomaran desde esa “misma garantía”, aunque el interesado no “se entere” ni nunca fuera advertido convenientemente ni nunca se le hubiera dado oportunidad abierta de demostrar “su verdad”; como si existiera un “desahucio social”  se expropia lo que le pertenece por derecho y se reparte entre la “elite” y como si de un enfermo terminal se tratara se “pronostica” un final adverso, del cual nadie preguntará muchas circunstancias más de lo conveniente, y que se intuye determinado por alguna contrariedad extraña o estrepitosa; con un epílogo consabido: “por fin descansamos todos": “problema eliminado”. Lo más lamentable de estos procesos (si realmente sobreviven como parece) es que suelen ser irreversibles cuando salen bien, que se antoja ser casi siempre; y más lamentable es cuando detrás de esto se halla un interés particular de un grupo de personas “influyentes” - en el entorno de una ciudad o de una población - capaces de “presentar” situaciones de personas de manera bien distinta, torcida y torticera, a aquellos que deben iniciar y llevar hasta el final dicha “exclusión” de una persona, incluso hasta las consecuencias más adversas, con la finalidad de apropiarse de unos bienes (aunque sean intelectuales) que les resulta caprichosamente interesantes y con los cuales o pueden enriquecerse o aumentar su prestigio personal o de grupo y, con ello, aún más su influencia en el entorno de la ciudad o de la población a la que pertenecen (influencia que se antoja plenipotenciaria, a tenor de las consecuencias que pueden llegar a ocasionar, y siempre a cubierto de toda responsabilidad, pues en otros recae el “deber” de “eliminar” el obstáculo en base a criterios bien fundados de “desahucio”, eso sí, con las garantías propias de la nobleza de aquellos mismos que piden “eliminar” el problema).   La cuestión se traslada a que quienes “ejecutan” las decisiones finales, siempre con “garantías”, en una hipotética ocasión como la que se expone, se pudieran acabar por sentirse incómodos o hasta ofendidos (tal vez por verse señalados o reprochados desde líneas como estas) porque únicamente cumplieran su “función” de la manera en que “todos” esperaban que la cumplieran y asumiendo una “responsabilidad” que “todos” deseaban que asumieran porque, sencillamente, “esto” – este sistema de “gestión de la sociedad” -  siempre hubiera funcionado de la misma manera (desde siglos y siglos atrás; afín de cuentas no es más que “otra faceta” de la voluntad del Pueblo).  De ahí que, probablemente no dispongan su ánimo a examinar si fueran o hubieran sido manipulados para que se produjera un “hecho” que permitiera a “otros” obtener, impunemente y contra ley, beneficios y oportunidades (en cuyo caso estaríamos en un escenario en el cual difícilmente se puede señalar convicciones personales democráticas, o de bondad de carácter, para defender una actuación de esta naturaleza, cuya finalidad principal es el expolio de lo ajeno sin reparara en los medios con los cuales se “eliminará” el obstáculo; y como ya sabemos por Maquiavelo, de quien algún erudito dice se inspirara en nuestro Rey Católico del siglo XV, muy de nuestra tierra, si el objetivo es conforme al pueblo los medios para conseguirlos carecen de importancia pues “todos” convienen en la “bondad” o “conveniencia” del fin que se pretende conseguir); y posiblemente sobre consecuencias “añadidas” no se preocupen los que tienen que “ejecutar” la voluntad del Pueblo porque, de alguna manera, siempre fuera esta circunstancia una consecuencia colateral que suele darse (también en el Historia de nuestra España); si aún así se quisiera realizar una “observación al alza” de estas consecuencias que viene a beneficiar a los que piden “acciones contundentes y ejemplares contra un obstáculo” la capacidad de “maquillar” las situaciones de personas que resultan “molestas” viene de “lejos”, es histórica en nuestras tierras de España, y dotada de tal grado de experiencia que hasta en los tribunales, si es preciso y el caso lo requiere, “tragan” algunos jueces lo infumable y solo explicable en la intimidad de ambientes cuasi de confesionario. Si fuera posible conseguir eso en un procedimiento sujeto a garantía jurídica que queda plasmada en un procedimiento y en una sentencia escrita, ¿qué no se conseguirá si este tipo de garantías no existe y se sustituye por una “escenificación” ante un pequeño “auditorio” de pocas personas (que son las encargadas de tomar o consensuar decisiones) predispuestas a creerse lo “indigerible” en privado?
Precisamente de esto va este artículo, de la “manipulación” que existe “de fondo” en la “percepción” que se brinda a aquellos que deben de gestionar las cuestiones de nuestra sociedad y, consecuentemente, las cuestiones de nuestra política Local, Autónoma o Estatal, y que es motivo - esa percepción excepcional y contradictoria que parece que siempre interesa mantener en algún momento dado - de verdadera preocupación para personas que, como la mía, observan que no es una “percepción” despojada de interés particular (y consecuentemente objetiva) sino por el contrario es una “percepción” interesada, en primer lugar, desde el plano material, pecuniario y de poder, pero que se van adornando con cuestiones morales, éticas o de gestión que parecieran que la complementan y justifican plenamente. Son esas “manipulaciones” las que ponen en “peligro” y hacen dudar de que realmente estemos viviendo una Democracia Plena (y no en una versión elitista, donde la voluntad de una minoría, capaz de percibir a la inmensa ciudadanía como una “masa”- más o menos ingenua o necesitada - sobre la cual fuera legítimo, en momentos determinados, hacerla cargar con todo tipo de abusos, mentiras y manipulaciones, por su propio bien, para conseguir que se encamine hacia una dirección determinada y obtener con ello objetivos concretos). Ejemplos de estas manipulaciones a gran escala son las recientemente observadas en las elecciones sobre el Brexit – donde las mentiras fueron justificadas posteriormente por quienes las lanzaron para ganar el referéndum; y si las lanzaron era porque necesitaban juego sucio para ganar; o cuando se ocultaba a la población europea las “causas de guerra” entre USA/URSS, y que en su día el Partido Verde Alemán pudo acceder a ese documento por medio de los Tribunales y a continuación hizo públicas (mostrando que las guerras no eran inevitables sino resultado de un protocolo calculado e inexorable, donde la población civil resulta “engañada” y conducida a la guerra, como hecho ineludible y patriótico, porque existen “botines de guerra” – se pierda o gane – reservados para unas élites económicas del propio país. Una de esas causas de guerra era el bloqueo del estrecho de Ormuz; precisamente estos días noticia por conflictividad).
