Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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sábado, 22 de junio de 2019

Entre ceja y ceja: El Tercer Ojo


A todos la vida nos va decepcionando, mucho o poco, con alguna alegría de por medio, y si hay suerte con la satisfacción de ver en nuestro entorno que vamos saliendo adelante (mal que a alguno le pese) de las adversidades que nos propone el destino, y vamos dando pasos (aunque sean cortos) en la dirección, a veces, correcta, la que señalan los corazones nobles, con ideales y que no se engañan pensando que en tal situación alcanzada o en tal otro puesto conseguido, somos recompensados en nuestros méritos y con ello reconocidos; pues suele acontecer lo contrario, y lo que se alcanza como meta que parece mejor posición acaba siendo y pudiendo ser cárcel de oro, desde donde apenas se puede realizar la gran tarea soñada; pues es hábil la sociedad que nos rodea – no me refiero como sociedad a los ciudadanos o paisanos que cada día se levantan a realizar sus quehaceres cotidianas o a trabajar donde le tocare, sin más horizonte que realizar bien su papel diario (y la que pudiera quedarle pendiente del día anterior; o de aquellas tareas y retos que nunca terminan de abordarse plenamente y siempre “cuelgan en la percha”, al lado de la gabardina o la prenda que dejamos en el perchero para recomenzar una y otra vez el afán de siempre, que parece tener rostro diferente pero siempre, pero a la postre siempre es la misma tarea – “gestionar” con la gente que nos rodea, que es el papel más difícil; y así parece que lo vislumbran quienes se jubilan  y perciben que su trabajo, sus esfuerzos diarios, sus desvelos, sus logros personales – que apenas nadie reconoce o queda en el olvido - a la postre, pudieron no ser otra cosa que perseverar y esforzarse, algunos, en determinados puestos, por pura vanidad o pundonor – Vanidad de vanidades, todo es vanidad, que diría la Biblia) sino que me refiero a aquellos que realmente sostienen el devenir de nuestra sociedad, incluso por encima, en ocasiones, de la voluntad del Pueblo, y aunque sean sumisos a normas y leyes, son los que perpetúan las maneras y el carácter de nuestra tierra, que a la postre no es otra que la de nuestra España.
A veces los imagino con las habilidades propias del pasado, donde madres con hijas casaderas buscaban entre los muchachos el más conveniente en todos los aspectos para su hija (trabajador, buena planta, honesto, algo ingenuo – para dar ventaja a la hija – buena proyección personal, buenas formas y maneras….) y desde ahí se confabulara y coordinara para, entre todos, persuadir al muchacho, si fuera posible, o simplemente tejerle una trampa de tal magnitud y apariencia que no pudiera, en modo alguno, zafarse ni escapar del proyecto familiar creado en torno a su persona. Así lo relata la película protagonizada por Fernando Fernán Gómez (Faustina, creo que se llama) donde es castigado a ser demonio arrojado al lago de una cueva para purgar sus desatinos ante una mujer aparentemente taimada que le embaucó y le llevó a la perdición. Y tiene la fortuna, en el trascurso de la película, de además de rememorarlos como causa de su desgracia, ser “rehabilitado” en una circunstancia inesperada, en la cual, un mozo baja a dicha cueva huyendo de la trama que la familia de una chica que conoce, le han montado para cazarle y hacerle esposarse (no solo le acusan de haber estado a solas con la chica, sino que insinúan mucho más madre e hija, hasta el punto de volver loco al padre y este, por voluntad propia y creyendo todo lo dicho por las féminas de su familia, avisa al Alcalde de la infamia que está sufriendo a causa de estar comprometido el honor de su hija y ambos acuden al Cuartelillo de la Guardia Civil para que, escopeta en mano, el muchacho asuma, sí o sí, por las buenas o las malas, la responsabilidad que como hombre ha adquirido y que debe asumir so pena de cárcel) (en la película nos hacen el favor, por evidente “pudor ético-moral” y así no dejar en tal mal lugar a las mujeres que traman, que la edad del actor que representa al muchacho no se corresponda con la de un joven ingenuo, y lo presentan de unos cuarenta años, ya “mayorcete” en la película, pues hubiera resultado bastante indignante ver a un muchacho de apenas veinte años ser atrapado inmisericordemente en semejante red y trama maliciosa a manos de féminas despiadadas que no van a dejar de aprovechar la oportunidad presentada por las convenientemente manejadas circunstancias y apariencias. Así mismo, presentan a la doncella, aparentemente ultrajada, como muchacha, en el fondo también ingenua y bella, que asume el guión planeado por la madre gustosamente, para así desarrollar su rol social de casarse y que en aquella época parecía requisito ineludible para ser considerada mujer honesta y por cuya causa, en especial las madres, ponían empeño en semejante tarea de ir tendiendo redes sobre unos u otros muchachos casaderos).  Fernán Gómez observa, en esta circunstancia, oportunidad para redimirse del rol de diablo y ofrece al muchacho escapatoria mientras él mismo se ofrece "en prenda" a la doncella. Esta al llegar, se desorienta un poco, pues no es Fernando Fernán Gómez a quien ella buscara, pero ante la invitación de este de que acepte ponerlo en el lugar del otro, y ella aceptar, todo se resuelve satisfactoriamente para todos. La chica se casa, Fernando se redime, el joven logra huir, la madre consigue marido para su hija, el padre salva el honor, la Guardia Civil no tiene que hacer de tripas corazón y el Alcalde ve como un problema vecinal se resuelve afortunadamente sin más sobresaltos.
(Tal vez esta primera referencia de naturaleza social pudiera hacer creer que es experiencia personal; no es así, buscan reflejar la sociedad que también fue, y en laguna manera persiste en maneras y fondo para otros ámbitos y objetivos sociales - si estas circunstancias pudieron aparecer se gestionaron con dificultad, con más admiración y pena que gloria. La experiencia personal fue más adversa: Apoyar a una persona creyendo en su maltrato y que era despojada , legalmente, de sus bienes por una concepción machista; y el resultado, cuando ella salió del apuro, fue pagar con mal el bien recibido (sobre marido e hijos), e identificarse con el rol de quien dijera que era su maltratador (como si esa fuera la mejor opción que pudiera tomar por ser la más eficaz para sobrevivir). 

Podríamos pensar que la Administración Pública funciona de manera similar. Desde que se renunciara a cambiar a todos los funcionarios cada vez que un partido ganara unas elecciones y quitara a los anteriores para poner a los suyos, parece que con la Dictadura se consolidara la tarea de fijar un carácter propio en la Administración y, en la Democracia, que ese carácter fuera universal y de servicio con independencia del color del Gobierno que existiere.

Mientras que en la Dictadura resultaba esencial tener buena recomendación para ser funcionario, pues en caso contrario la Administración disponía de los recursos necesario para “protegerse” y esgrimir ante cualquier contumaz intento de transgredir sus procedimiento de cooptación; en la Democracia parece que subsistieron algunos aspectos esenciales de este mismo sistema de cooptación que pudieron ser esgrimidos como idóneos frente a la marabunta de personas dispuestas a ser funcionarios y que mostraban que el “pelaje” de la Administración podría terminar por cambiar esencialmente. Y sin embargo, en algunos entornos sigue subsistiendo esa idea de, por la cual, la idea de servicio (en lo referente al cumplimiento de la legalidad vigente y para todos igual) depende, en algunos casos del viejo adagio que sobrevive desde el franquismo (al amigo el culo, al enemigo por el culo y al indiferente la legislación vigente).

De alguna manera, de subsistir ello no parece nacer de la idiosincrasia de la propia Administración sino de la naturaleza de las personas que conforman la sociedad y desde algunos sectores que han tenido que asumir el papel de gobernar los intereses de pueblos y ciudades teniendo que usar, sus funcionarios, en más ocasiones de las que hubiera gustado esgrimir, la cara adversa de la Administración (en forma de expropiaciones, multas, sanciones, tasas, reglamentaciones, restricciones,….) cuando los ciudadanos perciben que la Administración, a veces, no es tan leal como debe de suponerse para con todos, sino que tendiera a ser más leal con unos que con otros y más tendente al corporativismo (parecen que los tiempo cambiaran, pero siempre hay quien se pudiera anclar, a veces desde las alturas, en estas mismas visiones que desdicen en público y que forman parte de ese mismo doble mensaje que se podría usar desde que los pueblos eran gobernados  desde una mesa de bar jugando al mus, al guiñote o al dominó).

