Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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lunes, 10 de febrero de 2020

Corderos en medio de Lobos (I)


Herman Hesse, en la introducción de su libro “Demian” dice: “No puedo adjudicarme el título de sabio. He sido un hombre que busca, y aún lo sigo siendo; pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre. Mi historia no es agradable ni dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene sabor a disparate, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos”.
Cuando escribe este párrafo en la introducción de ese, su libro, de 1919 ya tiene 42 años. No podríamos decir que es un joven más en busca  de un sentido de la vida, sino una persona que ya no busca respuestas tanto en el exterior de sí mismo sino que mira al conocimiento casi innato (las enseñanzas que me comunica mi sangre), ese que representa el conjunto de primeras impresiones recibidas de cada primer contacto con el mundo – tanto familiar, como social, como urbano, como político… Ya no precisa sobrepasar sobre esas impresiones, dejándolas a un lado para verificarlas o desecharlas más adelante (o contrastarlas con alguien), según el entorno social del momento le diga “qué es lo que debe creer o interpretar” y “qué no” de lo que sus impresiones le señalan sobre el mundo que le rodea. Ya no depende de la opinión del entorno, alcanzó su propia certeza, inició su propio transito, su propia introspección y descubrió, probablemente, que él “ya sabía” qué tipo de mundo le rodeaba y le circundaba cuando se desprendió de la necesidad de engañarse para sentirse más seguro cada día. Y desde ese parámetro propio, en el cual no se busca engañarse más, dice: “Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de sus nacimientos, viscosidades y cáscaras de un mundo primario. Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Todos tenemos en común nuestras madres, nuestros orígenes; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, desde las profundidades. Podemos entendernos unos a otros, pero interpretar es algo que sólo puede hacer cada uno consigo mismo. La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”.
Si bien la visión de su propia familia, donde el papel de cada miembro responde a un criterio positivamente previsible de familia bien estructurada, le lleva, a vislumbrar y comprender la existencia del otro mundo (ese más extraño que está fuera del entorno familiar). Realiza un tránsito desde sí mismo por medio del entorno social que le rodea; un mundo nuevo, lleno de interpretaciones diferentes y diferidas, donde se presenta posibilidades de “verdades” bien diferentes y divergentes de lo concebido como bien y mal, recto o torcido, verdad o mentira. El “tropiezo” inicial le lleva a entrar en el mundo de la culpa y desde ahí en la interpretación de lo existente de manera bien diferente. Pero el entorno familiar seguirá teniendo un entorno de comprensión y amor, de severidad previsible, de bien y mal…y…  en alguna manera de seguridad irreal.
La introspección de todo lo que conocemos se realiza tarde o temprano. A todos nos llega el momento y siempre es más fácil ese camino dentro de una familia estructurada, de mente abierta, de principios liberales (tal y como fueron entendidos desde la libertad de pensamiento, credo, conocimiento, exploración,….). Y sin embargo los principios liberales no siempre estuvieron al alcance de todos los niños y jóvenes de todos los tiempos; solo unos pocos afortunados, en familias por lo general acomodadas o burguesas o tolerantes, tuvieron acceso a un respeto por su integridad como personas, a una confianza en el tránsito que también, como otros todos antes, iban a realizar para “ver” e “interpretar” el mundo exterior y, como consecuencia, el propio mundo familiar. Por el contrario las familias siempre han estado atenazadas y temerosas de la respuesta del mundo exterior respecto de sus propios miembros cuando salen a interpretar el mundo y a vivir en él.
Todos realizamos esa introspección en algún momento y por ello determinamos la necesidad de una independencia e intimidad para ser o intentar ser nosotros mismos y con ello dueños, en alguna medida, de nuestro destino. Es legítimo, deseable e inevitable trayecto hacia la libertad personal. E interpretaremos el mundo a nuestra manera, desde la intimidad de una pareja, y aún más allá, desde nuestra propia intimidad, esa que a veces tampoco se comparte con la pareja y determina la naturaleza de nuestra propia identidad.
Parece obvio entender que si todos hemos pasado, de alguna manera, por esa introspección sería entendible que los entornos la respetaran, porque de ella depende la respuesta práctica que se tendrá para asumir un mejor papel en el entorno social. Un papel que aportará algo positivo al entorno y a nosotros mismos haciendo posible nuestra participación en la sociedad.
Sin embargo siempre existen entornos temerosos de la respuesta que se tendrá; o de las dificultades que se vienen presentando y que son el proceso de adaptación desde un entorno social reducido a otro mucho más amplio y general (ese mundo social extraño exterior que señala Hesse).
Responsabilizar a las personas, a los hijos, de los impactos o conmociones que pueden ir recibiendo de ese mundo exterior, cuando todos hemos tenido que padecerlos de una manera u otra, a veces de manera temprana u o tras de manera más posterior, dentro o fuera de un grupo social de la propia edad, o en solitario, haciéndoles sentir culpables de percibir y tener que asimilar la experiencia de cómo se puede mostrar esa vida exterior, puede acabar por convertirla en toda una tragedia para la persona. Nadie nació sabio y todos tenemos que experimentar qué es la vida, de una u otra manera. Pensar que la guía del entorno familiar es “evitar” totalmente esas experiencias parece un error de la misma dimensión que educar violentamente como quien así hace “entre ver” el mundo que espera “fuera” (y más si ello se hace sin la compensación de la comprensión y el amor que pueda ofrecer la figura que siempre se pensó que debe estar presente para considerar que una familia o ambiente está bien estructurado). Aún así, aun estando las familias bien estructuradas pueden aparecer reproches que surgen con los años y que aseguran, por lo que suelen decir los psicólogos, que se suele mostrar hacia el mundo familiar, sea cual fuere el ambiente este, probablemente por la distancia que representa ese mundo “extraño” y exterior, que aflora y se expresa de mil y una maneras diferentes.
