Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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sábado, 11 de febrero de 2017

Una Europa de ensueño

            En artículo precedente hable del probable miedo que tienen las naciones europeas a perder su identidad e integrarse en una Unión Europea que diera como resultado los soñados Estados Unidos de Europa. Y ello lo achaqué a dos razones: la primera, según me parece, es que la existencia de Naciones permite aun la subsistencia de oligarquías que se sostienen en tramas de intereses económicos que les permiten situarse por encima de los intereses de sus propios ciudadanos; obteniendo, así, cierta inmunidad ante las normas que a todos nos damos; y, además, sostienen una posición de dominio que les otorga una riqueza personal, o familiar, que resulta cuestionable desde el punto de vista moral - todo ello dado las profundas desigualdades que existen dentro de la sociedad y que se expresan como falta de igualdad de oportunidades para los habitantes de una misma nación - y, también, entre las naciones. Por ello mi fe está, y seguirá estando, en la lucha decidida por el advenimiento de los Estados Unidos de Europa.
             Esa es una razón más, puramente social y económica, para promover el impulso hacia el camino que nos lleve a conformar la Unión Europea en un verdadero y único estado. Pero hay más razones que atañen a otros aspectos que son esenciales para Europa y para la humanidad futura.
          No entraré, en profundidad, en los valores que se sostienen en Europa sobre los productos, el comercio y la protección de los trabajadores, bastará decir, simplemente, que en Europa existe sensibilidad por el medio ambiente, la ética económica, la seguridad de los trabajadores, la protección de la mujer y la infancia, y por el mantenimiento de la democracia, como fórmula que permite a las personas prosperar material y espiritualmente, sin que exista ninguna discriminación; y ello es un objetivo de tal magnitud, y tal profundidad, que no se halla en ninguna otra parte del mundo, al menos en las dimensiones y potencia que existen en Europa. Por lo que Europa puede convertirse en el símbolo del progreso y la libertad de los seres humanos, y de las personas de todo el mundo (si no es que , en cierta medida, ya se está convirtiendo en ello).
               Desde estas líneas quiero resaltar un aspecto que parece esencial para que ese fin nos lleve al establecimiento de los Estados Unidos de Europa. Ya lo señalé de pasada en artículo precedente, y no es otra cosa que la historia de las naciones europeas. Esa historia particular actúa como elemento diferenciador y singular frente a otros, propiciando rivalidades de toda naturaleza.
                La historia particular de cada nación debe conducirse e integrarse en una narración del proyecto europeo que haga evidente su necesidad en el momento actual y lo impulse a con energía. La historia debe de renunciar a ser instrumento de confrontación para constituirse en elemento esencial del hermanamiento de la humanidad.
          La historia se construye sobre territorios políticos, por ello la historia se puede instrumentalizar con un fin (véase el caso actual de Cataluña en España) y sin embargo un territorio con fronteras políticas es cada vez menos útil para enfrentar los problemas que deben resolver la humanidad en el futuro.
          Desde mi punto de vista la división política dentro de Europa - que conforman las distintas naciones europeas - responde a pugnas de fuerzas y violencia hicieron posible la aparición de fronteras políticas entre las naciones.
        El futuro nos susurra que se ha de mejorar enormemente la gestión de los territorios para que el agua y la tierra sean lo suficientemente sanas como para sostener los miles de millones de personas que habitarán el planeta en el futuro inmediato; y cuya salud y bienestar dependerá, en primer momento, de la preservación y pureza del aire, la tierra y el agua. Y estos elementos naturales han de protegerse mediante una optimización de la gestión, para que la humanidad pueda sobrevivir a su propio desarrollo demográfico y económico
           Ya señalé en el pasado que  la Unidad de Gestión Territorial básica es la cuenca hidrológica. La gestión del territorio por unidades de Cuenca es una idea netamente española y aragonesa. La gestión por cuencas señala un territorio natural, más allá de fronteras políticas, que sostiene una integridad respecto de la tierra y el agua que la nutren. Es fuente, esa gestión, de toda riqueza inicial. Su correcta gestión da lugar a la optimización de cosechas vegetales, producción animal y productos y subproductos precisos para todo tipo de industrias esenciales, que hacen posible la supervivencia del ser humano sobre la tierra.
