Los hechos, los datos, aun siendo efectivos, no son la realidad, no tienen ellos por sí realidad y como no la tienen, mal pueden entregarla a nuestra mente. Para descubrir la realidad es preciso que retiremos por un momento los hechos de nuestro entorno y nos quedemos a solas con nuestra mente... No debería ser necesario hacer constar esto: todo el que se ocupa de labores científicas debería de saberlo. Ortega y Gasset (1932)
Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com
- Cateyes: ¿Lo Aparente y Lo Real?
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jueves, 9 de febrero de 2017
viernes, 23 de diciembre de 2016
Año Nuevo
Ya hace unos meses - igual el año pasado por estas fechas - escribí un artículo fantástico sobre el solsticio de invierno. En él se hacía referencia al inicio de esta celebración bajo la idea de que antiguamente, antes de que el hombre tuviera historia, no existía ni los solsticios ni los equinoccios, y la órbita de la Tierra era perfecta - o casi. Entonces amanecía siempre por el mismo lugar todo el año y también el ocaso era en el mismo lugar. No había estaciones y el clima siempre era el mismo. Un suceso inpredecible pudo venir a acabar con ese estado perfecto. Tal vez un suceso inesperado modificó las órbitas de todos los planetas del Sistema Solar. Y la Tierra, y el resto de los planetas, modificarán su equilibrio orbital, y también y su eje norte-sur. Y aparecieran las estaciones y los cambios bruscos de clima. Otros dicen que esa perfección iniciar nunca asistió y que lo que ocurrió es que ese mismo fenómeno inesperado viniera acentuar las excentricidad de la órbita, la velocidad de rotación y el eje norte-sur. Y en esos tiempos de acomodacion de Sistema Solar a esas extrañas y lejanas fuerzas - que modificaron todo nuestro universo cercano - la gente, los seres humanos, tuvieron mucho miedo de que el planeta Tierra pudiera alejarse definitivamente del sol - o simplemente fuera tan extrema las condiciones sobre la superficie del planeta que nadie pudiera vivir ya en él por hacerse penosa la vida - y, de ahí, de esos temores del pasado lejano, llegaran las celebraciones del solsticio de invierno, y los rezos y las divinidades a nacer en estas fechas para conmemorar que el Sol nunca se alejará de la Tierra - al menos en una gran temporada. Y, por ello, esa conmemoración, así encriptada, en las festividades de nuestra civilización.
El año nuevo vendrá al finalizar el séptimo día del solsticio de invierno, sabiendo ya que el Sol reiniciará el avance por el horizonte haciendo previsible, y real, un nuevo periodo de estaciones que traerán nuevas cosechas con las que alimentarse.
Esto ya lo conté, tal vez de otra manera más estructurada, posiblemente, pero el objeto de este artículo no es otro que el de hacer referencia a las 12 campanadas con las que iniciamos el año nuevo. ¿Cuándo comienza exactamente el año? - es la pregunta que me viene como si de un juego de niños se tratara - ¿Con la primera campanada o con la última? Realmente, pudiera ser que con la primera campanada, o el último cuarto, dijéramos: ¡¡¡Ya son las doce de la noche!!! Es decir, entramos en el día siguiente y por lo tanto en el Año Nuevo. Sí, pero lo que hacemos es comer 12 uvas con las 12 campanadas que anuncian la nueva hora. Y las comemos conteniendo casi la respiración para tragarlas todas. Y con la última en el gaznate proclamar: ¡¡¡Feliz año nuevo!!! Seguro que tiene un significado con el que poder especular, por ejemplo: Nos tragamos cada uva como conteniendonos, no vaya a ser que celebrar que el Sol inicia un nuevo periodo estacional sea una afrenta a los dioses que todo lo pueden. Sí, pudiera ser que las 12 campanadas fueran el oremus con él que contenemos el deseo de que el Sol siga su curso y no nos la vuelva a jugar. Es como si en vez de tragar saliva y contener la respiración, - por un suceso lejano que desconocemos pero que ha quedado en la idea comectiva de la humanidad - tomáramos uva para imitar esa contención de cada persona, a la que se suma toda la humanidad, según el Sol avanza al otro lado de la Tierra asegurando que no habrá noche eterna. Claro que, aquí, en España, por ahora, hacemos todo una hora antes y luego nos llaman - por la siesta - medio vagos. A ver si lo vamos arreglando..
lunes, 1 de agosto de 2016
Inteligencia o/y Sabiduría - Lo pequeño es hermoso.
31 de Julio de 2016
La inteligencia es un hecho asombroso del que todos los seres humanos disfrutamos, haciendo uso de ella como una herramienta más de las que tenemos a nuestro alcance. Nos parece un hecho normal poseerla, y estamos tan acostumbrados a su uso que creo que a veces no reparamos en la verdadera magnitud del alcance y relevancia que tiene en nuestras vidas. Ese don del que disfrutamos cotidianamente, tal vez, lo consideramos tan propio de la condición humana que pudiéramos llegar a pensar que, si careciéramos de su uso, ya no poseeríamos las cualidades esenciales que nos define como personas poseedoras de derechos inherentes a nuestra existencia. Pero, a mi juicio, ello es una visión desmesurada por la propia (inconsciente) importancia que le damos a la inteligencia. Y aunque tiene esa importancia, en el desarrollo y transcurso de este artículo tengo el objetivo de, aún mostrando lo esencial y determinante qué es la inteligencia en nuestras vidas, enmarcarla en un contexto más humilde tal vez, y nos sea aún más provechosa. Quizá lo consiga.
La inteligencia es un hecho asombroso del que todos los seres humanos disfrutamos, haciendo uso de ella como una herramienta más de las que tenemos a nuestro alcance. Nos parece un hecho normal poseerla, y estamos tan acostumbrados a su uso que creo que a veces no reparamos en la verdadera magnitud del alcance y relevancia que tiene en nuestras vidas. Ese don del que disfrutamos cotidianamente, tal vez, lo consideramos tan propio de la condición humana que pudiéramos llegar a pensar que, si careciéramos de su uso, ya no poseeríamos las cualidades esenciales que nos define como personas poseedoras de derechos inherentes a nuestra existencia. Pero, a mi juicio, ello es una visión desmesurada por la propia (inconsciente) importancia que le damos a la inteligencia. Y aunque tiene esa importancia, en el desarrollo y transcurso de este artículo tengo el objetivo de, aún mostrando lo esencial y determinante qué es la inteligencia en nuestras vidas, enmarcarla en un contexto más humilde tal vez, y nos sea aún más provechosa. Quizá lo consiga.