A ese respecto bien parece que no basta de hablar Administración como sólo la más cercana, también los ministerios son Administración, como lo es Sanidad o Educación; y en esos formatos también parece subsistir, en ocasiones, el slogan citado (al amigo…. Al enemigo… al indiferente…..).

Podría parecernos el método de cooptación como un método tal vez anticuado, porque lo que se pretende es realizar bien el trabajo y la función encomendada, con eso debiera bastar; pero no parece criterio suficiente y pleno hacer bien el trabajo.

Recuerdo que en el obituario de un profesional de la psiquiatría constaba como él mismo relataba a su entorno que para tener el visto bueno para poder ejercer la profesión fue a buscar el plácet de un eminente y afamado psiquiatra de especial relevancia en nuestro entorno social, cuando aún estaba estudiando medicina y decidió abrirse camino e intentar la especialidad de psiquiatría. Se narra el proceso de cooptación que resulta, en alguna medida, sorprendente: El Eminente y destacado profesional hizo sentar al aspirante a estudiar psiquiatría en una silla, haciéndole permanecer inmóvil durante un tiempo (que debió resultarle largo e inquietante) para luego de observarle y “evaluarle” sin mediar palabra, le dijera: Serás un buen psiquiatra. Precisa el texto que el aspirante no conocía a nadie del mundo de la psiquiatría (sin conocer a nadie)(algo que parece esencial por ser reseñado en esa despedida vital que le realizan los compañeros) y por ello, tal vez, tuvo que recurrir a que esta persona le evaluara de esta manera tan peculiar. No digo con ello que esta manera de evaluar capacidades no establezca lazos invisibles y emocionales, a la vista del recuerdo que dejó en esta persona y que perduró en el tiempo hasta el punto de rememorarlo en la "despedida vital" por llegar a ser conocido por sus coetáneos colegas. Recuerdo que yo mismo pasé por una situación similar cuando estando trabajando de Guarda Jurado de Montes, sin juramentar aún la promoción mía, un compañero que parecía estar molesto por  versiones de toda índole (incluso contradictorias) que inundaban el ambiente por ser yo objetor de conciencia (y que tiene que ver mucho con esos procesos de cooptación que se dicen ya no existen) decidió llevarme al Cuartel de la Guardia Civil de nuestra ciudad y allí - casi  la circunstancia me pasa desapercibida - quedó mi compañero mirando a una persona sin que yo, en principio, me percatara de ello, y permaneciendo mi persona como despistada esperando a saber dónde se me indicaba dirigirme, recibiera él un “conforme” con el que se me permitió acceder al vestuario de la Guardia Civil  (pues éramos entonces auxiliares de la Guardia Civil y consecuentemente, parecía lógico a juicio de ese compañero que iba observando las circunstancias que gravitaban sobre mi persona, que alguien pusiera punto final – con el tiempo descubriríamos que era otra persona del mismo cuerpo en funciones de Jefe de Seguridad Municipal quien había puesto los obstáculos y no estaba dispuesto a retirarlos; por lo que de poco valió la buena intención de mi compañero). Cuando una persona de ese calibre de mando se te pone en contra difícilmente nada puedes hacer, pues la inmensidad de medios y recursos que tiene a su alcance hacen insignificantes cualquier intento de resistencia que se oponga, aunque sea por medios legales que pretendan una garantía (creo que eso ya quedó explicado en anteriores artículos y no merece la pena reiterarlos de nuevo). Es el poder de la Administración y tiende a ser transversal – como si de vasos comunicantes se tratara – y cuando así se muestra interiormente no se precisan ni documentos, ni muchos argumentos (un no, es no, puede ser suficiente y abundante argumento) e incluso algún juez acaba prestando oídos a argumentos que no se explicitan en la sala correspondiente para poder defenderse de ellos (y siempre existe un motivo hasta para saltarse el procedimiento judicial en un momento oportuno, que se puede esgrimir abiertamente, pero solo a los niveles  funcionariales correspondientes si fuera preciso).

Que existe cooptación parece obvio que al menos existió, hasta el punto de “imprimir carácter” en algunas personas que aún subsiste, al igual que el corporativismo que puede sobrevivir (y este se puede llegar a entender de múltiples maneras y formas, y en ello puede llegar a haber castigos y sanciones que no surgen por una mala actuación del funcionario, sino por exponerse de manera torticera los asuntos – porque es de esa manera como se consigue hacer pasar lo bueno por malo y viceversa, creando un pedigrí propio sobre el cual asentar y mantener un corporativismo que otorga privilegios al quien se adhiere, de toda índole, y con el derecho de aplicar el consabido dicho antes mencionado).  

En este entorno social (donde siempre habrá quien quiera mantener en la sociedad la idea de castas civiles y/o funcionariales, al margen del ordenamiento que señala la Constitución), se debiera estar siempre bien prevenido si se es político y más si se tiende a ser de altura, pues si algo tiene la Administración (hablando transversalmente) es que nada da gratis, de por sí, cuando lo hace a gran altura y, consiguientemente, a veces ocurre que “paga” por adelantado al advenimiento de una autoridad con la finalidad de que esta, en la medida en que alguna decisión le afecte a esa Administración,  “recuerde” (como decía mi compañero Guarda Jurado de Montes) que "le invitó antes a un café en el bar" (como muestra de buena fe e incluso de amistad e incluso de contraprestación – “información interesante” sobre lo que pasa por aquí o por allá)  y de aceptar, o hubiere aceptado por vanidad de sentirse reconocido autoridad (que al igual que puede haber “videntes” que observan el carácter y la proyección futura de un profesional psicoterapeuta o un Guarda de Montes para bien, lo puede haber también para hacer mal) ello acaba siendo “evidente” al entorno, al menos al nivel correspondiente, como fórmula de cooptación al más alto nivel de la ciudad si lo da la Universidad, pues de la Universidad “todo emana” (Médicos, Arquitectos, Ingenieros, Economistas, Políticos, Investigadores, Matemáticos, Químicos, Sociales, Militares, Juristas, Abogados, Jueces, ….) y para ejercer exitosamente una profesión, ha tenido que existir, en esas alturas, algún proceso de cooptación (ya fuera sentando al sujeto en una silla para ser observado por una eminencia, o de pie para serlo desde un Guardia Civil, o en un Paraninfo eminente, ante público engalanado y de muy alto nivel social, o en la defensa de un doctorado ante unos pocos familiares y una élite erudita que prueba, con dureza y a veces sin compasión, al nuevo doctor para decidir a qué nivel es cooptado y bajo que prescripciones o recomendaciones).  Y a partir de ese momento, si entras a formar parte real de ese estrato, tienes el deber de funcionar corporativamente por el bien de tu ciudad, de tu región y de tu nación. Pues ellos hacen posible que seas quien eres y tienen, por ello la capacidad, de que dejaras de serlo.

No sería de extrañar que desde esas alturas se decida el rumbo real (de fondo) que la sociedad debiera llevar, permaneciendo ellos mimos de referencia y refugio, frente a las modas cambiantes, siempre existirá, en alguna manera y forma, un sistema de cooptación que definirá el carácter de este territorio, sobre todo cuando vengan duras. Y por ello mismo, bajo el principio de que los de arriba son como los de abajo (y viceversa) se acaban imitando modelos parecidos en otras estructuras sociales que, a diferencia de las élites que influyen en los más altos cargos políticos – a veces parece que les bastaría con influir en uno o dos solamente para señalar lo conveniente o no – con gran sutileza como la señalada – desde abajo se emula en maneras y formas, tal vez de manera tan chabacana que no sólo da grima sino que acaba siendo evidente y reprochable a la luz de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad; porque si por arriba dicen defender intereses generales, por abajo se esgrimen verdaderas chapuzas bajo los mismos criterios de interés general. Y si el legislador no previó en la Constitución esos procederes es porque en realidad no debieran existir (porque a la definitiva no sería otra cosa que una forma de corrupción consensuada y sutil) y sin embargo parecen sobrevivir transversalmente (tanto horizontal como verticalmente). Y contamina de tal manera todo lo que tocara estas sutilezas, que luego resultara difícil discernir entre quienes son verdaderamente leales al espíritu de la Constitución (y echan una mano honesta, aun desde la distancia, a quien fuere, en determinados momentos) o quienes (aprovechando que el Ebro pasa por Calahorra) hacen de la Constitución un objeto a transitar debajo del Arco del Triunfo de batallas ganadas de toda índole (por las buenas o las malas, por lo civil o lo militar, por persuasión e intimidación o por los juzgados).
Hay quien pudiera pensar que mi situación profesional (en razón de calendarios y festivos) es un premio al sufrimiento recibido (y sin embargo es producto del optimismo con que suelo expresar mis situaciones personales en todo momento y circunstancia, pues en todo - como los chinos - veo oportunidades que otros no ven, aunque estas empiecen con lágrimas y levantando un persiana en los primeros días). Sin querer equipararme con el magnífico Borges, a él, cuando sus adversarios llegaron al poder, le nombraron Inspector de Alcantarillas; obviamente con el nombramiento quería mandar, a la vez, un claro mensaje al entorno, por ser, posiblemente, tan agudo crítico con maneras y procederes. Las Administraciones suelen ser similares en todos los sitios y lugares.  