El hecho de que el título aluda a C´s estriba en que el análisis de estas circunstancias de “manipulación” de líderes pasa en estos momentos (que creo que son decisivos), también y sin duda alguna, por ese partido; pues es como una tradición que se tiende a instalar en los partidos (como si de un ADN se tratara) por el cual se suelen medir todas las circunstancias, que se han de afrontar, en términos de “evaluación de beneficios particulares”. Lo conveniente en esta ocasión es establecer, al menos, “un equilibrio” en el que tienda a primar de manera constatable y constatada, los valores esenciales democráticos de nuestro País por medio de los valores democráticos que dicho partido dice defender, no sólo en su fundación como tal o en sus estatutos o en su programa sino, incluso subordinándolos al Interés General de preservar los valores democráticos de nuestro Estado (que es, obviamente, lo que ha venido a señalar su cabeza de lista en Barcelona; y que representa un ejemplo a seguir para todos, transversalmente, y en especial para sus líderes principales).
Dejarse llevar por tentación de “visualizar” una debilidad clara en el actual líder del PP, le hace “apreciar” una oportunidad de “fagocitar” al partido conservador en un próximo envite electoral, pero es un “espejismo” que le perjudica, gravemente, a C´s y a nuestra democracia en España. En primer lugar porque esa actitud debilita enormemente la intención inicial de C´s de ocupar el centro político (debilidad que ya se percibe abiertamente como renuncia a defender valores esenciales de partido democrático para hacer posible los pactos con el PP - PP que va enlazado con Vox); en segundo lugar porque abandona la idea original de “ser parte y actor” de la renovación política en nuestro país cuyo objetivo era acercarnos a una “percepción” europea de la Democracia, donde las maneras y formas democráticas resultan esenciales  (con valores que superen la idea de resucitar o seguir manteniendo en el candelero las heridas de la pasada guerra civil; y ser capaz de profundizar en aquél trágico acontecimiento para poner bases sólidas que nos alejen de esa percepción, que ha venido subsistiendo en la derecha española, de que aquél franquismo (con su guerra civil) fue y siempre será considerada una opción “legítima” a un pretendido “callejón sin salida” que se observe en el horizonte de nuestra democracia. Conseguir superar esa situación Histórica de nuestro pasado (con un acuerdo PP, C´s y Progresistas, equivaldría a una percepción europea de la democracia simétrica a la actitud que se ha tenido en Europa con el nazismo).   Y sin embargo, C´s se va al otro extremo al “blanquear” a VOX – Vox que sabe que ha aterrizado, pero aún no sabe de verdad de dónde despegó, ni cuando, ni quién lo decidió, ni quien lo impulsó, ni con qué finalidad ni objetivo esencial, ni cuáles son las verdaderas intenciones de quienes les han dado esta “hoja de ruta”, ni la finalidad última del “guión de interpretación”; pero sí saben que ello les hace prosperar, pero sobre todo, aún no saben el precio que les podrán tarde o temprano y que todos pagaremos como españoles – C´s hace a España y así mismo, uno de los “peores servicios” que pudieran haberse previsto; pues no sólo “blanquea” a Vox, sino que niega (en lo que parece una revancha particular de patio, que parece estar por encima del Interés General del Estado), por el momento, la oportunidad de evitar a nuestro país la influencia de los independentistas sobre el Gobierno (como si ello representara para C´s una nueva oportunidad futura de crecer por la izquierda; ignorando que resulta difícil estar en misa y repicar campanas a la vez) y sin ni siquiera haber intentado evitarle al Gobierno la influencia de Podemos, lo que le hubiera dado muchos puntos en valores democráticos a Ciudadanos. De todo ello ha prescindido, confiando que su debilidad presente (de terminar por configurarse lo que parece) se torne en oportunidad futura por un PP débil y un Gobierno “manchado” o “debilitado” por separatistas, o por la influencia de Podemos (aunque en el trayecto para conseguir Ciudadanos sus objetivos en España perdamos todos). Y podríamos perder todos porque en los cálculos de  C´s no parece entrar la visión estratégica que pudiera tener Vox, que pasa, probablemente, por señalar no sólo la debilidad del PP, sino que obviamente señalará la de Ciudadanos (existiendo, tal vez una pugna entre los dos por señalar quien es la más débil de las dos formaciones) pues es más probable que la debilidad del PP sea provechada por Vox y obligue a los Conservadores y a los pretendidos Centristas a volver a radicalizar sus posturas para defenderse nuevamente de Vox (pero esta vez tanto PP como C´s más débiles frente Vox). El acercamiento a Vox por parte del PP es un trayecto que parece venir de esa “inercia” de la responsabilidad existente en el pasado por contener a su extremo y reconducirlo al espacio democrático (pero esa táctica, de ida y vuelta, ha debilitado enormemente a su líder Casado), tanto como el hecho de blanquear a Vox le afecta a C´s, pues a partir de ahora C´s tiene un nuevo adversario en Vox (al darle cancha, cabida y compromiso) pues tendrá la capacidad de argumentar contra C´s abiertamente en el terreno político e ideológico en base a las condiciones que expresara Vox para aceptar de compañero a C´s (mal rival se ha buscado Rivera; tal vez por ambicionar espacios disputados por tres partidos se acabe encontrando realmente luchando en tres frentes por un problema de ambición).