          Por ello el pensamiento conservacionista (ecologista) debe de orientarse a esa protección del territorio y de su agua como garantía de una calidad de vida que debemos legar a las generaciones futuras en las mejores condiciones posibles.
           La reordenación del territorio europeo por medio de la gestión territorial, basada en Unidades de Cuenca, y su posterior consideración de región natural (cada región es Una unidad de Cuenca con sus subcuencas) sería una alternativa que uniría en un proyecto común a ciudadanos y personas de las distintas regiones y países actuales; diluyendo fronteras políticas, y cuyo objetivo no es otro que el de la optimización de la nueva concepción de territorio regional (que es la cuenca hidrológica) con su propia autonomía política, e integrado, directamente ,en los Estados Unidos de Europa.
          En ese camino de reordenación territorial, las naciones europeas perderán su historia singular para integrarse en otra historia más grande y de gran importancia mundial, que es la historia del proyecto de Europa. Dejando de ser un obstáculo, esas historias nacionales particulares, para el proyecto europeo.
          Ello no daría paso a una pérdida del sentido de identidad que precisan las personas y los ciudadanos; pues las tradiciones culturales, vinculadas con el territorio proseguirían, pero en el marco y concepto de cultura europea. Así mismo, la idea de Cosmopolitanismo, al que la tecnología de la comunicación nos aboca, seguiría existiendo, sobre todo en las ciudades, como símbolo de vanguardia cultural en Europa.
        Hacer del territorio europeo un conjunto de regiones naturales (cuencas hidrológicas) cuyo objetivo es la gestión del territorio equilibrada y sostenible (en los tres aspectos: económico, social y medioambiental) es un objetivo seductor, que facilitaría enormemente el advenimiento de los Estados Unidos de Europa; pues su primer efecto no sería otro que la disolución real de las fronteras políticas, así como la desaparición de gobiernos nacionales, y sus ministerios y estructuras autonómicas, que sería sustituidas por gobiernos autónomos de cada Cuenca Natural y con único gobierno de nivel nacional, que sería el propio de los Estados Unidos de Europa. Y ese gobierno de Unidad de Cuenca estaría complementado con una comarcalizacion que se situaría dentro de las unidades territoriales naturales (cuencas hidrológicas) y que se corresponderían con las subcuencas hidrológicas y las áreas metropolitanas (estas lideradas por los grandes centros urbanos). Y todo ello presidido por una autonomía municipal que sería la unidad básica de gestión social y ordenación territorio social. Es decir: municipio, comarca (que se corresponderían con subcuencas hidrológicas y con áreas metropolitanas), Unida natural territorial (que sería la cuenca hidrológica) y, como cúspide organizativa los elementos propios de un Estado, el Gobierno europeo (con sus parlamentos - que podrían constituirse como cámara territorial Senado, en el que se hallarían las comarcas representadas; y Congreso representación ideológica por voto directo, con sus ministerios, sistema judicial, de seguridad, de Sanidad, de Educación, de Ciencia, de Industria de Agricultura y Ganadería de Comercio, de igualdad, de protección a la infancia y a la vejez ,...etcétera. Cuya gestión abarcaría todo el territorio europeo.
        La cultura, tradiciones folclóricas y símbolos seguirían existiendo dentro de la Unión territorial natural (que son las cuencas hidrológicas) y enmarcadas dentro de las peculiaridades propias del territorio. Al igual que las lenguas habladas. Pero perdería, todo ello, el concepto y la idea de identidad nacional (que siempre es un factor de rivalidad) para formar parte de la diversidad de Europea.
           Procediendo de esta manera se deshabilitaría el concepto de historia nacional identitaria que tanto perjudica el acceso a los Estados Unidos de Europa.
           Análogamente, esta idea de los Estados Unidos de Europa representa también un resurgimiento de los valores más internacionalistas que sostienen las sociedades occidentales - cuando miran el horizonte de su futuro sin miedo. De esta manera, toda la historia de cada nación - que ha hecho posible su existencia política y la creación de fronteras - se sacrificaría en un gran homenaje al proyecto de mayor envergadura que se ha dado hasta la fecha en la historia de la humanidad: la creación de los Estados Unidos de Europa.

