Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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martes, 18 de junio de 2019

Sistema de Gestión Social (La oportunidad del feminismo)


En el último artículo de mi blog (La Gran decepción puede llegar con C´s abordo, tangencialmente, lo que llamo un “sistema de gestión social” que parece subsistir de manera inmemorial en la sociedad y que se basa en coacción. La coacción parece un instrumento al que se daba mucho valor ya a principios del siglo XX, por los escritos que pude leer relativos a Azaña; sin embargo, esa violencia de fondo no aparece bien argumentada, tal vez por considerarse una cuestión obvia e implícitamente consensuada. 
Esa coacción de fondo que pudiera existir o subsistir como un  instrumento “paralelo” al ordenamiento Constitucional (y, a veces, al margen de la actividad legal formal) es lo que pudiera ir “visualizándose” a medida que las personas se van adaptando a la sociedad en la que viven y acabar por considerarla parte consustancial e inseparable de la propia sociedad; y que se pudiera resumir en el dicho: “La sociedad es así”; o “el mundo es así”. De tal manera que quien no terminara de concebir esta circunstancia propia de la sociedad tiende a ser considerada persona que no “entiende” el mundo en que vive y no está inserto en él. Es más, si se da la circunstancia que esta persona o estos tipos de personas que no entienden que exista, ni les pasa por la cabeza, que  la subsistencia de una “violencia social de fondo” es real y está presente, casi trasversalmente (en toda la sociedad e instituciones) y, sin hacer caso de esta evidencia, se apegan al espíritu de la Constitución pudieran encontrarse que entra en conflicto, o con Instituciones o en entorno familiares, sencillamente porque no termina de “entender” que sigue estando “vigente” esa forma difusa y no siempre explícita, ni reconocida, de coacción y violencia (y menos en las Instituciones y en algunos entornos familiares), por medio de la cual se están empleando medios “informales” para “resolver” situaciones comunes bajo la idea límite de la aplicación de esas “medidas correctoras” y cuando se da la circunstancia puntual de que alguien no “entiende” esta “advertencia” implícita (por considerarse que es inmoral instrumento a la luz de la propia Constitución o de la Razón entendida como instrumento para el bien común) se puede acabar entrando, de pleno, en objeto y centro de un procedimiento de “rectificación” que recae sobre ese individuo y que puede llegar a ser inmisericorde (sea en el ambiente Institucional o familiar)   - un ejemplo similar, salvando las distancias, se refiere a aquellas personas que consideran que cuando contraen un compromiso de pareja, ese compromiso es de tal firmeza de fondo, de tal veracidad y compromiso, que es indisoluble en el ánimo y en la voluntad de ambos, por lo cual es impensable el engaño dentro de esa relación; y que quienes no actúan bajo ese principio lo hacen porque, de alguna manera, no son leales y fieles ni así mismos ni a los valores propios de las personas que tienen desarrollado un sentido claro de lo “honesto” y de lo “derecho” y del “sentido común” en su acepción más positiva (y por tanto son personas de las que no cabe confiar, porque de alguna manera están "perdidas" o se han perdido en el mar de la vida); y sin embargo podemos ver cómo, en realidad, nuestra condición Humana es capaz de franquear esa línea roja, incluso sin advertirlo a la propia pareja, pues considera (nuestra condición humana) que su concepción de la “libertad personal” está por encima de cualquier otra circunstancia y compromiso, cuando se trata de explorar la propia vida; al menos en este terreno tan personal y aunque implique cierta forma de violencia sobre el así tratado. Hay otros entornos en donde resulta más fácil entender el funcionamiento de estos sistemas coercitivos, como en los entornos rurales donde todos se conocen y existe una “vigilancia social” permanente; aquí es fácil entender que si alguien desafía la “autoridad” (de cualquier naturaleza, Institucional o Familiar) en algún modo o manera habrá un castigo (aunque ello, esa circunstancia específica, no esté ni tipificada ni recogida en la Constitución ni las leyes; pues basta con que sea considerada una ofensa o un perjuicio para que entre en funcionamiento este sistema “paralelo” – e incluso se intente “deformar” la realidad del hecho intentando “inventar”, oficialmente, algo que nunca sucedió sucedió: Por ejemplo, es típico de Aragón una respuesta tal y como este ejemplo que señalo: Una persona entra en un establecimiento y dice: Buenos días (y al no reparar que hay un adversario suyo en ese momento en el mismo lugar)  se arriesgan a que le contesten: ¡Qué me has llamado!!??? - Y el lío, la gresca o el conflicto puede estar servido.
En un entorno social así concebido, se puede alegar no sólo que “el mundo es así” (cruel, violento y coactivo) sino que ello obliga a todos, en ocasiones, a actuar de manera injusta, e incluso arbitraria, ante el hecho de advertir que una situación como esa puede alcanzarle o ponerle en entre dicho, y que siempre se está, de alguna manera, “marcando  el propio territorio” (y dispuesto a ser injusto y a la vez) por si alguien no conoce o percibe convenientemente las reglas sociales imperantes.  Y, de alguna manera, “todo el mundo” conviene en que hay que trasladar ese “mensaje” de manera implícita y por el cual “todo el mundo” tiene que actuar, ante esa crueldad propia de la “vida en sociedad”, de manera injusta en algún momento, y que ello está justificado. Sin embargo, en alguna situación familiar, un hijo, puede ser tratado con crueldad para que este sufrimiento alcance a un progenitor (incluso llevarlo al extremo de buscar su perjuicio definitivo, como pudiera ser la incapacidad); esa crueldad que se pretendiera trasladar  no estaría justificada llevarla a cabo sobre él, para hacer daño al padre, porque, sencillamente, quienes protagonizan esa acción podrían ser su propia Madre, Hermano y alguna Tía (y, consiguientemente, siempre hemos creído que los lazos de sangre debieran ser, siempre, de solidaridad y apoyo; al menos cuando de mujeres se trata, por haber estas conocido los excesos e injusticias que la sociedad puede llegar a cometer en razón de sostener prejuicios sobre las personas - y si se trata de mujeres saben cómo actúa el prejuicio en razones sexuales: la medicación es sagrada para una persona vulnerable en un ambiente antagónico y hostil, con ello no se debe jugar, ni vacilar, porque de lo contrario lo que entra en juego son prejuicios muy graves para la persona en cuestión). Y siendo tan extrema esa acción que protagonizan, no miran el perjuicio que le producen a alguien ajeno e “inocente”; se ha de suponer que lo que defienden estas personas se hallaría más allá de una simple revancha o ajuste de cuentas: Tal vez defendiendo cuestiones o percepciones que no debieran salir a la luz del ambiente social porque, de alguna manera, se les pudiera percibir de manera bien diferente por sus entornos inmediatos. Esto puede ocurrir cuando la Condición Animal (que está incluida en la Humana y forma parte de ella) es capaz de poner la inteligencia de la persona a su servicio e ignorar la bondad propia de la inteligencia que habita en la Condición Humana (que por el contrario busca el bien común), con el solo fin de satisfacer esos instintos impropios de personas que se consideran inteligentes.
Si en todo este proceso de transformación social que significa el feminismo, en términos de igualdad real (como respuesta a una situación de "control social injusta" que supone el machismo respecto de la mujer) y la nueva realidad  que nace se orientara a que el mundo femenino acabara "imitando" las maneras y formas del "Sistema de Gestión Social" ya existente y descrito; es decir, si el poder femenino no renunciara a formas y maneras injustas de Gestión Social que aún sobreviven (obligando a los hombres a renunciar a cualquier forma de gestión violenta de la sociedad), no habremos conseguido nada esencial para nuestra sociedad (aunque se reduzca el número de muertes injustas) pues el objetivo de igualdad real no traerá el objetivo de transformar profundamente la sociedad, sino el de dar acceso a formas de poder y coacción ya vigentes a otro segmento de la sociedad, perdiendo la oportunidad de construir un futuro más justo y honesto para todos.
Todas las normas y leyes que nos hemos dado, como sociedad Democrática, están concebidas para mantener Bienes y Valores en nuestra sociedad y, por tanto, el legislador ha ido señalando un camino claro y evidente en sus leyes, que si se siguen con honestidad, se irá consolidando una Sociedad Pacífica.
La Condición Humana sigue estando presente para todos nosotros (y todos somos rehenes de esa condición), y con capacidad de ejercer distintas formas de violencia sobre el entorno social; si no somos capaces de detectar cuando esa "violencia de fondo" actúa en entornos familiares, sociales e institucionales con fines de intereses muy particulares (y se usan las leyes y su espíritu permitiendo que ese Sistema de Gestión Social que sobrevive degenere el espíritu de las normas que nos da el legislador) seguiremos generando víctimas inocentes usadas de rehenes en objetivos inconfesables y nuestro futuro como sociedad seguirá siendo poco halagüeño.







sábado, 15 de junio de 2019

La gran decepción, puede llegar con C´s.



La actitud de C´s, con sus posiciones y alianzas en la resolución de gobiernos y alcaldías, después de estas últimas elecciones, tiñe de “oscuridad” el próximo horizonte político. Tal vez, señalar, que mi posición personal es, esencialmente, Demócrata y, consecuentemente, mis reflexiones – aunque no siempre se entendieran así – buscan el camino para defender la democracia en mi país (y los valores democráticos, incluso, y necesariamente, más allá de las diferencias ideologías; como requisito ineludible para decir que realmente estamos viviendo en un Estado Democrático y que protegiendo esos principios  – que no es otra cosa que defender la vigencia de esos valores democráticos que definen la propia Democracia -  en el futuro también lo seguirá siendo). 
Es posible que, esta sencilla definición de mi ser y sentir mi país (mi Europa y mi Mundo), pudiera ser desvirtuada con sencillez por aquellos que, sencillamente, señalaran que el hecho de votar, de que todos podamos votar, de que la ciudadanía pueda expresarse en las urnas en una pluralidad de opciones políticas, es suficiente manifestación de que vivimos en un Estado Democrático que garantiza ahora, y en el futuro, el sistema democrático en que vivimos, y que en ese sentido, el hecho de que un ciudadano de a pié se defina como demócrata (y repare en vislumbrar, en todo el espectro político, los signos que definen que realmente se defienden valores democráticos; e incluso se atreva a buscarlos en la misma sociedad en la que vive) puede resultar baladí, intrascendental, prescindible hasta incluso absurda tarea (pues se pudiera decir que de hecho vivimos en una democracia y que si existen comportamientos “incorrectos”, “inadecuados”, “intolerantes” o incluso a veces “totalitarios” en el entorno social o político, podrían estar justificados como situaciones puntuales, extraordinarias cuando afectan al entorno o personajes políticos, propias de un enfado, de un arrebato ocasional, de una frustración pasajera o de cualquier otro signo propio de nuestra condición humana a la que todos estamos sujetos, pero que nunca debería contemplarse como una situación que coloca a quien así procede fuera del espectro de la tolerancia propia de la democracia – por lo tanto plenamente comprensible y justificable (de ahí que cuando fueran personajes públicos los que se concibieran así en un momento dado por un hecho puntual, siempre se brinden los medios de comunicación a “blanquearlos” en programas de entretenimiento, para mostrar que son razonables, e impensable que pudieran llegar hasta donde alguno sugiriera o argumentara que podrían, o pudieran, llegar o haber llegado; y cuando esta “intransigencia” se muestra de manera constante sobre una persona o una situación concreta, el problema no es de la percepción social o política que se manifiesta airadamente, sino de la persona o situación concreta que provoca esta reacción; y obviamente esto lo “sabemos todos” por obvia experiencia personal: siempre hay personas o situaciones que ponen a prueba la paciencia, a veces al límite). 
Desde este pretendido “marco de gestión de la sociedad”, resaltarse como demócrata es una simple reiteración (u obvia “sintonía”, ineludible para atreverse a cuestionar, o defender, “lo que hay” y que parece, para algunos, irremediable que siga existiendo; como si se tratara de la “voluntad popular” que se expresa a través de las más altas y cultas élites de la sociedad a la que pertenecen) llegando a ser declaración conveniente, casi imprescindible (para defender una u otra postura), sobre todo si se realizan reflexiones sobre el entorno social y político en que se vive, y se intentara, en ocasiones, cuestionar formas y procedimientos en nuestras sociedades que se tienen por asentados e innecesarios de revisar; incluso se puede considerar una incomodidad, que es irremediable sufrir, en ocasiones (casi desde el malestar, o tal vez desde cierto gesto de indignación o desprecio con el que se pretendiera descalificar a quien cuestiona dichos “procedimientos” – aunque no llegara, aún, al extremo de señalar que pudieran considerarse, estos procedimientos que parecen instalados en nuestra sociedad desde tiempo inmemorial – desde las decisiones del señor feudal, pasando por los comentarios en las partidas de guiñote, tute o dominó en el que las fuerzas vivas de los pueblos de España, personificadas en torno a la mesa de un café de pueblo, pudieran determinar el infortunio irremediable de algún joven u hombre maduro que dificultaba los planes de la autoridad o simplemente se considerara rebelde o reiteradamente molesto inoportuno, o decidir sobre el devenir de alguna joven o mujer bien parecida que alteraba la tranquilidad del pueblo, de los hombres y de las familias del lugar por su belleza natural – aunque no fuera plenamente consciente de las posibles peligrosas “energías” que se desencadenaran ante su presencia).