He oído reiteradamente que se reclama “ambición” para el ejercicio de la política como si fuera una virtud; tal vez sea un requisito necesario para sobreponerse a las dificultades inherentes al ejercicio de la política, como si de una actitud de persistencia o motor interno que permitiera sostenerse en lo que parece una lucha y constante prueba que, en caso contrario, llevaran a las personas a desistir ante tal desgaste  diario. 
Respetando esa consideración de la cual no veo utilidad positiva (aunque tal vez si la tenga por lo necesaria que parece ser) pienso que lleva a situaciones como la presente en C´s; y que, en el caso más adverso (el análisis adverso es el que se suele recomendar analizar para, desde ahí, construir otra visión diferente y alternativa que permita prevenirse de la adversidad o al menos contemplarla en toda su posible magnitud), facilitaría la siguientes circunstancias: 
+ Mayor radicalización de los Conservadores, al tener que ceder ante Vox para evitar romper coaliciones allí donde gobiernen (ya estamos viendo que la opción de Vox puede ser llevar a PP y C´s constantemente al límite de situaciones políticas para obtener resultados positivos a sus propuestas. Si la respuesta de los grupos que conformen la oposición al triunvirato Conservador en cada Ayuntamiento o CCAA mimetiza y emula la actitud de C´s en el Congreso de Madrid – de dejar solo al Gobierno  con el fin de rentabilizar en las siguientes elecciones - la radicalización y polarización está servida en bandeja y afectará a todo el espectro parlamentario). 
+ Mayor polarización en la vida Parlamentaria, al dejar solo al Gobierno; el Gobierno quedaría en una situación de Centro conteniendo y filtrando las peticiones y reclamaciones de un lado de los escaños y contestando las posiciones radicalizadas del otro; ante un C´s sin “argumentos coherentes” (pues dejan solo al Gobierno ante la presión independentista/podemita y a la vez lo critican por esa misma dependencia desde un C´s que iba a ocupar un espacio de centro, pero que renuncia a ese centro porque la ambición de su cúpula ahora es ser oposición de centro derecha – que a su vez no puede ser centro derecha porque tiene que controlar, con el PP, a Vox)  y un PP más débil, ante la voz de Vox que llegaría con más nítida simpleza propia del populismo que “blaqueó” Podemos en el pasado ante la alarma de los Conservadores que, ahora, no se alarman porque la misma actitud que tuvo Podemos no es tan peligrosa si la ejerce Vox (aunque el papel de Podemos fuera reconducir el 15M; y el papel de Vox sea “resucitar” la idea del régimen de Franco); y un Podemos que podría optar por radicalizar su discurso (con un Pablo Iglesias aún en el Hemiciclo y luchando desesperadamente por un “papel” de liderazgo con el que sobre vivir) y un independentismo señalando constantemente que España no es un país democrático a la vista de lo que van oyendo en la Cámara y que les resulta de más gravedad de lo que sus “chicos” han hecho (que desde luego, no han hecho nada) y por lo cual están en la cárcel injustamente.
Si la ambición lleva a esta situación en política (primero con el líder de Podemos y ahora con la cúpula de Ciudadanos – lo de Vox me parece que funciona por cálculos en los que saben, de alguna manera, que su futuro depende de los errores que vayan (y sigan) cometiendo los Constitucionalistas y de explotar y azuzar desde el “gallinero” a independentistas catalanes, Nacionalistas Vascos (sean moderados o radicales) y al marxismo de Podemos (y quién sabe si al Gobierno por el mismo motivo) siendo todos culpables de que se rompa España; y donde las respuestas o réplicas de C´s y PP correrán el riesgo de sonar a “excusas” de mal pagador) creo que sería conveniente reflexionar si no sería mejor crear y apoyar un entorno donde el razonamiento sereno, las mejores propuestas y discursos para proponer soluciones se expresaran en el mismo Congreso y viéramos, en ese mismo Congreso como las mejores ideas se ponen en marcha vengan del partido que vengan, y sin caer en la tentación de rentabilizarlas “ipso facto” si no más bien atribuir, a la propia dinámica de la Cámara y de la Democracia, el triunfo de un trabajo común en equipo de los partidos Constitucionalistas; olvidándonos de egos y de ambiciones y de rentabilizaciones; en un claro abandono de las tácticas de cálculo destinadas a erosionar a cualquier Gobierno. 
Sinceramente creo que ello podría considerarse un verdadero triunfo de la Democracia Constitucionalista  frente a aquellos que llegaron a la política con una única verdad verdadera y excluyente (sean de un extremo o del otro). Además de constituirse como una de las últimas esperanzas (improbable pero necesaria) para defender el verdadero espíritu democrático que habita o habitaba en los españoles cuando iniciaron la senda democrática en la Transición (y de la cual demasiados parecen decepcionados radicalizando sus opciones políticas; como si de un castigo se tratara, pues prácticamente ninguno de los lideres que ostentan esas opciones radicales conocieron, por su juventud, ni la realidad del Franquismo ni la realidad del Comunismo soviético, por lo que solo pueden tener de ellos una idea idealizada por terceros que difícilmente puede ser reflejo de lo contradictorio y frustrante que pudo llegar a ser esos tipos de regímenes totalitarios para sus respectivas poblaciones).  