miércoles, 4 de enero de 2017

Los Reyes Magos

   Dar un sentido a la vida que sirva de guía para todas las personas y todas las culturas parece tarea difícil y complicada. Y, sin embargo, aparentemente necesaria pues parece que la condición humana es la misma en todas las partes del mundo, ya que los rasgos esencialmente comunes a todos los seres humanos que habitamos el planeta (como lo son el tener la servidumbre de pasar por la experiencia de la gestación, el nacimiento, la respiración y nutrición, el desarrollo orgánico y el crecimiento, la experiencia de la familia y la sociedad, los efectos de la enfermedad y la muerte, la capacidad de reflexionar sobre todo ello teniendo conciencia de nuestras vidas limitadas y, a la vez, la posibilidad de formular una idea simbólica o científica del universo que nos rodea - y del que formamos parte) hace posible concebir el proyecto de establecer una comunión de ideas e itinerarios que, si fueran comunes a todas las personas del planeta, harían una realidad la vida en paz entre todos los seres humanos - hombres y mujeres - y entre todas las culturas y gobiernos del mundo.
 Es posible que, aunque empíricamente pudiéramos demostrar que es posible conseguir este objetivo mundial, en la práctica las dificultades, para hacerlo real, son tan numerosas que nos hacen presentir esta idea como inalcanzable e imposible. Incluso como si de un delirio se tratara. Y, sin embargo, ahí está la ONU con un proyecto que tiene multitud de líneas de actuación en esa misma dirección, por lo que podríamos concebir que ese delirio idealista de estructurar un proyecto para la humanidad que sea capaz de responder simultáneamente a las necesidades de las distintas sociedades y culturas - que componen la sociedad mundial - y, a la vez, la singularidad de cada individuo, señalando ese itinerario versátil que sirva de referencia a todos y cada uno, sería, en alguna medida, posible.
    A bote pronto, son varios los obstáculos que nos inhiben, a cualquiera que quisiéramos intentar un objetivo como este. El primero de ellos sería el concepto de singularidad con que todos y cada uno percibimos nuestras propias vidas, generándose, así, una especie de burbuja llena de ideas y acontecimientos que vivimos como una particularidad individual y subjetiva que es seña de nuestra identidad. Con el tiempo esa burbuja tiende a trascender y nos posibilita ver la sociedad en la que vivimos como parte de nosotros mismos, y nuestra identidad singular tiende a ceder, pues se empieza a tener la intuición de que las diferencias entre personas son mas circunstanciales que reales. Ello contribuye a apoyar la idea de que todos, tal vez, seamos la misma persona, o ser, pero afectada por condiciones accidentales ((el rol social, la cultura circundante, las afecciones que condicionan la formación de nuestro propio ser: Orgánicas referidas a nuestro propio cuerpo - que determinan la calidad y actividad de nuestros órganos y vísceras que pueden limitar nuestra capacidades físicas, intelectuales y nutricionales, determinando la salud. Culturales, religiosas y científicas - que ponen los límites al campo de las ideas y conceptos que nos es permitido usar. Políticas - que subordinan la singularidad de los individuos a objetivos sociales de gran envergadura. El Progreso Social - que determina la dirección de la humanidad, y que aún por el hecho de ser orientados científicamente no estamos exentos de errores como de aciertos. Y todos ellos sometidos a las prioridades que rigen nuestro ser de naturaleza animal. Y que dan lugar a rivalidades y competición para satisfacernos. Incluso ser superiores a quienes nos circundan - con el fin de tener mejores condiciones de vida y oportunidades que los demás, en todos los factores que determinan y señalan la calidad de vida: bienestar material y bienestar espiritual. Y en cuya competición, por ese bienestar y supremacía, también se genera y añaden sufrimientos nuevos a los ya existentes en la propia condición biológica de nuestro ser animal, que hacen harto difícil concebir una sociedad presente o futura que se desarrolle en Paz plena y prosperidad para todos)). Aún así, el delirio colectivo en Occidente, y para toda persona de buena fe, no es otro que el de la creencia, y sobre todo la necesidad, de que el mundo alcance un estado de equilibrio donde la paz sea una realidad tangible y universal, y la competición, que tanto se vincula con el progreso, no encierre, en sí misma, el juego en el que todo vale para sobrevivir o para eliminar o subyugar a los rivales.
   En pos de esa utopía se generan normas y leyes que pretenden regular las actividades económicas y arbitrar soluciones y pactos pacíficos ante los conflictos. Y, aún así, siempre tenemos ocasión de ver cómo se producen excesos y abusos más o menos puntuales o generalizados que nos recuerdan lo difícil y casi imposible de conseguir que ese objetivo pacificador universal se concreten en la realidad cotidiana de manera permanente e inmutable.
    Por otro lado, el ser humano está sometido a un proceso de relevo generacional cuya expresión más general es la renovación de ideas y perspectivas que aparecen como una síntesis de una doble experiencia de los jóvenes: la de la vida familiar y social; unida a los conocimientos facilitados por los Estados (colegios, institutos, universidades) y la concepción de la idea de la política e ideales. Este relevo, que presenta grandes ventajas, también trae otras desventajas pues en alguna medida representa un ''reseteo'' de la sociedad olvidando gran parte de la experiencia vital de la historia social vivida por padres y abuelos, por lo que el concepto de renovación es casi pleno y representa una oportunidad, nueva y real, de la sociedad para superar conflictos y adversidades históricas. En esa misma línea de renovación generacional, que refuerza esa idea del "reseteo", se encuentra la desaparición de las generaciones veteranas y en consecuencia el fallecimiento de las personas mayores contribuye a la renovación de las oportunidades de las nuevas generaciones para formular perspectivas diferentes y diferenciadas de sus antecesores, construyendo una nueva experiencia social. Y como hilo, o cordel de Ariana, que permite establecer cierta coherencia entre el pasado y el futuro de las generaciones, se haya la historia oficial de cada país, que dota a las naciones de singularidad e identidad particular; y las vivencias familiares que hacen posible el enlace con un pasado más o menos difuso y un presente que tiende a proyectarse hacia un futuro renovado mediante una estructura de vínculos sentimentales que, por lo común y hasta ahora, difícilmente irá más allá de la generación precedente (padres y abuelos) contemporánea (hermanos primos y amigos) y posterior (hijos sobrinos o nietos). Aunque es posible que los avances técnicos - que comenzaron popularizando la fotografía y luego con los vídeos familiares - contribuyen a crear una historia gráfica más cercana y tal vez más fiel a la realidad histórica familiar; aunque la historia, siempre como ya ha sucedido en el pasado con las naciones, estará sometida a un juicio analítico muy marcados por los afectos, como es natural, y la realidad más objetiva sólo se puede alcanzar con la mirada que el conocimiento y la experiencia vital pueden otorgar mediante la profunda reflexión que acepte plenamente la naturaleza de la condición humana. Y para ello suele ser necesario una experiencia personal despojada, con los años, de prejuicios y auto engaños, o la visión de generaciones postreras cuyos afectos e intereses inmediatos no perturben el análisis de los recursos que la tecnología será capaz de poner a su alcance. En ese momento será posible una generalización de las líneas históricas de cada familia. Y será posible con más facilidad establecer un vínculo vital con el pasado de manera más clara y certera. Y posiblemente en ello dé lugar a que las personas puedan acceder a una mayor relativización de su propia singularidad, posibilitando más y mejor la idea de una pertenencia histórica a la sociedad. Y si se ha dejado también documentos escritos sobre el pensamiento de antepasados (como trabajos profesionales, reflexiones, novelas u otras formas de expresión de la personalidad singular de cada miembro del pasado familiar) tal vez las nuevas generaciones, después de acceder a esos documentos, puedan entender y comprender que ciertos circunstancias personales, o rasgos de carácter, o de pensamiento, que esas nuevas generaciones viven como situaciones singulares propias de sí mismos y de difícil explicación, ya fueron vividas en el pasado por otros miembros familiares; y que alguno de ellos pudo dar con la definición o motivo de ello, o pudieran, en observando ello en el pasado familiar, hallar respuestas que no encontraban, haciendo posible una mejor comprensión de las vidas de sus antepasados y por lo tanto de las suyas mismas también.
   