También alguien podría decir que con estos artículos voy “quemando naves” que sirvieran para una retirada honrosa. Ni siquiera Vds me han dejado nunca esa oportunidad. Desde lo que voy narrando en estas páginas se puede observar que nunca quisieron resolver (al parecer) esta situación honestamente y para ello igual les ha dado apoyarse en la versión de una despechada; como transformar la defensa de una Asociación en una ofensa de precisamente quien los defiende; de considerar que realizar un trabajo honesto y eficaz es un “peligro” para la estabilidad de una Guardería, de una Secretaría, de un Servicio de RyN, y de lo que haga falta, por el motivo que fuere (y que todos se sumasen y, si se contradijeren, otros motivos hay de reserva que ir esgrimiendo uno tras otros para hacer desistir a cualquier defensor de una aparente causa justa: Cumplir el espíritu de la Constitución). Así que son Vds. quienes persuaden de que no haya naves con las cuales poder tener una retirada honrosa después de poner una pica en Flandes; Vds (como lo son ahora C´s, empujando al gobierno hacia la izquierda para conseguir una estrategia ganadora en el futuro, corriendo el riesgo de que luego no haya nada que ganar) son Vds los que obligan a pelear, porque cuando uno echa la vista a tras ya ve de lo que han sido capaces una y otra vez (desde la más pura "cobardía y traición", usando hasta jueces y políticos, que encima no se consideran corruptos sino que hacen un favor a la sociedad: ¡!!Un loco quiere aplicar la Constitución, en nuestros asuntos!!!) Y aún así no he perdido un juicio con Vds. – porque si consideran así el último, que anula todos los anteriores y que pide que se repita el procedimiento jurídico, señalando los abuso realizados por la Administración contra la persona en cuestión, ya se darían Vds mismos con un canto en los dientes si la justicia me hubiera sentenciado, como desafiante, y calificado en términos civiles, como a Vds les señala en sus procederes, estando sujeta la actuación de la Administración a la Constitución (y no siendo ignorante de ese deber constitucional ninguno de quienes a esos niveles de decisión tomaran estas decisiones contra la persona señalada). Obvio que no se pudiera ir más allá por medio de tribunales, de la misma manera que Vds no pudieron ir honestamente, al Derecho, para revocar una carrera funcionarial – tuvieron que  obligar al político de turno, en la más alta esfera de esa Administración, a firmar un documento (por el consabido y llamado antiguamente, artículo 33 – que se concibiera como libertad absoluta a la Administración en el ámbito de su competencia y de sus funciones en cualquier asunto; y, así, hacerlo plegar a la visión de cooptación de veteranos funcionarios).

Si queda Nobleza en esta tierra – más allá de esa película en la que se confabulan contra la fama de una mujer (y que parece que todos quieren hacerla puta, por algo será) – pero que bien también puede ser la de un hombre – y no reblan hasta que la evidencia es tan absoluta que muestra la envergadura de la infamia – ya hace tiempo que en maneras y formas normalizadas (correspondientes a personas que actúan dentro de la normalidad y sentido común) hubieran resuelto no solo aquella circunstancia, si no la presente, donde esa sub-élite se apropia de lo que no es suyo (y persiste en que el problema es de quien se queja y aún no le han hecho callar – sí, encima los indignados son ellos). Tampoco se puede ir aquí a juicio, y Vds lo saben, porque cuando expropian (aunque sea material intelectual) ya, lo hacen por el mayor interés general, el de Vds mismos (porqué cojones se ha de pagar un justiprecio….. que vaya a juicio, ahí donde los tribunales ya nos han sido permeables, una y otra vez a nuestros intereses; haber quien es el abogado "chulo" que lo defiende, sin dejarse "convencer" por el camino de lo contrario, pues siempre es fácil hacerle ver a un leguleyo que absurda causa que pretende defender puede dificultar, enormemente, su carrera profesional y, sin embargo, ser permeable a los poderosos puede salirle a cuenta; porque eso sí, por aquí "sintonizar" con los poderosos se "paga" re-que-te-bien y bien: Puesto alto en una lista a cargo cojonudo por elecciones legales en sufragio popular o a otros acceso a oposiciones y carrera funcionarial… de todo parece que hay y que parece que se observa como "mosca detrás de la oreja").

(Mientras no se resuelva y encamine satisfactoriamente y se rectifique el daño que están haciendo Vds a inocentes – por activa o pasiva – esto habrá sobre la mesa. Un gesto devolviendo a aquellos que con ello le han atados sus manos (ante la injusticia) sería suficiente gesto de nobleza para mí, Sr. y probablemente Vd saliera de eso que yo considero oscuridad que a Vd le puede parecer luz (por ser un anhelo conseguido). Entre de pleno en el terreno del Valor, para eso le elegimos).








viernes, 21 de junio de 2019

Un recuerdo siempre permanente, para un hombre muy honesto.



Uno de los recuerdos que me impresionó cuando estuve trabajando de “Guarda Jurado” en los Montes de mi término municipal, al entrar en el Ayuntamiento y acceder a la carrera de Funcionario, fue una recomendación que me trasladaba el más veterano de ellos, que me adscribieron como compañero y con el cual realizaba las tareas de vigilancia y las rondas por los parajes naturales de mi municipio. “No entres en bares, nunca; y si lo tienes que hacer por necesidad, no te dejes invitar por ninguno; pues son agricultores, y algún día te verás en el compromiso de tenerlos que denunciar; y si llega ese día te recordarán la invitación y te sentirás en un compromiso entre cumplir con tu deber o atender a la conciencia que te reclaman”. 
Tal vez son cosas y precauciones demasiado antiguas, pero que bien nos vendrían que estos saberes de gentes sencillas, se mantuvieran, al menos, en las mentes de las gentes de las que dependen nuestros destino social (y a veces cotidiano); tendrían más margen para reclamar honestidad a los poderosos que siempre están dispuestos a recordarnos favores que nos ofrecieron y aceptamos.
Si alguno de quienes nos dirigen no se hubieran dejado homenajear, algunos de los padecimientos no serían tan necesarios; y desde luego, si ninguno de quien nos dirige se dejara nunca y en ninguna circunstancia, tal vez habría más esperanza para nuestra sociedad de la que hoy tenemos.



jueves, 20 de junio de 2019

Sistema de Gestión Social: La oportunidad del Feminismo: (II)