Sinceramente, ruego a la Inteligencia Universal que nos ampare a todos y nos dé luz para sobrellevar estos tiempos tan “interesantes” y podamos alcanzar una estabilidad política y económica, apegándonos a los valores democráticos que los legisladores señalaron en el pasado como garantía para una convivencia tolerante que haga posible el Bienestar y el Progreso económico y social, y en ese camino nos encontremos una inmensa mayoría persuadidos de que es el mejor de todos los posibles y veamos que nuestros representantes cooperan entre ellos, y transversalmente, porque llegaran a la misma conclusión que sus ciudadanos que les votaron para representarles en esos cargos.   

miércoles, 12 de junio de 2019

La violencia como causa de transtornos mentales.

     Ser conscientes que este tipo de padecimientos están vinculados con el "maltrato extremo y la violencia" (no surgen en las personas por arte de magia, ni son hereditarios) y que la "estigmatización" de las personas que sufren estos padecimientos dificultan la recuperación y normalización de sus vidas debería ser un objetivo social. Es propio de una sociedad profundamente "insensible" y poco empática, atribuir los devastadores efectos de estas violencias a las propias personas que los padecen - sobre todo cuando el padecimiento que las hace posible se gesta desde la infancia y se prolonga en la adolescencia en entornos familiares y con el consentimiento o el mutismo social. Es lo que se considera "contexto normal" en el estudio de la OMS; como un eufemismo que encubre los malos tratos y la violencia extrema como un procedimiento de "educación" y socialización, admitida e inherente a una parte de la sociedad y consentida o ignorada por el resto (este proceder en la educación infantil juvenil sí que es el "factor hereditario" - emular la educación violenta recibida sobre los hijos) .
     Vivir entre linchamientos, ejecuciones, bombas, balas, racionamiento de alimentos y agua y secuestros multiplica por cinco las posibilidades de sufrir una enfermedad mental. Una nueva estimación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que estar o haber estado en una zona de conflicto provoca sufrir depresión, ansiedad, bipolaridad, estrés postraumático e incluso esquizofrenia. En un contexto "normal" sufren estas condiciones "extremas de violencia" 1 de cada 14 personas, en una guerra, 1 de cada 3. El resultado de padecer "violencia extrema" parecer obvio, pero resulta necesario "recalcarlo" para poner sobre la mesa la necesidad de incluir siempre la atención psicológica en la ayuda humanitaria.


Lo de Pablo Iglesias… (tal vez es, sólo pura ambición).


La figura de Pablo Iglesias viene siendo motivo de artículos y comentarios a raíz de la catástrofe que le ha supuesto a la formación "morada" las últimas elecciones municipales y autonómicas. El asentamiento de Podemos como un partido con estructura y órganos internos no parece permitirle preservar esa "esencia" que fue origen en su fundación; el proceso de divergencias, de "depuraciones", de abandonos... las tramas y luchas internas por la hegemonía de una o varias visiones simultáneas y, en consecuencia, por el control y la unidad de la propia formación, le ha llevado a adentrarse en terrenos donde el lenguaje de los lideres de la organización han llegado a mostrar un "rostro" inesperado a la militancia y a sus votantes (y en general a los ciudadanos). Las hirientes e incluso descalificadoras muestras de casi rencor hacia Errejón han podido persuadir de que estaban ante un partido que ha perdido gran parte de su camaradería por cuestiones puramente de rivalidad o poder. No parece que vieran la oportunidad con la que pudieran haber observado el movimiento de Errejón y prefirieron vislumbrarlo como un reto, un desafío o incluso una traición. Los posteriores intentos de rectificar llegaron tarde y no fueron  plenos. La marca se resintió enormemente.
Sin embargo cabe preguntarse cuál ha sido el papel de Podemos y de Pablo Iglesias hasta el momento.   
Cuando el 15M (2011) se movilizaban los jóvenes en las principales ciudades y plazas del país, parecía que lo que se iniciaba no era otra cosa que señalar (y acusar a) una especie de monopolio político, desde el cual, todo lo esencial de lo que es una Democracia, era “administrado” desde una perspectiva cuasi profesionalizada de la gestión política/económica. Daba la impresión que no se dejaba hueco a los ciudadanos – al menos así parecían percibirlo los más jóvenes – y una nueva generación no solo debería resignarse a un futuro mucho más adverso y con menos “derechos” y oportunidades que la generación de sus padres, sino además abocados  a tener que asumir una “regresión” en el modelo de Estado de Bienestar y una reducción drástica de los salarios que les impediría proyectar y construir su propio futuro personal, entreviendo un posible horizonte de escasez, penuria, pobreza, marginación e incluso exclusión (casi la mitad de los jóvenes en paro) mientras el entorno económico del país saltaba a las páginas de los periódicos y a las imágenes de los medios de comunicación, en una cadena de sucesos alarmantes, donde la mala gestión bancaria, los pelotazos y las tramas económico/políticas empezaba a señalar la existencia de dos Españas: Una privilegiada y aparentemente inmune y protegida y otra que contemplaba cómo se ponían de manifiesto las certezas de una “sospecha” - que el mantenimiento del Estado de Bienestar había conseguido “contener”, y tal vez “reprimir” eficazmente, desde una visión profesionalizada y de poca autocrítica pública - donde todos los poderes públicos parecía participar de un “pretendido consenso” por el cual, la organización  y desarrollo de la Democracia en España había alcanzado una especie de “equilibrio perfecto” que ninguno de los poderes integrantes del propio Estado debería cuestionar, y por el contrario, debería “colaborar” para que ese equilibrio permaneciera “in tempore” y estable sin ser cuestionado. La “percepción de perfección del sistema” pudo llegar a ser de tal magnitud que cualquier cuestionamiento o crítica podría ser contemplada como un “ataque” a lo básico de la Democracia, y consecuentemente producto de “inconformistas” o “inadaptados”. La percepción en el ámbito político giraba en torno a la idea de que estábamos ante una “crisis más” (que se podría gestionar como cualquier otra crisis) y que la corrupción, siendo consustancial a la “naturaleza humana”, se podía seguir gestionando como hasta entonces, por medio del sistema jurídico. Se oponía a esta visión las evidentes “señales” internacionales que venían a confirmar la existencia de un peligro claro y evidente de que las Democracias Occidentales, concebidas entorno a la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, estaba en peligro, y que la amenaza de las fuerzas vencidas en 1945 no había desaparecido (Un manifiesto en Francia así lo exponía con éxito (21/10/2010). La crisis podría ser el preludio de una “regresión” hacia modelos económicos donde, en cada nación, en cada Estado, se acabaría instalando un modelo de sociedad a “dos velocidades”: Una sociedad a la que nada le faltaría (instalada en el confort y en la seguridad material presente y futura) y otra sociedad instalada en una permanente incertidumbre sobre su presente y futuro, y en constante riesgo de exclusión social.  