   Por otro lado, podríamos decir que la sociedad ostenta, cómo tal sociedad y como individuos que la componen, un conjunto de creencias y fes que dan cierto sentido a la vida individual de cada persona y, también, como sociedad. Ese "sentido de la vida" ya esté anclado en la existencia de una inteligencia providencial (todopoderosa divinidad que rige todo el universo conocido y desconocido) o basada en la fe de la ciencia (que cree que las leyes que rigen el universo nacen de la naturaleza del mismo y no están sujetas inteligencia superior alguna siendo el universo un elemento físico-químico que se puede predecir si se conoce sus propias leyes) es un fenómeno - el de poner la fe en algo - de la propia vida. Y que trasciende la propia vida (si se es religioso) teniendo un fin más allá de lo visible, medibles y entendible, o un simple accidente fortuito (si se pone la fe en la ciencia actual) que sigue las reglas animales por excelencia (dominación, supervivencia, lucha) a pesar de estar dotados de inteligencia cognitiva. Y, (o por ello mismo) sólo dulcificado por la cultura - que sería una especie de cumbre, de supremacía que ocupa la humanidad dentro de esa cima del mundo animal sobre el que se enseñorea. Una cúspide reservada elegidos donde el refinamiento es símbolo de aún mayor inteligencia y disfrute de la misma inteligencia. Y siendo todos perecederos, y mortales, sin más alma que la inteligencia que parece desaparecer con la muerte del ser en el que habita, cuando llega la muerte. No existiendo, en esta visión por tanto, proyecto divino alguno para el ser humano y solo salvándose del olvido si se es capaz de entrar en la historia de la humanidad por algún hecho relevante.
  En este entorno de fes, el objetivo de la sociedad y sus gobiernos no sería otro que preservarse a sí misma dándose el mejor estado de bienestar posible en cada circunstancia histórica. Y llegado el momento de rivalidades y competitividad, ser capaces de sacrificar la parte necesaria de la sociedad para preservar la propia sociedad (su cultura, símbolos, tradiciones y singularidad). Este objetivo se percibe como real y efectivo, sea, o no, atea, gnóstica o religiosa la sociedad en la que se vive; por lo que lo prioritario siempre será preservar y defender nuestra sociedad.
      A nivel de individuo la religiosidad, o tal vez mejor dicho la fe, es el único instrumento capaz de transformar las propias vidas singulares y la social. Creer que el destino de las personas y sociedades puede ser mejor del que es, hace, por si mismo, que empiece a ser mejor el destino social y el individual. Y ello, en sí mismo, no deja de ser un hecho cuasi milagroso.
      Sin Fe no se concibe la posibilidad de vida. Todo ser humano precisa creer en algo (en que habrá otro día, en que ciertas rutinas seguirán produciéndose...). Si es la fe en una previsibilidad positiva, podríamos decir que creemos en un futuro cada vez mejor; e inversamente si la previsibilidad es negativa.
      Sí la creencia es que la vida acaba con la muerte y nada más hay, la perspectiva vital se vuelve hacia la Historia de las sociedades (ya sean familiares o nacionales) de manera adversa.
     Si la creencia es que la vida va más allá de la muerte - y perdura la consciencia y la inteligencia dentro de un alma inmortal - el objetivo esencial será liberarse de las apariencias circunstanciales de la naturaleza material de nuestras vidas, para evolucionar y mejorar (según las creencias religiosas que se sostengan) dentro de un concepto supramaterialista que va más allá de lo que hoy entendemos por vida desde el punto de vista científico - y que trasciende todo aquello que percibimos desde el mundo de los sentidos como única Verdad - tocable y palpable - y que es complementado en otra esfera superior, que todo lo engloba, y que es la verdadera Verdad.
     