Leí, ya hace 14 o 15 años, una tesis, o hipótesis (debería encontrar el libro y señalar el autor con precisión para que el que desee echarle un vistazo pueda hacerlo), creo que tal vez de Young o de Campbell, en el que aseguraba que el pensamiento, al principio, y hasta la época de los griegos, para la mayoría de las personas no era otra cosa que una especie de recepción o identificación plena con el entorno, y que poco a poco se habilitó la capacidad de dirigirla y enfocarla hacia aspectos concretos de la realidad que nos circunda, apareciendo entonces los procesos, o el conjunto de procesos, que hoy conocemos bajo el nombre de reflexión. Y ese avance lo situaba en tiempos de los griegos; atribuyéndoles, de alguna manera, esas magníficas reflexiones sobre todo orden de cosas que hoy nos son propias de nuestra civilización occidental y que pusieron los cimientos sobre los cuales hemos construido este complejo y maravilloso mundo que nos ha permitido crear la civilización occidental y el desarrollo de las artes y las ciencias, y, con ellas, las tecnologías que hacen posible lo imposible.
Tal vez su tesis no sea plenamente acertada, o halla en la actualidad severas discrepancias con la misma, en algún aspecto. Pero el hecho de exponer esta teoría, como tal dualidad: pensamiento contemplativo, sin objetivo, y pensamiento dirigido, es de por sí, una idea fascinadora que Schopenhauer describe cuando habla del arte y su contemplacion con profundidad, atribuyendo a esa contemplación la capacidad de convertirnos en la propia obra de arte que vemos.
Es posible que si recordamos nuestras primeras vivencias, en nuestra familia, aceptaremos que nuestro pensamiento, si existía, era contemplativo. En mi caso, mi primer recuerdo era estar en la cuna de madera, agarrado a los barrotes torneados, y tirando de ellos mientras, una mezcla de irritación y enfado, pretendía liberarme de esa pequeña prisión que custodiaban mi descanso. Y cuando mi madre aparecía, yo no tenía ningún concepto de que fuera mi madre; reconocía su silueta desde la oscuridad de la habitación en el contraste con el marco de la puerta cuando ésta se abría. Esa silueta era indudablemente la presencia de la absoluta protección - creo que sólo diferenciaban entre la silueta de mujer y de hombre - todo venía con ella: calor corporal que daba seguridad, nutrición, palabras de las que no entendía más que los gestos que las acompañaban y miradas con sonrisas que no eran otra cosa que la felicidad completa y también con ella vinieron las habilidades de uso de cuchara, las órdenes, el concepto de bueno y malo... pero fue mi padre el primero que dirigió mi pensamiento más allá de lo que la vista ponía al alcance de mis manos y de mi voluntad. Me hizo mirar al horizonte, señalar un punto en el mismo, y me contó una pequeña historia - o una descripción - tal vez fuera el propio Moncayo visto desde el puente de Piedra, o el de Santiago; este último construido hacía unos pocos años y en el que recuerdo a mi padre, delante de la lápida conmemorativa, señalando los números romanos y explicármelos. Y quizás no se viera el Moncayo y dijera que en días claros se ve el Moncayo, y yo preguntara: ¿qué es? - y me contestará: un monte alto, pero el día tiene que estar claro para verse. Cómo vivíamos más allá del Huerva, salir del barrio era un acontecimiento que podía ser aburrido o muy interesante depende si era para ir de compras con mi madre o al realizar una incursión en la zona donde la ciudad permitía ver algo realmente impresionante: el Ebro. Un continuo movimiento de agua:
- ¿de dónde sale?
- De la lluvia
- ¿tanto llueve?
- Toda el agua de la región va a parar aquí
Increíble !!! Y además había que mirar hacia abajo y el vértigo aún ayudaba a comprender el misterio de ese río va más allá de lo que las palabras puedan sugerir. Solo se me ocurrían preguntas ,una detrás de otra. Y, si además, hacía viento, resultaba que el viento tenía nombre y que lo soplaba el misterioso monte. Ya había suficiente tarea para descubrir durante una temporada; aunque la escuela, por entonces, educaba de espaldas a esos misteriosos acontecimientos tan sugerentes.
- ¿de dónde sale?
- De la lluvia
- ¿tanto llueve?
- Toda el agua de la región va a parar aquí
Increíble !!! Y además había que mirar hacia abajo y el vértigo aún ayudaba a comprender el misterio de ese río va más allá de lo que las palabras puedan sugerir. Solo se me ocurrían preguntas ,una detrás de otra. Y, si además, hacía viento, resultaba que el viento tenía nombre y que lo soplaba el misterioso monte. Ya había suficiente tarea para descubrir durante una temporada; aunque la escuela, por entonces, educaba de espaldas a esos misteriosos acontecimientos tan sugerentes.
Luego todo se fue racionalizando ordenadamente. Había que integrar las clases de geografía de "El Popo" - profesor de La Salle - y sus mapas con las experiencias en los puentes de Piedra y Santiago, y ellos no era una tarea sencilla si se deseaba contestar a todas las preguntas, sugerencias y estímulos que esas visitas al río generaban. Visitas poco frecuentes pero siempre fascinantes. La primera conclusión que extraje, y aunque íntimamente ya lo había incorporado en la experiencia cotidiana, era que mi madre era tan práctica que llevaba al aburrimiento, por lo que solo salíamos de él si cantaba y enseñaba algún juego; y que mi padre era interesante y algo fantasioso.
La inteligencia es como tener una linterna en medio de la noche. Cuando se va por un camino desconocido alumbra nítidamente una estrechísima franja del mismo que podemos ver con claridad y precisión, pero a la vez oscurece el resto. De tal manera es así, que si no conocemos el terreno, y no hacemos una clara idea de dónde estamos y por dónde vamos, las posibilidades de perdernos son muy altas, incluso aunque llevemos un plano; pues en los planos se detallan un entorno más amplio qué es la referencia que precisamos para saber dónde estamos, y la linterna, si estamos en una zona abierta o cerrada, apenas nos mostrará algo más que unas decenas de metros, y difícilmente obtendremos referencias.
Siempre es preciso una visión de conjunto una idea general y si no conocemos el lugar hay que construir una hipótesis del mismo con los datos que podemos observar con la linterna. Y en el mapa habrá alguna referencia clave, por las que queremos pasar para verificar que vamos por el camino correcto. Ella, la referencia, confirmara nuestra hipótesis, nuestra imagen del lugar que nos rodea. Así que cuando damos con los puntos de referencia esperados, nos alegramos enormemente, pues ello nos ratifica dos cosas: sabemos dónde estamos, y el recorrido realizado es correcto hasta ese momento.
Si ponemos nuestra atención en los detalles podremos extraer reglas y leyes incluso construir un "sistema", una idea de reglas que existen en nuestro entorno. Luego, tal vez, algo nos sugiera que una necesidad, o aspiración que tenemos, se pudiera conseguir usando de esas reglas y "sistemas" que hemos descubierto. Ello nos permitiría alcanzar esos objetivos con mayor o menor fortuna, pero en el proceso de conseguirlos también aprendemos nuevas reglas. Estamos dirigiendo el pensamiento.