Se concibió que la caída del modelo Soviético dejaba a Europa (y a Occidente) sin una “amenaza” real y creíble (y aparentemente viable: la existencia de un sistema alternativo político/económico de naturaleza antagónica, como el Comunista, opuesto a un modelo Capitalista (puro y duro). La rivalidad entre EEUU y la URSS había creado un “espacio de contacto”, en Europa, que motivaba la existencia de un “Capitalismo Social” capaz de ser más atractivo (tanto como modelo de Estado de Bienestar, como de acceso a libertades civiles y derechos sociales) que el modelo autoritario (y dictatorial) que se mostraba como imprescindible marco político para el desarrollo del Comunismo.  
Es probable que una de las razones por las que pudiera haber sido posible el nacimiento de Podemos, tal como se ha configurado en España (con esa escenificación populista, por la que las “recetas” para resolver la crisis económica pasan por eludir las obligaciones, responsabilidades y compromisos contraídos por el Estado español y la paralela salida del ámbito de todas las instituciones en las que se halla, tanto de seguridad como de economía internacional – UE, NATO, FMI… - pero sin explicitar, abiertamente a los votantes, que el modelo que tienen en mente el círculo de poder que dirige esa estrategia, no es otro que el modelo Soviético – precisamente el que fracasó en la URSS, o alternativamente otros modelos como el Venezolano, que ha acabado en otro declive económico de gran magnitud, después de un periodo en el que se polarizó el país y se cuestiona, abiertamente, si acepta la alternancia política propia de las Democracias) se hallen “determinadas” por una “concepción polarizada” de la actividad política en España, que pudiera deberse a una “condición de modelo ideal” que se escenificara con la caída y desintegración de UCD (de alguna manera UCD, y sobre todo su líder, Adolfo Suarez, más allá del proyecto encomendado de gestionar la instauración del Sistema Democrático en España, pudo acabar transgrediendo la condición de polarización y antagonismo USA/URSS instaurada en occidente, al intentar situarse como Estado “no alineado” y pretender desarrollar una política internacional con una “visión diferente” ignorando que España estaba sujeta y delimitada bajo el “amparo” del proyecto y estrategia global Estadounidense).  
Es probable, y posible, que el “papel”, y la función, de la izquierda española también incluyera la de actuar como “camión escoba” para acoger a todas aquellas personas que se hallaran “al borde o casi al margen” de la sociedad (y, consecuentemente, reconducir y amparar las situaciones sociales y económicas que se hallaran en el límite o que hacen posible la exclusión social o política); y que ese papel le llevara a asumir la “obligación” – en razones de seguridad y estabilidad del Estado - de “reconducir y canalizar” el 15M de manera y forma que el movimiento acabara siendo “asimilado” e “insertado” dentro del “modelo y esquema” político/social “preconcebido” para garantizar la eficacia y estabilidad del propio Estado. Desde este punto de vista se entendería que, bajo la idea de la necesidad de “controlar” semejante movimiento juvenil (o de prevenir y canalizar la previsible frustración de casi toda una generación abocada a vivir peor que sus padres) se buscara un líder (Pablo Iglesias) que escenificara, en maneras y formas, dicha crispación, frustración e indignación (aunque ni su propia persona, ni el entorno de personas que definen el modelo estratégico de Podemos, hubiera padecido ese horizonte personal y, por el contrario, pudieran considerarse “niños mimados” surgidos de la mejor etapa del sistema democrático español) y que la ideología, y propuesta de fondo, de este líder, fuera el modelo Soviético (es decir, un modelo Comunista alejado de cualquier formato europeo occidental y que adopta las raíces soviéticas y el Estalinismo como forma y manera autoritaria de gobierno; por lo que, desde este punto de vista, puede resultar fácil entender que el modelo de Podemos, liderado por Pablo, acabaría mostrando, en algún momento determinado de su trayectoria, ese Estalinismo y, consecuentemente, produce el alejamiento y desencanto de gran parte de sus votantes y partidarios que se sentirían desengañados cuando el mensaje de una “transversalidad político/social” se manifestara carente de “veracidad” y contenido, no siendo otra cosa que estrategia política pura y dura, destinada a ensanchar e intentar extender un modelo político que tarde o temprano mostraría su verdadera naturaleza genuina), y por ello, Podemos, determinaría al final un camino, una trayectoria y el resultado previsible: Un autoritarismo consecuente con su naturaleza (que se muestra abiertamente con la reacción ante Errejón – reacción beligerante ante Errejón que lleva a dudar sobre la fe en la transversalidad que da origen a Podemos  - y actitud de Errejón que es afeada, en principio, por la prensa especializada, que se pone del lado de Pablo Iglesias, para luego verificar, esta misma prensa, que los votantes de Podemos descubrían el "engaño" o salían de la "ensoñación" y acaban por negar los votos a Iglesias; desde ese momento se empieza a verificar que la estrategia de la izquierda, de controlar el 15M, hasta entonces eficaz, ha fracasado estrepitosamente – o viene a concluir su papel – volviéndose hacia sus raíces Comunista pero más radicalizados, quedando recluidos en el tradicional entorno de IU).