         La vida social parece jerárquizarse en razón de buscar, en primer lugar, su supervivencia; por lo que el primer objetivo es el orden dentro de la sociedad. Y para ello una jerarquía de normas y de personas que las aplican - quedando los valores y creencias humanas en lugar secundario, supeditados a reforzar este objetivo; aunque sean para muchas personas muy esenciales los conceptos religiosos o supra-materialistas.
       Ordenar la vida de la sociedad es prioritario para asegurar su estabilidad y perduración en el tiempo. Y a ello ayuda a la ciencia - incluso despojada de la vertiente espiritual - que se presiente tan potente y determinante, no solo en las vidas individuales sino de la propia sociedad.
        Así como la ciencia concibe como previsible la evolución del Universo, gracias a la observación de éste y el descubrimiento en él de leyes y procesos que se pueden predecir; análogamente, se puede predecir la evolución de las sociedades humanas en razón de las leyes económicas, de crecimiento o climáticas, que la rigen. Por ello, análogamente a la capacidad de predecir el futuro del Universo y de la Humanidad - en la medida en que mejor conocemos esos fenómenos y leyes que la rigen - también, en consecuencia o ante-secuencia, siempre se pudo y puede predecir por los signos de la naturaleza (plantas, vegetación, aspecto del cielo...) el tiempo atmosférico con mucha antelación - otra cosa es el acierto pleno en las predicciones, pero ello en cualquier ámbito de la vida humana pues es bien sabido que el conocimiento previo de un hecho predecible induce a la modificación del mismo - porque si es posible influir en el futuro cuando lo percibimos anticipadamente (y ello es muy común hacerlo, si se puede) como lo sería saber que unos recursos se van a agotar pues ello puede llevar a agotar los más deprisa o a relentizar su consumo o a buscar nuevas fuentes que lo sustituyan.
      Si aceptáramos que el Universo y Ser Humano son, en cierta medida, la misma cosa, podríamos entender o aceptar que los fenómenos del Universo afectan a la vida del Ser Humano como lo hace el clima - y si estudiando el clima se puede deducir cuál será el área más fértil en un año determinado también se podía deducir, por la observación del cielo la llegada al mundo de un hecho extraordinario que fuera capaz de hacer posible el delirio de Paz y Prosperidad para siempre en la tierra (El Reino de Dios, la Nueva Jerusalén).
     Ciertos hombres, Magos eruditos de los cielos y las estrellas, fueron capaces de anticipar un fenómeno celestial que se podría concretar en un área determinada en la Tierra, y en un ser humano. No hay que despreciar, a mi juicio, la idea de la literalidad en la Biblia por varias razones: la primera porque la formación de la vida en la Tierra responde, tal como la conocemos desde la perspectiva científica actual, a la existencia del Sol - un astro gaseoso incandescente carente de vida según la ciencia actual - por lo que la influencia de planetas y estrellas cercanas sobre la vida también sería un hecho, aunque no conozcamos las leyes que rigen esas influencias, aún, desde la ciencia. Y, de la misma manera que una conjunción puede crear debilidades y vulnerabilidades en los seres vivos también pudieran crear fortalezas y capacidades más destacadas - al menos lo suficientemente destacadas - como para influir en las sociedades de manera trascendente (Ello pasó en  el pasado, por ejemplo con Sócrates, al que el adivino griego aconsejó a su padre no perturbar su educación y dejar investigar por su cuenta al hijo, pues así sería un hombre muy singular y especial. Ello, este hecho adivinatorio, no nos perturba al leer las biografías de sabios del pasado, pero en el presente estamos tan imbuidos en la era científica, que desechamos cualquier otra fuente de certezas, por el hecho de no ser posible ejercerlas por cualquiera - pues se precisa de cierta capacidad, o don, que no todos cultivan o creen en él, aunque todos lo usen inconscientemente sus vidas cotidianas).