Hace no mucho tiempo escuchaba en RN R5 la sucinta queja de una madre que simplemente venía a lamentarse del tipo de mundo en qué vivimos y, amargamente, se quejaba y arrepentía de haber traído hijos al mismo. Tampoco hará mucho tiempo que una famosa artista, después de relatar algunas experiencias personales y poco conocidas que le ocurrieron en la transición (y cuya salida airosa y casi temeraria atribuía a la falta de consciencia de miedo) mostraba, al término de la entrevista, lo que parecía su recomendación o conclusión para estos momentos y etapa que vivimos en nuestro país, diciendo: No hay que traer hijos a este mundo…. (dada las perspectivas que tenemos)… para hacerlos esclavos, con falta de trabajo y perspectivas. Era el relato de una mujer luchadora desde siempre, consciente de las restricciones vividas de dónde venía, por lo que pasó y, ahora, de hacia dónde vamos (como a reiniciar un trayecto social ya conocido y muy desalentador).
Si, casi sin excepciones, la vida para todos pasa por enfrentar un “desengaño”, casi en sí mismo vital (cuyo tránsito, para algunos, consiste en “engañarse” constantemente y con ello trasladar un mensaje similar al entorno, simplemente porque cierta “fortuna” les permitió vadear o compensar el rostro más duro de la misma), otros, por su inteligencia y sensibilidad la vieron y constataron más tempranamente, y si, en ese momento, no recibieron el apoyo y la comprensión precisa para que por medio de la fe y el amor (entendido como “calor” emocional) no surgieron en su entorno y su trayecto será mucho más duro e incluso, a veces, truncado por el propio entorno cercano si ese entorno no le permite realizar y completar esa “introspección” que le lleve a la posibilidad de armonizar y superar la “conmoción” de vivir en un mundo como este (incluso a veces la dureza del propio mundo familiar). Porque esa percepción de “incoherencia” de “incasabilidad” se puede racionalizar, incluso cuando promueve profundas emociones; pero el temor está en si se formularán reproches. De ahí que el libro de Hesse represente un libro de casi autoayuda que pudo servir de referencia a una época juvenil, proponiendo soluciones en forma de imágenes o símbolos que proporcionan respuestas, pero con una diferencia esencial: Provienen de una familia estructurada y con roles definidos, por lo tanto su utilidad para todos no es segura (utilidad de las imágenes simbólicas que usa, no valen ni para todos los casos ni para todas las personas; aunque algunos listos y listas así lo pretendieran en el pasado, y después de haber leído el libro quisieran, con esos patrones, medir a cualquiera de su entorno en situación similar; algunos de esos listos llegaron a puestos de responsabilidad, por lo que es probable que los desastres que causaran en sus entornos sociales o próximos alcanzaran ciertas dimensiones, incluso cierta aparatosidad difícilmente disimulable para entornos que se consideran a sí mismos tan erróneamente sapienciales).
Si las familias ahora tiende a las desestructuración y carecen algunas de contrapeso afectivo (tal vez cuando los hijos se conciben como parte de un propio proyecto personal o incluso de la estrategia calculada para la propia y personal inserción con la sociedad) y este afecto es sustituido por la consecución de objetivos y metas irrenunciables, entonces el objetivo en los hijos no es su desarrollo como personas sino que casen y respondan al proyecto vital y a los intereses sociales de esa familia desestructurada, y que lo hagan de la manera y forma concebida por esta, y al coste que sea.
El sustrato afectivo y emocional siempre se hallará ahí preguntándose qué tipo de mundo es este y porqué se vino a parar a él; desde ahí, preguntarse por qué tipo de padres tuvimos y en qué estaban pensando es una consecuencia que parece inevitable (de ahí que Hesse diga que todos tenemos nuestros orígenes y nuestras madres …. madres como elemento esencial y transcendente marca que define el impulso inicial de nuestras vidas, los vínculos o carencias que siempre añoraremos o buscaremos, y los retos a superar y los miedos a los mismos – miedos que llegarán por la falta de confianza que en nosotros pusieron en el pasado y que serán proporcionales a la misma, pero que sólo pagaremos nosotros mismos).
Superar la introspección es, en cierta manera, ya no dejarse engañar ni engañarnos y, consecuentemente, ver esa especie de sabiduría innata que hay en nosotros y que siempre tuvimos.  Hesse lo llama la “enseñanza que me comunica mi sangre”. Es la impronta que recibe la persona cada vez que va descubriendo el mundo que le rodea, cada ambiente, cada situación… y que a veces por la lucidez con la que lo percibe y puede expresar en el propio entorno familiar (o escolar) sea rechazado por ello (porque simplemente o no lo ven, no lo saben interpretar, o simplemente resulta inconveniente). Es el rechazo de la inteligencia y de la diferencia de perspectiva y, a veces, un rechazo autoritario y violento (las consecuencias hay quien las equipara a las mismas que se pueden derivar de negar la declaración o revelación de una violación sufrida por una joven adolescente al no ser creída por su familia).
Realmente no podremos decir que vivamos en un mundo en el que podamos tirar cohetes de felicidad, cuanto más consciente se es del mismo, cuanta más inteligencia se pone, más absurdamente lógico se puede llegar a concebir; porque se puede llegar a concebir “lógicamente absurdo”.
Y, sin embargo, la esperanza también se halla en el mismo mundo, a veces se consigue evidenciar que la “lógica absurda” se halla cuando se intenta imponer una perfección que ignora la propia Condición Humana de quien pretende imponerla, y esta “perfección” se persigue ignorando el propio trayecto personal de quien busca imponerla o de quienes son usados o utilizados para que la impongan.  
De ahí que exista la necesidad de que aflore la idea de la “normalidad” y de permitir el trayecto de la “normalidad” desde la “normalidad” como mejor tránsito por estas etapas sin tener miedo al resultado del mismo en las personas.
Así se muestra el libro de Hesse, la “introspección” del mundo que vivimos (cómo realmente lo sentimos nosotros) lleva a una “salida” (a un exit-o). Todos, a la postre, buscamos ser útiles a la sociedad que nos circunda, pues desde ahí se concibe la realización personal para todos. ¿quién puede no tener interés en ello? ¿quién puede no tener interés de que ello no llegue a buen fin para cualquiera en ese trance?

