Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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miércoles, 26 de marzo de 2014

El 30% de los niños aragoneses están en la pobreza



          Se destapan las noticias de la mañana, en la radio, con esta afirmación: 30% de niños pobres. Y empiezas a pensar en los Consejeros bancarios que cobraban entre 100,000 y 300,000.-€ al año y que han acabado creando la mayor deuda jamás generada por el Estado español y que ha traído ésta pobreza a los niños: a nuestros futuro. Y además piensas en los señores que mandaron a éstos Consejeros a ocupar ésos puestos: Sindicatos, Partidos de Izquierdas... ninguno de éstos que repartieron ésos puestos – o que aceptaron los requerimientos tan conocidos de: “Un puesto p´a mí, que me lo debes” - a dimitido. Y tampoco han dimitido ninguno de aquellos que conociendo todo lo que pasaba se callaba para seguir medrando.

Se sabe que volveremos por los mismos fueros en cuanto sea posible – de alguna manera ya estamos en ellos: Los bancos, ya saneados, empiezan a hacer negocio con el dinero inyectado – del que no parecen tener interés en devolver a quien se lo han prestado: Los ciudadanos españoles. Y, además, se niegan a ir a la cárcel por sus malas prácticas. Que no quieran ir a la cárcel parece normal, pero hay que preguntarse quién evita que vayan a la cárcel y bajo que prisma de estabilidad del Estado. ¡Algún día habrá que hacer limpieza! - … no me digan que esperan a que haya una República para volver a tapar todo? Será para salvarse Uds,. mismos? O van a decir – como los niños pequeños - ¡Yo no lo sabía me engañaron y cogí la pasta, como todos!

Ahora se rescatan las autopistas! ¿con qué dinero? No sean ingenuos! con el de todos! Como siempre! (en un bar dirían: Qué cuadrilla de h.. de p..! … pero sin señalar a nadie en particular, no vaya a ser que señalar a unos se pueda interpretar como exculpación de otros: El saqueo ha sido digno del guión para una película de Tarantino – con música de vaqueros y vampiros).

Y se sigue contaminando todo lo que se toca, incluso lo que parecía sagrado: el trabajo bien hecho: ¡Oye! Que los del norte trabajan bien la anchoa y han hecho un gran mercado y tienen una gran reputación!!???? pues metámosles las anchoas de marruecos en la misma denominación de origen!!!! Así seguimos manteniendo Ceuta y Melilla españolas.

Todo lo que ha sido nacionalizado por ordenes de Bruselas, o por presiones internacionales, ha acabado subiendo su precio para acoger los multimillonarios beneficios de los propietarios particulares. Y han acabado generando deudas y pérdidas que obligan a una nueva nacionalización: ¡Quienes fueron los h p? Qué más da!, todos sucumbieron ante las perspectivas de influencias, dinero y futuro confortable.

Los niños tienen problemas para comer, para estudiar, para jugar...!!!??? Dónde están los causantes de toda ésta miseria!!!!

Tiren las fronteras políticas de una vez, creen un Estado Europeo con normas y leyes comunes, y comunes derechos para todos. Y entre que llega ello, si es que realmente quieren que lleguen, por aquí criticaremos a ése capitalismo que compra con lujo a dos o tres para joder al resto. Nacionalizaremos las empresas endeudadas, pero también las que no van tan mal – para con los beneficios de unos pagar los costes de otros; y con los hp haremos la justicia que quisieron hacer con nosotros: la misma. ¿Uds. vienen a servir? ¡Pues no se llevan ni un duro! Al concluir el mandato tan pobres como antes!!! - lo sobrante se expropia y si distrajeron algo en algún banco extranjero¡¡¿¿¿: les haremos la misma justicia que quisieron hacer con nosotros!!! y con la misma piedad que para con nosotros tuvieron: ¡Qué les parece??

Haremos socialismo – no socialdemocracia. Socialismo, el que habita en los corazones de los honestos, hasta recuperar los valores éticos y morales que proclama nuestra Constitución.

viernes, 21 de febrero de 2014

Las Matemáticas pequeñas


No sé muy bien por qué las personas caen en la idea de que el mundo material no es más que mundo material. He hablado con algunas de ellas – sobre todo mujeres – y la decepción les llevó a ver el mundo desde la perspectiva diametralmente opuesta; es como si se hubieran pasado del idealismo más utópico: Todo será perfecto “porque yo sé amar y querer muy bien, y juntos lo conseguiremos todo porque sí” y de ahí se pasaron, ante las adversidades, a sentirse engañadas y se traicionaron así mismas y se creyeron que ser adultos era reconocer la plena derrota (la derrota de ser ignorante y tonta) e ir al ateísmo más radical - ése que cree que la inteligencia, los sentimientos y el espíritu de los seres es un estado evolucionado de la materia; ¡sí! que la vida es producto de lo inerte… obviamente es imposible!!! Pero no se paran a reflexionar… parecen avanzar por el “mundo” de la revancha… y en el mundo de la revancha piensa que lo que mejor funciona son las matemáticas; porque las matemáticas son el sinónimo de la lógica más sencilla. Y es como si se dijeran: Yo tengo uno (1) que pongo encima de la mesa y, por medio de mis artificios, te hago poner a ti dos, o tres, o diez (2, 3, 10) y cuando menos te lo esperas , como estás hipnotizado por mi maestría (o hipnotizada, que también vale engañar a las amigas) de chica “guay” me voy con lo mío y lo tuyo. Y así, de ejercicio en ejercicio, de engaño en engaño, voy creciendo y aprendiendo… cada día la meta es un poco más ambiciosa; no porque me lo propusiera desde un principio, sino porque una vez conseguido el objetivo, y desde la nueva posición, se ve lo fácil que resulta subir el siguiente escalón. Y si es posible, subir de tres en tres o directamente a por lo mejor que se pueda dar.
Supongo que así se les pasará la vida… No piensan: “Mi uno más tu uno no son dos, si nos queremos es infinito” no, eso no es lógica. Ahí está su falta de fe.
Sin embargo también hay quien se mete en el mundillo ése de la materia por la materia (carne por carne) y sale indemne… unos pequeños escorchones, que en realidad era lo que tenía que aprender, y como una rosa.
Sí, eso está bien. Probablemente es lo único que se puede hacer en ésta vida (una vez ejecutadas las obligaciones que nos impone la sociedad y que suelen ser: casarse, tener hijos y trabajar).
Pero presiento que aquellos que no ponen su fe buena (ésa del uno más uno igual a infinito) se les va haciendo demasiado larga la vida (porque no paran de sumar de poco en poco) y el peligro está en que se pueden acabar por rodear con gente como ellos o peores (y entre ellos se complacen contándose fechorías realizadas y gozándose en sus matemáticas). Callejón sin salida.  Venden su alma por un quiero eso o aquello; y cuando ya lo tienen les sabe a poco y quieren otra cosa y la vida se les va y los deseos no se agotan; se vuelven interminables. Y confunden el tener cosas con contener “cosas”.