            El giro en este asunto (el tratado en anterior artículo, entorno a relación madre e hijo) se podría realizar ágilmente si atendemos a una circunstancia que tiende a pasar desapercibida cuando se trata de relaciones Madre - Hijo (porque, sencillamente, es difícil entender que pudiera existir cualquier tipo de causa en la Madre que pudiera llevar a no considerar prioritaria la salud y bienestar del hijo, tal y como nuestra cultura así lo concibe, desde el ámbito religiosos hasta el seglar y civil); sin embargo bastaría señalar que la condición de Funcionaria de la Madre y la capacidad de esta (trabajando con adultos) le hubiera permitido realizar "favores" y "aligerar" trámites para que personas estancadas en puestos de trabajo pudieran aspirar a mejores condiciones laborales con el título de Graduado Escolar y el bienestar (y agradecimiento) que ello proporcionaría a las familias de ese barrio (parece que ello pudiera haberlo realizado con algún familiar cercano, y sin embargo hasta se consideraría, de ser así, un "favor" entendible y al alcance de cualquier sensibilidad que toda persona pudiera tener por el mero hecho de ser persona y con ello corazón). Sin embargo, si los favores hubieran transcendido para que personal funcionarial, también estancado en sus profesiones por falta de Graduado Escolar, hubieran podido promocionar, entonces entramos en otro terreno diferente (en el que incluso entidades sindicales - UGT, CCOO.. hubieran visto "oportunidades" hasta entonces inexploradas) generándose un tejido de intereses al margen de la ley y de la igualdad de oportunidades para todos. También pudiera acudir en la "defensa" de esta presunta actividad, con la finalidad de que no trascendiera, algún político (o varios) que desde que entraran en la esfera política hubieran mejorado su capacidad intelectual hasta el punto de sacarse carreras que hasta entonces no pudieran (ante la admiración del entorno social); y en una especie de confabulación adversa, otros que llegan a la cumbre de la responsabilidad política, se hallaran impedidos (desde sus convicciones morales) a poner punto y final a un drama familiar porque, en su caso, también pudiera haber sido visible que eran distinguidos, tal vez no tan merecidamente y más de cara a un futuro ser permeables a las sugerencias de quienes desde la autoridad académica les distinguen. Desde ese ámbito, si además se incluye la relación que la funcionaria tenía con Fiscalía, Servicios Sociales del Barrio y Policía en el seguimiento de jóvenes y familias problemáticas del barrio, tenemos un coctel espectacular, donde la discreción es esencial y se entiende que se impusiera por medio de la coacción y el miedo a los hijos, particularmente a uno de ellos que retoma la relación con el padre. De ser así, tendríamos implicados desde a los Servicios Sociales del Barrio, parando por la Consejería de Educación y entrando en el terreno, incluso, del ámbito de la jurisdicción Penal (con Jueces y Fiscales), e incluso con prisiones o personas condenadas y habiendo cumplido pena. En ese ámbito de circunstancias y desde la frustración de no haber conseguido con su hijo ese primer objetivo de incapacitarle ahora, después de tener una reciente reunión con un hombre y una mujer (se supone para evitar que todo esto vaya a más) tiñe a su hijo el pelo entre rubio y naranja (tal vez así prospere su "visión" - ya se sabe que los delincuentes de cuello blanco - cuando son funcionarios de este ámbito - se las saben todas).
Es probable que el artículo anterior pueda causar cierta “admiración” en algún entorno; por ello me parece conveniente proseguir y ampliarlo con la finalidad de que se entienda el alcance y la dimensión (y transversalidad) del concepto que he sacado a la palestra. Transversalidad que sin duda puede molestar de alguna manera, de ahí que deba proceder a profundizar en ello, pues el objetivo siempre será preservar las vidas e integridad de las personas, de todas las personas. Y por ello, cuando surge un movimiento social de esta naturaleza, donde la visibilidad de una gran parte de la sociedad pone de manifiesto manera y modos de actuación que se han ejercido sobre la mitad de la Humanidad en razones de género, bien merece la pena, así me lo parece, hacer visibles a otros colectivos y cómo son tratados por los mismos parámetros que el anterior colectivo, pero incluso con menos derechos y posibilidad de defensa (pues se suele acabar por mirar hacia el otro lado ante la magnitud y dificultad de poder enfrentar dicha adversidad, ante el cambio tan profundo que se debiera dar, en instituciones y familias, para llegar a abordarlo con garantías) aunque también participe de semejantes acciones limitantes y en razón de parecidos y similares prejuicios que ahora se combaten para unos sí, pero no para otros; al menos no en todas las Naciones o Estado, como recientemente vemos que ocurre en la prensa. E que incluso esas semejanzas en prejuicios con otros sectores ahora más afortunados, pudieran servir de excusa para no ampliar, con la misma profundidad que se hace con las discriminaciones sexuales; en este ámbito, no solo queda olvidado e invisibilizado (a no ser por puntuales noticias de “excesos” que se llegan a cometer) sino que queda “olvidado de la mano de Dios” pues parece que no hay “pantalla social” suficiente para que todos estos excesos sean visibilizados y reconducidos en la opinión pública (y ello significa que este colectivo no solo observa la parte más adversa de la sociedad, que se expresa sobre su persona negándole derechos y credibilidad normalizada, sino que le resta, además, la oportunidad de tener esas “compensaciones” que hacen que la vida, al menos, sea vivida como una experiencia con aspectos realmente positivos - aunque nada hay que realmente invite a esta sociedad que hemos creado, a celebrar su existencia con cohetes artificiales; pues si algo suele ser a celebrar es que no nos hallan avasallado definitivamente, o arrinconado, en una lucha constante entre visiones antagónicas diferentes y que parecen inamovibles en nuestro país: “Dios hizo el mundo en seis días; pero esta España parece que en uno – cuando hizo el Jardín de las Hespérides -  y se nota, pero que mucho”).  
Se puede llegar a suponer que es, precisamente, esa cuestión por la que la “pantalla social” (que como la de un cine muestra parte de la realidad española) se pueda llegar a considerar que es un espacio limitado y que dar visibilidad a “otros” podría restar visibilidad a lo que ahora es esencial visibilizar (o que, simplemente, podría llevar a cuestionarse, más a fondo, la naturaleza de la sociedad en la que vivimos y esos principios de “fondo” que aceptamos que existen pero que difícilmente la sociedad analiza en profundidad para someterlos crítica).
Podríamos convenir que los partidos políticos no ignoran nada de la problemática social que nos rodea como sociedad (y que ellos si visualizan con mayor claridad lo que la sociedad, en su ensoñación de libertad, procura evitar exteriorizarla y que se vea con claridad, para mejor vivir en conciencia, sobre todo en conciencia). Y sin embargo, asisten como “espectadores” a lo que va sucediéndole a algunos colectivos; incluso aunque realicen seguimientos optan por la prudencia como mejor actitud (al estar implicados sectores tan potentes como los profesionales médicos o las familias); y en esa “observación” y “seguimiento” – cuando se da, que no siempre se da – no suele llevar a “mover un dedo” hasta que la situación se resuelve, ya sea favorable o desfavorablemente para los “inocentes” (que suelen estar por  en medio de divergencias – ya sean por prejuicios sostenidos por profesionales o antagonismos familiares - que vienen de lejos y sufriendo las consecuencias extremas sin saber porqué) y, entonces, realizar una evaluación de circunstancias, en las que todos los protagonistas buscan reafirmar su “papel” como legítimo o apelan al desconocimiento o la adversidad como causa de la tragedia – y siempre habrá gabinetes de abogados dispuestos, a veces, a defender lo indefendible sólo por dinero, sabiendo que la justica suele funcionar bajo principios de “sota, caballo y rey”, por lo que la verdad judicial dependerá de quien mejores medios económicos tenga para poner en juego en un conflicto de esa naturaleza o quienes mejores sustentos político/sociales salgan en su amparo o de la moda de “valores” imperante en ese momento. Y si se acaban viendo graves errores se achacan a impedimentos o situaciones consustanciales, en las que todos pueden salir exculpados – como en casos recientes que expresa la prensa, de manera ocasional, donde errores médicos de envergadura se achacan a muertes súbitas; y cuando no es así, cuando se ve intencionalidad, se “mide” y “valora” lo conveniente y, sobre todo, si alcanza el grado de escándalo social, entonces rápidamente se realiza un proyecto de ley o una ley para “contener” la evidencia de que no todo es tan perfecto como se pretende hacer ver (aunque luego, en los procedimientos judiciales, se sigan “jugando” con las mismas reglas de siempre: Quien tenga la mejor “película montada” tiene las de ganar: lo aparente puede llegar a ser la verdad judicial, y consecuentemente la real: Eso ya lo saben la mayoría de los letrados y gabinetes).
Así que, hasta que llegue un escenario de honestidad social no queda otro remedio que pelear el día a día, con la idea de que llegue ese momento, o al menos, conseguir que esté lo más próximo posible.


martes, 18 de junio de 2019

Sistema de Gestión Social (La oportunidad del feminismo)