La inteligencia nos permite descubrir. Y nos asombramos de lo descubierto y de que esto funcione. Pero también existe una inteligencia pasiva por la que se nos hace creer que todo está descubierto y que nuestra participación, incluso, no es necesaria. Creo que ello es un error, aunque tenga utilidad durante un tiempo, en algunas fórmulas de enseñanza.
La inteligencia nos muestra evidencias; pero a cada persona le muestra evidencias en unos aspectos y a otras en otros, por lo que se acaba por hablar de tipos de inteligencia según se pongan atención en unos u otros aspectos de los señalados. La inteligencia es, parece ser, una capacidad de nuestra mente que debe de ser estimulada. Y que, de alguna manera, el estímulo siempre existe, pero también a la que hay que darle puntos de referencia para que se construya a sí misma. De ahí la importancia que tiene que los niños tengan a su disposición libros y vean, en los adultos que les rodean, la sincera costumbre de escribir y leer - las posturas no conducen a casi nada, todo tiene que partir de la sinceridad - libros abundantes y a su medida, pero también, al lado, técnicos; ya sean de filosofía, ciencias puras, y de toda índole científica - los niños, por sí solos, elegirán los que vayan interesándole en cada momento, y qué parte de los mismos aprovechar, y cuáles no les interesan por el momento. Y digo libros, pues aunque la informática es interesante, siempre las mejores obras se suelen hallar en el papel, y su formato y hábito de lectura, reportan virtudes diferentes al uso complementario del ordenador.
La agudeza de nuestra inteligencia, pues, nos deslumbra pero nada más; aporta incluso soluciones, a veces, pero nada más. Necesitamos hacernos con una idea general del sitio donde estamos, y sin embargo no hay planos para vivir la vida. Tenemos, pues, que construirnos una hipótesis a través de nuestra inteligencia. Pero la inteligencia es analítica y crearía estructuras y sistemas demasiados rígidos para el ser humano, aunque útiles para la tecnología. Y por ello acabamos generando compartimentos: Ciencias Políticas Ciencias Naturales Ciencias Exactas eso ayuda pero con eso sólo no se vive una vida plena.
Hay que superar la inteligencia para tener una visión de mapa una visión global y ahí entran en juego una parte importante del ser humano: el sentido común, el de verdad.
Trascender la inteligencia es, de alguna manera, reconocer que es una herramienta útil para conseguir nuestros deseos pero hay que ir más allá, más lejos: ¿qué somos? ¿quiénes somos? ¿qué sentido tiene la vida? Estamos tan ocupados en lo cotidiano que dejamos que estas cuestiones se queden para el final de nuestra vida y por ello los acontecimientos inesperados, que nos golpean, nos recuerdan que las respuestas que apresuradamente, tal vez, nos dio nuestra inteligencia, prácticamente no nos satisfacen para nada..
Decía Schopenhauer que la vida es voluntad de vivir. Pero si comprendemos que tal vez todos somos múltiples versiones de lo mismo, andaríamos hacia algún sitio, que siempre es mejor que quedarse parado. Y, sin embargo, ese camino puede ser duro y peligroso, pues podemos perder, cuando lo transitamos, algo que es muy esencial para todos nosotros: El norte. Y qué es la vida si no nos arriesgamos a vivirla? tarde o temprano nos enfrentaremos abiertamente a ello y en ese proceso sólo nos puede ayudar el respeto de nuestro entorno, su apoyo y fe en nosotros. Y si carecemos de ellos solo nos quedará el amor (y para que el amor nos ayude hemos de haber amado de verdad alguna vez y también hemos de haber sido amados y reconocer ese amor recibido. Es la única esperanza que tenemos, las únicas referencias que podremos encontrar en ese camino en medio de la noche) La inteligencia - la linterna - no nos dirige, en principio, a su antojo, se subordina, se pone al servicio del corazón o del deseo, pero aprendan a no ser rehenes de deseos y antojos para no esclavizarse; y sobre todo no dejarse llevar por la lógica de la inteligencia y dar por cierta la misma desde una primera impresión Primero se mira con el corazón y luego se activa y habla con la inteligencia (por y para amor - qué difícil, pues todo ello es un proceso personal, en el que no caben atajos, y que para cada cual es diferente). Pasar de la inteligencia analítica a la sabiduría sin perder totalmente el norte (ni durante el camino, ni cuando ya se ha llegado) es tarea realmente difícil.
Sabemos que podemos. Durante nuestras vidas hemos recibido "señales" de que ello es posible, aunque lo cotidiano haya acabado por relegarlo. No es un territorio desconocido. Tampoco es la felicidad como la que vimos de niños, sino la de reconocer nuestro deber y actuar con humildad en consecuencia. No nos dejemos deslumbrar por la inteligencia, por esa mágica linterna que alumbra la noche y ya nada puede sin el amor, ni contra el amor (Aquí el concepto de amor que actúa es la de la caridad - (La caridad es una de las tres virtudes teologales, junto con la esperanza y la fe. Tanto el DRAE en su primera acepción como la Iglesia católica consideran que la caridad es aquella virtud teologal por la cual se ama a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.1 2 La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exige la práctica del bien y la corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión.) La Caridad como conclusión de un proceso en el que nos se reconoce a todos dentro de un mismo barco; es como la Compasión (de la que Buda hablaba).
Dice el Islam que hay que luchar contra el infiel. Pero recuerden qué es un libro filosófico y la filosofía es amor a la sabiduría, y la sabiduría para entenderla hay que descubrirla: El infiel es uno mismo. El que no tiene fe es la misma persona que padece las consecuencias de no tenerla. Es el miedo a la falta de certezas, a la falta de método que nos lleve al resultado previsto. La fe es, y está, en nosotros mismos. Por ella llegamos al día siguiente y nos despertamos del sueño por las mañanas. La vida es esa tensión constante que hay que mantener con el que tiene miedo, y que también habita en nosotros mismos. Con el que no tiene fe, que también somos nosotros.
Dice el Islam que hay que luchar contra el infiel. Pero recuerden qué es un libro filosófico y la filosofía es amor a la sabiduría, y la sabiduría para entenderla hay que descubrirla: El infiel es uno mismo. El que no tiene fe es la misma persona que padece las consecuencias de no tenerla. Es el miedo a la falta de certezas, a la falta de método que nos lleve al resultado previsto. La fe es, y está, en nosotros mismos. Por ella llegamos al día siguiente y nos despertamos del sueño por las mañanas. La vida es esa tensión constante que hay que mantener con el que tiene miedo, y que también habita en nosotros mismos. Con el que no tiene fe, que también somos nosotros.
Tal vez con esta última frase ustedes entiendan lo absurdo que representa este conflicto con los fanáticos: tan violento con el de enfrente. Desde esta perspectiva no tiene ningún sentido. No es más, que algo útil y oportunista, para no se sabe quien; pero que seguro que que carece de fe, al menos de la buena fe.