jueves, 7 de marzo de 2013

Muere Hugo Chávez



             América latina pierde una referencia populista de izquierdas.
           Dicen que los datos de pobreza se han aliviado en Venezuela y que la riqueza ha llegado a consolar las penurias de parte de la población más desamparada (otros hablan de que el precio de ello ha sido altos niveles de corrupción). A la izquierda latina parece gustarle los golpes de timón (que se note que han cambiado aspectos sociales, aunque sea a costa de lo que todos entendemos por justicia y democracia – dicen que han sacrificado a la clase media venezolana – las clases medias representan el sentido común que se adquiere cuando las necesidades materiales y espirituales tienden a satisfacerse por medio del trabajo o el esfuerzo propio dignamente remunerado – y no como lo hace la izquierda, señalando a todo el espectro social que no le apoya como enemigo de su programa populista).  Marx tal vez fuera un burgués al que afectó los excesos del capitalismo que hizo esclavos a gran parte de la sociedad para satisfacer los objetivos económicos de sus empresas, objetivos que coincidían con los de las élites de los Estados. Pero estos  Estados no tuvieron pudor alguno en sacrificar millones de vidas de hombres, mujeres y niños para el fin de fortalecerse = enriquecerse una minoría a costa de la sangre, el dolor, el sufrimiento y la pérdida de salud y libertad de las poblaciones más humildes. Esos excesos dieron lugar al nacimiento del comunismo que tanto ha aterrorizado a los Estados que se llaman así mismo libres – eso sí, después de haber explotado hasta la muerte a millones de trabajador@s y haber perseguido hasta la eliminación o la encarcelación a aquellos que se levantaron esgrimiendo la misma violencia que el Estado usaba contra los trabajador@s.

         La izquierda (hablando del populismo) americana tiende a sacrificar el camino hacia el bienestar colectivo – sacrifica lo que da sentido a la vida en sociedad de un  Estado (sentido equilibrado de la justicia, recompensa económica del trabajo bien hecho y satisfacción en el uso de los bienes materiales y espirituales) por asegurarse la fidelidad de un buen puñado de votos (es el populísmo más o menos explícito y que también escenifican dramáticamente los latinos - ello nos quita fuerza moral, esa que marca la diferencia entre estar orgulloso del Estado al que se pertenece o ver al mismo Estado como un cúmulo de intereses que tuercen la justicia y la interpretación de las leyes según conviene a los poderosos o a los intereses del propio Estado – que en definitiva suelen encarnarse en personas de carne y hueso que casi nunca tienen un comportamiento ejemplar – el comportamiento ejemplar suele ser una escenificación consensuada y asesorada que busca dar una imagen de personas que, por lo general, nada o poco tiene que ver con su vida cotidiana – personas que acaban por pedir una ejemplaridad en los “otros”, sobre todo en los rivales, que ellos mismos son incapaces de sostener).

En definitiva, el populísmo es la renuncia del “camino” colectivo de la sociedad hacia una sociedad más justa a cambio de un efímero sentimiento de victoria y que permite la coexistencia y exaltación de los extremos intolerantes, de los sentimientos más viscerales.

El populísmo canaliza la expresión indignada de la desesperación – cuando se pierde la fe en el sistema democrático (cuando ese sistema democrático siempre beneficia a los mismos y aplasta lo que la clase media entiende como valores). El populísmo tiende a borrar el camino de la equidad porque en la lucha por el poder los partidos han aniquilado esa equidad y el populísmo apuesta por el desequilibrio total a favor de los sentimientos viscerales de revancha.

Lo único que salva la biografía de Hugo Chávez es que alivió el sufrimiento de los más desamparados de su nación y que les dio una esperanza eso sí, pero por un callejón sin salida al bienestar común (el de todos). Es el defecto de las mayorías; cuando una parte que conforma las mismas basa sus aspiraciones en la degradación material, espiritual y humana de otra parte de la sociedad ( a la que se atribuyen los males colectivos y sólo por revancha).