Se pudieran considerar totalmente innecesario tener que explicar, o revisar, un sistema que define y proporciona estabilidad en la “gestión de la sociedad” - y que probablemente esté “homologado” como democrático en nuestro entorno europeo y adaptado a nuestra idiosincrasia de manera óptima - pues “cumple a la perfección su función” (y que, probablemente, cuando se tiene que llegar a ciertos “extremos”, que nunca se podrían confesar abiertamente a la propia sociedad a la que se gestiona con ese “perfecto sistema homologado”, se hace, sin duda alguna, “habiendo agotado todos los cauces necesarios”, habiendo constatado “una y mil veces” las conclusiones a las que se ha llegado, y consecuentemente, al ser un sistema “siempre garantista”, las decisiones “extremas” también se tomaran desde esa “misma garantía”, aunque el interesado no “se entere” ni nunca fuera advertido convenientemente ni nunca se le hubiera dado oportunidad abierta de demostrar “su verdad”; como si existiera un “desahucio social”  se expropia lo que le pertenece por derecho y se reparte entre la “elite” y como si de un enfermo terminal se tratara se “pronostica” un final adverso, del cual nadie preguntará muchas circunstancias más de lo conveniente, y que se intuye determinado por alguna contrariedad extraña o estrepitosa; con un epílogo consabido: “por fin descansamos todos": “problema eliminado”. Lo más lamentable de estos procesos (si realmente sobreviven como parece) es que suelen ser irreversibles cuando salen bien, que se antoja ser casi siempre; y más lamentable es cuando detrás de esto se halla un interés particular de un grupo de personas “influyentes” - en el entorno de una ciudad o de una población - capaces de “presentar” situaciones de personas de manera bien distinta, torcida y torticera, a aquellos que deben iniciar y llevar hasta el final dicha “exclusión” de una persona, incluso hasta las consecuencias más adversas, con la finalidad de apropiarse de unos bienes (aunque sean intelectuales) que les resulta caprichosamente interesantes y con los cuales o pueden enriquecerse o aumentar su prestigio personal o de grupo y, con ello, aún más su influencia en el entorno de la ciudad o de la población a la que pertenecen (influencia que se antoja plenipotenciaria, a tenor de las consecuencias que pueden llegar a ocasionar, y siempre a cubierto de toda responsabilidad, pues en otros recae el “deber” de “eliminar” el obstáculo en base a criterios bien fundados de “desahucio”, eso sí, con las garantías propias de la nobleza de aquellos mismos que piden “eliminar” el problema).   La cuestión se traslada a que quienes “ejecutan” las decisiones finales, siempre con “garantías”, en una hipotética ocasión como la que se expone, se pudieran acabar por sentirse incómodos o hasta ofendidos (tal vez por verse señalados o reprochados desde líneas como estas) porque únicamente cumplieran su “función” de la manera en que “todos” esperaban que la cumplieran y asumiendo una “responsabilidad” que “todos” deseaban que asumieran porque, sencillamente, “esto” – este sistema de “gestión de la sociedad” -  siempre hubiera funcionado de la misma manera (desde siglos y siglos atrás; afín de cuentas no es más que “otra faceta” de la voluntad del Pueblo).  De ahí que, probablemente no dispongan su ánimo a examinar si fueran o hubieran sido manipulados para que se produjera un “hecho” que permitiera a “otros” obtener, impunemente y contra ley, beneficios y oportunidades (en cuyo caso estaríamos en un escenario en el cual difícilmente se puede señalar convicciones personales democráticas, o de bondad de carácter, para defender una actuación de esta naturaleza, cuya finalidad principal es el expolio de lo ajeno sin reparara en los medios con los cuales se “eliminará” el obstáculo; y como ya sabemos por Maquiavelo, de quien algún erudito dice se inspirara en nuestro Rey Católico del siglo XV, muy de nuestra tierra, si el objetivo es conforme al pueblo los medios para conseguirlos carecen de importancia pues “todos” convienen en la “bondad” o “conveniencia” del fin que se pretende conseguir); y posiblemente sobre consecuencias “añadidas” no se preocupen los que tienen que “ejecutar” la voluntad del Pueblo porque, de alguna manera, siempre fuera esta circunstancia una consecuencia colateral que suele darse (también en el Historia de nuestra España); si aún así se quisiera realizar una “observación al alza” de estas consecuencias que viene a beneficiar a los que piden “acciones contundentes y ejemplares contra un obstáculo” la capacidad de “maquillar” las situaciones de personas que resultan “molestas” viene de “lejos”, es histórica en nuestras tierras de España, y dotada de tal grado de experiencia que hasta en los tribunales, si es preciso y el caso lo requiere, “tragan” algunos jueces lo infumable y solo explicable en la intimidad de ambientes cuasi de confesionario. Si fuera posible conseguir eso en un procedimiento sujeto a garantía jurídica que queda plasmada en un procedimiento y en una sentencia escrita, ¿qué no se conseguirá si este tipo de garantías no existe y se sustituye por una “escenificación” ante un pequeño “auditorio” de pocas personas (que son las encargadas de tomar o consensuar decisiones) predispuestas a creerse lo “indigerible” en privado?
Precisamente de esto va este artículo, de la “manipulación” que existe “de fondo” en la “percepción” que se brinda a aquellos que deben de gestionar las cuestiones de nuestra sociedad y, consecuentemente, las cuestiones de nuestra política Local, Autónoma o Estatal, y que es motivo - esa percepción excepcional y contradictoria que parece que siempre interesa mantener en algún momento dado - de verdadera preocupación para personas que, como la mía, observan que no es una “percepción” despojada de interés particular (y consecuentemente objetiva) sino por el contrario es una “percepción” interesada, en primer lugar, desde el plano material, pecuniario y de poder, pero que se van adornando con cuestiones morales, éticas o de gestión que parecieran que la complementan y justifican plenamente. Son esas “manipulaciones” las que ponen en “peligro” y hacen dudar de que realmente estemos viviendo una Democracia Plena (y no en una versión elitista, donde la voluntad de una minoría, capaz de percibir a la inmensa ciudadanía como una “masa”- más o menos ingenua o necesitada - sobre la cual fuera legítimo, en momentos determinados, hacerla cargar con todo tipo de abusos, mentiras y manipulaciones, por su propio bien, para conseguir que se encamine hacia una dirección determinada y obtener con ello objetivos concretos). Ejemplos de estas manipulaciones a gran escala son las recientemente observadas en las elecciones sobre el Brexit – donde las mentiras fueron justificadas posteriormente por quienes las lanzaron para ganar el referéndum; y si las lanzaron era porque necesitaban juego sucio para ganar; o cuando se ocultaba a la población europea las “causas de guerra” entre USA/URSS, y que en su día el Partido Verde Alemán pudo acceder a ese documento por medio de los Tribunales y a continuación hizo públicas (mostrando que las guerras no eran inevitables sino resultado de un protocolo calculado e inexorable, donde la población civil resulta “engañada” y conducida a la guerra, como hecho ineludible y patriótico, porque existen “botines de guerra” – se pierda o gane – reservados para unas élites económicas del propio país. Una de esas causas de guerra era el bloqueo del estrecho de Ormuz; precisamente estos días noticia por conflictividad).
El hecho de que el título aluda a C´s estriba en que el análisis de estas circunstancias de “manipulación” de líderes pasa en estos momentos (que creo que son decisivos), también y sin duda alguna, por ese partido; pues es como una tradición que se tiende a instalar en los partidos (como si de un ADN se tratara) por el cual se suelen medir todas las circunstancias, que se han de afrontar, en términos de “evaluación de beneficios particulares”. Lo conveniente en esta ocasión es establecer, al menos, “un equilibrio” en el que tienda a primar de manera constatable y constatada, los valores esenciales democráticos de nuestro País por medio de los valores democráticos que dicho partido dice defender, no sólo en su fundación como tal o en sus estatutos o en su programa sino, incluso subordinándolos al Interés General de preservar los valores democráticos de nuestro Estado (que es, obviamente, lo que ha venido a señalar su cabeza de lista en Barcelona; y que representa un ejemplo a seguir para todos, transversalmente, y en especial para sus líderes principales).
Dejarse llevar por tentación de “visualizar” una debilidad clara en el actual líder del PP, le hace “apreciar” una oportunidad de “fagocitar” al partido conservador en un próximo envite electoral, pero es un “espejismo” que le perjudica, gravemente, a C´s y a nuestra democracia en España. En primer lugar porque esa actitud debilita enormemente la intención inicial de C´s de ocupar el centro político (debilidad que ya se percibe abiertamente como renuncia a defender valores esenciales de partido democrático para hacer posible los pactos con el PP - PP que va enlazado con Vox); en segundo lugar porque abandona la idea original de “ser parte y actor” de la renovación política en nuestro país cuyo objetivo era acercarnos a una “percepción” europea de la Democracia, donde las maneras y formas democráticas resultan esenciales  (con valores que superen la idea de resucitar o seguir manteniendo en el candelero las heridas de la pasada guerra civil; y ser capaz de profundizar en aquél trágico acontecimiento para poner bases sólidas que nos alejen de esa percepción, que ha venido subsistiendo en la derecha española, de que aquél franquismo (con su guerra civil) fue y siempre será considerada una opción “legítima” a un pretendido “callejón sin salida” que se observe en el horizonte de nuestra democracia. Conseguir superar esa situación Histórica de nuestro pasado (con un acuerdo PP, C´s y Progresistas, equivaldría a una percepción europea de la democracia simétrica a la actitud que se ha tenido en Europa con el nazismo).   Y sin embargo, C´s se va al otro extremo al “blanquear” a VOX – Vox que sabe que ha aterrizado, pero aún no sabe de verdad de dónde despegó, ni cuando, ni quién lo decidió, ni quien lo impulsó, ni con qué finalidad ni objetivo esencial, ni cuáles son las verdaderas intenciones de quienes les han dado esta “hoja de ruta”, ni la finalidad última del “guión de interpretación”; pero sí saben que ello les hace prosperar, pero sobre todo, aún no saben el precio que les podrán tarde o temprano y que todos pagaremos como españoles – C´s hace a España y así mismo, uno de los “peores servicios” que pudieran haberse previsto; pues no sólo “blanquea” a Vox, sino que niega (en lo que parece una revancha particular de patio, que parece estar por encima del Interés General del Estado), por el momento, la oportunidad de evitar a nuestro país la influencia de los independentistas sobre el Gobierno (como si ello representara para C´s una nueva oportunidad futura de crecer por la izquierda; ignorando que resulta difícil estar en misa y repicar campanas a la vez) y sin ni siquiera haber intentado evitarle al Gobierno la influencia de Podemos, lo que le hubiera dado muchos puntos en valores democráticos a Ciudadanos. De todo ello ha prescindido, confiando que su debilidad presente (de terminar por configurarse lo que parece) se torne en oportunidad futura por un PP débil y un Gobierno “manchado” o “debilitado” por separatistas, o por la influencia de Podemos (aunque en el trayecto para conseguir Ciudadanos sus objetivos en España perdamos todos). Y podríamos perder todos porque en los cálculos de  C´s no parece entrar la visión estratégica que pudiera tener Vox, que pasa, probablemente, por señalar no sólo la debilidad del PP, sino que obviamente señalará la de Ciudadanos (existiendo, tal vez una pugna entre los dos por señalar quien es la más débil de las dos formaciones) pues es más probable que la debilidad del PP sea provechada por Vox y obligue a los Conservadores y a los pretendidos Centristas a volver a radicalizar sus posturas para defenderse nuevamente de Vox (pero esta vez tanto PP como C´s más débiles frente Vox). El acercamiento a Vox por parte del PP es un trayecto que parece venir de esa “inercia” de la responsabilidad existente en el pasado por contener a su extremo y reconducirlo al espacio democrático (pero esa táctica, de ida y vuelta, ha debilitado enormemente a su líder Casado), tanto como el hecho de blanquear a Vox le afecta a C´s, pues a partir de ahora C´s tiene un nuevo adversario en Vox (al darle cancha, cabida y compromiso) pues tendrá la capacidad de argumentar contra C´s abiertamente en el terreno político e ideológico en base a las condiciones que expresara Vox para aceptar de compañero a C´s (mal rival se ha buscado Rivera; tal vez por ambicionar espacios disputados por tres partidos se acabe encontrando realmente luchando en tres frentes por un problema de ambición).
He oído reiteradamente que se reclama “ambición” para el ejercicio de la política como si fuera una virtud; tal vez sea un requisito necesario para sobreponerse a las dificultades inherentes al ejercicio de la política, como si de una actitud de persistencia o motor interno que permitiera sostenerse en lo que parece una lucha y constante prueba que, en caso contrario, llevaran a las personas a desistir ante tal desgaste  diario. 
Respetando esa consideración de la cual no veo utilidad positiva (aunque tal vez si la tenga por lo necesaria que parece ser) pienso que lleva a situaciones como la presente en C´s; y que, en el caso más adverso (el análisis adverso es el que se suele recomendar analizar para, desde ahí, construir otra visión diferente y alternativa que permita prevenirse de la adversidad o al menos contemplarla en toda su posible magnitud), facilitaría la siguientes circunstancias: 
+ Mayor radicalización de los Conservadores, al tener que ceder ante Vox para evitar romper coaliciones allí donde gobiernen (ya estamos viendo que la opción de Vox puede ser llevar a PP y C´s constantemente al límite de situaciones políticas para obtener resultados positivos a sus propuestas. Si la respuesta de los grupos que conformen la oposición al triunvirato Conservador en cada Ayuntamiento o CCAA mimetiza y emula la actitud de C´s en el Congreso de Madrid – de dejar solo al Gobierno  con el fin de rentabilizar en las siguientes elecciones - la radicalización y polarización está servida en bandeja y afectará a todo el espectro parlamentario). 
+ Mayor polarización en la vida Parlamentaria, al dejar solo al Gobierno; el Gobierno quedaría en una situación de Centro conteniendo y filtrando las peticiones y reclamaciones de un lado de los escaños y contestando las posiciones radicalizadas del otro; ante un C´s sin “argumentos coherentes” (pues dejan solo al Gobierno ante la presión independentista/podemita y a la vez lo critican por esa misma dependencia desde un C´s que iba a ocupar un espacio de centro, pero que renuncia a ese centro porque la ambición de su cúpula ahora es ser oposición de centro derecha – que a su vez no puede ser centro derecha porque tiene que controlar, con el PP, a Vox)  y un PP más débil, ante la voz de Vox que llegaría con más nítida simpleza propia del populismo que “blaqueó” Podemos en el pasado ante la alarma de los Conservadores que, ahora, no se alarman porque la misma actitud que tuvo Podemos no es tan peligrosa si la ejerce Vox (aunque el papel de Podemos fuera reconducir el 15M; y el papel de Vox sea “resucitar” la idea del régimen de Franco); y un Podemos que podría optar por radicalizar su discurso (con un Pablo Iglesias aún en el Hemiciclo y luchando desesperadamente por un “papel” de liderazgo con el que sobre vivir) y un independentismo señalando constantemente que España no es un país democrático a la vista de lo que van oyendo en la Cámara y que les resulta de más gravedad de lo que sus “chicos” han hecho (que desde luego, no han hecho nada) y por lo cual están en la cárcel injustamente.