Recuerden que lo pequeño es hermoso. Esta frase se volvió a impulsar a finales de los 70. Es posible que nos sintamos maravillados de nuestra inteligencia, y de su poder de análisis y creatividad, si la ponemos al servicio de los deseos, pero aún es más impresionante ponerla al servicio del corazón, pues con ellos nos transformamos y transformamos incluso la sociedad que nos circunda.
Cada generación tiene su momento: Su santa lucha por la fe que hay en ellos mismos. Y por su victoria. Pero ello se queda oculto a la vista de la inteligencia (la linterna ve los detalles y signos pero no sabe atribuirlos correctamente, el sentido se lo da cada cuál según sus intereses y valores personales) pues hemos convertido la inteligencia en algo práctico; tan práctico que entendemos que no hay nada interesante fuera de su lógica; y acaba por precipitarse en conclusiones lógicas - pero a veces erradas o incompletas. Hace falta usar el corazón, que es el mapa real de la vida, para ver lo que hicieron los que nos precedieron. y cómo trascendieron toda lógica solo con amor, poniendo el listón cada vez más alto para la siguiente generación.
No dejemos que nuestra inteligencia nos haga creer que nada existe mejor que ella y que sólo lo importante es lo que ella ilumina, porque complacer nuestros deseos y ambiciones puede acabar siendo aburrido, además de hacernos engordar el ego (y correr el peligro de convertirnos en tiranos), al construir realidades irreales en las que nosotros somos los reyes. Y dejamos fuera al sentido común.
martes, 24 de diciembre de 2013
El árbol de Navidad ,(una pregunta difícil y una respuesta sencilla)
Tal
vez sea difícil imaginarse cuál era la concepción del mundo hace
miles de años; y probablemente pensemos, y seguiremos pensando, la
sociedad común, que aquella gente pensaba que la Tierra era plana y
su visión del Universo era simple y torpe: ir en tapa-rabos y con
pieles por encima, y posiblemente con dificultades para articular un
lenguaje verbal complejo no los hacía candidatos a una imagen de
sabios; pero probablemente nuestros antepasados fueran más sabios de
lo que imaginamos.
La dificultad para observar con equidad los siglos y milenios pasados estriba en que vivimos en unas épocas donde la Ciencia auto-afirma conocer los secretos más recónditos de la Naturaleza física del entorno, y también se atreve a dar una versión materialista de lo espiritual del ser humano. Nuestra Ciencia "sabía" está llena de actos para promocionar su imagen: como hacer creer que el futuro será de tal y cuál manera gracias a la ciencia; que se tendrá tales y cuáles avances y se curarán tales y cuáles enfermedades o qué incluso la vida del Ser Humano será eterna. (no es tan cierto, o al menos es exagerado o propagandístico; para ello véase cómo se mostraba las perspectivas de la ciencia en los años sesenta y vean cuáles han sido los resultados reales; o miren como los telediarios afirman que tal o cuál descubrimiento traerá tal o cuál avance en pocos años y comparen la propaganda con los resultados o basta con observar que ésta crisis no revela ninguna madurez colectiva, ni sabiduría aportada por la ciencia - todo el mundo corrió tras el impulso de sus ambiciones, pese a que la cordura señalaba otros caminos, y, a la postre, cada generación debe realizar su propia experiencia y con ésa experiencia arrastran a la humanidad y a sus congénere/s) . ¡Pero da tanta seguridad creer que todo el mundo sabe hacia dónde vamos!
Las experiencias y exploraciones personales para actualizar los conocimientos quedan reservadas para una élite que se impone sobre la sociedad – a la vez que sostienen una lucha interna entre elitistas por la Verdad (/y, a veces, la supremacía por los intereses que ello genera/), con un leguaje criptico y difícil. Y olvidan, demasiadas veces, la afirmación de Einstein: /"Lo que no pueda explicar a mi abuela de forma sencilla es que realmente no lo entiendo"./
Con ése ejemplo es difícil que la sociedad – abducida y seducida por la Ciencia-Religión – pueda obtener una visión clara del pasado de la humanidad que vaya más allá de las cuestiones tecnológicas presentadas de forma primitiva; y que extraiga, como consecuencia, que las presentes generaciones son las más sabias que ha dado el género humano (/otra cosa sería demostrar que un colectivo humano cualquiera, de hoy en día, fuera capaz de sobrevivir sin más apoyo que sus conocimientos de manera indefinida: sin médicos, sin sacerdotes, sin alcaldes, sin ciencia, sin televisiones…/).
Pero es más probable de lo que imaginamos que, el ser humano prehistórico, tuviera una concepción mucho más real que la que tienen los ciudadanos actuales del mundo y la naturaleza que le rodea – porque esas percepciones las tomaron de su propia experiencia e intuición (/intuición formada por el conjunto de impresiones conscientes e inconscientes del entorno que eran asimiladas y concretadas sin la intervención de personajes que pretendían imponer su Verdad, a veces demasiado sobrenatural, en vez de tener la experiencia propia. Creer da lugar a no tener la necesidad o posibilidad de comprobar lo que se toma por cierto/).
Sin embargo la intuición sigue mostrando salidas y soluciones a los enigmas que la Ciencia dice estar en vías de resolución. Probablemente el árbol de Navidad sea el más singular modelo del Universo jamás concebido desde la simplicidad: Un árbol – que crece polarmente: en espiral hacia arriba y hacia abajo (materia y antimateria) – al que se le coloca un centro de la Galaxia en la cúspide, que también pudiera ser un Sol; y decenas de bolas de colores colgadas de los extremos de las ramas representan los planetas; y los espumillones de colores representan la Vía Láctea y las lucecitas parpadeantes la multitud de estrellas lejanas.
¡Alguien pudo imaginar la representación de un Universo más exacto y sencillo!
Además, las puertas solían estar adornadas, en estas fechas, por coronas hechas de ramas de plantas con hojas perennes: La corona, símbolo del ciclo del calendario; que no es más que el ciclo del Sol y la Tierra.
(Y la pregunta, en todo tiempo, siempre fue la misma: ¿Hacia adónde vamos? - y la verdadera respuesta también: No lo sabemos, simplemente seguimos una estrella..... Pero preferimos algo más adornado y especial... algo que nos de ilusión, confianza y fe).
Tal vez no sepamos a ciencia cierta adónde va la humanidad... pero no por ello dejamos a nadie tirado por el camino.
¡Feliz 2014!