España no está tan lejos de ése final (acabar con el camino de la clase media - y la clase media es el camino del sentido común).

miércoles, 20 de febrero de 2013

Controles de Calidad



         La gente en el trabajo anda buscando conseguir objetivos; objetivos que les permitan complementar el sueldo para llegar a pagar las facturas de todos los meses y, además, poder darse alguna pequeña alegría concediéndose algún capricho.  Los objetivos de la empresa son sus propios objetivos, aunque el fondo de la cuestión, en algunas ocasiones, sea ganar dinero sin reparar en los daños colaterales (al fin y al cabo, en la actualidad, la corriente de opinión gira entorno al concepto de que si a alguien le roban es porque se deja; aunque esté revestido de la eufemística concepción de "un cliente ideal" - el que se traga todo lo que le dicen.. Parece que ése es el principio del liberalismo).

            Así que el asalariado pugna por colocar productos de su multinacional de la misma manera que los bancos colocaron todo tipo de productos perjudiciales para la economía de las personas a todo tipo de personas: sin ningún tipo de complejos ni reparos. “Lo primero es sobrevivir”. Y luego parecen justificar el engaño asegurando que sus clientes eran unos avariciosos y que es merecido el castigo.

             Y a mí me da por pensar en hacerles controles de calidad a ellos, cada vez que me inoportunan llamándome a mi casa para venderme un producto (dos o tres o cuatro). E insisten e insisten como mendigos, pero si caes en la trampa de acceder a requerimientos se sienten supermanes con cierta sensación de engaño. Engaño que parece presidir las operaciones comerciales que parten de la iniciativa de la multinacional en el momento que deciden entrar en la esfera de tu intimidad y te “asedian” para que  emplees mejor el dinero que destinas a gastos fijos. Y sin embargo, aquellos que deciden estas estrategias (o se llevan los mayores beneficios de estas actividades empresariales) viven a resguardo de las intrusiones que ellos desean como legítimas para los demás.(Ellos no son avariciosos, ni viven por encima de sus cualidades personales objetivas: Ellos salvaguardan los intereses del Estado - a cualquier precio - pues son, aunque sean empresas privadas - Estado).

         Tal vez haga, sólo por divertirme, un seguimiento en una libreta de las llamadas que me realizan y luego, cuando las repitan, les diga lo pesados que son, los métodos que tienen y si me han mentido en tal o cual producto ofrecido; o simplemente han omitido las desventajas que me acarrearía el contrato de ciertos productos.

               Pero no sirve de nada. Porque la persona a la que le pudiera hacer esas precisiones es un empleado “sobreviviente” que hace “todo lo necesario” para ganarse el sustento propio o familiar. Y su jefe hace lo mismo. Y su Director General tiene que asegurar unos beneficios para seguir en el cargo y con los privilegios a los que ha acostumbrado a su familia.  Y el Presidente de la Corporación se debe a sus accionistas, que le piden más beneficios. Y al final todo se encuentra enmarcado en unos valores que tal vez habría que revisar (revisar no desde el maravilloso punto de vista de los de arriba, si no desde el punto de vista de los de abajo y verificar las consecuencias de esas actividades en las personas y en sus economías).

lunes, 18 de febrero de 2013

La Marca España



          Todo el mundo habla de la marca España y de lo importante que es que no haya escándalos políticos ni económicos para esa marca. Pero más allá de las ventajas que indudablemente pueda tener una buena imagen del país - para que los negocios prosperen y el trabajo fluya hasta hacer agonizar el paro – uno se pregunta cómo serán los ambientes donde se habla de la marca España; tal vez sean un grupo de empresarios de alto nivel – de las empresas más importantes del país – los que sacan pecho, de coordinación,  de esfuerzos, de las capacidades para llegar a las más altas cumbres de la élite social (y se coordinan entre sí para que en sus fiestas privadas, sus contactos empresariales y en todas sus actividades sociales se mande un mismo mensaje a la comunidad exterior: Somos los mejores y siempre mejoramos). Sería el gran pedigrí de la clase chic española la que representa la Marca España en el exterior y en el interior del país. O tal vez sean aquellos que después de años de duro trabajo han conseguido abrir mercados en el mundo y, a pesar de los escándalos políticos y económicos, quieren que su esfuerzo no caiga en saco roto; y luchan y perseveran para que sus productos (dentro de esa Marca) se salven del precipicio.

      Todo sería una maravillosa idea si no fuera porque la banca ha estafado a una inmensa parte de la población. La economía, después de elevarnos a las cimas del bienestar, ha dejado una secuela interminable de parados y la calidad de nuestros servicios públicos tiende a decaer y no se sabe si la nueva organización interna dará respuesta eficaz a las necesidades sociales.

     Más que una Marca España (o además), los de abajo, necesitamos un sistema de seguimiento de las actividades comerciales de las empresas que nos suministran alimentos, bienes y servicios (incluidos los bancos). Un sistema de seguimiento que señale la calidad de las actividades dentro del país (si estas actividades se sujetan a los principios generales de protección del trabajo y del bienestar social; de la transparencia fiscal y económica; y de unos bienes que cumplan la función para las que han sido creados o producidos – sin trampas ni más mentiras ). En definitiva: necesitamos creernos que la Constitución Española es algo más que viejo papel sujeto a interpretaciones de profesionales y que en lo que en ella se refleja es lo que todos esperamos de un Estado que nos prometieron en la transición: Igualdad ante la ley (para personas y empresas), Igualdad de derechos y protección de las personas frente a cualquier poderosa organización.

             De poco nos vale una marca España si dentro del país los poderosos campan a sus anchas y la justicia y el poder legisla a gusto y comodidad de la selecta  minoría del país. 