Si la ambición lleva a esta situación en política (primero con el líder de Podemos y ahora con la cúpula de Ciudadanos – lo de Vox me parece que funciona por cálculos en los que saben, de alguna manera, que su futuro depende de los errores que vayan (y sigan) cometiendo los Constitucionalistas y de explotar y azuzar desde el “gallinero” a independentistas catalanes, Nacionalistas Vascos (sean moderados o radicales) y al marxismo de Podemos (y quién sabe si al Gobierno por el mismo motivo) siendo todos culpables de que se rompa España; y donde las respuestas o réplicas de C´s y PP correrán el riesgo de sonar a “excusas” de mal pagador) creo que sería conveniente reflexionar si no sería mejor crear y apoyar un entorno donde el razonamiento sereno, las mejores propuestas y discursos para proponer soluciones se expresaran en el mismo Congreso y viéramos, en ese mismo Congreso como las mejores ideas se ponen en marcha vengan del partido que vengan, y sin caer en la tentación de rentabilizarlas “ipso facto” si no más bien atribuir, a la propia dinámica de la Cámara y de la Democracia, el triunfo de un trabajo común en equipo de los partidos Constitucionalistas; olvidándonos de egos y de ambiciones y de rentabilizaciones; en un claro abandono de las tácticas de cálculo destinadas a erosionar a cualquier Gobierno. 
Sinceramente creo que ello podría considerarse un verdadero triunfo de la Democracia Constitucionalista  frente a aquellos que llegaron a la política con una única verdad verdadera y excluyente (sean de un extremo o del otro). Además de constituirse como una de las últimas esperanzas (improbable pero necesaria) para defender el verdadero espíritu democrático que habita o habitaba en los españoles cuando iniciaron la senda democrática en la Transición (y de la cual demasiados parecen decepcionados radicalizando sus opciones políticas; como si de un castigo se tratara, pues prácticamente ninguno de los lideres que ostentan esas opciones radicales conocieron, por su juventud, ni la realidad del Franquismo ni la realidad del Comunismo soviético, por lo que solo pueden tener de ellos una idea idealizada por terceros que difícilmente puede ser reflejo de lo contradictorio y frustrante que pudo llegar a ser esos tipos de regímenes totalitarios para sus respectivas poblaciones).  
Sinceramente, ruego a la Inteligencia Universal que nos ampare a todos y nos dé luz para sobrellevar estos tiempos tan “interesantes” y podamos alcanzar una estabilidad política y económica, apegándonos a los valores democráticos que los legisladores señalaron en el pasado como garantía para una convivencia tolerante que haga posible el Bienestar y el Progreso económico y social, y en ese camino nos encontremos una inmensa mayoría persuadidos de que es el mejor de todos los posibles y veamos que nuestros representantes cooperan entre ellos, y transversalmente, porque llegaran a la misma conclusión que sus ciudadanos que les votaron para representarles en esos cargos.   

miércoles, 12 de junio de 2019

La violencia como causa de transtornos mentales.

     Ser conscientes que este tipo de padecimientos están vinculados con el "maltrato extremo y la violencia" (no surgen en las personas por arte de magia, ni son hereditarios) y que la "estigmatización" de las personas que sufren estos padecimientos dificultan la recuperación y normalización de sus vidas debería ser un objetivo social. Es propio de una sociedad profundamente "insensible" y poco empática, atribuir los devastadores efectos de estas violencias a las propias personas que los padecen - sobre todo cuando el padecimiento que las hace posible se gesta desde la infancia y se prolonga en la adolescencia en entornos familiares y con el consentimiento o el mutismo social. Es lo que se considera "contexto normal" en el estudio de la OMS; como un eufemismo que encubre los malos tratos y la violencia extrema como un procedimiento de "educación" y socialización, admitida e inherente a una parte de la sociedad y consentida o ignorada por el resto (este proceder en la educación infantil juvenil sí que es el "factor hereditario" - emular la educación violenta recibida sobre los hijos) .
     Vivir entre linchamientos, ejecuciones, bombas, balas, racionamiento de alimentos y agua y secuestros multiplica por cinco las posibilidades de sufrir una enfermedad mental. Una nueva estimación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que estar o haber estado en una zona de conflicto provoca sufrir depresión, ansiedad, bipolaridad, estrés postraumático e incluso esquizofrenia. En un contexto "normal" sufren estas condiciones "extremas de violencia" 1 de cada 14 personas, en una guerra, 1 de cada 3. El resultado de padecer "violencia extrema" parecer obvio, pero resulta necesario "recalcarlo" para poner sobre la mesa la necesidad de incluir siempre la atención psicológica en la ayuda humanitaria.


Lo de Pablo Iglesias… (tal vez es, sólo pura ambición).


La figura de Pablo Iglesias viene siendo motivo de artículos y comentarios a raíz de la catástrofe que le ha supuesto a la formación "morada" las últimas elecciones municipales y autonómicas. El asentamiento de Podemos como un partido con estructura y órganos internos no parece permitirle preservar esa "esencia" que fue origen en su fundación; el proceso de divergencias, de "depuraciones", de abandonos... las tramas y luchas internas por la hegemonía de una o varias visiones simultáneas y, en consecuencia, por el control y la unidad de la propia formación, le ha llevado a adentrarse en terrenos donde el lenguaje de los lideres de la organización han llegado a mostrar un "rostro" inesperado a la militancia y a sus votantes (y en general a los ciudadanos). Las hirientes e incluso descalificadoras muestras de casi rencor hacia Errejón han podido persuadir de que estaban ante un partido que ha perdido gran parte de su camaradería por cuestiones puramente de rivalidad o poder. No parece que vieran la oportunidad con la que pudieran haber observado el movimiento de Errejón y prefirieron vislumbrarlo como un reto, un desafío o incluso una traición. Los posteriores intentos de rectificar llegaron tarde y no fueron  plenos. La marca se resintió enormemente.
Sin embargo cabe preguntarse cuál ha sido el papel de Podemos y de Pablo Iglesias hasta el momento.   
Cuando el 15M (2011) se movilizaban los jóvenes en las principales ciudades y plazas del país, parecía que lo que se iniciaba no era otra cosa que señalar (y acusar a) una especie de monopolio político, desde el cual, todo lo esencial de lo que es una Democracia, era “administrado” desde una perspectiva cuasi profesionalizada de la gestión política/económica. Daba la impresión que no se dejaba hueco a los ciudadanos – al menos así parecían percibirlo los más jóvenes – y una nueva generación no solo debería resignarse a un futuro mucho más adverso y con menos “derechos” y oportunidades que la generación de sus padres, sino además abocados  a tener que asumir una “regresión” en el modelo de Estado de Bienestar y una reducción drástica de los salarios que les impediría proyectar y construir su propio futuro personal, entreviendo un posible horizonte de escasez, penuria, pobreza, marginación e incluso exclusión (casi la mitad de los jóvenes en paro) mientras el entorno económico del país saltaba a las páginas de los periódicos y a las imágenes de los medios de comunicación, en una cadena de sucesos alarmantes, donde la mala gestión bancaria, los pelotazos y las tramas económico/políticas empezaba a señalar la existencia de dos Españas: Una privilegiada y aparentemente inmune y protegida y otra que contemplaba cómo se ponían de manifiesto las certezas de una “sospecha” - que el mantenimiento del Estado de Bienestar había conseguido “contener”, y tal vez “reprimir” eficazmente, desde una visión profesionalizada y de poca autocrítica pública - donde todos los poderes públicos parecía participar de un “pretendido consenso” por el cual, la organización  y desarrollo de la Democracia en España había alcanzado una especie de “equilibrio perfecto” que ninguno de los poderes integrantes del propio Estado debería cuestionar, y por el contrario, debería “colaborar” para que ese equilibrio permaneciera “in tempore” y estable sin ser cuestionado. La “percepción de perfección del sistema” pudo llegar a ser de tal magnitud que cualquier cuestionamiento o crítica podría ser contemplada como un “ataque” a lo básico de la Democracia, y consecuentemente producto de “inconformistas” o “inadaptados”. La percepción en el ámbito político giraba en torno a la idea de que estábamos ante una “crisis más” (que se podría gestionar como cualquier otra crisis) y que la corrupción, siendo consustancial a la “naturaleza humana”, se podía seguir gestionando como hasta entonces, por medio del sistema jurídico. Se oponía a esta visión las evidentes “señales” internacionales que venían a confirmar la existencia de un peligro claro y evidente de que las Democracias Occidentales, concebidas entorno a la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, estaba en peligro, y que la amenaza de las fuerzas vencidas en 1945 no había desaparecido (Un manifiesto en Francia así lo exponía con éxito (21/10/2010). La crisis podría ser el preludio de una “regresión” hacia modelos económicos donde, en cada nación, en cada Estado, se acabaría instalando un modelo de sociedad a “dos velocidades”: Una sociedad a la que nada le faltaría (instalada en el confort y en la seguridad material presente y futura) y otra sociedad instalada en una permanente incertidumbre sobre su presente y futuro, y en constante riesgo de exclusión social.  
Se concibió que la caída del modelo Soviético dejaba a Europa (y a Occidente) sin una “amenaza” real y creíble (y aparentemente viable: la existencia de un sistema alternativo político/económico de naturaleza antagónica, como el Comunista, opuesto a un modelo Capitalista (puro y duro). La rivalidad entre EEUU y la URSS había creado un “espacio de contacto”, en Europa, que motivaba la existencia de un “Capitalismo Social” capaz de ser más atractivo (tanto como modelo de Estado de Bienestar, como de acceso a libertades civiles y derechos sociales) que el modelo autoritario (y dictatorial) que se mostraba como imprescindible marco político para el desarrollo del Comunismo.  
Es probable que una de las razones por las que pudiera haber sido posible el nacimiento de Podemos, tal como se ha configurado en España (con esa escenificación populista, por la que las “recetas” para resolver la crisis económica pasan por eludir las obligaciones, responsabilidades y compromisos contraídos por el Estado español y la paralela salida del ámbito de todas las instituciones en las que se halla, tanto de seguridad como de economía internacional – UE, NATO, FMI… - pero sin explicitar, abiertamente a los votantes, que el modelo que tienen en mente el círculo de poder que dirige esa estrategia, no es otro que el modelo Soviético – precisamente el que fracasó en la URSS, o alternativamente otros modelos como el Venezolano, que ha acabado en otro declive económico de gran magnitud, después de un periodo en el que se polarizó el país y se cuestiona, abiertamente, si acepta la alternancia política propia de las Democracias) se hallen “determinadas” por una “concepción polarizada” de la actividad política en España, que pudiera deberse a una “condición de modelo ideal” que se escenificara con la caída y desintegración de UCD (de alguna manera UCD, y sobre todo su líder, Adolfo Suarez, más allá del proyecto encomendado de gestionar la instauración del Sistema Democrático en España, pudo acabar transgrediendo la condición de polarización y antagonismo USA/URSS instaurada en occidente, al intentar situarse como Estado “no alineado” y pretender desarrollar una política internacional con una “visión diferente” ignorando que España estaba sujeta y delimitada bajo el “amparo” del proyecto y estrategia global Estadounidense).  
Es probable, y posible, que el “papel”, y la función, de la izquierda española también incluyera la de actuar como “camión escoba” para acoger a todas aquellas personas que se hallaran “al borde o casi al margen” de la sociedad (y, consecuentemente, reconducir y amparar las situaciones sociales y económicas que se hallaran en el límite o que hacen posible la exclusión social o política); y que ese papel le llevara a asumir la “obligación” – en razones de seguridad y estabilidad del Estado - de “reconducir y canalizar” el 15M de manera y forma que el movimiento acabara siendo “asimilado” e “insertado” dentro del “modelo y esquema” político/social “preconcebido” para garantizar la eficacia y estabilidad del propio Estado. Desde este punto de vista se entendería que, bajo la idea de la necesidad de “controlar” semejante movimiento juvenil (o de prevenir y canalizar la previsible frustración de casi toda una generación abocada a vivir peor que sus padres) se buscara un líder (Pablo Iglesias) que escenificara, en maneras y formas, dicha crispación, frustración e indignación (aunque ni su propia persona, ni el entorno de personas que definen el modelo estratégico de Podemos, hubiera padecido ese horizonte personal y, por el contrario, pudieran considerarse “niños mimados” surgidos de la mejor etapa del sistema democrático español) y que la ideología, y propuesta de fondo, de este líder, fuera el modelo Soviético (es decir, un modelo Comunista alejado de cualquier formato europeo occidental y que adopta las raíces soviéticas y el Estalinismo como forma y manera autoritaria de gobierno; por lo que, desde este punto de vista, puede resultar fácil entender que el modelo de Podemos, liderado por Pablo, acabaría mostrando, en algún momento determinado de su trayectoria, ese Estalinismo y, consecuentemente, produce el alejamiento y desencanto de gran parte de sus votantes y partidarios que se sentirían desengañados cuando el mensaje de una “transversalidad político/social” se manifestara carente de “veracidad” y contenido, no siendo otra cosa que estrategia política pura y dura, destinada a ensanchar e intentar extender un modelo político que tarde o temprano mostraría su verdadera naturaleza genuina), y por ello, Podemos, determinaría al final un camino, una trayectoria y el resultado previsible: Un autoritarismo consecuente con su naturaleza (que se muestra abiertamente con la reacción ante Errejón – reacción beligerante ante Errejón que lleva a dudar sobre la fe en la transversalidad que da origen a Podemos  - y actitud de Errejón que es afeada, en principio, por la prensa especializada, que se pone del lado de Pablo Iglesias, para luego verificar, esta misma prensa, que los votantes de Podemos descubrían el "engaño" o salían de la "ensoñación" y acaban por negar los votos a Iglesias; desde ese momento se empieza a verificar que la estrategia de la izquierda, de controlar el 15M, hasta entonces eficaz, ha fracasado estrepitosamente – o viene a concluir su papel – volviéndose hacia sus raíces Comunista pero más radicalizados, quedando recluidos en el tradicional entorno de IU).
De alguna manera, se pude concebir que, si así era concebido el papel encomendado a IU, análogamente también tuviera asumido el papel de canalizar a la extrema derecha el PP; haciendo posible un equilibrio político, fuera del cual las personas o los grupos se “marginan” de la actividad política o se consideran al margen del “sistema” y dentro de la esfera del ámbito de lo posiblemente “delictivo”, “contracultural” o “antisistema” (y probablemente capaces de ser “influenciados” o “instrumentalizados” por otro tipo de estructuras “paralelas” cuyas finalidades pueden llevarles tanto a la integración en la sociedad – cumpliendo una función social – como a bordear o encontrarse plenamente fuera de la ley).