miércoles, 29 de enero de 2020

Ex – presarse (como sinónimo de expresión y capacidad de tolerancia)




Sólo intentar abordar este artículo me produjo, realmente, miedo (parece ser que realmente sé más de lo que yo mismo creía saber).
Tal vez mucho más que el del acostumbrado; sobre todo después de ver el ambiente del Congreso (ya hace unas semanas), que pensé superado para siempre - por ello admiro, cada vez más y más profundamente, a aquellos diputados que viéndose repentinamente asediados, incluso amenazados y señalados (en la propia sesión del Congreso) por líderes que se muestran ya, abiertamente, extremistas, hasta el punto de dar "espacio" o inducir a ese "espacio" de agresividad para canalizar frustraciones de personas y  tenerse que recuperarse servicios de guardaespaldas para diputados de a pié - que, al menos, también ya se creían desterrados. Diputados, también, de un nuevo Gobierno de coalición que han defendido la oportunidad, lo que parece una última oportunidad, de intentar resolver diplomáticamente, estos conflictos históricos que resucitan una y otra vez, amenazando con restaurar violencias nuevamente en España. 
El salto a escena de Vox, como tercer grupo de la cámara, nos ha traído, de su propia voz, el recuerdo de la violencia en maneras y formas que se produjeran en el mismo escenario Parlamentario hace 90 años e inician su puesta en escena en la investidura del candidato Socialista - por entonces, hace 90 años, existía un referente internacional de un Estado donde la revolución habría triunfado mostrándose como paraíso posible, viable y terrenal que acabaría decepcionando a la inmensa mayoría de las ciudadanías europeas al descubrirse que ese poder Comunista se aupaba sobre millones y millones de propios ciudadanos muertos por orden de sus líderes genocidas, en especial Stalin y que había recibido el respaldo - lamentablemente en un momento determinado - de las democracias anglosajonas (EEUU y UK) como también recibieron ese respaldo y esa admiración desde esas mismas democracias que entonces, y ahora, dominaban el mundo de los negocios, la especulación, la ambición, la codicia y la guerra; ensalzando los modelos de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. Aquel ambiente de los años veinte y treinta (con una revolución de referencia en Rusia), y con carencias en bienestar, servicios, libertades y desarrollo económico; con lugares de España "abatidos" por la pobreza y miseria extrema (como luego mostraría Buñuel en sus películas; no sólo lugares de España sino de otras Naciones latinas) con gentes abandonadas prácticamente a su suerte en desamparo; se reclamaban oportunidades y derechos para un mínimo bienestar social teniéndose que apelar a la idea de dignidad para señalar el estado de desamparo y abandono (reclamar dignidad en las mentes de aquellos mejor afortunados veían, en aquellas circunstancias sociales, un golpe a lo más esencial de la sensibilidad humana o por el contrario, para otros, el signo de la justicia divina que a sí mismos había favorecido con riquezas y gran bienestar; la Revolución se concibió, según cada cual en su sueño ideal, como una ensoñación perfecta en la que rescatar de injusticia y penalidades a la Humanidad y, por ello, por lo expeditiva y determinante contra todos los "males" de la sociedad, se concibió perfecta, sin replica posible y consiguientemente Dictadura de los más capaces y aptos según el propio partido - como en cierta manera concebía Sócrates en su tiempo - La Dictadura, para la Izda: del Proletariado, para la Dcha. la Militar). 
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 El impacto del capitalismo en los entornos sociales se expresaba como formula con la cual se podría canalizar la codicia y la ambición humana; y pronto se verificó que - aunque se concibieran proyectos para distribuir las riquezas y posibilidades que el nuevo sistema económico/industrial/tecnológico manifestaba ya en progreso y bienestar -  pronto se verificó la explotación de otros seres humanos (incluso familias enteras). Por ello aprendimos de la Revolución Industrial Inglesa que los que vivían bien y cómodamente con sus industrias y fábricas pretendían justificar su riqueza y la desigualdad social apelando a la justicia y designios Divinos, apoyándose en la idea de un Dios cristiano (un Cristo rubio, de ojos azules y de aspecto occidental - aspecto físico muy improbable por haber nacido Jesús en el entorno del mediterráneo oriental; circunstancia puesta de relieve en los años 60 para mostrar el racismo reinante en Norteamérica y subyacente en el mundo anglosajón). 
Se pretendió legitimar las miserias en las que vivían las familias de obreros en base a designios divinos (sin sanidad, sin buena alimentación, con niños abandonados a su suerte en las calles; sin protección sanitaria; en una sociedad que justificaba su riqueza como un privilegio otorgado por el mismo Dios cristiano, concebido como dispensador  y administrador de justicia personalizada sobre personas o clases sociales) pero olvidaban, aquellos mismos, que con estos mismos argumentos defendieron sus posiciones privilegiadas (de poder económico y bienestar) los Estamentos que venían de la Edad Media alegando las mismas tesis divinas para no compartir el poder con la emergente burguesía; esa misma burguesía se sublevó un siglo antes (en la Revolución Francesa) contra  Monarquía, Nobleza y Clero en París; entonces pidieron ayuda al Pueblo llano bajo promesas de un mundo mejor para todos que luego - algún siglo más tarde, cuando los frutos del desarrollo industrial, el conocimiento y la tecnología generaron riqueza creando familias poderosas y poderosos Estados - negaron a los Ciudadanos con los mismos argumentos que reyes, nobles e iglesia usaron para defenderse de la Revolución Francesa. (al constatarse que el liberalismo que nacía, defendía la libertad de pensamiento, la libertad de credo, la libertad de iniciativa, la libertad de empresa, el compartir el conocimiento científico y extenderlo como parte de una verdad que parece evidente - ahí nace la Idea y el concepto de Libertad y Libertades individuales como trayecto a la Libertad y a la sociedades Libres.  Idéntico camino hacia la libertad de pensamiento que señalaba Descartes para iniciar las bases del pensamiento científico, teniendo que exiliarse a los Países Bajos por consejos de los Jesuitas para proteger su proyecto filosófico escrutador del entorno de lo sensible y constatable por cualquier ser humano, y también proteger su vida de un Catolicismo que amenazaba con cárcel y tortura en la Francia de entonces a cualquiera que se adentrara fuera de los límites constatados como Única Verdad Revelada, aunque Descartes no excluyera la espiritualidad, por el contrario la sostenía y ejercitaba); desde allí, desde la Revolución Industrial inglesa, nos llegó la idea de que el smok (combinación de humos producidos por el combustible universal, el carbón, y la niebla) afectaba gravemente la salud en los londinenses y se concebía como un precio a pagar por el progreso, en especial por los trabajadores y los habitantes de las ciudades (argumento viejo que se rescata para cualquier ocasión de oportunidad de riqueza o poder, caiga quien caiga) - de ahí que, en nuestra propia ciudad desde la que escribo, se crearan sanatorios en lugares alejados de las urbes para restablecer la salud entre bosques de pinares o ambientes de montaña; de ahí los primeros proyectos de establecer grandes parques, a modo de pulmones, en las ciudades que empezaban a industrializarse; de ahí proyectos de generar densos cinturones de bosques al rededor de las urbes para absorber la contaminación y mejorar y sanear el microclima urbano (todo ello proyectos paralizados y no adaptados a las nuevas emergencias, después de un primer impulso y en medio de un evidente problema climático).