La dificultad para observar con equidad los siglos y milenios pasados estriba en que vivimos en unas épocas donde la Ciencia auto-afirma conocer los secretos más recónditos de la Naturaleza física del entorno, y también se atreve a dar una versión materialista de lo espiritual del ser humano. Nuestra Ciencia "sabía" está llena de actos para promocionar su imagen: como hacer creer que el futuro será de tal y cuál manera gracias a la ciencia; que se tendrá tales y cuáles avances y se curarán tales y cuáles enfermedades o qué incluso la vida del Ser Humano será eterna. (no es tan cierto, o al menos es exagerado o propagandístico; para ello véase cómo se mostraba las perspectivas de la ciencia en los años sesenta y vean cuáles han sido los resultados reales; o miren como los telediarios afirman que tal o cuál descubrimiento traerá tal o cuál avance en pocos años y comparen la propaganda con los resultados o basta con observar que ésta crisis no revela ninguna madurez colectiva, ni sabiduría aportada por la ciencia - todo el mundo corrió tras el impulso de sus ambiciones, pese a que la cordura señalaba otros caminos, y, a la postre, cada generación debe realizar su propia experiencia y con ésa experiencia arrastran a la humanidad y a sus congénere/s) . ¡Pero da tanta seguridad creer que todo el mundo sabe hacia dónde vamos!
Las experiencias y exploraciones personales para actualizar los conocimientos quedan reservadas para una élite que se impone sobre la sociedad – a la vez que sostienen una lucha interna entre elitistas por la Verdad (/y, a veces, la supremacía por los intereses que ello genera/), con un leguaje criptico y difícil. Y olvidan, demasiadas veces, la afirmación de Einstein: /"Lo que no pueda explicar a mi abuela de forma sencilla es que realmente no lo entiendo"./
Con ése ejemplo es difícil que la sociedad – abducida y seducida por la Ciencia-Religión – pueda obtener una visión clara del pasado de la humanidad que vaya más allá de las cuestiones tecnológicas presentadas de forma primitiva; y que extraiga, como consecuencia, que las presentes generaciones son las más sabias que ha dado el género humano (/otra cosa sería demostrar que un colectivo humano cualquiera, de hoy en día, fuera capaz de sobrevivir sin más apoyo que sus conocimientos de manera indefinida: sin médicos, sin sacerdotes, sin alcaldes, sin ciencia, sin televisiones…/).
Pero es más probable de lo que imaginamos que, el ser humano prehistórico, tuviera una concepción mucho más real que la que tienen los ciudadanos actuales del mundo y la naturaleza que le rodea – porque esas percepciones las tomaron de su propia experiencia e intuición (/intuición formada por el conjunto de impresiones conscientes e inconscientes del entorno que eran asimiladas y concretadas sin la intervención de personajes que pretendían imponer su Verdad, a veces demasiado sobrenatural, en vez de tener la experiencia propia. Creer da lugar a no tener la necesidad o posibilidad de comprobar lo que se toma por cierto/).
Sin embargo la intuición sigue mostrando salidas y soluciones a los enigmas que la Ciencia dice estar en vías de resolución. Probablemente el árbol de Navidad sea el más singular modelo del Universo jamás concebido desde la simplicidad: Un árbol – que crece polarmente: en espiral hacia arriba y hacia abajo (materia y antimateria) – al que se le coloca un centro de la Galaxia en la cúspide, que también pudiera ser un Sol; y decenas de bolas de colores colgadas de los extremos de las ramas representan los planetas; y los espumillones de colores representan la Vía Láctea y las lucecitas parpadeantes la multitud de estrellas lejanas.
¡Alguien pudo imaginar la representación de un Universo más exacto y sencillo!
Además, las puertas solían estar adornadas, en estas fechas, por coronas hechas de ramas de plantas con hojas perennes: La corona, símbolo del ciclo del calendario; que no es más que el ciclo del Sol y la Tierra.
(Y la pregunta, en todo tiempo, siempre fue la misma: ¿Hacia adónde vamos? - y la verdadera respuesta también: No lo sabemos, simplemente seguimos una estrella..... Pero preferimos algo más adornado y especial... algo que nos de ilusión, confianza y fe).
Tal vez no sepamos a ciencia cierta adónde va la humanidad... pero no por ello dejamos a nadie tirado por el camino.
¡Feliz 2014!
lunes, 4 de noviembre de 2013
Las Matemáticas
Ayer
leí en El País un artículo sobre las matemáticas y su capacidad
de describir fenómenos naturales con asombrosa precisión, desde la
teoría de la relatividad hasta las órbitas planetarias,… y todas
las experiencias humanas de aquellos que se apoyaron en ellas.
Poco
se dice de los que las impulsaron y de los descubrimientos que
reportaron y de aquellos que se apropiaron de esos descubrimientos
con fines muy utilitarios y sin comprender la profundidad y el calado
de las herramientas que usaban.
Las
matemáticas tal vez simbolicen y sean resumen de la complejidad de
la naturaleza humana.
Se
nos introduce en ella a partir de los números (que representan
cantidades de algo que no es homogéneo en su esencia)… y se crea
un sistema perfecto imposible de encontrar en la naturaleza.… y se
persiste en ello creando estructuras materiales y económicas entorno
a una perfección imposible y que en última instancia se relaciona
con Dios.
¿Por
qué tienen éxito las matemáticas? Sencillamente por que manejamos
proporciones (ahí es donde radica el símbolo de las matemáticas) sumamos y restamos proporciones y creamos complejas formulas de
proporciones… proporciones de una única sustancia que adquiere
múltiples formas y aspectos… pero una única sustancia.
Las
proporciones son todo en la vida animal, en la psicología, en el
comportamiento humano, en las relaciones interpersonales…
Las proporciones son estadísticas, recetas de cocina, medicinas y venenos, densidades...
Las
matemáticas son sólo eso…
JEAN MICHEL JARRE OXIGENO EN VIVO EN TU HABITACION HD
miércoles, 2 de enero de 2013
El tiempo
Alguien puede explicar la versatilidad del tiempo de tal manera que cumpla la condición atribuída de Einstein: Si no puede explicar un fenómeno de tal manera que lo entienda su abuela es que Ud. no lo comprende en realidad.
Lo que parece cierto es que cuando miramos al cielo miramos al pasado y cuanto más potente es el telescopio más lejos, en el tiempo pasado, nos adentramos; casi hasta vislumbrar los tiempos inmediatamente posteriores al Big-bang.
Si miramos, hacia el pasado, lo que vemos existió, pero no tenemos certeza de que exista en este momento – la única certeza de existencia es la proximidad de los astros que vemos. Miramos a la Luna y sabemos que existe – al menos hace un segundo que existía. Miramos hacia el Sol y sabemos que existe – al menos existía en los 8 minutos anteriores. Y de la misma manera sabemos que existen los planetas del sistema solar – con un retraso de tiempo proporcional a su distancia. Lo mismo ocurre con las galaxias o estrellas cercanas; éstas existen dentro de una certeza proporcional a la distancia que se encuentran de nosotros – Alfa Centauro existía hace unos cuatro mil años, pero no tenemos la certeza de que exista en la actualidad (sabemos que existía porque la luz nos llega, pero esa luz que vemos se generó en ese tiempo pasado).