Desde esta perspectiva, la visión de Julio Anguita respecto de VOX, en el sentido de que no es un partido fascista – porque el fascismo tenía un componente social que VOX no incluye – carece de ofrecer luz y, por lo tanto, vuelve Anguita a “jugar” con las percepciones ideológicas de la sociedad, de manera casi temeraria (como ya hiciera en el pasado en sus famosas “pinzas con el PP para intentar derribar el gobierno Socialista e intentar hacer emerger a IU como única alternativa de poder al PP). 
VOX es síntoma de lo que parece una estrategia global que afecta a todo occidente y que es impulsada desde EEUU (desde las mismas fuerzas que impulsaron a Trump y que parecen ser la primera etapa de otras que probablemente se sucederán en el tiempo con mayor o menor rapidez, con el objetivo de conseguir un fin determinado y que, en primera instancia, parece destinado a recuperar un liderazgo mucho más determinante de EEUU y, consecuentemente, del mundo anglosajón y de la implantación eficaz (y purista) de su visión política y económica – e incluso religiosa - en todo occidente (recientemente se ha desmantelado en Italia la intención de Bannon de establecer seminarios de la actual estrategia Norteamericana incluyendo a la Iglesia Católica https://www.hoy.es/internacional/union-europea/italia-deja-bannon-monasterio-ultra-20190531210429-ntrc.html)) y cuyo objetivo global, que hace posible la aparición de VOX, parece querer ignorar Anguita, pues si bien es cierto que VOX propone un ideario político diferente del fascismo de los años 20 y 30 del siglo pasado, también es cierto que las circunstancias que hicieran posible esa ideología fascista y totalitaria (en Italia y Alemania, y luego reconducida a dictadura en España) nace como respuesta preventiva y “canalizadora” ante el avance del Comunismo en Europa (que no en España; aunque por las circunstancias políticas del momento “conviniera” enmarcar a la II República en un ámbito comunista; y para hacer posible que esa percepción se materializara como un hecho objetivo, le negaran el auxilio al Gobierno legítimo del armamento necesario, obligándole a caer en manos de los Comisarios Políticos de la URSS, convirtiendo los frentes de guerra y la retaguardia republicana en una extensión del diálogo político, propio del Congreso, pero en vez de usar palabras y razonamientos la dialéctica fuera a base de tiros, cañonazos y enfrentamientos armados dentro de la propia República). Esa “rectificación” que se escenificó desde los años 30, hasta mediados de los 40 con una inmensa guerra mundial, comenzaba ya antes, en los años 20 con las primeras dictaduras en el área mediterránea, destinadas a controlar a un Anarquismo - que acabó por declarar el “terrorismo” contra la patronal como mejor manera de combatir a sus organizaciones de pistoleros, sus excesos y abusos contra las clases trabajadoras (y en esa pugna viene a nacer Falange como apoyo a los empresarios y como filosofía que pretendiera aunar criterios, pero expresándose en las calles también por medios violentos).  Aquella “rectificación” internacional, que parecía pretender reconducir la tendencia generalizada en las clases trabajadoras de llegar a un Estado gobernado exclusivamente por trabajadores (siguiendo el ejemplo de que ello fue posible en Rusia) no podría ser eficaz, en manera y modo alguno, si se hubiese pretendido imponer por la fuerza, en esos momentos, los principios Capitalistas puros y duros, pues en ese caso no hubiera podido movilizar al propio “pueblo” para combatir contra sus propios intereses; parece que fuera necesario generar un estadio intermedio, en el cual, señalar un enemigo común y antagónico: El Comunismo (aunque no fuera el problema ni en todos los Estados, ni en todas las Naciones; el Anarquismo no era preciso señalarlo como enemigo de una parte, puesto que los anarquistas habían conseguido ser rechazados por todos al señalar como enemigos a cualquier forma de poder - que tuviera el respaldo del Estado/Nación – a cualquier religión que justificara la existencia de un poder y, en consecuencia, a cualquier forma de Estado. De ahí que se pudiera entender que se apoyaran formaciones y movimientos políticos vinculados con las esenciales ideas de: Nación (opuesta al internacionalismo que promovían como meta las izquierdas), anticomunismo (que permitiría atacar a cualquier formación de izquierdas) y, para mayor eficacia de la “rectificación”, totalitarismo (eliminación de los sistemas parlamentarios y prohibición de los partidos políticos); todo ello con signos distintivos propios de cada país en que se instauraba. Ello vinculado con el concepto Pueblo, señalando un futuro en que este sería protegido del capitalismo pero sin caer en comunismo alguno.  De ahí que se precisara un componente social que pudiera expresar y concretar el proyecto: Trabajo, Justicia (y un componente trascendental metafísico, y/o la propia Historia reciente de la Nación o remota o mítica que hiciera posible esa misma Nación ).
VOX no hubiera sido posible sin pasar primero por Podemos, por pura cuestión elemental de ir agotando soluciones, “salidas” y “posibilidades". Es impensable que en España hubiera podido aparecer VOX sin que previamente hubiera existido un Pablo Iglesias dispuesto a favorecer la resurrección de los viejos fantasmas que nos azotan desde la guerra civil, por no haber sabido resolverlos, eficazmente y a fondo, en estor primeros cuarenta años de democracia.  En ese sentido Podemos ha venido a facilitar el “franqueo” y salto de líneas rojas que hasta la fecha formaban parte implícita de un sistema “político estable” y previsible; haciendo posible que la derecha (cuyo compromiso y misión era “integrar” a la extrema derecha) se desgajara en medio de un “ambiente” en donde las “líneas rojas” que determinaban el marco de lo “conveniente” en la democracia, han venido a saltar por los aires en la concreta acción de Pablo Iglesias (para nada este hombre ha venido a analizar, en profundidad, la naturaleza de nuestro Estado - que le hubiera permitido obtener una visión tan realista como compleja, pero único camino inevitable de transitar para ser capaz de proponer verdaderas soluciones  de fondo y transversales; y por el contrario se dedicó a crispar al personal y a hacer populismo facilón para poder crecer durante más tiempo; por eso no pudo ni siquiera descubrir la maravillosa concepción que hizo posible nuestra Democracia, llena de equilibrios que expresan la realidad de nuestro Estado – aunque hayan existido, como siempre suele suceder, “personajes” que hubieran acabado por no deslindar entre su ambición personal y el interés del Estado, confundiendo sus propias creencias y aspiraciones particulares con la naturaleza del cargo que ostentaran (que no pareciera otra cosa que un eterno trampolín) acumulando error tras error y perjuicio tras perjuicio. 
Desde este punto de vista podríamos convenir que si VOX incluye un programa liberal es porque la dirección de la “rectificación”, en principio, es esa; y su aplicación precisará, en un momento determinado, de un autoritarismo o totalitarismo que aún se tiene que delimitar en el futuro más o menos inmediato, pero de cuyos primeros episodios ahora podemos ser conscientes (y no parece buena medicina política seguir apoyándonos en la lógica de la ambición de cada partido o líder de partido para conseguir hitos de poder en nuestra democracia; sino que más bien parece de sentido común empezar a orientarse, de una vez y por fin, en el verdadero interés general de preservar los valores esenciales de nuestra Democracia, también en maneras y formas – Algo que obviamente no fue con Pablo Iglesias; probablemente por eso mismo lo eligieron aparentes “poderes fácticos”, la prensa le dio cancha, para realizar esta tarea que se me antoja desagradable y triste, a tenor de los resultados)
Aunque este artículo sea pesimista respecto del futuro de nuestro continente (arrastrado hacia un nacionalismo del que, al final, solo pueden surgir rivalidades entre naciones – aunque pudiera haber cambiado la opinión que los nacionalistas tienen de la UE y ya no la vean como un órgano internacionalista, cuasi rojo, y pretendan reconducirla hacia un foro netamente de Naciones – pues de las rivalidades entre naciones salen los conflictos que al final se escenifican en guerras, como siempre ha sido) no deben olvidar los Nacionalistas que los proyectos de “rectificación” contemporáneos (si esta teoría se va confirmando) en España comenzaron a visualizarse a principio de los años 20, con el Desastre de Anual, la Corona comprometida, Primo de Rivera (que viniera a salvarla) desterrado al igual que la Corona y una Guerra Civil en la que quien fuera a ser su verdadero protagonista (“El Elegido”) permaneció oculto como tal líder predestinado y que su designación efectiva como Jefe de Estado se produjo una vez que la multitud de figuras insignes y más significativas de ese propio proyecto de “rectificación” - que se debería llevar a cabo, en particular en España - fueran desapareciendo o físicamente o al exilio, hasta emerger, como evidencia ineludible y solución evidente (como si de una campaña estratégica y política se tratara para conseguir un fin concreto con éxito) quien fuera a ser el regidor de los destinos de España; y ni aún teniendo todos los poderes del Estado bajo su mano, no pudo llevar con éxito ningún proyecto político tal y como lo hubiere concebido o planificado en un principio (salvo la evidente represión inherente a semejante Golpe de Estado, planificado sabiendo que erraría y se convertiría en una guerra civil, en la cual, las expresiones de violencia extrema de cualquiera de los bandos tuvieran el soporte “legal” propio del ambiente de guerra revolucionaria), terminando por claudicar ante la voluntad anglosajona (que fue quien parece ser verdaderamente lo encumbró) en materia económica e incluso política (incluso segando el proyecto de hacer prevalecer el modelo instaurado a la muerte del dictador) y sometiendo al país a una división aún no superada – como suele acontecer a los países que resolvieron algunos de sus conflictos mediante guerras civiles o Golpes de Estado - constituyendo esa herida un punto débil que dificulta, aún hoy en día, cualquier enfoque eficaz para resolver  conflictos graves, como los vividos en España.  
Así que cuando Anguita asegura que VOX no es fascismo lo que hace realmente es confundir a la ciudadanía; es obvio que no es fascismo como el que conocieron nuestros abuelos el siglo pasado, esencialmente porque en esta etapa no se precisa esa característica; pero sí es obvio que reclama la memoria del Franquismo (probablemente sin conocer, ni sobre todo reconocer lo que de contradictorio tuvo ese régimen y que acabó manifestándolo en su desarrollo internacional – Cuba rindió honores fúnebres a Franco en su muerte, por ejemplo; o el apoyo a Allende en Chile; es decir, la gran contradicción que supuso montar una guerra a la izquierda en España y apoyar esa misma izquierda en el extranjero, por ejemplo. Todo ello despaldas a la opinión pública internacional y la propia opinión en España); el efecto Vox es algo impensable en nuestra sociedad democrática si previamente Podemos, en especial Pablo Iglesias, no hubiera “abierto la veda” de "blanquear" populismo para reconducir el 15M. 
Leyendo el libro de Varufakis (que llega a mis manos de rebote) observo que el economista viene a mostrar el diseño del sistema económico que ha venido rigiendo los destinos de Europa y Japón desde el fin de  la Guerra Mundial. Los flujos de bienes producidos por las potencias perdedoras son compradas por EEUU, quienes generan un déficit que, a la vez, es financiado por los beneficios obtenidos por esas mismas potencias perdedoras en la venta de sus bienes (pues el mundo anglosajón gestiona la economía occidental, casi la mundial, y en ello siempre obtiene un beneficio). Este equilibrio se viene a romper, según Varufakis cuando se concede el premio Nobel a Merton y Scholes en 1997. Su teoría matemática/económica, (por la cual es posible generar productos económicos en los cuales se pueda incluir productos tóxicos sin que los efectos negativos de estos se manifiesten en el sistema) genera expectativas especulativas que dan lugar a la crisis del 2007, en la que aún vivimos sin salir plenamente (y de la que se sospecha que es la señal ineludible de un cambio de paradigma internacional que puede acabar expresándose en una rectificación internacional de magnitud similar a la del 39 en Europa).  Parece obvio que si un producto, un bien, está compuesto de una parte buena, otra normal y otra toxica no se comportará en el mercado ni en su uso de la misma manera que uno conformado de una calidad excelente. Sin embargo le dan el premio Nobel porque aseguran que sí, no habrá diferencias. Y aunque el sistema de Merton se aplica en Long Term Capital Management (LTCM), resulta que en 1998, este fondo perdió 4.600 millones de dólares y tuvo que ser rescatado por el Gobierno y en 2000, estaba cerrado. Aún así la gloria alcanzada en Suecia hace posible que el diseño acabe contaminando todo el sistema financiero internacional. Varufakis lo señala como un gran error, pero lo que parece obvio es que cualquier veterano economista sabe que los milagros, en la economía de estar por casa, son improbables y cuando se dan en un Estado tienen truco que tarde o temprano se pagara. Así que lo que señala ese premio Nobel de economía en 1997 es el punto de inflexión, por el cual los EEUU y en general, el mundo anglosajón  que controla gran parte de la economía mundial, van a cambiar de paradigma (y eso, indudablemente, será doloroso para los que vivimos a su amparo y dentro de un paraguas que parecen proceder a retirar). Ese cambio de paradigma que se inicia en 1997 tarda en concretarse 10 años – primero con una crisis  luego, seis años más tarde, con un Brexit y un Presidente Norteamericano ultraconservador en 2016. Los tiempos empleados para ir dando pasos e ir quemando etapas parecen largos, pero también inexorables y sin vuelta  atrás (lo que señala la evidencia de una extrategia).
Hará falta mucha inteligencia para sobre llevar ese posible futuro adverso en España y es probable que para ello se haya de empezar a aprender a prescindir de las ambiciones personales propias del ambiente político para dar paso al sentido de Estado en su visión más positiva (casi desde la humildad), que permita transitar situaciones adversas con los menos daños posibles (al contrario de lo que nos suele suceder en los conflictos vividos en el siglo XX). 
   Mientras tanto Pablo intenta agarrase a lo que parece últimas oportunidades para estabilizarse como "actor político" permanente; y aunque la sensación general sea que ya sólo lo hace por cuestión personal, pues cada vez parece estar más sólo – y su papel de re-conductor del 15M parece que concluyó - y sin embargo se antoja que tiene otro en el horizonte (el antagonismo con Vox, que puede darnos "memorables" momentos de crispación y aumento de beligerancia y polarización). Ahora, en la formación de Gobierno, si tiene oportunidad, nos cobrará una nueva “factura” y, sinceramente, creo que no se la merece. 