             En definitiva, de que nos sirve una Marca España hacia el exterior si hacia el interior, las mismas empresas, llegan a funcionar con la ética de una marca falsificada o de imitación "low cost" (pero grandes beneficios).

miércoles, 2 de enero de 2013

El punto medio (Tip y Coll) y (Gila)




El pesimismo se ha instalando en la sociedad española a causa de la persistencia de la crisis y la recesión, y el año que entra se ve, en ocasiones, con cierto temor y miedo – a veces un miedo irracional – a un futuro que se nos ha escapado de las manos. Sólo aquellos cuya posición es desahogada u ocupan posiciones de dominancia social parecen estar a cubierto de las tormentas económicas que nos azotarán en 2013.

La entrada del año ha coincidido, además, con la reposición de los Tip y Coll de los años 70, 80 y algo de los 90. Si a ello unimos los correos que han circulado de las portadas de “Hermano Lobo” – de mediados de los 70 – y el remate de la noche de año nuevo con las entrevista autobiográfica de Gila – (que se manifestó no partidario de opción política alguna sino “francotirador” – según sus propias palabras), se  ha conseguido reeditar la impresión ,y la opinión generalizada de la sociedad que salió de la dictadura hacia una democracia, que no iba a engañar a aquellos que vinieron de la guerra civil (estuvieran en el bando que estuvieran – y muchas de las veces estuvieron forzados por las circunstancias, las convicciones,  la propaganda o el sentido de aventura).

Se que pensaban que la izquierda podría hacer las cosas realmente bien (es decir: sin enchufes, amiguismos, corruptelas, transgresiones de las leyes, verdadera honestidad en la gestión, uso escrupuloso del dinero público…), ése era el verdadero temor y anhelo, tras descubrir que los hombres que abanderaban la izquierda española no tenían cuernos ni rabo, como habían retratado una y otra vez la propaganda franquista. La llegada de la democracia iba a posibilitar, en primer lugar, un derecho a la revancha.
Viendo a Tip y Coll, y a Gila uno se convence que España nunca cambiará; el humor español fue más valiente en la dictadura y la transición que en la democracia.

No nos dejan tener humoristas políticos de primer orden – como los de antes – pero nos da igual. Siempre nos quedarán las revista de humor de los setenta: La codorniz, el Hermano Lobo,… y los humoristas del pasado. Aún hoy sus chistes suenan más subversivos que nunca.

Queda claro que en democracia los “excesos” de las partes dominantes (o con capacidad de dominar) no son excesos, sino parte del juego político. Ahora vaya Ud. y diga lo que piensa (sí, sí, eso que Ud. piensa y se calla).












lunes, 12 de noviembre de 2012

Quién habla de soluciones a la crisis?



                Prácticamente todo el mundo habla de cuestiones de economía técnica al referirse al fin de la crisis. Todos hablan de cuestiones comunes a la gestión de la economía y apuestan, en positivo o en negativo, a la solución, tarde o temprano de la crisis sin hablar del modelo económico; éste se da por bueno y sin necesidad de correcciones. Tal vez tenga razón o tal vez tengan razones para no cuestionar el modelo productivo y el modo de producción. Pero es una cuestión sugerente, en medio de una crisis galopante, que algunos abordan desde perspectivas ya consabidas y experimentadas, echando la culpa al modelo político (monarquía, tipo y forma de la representación popular) o incluso apuesta por una nueva experiencia comunista. El dilema es viejo. Sin embargo sigo pensando que siendo la crisis un problema generado por los mercados (sujetos a ambiciones desmedidas), la solución está en los consumidores y para ello se precisa ciertas dosis de frialdad en aplicar medidas racionales (como lo haría cualquiera en su ámbito familiar) y referidas al consumo y a la promoción de actividades económicas éticas desde su origen hasta su finalización en los mercados.

               En España estamos entrando al trapo de sucumbir al modelo económico chino, (todo porque financian gran parte de nuestra deuda). Bien es cierto que las culturas dominantes lo son porque sus modelos económicos y políticos han alcanzado un nivel de concreción que lo hacen superior a otras culturas. Así las culturas indígenas americanas sucumbieron al modelo europeo, al igual que las africanas. Sin embargo hemos de pensar y reflexionar hacia qué modelo iríamos de aceptar el modelo chino. (Buena muestra son la invasión de películas, series y documentales chinos en la televisión española)

               La riqueza en China está circunscrita a pequeños grupos de élite (grupos que exigen alta calidad para su consumo, pero que generan sus beneficios con productos de ínfima calidad), el resto de la población se encuentra en la pobreza ( una familia típica de tres miembros gana alrededor de 9,000 dólares al año., mientras que en España la renta percápita es de 32.230 dólares; aunque en los últimos diez años los chinos la han multiplicado por cuatro: En las zonas rurales, el ingreso promedio disponible baja a 1,000 dólares - el 56% de la población -, pero en las grandes ciudades chinas como Shanghai, Beijing y Shenzhen, es de alrededor de 12,000 dólares al año por persona. El 10% de las familias china controla el 86% de la riqueza: que representan 130 millones de chinos, frente a una población de 1.300 millones ); lo que muestra que la economía centralizada sigue manteniendo esclavos a gran parte del país a favor de una minoría rica.

                No puede ni debe considerarse ése modelo económico como referente para occidente, ni como alternativa al estado del bienestar generado en Europa (y menos sin los elementos de control y transparencia que permiten los sistemas democráticos), aunque las circunstancias económicas hayan llevado a países como España a solicitar ayuda financiera (a cambio de permeabilizar el mercado a los intereses chinos).