En el último artículo de mi blog (La Gran decepción puede llegar con C´s abordo, tangencialmente, lo que llamo un “sistema de gestión social” que parece subsistir de manera inmemorial en la sociedad y que se basa en coacción. La coacción parece un instrumento al que se daba mucho valor ya a principios del siglo XX, por los escritos que pude leer relativos a Azaña; sin embargo, esa violencia de fondo no aparece bien argumentada, tal vez por considerarse una cuestión obvia e implícitamente consensuada. 
Esa coacción de fondo que pudiera existir o subsistir como un  instrumento “paralelo” al ordenamiento Constitucional (y, a veces, al margen de la actividad legal formal) es lo que pudiera ir “visualizándose” a medida que las personas se van adaptando a la sociedad en la que viven y acabar por considerarla parte consustancial e inseparable de la propia sociedad; y que se pudiera resumir en el dicho: “La sociedad es así”; o “el mundo es así”. De tal manera que quien no terminara de concebir esta circunstancia propia de la sociedad tiende a ser considerada persona que no “entiende” el mundo en que vive y no está inserto en él. Es más, si se da la circunstancia que esta persona o estos tipos de personas que no entienden que exista, ni les pasa por la cabeza, que  la subsistencia de una “violencia social de fondo” es real y está presente, casi trasversalmente (en toda la sociedad e instituciones) y, sin hacer caso de esta evidencia, se apegan al espíritu de la Constitución pudieran encontrarse que entra en conflicto, o con Instituciones o en entorno familiares, sencillamente porque no termina de “entender” que sigue estando “vigente” esa forma difusa y no siempre explícita, ni reconocida, de coacción y violencia (y menos en las Instituciones y en algunos entornos familiares), por medio de la cual se están empleando medios “informales” para “resolver” situaciones comunes bajo la idea límite de la aplicación de esas “medidas correctoras” y cuando se da la circunstancia puntual de que alguien no “entiende” esta “advertencia” implícita (por considerarse que es inmoral instrumento a la luz de la propia Constitución o de la Razón entendida como instrumento para el bien común) se puede acabar entrando, de pleno, en objeto y centro de un procedimiento de “rectificación” que recae sobre ese individuo y que puede llegar a ser inmisericorde (sea en el ambiente Institucional o familiar)   - un ejemplo similar, salvando las distancias, se refiere a aquellas personas que consideran que cuando contraen un compromiso de pareja, ese compromiso es de tal firmeza de fondo, de tal veracidad y compromiso, que es indisoluble en el ánimo y en la voluntad de ambos, por lo cual es impensable el engaño dentro de esa relación; y que quienes no actúan bajo ese principio lo hacen porque, de alguna manera, no son leales y fieles ni así mismos ni a los valores propios de las personas que tienen desarrollado un sentido claro de lo “honesto” y de lo “derecho” y del “sentido común” en su acepción más positiva (y por tanto son personas de las que no cabe confiar, porque de alguna manera están "perdidas" o se han perdido en el mar de la vida); y sin embargo podemos ver cómo, en realidad, nuestra condición Humana es capaz de franquear esa línea roja, incluso sin advertirlo a la propia pareja, pues considera (nuestra condición humana) que su concepción de la “libertad personal” está por encima de cualquier otra circunstancia y compromiso, cuando se trata de explorar la propia vida; al menos en este terreno tan personal y aunque implique cierta forma de violencia sobre el así tratado. Hay otros entornos en donde resulta más fácil entender el funcionamiento de estos sistemas coercitivos, como en los entornos rurales donde todos se conocen y existe una “vigilancia social” permanente; aquí es fácil entender que si alguien desafía la “autoridad” (de cualquier naturaleza, Institucional o Familiar) en algún modo o manera habrá un castigo (aunque ello, esa circunstancia específica, no esté ni tipificada ni recogida en la Constitución ni las leyes; pues basta con que sea considerada una ofensa o un perjuicio para que entre en funcionamiento este sistema “paralelo” – e incluso se intente “deformar” la realidad del hecho intentando “inventar”, oficialmente, algo que nunca sucedió sucedió: Por ejemplo, es típico de Aragón una respuesta tal y como este ejemplo que señalo: Una persona entra en un establecimiento y dice: Buenos días (y al no reparar que hay un adversario suyo en ese momento en el mismo lugar)  se arriesgan a que le contesten: ¡Qué me has llamado!!??? - Y el lío, la gresca o el conflicto puede estar servido.
En un entorno social así concebido, se puede alegar no sólo que “el mundo es así” (cruel, violento y coactivo) sino que ello obliga a todos, en ocasiones, a actuar de manera injusta, e incluso arbitraria, ante el hecho de advertir que una situación como esa puede alcanzarle o ponerle en entre dicho, y que siempre se está, de alguna manera, “marcando  el propio territorio” (y dispuesto a ser injusto y a la vez) por si alguien no conoce o percibe convenientemente las reglas sociales imperantes.  Y, de alguna manera, “todo el mundo” conviene en que hay que trasladar ese “mensaje” de manera implícita y por el cual “todo el mundo” tiene que actuar, ante esa crueldad propia de la “vida en sociedad”, de manera injusta en algún momento, y que ello está justificado. Sin embargo, en alguna situación familiar, un hijo, puede ser tratado con crueldad para que este sufrimiento alcance a un progenitor (incluso llevarlo al extremo de buscar su perjuicio definitivo, como pudiera ser la incapacidad); esa crueldad que se pretendiera trasladar  no estaría justificada llevarla a cabo sobre él, para hacer daño al padre, porque, sencillamente, quienes protagonizan esa acción podrían ser su propia Madre, Hermano y alguna Tía (y, consiguientemente, siempre hemos creído que los lazos de sangre debieran ser, siempre, de solidaridad y apoyo; al menos cuando de mujeres se trata, por haber estas conocido los excesos e injusticias que la sociedad puede llegar a cometer en razón de sostener prejuicios sobre las personas - y si se trata de mujeres saben cómo actúa el prejuicio en razones sexuales: la medicación es sagrada para una persona vulnerable en un ambiente antagónico y hostil, con ello no se debe jugar, ni vacilar, porque de lo contrario lo que entra en juego son prejuicios muy graves para la persona en cuestión). Y siendo tan extrema esa acción que protagonizan, no miran el perjuicio que le producen a alguien ajeno e “inocente”; se ha de suponer que lo que defienden estas personas se hallaría más allá de una simple revancha o ajuste de cuentas: Tal vez defendiendo cuestiones o percepciones que no debieran salir a la luz del ambiente social porque, de alguna manera, se les pudiera percibir de manera bien diferente por sus entornos inmediatos. Esto puede ocurrir cuando la Condición Animal (que está incluida en la Humana y forma parte de ella) es capaz de poner la inteligencia de la persona a su servicio e ignorar la bondad propia de la inteligencia que habita en la Condición Humana (que por el contrario busca el bien común), con el solo fin de satisfacer esos instintos impropios de personas que se consideran inteligentes.
Si en todo este proceso de transformación social que significa el feminismo, en términos de igualdad real (como respuesta a una situación de "control social injusta" que supone el machismo respecto de la mujer) y la nueva realidad  que nace se orientara a que el mundo femenino acabara "imitando" las maneras y formas del "Sistema de Gestión Social" ya existente y descrito; es decir, si el poder femenino no renunciara a formas y maneras injustas de Gestión Social que aún sobreviven (obligando a los hombres a renunciar a cualquier forma de gestión violenta de la sociedad), no habremos conseguido nada esencial para nuestra sociedad (aunque se reduzca el número de muertes injustas) pues el objetivo de igualdad real no traerá el objetivo de transformar profundamente la sociedad, sino el de dar acceso a formas de poder y coacción ya vigentes a otro segmento de la sociedad, perdiendo la oportunidad de construir un futuro más justo y honesto para todos.
Todas las normas y leyes que nos hemos dado, como sociedad Democrática, están concebidas para mantener Bienes y Valores en nuestra sociedad y, por tanto, el legislador ha ido señalando un camino claro y evidente en sus leyes, que si se siguen con honestidad, se irá consolidando una Sociedad Pacífica.
La Condición Humana sigue estando presente para todos nosotros (y todos somos rehenes de esa condición), y con capacidad de ejercer distintas formas de violencia sobre el entorno social; si no somos capaces de detectar cuando esa "violencia de fondo" actúa en entornos familiares, sociales e institucionales con fines de intereses muy particulares (y se usan las leyes y su espíritu permitiendo que ese Sistema de Gestión Social que sobrevive degenere el espíritu de las normas que nos da el legislador) seguiremos generando víctimas inocentes usadas de rehenes en objetivos inconfesables y nuestro futuro como sociedad seguirá siendo poco halagüeño.







sábado, 15 de junio de 2019

La gran decepción, puede llegar con C´s.