En ello debieran estar en "sintonía" el PP y C´s, siendo conscientes de que los momentos en que vivimos (no solo en nuestro país sino en Occidente en general) no son momentos de ceder a la "tentación de cálculo político-estratégicos" que se pudieran "rentabilizar eficazmente" en un futuro más o menos inmediato (según las reglas políticas vigentes hasta la fecha; pues tal vez, nos pudiéramos encontrar con la desagradable sorpresa de que ese "futuro más o menos inmediato" en el que se deberían cumplir los cálculos que hoy se realizan "apretando al adversario" se puedan ver modificados inesperada, repentina y desfavorablemente para todos). Parece, por el contrario, el momento de ir resolviendo de manera más eficaz lo que nos toca vivir, positiva y generosamente, paso a paso. El futuro parece bien incierto, lleno de certidumbres adversas que se podrían ir enfrentando desde este presente, con verdadero sentido y responsabilidad de Estado. 

martes, 21 de mayo de 2019

“Cuentos y relatos”: Código Rojo



Los cuentos y relatos que se han venido relatando a los niños durante siglos no solo tenían como objetivo estimular la imaginación de los niños con personajes “ficticios” e “imposibles” (como un gato capaz de calzarse botas y realizar proezas o un muñeco de madera que toma vida y es capaz de realizar travesuras) sino que por medio de esos personajes se construía una cierta distancia con la mente del propio niño en la doble finalidad de ir preparándole para adaptarse y entender el mundo social que le rodeaba (con sus problemas y peligros) y a la vez crear, también, cierta distancia con su propia vida que le permitiría cierta protección y seguridad, al presentarle rasgos  duros de la existencia humana por medio de un argumento del que se pudiera distanciar suficientemente hasta que fuera realmente asimilado (la expresión salvadora siempre estaría al alcance del adulto, pudiendo recurrir a la frase: “Solo es un cuento”). La llegada del Cine, con el cinematógrafo, vino a desempeñar un papel similar en las vidas de los adultos.
Sin embargo, los cuentos no siempre tenían final feliz, más bien, antes de Walt  Disney, los cuentos solían tener un final realmente “aleccionador” para los niños, pues los protagonistas solían pagar las consecuencias de sus “debilidades” o de sus “desobediencias” de manera cruel. No solo Walt Disney sino la industria americana, cuando llega el cinematógrafo, busca alejar esos finales crueles – no solo los existentes en cuentos infantiles, sino en sus producciones para adultos – buscando transmitir un rasgo de esperanza al espectador que le permita seguir “soñando” con una realización de sus deseos más íntimos en la propia vida que le toca vivir, incluso en situaciones de extrema penuria (por el paro existente a principios del siglo pasado, o por tener que sacar a delante un matrimonio desgraciado, e incluso por ser movilizado y tener que ir al frente de guerra). 
La llegada del Cinematógrafo a la sociedad pudo haber hecho posible divulgar una realidad más tangible (y realista), que antes estaba sujeta a la estimulación de la imaginación por medio de la narración oral o la lectura de los libros, (y las ilustraciones que estos portaban, y que permitían configurar una ideano exenta del todo de fantasía que pudiera sugerir el autor al lector) del mundo que pudiera existir más allá del entorno inmediato; cuando viajar, más allá de las fronteras del propio país o región, estaba al alcance de una minoría realmente minoritaria y privilegiada. Incluso los libros, novelas o revistas apenas estaban al alcance de todos, en una sociedad limitada y arrinconada (tal vez muy intencionadamente) por el analfabetismo y supeditada a la buena fe de autoridades que solían desconfiar de la idea de divulgar la cultura en un entorno de pobreza – a veces extrema – que pudiera dar lugar a cuestionar prácticas y abusos indignos de la condición humana, y que las poblaciones asumían, sumisamente, como parte de su condición de pobreza y servidumbre (La película “Al sur de Granada” es un buen botón de muestra de la sociedad española de hace, solamente, unos 100 años). 
Tal vez el primer objetivo del cinematógrafo fuera demostrar a la sociedad que las imágenes que veían en movimiento estaban vinculadas con la propia realidad cotidiana que ya conocía (salida del templo de El Pilar, por ejemplo) (o la visión de una locomotora aproximándose) (con esta última se conseguía no sólo sorprender al público, sino señalar los límites a la sensación de realidad que el cinematógrafo era capaz de trasladar a una sala de proyección). El cinematógrafo se convertía en un ingenio que permitía “enlazar” la “realidad” – incluso “capturarla y conservarla indefinidamente” - para poder rescatarla cuando se deseara y, a la vez, aunque las imágenes reflejaran un “potencial peligro” (como las del movimiento de la locomotora acercándose al público sentado en la sala) les hacía ver a los asistentes que estaban a salvo de esa “realidad” aunque las “apariencias” de la ilusión de movimiento les generara “emociones”. Verificar esta virtud del cinematógrafo (generar emociones en el público) tal vez fuera y se constituyera en la clave de su desarrollo: Las personas no eran ajenas a las imágenes en movimiento y a los mensajes que trasladaban los actores o personajes filmados (aunque fuera cine mudo y hubiera que ayudar al público a interpretar lo que estaba viendo con carteles escritos, o con música que les anticipaba o les inducía u orientaba en la emoción con la que debían sintonizar para comprender mejor el argumento de las imágenes).  Esa capacidad versátil del cinematógrafo (de “enlatar” pequeñas muestras o fragmentos de la “realidad” y movilizar las emociones del público) permitía no sólo “movilizar emociones” en el público con situaciones reales sino también, entrar de pleno en la fantasía y traerla a un entorno de realidad creíble (esa máquina permitiría trasladar lo que la mente pudiera imaginar – cualquier cosa por imposible o inviable que pudiera parecer – al mundo de la “realidad” que proporcionaba el cinematógrafo aprovechando los efectos de la ilusión de esa nueva tecnología). Había aparecido  un nuevo medio de comunicación que podía transmitir tanto ficción, como realidad, o ideas (o jugar con todo ello) generando estados de ánimos y trasladando una “información” (una visión o mensaje diseñado por el guionista) que podría ser capaz de cambiar (o ir cambiando) la percepción de la realidad de los espectadores o sus emociones frente a la realidad circundante (pero con la ventaja de ser transmitida por medio de un lenguaje de imágenes que permitía llegar a una inmensidad de público y que otorgaban una verisimilitud objetiva aparentemente superior al lenguaje escrito).
El cine se fue convirtiendo en expresión de tendencias culturales y artísticas, buscando trasladar y difundir la percepción de la “realidad” que cada grupo cultural pudiera sostener; y también se convirtió, tanto en vehículo para la crítica social como en propaganda para cualquier ámbito de la sociedad (ya fuera el ensalzamiento de un régimen político, o de los avances de la ciencia, de la difusión del romanticismo, o el relato de historias novelísticas, o el ensalzamiento de personajes o hechos históricos; y con el tiempo, también, de la propia actualidad social y política – nacional o internacional – desde una perspectiva o intención determinada).
Las imágenes en movimiento que ha ido proporcionando el cine han permitido trasladar una idea de la realidad social circundante cada vez más transversal y común (aunque los films se realizaran en naciones o Estados muy distantes). El devenir de la revolución industrial y tecnológica hizo posible que las sociedades occidentales – aun con aparentes distintas visiones culturales - cada vez se parecieran más (divulgaban las diferencias sociales - reflejando las vidas de las clases pudientes y el contraste con otros muchos más desfavorecidos - se compartían los mismos objetivos económicos  y de bienestar a través de una misma herramienta - el desarrollo industrial a través de las distintas maneras de concebir un Capitalismo-Social o de un Comunismo en donde las facultades capitalistas estaban, práctica y exclusivamente, en manos del Estado - y, consecuentemente, las preocupaciones de sus ciudadanos fueran convergiendo en cuanto a anhelos en bienestar material y en libertades civiles y políticas, hasta llegar a la actual globalización). La gestión de los asuntos internacionales también se fue orientando hacia un conjunto de intereses compartidos y, consecuentemente, la gestión de la sociedad de cada país también tendió a visualizarse dentro de un “marco de derechos y libertades” globales (derechos humanos y liberales) que se entendían como comunes e irrenunciables para el conjunto de los ciudadanos – ya no solo occidentales sino también en cualquier lugar del mundo, sin distinción de raza, credo, estrato social o condición sexual
Desde esta perspectiva, la difusión de películas de cine empezaron a tratar cuestiones relacionadas no sólo ya con el entretenimiento y la fascinación que produce en sí mismo el cine, sino que entraron de pleno en la problemática social. El acercamiento a estas realidades se realizaron, a veces, desde una perspectiva trágico-cómica (con Charles Chaplin o El Gordo y el Flaco) mostrando los problemas que originaban (y originarían en un futuro inmediato) los sistemas de producción en cadena (Tiempos Modernos), la problemática social del desempleo y la marginación que da lugar a la pobreza, o la movilización de ciudadanos para ir a los frentes de guerra (Armas al Hombro ó Héroes de tachuela); pero también se divulgaron perspectivas (más adversas)  sobre la naturaleza del Ser Humano en la Historia (Intolerancia de 1914).    
Esta extensa etapa que estamos viviendo de relativa paz internacional y de la búsqueda de soluciones por medios pacíficos (estimulación del comercio, de pactos políticos para el desarrollo internacional y la creación de marcos legales internacionales estables donde resolver conflictos) ha permitido, también, que el cine se desarrollara mostrando las problemáticas sociales más específicas que parecían subsistir y resistirse a ser modificadas (a pesar de convenir o consensuar, transversalmente, que la sociedad internacional debiera gestionarse siempre bajo principios de proteger la dignidad de las personas en cualquier escenario social – reconociendo, implícitamente, la existencia de soluciones positivas que siempre se debieran aplicar) para que todo Ser Humano tuviera, al menos, las mismas oportunidades para desarrollar plenamente sus capacidades sin ser discriminado y/o limitados en razones de prejuicios instituidos históricamente. 
Prejuicios constituidos en razonamientos (a veces intentando apoyarse en argumentos científicos) cuyo propósito último parece obedecer a una idea de “orden” (u ordenamiento) elitista de una sociedad que se sujetaría a una “perfección ideal” (en razón de “roles” y “apariencias”) que ni siquiera los mismos que proponen este ideal suelen ser capaces de sostener ni para sí ni entre sus partidarios o instituciones representativas  (ni en el presente ni en el pasado histórico) y que limitan (o siempre tienden a poner objeciones y limitar) el acceso a los recursos y el conocimiento (humano y técnico) que permiten acceder a un mejor bienestar (psico-material) esgrimiendo razones de prejuicios que hacen posibles ideas elitistas, y a veces corporativistas, que permiten discriminaciones (y exclusiones de facto) de colectivos sociales, (en contra de la declaración de los Derechos Humanos y  Convenios Internacionales); y que parecen permitir una jerarquización de la sociedad que no se orienta en tanto a las capacidades que poseen los individuos para propiciar y colaborar a un bienestar social (consecuentemente obstaculizando la generación de una percepción previsiblemente positiva de la sociedad por la que todos los ciudadanos puedan atenerse para ascender, si se desea, en el ámbito social y poder ofrecer y poner a disposición de la propia sociedad las cualidades y capacidades personales) sino que parece subsistir bajo una idea más bien de naturaleza “primaria” (casi de rasgos puramente animales) donde la inteligencia se orienta en la gestión de la violencia implícita o explícita que puede a llegar a manifestarse como rasgo latente y de fondo (que a veces se percibe como esencial, como forma de coacción para mantener un cargo o posición social o ideal de orden) (que, en sí misma, no aporta soluciones reales – más bien parecen parches, que se intentan consensuar, y que en ocasiones son tan determinantes y expeditivas que bloquean soluciones arruinando vidas por no contemplar alternativas, positivamente posibles y razonables – y que en último extremo, a falta de recursos, se debiera apelar a la tolerancia) y que se refugia en la instalación del prejuicio por el cual, la fuerza (implícita en la coacción) es la mejor y más óptima manifestación del orden de lo “superior” (eso, algo “superior”, que da una idea (falsa) de ideal o perfección que nunca ha existido en la Historia de la Humanidad. La búsqueda de un bienestar social diseñando una sociedad ideal, por medio de la imposición – que siempre termina siendo violenta – ha traído periodos, más o menos acentuados, de tragedia inhumana a sectores sociales; la subsistencia de la fuerza y la violencia en las sociedades suele constituir el punto necesario desde donde apoyar una idea autoritaria de sociedad perfecta que de vez en cuando crece y se extiende para afectar a gran parte de la Humanidady aun así, aún sabiéndose, se persiste en el mismo proyecto de ideal social en donde todo se resuelva por la fuerza, buscando, periódicamente, la manera y la fórmula para reeditar esa misma experiencia de regresión-rectificación que parecía superada).   
Sin embargo, para que estas situaciones de “regresión” (y/o de “rectificación” social del devenir de la Historia de la Humanidad) sean posibles reeditarse (una y otra vez; con consecuencias terribles en violencia, sufrimiento y muertos – la última gran guerra causó en Europa unos 30 millones de muertos – la mitad civiles – y en esas cifras no se incluyen los heridos y mutilados o el sufrimiento físico y moral padecido por una cifra muy superior de personas – y que se observa como un efecto colateral cuyo precio se ha de pagar, inevitablemente, para reorientar a la Humanidad hacia ese “camino ideal” decidido por unas minorías - muy minoritarias, elitistas, que deciden reorganizar el mundo dando razones morales – que es el argumento favorito siempre empleado cuando se ha de explicar el origen de una gran tragedia y los motivos por los cuales era conveniente que se produjera y no se deseara evitar; aunque, en realidad, las razones parezcan más responder a criterios de naturaleza económica y de liderazgo en el poder internacional). Parece ineludible considerar la hipótesis de que el “germen” de la regresión prevalece (como si de una estructura vigilante y controladora se tratara) en el seno de las democracias (haciendo posible que las democracias acaben visualizándose, en algún rasgo determinante, excesiva y evidentemente imperfectas). Es como si las Democracias estuvieran avocadas a desarrollarse y cimentarse (obligatoriamente) en torno a elementos (y argumentos) de naturaleza netamente materialista, resultando más determinante esta vertiente que la propia vertiente de valores – de naturaleza más espiritual (sobre la cual se construyó el argumentario Liberal: todos los seres Humanos son iguales en derechos, la cultura hace posible el desarrollo de las ciencias y la plenitud de las personas, la libre iniciativa privada, igual trato ante la ley, el Ser Humano es positivo por naturaleza….) que hizo posible el desarrollo de las Democracias Liberales en busca de esos ideales que descubrió como ciertos la burguesía. Parece que sólo desde la riqueza se pueda construir una “tolerancia” y un reconocimiento positivo de los “diferentes” (todo ello tiende a ceder y a convertirse en prejuicios en periodos de crisis – parece empresa imposible construir Democracias en torno a valores imperecederos y transversales que no impliquen, en el transcurso del tiempo, violencia en formato alguno).