                   Si se quiere sostener el modelo europeo habrá que considerar la necesidad de establecer, no sólo criterios de racionalidad comunitaria (UE), si no criterios de compra de bienes o la realización de negocios con aquellos países, empresas, multinacionales que acrediten fehacientemente, un modelo de producción que traslade valores al mercado. Es decir: no basta con producir de cualquier manera, hay que producir teniendo en cuenta el bienestar de la sociedad, de los trabajadores y sus familias, del medio ambiente y de la sostenibilidad de la economía; además de ser permeables a las necesidades de la sociedad. Y para ello es decisiva la opinión de los mercados (pero no los mercados tradicionales, si no los de consumo). Quienes tienen en su mano cambiar la economía no son sólo las grandes multinacionales, si no también los consumidores finales (sobre todo si se les dota de herramientas eficaces para ése fin).

La economía está en manos de élites (tanto en el capitalismo de Estado como en los Estados capitalistas); es bueno que demos participación a los consumidores europeos para que realicen consumos conscientes y premien a las empresas consumiendo sus productos si éstos se han generado observando los parámetros señalados. Así, sí que sabremos que nuestro dinero premia a aquellos que generan bienes atendiendo no solamente a los beneficios. Atender sólo a los beneficios ya sabemos a qué conduce.

lunes, 1 de octubre de 2012

Criterio


              Hace un par de temporadas, visionando por la tele un partido de fútbol, me sorprendió un ex - jugador profesional que había sido contratado como comentarista por una cadena de televisión. Su relato del partido era muy didáctico, hasta el punto de desentrañar ideas básicas o elaboradas sobre estrategia y evolución del juego. Hasta el punto que llegó a engancharme su discurso (que más parecía una clase práctica). Y me sorprendí esperando a que esa cadena retransmitiera un partido para sintonizarlo. La competitividad de las cadenas llegan a extremos increíbles (contratar personas con aspectos parecidos a otras de la competencia, buscar personas parecidas a artistas conocidos, copiar el lenguaje, o el tono de voz e incluso – si es posible – copiar una personalidad completa) pero estaba claro que a este chico no le podían copiar del todo.
              El secreto lo desveló él mismo: Criterio.
             Era la palabra que empleó reiteradamente en las retransmisiones y que definía su propia personalidad: criterio.
          Una de esas palabras que marcan la diferencia y que tanta falta hace en el mundo de hoy, donde los objetivos están por encima de todo criterio que no sea estar por encima de. Así nos va.

           Examinas lo que hacen y cuando parece existir un criterio éste se tuerce a favor de otros intereses, otros criterios.

       Objetivo: el poder, con el que se obtiene todo sin necesidad de sabiduría y criterio alguno.

            The New York Times le dedica hoy (2 de octubre) parte de la portada a España. El artículo parece la crónica de una muerte anunciada. No hay soluciones en Europa ni horizonte que las vislumbre. Parecía que en España el problema giraba entorno a la credibilidad del anterior Presidente del gobierno, pero los hechos demuestran que ya no era un problema de credibilidad sino de inercia. Inercia por la que las ingentes cantidades de dinero que se generaron en el país se destinaron, en un proceso autoalimentado, a actividades especulativas relacionadas con la construcción.

                    Faltó criterio para desarrollar un modelo urbanístico sostenido, equilibrado y ajustado a los propios recursos naturales y se apostó por dejarse seducir por la demanda para, al final, estar por encima de ella en un intento de exprimir la gallina. Y como suele ocurrir en estos casos donde la euforia se apodera de empresas y dirigentes, la burbuja estalló en el momento menos adecuado y con la explosión se abrieron las puertas del abismo: Los impuestos no llegan a sostener la estructura burocrática del país, se pone de manifiesto la insolidaridad intraterritorial (azuzada desde la transición con distinciones históricas inconsistentes) y los mercados se tiran como carroñeros sobre los despojos del país mientras Europa central muestra que la UE era, más que una unión con proyectos de futuro, un conjunto de intereses comerciales de los estados. Todo lo construido en Europa está en el aire y puede que, pronto, esté por tierra.

                 Todo por falta de Criterio. 

 

 

 

 










lunes, 10 de septiembre de 2012

Lo aparente y lo real (II)





              Éste fin de semana estuve unas horas con un grupo de amigos; la conversación no pudo girar en otra dirección que no fuera la presente crisis y los excesos que soportan los jóvenes titulados para abrirse camino y estabilizar sus vidas. Y se tiende a achacar todo ello a un problema de ideología política. No me lo parece: ¡Es la condición humana la causante de esta situación! Todos aquellos que vivimos la transición y que creímos en la posibilidad de un mundo perfecto se han venido desengañando (unos más pronto y otros más tarde) y la crisis va a poner todo en su sitio de partida (creo que para darnos la oportunidad, entre todos, de construir una mejor sociedad reforzando los valores de siempre y relativizando – en su justa medida – las riquezas y abundancias del pasado, que tanto ciegan a las personas). Al menos será así para aquellos que la edad nos ha permitido valorar situaciones históricas diferentes.

                 Es posible que los jóvenes sigan en restricciones más años. Es posible que para muchos de ellos haya penurias económicas graves. Es posible que tengan muchos sacrificios. Pero tengo la esperanza (casi certeza) de que vivirán, también, una época de esplendor y espero que cuando llegue ésa época hayan cultivado valores positivos (a la vez que se les haya desarrollado la sabiduría interior) para que puedan vivir y construir una sociedad más propicia a la solidaridad, al compromiso y a los principios y valores que hacen posible que los hombres puedan convivir en paz y armonía. Ojala les llegue esa época y la puedan disfrutar y dejar como herencia a sus hijos y nietos.