      Jesús, que puede transforma el mundo, es localizado por los propios Magos, guiados por una estrella, y le rinden homenaje la noche del 5 al 6 de enero. Todo ello puede leerse o interpretarse de una manera simbólica. Como si de un mensaje críptico se tratara. Para ello aprovecharé la coincidencia de fechas que en este 2017 se produce con el hecho de la Natividad de Cristo.
      Jesús nace en el portal la noche del sábado al domingo (día 24 al 25  de diciembre), es decir: cuando concluye un ciclo semanal y se inicia otro. O dicho de otra manera: entre el sábado, símbolo del descanso (del nada que hacer, del todo hecho, de la contemplación de la obra, del descanso del corazón)  Y el primer día de la semana: Domingo (día de DIOS, día del Sol, día del principio de la vida, día del inicio de un nuevo ciclo).  Los Magos ven a Jesús la noche del jueves al viernes (del 5 al 6 de enero). El jueves símbolo de júpiter, la fuerza, y Viernes símbolo de Venus, el Amor. Es decir: cuando la Fuerza cede al poder del Amor. Y le ofrecen al niño Dios Oro  (símbolo del Sol y la vida) Incienso (símbolo del fuego interior que todo lo purifica, del honor) y Mirra (símbolo de mercurio, la ciencia y el conocimiento). Los tres Magos simbolizan loa tres continentes y sus tres razas (Europa, Asia y África), es decir, el mundo entero. Y también los tres meses de invierno hasta llegar la primavera y, con ella, la resurrección de la vida. Aunque para los sumerios fueron 12 Magos (que simbolizarían los.doce meses del año).  Al no existir un número concreto reconocido de Magos, se podría afirmar que los Sabios actuaban como un solo cuerpo compartiendo saberes, conocimientos, experiencias y objetivos, por lo que la representación de tres Reyes podría significar que la barba (símbolo de conocimiento y experiencia) blanca representara Asia llevando Oro (situado el Rey en el centro del trío  representa el corazón entregando Oro)  la barba negra representara a occidente, (y situado en la derecha del trío representa la mano derecha dando incienso (Honor). Y la tez negra con barba es Africa dando Mirra (que representa el sacrificio). Al desvelar los Magos su propósito a Heródes dan lugar a la matanza del 28 de diciembre, Miércoles (que representa la resistencia que opone la inteligencia organizada a cualquier cambio y cuyas consecuencias, de esa resistencia, pueden ser devastadoras).

     Es curioso que los 7 días simbolizados  (los de la semana) pudieran representar a la vez las etapas de la humanidad y la vital de cualquier persona; que llegando a un momento dado de su vida cesa en el ejercicio del Poder para usar la facultad del Amor.  Y al final sólo contempla la vida sin poder hacer apenas nada más que contemplar la magnífica obra que por doquier le rodea y dar gracias por poder observarla (para algunas culturas las gracias se debían de dar a los padres - el cuarto mandamiento).
   En esta noche de Reyes (jueves 5 de enero), cuando el uso de la Fuerza va cesando para dar paso al Amor (viernes 6 de enero) os deseo, a todos los que leáis estas líneas, y que sea el Amor quien consiga, a la definitiva, guiar vuestros corazones. Ya que el Amor no es otra cosa que la más sublime, sutil y alta Inteligencia a la que los seres humanos pueden acceder. Y ello, tal vez por ello mismo, sea la única prueba existente en este mundo de la inteligencia Suprema que todo lo hace posible.
    Que Dios nos bendiga a todos.
    Ámén.

Nota: se lo dedico a mis hijos (y a su madre) a mis hermanos y sobrinos, a mis tíos y primos, a mis padres y abuelos, y aquellos que me acogieron y ampararon en los momentos más difíciles (gracias Nati y Luis Javier) y a aquellos que fueron mis amigos en algún momento - aún os conservo en mi memoria y siempre me acompañaran en el pensamiento. Os deseo a todos que los Reyes Magos iluminen permanentemente vuestros corazones. Y que el Cielo os bendiga, y a todos nos bendiga.
Ámén.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Año Nuevo

     Ya hace unos meses - igual el año pasado  por estas fechas - escribí un artículo fantástico sobre el solsticio de invierno. En él se hacía referencia al inicio de esta celebración bajo la idea de que antiguamente, antes de que el hombre tuviera historia, no existía ni los solsticios ni los equinoccios, y la órbita de la Tierra era perfecta - o casi. Entonces amanecía siempre por el mismo lugar todo el año y también el ocaso era en el mismo lugar. No había estaciones y el clima siempre era el mismo. Un suceso inpredecible pudo venir a acabar con ese estado perfecto. Tal vez un suceso inesperado modificó las órbitas de todos los planetas del Sistema Solar. Y la Tierra, y el resto de los planetas, modificarán su equilibrio orbital, y también y su eje norte-sur. Y aparecieran las estaciones y los cambios bruscos de clima. Otros dicen que esa perfección iniciar nunca asistió y que lo que ocurrió es que ese mismo fenómeno inesperado viniera acentuar las excentricidad de la órbita, la velocidad de rotación y el eje norte-sur. Y en esos tiempos de acomodacion de Sistema Solar a esas extrañas y lejanas fuerzas - que modificaron todo nuestro universo cercano - la gente, los seres humanos, tuvieron mucho miedo de que el planeta Tierra pudiera alejarse definitivamente del sol - o simplemente fuera tan extrema las condiciones sobre la superficie del planeta que nadie pudiera vivir ya en él por hacerse penosa la vida - y, de ahí, de esos temores  del pasado lejano, llegaran las celebraciones del solsticio de invierno, y los rezos y las divinidades a nacer en estas fechas para conmemorar que el Sol nunca se alejará de la Tierra - al menos en una gran temporada. Y, por ello, esa conmemoración, así encriptada, en las festividades de nuestra civilización.
    El año nuevo vendrá al finalizar el séptimo día del solsticio de invierno, sabiendo ya que el Sol reiniciará el avance por el horizonte haciendo previsible, y real, un nuevo periodo de estaciones que traerán nuevas cosechas con las que alimentarse.
      Esto ya lo conté, tal vez de otra manera más estructurada, posiblemente, pero el objeto de este artículo no es otro que el de hacer referencia a las 12 campanadas con las que iniciamos el año nuevo. ¿Cuándo comienza exactamente el año? - es la pregunta que me viene como si de un juego de niños se tratara - ¿Con la primera campanada o con la última? Realmente, pudiera ser que con la primera campanada, o el último cuarto, dijéramos: ¡¡¡Ya son las doce de la noche!!! Es decir, entramos en el día siguiente y por lo tanto en el Año Nuevo. Sí, pero lo que hacemos es comer 12 uvas con las 12 campanadas que anuncian la nueva hora. Y las comemos conteniendo casi la respiración para tragarlas todas. Y con la última en el gaznate proclamar: ¡¡¡Feliz año nuevo!!! Seguro que tiene un significado con el que poder especular, por ejemplo: Nos tragamos cada uva como conteniendonos, no vaya a ser que celebrar que el Sol inicia un nuevo periodo estacional sea una afrenta a los dioses que todo lo pueden.  Sí, pudiera ser que las 12 campanadas fueran el oremus con él que contenemos el deseo de que el Sol siga su curso y no nos la vuelva a jugar. Es como si en vez de tragar saliva y contener la respiración, - por un suceso lejano que desconocemos pero que ha quedado en la idea comectiva de la humanidad - tomáramos uva para imitar esa contención de cada persona, a la que se suma toda la humanidad, según el Sol avanza al otro lado de la Tierra asegurando que no habrá noche eterna. Claro que, aquí, en España, por ahora, hacemos todo una hora antes y luego nos llaman - por la siesta - medio vagos. A ver si lo vamos arreglando..