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De la Revolución Industrial Inglesa aprendimos que las clases obreras (los proletarios) sólo podrían salir de su miseria por medio de la instrucción académica que les permitiera adquirir conocimientos mínimos:  saber leer y escribir, matemáticas y  para no ser engañados una y otra vez en su ingenuidad de no concebir qué provecho o utilidad tiene para una sociedad mentirse y engañarse cuando, por el contrario, compartir los conocimientos y ser solidarios unos con otros, en la lógica de los pobres, da lugar a una sociedad solidaria, más justa y con oportunidades para todos en razón de sus capacidades personales en favor del grupo), la geografía física y política (para entender que la sociedad se extiende más allá de las fronteras del propio pueblo y del pueblo del vecino; y que existe un mundo complejo lleno de Naciones y diferentes lenguas y culturas y maneras de entender la existencia del ser humano)  para adquirir conocimientos en una profesión (que les permitiera acceder a puestos de trabajo donde ganarse la vida y crearse una familia si se deseaba).


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 La torpeza de concebir que un Dios excluyente y protector de los mejor situados socialmente y motivo justo de la pobreza de los más desafortunados pudo abrir las puertas, definitivamente, a una visión casi exclusivamente materialista de la sociedad (pareciera evidente que el acceso a los bienes materiales, la comodidad que estos proporcionan como medio para el bienestar, era y es el motivo de las disputas) y desde esta visión más útil, medible y cuantificable, ya en un entorno donde las sociedades giran entorno al Conocimiento (medible, cuantificable y evaluable) poder construir evidencias y razones con los que poner en entredicho e ignorar un argumento religioso excluyente y, con ello, la fuerza de la idea religiosa (como argumento elitista) cede en su influencia sobre las sociedades (la idea del ateísmo, o la neutralidad religiosa como forma de liberar al ser humano, ahora guiado por la Ciencia y el método científico como verdad más palpable y argumentable aparece como instrumento más eficaz para guiar el trayecto vital que la intangible fe religiosa. Nietsche, desde la profunda conmoción por la muerte de su padre, desarrolló una visión que reforzó esta idea que se alejaba de la religión y de la existencia de un Dios como se concebía en el momento y que prosperó entre su propio entorno social, de naturaleza burguesa, cambiando la percepción de la sociedad con posterioridad).


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Resulta sorprendente, que como socialdemócratas, y habiéndonos situado en el proyecto de hacer transitar a la sociedad, primero para sacarlas de la miseria por medio del acceso a la cultura, sin la cual se hacía inviable una formación que permitiera el acceso a la integración social (tal y como se concibe hoy las sociedades), y la salida de la marginación y miseria; esa división en clases sociales, dificultando el acceso al conocimiento (incluso oponiéndose a ese acceso de manera vehemente)  no aportaba nada positivo al bienestar social. 
Todos, en España y en occidente, venimos desde ese trayecto histórico que cada país y nación ha ido gestionando hasta nuestros días determinando sus valores y su conciencia de sociedad. 
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Se adivina la idea de que a base de leer los diarios de sesiones de la Cámara, se entendiera que algún grupo ha ido rescatando reproches de hace casi cien años, con la intención de que no se volvieran a repetir; pero por el contrario algún otro grupo parece que les ha servido de pretexto histórico desde el cuál apoyarse y alzarse para resucitar una crispación y contribuir a la misma con un lenguaje pre-bélico - de esos que suelen ser premonitorios a los toques de corneta que parecen pretender ponen fin a cualquier posibilidad de debate honesto y sincero con el que sean capaces de mostrar, con argumentos solventes y bien fundados, aquello, todo aquello, que se sostiene en redes sin más razonamiento que fomentar el prejuicio social, o el buscar infundir temores a base de resucitar el más trágico pasado con el cual intimidar a la población sobre el futuro, sobre cualquier futuro que no sea nostalgia autoritaria y patrimonialización de la Nación).