De alguna manera, se pude concebir que, si así era concebido el papel encomendado a IU, análogamente también tuviera asumido el papel de canalizar a la extrema derecha el PP; haciendo posible un equilibrio político, fuera del cual las personas o los grupos se “marginan” de la actividad política o se consideran al margen del “sistema” y dentro de la esfera del ámbito de lo posiblemente “delictivo”, “contracultural” o “antisistema” (y probablemente capaces de ser “influenciados” o “instrumentalizados” por otro tipo de estructuras “paralelas” cuyas finalidades pueden llevarles tanto a la integración en la sociedad – cumpliendo una función social – como a bordear o encontrarse plenamente fuera de la ley).
Desde esta perspectiva, la visión de Julio Anguita respecto de VOX, en el sentido de que no es un partido fascista – porque el fascismo tenía un componente social que VOX no incluye – carece de ofrecer luz y, por lo tanto, vuelve Anguita a “jugar” con las percepciones ideológicas de la sociedad, de manera casi temeraria (como ya hiciera en el pasado en sus famosas “pinzas con el PP para intentar derribar el gobierno Socialista e intentar hacer emerger a IU como única alternativa de poder al PP). 
VOX es síntoma de lo que parece una estrategia global que afecta a todo occidente y que es impulsada desde EEUU (desde las mismas fuerzas que impulsaron a Trump y que parecen ser la primera etapa de otras que probablemente se sucederán en el tiempo con mayor o menor rapidez, con el objetivo de conseguir un fin determinado y que, en primera instancia, parece destinado a recuperar un liderazgo mucho más determinante de EEUU y, consecuentemente, del mundo anglosajón y de la implantación eficaz (y purista) de su visión política y económica – e incluso religiosa - en todo occidente (recientemente se ha desmantelado en Italia la intención de Bannon de establecer seminarios de la actual estrategia Norteamericana incluyendo a la Iglesia Católica https://www.hoy.es/internacional/union-europea/italia-deja-bannon-monasterio-ultra-20190531210429-ntrc.html)) y cuyo objetivo global, que hace posible la aparición de VOX, parece querer ignorar Anguita, pues si bien es cierto que VOX propone un ideario político diferente del fascismo de los años 20 y 30 del siglo pasado, también es cierto que las circunstancias que hicieran posible esa ideología fascista y totalitaria (en Italia y Alemania, y luego reconducida a dictadura en España) nace como respuesta preventiva y “canalizadora” ante el avance del Comunismo en Europa (que no en España; aunque por las circunstancias políticas del momento “conviniera” enmarcar a la II República en un ámbito comunista; y para hacer posible que esa percepción se materializara como un hecho objetivo, le negaran el auxilio al Gobierno legítimo del armamento necesario, obligándole a caer en manos de los Comisarios Políticos de la URSS, convirtiendo los frentes de guerra y la retaguardia republicana en una extensión del diálogo político, propio del Congreso, pero en vez de usar palabras y razonamientos la dialéctica fuera a base de tiros, cañonazos y enfrentamientos armados dentro de la propia República). Esa “rectificación” que se escenificó desde los años 30, hasta mediados de los 40 con una inmensa guerra mundial, comenzaba ya antes, en los años 20 con las primeras dictaduras en el área mediterránea, destinadas a controlar a un Anarquismo - que acabó por declarar el “terrorismo” contra la patronal como mejor manera de combatir a sus organizaciones de pistoleros, sus excesos y abusos contra las clases trabajadoras (y en esa pugna viene a nacer Falange como apoyo a los empresarios y como filosofía que pretendiera aunar criterios, pero expresándose en las calles también por medios violentos).  Aquella “rectificación” internacional, que parecía pretender reconducir la tendencia generalizada en las clases trabajadoras de llegar a un Estado gobernado exclusivamente por trabajadores (siguiendo el ejemplo de que ello fue posible en Rusia) no podría ser eficaz, en manera y modo alguno, si se hubiese pretendido imponer por la fuerza, en esos momentos, los principios Capitalistas puros y duros, pues en ese caso no hubiera podido movilizar al propio “pueblo” para combatir contra sus propios intereses; parece que fuera necesario generar un estadio intermedio, en el cual, señalar un enemigo común y antagónico: El Comunismo (aunque no fuera el problema ni en todos los Estados, ni en todas las Naciones; el Anarquismo no era preciso señalarlo como enemigo de una parte, puesto que los anarquistas habían conseguido ser rechazados por todos al señalar como enemigos a cualquier forma de poder - que tuviera el respaldo del Estado/Nación – a cualquier religión que justificara la existencia de un poder y, en consecuencia, a cualquier forma de Estado. De ahí que se pudiera entender que se apoyaran formaciones y movimientos políticos vinculados con las esenciales ideas de: Nación (opuesta al internacionalismo que promovían como meta las izquierdas), anticomunismo (que permitiría atacar a cualquier formación de izquierdas) y, para mayor eficacia de la “rectificación”, totalitarismo (eliminación de los sistemas parlamentarios y prohibición de los partidos políticos); todo ello con signos distintivos propios de cada país en que se instauraba. Ello vinculado con el concepto Pueblo, señalando un futuro en que este sería protegido del capitalismo pero sin caer en comunismo alguno.  De ahí que se precisara un componente social que pudiera expresar y concretar el proyecto: Trabajo, Justicia (y un componente trascendental metafísico, y/o la propia Historia reciente de la Nación o remota o mítica que hiciera posible esa misma Nación ).