martes, 22 de noviembre de 2016

La simetria

No cabe duda de que nuestro cerebro efunciona desde la simetria y ello es una circunstancia muy particular. Me llamó la atención ya hace unos meses y se demostraba con mucha claridad en la puerta de entrada de un edificio público. Una de las hojas de la entrada se habría hacia afuera y la siguiente hoja que había que mover para poder acceder al hall del edificio se habría también hacia fuera pero en el lado opuesto al anterior, con lo cual todas las personas que entraban tendían a empujar esa hoja en vez de a tirar de ella y ello demuestra que nuestro cerebro es simétrico. Y lo es por naturaleza, es decir la naturaleza es simétrica y desde ese punto de vista nuestro cerebro todo lo analiza desde el punto de vista de esa simetría y lo hace porque realmente existe esa simetría, no es un artificio. De tal manera es así que todas las ciencias que nosotros hemos construido, y que forman un conjunto,  su coherencia se basa en la lógica. En cierta manera tienen el fondo de sí mismas una simetría que les da sentido. Esa simetría está también pues en todos los hechos de nuestras vidas. Es la simetría que da la capacidad de prever las circunstancias presentes y futuras, y cuando esa simetría no se corresponde, no da los resultados esperados, entramos en una especie de conflicto o en una especie de sufrimiento en una especie de contradicción. Asi pues el tipo de simetria depende del ambiente en la escena en la que estemos definiéndolo. En la esfera de la vida política por ejemplo la simetría requiere de una coherencia en la evolución de las decisiones que se toman, y esa simetría tiene que ver con el pasado presente y futuro por lo tanto cualquier medida que toma impulso hacia delante tiene que tener unas raíces en las causas qué hacen de la misma una evolución normalizada y por lo tanto que se corresponde con una simetría. Cuando esas causas no se encuentran no se explicitan con claridad estamos hablando de una especie de ruptura con esa simetría, estamos hablando pues entonces de un problema, se ha presentado un problema y es un problema que hay que resolver y hay que armonizar que hay que simetrizar.
Si esto parece claro en el ámbito político y en el ámbito cotidiano de nuestras actitudes diarias e inconscientes, más debe ser en el estudio y la profundización de los secretos de la conducta que esconde nuestra mente. Así pues cuándo entramos en conflictos emocionales es porque hay una simetría que no ha funcionado. Es decir nos hemos posicionado en una situación que no iba a explicar todos los hechos pasados presentes y futuros. Por tanto hay que revisar el punto de partida desde donde construimos esa simetría particular. Por ejemplo sí nosotros ponemos el acento en los sentimientos, o lo que es decir el corazón, como suele pasar cuando se es niño, vemos que la actitud madura o de madurez señala que la simetría del corazón no siempre existe. No existe tampoco en las relaciones personales y que quiere decir que puede ser modificada, que ha evolucionado, que existe otra simetría en este caso bajo la idea del interés personal, que se puede alojar por imposición de la persona que es más fuerte. Es decir hay que cambiar la posición desde donde se inicio la simetria pues esta ya no se constituye tanto en el corazón sino con el interés particular de las personas dominantes. Y si ese interés particular choca muy fuertemente contra nuestros sentimientos más profundos podemos decir que estamos en una situación cercana al conflicto sino ya en él y aunque no se muestre, como suele ocurrien en la infancia en casos en que las separaciones matrimoniales se asientan en incompatibilidas de caracteres.
 Hay que tener muy en cuenta estas situaciones y en los pacientes hay que trazar desde la lógica de la simetría, la visión que les permita reconocer el punto de simetría en que ellos mismos se hallan y que para entenderlo  hay que situarse en la simetria no del corazón sino del interés e intereses. Ello ocurre asi aunque hayamos desarrollado esa lógica correcta de aceptar que las simetrías en la madurez se establecen más en forma de interés o intereses particulares ya que se pudo producir una ruptura de logica en la infancia no resuelta y que el especialista tiene que hacer frente a esta situación para encontrar una nueva simetría desde una posición simétrica también, es decir mostrar el camino para trazar una simetría en el lugar preciso del paciente para que el tránsito sea lo más suave y normalizado posible. No realizarlo así significa que se está generando un conflicto en el que el paciente duda de los sistemas simétricos que su cerebro ha formado para entender el mundo por lo tanto no hace otra cosa más que profundizar aún más en la crisis que tiene haciéndole dudas en la mente de su propio sentido común. Es decir de su propia inteligencia. Esto es una situación muy grave que el especialista debe evitar y para ello debe conocer y contemplar todas las circunstancias lo más reales posibles que afectan al paciente pues en caso contrario no podrá establecer ese tránsito de una simetría otra por medio de un ñrocedimiento simétrico, y ello es una responsabilidad técnica de la que no se puede evadir, de la misma manera que un buen ingeniero no se puede evadir de comprobar que los materiales que utiliza para una construcción son los adecuados y correctos así como los cálculos que ha realizado para el edificio. No se puede evitar esa responsabilidad y trasladarla al edificio.  Un problema de materiales y su no control ni comprobacion es una negligencia.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Un diálogo íntimo