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Salvo cuando empecé el blog, con artículos que eran recopilaciones de ideas a las que rondaba, e intentaba dar forma de relatos o pequeña literatura de sentimiento poético o fantasioso que llamara la atención por su originalidad, que no sabría si serían entendidos, y buscaba, de alguna manera, la opinión de alguien cercano; y como suele ocurrir, el cercano tiene su propio mundo; pero a veces, inesperadamente, alguien dice y te anima, y si es una persona que ha dedicado largo tiempo a la exploración de la literatura sientes, que aunque para muchos lo que escribes no significara nada o casi nada, siempre puede haber alguien al que sí le parezca interesante de leer. Y ello sorprende sobre manera.
Desde que tuve que emplear el blog como vehículo para expresar mis reflexiones y con ello ordenar pensamientos, el miedo fue aumentado de manera exponencial (unas veces por incertidumbre y otras por real temor a mis propias reflexiones; como, salvando las distancias, le pasara al Descartes que describía el entorno de lo visible y tangible y que era obvio para la mayoría de sus congéneres, excepto para los propios Universitarios que se hallaban atados y amordazados, y consecuentemente temerosos de realizar cualquier afirmación o teoría que les llevara a la excomunión, la tortura, la cárcel o la muerte, por procedimientos de concordancia y verificación con la Fe Católica, que eran los custodios del saber universitario); teniendo que buscar referencias, (de manera probablemente poco ortodoxa como a él mismo le pasara, según narran sus biógrafos) que valoraran si, además de convertirse el blog en un lugar, en cierta manera, terapéutico, aquello serviría de algo a alguien que lo leyera en larga distancia. Me aseguraron que sí, que serviría a mucha gente (y más de lo que yo mismo creyera) y, aunque hubiera detractores, que siguiera escribiendo. Ello daba ánimos, pero el miedo prevalecía y prevalece (más ahora, que se compromete aún más la vida de inocentes o ingenuosdentro de un Estado que se considera Democrático a manos de entornos rígidos, ciegos o inconscientes de lo que es defender e intentar proteger el itinerario de las personas, a la que se le imponen otras convicciones o soluciones ajenas a su sensibilidad); y a veces era miedo súbito si alguien me insinuaba: "Algo de lo escrito ha molestado y mucho"; y corría a repasar el artículo para ver qué era lo que pudiera haber molestado, y empezaba a pensar que no lo podía mutilar por aquí o por allá, y salvo excepciones “justificables” en razón de proteger personas; empecé a dejar algunos artículos casi ya redactados, en una especie de nevera, para releerlos posteriormente y siempre suavizarlos. Sí, suavizarlos; porque a la medida en que “escribía”, en la medida en que se iban expresando una idea detrás de otra, o el desarrollo de un tema chocante a raíz de un artículo de prensa, me llegaban recuerdos vividos en primera persona que ampliaban la sorpresa del artículo periodístico del profesional de turno que me había motivado a reflexión particular y consiguiente llevado a escribir o narrar; y dado que las propias vidas que se viven acumulan vivencias y experiencias, e incluso frases que alguien te dice (y que a veces no les pone cara y otras sí), se vienen a concordar con lo vivido hace años, muchos años, cuando entonces no reparé en lo, al menos, aparentemente contradictorio de que hechos concretos, por mi vividos, en un contexto social y político determinado, que pasaban a la historia como inmutable versión rígida e intocable e interpretables sólo desde la versión prudente del propio poder. Desde ahí, la amplitud de la visión (al menos del ambiente político) del pasado, tomaba una dimensión bien distinta y para nada ortodoxa con lo que se viene a convenir desde las perspectivas que hoy tenemos y sostenemos del pasado remoto y cómo se comportaría realmente la sociedad (al menos para mí, con casi sesenta años – me parece mentira tener esa edad, probablemente porque las circunstancias me han hecho nunca tener un verdadero espacio de confort donde asentar ideas como ciertas y permanentes, y tener que estar revisando, constantemente algunas de mis convicciones personales – hacia mí y hacia fuera de mí, en mi entorno - ) salvo una que siempre está presente: Las personas somos personas; pero que aunque sea una obviedad acaba siendo un principio o axioma que suele subordinarse a otras circunstancias sociales y/o políticas, donde se hacen, a veces, simplificaciones prácticas que pueden acabar por orillar a las personas si se las concibe desde un prejuicio cualquiera y, desde luego, si carecen de un entorno que muestre un lado positivo de cualquier actividad humana intencionada, como medicina mucho más eficaz que protocolos inhumanos, y por el contrario se refuerce la idea de “exclusión (cuando el "problema particular" de entender el mundo que nos rodea se instrumentaliza como objeto de “interés” que se puede transpolar a lo económico o lo político); y si se opta en esta vida por actuar transversalmente para aumentar las posibilidades de “emerger” y situarse en razón de las capacidades y los objetivos demostrados del trabajo bien hecho....resulta inútil, porque hasta hay otro prejuicio para que se use en situaciones como esa: ¡¡¡¡Cuidado!!!! La locura y la inteligencia muchas veces van de la mano, porque en realidad es maldad de listo; la inteligencia y las capacidades siempre implicaron desorden y cierto aparente caos que suele molestar a los que les cuesta entender los dones o capacidades que el Cielo otorga a los niños y que suelen ser cercenados en entornos familiares muy estructurados o autoritarios, dando lugar a tragedias, de las que siempre se tiene la precaución de adjudicar al que realmente las sufre. El argumento cuela hasta la médula cuando viene de donde viene o es instrumentalizado, porque así resulta más eficaz el mensaje, al que se van sumando y adhiriéndose (a veces desde la picardía de acercarse a uno a sólo y a fin de poder decir: Sí, sí, a mi me dijo esto o lo otro, o le vi haciendo esto o lo otro; y desde la perspectiva así adquirida y expresada en el entorno social parece que el objetivo era simplemente ése, propio de personajes monótonosque les encanta dejar su huella para reforzar su adhesión a postulados suficientemente transversales como para que sus espacios de confort personales siempre tengan el sostén de un entorno u otro que, por proceder así, los considerasen útiles y siempre en “sintonía”).