De las galaxias que vemos tenemos la certeza de su existencia hace miles de millones de años, pero no tenemos certeza de su existencia en momentos posteriores. Ni siquiera sabemos de la certeza de la existencia de la propia Vía Láctea en la actualidad – sabemos que existió hace miles de años porque vemos su conjunto de miles de estrellas, pero la luz de estas se emitió hace tantos miles de años como la distancia que se encuentran de nosotros. Por ello, certeza de su existencia actual, tal como la vemos ahora, no tenemos.
Sabemos que los astros ejercen influencia en la vida sobre la Tierra – aunque tal vez no podamos, por el momento, concretar ese tipo de influencia, salvo si nos referimos al Sol, del que indudablemente conocemos que es fuente esencial de la vida tal y como la conocemos en la actualidad.. Y también conocemos los efectos de la Luna sobre la tierra – al menos aceptamos su influencia sobre las mareas y los agricultores veteranos aceptan su influencia sobre los procesos biológicos en los que interviene el agua: riegos, podas, crianza de vinos,…
La existencia de planetas interiores y exteriores permite la existencia de vida en la Tierra, al menos de lo que entendemos por vida, pero la determinada influencia sobre la Tierra de cada uno de ellos no está demostrada científicamente – aunque parece ser que en el pasado se creía en esas influencias de una manera más clara y determinante.
Sabemos – teórica y prácticamente demostrado – que el tiempo, de ser un tejido, no es el mismo dentro de la Tierra que fuera de la misma. Así que de ser cierto ello, existe un tiempo diferente en cada parte que conforma el Universo.
Si el tiempo en la Tierra pasa a mayor velocidad que en el resto del Universo galáctico, tal vez la existencia de la vida en la Tierra sea un fenómeno fugaz respecto del resto del Universo – no más que un chasquido de dedos. Pero aún así, todos los fenómenos producidos durante ese chasquido de dedos están determinados por el resto del Universo.
Por ello el determinismo basado en que los fenómenos que ocurren en la vida están prefijados en el Universo que nos rodea sería cierto. De existir influencia exterior al sistema Solar sobre la Tierra, esta influencia está predeterminada para toda la existencia de la vida de la Tierra (y en la propia Tierra) y está predeterminada por el propio Universo. Los niveles de independencia de la propia biografía de la Tierra estarían restringidos a los actos más o menos espontáneos de la humanidad y de su capacidad de influencia sobre el entorno (y la posibilidad de que la independencia sea posible sería debida a la intrascendencia de los resultados del ejercicio de la misma) . Por ello, esos actos y espontaneidad representarían un “nada” en el propio Universo; al menos en el Universo material que conocemos.
Incluso el propio Universo podría haber dejado de existir (o estar dejando de existir en este momento) y sin embargo tardarán, miles de años en dejar de manifestarse sus efectos sobre la Tierra y el sistema Solar (pues según la ciencia, nada puede ir más deprisa que la Luz); aunque puede que todo el Universo sea, en realidad, un tejido único que mantiene el equilibrio de todo el sistema – a no ser que el presentimiento – esa concepción de las modificaciones del Todo que puede realizar los seres vivientes – pueda manifestarse cuasi instantáneamente y de forma independiente de las leyes físicas).
Tal vez el efecto de la rotura del tejido de tiempo se manifieste instantáneamente o tal vez no; o tal vez ése tejido nunca se pueda romper. O tal vez todo ello sea indiferente porque ya no exista Universo alguno y seamos viajantes efímeros – consciencia y auto consciencia del propio Universo.
Parece claro que acercarse al concepto de tiempo es francamente difícil y a la vez sugerente.
Mientras cada día salga el Sol parece que la vida seguirá existiendo en la Tierra – si el hombre no decide lo contrario.
The best of times (song)
Remember days of yesterday
And how it flew so fast
The two score and a year we had,
I thought would always last
The summer days and west coast dreams,
I wished would never end
A young boy and his father,
Idol and best friend
I'll always remember
Those were the best of times
A lifetime together
I'll never forget
Morning shows on the radio
The case of the missing dog
Lying on the hills of ???
Watching Harold and Maude
Record shops, the stick-ball fields
My home away from home
When we weren't together
The hours on the phone
I'll always remember
Those were the best of times
I'll cherish them forever
The best of times
But then came the call
Our lives changed forever more
You can pray for a change
But prepare for the end
The fleeting winds of time
Flying through each day
All the things I should have done
But time just slipped away
Remember "seize the day"
Life goes by in the blink of an eye
There's so much left to say
These were the best of times
I'll miss these days
Your spirit led my life each day
Thank you for the inspiration
Thank you for the smiles
All the unconditional love
That carried me for miles
It carried me for miles
But most of all thank you for my life
These were the best of times
I'll miss these days
Your spirit led my life each day
My heart is bleeding bad
But I'll be okay
Your spirit guides my life each day
Remember days of yesterday
And how it flew so fast
The two score and a year we had,
I thought would always last
The summer days and west coast dreams,
I wished would never end
A young boy and his father,
Idol and best friend
I'll always remember
Those were the best of times
A lifetime together
I'll never forget
Morning shows on the radio
The case of the missing dog
Lying on the hills of ???
Watching Harold and Maude
Record shops, the stick-ball fields
My home away from home
When we weren't together
The hours on the phone
I'll always remember
Those were the best of times
I'll cherish them forever
The best of times
But then came the call
Our lives changed forever more
You can pray for a change
But prepare for the end
The fleeting winds of time
Flying through each day
All the things I should have done
But time just slipped away
Remember "seize the day"
Life goes by in the blink of an eye
There's so much left to say
These were the best of times
I'll miss these days
Your spirit led my life each day
Thank you for the inspiration
Thank you for the smiles
All the unconditional love
That carried me for miles
It carried me for miles
But most of all thank you for my life
These were the best of times
I'll miss these days
Your spirit led my life each day
My heart is bleeding bad
But I'll be okay
Your spirit guides my life each day
Dream Theater - The Best of Times (studio version)
lunes, 16 de abril de 2012
Algún lugar sobre el Arco Iris
Hoy (por la madrugada del 14 al 15 de abril), he visto, con un grupo de amigos una película. Hacía ya muchas semanas que no nos reuníamos e hicimos una “quedada” en la casa de una de las chicas.
Mientras se ponían las chicas al corriente de sus cosas me sentí como si estuviera en una visita social, con ciertas formalidades que sólo hace unos pocos meses me hubieran parecido impensables (recordando nuestras comidas más o menos improvisadas alrededor de la mesa de cualquiera de una de la casas de nosotros). Pensé que el dolor de mi muela del juicio (que me había mantenido el jueves noche al borde de la desesperación y que el Nolotil había atenuado hasta permitirme pasar ratos sin acordarme de ella) podía estar detrás de esa percepción, pero recordé que, en cierta medida, realmente había algo de “postura” y cierta manera de “mantener las formas” tras el distanciamiento constatado; pero pensé que en realidad eso es la vida social – cada cual con sus problemas e intentando sobreponerse a las diferencias (incluso ignorarlas) - y ello se puede ver como, no sólo conveniente, si no necesario y cortés.