La actitud de C´s, con sus posiciones y alianzas en la resolución de gobiernos y alcaldías, después de estas últimas elecciones, tiñe de “oscuridad” el próximo horizonte político. Tal vez, señalar, que mi posición personal es, esencialmente, Demócrata y, consecuentemente, mis reflexiones – aunque no siempre se entendieran así – buscan el camino para defender la democracia en mi país (y los valores democráticos, incluso, y necesariamente, más allá de las diferencias ideologías; como requisito ineludible para decir que realmente estamos viviendo en un Estado Democrático y que protegiendo esos principios  – que no es otra cosa que defender la vigencia de esos valores democráticos que definen la propia Democracia -  en el futuro también lo seguirá siendo). 
Es posible que, esta sencilla definición de mi ser y sentir mi país (mi Europa y mi Mundo), pudiera ser desvirtuada con sencillez por aquellos que, sencillamente, señalaran que el hecho de votar, de que todos podamos votar, de que la ciudadanía pueda expresarse en las urnas en una pluralidad de opciones políticas, es suficiente manifestación de que vivimos en un Estado Democrático que garantiza ahora, y en el futuro, el sistema democrático en que vivimos, y que en ese sentido, el hecho de que un ciudadano de a pié se defina como demócrata (y repare en vislumbrar, en todo el espectro político, los signos que definen que realmente se defienden valores democráticos; e incluso se atreva a buscarlos en la misma sociedad en la que vive) puede resultar baladí, intrascendental, prescindible hasta incluso absurda tarea (pues se pudiera decir que de hecho vivimos en una democracia y que si existen comportamientos “incorrectos”, “inadecuados”, “intolerantes” o incluso a veces “totalitarios” en el entorno social o político, podrían estar justificados como situaciones puntuales, extraordinarias cuando afectan al entorno o personajes políticos, propias de un enfado, de un arrebato ocasional, de una frustración pasajera o de cualquier otro signo propio de nuestra condición humana a la que todos estamos sujetos, pero que nunca debería contemplarse como una situación que coloca a quien así procede fuera del espectro de la tolerancia propia de la democracia – por lo tanto plenamente comprensible y justificable (de ahí que cuando fueran personajes públicos los que se concibieran así en un momento dado por un hecho puntual, siempre se brinden los medios de comunicación a “blanquearlos” en programas de entretenimiento, para mostrar que son razonables, e impensable que pudieran llegar hasta donde alguno sugiriera o argumentara que podrían, o pudieran, llegar o haber llegado; y cuando esta “intransigencia” se muestra de manera constante sobre una persona o una situación concreta, el problema no es de la percepción social o política que se manifiesta airadamente, sino de la persona o situación concreta que provoca esta reacción; y obviamente esto lo “sabemos todos” por obvia experiencia personal: siempre hay personas o situaciones que ponen a prueba la paciencia, a veces al límite). 
Desde este pretendido “marco de gestión de la sociedad”, resaltarse como demócrata es una simple reiteración (u obvia “sintonía”, ineludible para atreverse a cuestionar, o defender, “lo que hay” y que parece, para algunos, irremediable que siga existiendo; como si se tratara de la “voluntad popular” que se expresa a través de las más altas y cultas élites de la sociedad a la que pertenecen) llegando a ser declaración conveniente, casi imprescindible (para defender una u otra postura), sobre todo si se realizan reflexiones sobre el entorno social y político en que se vive, y se intentara, en ocasiones, cuestionar formas y procedimientos en nuestras sociedades que se tienen por asentados e innecesarios de revisar; incluso se puede considerar una incomodidad, que es irremediable sufrir, en ocasiones (casi desde el malestar, o tal vez desde cierto gesto de indignación o desprecio con el que se pretendiera descalificar a quien cuestiona dichos “procedimientos” – aunque no llegara, aún, al extremo de señalar que pudieran considerarse, estos procedimientos que parecen instalados en nuestra sociedad desde tiempo inmemorial – desde las decisiones del señor feudal, pasando por los comentarios en las partidas de guiñote, tute o dominó en el que las fuerzas vivas de los pueblos de España, personificadas en torno a la mesa de un café de pueblo, pudieran determinar el infortunio irremediable de algún joven u hombre maduro que dificultaba los planes de la autoridad o simplemente se considerara rebelde o reiteradamente molesto inoportuno, o decidir sobre el devenir de alguna joven o mujer bien parecida que alteraba la tranquilidad del pueblo, de los hombres y de las familias del lugar por su belleza natural – aunque no fuera plenamente consciente de las posibles peligrosas “energías” que se desencadenaran ante su presencia).
Se pudieran considerar totalmente innecesario tener que explicar, o revisar, un sistema que define y proporciona estabilidad en la “gestión de la sociedad” - y que probablemente esté “homologado” como democrático en nuestro entorno europeo y adaptado a nuestra idiosincrasia de manera óptima - pues “cumple a la perfección su función” (y que, probablemente, cuando se tiene que llegar a ciertos “extremos”, que nunca se podrían confesar abiertamente a la propia sociedad a la que se gestiona con ese “perfecto sistema homologado”, se hace, sin duda alguna, “habiendo agotado todos los cauces necesarios”, habiendo constatado “una y mil veces” las conclusiones a las que se ha llegado, y consecuentemente, al ser un sistema “siempre garantista”, las decisiones “extremas” también se tomaran desde esa “misma garantía”, aunque el interesado no “se entere” ni nunca fuera advertido convenientemente ni nunca se le hubiera dado oportunidad abierta de demostrar “su verdad”; como si existiera un “desahucio social”  se expropia lo que le pertenece por derecho y se reparte entre la “elite” y como si de un enfermo terminal se tratara se “pronostica” un final adverso, del cual nadie preguntará muchas circunstancias más de lo conveniente, y que se intuye determinado por alguna contrariedad extraña o estrepitosa; con un epílogo consabido: “por fin descansamos todos": “problema eliminado”. Lo más lamentable de estos procesos (si realmente sobreviven como parece) es que suelen ser irreversibles cuando salen bien, que se antoja ser casi siempre; y más lamentable es cuando detrás de esto se halla un interés particular de un grupo de personas “influyentes” - en el entorno de una ciudad o de una población - capaces de “presentar” situaciones de personas de manera bien distinta, torcida y torticera, a aquellos que deben iniciar y llevar hasta el final dicha “exclusión” de una persona, incluso hasta las consecuencias más adversas, con la finalidad de apropiarse de unos bienes (aunque sean intelectuales) que les resulta caprichosamente interesantes y con los cuales o pueden enriquecerse o aumentar su prestigio personal o de grupo y, con ello, aún más su influencia en el entorno de la ciudad o de la población a la que pertenecen (influencia que se antoja plenipotenciaria, a tenor de las consecuencias que pueden llegar a ocasionar, y siempre a cubierto de toda responsabilidad, pues en otros recae el “deber” de “eliminar” el obstáculo en base a criterios bien fundados de “desahucio”, eso sí, con las garantías propias de la nobleza de aquellos mismos que piden “eliminar” el problema).   La cuestión se traslada a que quienes “ejecutan” las decisiones finales, siempre con “garantías”, en una hipotética ocasión como la que se expone, se pudieran acabar por sentirse incómodos o hasta ofendidos (tal vez por verse señalados o reprochados desde líneas como estas) porque únicamente cumplieran su “función” de la manera en que “todos” esperaban que la cumplieran y asumiendo una “responsabilidad” que “todos” deseaban que asumieran porque, sencillamente, “esto” – este sistema de “gestión de la sociedad” -  siempre hubiera funcionado de la misma manera (desde siglos y siglos atrás; afín de cuentas no es más que “otra faceta” de la voluntad del Pueblo).  De ahí que, probablemente no dispongan su ánimo a examinar si fueran o hubieran sido manipulados para que se produjera un “hecho” que permitiera a “otros” obtener, impunemente y contra ley, beneficios y oportunidades (en cuyo caso estaríamos en un escenario en el cual difícilmente se puede señalar convicciones personales democráticas, o de bondad de carácter, para defender una actuación de esta naturaleza, cuya finalidad principal es el expolio de lo ajeno sin reparara en los medios con los cuales se “eliminará” el obstáculo; y como ya sabemos por Maquiavelo, de quien algún erudito dice se inspirara en nuestro Rey Católico del siglo XV, muy de nuestra tierra, si el objetivo es conforme al pueblo los medios para conseguirlos carecen de importancia pues “todos” convienen en la “bondad” o “conveniencia” del fin que se pretende conseguir); y posiblemente sobre consecuencias “añadidas” no se preocupen los que tienen que “ejecutar” la voluntad del Pueblo porque, de alguna manera, siempre fuera esta circunstancia una consecuencia colateral que suele darse (también en el Historia de nuestra España); si aún así se quisiera realizar una “observación al alza” de estas consecuencias que viene a beneficiar a los que piden “acciones contundentes y ejemplares contra un obstáculo” la capacidad de “maquillar” las situaciones de personas que resultan “molestas” viene de “lejos”, es histórica en nuestras tierras de España, y dotada de tal grado de experiencia que hasta en los tribunales, si es preciso y el caso lo requiere, “tragan” algunos jueces lo infumable y solo explicable en la intimidad de ambientes cuasi de confesionario. Si fuera posible conseguir eso en un procedimiento sujeto a garantía jurídica que queda plasmada en un procedimiento y en una sentencia escrita, ¿qué no se conseguirá si este tipo de garantías no existe y se sustituye por una “escenificación” ante un pequeño “auditorio” de pocas personas (que son las encargadas de tomar o consensuar decisiones) predispuestas a creerse lo “indigerible” en privado?
Precisamente de esto va este artículo, de la “manipulación” que existe “de fondo” en la “percepción” que se brinda a aquellos que deben de gestionar las cuestiones de nuestra sociedad y, consecuentemente, las cuestiones de nuestra política Local, Autónoma o Estatal, y que es motivo - esa percepción excepcional y contradictoria que parece que siempre interesa mantener en algún momento dado - de verdadera preocupación para personas que, como la mía, observan que no es una “percepción” despojada de interés particular (y consecuentemente objetiva) sino por el contrario es una “percepción” interesada, en primer lugar, desde el plano material, pecuniario y de poder, pero que se van adornando con cuestiones morales, éticas o de gestión que parecieran que la complementan y justifican plenamente. Son esas “manipulaciones” las que ponen en “peligro” y hacen dudar de que realmente estemos viviendo una Democracia Plena (y no en una versión elitista, donde la voluntad de una minoría, capaz de percibir a la inmensa ciudadanía como una “masa”- más o menos ingenua o necesitada - sobre la cual fuera legítimo, en momentos determinados, hacerla cargar con todo tipo de abusos, mentiras y manipulaciones, por su propio bien, para conseguir que se encamine hacia una dirección determinada y obtener con ello objetivos concretos). Ejemplos de estas manipulaciones a gran escala son las recientemente observadas en las elecciones sobre el Brexit – donde las mentiras fueron justificadas posteriormente por quienes las lanzaron para ganar el referéndum; y si las lanzaron era porque necesitaban juego sucio para ganar; o cuando se ocultaba a la población europea las “causas de guerra” entre USA/URSS, y que en su día el Partido Verde Alemán pudo acceder a ese documento por medio de los Tribunales y a continuación hizo públicas (mostrando que las guerras no eran inevitables sino resultado de un protocolo calculado e inexorable, donde la población civil resulta “engañada” y conducida a la guerra, como hecho ineludible y patriótico, porque existen “botines de guerra” – se pierda o gane – reservados para unas élites económicas del propio país. Una de esas causas de guerra era el bloqueo del estrecho de Ormuz; precisamente estos días noticia por conflictividad).