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  Así que cuando redactaba la NBBC y tuve que “preguntar” si estaba estructurando correctamente la idea de repartir “papeles” entre organizaciones políticas y sindicales, y me "dijo": Es que así debe de ser; me quedé maravillado; porque siempre que visualicé una idea de cooperación transversal del Estado para resolver situaciones y problemas de envergadura, me encontré con una expresión de desaprobación por irrealidad del entorno inmediato familiar (o por el contrario de desconfianza de otros entornos más politizados, que parecían, ahora casi así me lo parece, tener a sus bases en ignorancia o sencillez sobre ese tipo de posibles “colaboraciones y cooperaciones” de alto nivel, tal vez para hacerlas “invisibles”).  Tal vez por ello hoy en día no se conciba un movimiento asociativo bajo la idea de un proyecto social de gran alcance, que traslade valores al entorno de manera seria y estudiada para conseguir ese efecto (aún así la ventaja es que de alguna manera la sencillez también hace su papel). Ahora no sé si hablo de un futuro idealizado o real, que se perdiera o subsistiera en algún lugar, pero desde luego bastaría recordar cómo proyectos como el de los Harlem Globetrotters (del baloncesto) o el de “Viva la Gente”, todos ellos, al final, buscando derribar prejuicios y buscando un camino para hacer visible que la paz es posible. Así lo interpretamos todos en algún momento, (y sin embargo siempre hay que preguntarse: menos…..quién? ¿Quién ve en el camino que conduce a la paz y bienestar de todos, bienestar de verdad, una amenaza?).


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Recuerdo ver en la TV esas imágenes del entierro del Presidente Norteamericano JFK sin entender muy bien más allá del silencio que solía acompañar la visualización de los telediarios en la casa familiar. Y sobre Robert Kennedy, apenas recuerdo que algún comentario de mi padre, leyendo el “Diario Pueblo” – que era el que solía comprar y por ello lo supongo tal medio – me acerqué a mirar lo que estaba leyendo: A doble página la figura, o creo que fotografía explícita o sombreada tal vez, del cuerpo de Robert, con el detalle de los impacto de los balazos recibidos. 
Habría que pensar una hipótesis sobre ese artículo de ABC, y que tal vez puede que no guste, porque suele ocurrir cuando me aparto de las “versiones” oficiales que son las que permiten, a mi juicio y lamentablemente, mantener rivalidades para hacerlas aflorar cuando convienen e incitar, nuevamente a la violencia de una u otra manera, como se vio recientemente en el Congreso (con violencia verbal). La dictadura tuvo que aceptar en su seno a una media España “rebelde” derrotada, sin estructuras y sin canales de organizaciones políticas plurales, pero que se ex-presaba (y por tanto se revelaba, a su manera), siempre que tuviera opción, ante aquellos que pretendían haber configurado una sociedad perfecta por medio de la violencia de una guerra, mostrando con obviedad que éramos presos de los EEUU, y que la pretendida “España Libre”  era rehén de una de las potencias que, a cambio de enseñarnos cómo debe instalarse el capitalismo en España, de cómo crear esas estructuras de desarrollo económico, y de ser aceptados en el concierto internacional – salvo la CEE – deberíamos formar parte de las “dianas” que debieran asolar Europa en caso de Guerra Total.
Desde esa coincidencia y convencimiento de ser rehenes con el resto de Europa, nació la necesidad de analizar los “movimientos” de la estrategia Norteamericana cuando pretendía generar un conflicto cualquiera. Los medios periodísticos europeos se atrevían a publicar las posición geográfica de la flota americana  asignada a un determinado espacio geográfico de la la parte de la Tierra que vigilaba, cuando se vislumbraba la ejecución de un conflicto, para verificar si ello solo era un rumor o tenía verdadera consistencia y, consecuentemente, poner de manifiesto la evidencia de dobleces y negaciones que formaban parte del discurso político de esa Nación, descrita por ABC y por el régimen, como joven, tal vez en el sentido de inexperta, por lo que induce a pensar que el argumento oficial es que debiera aprender de nosotros (o que nosotros nos brindábamos a enseñarles o colaborar).