             Todos los bailes son una especie de danza que reflejan los ritmos del sistema solar en el que los planetas representados por personas individuales, o parejas, bailan alrededor del Sol, representado por una hoguera. Así que la imagen más primitiva que nos llegó de la danza vino a través de las películas norteamericanas en las que se representaban los ritos religiosos de caza o guerra de los indios americanos o nativos africanos. En esas escenas se les veían con adornos de osos (o leones), o el propio cráneo de algún animal sobre sus cabezas, y danzando alrededor de la hoguera, simbolizando con claridad meridiana el ciclo de la vida alrededor del Sol, como si los planetas fueran personas.     O también lo hacían con las armas en la mano, si lo que se trataba era de ir al combate; y circulando alrededor de la hoguera simulando en el ciclo sin fin, donde todos estamos atrapados por los siglos de los siglos. Qué importa el futuro ante lo irremediable de la vida? solo importa el valor con que se enfrenta cada hecho y cada suceso, pues siempre se ha sabido que sólo el que tiene amor tiene valor sincero; y por amor se es valeroso. Así que sabiéndose atrapados en esta rueda de la vida, lo esencial para ellos era el valor. Valor como sinónimo de ser humano.
        Los bailes folclóricos tienen expresarse girando en torno a una hoguera explícita o a un centro imaginario. Y es así así, se baile en solitario o por parejas. Todo ello es de un simbolismo evidente del sistema solar y del universo (lo extraño es pensar cómo es posible que inconscientemente se realizara tal emulación careciendo de ese conocimiento por medios científicos. Tal vez esté impreso en nuestro en nuestro ser sin saberlo). Sólo en los alardes individuales se ven singularidades cuya finalidad no es otra que el de mostrar facultades físicas con fines de elección de pareja. Así los eslavos tienden a esfuerzos en solitario de hombres, y aveces de mujeres, que tienen esa facilidad de demostrar su plenitud física, y por tanto su salud, con el fin de formar matrimonios sanos dispuestos a hacer frente a la dureza de la vida, y a traer hijos saludables a este mundo.
          Es singular que en nuestra tierra, Aragón, ese esfuerzo individual se realice mediante la jota aragonesa, en la que las parejas que se pretenden muestran su extraordinario estado físico en medio de una competición de alardes coreografía, en los que muestran, no otra cosa, que su estado físico, y por ello su salud; que debe ser excelente para hacer frente a los rigores del trabajo en el campo, bajo la inclemencia del clima.  Incluso el canto de la jota expresa esa potencia en el carácter, casi desbocada, que muestra el dominio sobre sí mismo de hombres y mujeres.
           Pero si hay un baile  reflexivo, no coreografiado, improvisado, como una conversación que no se "debe"eludir, es el tango; y también aquí hay estilos. Es un acto que puede ser inconformista o conformista; y a veces más que caminar abrazados. Puede ser casi un rito, con todos los elementos de un rito, hasta un reto propio, incluso ante nuestro universo. Es un verdadero reto que va más allá de un abrazo con mayor o menor afinidad o sensualidades o como una prueba integral de control de mente y cuerpo, de manera permanente durante al menos unos minutos.           
       Todas las figuras serán como retos (para cada uno de los componentes de la apareja), en un diálogo continuo que puede llegar a ser muy sorprendente y gratificante. Es como intuir el alma del otro, y el alma, es lo espiritual, permanente recuerdo que trasciende.