El hecho de que el título aluda a C´s estriba en que el análisis de estas circunstancias de “manipulación” de líderes pasa en estos momentos (que creo que son decisivos), también y sin duda alguna, por ese partido; pues es como una tradición que se tiende a instalar en los partidos (como si de un ADN se tratara) por el cual se suelen medir todas las circunstancias, que se han de afrontar, en términos de “evaluación de beneficios particulares”. Lo conveniente en esta ocasión es establecer, al menos, “un equilibrio” en el que tienda a primar de manera constatable y constatada, los valores esenciales democráticos de nuestro País por medio de los valores democráticos que dicho partido dice defender, no sólo en su fundación como tal o en sus estatutos o en su programa sino, incluso subordinándolos al Interés General de preservar los valores democráticos de nuestro Estado (que es, obviamente, lo que ha venido a señalar su cabeza de lista en Barcelona; y que representa un ejemplo a seguir para todos, transversalmente, y en especial para sus líderes principales).
Dejarse llevar por tentación de “visualizar” una debilidad clara en el actual líder del PP, le hace “apreciar” una oportunidad de “fagocitar” al partido conservador en un próximo envite electoral, pero es un “espejismo” que le perjudica, gravemente, a C´s y a nuestra democracia en España. En primer lugar porque esa actitud debilita enormemente la intención inicial de C´s de ocupar el centro político (debilidad que ya se percibe abiertamente como renuncia a defender valores esenciales de partido democrático para hacer posible los pactos con el PP - PP que va enlazado con Vox); en segundo lugar porque abandona la idea original de “ser parte y actor” de la renovación política en nuestro país cuyo objetivo era acercarnos a una “percepción” europea de la Democracia, donde las maneras y formas democráticas resultan esenciales  (con valores que superen la idea de resucitar o seguir manteniendo en el candelero las heridas de la pasada guerra civil; y ser capaz de profundizar en aquél trágico acontecimiento para poner bases sólidas que nos alejen de esa percepción, que ha venido subsistiendo en la derecha española, de que aquél franquismo (con su guerra civil) fue y siempre será considerada una opción “legítima” a un pretendido “callejón sin salida” que se observe en el horizonte de nuestra democracia. Conseguir superar esa situación Histórica de nuestro pasado (con un acuerdo PP, C´s y Progresistas, equivaldría a una percepción europea de la democracia simétrica a la actitud que se ha tenido en Europa con el nazismo).   Y sin embargo, C´s se va al otro extremo al “blanquear” a VOX – Vox que sabe que ha aterrizado, pero aún no sabe de verdad de dónde despegó, ni cuando, ni quién lo decidió, ni quien lo impulsó, ni con qué finalidad ni objetivo esencial, ni cuáles son las verdaderas intenciones de quienes les han dado esta “hoja de ruta”, ni la finalidad última del “guión de interpretación”; pero sí saben que ello les hace prosperar, pero sobre todo, aún no saben el precio que les podrán tarde o temprano y que todos pagaremos como españoles – C´s hace a España y así mismo, uno de los “peores servicios” que pudieran haberse previsto; pues no sólo “blanquea” a Vox, sino que niega (en lo que parece una revancha particular de patio, que parece estar por encima del Interés General del Estado), por el momento, la oportunidad de evitar a nuestro país la influencia de los independentistas sobre el Gobierno (como si ello representara para C´s una nueva oportunidad futura de crecer por la izquierda; ignorando que resulta difícil estar en misa y repicar campanas a la vez) y sin ni siquiera haber intentado evitarle al Gobierno la influencia de Podemos, lo que le hubiera dado muchos puntos en valores democráticos a Ciudadanos. De todo ello ha prescindido, confiando que su debilidad presente (de terminar por configurarse lo que parece) se torne en oportunidad futura por un PP débil y un Gobierno “manchado” o “debilitado” por separatistas, o por la influencia de Podemos (aunque en el trayecto para conseguir Ciudadanos sus objetivos en España perdamos todos). Y podríamos perder todos porque en los cálculos de  C´s no parece entrar la visión estratégica que pudiera tener Vox, que pasa, probablemente, por señalar no sólo la debilidad del PP, sino que obviamente señalará la de Ciudadanos (existiendo, tal vez una pugna entre los dos por señalar quien es la más débil de las dos formaciones) pues es más probable que la debilidad del PP sea provechada por Vox y obligue a los Conservadores y a los pretendidos Centristas a volver a radicalizar sus posturas para defenderse nuevamente de Vox (pero esta vez tanto PP como C´s más débiles frente Vox). El acercamiento a Vox por parte del PP es un trayecto que parece venir de esa “inercia” de la responsabilidad existente en el pasado por contener a su extremo y reconducirlo al espacio democrático (pero esa táctica, de ida y vuelta, ha debilitado enormemente a su líder Casado), tanto como el hecho de blanquear a Vox le afecta a C´s, pues a partir de ahora C´s tiene un nuevo adversario en Vox (al darle cancha, cabida y compromiso) pues tendrá la capacidad de argumentar contra C´s abiertamente en el terreno político e ideológico en base a las condiciones que expresara Vox para aceptar de compañero a C´s (mal rival se ha buscado Rivera; tal vez por ambicionar espacios disputados por tres partidos se acabe encontrando realmente luchando en tres frentes por un problema de ambición).
He oído reiteradamente que se reclama “ambición” para el ejercicio de la política como si fuera una virtud; tal vez sea un requisito necesario para sobreponerse a las dificultades inherentes al ejercicio de la política, como si de una actitud de persistencia o motor interno que permitiera sostenerse en lo que parece una lucha y constante prueba que, en caso contrario, llevaran a las personas a desistir ante tal desgaste  diario. 
Respetando esa consideración de la cual no veo utilidad positiva (aunque tal vez si la tenga por lo necesaria que parece ser) pienso que lleva a situaciones como la presente en C´s; y que, en el caso más adverso (el análisis adverso es el que se suele recomendar analizar para, desde ahí, construir otra visión diferente y alternativa que permita prevenirse de la adversidad o al menos contemplarla en toda su posible magnitud), facilitaría la siguientes circunstancias: 
+ Mayor radicalización de los Conservadores, al tener que ceder ante Vox para evitar romper coaliciones allí donde gobiernen (ya estamos viendo que la opción de Vox puede ser llevar a PP y C´s constantemente al límite de situaciones políticas para obtener resultados positivos a sus propuestas. Si la respuesta de los grupos que conformen la oposición al triunvirato Conservador en cada Ayuntamiento o CCAA mimetiza y emula la actitud de C´s en el Congreso de Madrid – de dejar solo al Gobierno  con el fin de rentabilizar en las siguientes elecciones - la radicalización y polarización está servida en bandeja y afectará a todo el espectro parlamentario). 
+ Mayor polarización en la vida Parlamentaria, al dejar solo al Gobierno; el Gobierno quedaría en una situación de Centro conteniendo y filtrando las peticiones y reclamaciones de un lado de los escaños y contestando las posiciones radicalizadas del otro; ante un C´s sin “argumentos coherentes” (pues dejan solo al Gobierno ante la presión independentista/podemita y a la vez lo critican por esa misma dependencia desde un C´s que iba a ocupar un espacio de centro, pero que renuncia a ese centro porque la ambición de su cúpula ahora es ser oposición de centro derecha – que a su vez no puede ser centro derecha porque tiene que controlar, con el PP, a Vox)  y un PP más débil, ante la voz de Vox que llegaría con más nítida simpleza propia del populismo que “blaqueó” Podemos en el pasado ante la alarma de los Conservadores que, ahora, no se alarman porque la misma actitud que tuvo Podemos no es tan peligrosa si la ejerce Vox (aunque el papel de Podemos fuera reconducir el 15M; y el papel de Vox sea “resucitar” la idea del régimen de Franco); y un Podemos que podría optar por radicalizar su discurso (con un Pablo Iglesias aún en el Hemiciclo y luchando desesperadamente por un “papel” de liderazgo con el que sobre vivir) y un independentismo señalando constantemente que España no es un país democrático a la vista de lo que van oyendo en la Cámara y que les resulta de más gravedad de lo que sus “chicos” han hecho (que desde luego, no han hecho nada) y por lo cual están en la cárcel injustamente.
Si la ambición lleva a esta situación en política (primero con el líder de Podemos y ahora con la cúpula de Ciudadanos – lo de Vox me parece que funciona por cálculos en los que saben, de alguna manera, que su futuro depende de los errores que vayan (y sigan) cometiendo los Constitucionalistas y de explotar y azuzar desde el “gallinero” a independentistas catalanes, Nacionalistas Vascos (sean moderados o radicales) y al marxismo de Podemos (y quién sabe si al Gobierno por el mismo motivo) siendo todos culpables de que se rompa España; y donde las respuestas o réplicas de C´s y PP correrán el riesgo de sonar a “excusas” de mal pagador) creo que sería conveniente reflexionar si no sería mejor crear y apoyar un entorno donde el razonamiento sereno, las mejores propuestas y discursos para proponer soluciones se expresaran en el mismo Congreso y viéramos, en ese mismo Congreso como las mejores ideas se ponen en marcha vengan del partido que vengan, y sin caer en la tentación de rentabilizarlas “ipso facto” si no más bien atribuir, a la propia dinámica de la Cámara y de la Democracia, el triunfo de un trabajo común en equipo de los partidos Constitucionalistas; olvidándonos de egos y de ambiciones y de rentabilizaciones; en un claro abandono de las tácticas de cálculo destinadas a erosionar a cualquier Gobierno. 
Sinceramente creo que ello podría considerarse un verdadero triunfo de la Democracia Constitucionalista  frente a aquellos que llegaron a la política con una única verdad verdadera y excluyente (sean de un extremo o del otro). Además de constituirse como una de las últimas esperanzas (improbable pero necesaria) para defender el verdadero espíritu democrático que habita o habitaba en los españoles cuando iniciaron la senda democrática en la Transición (y de la cual demasiados parecen decepcionados radicalizando sus opciones políticas; como si de un castigo se tratara, pues prácticamente ninguno de los lideres que ostentan esas opciones radicales conocieron, por su juventud, ni la realidad del Franquismo ni la realidad del Comunismo soviético, por lo que solo pueden tener de ellos una idea idealizada por terceros que difícilmente puede ser reflejo de lo contradictorio y frustrante que pudo llegar a ser esos tipos de regímenes totalitarios para sus respectivas poblaciones).  
Sinceramente, ruego a la Inteligencia Universal que nos ampare a todos y nos dé luz para sobrellevar estos tiempos tan “interesantes” y podamos alcanzar una estabilidad política y económica, apegándonos a los valores democráticos que los legisladores señalaron en el pasado como garantía para una convivencia tolerante que haga posible el Bienestar y el Progreso económico y social, y en ese camino nos encontremos una inmensa mayoría persuadidos de que es el mejor de todos los posibles y veamos que nuestros representantes cooperan entre ellos, y transversalmente, porque llegaran a la misma conclusión que sus ciudadanos que les votaron para representarles en esos cargos.   