A la anfitriona se le ocurrió mostrarnos unas secuencias de la película y lo que parecía iba a ser una distracción breve alcanzó el grado de centro de esa reunión (pese a las protestas en forma de ironía sarcástica de uno de los chicos presentes, y en la que persistió, intermitentemente, mientras duró el visionado – y algunas fueron ocurrentes, pero todas ellas fuera del contexto en el que se había enmarcado, espontáneamente, la percepción de la película).
La vida real siempre es más duramente cruel que lo que puede aparecer en las películas de cine. Toda historia literaria está imbuida de aspectos biográficos más o menos enmascarados. Sobre todo porque el entorno del autor nunca podría resistir un relato transparente de la misma. Así que se recurre, cuando la necesidad obliga a expresarse literariamente, a escribir sobre anécdotas y breves pasajes graciosos; y cuando la historia, siempre por necesidades del autor, tiene que abarcar un gran bosquejo biográfico, se opta por cambiar personajes, épocas y circunstancias para narrar aquello que aprisiona (o exalta) al corazón y que la “compostura” social no permite expresar abiertamente (y de frente) para llegar a entendimientos (porque en la mayoría de los casos sería imposible ya que gran parte de las personas (a demás de sostener diferentes perspectivas) tienden a modificar sus propias biografía – por resultar inaceptables – y almacenan sus recuerdos acomodándolos a la moralidad contemporánea (es decir: a lo políticamente correcto) y difícilmente dejarían de sentirse ofendidos al ver sus actos reflejados de manera diferente a como quieren que sean recordados. Y rara vez hay excepción, y prueba de ello es que se ha de esperar muchos años, cuando no siglos, para conocer la verdad de personajes históricos (y no digamos familiares, que tienden a ser siempre ocultados o aniquilados) e incluso la verdad reciente es almacenada o procesada para ser mostrada como un continuo espacio tiempo de honestidad institucional, rehuyendo que la verdadera información de la actualidad histórica pasó de puntillas (cuando no se sustrajo a la opinión pública) acontecimientos que avergonzarían a cualquier grupo de hombres y mujeres que tienen encomendadas las funciones de representación de la población civil . Por ello algunos escritores aseguran que escriben por una mera cuestión de higiene mental.
Y puesto que la mente no puede inventar por inventar (puesto que lo máximo que se aleja de la realidad es tomando rasgos de distintas realidades y juntándolos en un guión); los guiones de las películas responden a historias verídicas adaptadas a la tolerancia de las personas o al aspecto comercial de las mismas; existiendo, casi siempre, un manto que disfraza, modifica o hace más aceptable, la verdad. Verdad que nunca puede llegar a todos por igual, porque no todas las personas están preparadas para aceptar la verdad tal cual (y solo aceptan pasajes de la misma). De esta manera se cambian finales y personajes para hacerlos más aceptables al público. Y la sublimidad consiste en orientar hacia un ideal a la sociedad mostrando, a la vez, todos y cada uno de los aspectos que entran en juego en la trama (salvo aquellos que pondrían en evidencia que el sostenimientos de ideales debe tener como límite la propia naturaleza humana – tanto social como familiar); lugar donde siempre falla el guión (incluso cuando son cuestiones históricas).
Tomemos la película “La gata sobre el tejado de Zinc”. Obviamente la película apenas se entiende si no introducimos los conceptos de homosexualidad (en Paul Newman) y de excesiva ambición en Elizabet Taylor; entonces la película adquiere el “sentido” que intencionadamente se pretende quitar para proteger al público del escándalo. Y lo mismo que ocurre con las películas ocurre con la vida real (es más sencillo mutilar las historias humanas para evitarnos ese mismo escándalo). Así las películas pasan de puntillas sobre las cuestiones “gruesas” de la vida social ( a veces sólo se recurre a una sugerencia que tiende a pasar más o menos desapercibida). Pero ello no es más que el reflejo del comportamiento de la propia sociedad. Así los abusos (sean ejercidos desde el poder o el entorno familiar o laboral) son mantenidos e indeseadamente sostenidos a favor de una “imagen” a sostener. Y dan como resultado (dependiendo de la edad de quien los soporta y de los recursos que disponga para hacer frente a los mismos) a la infelicidad, cuando no la enfermedad (manifestada temprana o tardíamente). Porque si es cierto que las leyes (y las Constituciones) promueven la protección de la integridad de las personas, también es cierto que intereses superiores del Estado ( y de otras estructuras sociales inferiores ) en determinadas circunstancias proponen un sacrificio del individuo a favor de la estructura social (y en ese concepto, a veces – o siempre - arbitrario) caben los intereses personales de quienes identifican el cargo de poder con su voluntad todo poderosa produciéndose la fractura entre ética (protección de los derechos de los individuos) y moral (protección de las estructuras sociales). Que dando en el fondo la dialéctica surgida entre los griegos antiguos: “Lo que es, es lo que debe de ser” y oponiéndose a “Lo que debe de ser, será”; generándose en todas las estructuras sociales la misma dicotomía en la que siempre se somete la creatividad al poder (que obviamente quiere pocos cambios sociales) y generándose un sufrimiento colectivo. Aún sabiéndose que el progreso social y el desarrollo viene del camino contrario: la subordinación del poder a la creatividad. (qué paradoja más inverosimil).
Que la vida da satisfacciones a las personas en un cincuenta por ciento es falso. Sería más acertado decir que el setenta y cinco por ciento de los momentos vividos corresponden a preocupaciones y que las satisfacciones aparecen en momentos (momentos que se valoran con intensidad), y la mayoría de la gente ocupa su tiempo en sus preocupaciones e intereses y muestra al exterior un “personaje” social más o menos aceptable (o acertado), con mayor o menor fortuna. Personaje que ha tenido que asumir las contradicciones de nuestra sociedad y los propios errores, si los ha habido (algunos guardados como profundos secretos, individuales o colectivos), producto de debilidades humanas; y que se han sobre puesto a los mismos desde diferentes ópticas para sobrevivir en una sociedad que, aunque no siempre “ve”, algunos si “ven” (y lo hacen en profundidad - siendo la prudencia la guía de sus vidas y confiando en una justicia universal más allá de este mundo).
Pero lo realmente triste es que la mayoría, desde sus posiciones, se empeñan en hacer justicia (aprovechando la coyuntura) sobre sus semejantes a su modo y manera sin “ver” más que una percepción sesgada de la realidad y circunstancias.