Para intentar acercarnos a esa idea de “germen” que permite la “regresión” tal vez baste con el relato de la siguiente escena: "Código Rojo"
Es el hall de un hospital de referencia. Una persona ha entrado esposada por la PL; no ha cometido ningún delito, ni crimen, ni ninguna falta, pero lo han sacado de su casa bajo amenaza de romperle las ventanas y entrar a la fuerza en su domicilio. Ni siquiera se ha producido discusión o altercado con nadie, vive solo. Al llegar al centro del Hall un familiar de esta persona es desviado hacia Recepción (para efectuar el registro de ingreso); la PL le des-esposa mientras dos enfermeras, procedentes de una ambulancia (servicio local) que seguía al coche policial (y que le habían ofrecido trasladarle, pero él renunció prefiriendo el vehículo policial) le piden, en medio del Hall, que se remangue el brazo, mientras sacan una jeringuilla e intentan encontrar una vena. El hombre mira hacia su izquierda, pues hay un mostrador – que parece un control de enfermeras – donde se van arremolinando enfermeras en su entorno, que parecen mirar de reojo la escena. Una de las enfermeras procedentes de la ambulancia (servicio local) que sujeta el brazo del hombre le dice a su compañera que sigue buscando una vena: Deberíamos buscar un cuarto por aquí cerca. La compañera, levanta un momento la mirada para visualizar el entorno del hall y deshecha la sugerencia de su compañera mientras insiste en buscar una vena al individuo. Los tres siguen de pie en medio del hall, mientras pasan unos pocos minutos hasta que una voz, detrás del hombre les dice: “Dejarlo, viene la médico”. Desde la posición de donde procede la voz resultaba imposible visualizar el pasillo por donde se acercaba no sólo la médico si no también el propio servicio de seguridad (compuestos por dos guardas jurados privados). Las dos enfermeras desaparecen rápidamente hacia la puerta de entrada al hall del hospital y el familiar del hombre aparece, casi a la vez que la médica y el servicio de seguridad privado.  
Todos entran en una sala adyacente al hall (que pudiera haber abierto la propia médica para realizar la previa evaluación). Los PL, junto a los de seguridad privada, permanecen juntos, y silencian, ante la médica, la escena producida hace un momento ante ellos. 
Unas pocas semanas más tarde el hombre es dado de alta. Anota las circunstancias de este hecho en un dietario comprado al efecto y empieza a rememorar las circunstancias generadas por su persona en su entorno social, poco a poco, y remontándose hasta su juventud, en busca de una explicación con la cual pudiera explicarse las “singulares” circunstancias vividas durante el ingreso y las fue relatando en un blog de acceso público, donde gentes de todo el mundo podrían leer su experiencia vital (solo necesitaban saber español). Tal vez así podría darse, así mismo, la explicación que precisaba. 
Después de relatar lo más esencial en el blog durante un par de años (o así) solo podría constatar algunos hechos que podrían ser determinantes: 
·                 Un proyecto que había realizado y distribuido por los grupos políticos (entre 1999 y 2001), por los organismos autónomos y que había registrado como propiedad intelectual (entorno al 2003 y 2004, después de informarse sobre algunos aspectos: El primero el verificar que su idea no había sido abordada por nadie hasta esa fecha, para lo cual asistió a algunas conferencias medioambientales en la que participaban empresas punteras y sindicatos y luego se apuntó a la Universidad San Jorge para realizar un PostGrado y verificar que la orientación que el daba a su trabajo era desconocida, vamos, que nadie se le había ocurrido nada similar. Y el segundo aspecto era el cuantificar cuanta parte del trabajo debería ser original, pues era inevitable generar una introducción que estuviera consensuada científicamente para, desde ella, construir su hipótesis y su proyecto. Este dato se lo dio un profesor universitario, hijo de una compañera de trabajo). Al terminar de trasladar lo más esencial de su trabajo a los grupos políticos se desencadenaron dos situaciones especiales sobre él: La previsión de un “ataque” a un proyecto que estaba funcionando en el ambiente social y el descubrimiento de una situación penal en su entorno más inmediato. Intentó defender las dos situaciones (en la primera el éxito estaba asegurado, tanto si se desvelaba o no, el simple hecho de denunciar la situación la abortaría; en la segunda fracasó estrepitosamente, un despacho jurídico protegía la situación de maltrato creada bajo la idea de una “legitimidad” que desprotegía a los más vulnerables – hay veces que resulta muy fácil maquillar situaciones, aunque los vulnerables acaben sufriendo, porque a veces lo importante para todos son las apariencias y las apariencias, en determinados entornos, todo lo pueden si son defendidas por personas de “prestigio”).
·                 La segunda era que desde la juventud había era elegido, aunque no perteneciera a ningún partido, Delegado de Centro. Y como tal había asistido, durante la transición en dos centros de formación profesional, al tránsito político en ambos; desvelándose en ambos prácticas que parecían realmente irregulares en asuntos económicos (también referente a becas, matriculas, y compra de materiales y herramientas; alguno de los cuales alcanzaría la cuantía de 400.000 pesetas de 1977-78; el valor de un buen piso) de los cuales se enteró, en ese caso, por el propio Director (era lógico que sin pertenecer a ningún partido el Delegado de Centro fuera el último en enterarse y, a veces, el único en esperar una respuesta aceptable).
El desarrollo del Convenio Conservacionista se zanjó con la salida del sindicato para el cual lo había realizado, por medio de un ataque feroz (por detrás, como suelen ser) de una compañera. Pero esta, y otras cuestiones extrañas e inexplicables entonces, tomaban cuerpo organizado en la mente de ese hombre.
Obviamente se había producido una orden de “código rojo”, la pregunta sería: ¿Quién tenía capacidad para darla? ¿Tendría que consensuarla con el poder político? ¿Estaría consensuada? ¿Los funcionarios públicos pueden ejecutar un código rojo? ¿Está eso reflejado en alguna parte de la Constitución? ¿Existe un “tribunal” autorizado para imponer ese tipo de penas? ¿Existe algún control democrático de ello? ¿La persona objeto de un Código Rojo tiene posibilidad de conocer la causa del mismo para poder organizar su defensa; a quién debe dirigirse? ¿Durante cuánto tiempo está en vigor una orden como esa?
Estas eran las preguntas que se realizarían a quien correspondiera si hubiera “medio y cauce” para ello; a esas alturas se puede estar persuadido que esta práctica pudiera estar establecida desde hace muchos, muchos años… sin que nadie hubiera empleado el tiempo necesario para estudiarla y erradicarla en un sistema democrático. La prueba de que este tipo de prácticas es conocida o familiar la da la misma película referida en el artículo anterior: “Algunos Hombres Buenos” (Nada más empezar la mismas, el primer diálogo, señala las condiciones que paren imprescindibles para aplicar un “código rojo” y que Demi More expone ante sus superiores: “Santiago murió en el hospital una hora después de que entraran en su habitación…. tenía fama de “negado” y se temía que denunciara ….. tiene el aspecto de un código rojo). Parecen los tres requisitos básicos por los cuales se establece un código rojo (según el film). 
Esta “historia” no está basada en el reclamo de un derecho – en contra de lo que pareciera o les pudiera parecer a muchos. Se empieza a fraguar en la juventud, cuando se cree que una nueva Constitución (que va a ordenar el país donde se vive, que va a ordenar el Estado) ordenará las vidas de sus habitantes, bajo un “espíritu” de convivencia y respeto al que todos se atendrán, como un proyecto real y que hará imposible las “prácticas” opacas – que en sí mismo parecen injustas - porque implican la imposibilidad de hablar abiertamente. La Constitución, tal y como se entienden, desde su literalidad, está justificada y estructurada entorno a unos principios razonados y razonables, que otorga unos derechos a las personas, cuya vulneración iba en contra de la Ley, de cualquier Ley posterior que no estuviera acorde con ese espíritu constitucional. 
No reclamar derechos para sí mismo, cuando se encuentra un proceder que parecía no ser claro o transparente y sencillamente proceder - como representante y con un mandato legal y reconocido legalmente - con una sola pregunta: ¿Por qué? puede llevar a “ver” y vivir lo que nunca se hubiera querido ver y vivir, y que en un primer momento se pueden justificar como defectos en un proceso de transición desde un sistema político en el cual “nada se tenía porqué explicar” (aunque se sea delegado de Centro) a otro en el que todo debería estar justificado o argumentado con honestidad. Esa transición llevaría a otro sistema que debía razonar el motivo y las normas en que se aparaban cualquier decisión que se tomara (que era lo que parecía señalar la Constitución). Evidentemente, se esperaba un razonamiento sincero y en ese tránsito de opacidad siempre se hallaba una situación que tenía que ver con la economía y con un expeditivo sentido de la autoridad, que nadie explicaba y que parecía llevarles al límite (y que además les llevaba a sentirse ofendidos si se hablaba o se escribía sobre ello)
La narración escrita por la cual se ponía en conocimiento de los alumnos que el derecho a ser reintegrada la matrícula (4.000 pts) por ser becarios se reducían en la práctica a 200 pts (que era la matricula real) hacen saltar todas las alarmas. También se atemorizaban si con 19 años oían cantar a los alumnos canciones de Silvio Rodríguez cuando paseaban por los jardines del internado después de cenar (nunca repararon que los cantos iban dirigidos a Lady-cleta, una joven universitaria hija del profesor de mecánica que vivían en el mismo recinto educativo; y cuyo sobrenombre había sido concebido por un nieto “rebelde”, romántico y ecologista por entonces, de un afamado torero, que se quedaba encandilado cuando la veía regresar a casa por las tardes en bicicletay lo que hacíamos los compañeros no era otra cosa que “acompañar” al amigo fascinado en su deseo de llamarle la atención). 
Evidentemente nada se “leía” – del que se consideraba adversario o enemigo - “desde el sentido común” por entonces. La prevención y el miedo eran los primeros síntomas que se apreciaban en aquellos equipos de dirección de centros de estudios (ahora se aprecia con claridad) que debían permitir una transición ordenada y sin sobresaltos (donde los Jefes de estudios ya eran miembros de la UGT y deberían recoger el testigo de aprender a hacer respetar unas normas, en algunos centros de la ya DGA, que no estaban estructuradas sobre un reglamento democrático y donde, en algunos, no existía dialogo con los representantes estudiantiles – figura de obligado cumplimiento, ya por aquél entonces -  que permitía fomentar la comunicación que, en este caso, nunca se buscó por parte del Centro – algunos Jefes de Estudios  andaban, más que perdidos, atenazados por la responsabilidad.
La Universidad fue igualmente aleccionadora, ya fuera pública o privada. El intento de penalizar a los pretendientesa universitarios provenientes de la FP acabó con una fotografía en el Heraldo de Aragón donde aparecían un grupo de estudiantes de FP, con una pancarta, a la entrada del Rectorado, bajo un titular espectacular: “Amenaza de Bomba en el Rectorado”… luego se podía leer: Los alumnos de FP no se pudieron encerrar en el Rectorado por que había una amenaza de Bomba (esta segunda parte – que era la letra pequeña - no se solía leer, como suele suceder la gente se queda con los titulares y quien los usa en las noticias siempre saben lo que hacensedujeron a esos alumnos a realizar ese encierro y a hacer pintadas en la Universidad; estaban convencido y predispuestos a seguir aquellas indicaciones; pero se pudo hacerles ver lo inoportuno de lo segundo, pero no de lo primero, pues ya habíamos “cazado”, en el discurso de un representante universitario, la interpretación tramposa y elitista de las ratios, destinada a quitarse de en medio a los más  alumnos posibles de FP que querían estudiar ingeniería). Los siguientes consejos recibidos fueron orientados, de tal manera, que favorecían otros objetivos de los representantes universitarios, y fueron seguidos y conseguidas las plazas de ingreso (por hacer un resumen breve). En la privada un trabajo sobre gestión de bosques (como primer ejercicio del primer trimestre) que fue considerado por la dirección como ejercicio final de curso, por lo transversal del mismo (pero coincidía que le faltaba de entregar, al alumno, el último plazo (de 200.000 pts) y no tenía financiación para ello y pidió apoyo sindical para resolver la situación, pues les había realizado un trabajo: Convenio Conservacionista, que pareció gustarles, pero a nadie se les ocurrió pedir un anticipo de nómina para resolverlo; es lo que suele ocurrir cuando las expectativas giran en torno a una idea de competitividad o rivalidad, que es lo que suele ocurrir en la mayoría de los ámbitos). Sin embargo la sorpresa llegó al año siguiente: La Universidad había generado un curso sobre gestión de bosques (re-diez ¡!! Qué rápidos son!!!, se entiende que estos escritos de un blog no conmuevan ni a derechas ni a izquierdas). Se quedó sin título (a otros se los regalan y hasta les dan doctorados HC; se nota que para todo se ha de estar apadrinado, incluso para sobrevivir en esta Democracia), pero desde luego, parece que les gustó el trabajo del alumno – como suele suceder. En esta trayectoria se encontró en Face con una pregunta de una Diputada del Congreso de los Diputados en Madrid, pidiendo pruebas fehacientes de haber estudiado en la Universidad – se conoce que “los de siempre” les gusta maquillar las situaciones de la misma manera (se sea de izquierdas o derechas) en previsión de que  un “eco de realidad” – esa que nada les gusta reconocer - llega a lugar u oídos inoportunos. Ello le motivó a escribir la trayectoria vital en Facebok y hacer de su vida un acto de transparencia ante tanto León y Leona que anda sueltx; si querían, ahora tendrían la documentación necesaria para confirmar, no solo la naturaleza universitaria del personaje, sino motivos para investigar lo que precisaran y por donde quisieran mirar (que desde luego parece haber tajo), pues de alguna manera, quien pregunta -  en intención de desacreditar - debiera apechugar con la respuesta – sobre todo cuando no le gusta – y se es representante de tan alta dignidad, pues lo escrito también apela a la atención y a la responsabilidad pública).