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Los tutores de las democracias occidentales europeas eran (y son) los peligrosos aliados que siempre saben cómo hacer permeables e inevitables sus deseos al resto de la opinión pública internacional. Así que el espanto que nos produce Trump parece venir de haber caído en la ingenua idea de que la historia camina siempre hacia adelante (como parece que se nos enseña en las escuela, cuando se tiene como referencia a la Ciencia como matriz de la fe que nos dirige hacia un futuro siempre mejor), cuando en realidad parece funcionar en base a una referencia economica que funciona por ciclos (porque de otra manera los EEUU y Reino Unido – o Inglaterra, perderían su capacidad de liderar el mundo que concebimos como cultura occidental; dominada por el hombre blanco, liberal, de conciencia religiosa protestante, donde Dios no es de todos sino particularmente de unos pocos privilegiados, designados a dirigir los destinos del mundo a su voluntad).  De ahí que concibamos que los derechos y valores democráticos vuelvan a estar en peligro porque, sencillamente, lo que realmente vislumbramos, es la vuelta a las andadas de los EEUU por medio de un proyecto populista con el cual se es capaz de pasar por encima de todos los conocimientos que hemos adquirido y que nos muestran que no hay una cultura superior, sino que la cultura de la especie humana es suma de culturas diversas que aportan perspectivas que enriquecen la visión del Universo en el que nos hallamos y, consecuentemente, de la propia existencia Humana. Trump representa al materialismo más duro y puro que nos remite a los años 50 americanos, como sueño dorado, que se resistía con violencia a una visión pacífica y con derechos civiles para todos; y con un papel de liderazgo Norteamericano, que debiera portar un mensaje moral para la Humanidad como lo fue cuando era liderado por los Kennedy – pese a las graves zancadillas que el estado profundo de Norteamérica les puso para forzarles a la guerra o el deber de gestionar escenarios muy peligrosos y temerarios (los Jefes quieren Guerra – que parece el pensamiento básico de la película 13 días, y cuando los Jefes quieren Guerra saben cómo organizarla) aprovechando las desconfianzas generadas durante la guerra fría entre las dos potencias.
La evidencia de que EEUU quería una guerra nuclear limitada a Europa hizo mover ficha a la Iglesia Católica, haciendo posible un Concilio Vaticano II que dejó de facto fuera de juego las visiones elitistas del Dios de las élites protestantes anglosajonas, y de rebote, también, a una visión similar de una parte de la Iglesia en España que vinculaba su espíritu con la visión anticomunista y que sería depositaria del desarrollo del sistema económico de un capitalismo-social desde el Estado por medio de ministros llamados tecnocráticos. También dejó huérfano de futuro al propio régimen (cuando la CEE tiene una condición implícita para pertenecer su comunidad que es ser miembro de la OTAN y, consiguientemente, la obligación de ser un Estado democrático con pluralidad política; y nos les vale la idea de Democracia orgánica aquí sostenida). Por entonces el Festival de Eurovisión se convirtió en el lugar donde intercambiar, cada país, mensajes "clave" para alcanzar una autonomía política de la visión Norteamericana que afectaba a toda Europa (por entonces, el régimen de Franco sentia un apoyo implícito y constatable en la propia economia. Pero cuando Pablo VI prosiguió la tarea de la visión pacífica y rechazar la violencia política de Estado, cuando esta llegaba a la idea de la pena de muerte, ya plenamente contraria a la visión Católica del momento, se vio el final de la Dictadura como posible (los planes concebidos para España por los anglosajones, décadas atrás, no se habían modificado, la dictadura tendría principio y final, aunque el régimen se hubiera hecho la ilusión de prevalecer. Sigue siendo un enigma, al menos para mí, el criterio por el cual se gestiona, desde los poderosos países, la Humanidad o cual es la finalidad del sufrimiento que generan) 


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Se puede rescatar de wikipedia el artículo de José María Ansó sobre el asesinato de Robert cuando se argumenta la honestidad de ese político sobre la cita explícita de Thomas Jefferson“He jurado sobre el altar de Dios eterna hostilidad contra toda forma de tiranía impuesta a la suerte del hombre”» y la expresión literal con que hace ABC referencia a las “ideas culpables" que harían posible el asesinato de los dos hermanos: ¿Qué oscuras fuerzas de la Raza y el Dinero…..? (obviamente hablando del racismo en Norteamérica y la ambición materialista); También ABC, en el mismo artículo se quejaba sobre una juventud Norteamericana iniciada en imágenes de películas de guerra y que creen estar jugando o imitando a héroes de películas cuando disparan una ametralladora desde un helicóptero en Vietnam. Parece que las admoniciones de Lao Tse se cumplen “Cuanto más injusticia más humano se vuelve el pueblo”; pues toda Europa, al menos las personas conscientes del entorno político real internacional, era consciente que la posibilidad de no ver un nuevo día era una realidad constante y diaria, al menos en las ciudades que albergaban Bases Norteamericanas; ello se volvía como un mensaje doble a la sociedad en España, pues el régimen garantizaba la mejor paz posible y señalaba que cualquier intento de hacer viable un trayecto a una paz diferente a la concebida por entonces en EEUU estaba destinada al fracaso, como lo señalaba los asesinatos de los miembros de la familia Kennedy; suficiente intimidación y conmoción para la media España vencida. Es como si mandaran un mensaje bien duro al pensamiento de izquierda de obreros (que pudieran haber tenido la esperanza de que los Kennedy templaran más aún las condiciones de la dictadura para que se abriera la mano a una mayor tolerancia política) “ni aun siendo políticos Católicos en EEUU se les tolera sus visiones de pacificación con los comunistas ni antirracistas; así es el guardián del Mundo occidental; de alguna manera tenéis suerte por aquí”.  Y además se ponen como ejemplo de Estado para los EEUU al llamarla joven Nación.


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 (¿Alguien piensa que ello es diferente en la gestión de las emociones y mitos de los jóvenes en la actualidad? La mitad de las películas que ponen en las tv giran sobre el uso de la violencia para resolver problemas, ya sean películas de vaqueros, de hazañas bélicas, de espías, operaciones secretas, o mitos salvadores de todo tipo que viene a hacer justicia…. Todas ellas norteamericanas y en horario de protección – y ya no se admira de ello nadie del ABC ni del mundo conservador, que las siguen incluyendo en sus programaciones de tarde para todos públicos).   El análisis político de Miguel Torres en la misma página (publicado el 7 de junio de 1968); resulta interesante, otra vez, al suponérsele el éxito de Robert, en plena campaña, al iniciar una clara voluntad contra la guerra de Vietnam, haciendo decaer al Presidente en ejercicio, Johnson, en su apoyo a la  guerra de Vietnam y renunciar este a la reelección. Toda una visión del ABC alineada con un presentir internacional que temía un final, como temía Jaqueline (aún bajo los efectos de golpe traumático), la esposa de JFK, similar al de JFK para Robert, como finalmente sucedió.  (las sospechas de complot fueron confirmadas años más tarde por los propios EEUU), por aquí ya se "vieron" desde un primer momento, nadie en España se engañó, como tampoco en Europa o el resto del Mundo (la descripción del homicida y sus motivos, un joven inexperto y radicalizado, que aún hoy en día sigue en la cárcel - si no ha muerto recientemente - fue el "bálsamo" de esa "mentira" que los ingenuos están dispuestos a creer para mantener la fe en el presente y en el futuro de un posible mundo mejor. 
La visión de cómo el féretro de Robert, cruzaba el país con multitudes de personas en el trayecto, viendo como sus esperanzas eran nuevamente defraudadas (JKF, el Reverendo Luter King y ahora Robert) por una especie de “maldición” que los trabajadores y el pueblo en general (ese pueblo que al final tiene que permitir que sus hijos vayan a las guerras y luego aprenderse un discurso o gesto de padres orgullosos ante los féretros, pues qué otra alternativa les queda?. Entre tres y seis millones de muertos causó EEUU en su idea de feroz anticomunismo en Vietnam, con el que después entabló relaciones diplomáticas como si nada; aunque Nixon prometiera no prolongar la guerra) pueblo que no terminaban de creerse como “accidente” político imprevisible, como se presentaban  en los medios formales estadounidenses; y que las investigaciones posteriores fueron a darles la razón de ser una estrategia “oscura” como ya señalaba ABC en este artículo publicado al día siguiente de la muerte del líder católico, para casi "acorralar" más a una sociedad española que ya descreía, como la europea, de “accidentes” políticos fortuitos.
 Nada ocurre por casualidad, sino que siempre hay quien pone los medios para que ocurran las tragedias a quienes son incómodos al Estado profundo (y oscuro) por una u otra razón (y también hay quien aprende de ese proceder en medios muchos más civiles: Como aquella señora que sospechaba, cuando veía en las frías tardes de invierno como un personaje pasaba el día en la galería abierta, como quien estorba a la familia: Quieren cargárselo, se decía así misma).