VOX no hubiera sido posible sin pasar primero por Podemos, por pura cuestión elemental de ir agotando soluciones, “salidas” y “posibilidades". Es impensable que en España hubiera podido aparecer VOX sin que previamente hubiera existido un Pablo Iglesias dispuesto a favorecer la resurrección de los viejos fantasmas que nos azotan desde la guerra civil, por no haber sabido resolverlos, eficazmente y a fondo, en estor primeros cuarenta años de democracia.  En ese sentido Podemos ha venido a facilitar el “franqueo” y salto de líneas rojas que hasta la fecha formaban parte implícita de un sistema “político estable” y previsible; haciendo posible que la derecha (cuyo compromiso y misión era “integrar” a la extrema derecha) se desgajara en medio de un “ambiente” en donde las “líneas rojas” que determinaban el marco de lo “conveniente” en la democracia, han venido a saltar por los aires en la concreta acción de Pablo Iglesias (para nada este hombre ha venido a analizar, en profundidad, la naturaleza de nuestro Estado - que le hubiera permitido obtener una visión tan realista como compleja, pero único camino inevitable de transitar para ser capaz de proponer verdaderas soluciones  de fondo y transversales; y por el contrario se dedicó a crispar al personal y a hacer populismo facilón para poder crecer durante más tiempo; por eso no pudo ni siquiera descubrir la maravillosa concepción que hizo posible nuestra Democracia, llena de equilibrios que expresan la realidad de nuestro Estado – aunque hayan existido, como siempre suele suceder, “personajes” que hubieran acabado por no deslindar entre su ambición personal y el interés del Estado, confundiendo sus propias creencias y aspiraciones particulares con la naturaleza del cargo que ostentaran (que no pareciera otra cosa que un eterno trampolín) acumulando error tras error y perjuicio tras perjuicio. 
Desde este punto de vista podríamos convenir que si VOX incluye un programa liberal es porque la dirección de la “rectificación”, en principio, es esa; y su aplicación precisará, en un momento determinado, de un autoritarismo o totalitarismo que aún se tiene que delimitar en el futuro más o menos inmediato, pero de cuyos primeros episodios ahora podemos ser conscientes (y no parece buena medicina política seguir apoyándonos en la lógica de la ambición de cada partido o líder de partido para conseguir hitos de poder en nuestra democracia; sino que más bien parece de sentido común empezar a orientarse, de una vez y por fin, en el verdadero interés general de preservar los valores esenciales de nuestra Democracia, también en maneras y formas – Algo que obviamente no fue con Pablo Iglesias; probablemente por eso mismo lo eligieron aparentes “poderes fácticos”, la prensa le dio cancha, para realizar esta tarea que se me antoja desagradable y triste, a tenor de los resultados). 
Aunque este artículo sea pesimista respecto del futuro de nuestro continente (arrastrado hacia un nacionalismo del que, al final, solo pueden surgir rivalidades entre naciones – aunque pudiera haber cambiado la opinión que los nacionalistas tienen de la UE y ya no la vean como un órgano internacionalista, cuasi rojo, y pretendan reconducirla hacia un foro netamente de Naciones – pues de las rivalidades entre naciones salen los conflictos que al final se escenifican en guerras, como siempre ha sido) no deben olvidar los Nacionalistas que los proyectos de “rectificación” contemporáneos (si esta teoría se va confirmando) en España comenzaron a visualizarse a principio de los años 20, con el Desastre de Anual, la Corona comprometida, Primo de Rivera (que viniera a salvarla) desterrado al igual que la Corona y una Guerra Civil en la que quien fuera a ser su verdadero protagonista (“El Elegido”) permaneció oculto como tal líder predestinado y que su designación efectiva como Jefe de Estado se produjo una vez que la multitud de figuras insignes y más significativas de ese propio proyecto de “rectificación” - que se debería llevar a cabo, en particular en España - fueran desapareciendo o físicamente o al exilio, hasta emerger, como evidencia ineludible y solución evidente (como si de una campaña estratégica y política se tratara para conseguir un fin concreto con éxito) quien fuera a ser el regidor de los destinos de España; y ni aún teniendo todos los poderes del Estado bajo su mano, no pudo llevar con éxito ningún proyecto político tal y como lo hubiere concebido o planificado en un principio (salvo la evidente represión inherente a semejante Golpe de Estado, planificado sabiendo que erraría y se convertiría en una guerra civil, en la cual, las expresiones de violencia extrema de cualquiera de los bandos tuvieran el soporte “legal” propio del ambiente de guerra revolucionaria), terminando por claudicar ante la voluntad anglosajona (que fue quien parece ser verdaderamente lo encumbró) en materia económica e incluso política (incluso segando el proyecto de hacer prevalecer el modelo instaurado a la muerte del dictador) y sometiendo al país a una división aún no superada – como suele acontecer a los países que resolvieron algunos de sus conflictos mediante guerras civiles o Golpes de Estado - constituyendo esa herida un punto débil que dificulta, aún hoy en día, cualquier enfoque eficaz para resolver  conflictos graves, como los vividos en España.  