***

Este blog llega a su fin. Lo inicié como un instrumento de desahogo y ha cumplido con creces su cometido.

No está escrito en él todo aquello que me preocupa, ni siquiera la multitud de anécdotas vividas; pero da a entender lo suficiente para poder contemplar rasgos de una vida humana cualquiera (de clase media - media) en una democracia occidental latina.

Tal vez, de seguir el blog lo haga por el camino de la anécdota o de la fabula o del relato. No lo sé con certeza. Sí sé que quiero repasar los artículos, pues no estoy satisfecho con la mayoría de ellos (de algunos no me gusta el tono, de otros la manera de abordar el tema…) y dejar los textos de mi desahogo más acordes con la visión alcanzada. Algo haré (tal vez anotaciones marginales).

En estos seis meses ha habido casi 1300 entradas y más de una decena de países han entrado a ver el blog. No se hizo propaganda del mismo, ni siquiera entre las amistades cercanas; se dejó que fuera el destino quien obrara y estoy más que satisfecho. Desconozco las personas que han entrado a curiosear, y también desconozco sus motivos. No sé si he podido aportar algo o no – pero está claro que nada nuevo hay bajo el Sol que afecte a la condición de la naturaleza humana que no la haya afectado en el pasado, hace cientos o miles de años. Y agradezco el seguimiento numeroso realizado (sobre todo en Rusia, en Alemania y en EEUU).

Si alguien esperaba algo más … espero no haberle decepcionado. Si alguien cree que falta de cumplir algún compromiso basta que lo exprese e intentaré satisfacer lo pendiente.

Nuevamente les doy las Gracias (Atentamente,)

lunes, 27 de agosto de 2012

Las grandes empresas, el Estado y los ciudadanos.

             Es importante que sepamos que la riqueza del país y nuestro bienestar social dependen, en gran medida, de nuestra actividad empresarial y por tanto de nuestras industrias. Donde se encuentra las industrias hay empleo, estabilidad social y riqueza que se expresa en la multitud de servicios que se dan a la sociedad a través del Estado. Sin embargo, es común observar cómo la relación de las empresas con los ciudadanos ha decaído en calidad hasta llegar a un estado de bronca generalizada. En etapas anteriores, el Estado, y sus normas, que regulan las relaciones entre las empresas y los ciudadanos, exigían de las empresas la garantía de la prestación de servicios y bienes; de manera que eran las propias empresas las que debían asumir los fallos y errores que se produjeran como consecuencia de su actividad empresarial. En ese sentido, eran las empresas las que debían prever y subsanar las consecuencias negativas de sus relaciones con los ciudadanos. Ello ha cambiado notablemente. En la actualidad son los ciudadanos los que deben sostener la causa de la prueba (aunque carezcan de conocimientos para ello). Los excesos de las grandes empresas (y la dependencia que el Estado tiene de ellas) hacen casi inviable una relación contractual equilibrada entre consumidor y gran empresa. Los abusos aparecen por cualquier lugar. Una sencilla reclamación te cuesta dinero. Y la prepotencia de estas grandes empresas no encuentra respuesta en las instituciones que deben regular esta actividad. Hasta las oficinas de reclamaciones parecen carecer, ya, de función efectiva.

15 M (II)




              Seguro, seguro que se ha estudiado las reivindicaciones de fondo del 15 M (o deberían haberse estudiado, de no ser porque la crisis está atemorizando a toda la sociedad, incluido a los grandes partidos; puesto que los más pequeños, y las organizaciones más radicalizadas, están encontrando en ella una oportunidad para arrastrar a la sociedad a callejones sin salida que les permita trasladar el mensaje de una revolución que les permita pasar a la historia (o dar un gran pelotazo); aunque sepan de antemano que esas revoluciones no sirven, en definitiva, más que para retomar postulados pasados con cuyas experiencias se ha frustrado las esperanzas de la sociedad).
         Debe, o debería, existir el temple necesario para sacar conclusiones positivas de esta crisis que estamos viviendo y del malestar previo (manifestado en el 15 M) que señala la verdadera causa del alejamiento constatado entre la sociedad y sus representantes políticos. Y debe, o debería, analizarse con objetividad y en profundidad para evitar que los grupos oportunistas puedan tomar las riendas (o parte de ellas) para arrastrar a la sociedad a espacios autoritarios donde los fines vuelvan a justificar los medios eliminando los instrumentos de equilibrio y rectificación (que es lo que hacen posible, en realidad, la sensación de vivir en un estado democrático).
             El 15 M pide, en esencia, que esos instrumentos de equilibrio y rectificación sean más visibles, o al menos se tengan acceso a los mismos y, de alguna manera, se pueda participar e influir en los mismos. La responsabilidad, más del PSOE que del PP, es crear nuevas formas de participación social en el seguimiento de las políticas locales, regionales, nacionales y supranacionales; siendo más permeables a la opinión pública (sobre todo cuando se sabe que ésta está cargada de razones) y poner el partido más a disposición de los ciudadanos que a la orientación de sostener el poder a cualquier costa. Los ciudadanos necesitan ver reflejadas, en gran medida, sus aspiraciones sociales en los partidos y gobiernos que dirigen la nación (y necesitan verlo con claridad meridiana) o al menos saber que existen cauces eficaces de influencia sobre los partidos que gobiernan, o pueden gobernar, más allá de las elecciones periódicas. Y ello es necesario porque se partió de una premisa autoritaria y revisionista, en la construcción de nuestra democracia, que ha de ser superada.
                   Es cierto que los partidos pueden estimular posiciones radicales y esgrimir, autoritariamente, nuevas razones para proseguir por el sendero del autoritarismo democrático; pero esa no será la respuesta correcta, y de llevarse a cabo proseguiremos con un nuevo ciclo basado en los principios ya conocidos que nos han llevado a esta desmoralización nacional.
               La democracia no es (o no debe de ser): yo tengo los votos, yo mando lo que quiero e impongo los criterios de mi mayoría (aunque estos criterios no tengan nada, o poco, que ver con las aspiraciones de la sociedad; por muchos votos que respalden al partido gobernante). La democracia es ser permeable a toda la sociedad y crear los cauces para que el sentido común sea el que prevalezca sobre los intereses puramente partidarios. Los partidos deben de ser verdaderos cauces de la expresión popular y no meros instrumentos para la consecución del poder.
              A pesar de la crisis (o tal vez por causa de la misma) la sociedad y los paridos políticos, tienen la posibilidad de crear un marco nuevo de participación donde los ciudadanos se sientan mejor representados y esa oportunidad debe de estar en manos del PP y PSOE, especialmente del PSOE; es una responsabilidad histórica.