La justicia no es de este mundo… reiteraba una y otra vez la letrada a su cliente.
jueves, 22 de marzo de 2012
Se armó la de D. es Cristo
Al verlo busqué heridas en las manos (pero las palmas las tenía no visibles a los ojos del observador) carecía de herida costal y, obviamente, las piernas no estaban quebradas. Así que la escena pertenece al momento previo a la crucifixión (por lo que la talla representa la paciencia... hasta para ser crucificado). Una postura tan humana (la espera… con recapitulación de todo lo hecho y acontecido… cuando todo el esfuerzo parece inútil…). Que en los cristos se proyecten la naturaleza masculina (y el camino de todo hombre) no representa ningún descubrimiento (si se ha brincado de los cincuenta) y que en las “Marías” se proyecten la naturaleza femenina, en todas sus vertientes tampoco representa ningún misterio - salvo que se encuentren esos arquetipos en las propias Iglesias - recordando nuestro porvenir simbólicamente y remarcando la in-utilidad de cualquier acción material que no sea reconocer "nuestro polvo eres" - como cuando el sacerdote susurraba al héroe, mientras era vitoreado por la multitud - "recuerda que eres mortal", como remarcando el mensaje: no te "subas" demasiado, (no vayamos a tener que cambiar tu suerte).
Pero mi primera impresión, esa que proyecta el subconsciente en un momento dado (remitiéndole un mensaje único y personal) me hizo "ver" que era una imagen que representaba el momento posterior al martirio; por lo que la escena del Cristo representaba un simbolismo diferente: Una vez milagrosamente resucitado, descendido, solo y sentado sobre una piedra (porque sería de suponer que en el momento previo a su muerte, aprovechando la espera (¿?), estaría acompañado de guardias que eviten que se escape el reo o lo rescaten… y tampoco aprovechan el momento postrero las Marías para estar al lado y darle los últimos consuelos); una vez la misión cumplida, se pregunta: ¿Para qué tanto esfuerzo y tanta penalidad? Todo fue vano e inútil; el mundo seguirá su curso.
La primera reflexión que me sugiere es la que emite el propio Cristo (ya sea antes o después del martirio):
1- El mundo es como es y no se puede cambiar.
2- Si el mundo es como es y no se puede cambiar ¿Para qué he hecho todo esto?
3- Es de pensar que en el mundo de hoy un hombre que fuera capaz de hacer milagros sería diseccionado vivo en nombre de la ciencia. Y los poderosos querrían saber cuáles son sus intenciones y los políticos su adscripción ideológica y los médicos (de sanar enfermos y resucitar muertos) exigirían la licencia médica (y la transmisión de los conocimientos) o la prohibición del ejercicio de la medicina. Y las religiones reclamarían ser la Verdadera para cada una de ellas. (Más fácil sería suponer que las capacidades de Cristo las tenemos todos (como él decía) y que a nadie conviene su desarrollo.
4- ¿Qué sentido tendría su vida?… El papel de Cristo sería ser camino… (ante los hombres camino hacia la muerte). Ir hacia la muerte es de locos, intuye la consciencia, entonces no puede ser el camino; a la sumo puede ser parte del camino, es decir: Hay que ser Cristo para dejar de serlo (y no llegar al auto exterminio). ¿Pero los poderosos permitirían algo así?. Si nos remitimos al ensayo realizado en “La última tentación de Cristo”, dejar de ser Cristo exigiría renunciar a todo lo hecho y dedicarse a la vida de un mortal más (casarse con Magdalena, tener y cuidar hijos y morir de viejo). Si se conviene que parte del poder de Cristo le nace de su Amor por Magdalena (lo primero que le quitan, una vez que renuncia, es al Amor de su vida… el poder no va a dejar que un hombre sea feliz y vuelva a realizar milagros ante las arbitrariedades de los hombres) de ahí que caído en la cuenta de la trampa, Cristo renuncie a su paz y se vuelva al momento de la cruz (los caminos se los corta el poder); no puede haber ejemplo de esperanza al margen de los poderosos (¿Qué ejemplo sería ese?)
5- Parece que Cristo muere en la cruz porque no le dejan alternativa. Desde ese punto de vista ¿Creen Uds que no hay “cristos” en la actualidad…?
Y la segunda es ¿Cuál es el papel de D. en todo ello?:
A- Es obvio que en el Universo existe un orden natural en cuyo desarrollo aparece la vida inteligente y el sentido de lo “espiritual”. Y ello debía de existir antes (siempre) y se expresa en determinadas condiciones (en el mundo material); en ese sentido cabe hablar de que hay una inteligencia en todo lo que existe y si asimilamos inteligencia a divinidad existe D. Como parece ser que decía Aristóteles D. existe, y es evidente tal afirmación al observar el orden natural (lo que no es tan seguro es que D. sepa que nosotros existimos – permítanme la picardía, no propia); es decir, cabría pensar que el Universo se desarrolla por sí mismo y la acción de Cristo es la acción de cualquier hombre con coraje que intenta mostrar las maravillas que están a disposición de la humanidad y en su lucha contra la falta de Fe se encamina al sacrificio personal (tal vez como último acto para hacer llegar su mensaje).
B- Si D. existe todos sus atributos revelados nos muestran una plenitud a la que nada se puede añadir ni quitar. No cabe pensar de D. que éste tomó decisión en tiempo determinado (pues la divinidad es plena en sí por definición y perfecta su obra la creación es perfecta y nada se puede ni debe añadir que ya no esté en el camino de la humanidad). ¿La acción de Cristo forma parte del proyecto divino desde el principio de los tiempos?. En ese caso sería una corrección prevista (¿Por qué no se enmendó desde el principio?) Cabe pensar que existen omnipotencias (que desde el punto de vista humano difícilmente perceptibles, pero tradicionalmente aceptadas) de distinto nivel y en ese sentido cabría pensar que el D. (Padre) de Cristo no es el mismo D. de los judíos, ni entra en juego con los dioses de los romanos (hasta ese momento).
C- El D. de Cristo (Padre) tiene cualidades diferentes e interfiere en los asuntos de cada uno a petición de los hijos, por medio de intermediaciones; pero ¿cabe pensar que la relación sea antropomorfa?: si D., conscientemente, nos manda a su hijo único... el odio que nos debe tener reservado no se puede contener en toda la bondad del mundo (¡Cuadrilla de asesinos! debió exclamar ante el deicidio). Más cómodo convertirse ateo ante la expectativa. Mejor pues reconocer el propio Cristo la inutilidad de su misión hace más fácil el perdón del Padre. De ahí la reflexión previa al sacrificio (la última duda, propia de la condición humana, sujeta al materialismo). Y a la vez, la duda (acto de cordura con el mundo circundante) permite la acción divina sobre los hombres (los hombres dejarán de tener dioses humanos, pues estos deben de estar sometidos a la divinidad superior).
D- Pero el Cristo es revolucionario (Se armó la de D. es Cristo): todos sois hijos de D. (y podéis ser como dioses… por medio del Amor). Mejor dejemos el mensaje ahí y seamos humildes ante las “divinidades” que nos rodean.
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