Así que cuando Anguita asegura que VOX no es fascismo lo que hace realmente es confundir a la ciudadanía; es obvio que no es fascismo como el que conocieron nuestros abuelos el siglo pasado, esencialmente porque en esta etapa no se precisa esa característica; pero sí es obvio que reclama la memoria del Franquismo (probablemente sin conocer, ni sobre todo reconocer lo que de contradictorio tuvo ese régimen y que acabó manifestándolo en su desarrollo internacional – Cuba rindió honores fúnebres a Franco en su muerte, por ejemplo; o el apoyo a Allende en Chile; es decir, la gran contradicción que supuso montar una guerra a la izquierda en España y apoyar esa misma izquierda en el extranjero, por ejemplo. Todo ello despaldas a la opinión pública internacional y la propia opinión en España); el efecto Vox es algo impensable en nuestra sociedad democrática si previamente Podemos, en especial Pablo Iglesias, no hubiera “abierto la veda” de "blanquear" populismo para reconducir el 15M. 
Leyendo el libro de Varufakis (que llega a mis manos de rebote) observo que el economista viene a mostrar el diseño del sistema económico que ha venido rigiendo los destinos de Europa y Japón desde el fin de  la Guerra Mundial. Los flujos de bienes producidos por las potencias perdedoras son compradas por EEUU, quienes generan un déficit que, a la vez, es financiado por los beneficios obtenidos por esas mismas potencias perdedoras en la venta de sus bienes (pues el mundo anglosajón gestiona la economía occidental, casi la mundial, y en ello siempre obtiene un beneficio). Este equilibrio se viene a romper, según Varufakis cuando se concede el premio Nobel a Merton y Scholes en 1997. Su teoría matemática/económica, (por la cual es posible generar productos económicos en los cuales se pueda incluir productos tóxicos sin que los efectos negativos de estos se manifiesten en el sistema) genera expectativas especulativas que dan lugar a la crisis del 2007, en la que aún vivimos sin salir plenamente (y de la que se sospecha que es la señal ineludible de un cambio de paradigma internacional que puede acabar expresándose en una rectificación internacional de magnitud similar a la del 39 en Europa).  Parece obvio que si un producto, un bien, está compuesto de una parte buena, otra normal y otra toxica no se comportará en el mercado ni en su uso de la misma manera que uno conformado de una calidad excelente. Sin embargo le dan el premio Nobel porque aseguran que sí, no habrá diferencias. Y aunque el sistema de Merton se aplica en Long Term Capital Management (LTCM), resulta que en 1998, este fondo perdió 4.600 millones de dólares y tuvo que ser rescatado por el Gobierno y en 2000, estaba cerrado. Aún así la gloria alcanzada en Suecia hace posible que el diseño acabe contaminando todo el sistema financiero internacional. Varufakis lo señala como un gran error, pero lo que parece obvio es que cualquier veterano economista sabe que los milagros, en la economía de estar por casa, son improbables y cuando se dan en un Estado tienen truco que tarde o temprano se pagara. Así que lo que señala ese premio Nobel de economía en 1997 es el punto de inflexión, por el cual los EEUU y en general, el mundo anglosajón  que controla gran parte de la economía mundial, van a cambiar de paradigma (y eso, indudablemente, será doloroso para los que vivimos a su amparo y dentro de un paraguas que parecen proceder a retirar). Ese cambio de paradigma que se inicia en 1997 tarda en concretarse 10 años – primero con una crisis –  luego, seis años más tarde, con un Brexit y un Presidente Norteamericano ultraconservador en 2016. Los tiempos empleados para ir dando pasos e ir quemando etapas parecen largos, pero también inexorables y sin vuelta  atrás (lo que señala la evidencia de una extrategia).
Hará falta mucha inteligencia para sobre llevar ese posible futuro adverso en España y es probable que para ello se haya de empezar a aprender a prescindir de las ambiciones personales propias del ambiente político para dar paso al sentido de Estado en su visión más positiva (casi desde la humildad), que permita transitar situaciones adversas con los menos daños posibles (al contrario de lo que nos suele suceder en los conflictos vividos en el siglo XX). 
   Mientras tanto Pablo intenta agarrase a lo que parece últimas oportunidades para estabilizarse como "actor político" permanente; y aunque la sensación general sea que ya sólo lo hace por cuestión personal, pues cada vez parece estar más sólo – y su papel de re-conductor del 15M parece que concluyó - y sin embargo se antoja que tiene otro en el horizonte (el antagonismo con Vox, que puede darnos "memorables" momentos de crispación y aumento de beligerancia y polarización). Ahora, en la formación de Gobierno, si tiene oportunidad, nos cobrará una nueva “factura” y, sinceramente, creo que no se la merece. 
En ello debieran estar en "sintonía" el PP y C´s, siendo conscientes de que los momentos en que vivimos (no solo en nuestro país sino en Occidente en general) no son momentos de ceder a la "tentación de cálculo político-estratégicos" que se pudieran "rentabilizar eficazmente" en un futuro más o menos inmediato (según las reglas políticas vigentes hasta la fecha; pues tal vez, nos pudiéramos encontrar con la desagradable sorpresa de que ese "futuro más o menos inmediato" en el que se deberían cumplir los cálculos que hoy se realizan "apretando al adversario" se puedan ver modificados inesperada, repentina y desfavorablemente para todos). Parece, por el contrario, el momento de ir resolviendo de manera más eficaz lo que nos toca vivir, positiva y generosamente, paso a paso. El futuro parece bien incierto, lleno de certidumbres adversas que se podrían ir enfrentando desde este presente, con verdadero sentido y responsabilidad de Estado.