 

Jethro Tull - Wond'ring Aloud (Live-HQ) 












martes, 31 de julio de 2012

De la Guerra Fría a la crisis del modelo de desarrollo.



                   Es difícil encontrar un modelo social de desarrollo económico equilibrado que tenga soluciones positivas para todas las tensiones que genera el propio ser humano y sus ansias de acaparar bienes y satisfacciones, y a la vez la necesidad de encontrar un equilibrio espiritual que le permita aceptar todas las vicisitudes de su condición (más allá del mundo material que nos rodea).

            Dijo Javier Solana en 2010 que el modelo a seguir (muy a pesar de su anhelo) era el modelo chino, de economía centralizada y aseguraba que nos acercábamos al fin de la historia (dialéctica entre Lenin y Fukuyama, sobre la prevalencia del comunismo o capitalismo) dejando entre ver que los hechos mostraban la mejor adaptación del modelo comunista a la limitación de los recursos que posee la Tierra. Posiblemente fue una conclusión precipitada; el ser humano no se adapta fácilmente a un modelo que coarta las opciones individuales (creatividad, propiedad, libertad de opinión y pensamiento, libertad sexual…) que representan el camino – inevitablemente - a recorrer por el conjunto de la humanidad en busca de la liberación personal y espiritual; camino que una vez recorrido muestra los errores cometidos, pero también los aciertos, y el destino y los retos personales se ven con más nitidez, con más certeza.

             Así que las sociedades deben permitir (además de obligar al trabajo, a la aportación al Estado, encaminar hacia la generación de prole…) la crítica del propio sistema (como elemento de perfeccionamiento del mismo – por mucho que los dirigentes del mismo no vean tal necesidad), la experiencia de caminos diferentes que abren nuevas experiencias personales y facilitan el reencuentro espiritual.

             Europa, modelo que tercia entre el control del Estado, las libertades individuales, el libre comercio, la protección de los más desafortunados… está en una crisis generada por su propia evolución. Crisis que se ha de superar, porque el modelo europeo es el mejor modelo posible (al menos para los que aquí vivimos).

               Los excesos generados deben dar opción y posibilitar el control ciudadano (lo que equivale a una mayor democratización del sistema); siempre habrá riesgos y siempre habrá excesos (errores promovidos desde la propia naturaleza humana) es inevitable.

               Tal vez no todos vean una sociedad perfecta, tal vez nunca se alcance para todos… pero ése es el camino a recorrer.

            Contamos con instrumentos versátiles, innovadores y capaces de encontrar soluciones a cualquier escenario (más allá del miedo): como lo son la inteligencia al servicio de la generosidad y la humildad.


Dicen que es verdad
que se oye hablar
en las noches cuando hay luna en las murallas.
Alguien habla.

Nadie quiere ir
en la oscuridad
todos dicen que de noche está la Alhambra
embrujada.
Por el moro de Granada.

Dicen que es verdad
que su alma está
encantada por perder un día Granada
y que lloraba.

Cuando el sol se va
se le escucha hablar
paseando su amargura por la Alhambra
recordando y llorando por Granada.

Dicen que es verdad
que nunca se fue
condenado está a vivir siempre
en la Alhambra
y a llorarla.

Al aterdecer
cuentan que se ve
entre sombras la figura
de aquel moro
hechizada.
Por perde un día Granada.
Dicen que es verdad
que su alma está
encantada por perder un día Granada.
Y que lloraba
cuando el sol se va
se le escucha hablar
paseando su amargura por la Alhambra
recordando
y llorando por Granada



miércoles, 11 de julio de 2012

Dinero y derechos.



                     Se intuye que esta crisis es el resultado de huidas hacia adelante ante momentos y situaciones , en las que se han impuesto criterios populistas (aunque ello conllevara actuar contra principios en los que se fundamentan las normas que nos rigen, no sólo socialmente, sino también en nuestro entorno más inmediato). Cada vez que se huye hacia adelante se deja algo pendiente de resolver, algo sobre lo que tarde o temprano se habrá de volver para solucionarlo, porque distorsiona los criterios de convivencia (criterios económicos, sociales o morales).

                        Si huir hacia delante es el resultado de verse en un compromiso de contradicciones (con las que el gobernante se identifica) estamos perdidos.