miércoles, 12 de junio de 2019

La violencia como causa de transtornos mentales.

     Ser conscientes que este tipo de padecimientos están vinculados con el "maltrato extremo y la violencia" (no surgen en las personas por arte de magia, ni son hereditarios) y que la "estigmatización" de las personas que sufren estos padecimientos dificultan la recuperación y normalización de sus vidas debería ser un objetivo social. Es propio de una sociedad profundamente "insensible" y poco empática, atribuir los devastadores efectos de estas violencias a las propias personas que los padecen - sobre todo cuando el padecimiento que las hace posible se gesta desde la infancia y se prolonga en la adolescencia en entornos familiares y con el consentimiento o el mutismo social. Es lo que se considera "contexto normal" en el estudio de la OMS; como un eufemismo que encubre los malos tratos y la violencia extrema como un procedimiento de "educación" y socialización, admitida e inherente a una parte de la sociedad y consentida o ignorada por el resto (este proceder en la educación infantil juvenil sí que es el "factor hereditario" - emular la educación violenta recibida sobre los hijos) .
     Vivir entre linchamientos, ejecuciones, bombas, balas, racionamiento de alimentos y agua y secuestros multiplica por cinco las posibilidades de sufrir una enfermedad mental. Una nueva estimación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que estar o haber estado en una zona de conflicto provoca sufrir depresión, ansiedad, bipolaridad, estrés postraumático e incluso esquizofrenia. En un contexto "normal" sufren estas condiciones "extremas de violencia" 1 de cada 14 personas, en una guerra, 1 de cada 3. El resultado de padecer "violencia extrema" parecer obvio, pero resulta necesario "recalcarlo" para poner sobre la mesa la necesidad de incluir siempre la atención psicológica en la ayuda humanitaria.