  La misma pregunta ¿Por qué? fue la última que se realizó al abogado que llevaba un Contencioso Administrativo sobre unas oposiciones, ante la respuesta dada por el Juzgado, cuando señalaba el leguleyo que los argumentos se le habían agotado. Le dijo el cliente: “Lo que no entiendo es “por qué” no argumentan el porqué”. Unos meses más tarde le recibía en su despacho diciéndole que el recurso ante el Tribunal Superior había causado efecto y que tuvo razón al sugerir organizar el recurso en torno a la formulación de esa pregunta: ¿Por qué? Ya que el Tribunal se hacía la misma pregunta, pues esta no se había contestado ni acreditado en las instancias anteriores. No entiendo porqué en los recursos ante la Administración de Justicia no se utiliza el sentido común y lo primero que se hace es recurrir a una “misteriosa” tabla de “derechos” para desde ahí construir un discurso jurídico previsible por quien causó el problema (y que usan, normalmente, de personal muy capaz y especializado, capaces de generar suficiente confusión contradictoria). Con aquella sentencia, que relataba de manera contundente las vulneraciones generadas en el afectado, se dio por satisfecho (ir más allá dentro de los cauces de los Tribunales locales, para señalar la “cabeza” de quien había retorcido tanto el Derecho, haciéndose pasar, aparentemente, por aquellos que vigilaban desde las sombras que la Democracia no traspasara las líneas rojas que ellos decidían convenientes – por encima de la Constitución – era una pérdida de tiempo). Muchos años antes, ante la situación donde, evidentemente, se retorcía el Derecho (que daría lugar al procedimiento jurídico), un alto funcionario retaba al perjudicado, cuando este le exponía algunas de las circunstancias que evidenciaban – con claridad meridiana - una “in-acción” política que “vulneraba” la Constitución:  (A ver) “¿Cómo lo cuentas?” (dando a entender que le sería imposible contar la historia realmente acaecida; aquél joven aún no era capaz de vislumbrar, ni mínimamente, quien o quienes estaban detrás de esa “inmovilidad política” y cómo conseguían ese objetivo).
Supongo que en nada tendrá que ver que “reclamaciones” sobre una propiedad intelectual, y las situaciones de códigos rojos vividas por su cliente, le pudieran haber llevado a ese leguleyo a aparecer, de repente, en buenos puestos de una candidatura interesante (pero todo pudiera ser, ya que si los trabajos son transversales, y como tales han de realizarse transversalmente, también pudieran ser transversales las “recompensas” para “que cualquiera que algo supiere tuviere buenas razones para hacerse los suecos”; demasiada gente, mucha gente y de manera transversal, parece haber y, a la vez, sacan partido de una manera u otra). 
La actividad de realizar este “trabajo” concreto (del que parece, se han puesto de acuerdo para expropiar, o simplemente cada cual tiene motivos para callar) se basó en la idea de demostrar que el personaje que había ideado ese primer Código Rojo (de naturaleza blanda, al principio, a tenor del extremo que parece ser capaz de llegar), había cometido, al menos, un “error” que afectaba no solo a una persona en concreto, sino a la sociedad, pues los funcionarios están para servir a la sociedad y en ese propósito realizó ese trabajo (para demostrar ese error). No fue el único, hizo otro estando en una Oficina de N y R, pero el “maquillaje” fue similar, una vez fallecida su jefa nadie se creía que el funcionario lo hubiera realizado; a estas alturas ya no creo que lo duden, pues las evidencias del trabajo realizado durante 25 años ya no se pueden maquillar (al menos en las propias conciencias), aunque también lo intentaron (la tecnología informática se brinda a realizar “juegos artificiales” ante personas que, aun teniendo que decidir sobre una verdad o mentira, se fían de las apariencias que les “venden” sin poner atención a los detalles y atienden solamente a la escenificación general (alguno si puso atención a ello y no fue engañado; pero suele darse la circunstancia, también, de que ese tipo de información se suele reservar para momento oportuno, pues el estado de rivalidad es permanente y siempre será útil tener un as en la manga que poder usar en un momento determinado; eso he supuesto con el tiempo). 
Alguien podría decir que actuar así, en la función pública, es de ingenuos o de temerarios, pero da la casualidad de que hace un tiempo me tropecé con un artículo (de una ley que regula la función pública) que señala que los funcionarios podrán realizar sugerencias destinadas a mejorar la actividad de la función pública. A la vista de lo acontecido, ese artículo debería ir acompañado de un asterisco que dijera: “Pero cuide con lo que propone y a quién se lo propone, pues podría acabar sufriendo un código rojo” (alguno que me lea lo habrá percibido en sus propias carnes, seguro que sí). De ese Código, intentar defenderse dando una copia del trabajo, no solo a los grupos municipales, sino a todos los sindicatos que existían en ese momento y también en el Registro de la Comunidad Autónoma, e incluso hacerlo llegar a Bruselas, no evitó que las enfermeras intentaran atinar con la vena en ese Hall hospitalario (y resolver el problema dejándole el “muerto a otro” – vamos, literalmente). 
Era muy transversal, dijo un  político profesor de la Universidad y, a continuación preguntó cómo se había ocurrido la idea. Contestó: Cuando tenía 14 años trabajaba en vacaciones con mi padre en una fábrica de tapicerías que era muy grande. Allí los trabajadores colgaban en un tablón listas de productos alimenticios que se consideraban que tenían garantías (fíjense como estaba la cosa al final de la dictadura y la similitud en falta de precisión en algunos productos, en estos tiempos de democracia – un youtuber español parece ganarse la vida señalando esos “defectos” de etiquetado en las redes – que el Cielo le bendiga y le proteja). 
Se anticipó, realizando un trabajo muy transversal, no solo para productos alimenticios sino para cualquier tipo de bien y señaló que “la única revolución que nos quedaba por hacer a la sociedad era la que dependía de nuestro gasto diario”. Con nuestro dinero podíamos premiar a unos o castigar la mala gestión de otros (en el terreno medio-ambiental, tal y como lo entendía la definición de las Naciones Unidas por aquél entonces: Social, ambiental y económico). La propuesta se realizaba y conformaba a finales de los noventa y principios de los 2000 ¿Alguien se puede creer que en esa etapa donde las élites pugnaban y competían por ver quién ganaba más dinero o montaba el mejor negocio, o el más grande campo de golf, estaban realmente preocupados por etiquetar la transparencia económica de las empresas y el trato dado a los trabajadores? Por entonces las preocupaciones giraban en torno a los que daban la “vara” con las Antenas móviles por la necesidad de crear una red rápidamente (entre otras razonesporque el negocio era evidente, aunque la tecnología de los móviles no estuviera aún madura y tuviera riesgos potenciales). Los ecologistas estaban mal vistos si no estaban estructuradamente-articulados desde el poder político-económico y la mayoría de los grupos de vanguardia habían cedido a la seducción de gestionar grandes extensiones de terrenos naturales ofrecidos por bancos (como lugares de gestión de sus conocimientos e ideales); ni siquiera en reuniones con las vanguardias ecologistas catalanas se podía hablar abiertamente del trasvase del Ebro (ni de las reclamaciones sobre el Ebro de Pujol por aquél entonces, aunque el punto de encuentro fuera una Conferencia sobre los humedales en los espacio periurbanos, y con el fin de intentar dejar claro que una bajada de los niveles freáticos del Ebro podrían dejar secos esos espacios naturales colindantes). Se consideró una descortesía solo intentar preguntar sobre ello. 
Eran los años 80 cuando realizamos, un grupo de alumnos, la primera pregunta en Escuela Agraria ¿Por qué no se enseña  agricultura biológica? La respuesta técnica fue: porque no habría suficiente producción y pasaríamos hambre; se democratizó el centro plenamente y ese tipo de enseñanzas fueron vetadas hasta que hubo evidencias incontestables de la existencia de un mercado para esos productos. Aún hoy en día pueblos eminentemente agrarios (y en peligro de despoblación) tienen las aguas subterráneas contaminadas, hasta el punto de estar casi en los límites saludables y a un tris, en ocasiones, de prohibirse su consumo como agua de boca (y ni aun así se cambian las prácticas y los modos de producción – la inercia pesa demasiado; las ingentes cantidades de dinero obtenidas en los periodos de las vacas gordas parece que no previeron reorientar un problema ambiental de esta naturaleza, que ya se conocía desde hace años, o simplemente se consideró de muy difícil reconducción; o simplemente todos vivían tan bien que dejaron el problema a la siguiente generación).
Es difícil concebir que en un entorno de “lucha constante” para sobrevivir en el cargo se tenga tiempo para generar proyectos transversales; es más fácil concebir que desde esos puesto se puede acceder a mucha información, muchas sugerencias y muchos proyectos puntuales que se pudieran aplicar para resolver un problema concreto que afecta a unos vecinos o a una urbanización o para resolver cualquier otro problema puntual. Pero una concepción transversal, de naturaleza ambiental (que implica el medio social, económico y el natural), en una ciudad de mediano tamaño – como la nuestra, que aún casi es manejable – se empieza por delimitar un perímetro que pusiera límite y fin al sistema de edificación vertical (donde existen gran aglomeración y concentración de personas y familias, que ya en sí mismo tiende a generar situaciones de gestión de la convivencia) y se genere un modelo de viviendas que contemple un mayor bienestar al alcance de todos (espacios con jardín en manos de propietarios particulares, tanto de propiedad pública como privada), enlazando la continuación de un proyecto que empezó hace muchas décadas (a principios de siglo pasado) que pretendía generar un cinturón verde entorno del ámbito puramente urbano de la ciudad, que permitiera sanear la atmósfera y mejorar, algo, el clima urbano (previendo el problema ambiental que traía la industrialización). Pero parece que se ignora este aspecto consabido de utilizar las capacidades de la propia naturaleza en favor de nuestros objetivos de mejorar la calidad de vida en el entorno urbano. Parece evidente que el urbanismo de nuestra ciudad se vaya configurando en función de  oportunidades de negocio más que en una planificación de espacios diferenciados que contemplen distintas formas de concebir y vivir la ciudad al alcance de todos (seguirá siendo una oportunidad de elección sólo al alcance de los más pudientes).
También existen otros problemas graves que afectan a un sector de los ciudadanos y que requiere de atención (diría que urgente). Ya existen asociaciones que señalan, desde el punto de vista de los Derechos Fundamentales de las personas, recogidos en Convenios Internacionales, los lamentables sucesos acaecidos en Hospitales españoles por trato inhumano que está “protocolizado” desde hace unos años a raíz de las “modas científicas” que se imponen en Europa (provenientes de los EEUU) y que observan la dimensión de tragedia reciente, en razón del uso de “prejuicios” por parte de psicoterapeutas en el ámbito del Estado. Esa sí que parece una tarea transversal a afrontar sobre la que el mundo de la gestión política parece haber mirado (de manera sincronizada y transversalmente) hacia otro lado; no ha transcendido ni una sola declaración destinada a evaluar, analizar o estudiar ese ámbito donde los derechos civiles son suspendidos y se aplican prácticas y técnicas, al menos, cuestionables. 
Se creyó que con la llegada de la Democracia las prácticas coactivas y coercitivas, a veces inhumanas, sobre pacientes con depresiones se acabarían; así como la “utilización” o “instrumentalización” de esos profesionales (y de esa rama de la medicina) con el fin de ser “usados” con fines que satisfagan ambiciones o prioridades económicas intra-familiares vulnerando derechos de las personas (datos desvelados por grupos de psico-terapuetas de nuestra propia ciudad en el periodo de la transición, aludiendo a procedimientos de la etapa autoritaria que deseaban superar). 
Se concibe tan versátil nuestra psiquiatría, que un ministro de justicia también intentó instrumentalizarla (que sea fácil concebir que puede ser instrumentalizada, a tan altos niveles de gestión del Estado, ya debería llamar la atención por sí mismo y hacer disparar las alarmas para determinar cuáles son las causas que hacen posible concebir esas y otras posibles instrumentalizaciones, con la finalidad de ponerle limites y controles).Hace unos años, se generaba un proyecto de Ley que pretendía obtener métodos objetivos de evaluación psicológica  de la mujer cuando esta deseara abortar en España (la situación previa también resultó escandalosa, pues clínicas aceptaban el aborto en el octavo mes de gestación). El objetivo del ministro era hacer pasar a la mujer por una evaluación psiquiátrica; determinando, esa evaluación, el estado psíquico de la mujer y, con ello, si se le permitiría el acceso al aborto. Sin embargo, las facultades que se otorgan a este tipo de psicoterapeutas, son enormes y apenas tienen más contrapeso que la propia ética profesional (e incluso puede influir en la evaluación, o dictamen, el control “normalizado” de las propias emociones del psicoterapeuta respecto del paciente – la cuestión no era baladí). El simple hecho de pasar por esa prueba podría convertir a la mujer en paciente psiquiátrico y en riesgo de perder derechos y libertades propias de libre ejercicio en cualquier persona autónoma y de ser sometida a vigilancia médica o tratamiento en contra de su voluntad. Incluso en contra de la voluntad de sus familiares más cercanos, que convivieran con ella (que obviamente acabaría afectando, de una manera u otra, al marido y probablemente a los hijos), como ocurrió en el caso de una persona fallecida en un hospital psiquiátrico recientemente, de la cual se “pensó” - en base a prejuicios que siguen formando parte del entorno psiquiátrico como ciertos, como viene a sugerir las opiniones facultativas que acompañaban la notica en prensa - que tenía una enfermedad psiquiátrica cuando en realidad lo que tenía era un problema orgánico grave. Se le retiró el permiso para acceder al alta voluntaria, se trasladó la tutela al Estado (es decir, a los propios facultativos) y a los cuatro días falleció atada en una cama en contra de la voluntad de ella misma (que había ingresado voluntariamente y plenamente “dueña de sí misma”) y obviando cualquier opinión familiar que se pudiera generar, y a los que se les impidió verla en ese tiempo. 