                     Se ha hablado de derechos… constantemente de derechos…. Hasta llegar a la estupidez de confeccionar anuncios en los que alguna cara famosa animaba a proclamar el “derecho” a tener unas gafas de tal o cual marca (como si los derechos se pudieran reducir a conceptos de satisfacción de caprichos individuales). Y si tenemos en cuenta que el protagonista de ese anuncio era un artista significado con la izquierda podríamos entender la "inclinación" generalizada de la izquierda española en sostener "valores" (que no merecen sostener esa condición de valor) y que es producto de una posible euforia que alejaba a nuestros gobernantes de los verdaderos "valores" (que poco o nada tiene que ver con la satisfacción de caprichos). Un capricho no es un valor.

                  En esa marea de "derechos", en la que para nada se hablaba de sentido común, nos encontramos ahora (en que nos alcanzan las contradicciones pasadas y la falta de criterio sólido, en forma de crisis) que por mucho que apelemos a "derechos" (aunque sean los derechos humanos) estos no se pueden sostener si no se genera cierto grado de riqueza que permita sostenerlos.

                   Todos y cada uno de los derechos constitucionales que conforman la configuración de nuestro Estado precisan de un respaldo económico para sostenerlos. Los políticos lo sabían, los economistas lo sabían, los banqueros lo sabían y la práctica totalidad de los  ciudadanos saben que en el seno de sus familias no se pueden atribuir derechos si no entran salarios que los respalden (y dentro de ese reducto íntimo se sabe que más que de derechos se ha de hablar de hechos concretos y de naturaleza económica para poder destinarlos a bienestar, y desde ahí hablar, más que de derechos, de posibilidades acordes con los ingresos percibidos).

                     Así pues, nuestros impuestos representan, en potencia, el conjunto de derechos de nuestra sociedad; y el uso que se hace de ellos determina nuestro presente y futuro, y el de las generaciones que nos preceden. Esta grave responsabilidad se elude cada vez que se toman decisiones cortoplacistas (con falta de criterio y sólo pensando en salvar el momento); se elude cada vez que se huye hacia delante para salvar el puesto o el sillón; se elude cada vez que se apela al sentimentalismo de los ciudadanos en vez de a su sentido común.

                       Nuestros impuestos representa las posibilidades reales de derechos presentes y futuros y quienes los gestionan están gestionando el fruto del trabajo de millones de personas que se han dado una Constitución que proclama unos derechos que sin soporte económico no se pueden sostener.

                    Nuestra Constitución es redistributiva y marca las directrices de un marco social y económico que permite unos elevados niveles de bienestar (siempre que no se banalice el sentido real de lo que significa un derecho). Nuestra Constitución no es capitalista, es de derecho social y debemos apegarnos a los principios de racionalidad (principios que deben permitir garantizar ciertos niveles de derechos en las generaciones futuras).

                     Las alegrías de gasto y despilfarro han dado como resultado la pérdida de derechos en millones de familias españolas (y ello es el resultado de mala gestión de los impuestos - falta de criterio sólido y sostenido en el sentido común -; probablemente generada por la alucinación que genera la gestión de ingentes cantidades de dinero). Los gestores sociales deben de ver en el dinero que gestionan no oportunidades para promocionarse, sino los derechos de los contribuyentes; derechos que no deben de ignorar, ni mucho menos sustraerse o dilapidarse.

                La mentalidad correcta para el gasto de los impuestos no es concebirlos como dinero que no es de nadie, sino como "derechos sociales" que representan el bienestar presente y futuro de los ciudadanos.

              Y parece ser que esto no es más que el comienzo de un amargo camino cuyo horizonte no parecerá acabarse hasta el 2017.

P.D.: Ahora que la crisis alcanza a millones de familias se empieza a hablar de Derechos reales... esos derechos que tienen que ver con comer todos los días... derechos que tienen que ver con no pasar frío en invierno... derechos a proteger la infancia y a los mayores... Ahora sí que se sabe lo que es un verdadero Derecho. ¡Qué lástima! no pensar antes que no se debe tomar en vano el concepto de Derecho (todo pasará... tarde o temprano... y se volverá a caer en las mismas vanalidades ....los aprendizajes sólo sirven a ciertas generaciones... otras tienen que aprenderlas, porque sólo se aprende en carne propia)


Libertad no me eres nueva 
y recuerdo a duras penas 
que eras mi mayor problema 
mis comidas y mi cena.
Libertad, mi sola amiga
cuando era un inocente
y creía que la gente
era toda amiga mía
por la tarde al Cine Oriente
y de noche con María.
Mi libertad, me siento
un poco, un gran traidor
qué enorme lio es el amor
mi libertad.
Libertad de una señora
que ha pasado la treintena
del amor que uno se inventa
con la Welch a ver si cuela.
Libertad de aquellas chicas
que me amaron en la escuela
de una trampa por si picas
de un catorce en la quiniela,
libertad, te siento lejos
y la culpa es solo mía.
Mi libertad
no sabes cuanto me arrepiento
de haberte puesto tantos cuernos
mi libertad.
Libertad de los anuncios
de jabones para actrices
de los tacos de los dedos
con que hurgarme las narices.
Libertad de un libro rosa
de los actos espontáneos
de consejos y regalos
que dan en televisión,
libertad de una mentira
que no tiene solución.
Mi libertad, que sabes tu si es un error
caer de lleno en el amor
mi libertad, mi libertad
(Desde el momento en que me fuí)
Un claro dia, mi libertad
Mi libertad
(Para poder mucho mejor)
Vivir mi vida
Mi libertad
(Dieciseis años conducir)
Sin el carnet, mi libertad
Mi libertad
(Hacer lo que te venga bien)
Sin un por qué
Na, na, na, na