Nadie ajeno a la psiquiatría se atreve a entrar en terrenos tan movedizos como estos (salvo los abogados defensores de estos facultativos), aunque científicamente, la psiquiatría sea la única rama de la ciencia que no posee un sistema de evaluación lo suficientemente objetivo, fiable, eficaz y rápido como el resto de las ramas de medicina pueden acreditar mediante pruebas físicas (y que fue lo que pretendió “tener acreditado” la facultativa con la primera evaluación-entrevista del paciente: un diagnostico que no albergaba dudas. A no tener dudas, posiblemente, ayudara una reacción natural en cualquier ser humano que entra voluntariamente en un Centro Hospitalario y que lo natural y normal es salir, también, por la misma eficacia volitiva que le permitió entrar; algo absolutamente normal en cualquier ser racional y en cualquier Estado de Derecho. Sin embargo, existe la creencia de que al “provocar” al paciente o “situarle en una situación muy adversa” – que le limita derechos y el ejercicio de libertad, sin que exista posibilidad de contrapeso legal de garantía, de la misma naturaleza y fortaleza que el esgrimido para limitar libertades - si opone o manifiesta resistencia verbal e incluso física, se está confirmando una “actitud patológica” que puede llegar a permitir un diagnostico rápido aproximado. En esa creencia, durante esa resistencia (que pudo generar o acabar en un forcejeo) – del que no sabemos si algún personal del Hospital pudo sufrir algún tipo de daño o golpe, (incluso sufrido por la propia facultativa, o por su equipo, que afectaran a una evaluación más objetiva y moderada de la situación que tenía que gestionar), acabaran por determinar medidas mucho más expeditivas y prolongadas que, en sí mismas, portaran no ya el objetivo de contener la voluntad de la paciente y hacerla sumisa a una voluntad ajena con la inmovilización, sino llevar la medida al terreno del castigo – que es lo que sugieren las declaraciones realizadas por Asociaciones en los medios de comunicación y que parecen concordar con la declaración de un facultativo que señala a los medios de comunicación que “esos cuatro días de inmovilización es una barbaridad”). A tal es así, de precipitado un diagnostico, en una entrevista – así lo da a entender en la prensa el psicoterapeuta preguntado al respecto de este caso que señala la necesidad de una prolongada observación. Las confusiones en diagnósticos suelen ser frecuentes (raro es el paciente que no ha pasado por dos o más diagnósticos), aunque de ellos dependan poder determinarse, con más precisión, el entorno del origen que diera lugar al mal estar y, consecuentemente, la dirección de la psicoterapia adecuada.
En España la psiquiatría tiene una vertiente legal que puede asimilar al psiquiatra, en términos de facultades jurídicas, como “policía” (capaz de ordenar una detención o retención), como “fiscal” (capaz de señalar la naturaleza de una “afección” y el “potencial peligro” para sí o para la sociedad; aunque la persona nunca hubiera tenido una circunstancia violenta, particular, que destacara sobre el resto de la sociedad circundante), como “juez” (capaz de determinar un tratamiento en contra de la voluntad del paciente, que puede incluir tratamiento que porta penalidades físicas o morales durante el tiempo que estime conveniente; así como aislarlo, prohibir vistas familiares o de amistades, e incluso castrar o esterilizar al paciente).Todo ello dentro de un orden legal español que contraría los más elementales derechos humanos reconocidos, incluso, en tiempos de guerra, entre militares y soldados enemigos, por considerarse, lisa y llanamente, tortura en cualquier circunstancia, al atentar contra la dignidad de la persona. Precisamente eso es lo que parece que le pasó a esta chica fallecida recientemente; la profesional usó de las herramientas más limitantes a su alcance, de manera determinante y eficaz, después de decirle a su familiar: Es joven, tendrá que luchar por su vida; pero no tuvo opción la joven. Todo fue tan “legal”  que los abogados de los facultativos señalaron la causa como un lamentable suceso: es “una muerte súbita, como puede haber muchas”. “Cuando es una persona joven es más desgraciado, pero la vida es así. No hay ninguna negligencia médica”. 
A que produce terror!! Máxime si se genera un nuevo intento en España de canalizar las cuestiones de aborto desde una perspectiva psiquiátrica, algo no descartable del todo, al decir de lo que está sucediendo en EEUU o en parte de Europa respecto al aborto. La situación que se planteaba llevaba, indirectamente, a la posibilidad de que una mujer que quisiera abortar “pudiera acabar por no estar en sus cabales” y con ello recibiera un diagnostico lo suficientemente estigmatizante y alienante como para llegar a ser limitados sus derechos civiles y su propia libertad personal.
En España la psiquiatría está íntimamente conectada con el Estado y el Derecho, al atribuirse un evidente componente que se vincula con la seguridad (aunque los ratios de delitos entre los considerados “normales” y “no normales” son similares, según argumentan las asociaciones afectadas) – tal vez se deba a que la terapia ambulante, que requiere el paciente, no está contemplada en el sistema público, es de acceso privado – por lo que la orientación médico-facultativa parece tender a priorizar una idea de “contención” e incluso “prevención” y el término “seguridad” adquiere así una relevancia que resulta demoledora cuando se exhibe ante un juez civil por un profesional, del cual se le supone una cualificación objetiva que vela por el bienestar social (en ese terreno el juez no parece que tuviera en cuenta los potenciales prejuicios importados de las escuelas y Universidades Norteamericanas; ni siquiera los propios de una sociedad competitivani tampoco la alternativa de las experiencias que se llevan a cabo en Noruega donde la terapia no incluye, por el momento, ningún aspecto de coacción ni forzado del paciente para medicarse o cualquier otra práctica que pudiera atentar contra su dignidad).
No se percibe que ni el Estado, ni los juristas, ni los políticos, ni los profesionales médicos en su conjunto, estén dispuestos a revisar a fondo estas “creencias” médicas que permiten “simplificar procesos de evaluación” – que por su naturaleza tienden a ser largos – y que hacen posible estas técnicas coercitivas. El objetivo razonable sería adquirir otras perspectivas más humanas y dignas. Tal vez se deba a la propia naturaleza que parece subsistir en nuestro Estado (y también en otros, como parece evidente en los anglosajones), por la cual se considera, en gran medida, que el castigo físico, psicológico, moral o degradante, es el mejor y más eficaz medio para reconducir o reeducar conductas humanas (tarde o temprano, el así tratado, “entenderá” o “caerá” en una idea aproximada de “cómo funciona” la sociedad a la que pertenece y acabará, probablemente, usando una técnica similar en su ámbito de influencia social).  
Tal vez sea este el verdadero problema en nuestro Estado, cada cual, en su ámbito, a su manera y bajo sus criterios (desde sus propia técnica, ejercitada y desarrollada en la práctica diaria, donde muestra su eficacia) va aplicando sus “códigos rojos” en las medidas de sus posibilidades (como se deja entrever el método delictivo, recientemente descubierto, que parece haber empleado una Asociación que pretendía defender los derechos de los hijos mediante denuncias falsas sobre los padres de sexo masculinos, en procesos que desembocaban en separaciones, y en los que se utilizaba psicoterapeuta que “aseguraba”, o certificaba, haberse producido agresiones sexuales sobre los niños y los medicaba). En este caso la ética profesional no actuó como límite de las potestades establecidas para los psiquiatras, sino la oportunidad de negocio.
Está, también, el juramento hipocrático (ya de por sí, la necesidad de que los griegos se necesitaran expresar bajo esas normas podría dar idea de la versatilidad que el ejercicio de la Medicina ha tenido siempre a su alcance; y también en el ejercicio de la psiquiatría, pues en este caso la capacidad del psicoterapeuta parece que debe “deslindarse” entre atender a su juramento hipocrático o atender a las modas de los estándares y protocolos de seguridad imperantes y cambiantes en el transcurso del ejercicio de su facultad durante su vida profesional para proteger al Estado, o a la sociedad, de su paciente; de alguna manera ello señala que resulta difícil dedicar el cien por cien de las capacidades profesionales a apoyar al paciente - o qué parte y en qué momento debe de subordinar la prioridad hipocrática del deber a su paciente para atender y poner sus conocimientos al servicio de la seguridad del Estado y en contra de los derechos humanos que asisten al paciente). El dilema y el conflicto parece claro y evidente, y desde luego, no le pasa desapercibido al paciente. Por ello parece normal y sensato concebir que se exploren nuevas formulas que hagan posible mantener el objetivo esencial de la Medicina, el Juramento Hipocrático, sin interpretaciones ni tecnicismos y sin justificar los daños, que se generan, como inevitables.
La falta de seguridad en los diagnósticos prematuros o sobrevenidos (que no serían, aún, más que  otra cosa que conjeturas previas) van acompañadas de una rápida prescripción de barbitúricos y de una posible inmovilización, como medidas cautelares o preventivas. Pero además, en la descripción de los pacientes ya vienen apareciendo, desde hace años, un lenguaje cuasi policial (el individuo: es conocido de esta Unidad). Y ello se puede concebir en una doble acepción: de que es conocido por que frecuenta dicha Unidad Sanitaria o como si “realmente” es conocido “en profundidad” por el facultativo redactor de dicho informe médico (dando una idea de “reiteración del paciente” que acaba en dicha unidad por una “supuesta voluntad propia” similar a un hecho delictivo). Luego, la descripción de la sintomatología que realiza el facultativo (que antes se sujetaban a síntomas evidentes y objetivos reconocidos por el propio paciente) ahora acepta el recurso a cierta “creatividad” facultativa que “adorna” los mismos bajo supuestos no contrastados ni aceptados ni reconocidos por el paciente, pero que transmiten una “falsa” impresión de profundo conocimiento de la situación que va más allá de la propia consciencia del propio paciente; sin haber conseguido, previamente, entrar en una psicoterapia, por el tiempo necesario, para que los “estereotipos y prejuicios” adquiridos en el ejercicio de la profesión hayan podido ceder a otras evidencias más realistas (pues solo desde ver y considerar la realidad del paciente – sin pre-juicios - se puede obtener una verdadera aproximación al origen del problema en que vive; y no desde una exhibición de “conocimientos” o “rasgos” que se aprecian subjetivamente y que a veces son trasladados por terceros, que pueden tener interés particular adverso sobre el paciente – el hecho es relevante, pues en una ocasión se presentó una ex_mujer en la evaluación de un paciente – su ex marido – con la única finalidad de que le trataran como un delincuente – aunque llevaran 20 años separados y sin relación alguna; y el equipo psicoterapeuta “tragó”, y luego pidió disculpas, pero primero tragó).  
En torno a la evaluación psiquiátrica de las personas, un grupo de científicos, ajeno al mundo de la psiquiatría, se propuso realizar una evaluación (a propósito del exceso de medicamentos que se vienen usando para cualquier cosa), y les dio por diagnosticarse por medio de una página web profesional, que realizaba un test sobre la salud mental. La página era todo un referente en psiquiatría, así que diez amigos (creo recordar que dicen diez) se sometieron a dicha evaluación. Los diez poseían estudios universitarios, doctorados y había también, entre ellos, algunos galardonados (creo que incluso un premio nobel) que se sometieron a dicho proceso de evaluación. El resultado (creo recordar, pues escribieron un libro en el que, entre otras cosas, aparecía esta experiencia) era que todos padecían trastornos graves que precisaban tratamiento facultativo urgente y que uno de ellos precisaba ingreso inmediato pues era un peligro social. Si encuentro la referencia la transcribiré en este artículo (no es una exageración, a tenor de lo que se está tratando en este artículo).
Considerar la coerción y coacción y la violencia como un recurso aceptable en la corrección de “percepciones” y “conductas” parece un recurso aprendido de los más experimentados y expertos profesionales de la seguridad, y que pude ser una de las causas que hacen posible que ese “germen” que permite la “reconducción violenta en la sociedad” resurja en entornos donde parecía que la democracia estaba asentada y estable. Es como volver a visionar la película de 1914 “Intolerancia” (donde se muestra la crueldad que pueden alcanzar los seres al entrar en el terreno de la traición), fechas en la que se formalizaba la cruenta primera guerra mundial, llena de muertes absurdas (y que supuso una de las primeras grandes “rectificaciones” en la sociedad europea: económica, social y política). 
Así, que quien no comprenda por qué ha sufrido o está sufriendo un código rojo; o quien no entienda que su entorno familiar inmediato no le apoye o reconozca, adecuadamente la existencia de la aplicación de un código rojo – e incluso lo niegue – no caiga en la desesperación, o en la desorientación, o en cuestionarse su cordura (porque en ese caso la consecuencia en España, puede ser la aplicación médica y facultativa de un código rojo permanente, mediante un diagnóstico estigmatizante). 
Esta técnica de códigos rojos parecen que pueden recaer sobre progenitores individuales (para reconducir una conducta – existiendo muchos elementos versátiles al alcance del Estado: aumentando artificialmente facturas de luz, por ejemplo cientos de euros durante varios meses y tardar muchos meses en detectar y resolver la incidencia), sobre hijos muy jóvenes (para castigar a una familia), en la Universidad (por cuestionar a profesores, aunque saque buenas notas); o cuando los propios progenitores realizan “operaciones de castigo” sobre sus prole para proteger su honor, o su imagen, ante la sociedad o simplemente, como más ocurría en la antigüedad que en el presente, por una pura necesidad de mantener la autoridad cuando se carecen de argumentos para explicarse ante los hijos. 
Los tres signos que suelen definir un código rojo, que se explica en la película, parecen resumir los requisitos que suelen ser necesarios para una sospecha de esa naturaleza: Daño, grave prejuicio o muerte (extraña, sorprendente, inopinada), vulnerabilidad social (prejuicios de cualquier naturaleza) y temor a que denuncie (que se descubra el pastel). 
En el fondo de todo ello, al menos subsiste unas preguntas:¿Es capaz la Administración de reconocer y rectificar estas prácticas? ¿Es legítimo aplicar estos instrumentos para robar proyectos desde el ámbito de la política? Y sobre todo, cómo se posicionan las personas cuando observan un suceso como este en otra persona: Miedo, temor o hacen como en el chiste de Gila.... "Entre todos le pegamos una paliza....". Cabe preguntarse por la salud de nuestra Democracia, prácticamente desde sus inicios; y si hubo las personas indicadas, en los puestos indicados, para defender los derechos de las personas. 

 Nota: Tal vez, si cuando les inquirieron desde la capital por la naturaleza y circunstancias del proyecto, que parece se han apropiado, no hubieran “maquillado” la situación, este artículo no hubiera sido necesario.   .