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Así que podemos concebir que Europa se movía en un entorno de evidente “miedo social” para los que miraban con “luz de la experiencia vivida” la repetición de argumentos previos y con ellos de acontecimientos políticos impactantes del momento. Mientras que la juventud, intentaba liberarse del corsé (del miedo) de los adultos, rompiendo todos los esquemas que se imponían como sociedad perfecta desde EEUU y en los propios EEUU. Los sesenta fueron los años de una juventud que reclamaba su propia interpretación de la vida (y por ello muchos jóvenes, chicos y chicas, sufrieron esos años y en la década posterior, violencia extrema en sus hogares familiares por miedo al señalamiento que sus actitudes provocarían en el entorno social tradicional; y en EEUU algunos estudiantes muertos por la Guardia Nacional en manifestaciones pacifistas contra la Guerra en Vietnam, cuando no en la propia guerra de Vietnam).


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La Violencia y sus consecuencias son las tragedias que acompañan al Ser Humano. Nefastas para el desarrollo saludable de las personas y las sociedades, porque sus secuelas perduran generación tras generación y, en ocasiones, vuelven a usarse como instrumento rectificador del rumbo de las sociedades (o de las personas), como vimos con frecuencia (y podemos volver a visionar), gracias a los avances de los sistemas gráficos y de comunicación de siglos pasados que se pueden recuperar (incluso vídeos mejorados y a color, con lo que ello comporta de poder concebirse como una realidad no solo lejana sino recuperable). Y también se usó (y creo que se usa, tengo esa certeza) como sistema de prevención ante personas que pueden modificar un “trayecto” previsto como adecuado en cualquier esfera o ambiente social, por muy reducido que sea. En estos casos, mirando la retrospectiva que se recupera en internet, se suele argumentar, en un primer momento, una situación “imprevista” pero “razonable” cuando se presenta como casualidad o coincidencia de circunstancias por la autoridades que investigan la “literalidad” del primer momento y que suele ser tomada como cierta durante mucho tiempo; o cuando se presenta como un devenir de fatalidades circunstanciales que desembocan en lo “previsible” a todas luces. Ejemplo del primer caso, así lo muestran los últimos documentales de tv que invitan a realizar nuevamente esa reflexión, ocurrió con los hermanos Kennedy. Los documentales sucesivos que se pudieron visionar, recientemente, en la TV generan gran impresión y afectan a cualquier sensibilidad humana que no esté afectada por una visión radical (o de espacio de confort) en la sociedad que pretenda justificar en múltiples razones, desde la frialdad, aquella tragedia familiar sin meditar a fondo sobre ellas, como si ya nos hubiéramos alejado de escenarios similares. 


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Hoy tampoco nos hemos despejado de esas actitudes completamente, a causa de la interpretación o modulación de lo que se establece como conveniente para todos como sociedad (parece una paradoja, porque sigue dependiendo el ejercicio de algunas libertades personales – de conciencia - de la tolerancia que exista dentro de un sistema concebido como democrático).

Hay personas y personas; sí. En un entorno de separación matrimonial, presidido por el engaño (que se sintió como traición por la persona afectada) se puede recibir una llamada sobre las dos de la mañana, en la que se muestra una persona abatida y sin salida por ese motivo. Tal vez se tengan graves desavenencias o desacuerdos con ella, porque siendo un adulto plenamente maduro y habiendo ya pasado el meridiano de la vida, no le importó usar, a quien ahora llamaba pidiendo auxilio, como chivo expiatorio de sus desgracias (para no mirarse así mismo); y aun así se puede salir pitando de casa, aunque haya que levantarse a las 7 de la mañana, para atender a la persona y hablar con ella, o dejar que ella se exprese, casi un par de horas, consiguiendo su tranquilidad. Y puede que te vuelva a llamar un par de días más tarde, esta vez aún más de madrugada, y se salga nuevamente, porque por teléfono no se le puede contener la angustia; y volver a casa en la esperanza de que su situación de soledad y sin aparente salida sea dulcificada sin reproche alguno y confiando que ello le sirva de referencia para reconstruirse.

Se llama empatía, y no impone, sino que contempla como transversal una situación y condición humana que a todos nos puede llegar en un momento dado y de manera inesperada. Como cuando aquella Jefa era molestada en su cargo público – por desalmados que siguieran instrucciones para molestar a gente señalada como incómoda por poderosos – y acudiera rauda para apoyar pero verificar “farsa” y “burla” de los mismos que la hicieron llegar con urgencia y que con prudencia se condujo – probablemente porque se conocía el percal de conspiradores y rufianes dispuestos a complacer a algún poder de esos oscuros pero ya de acción limitada a una ciudad concreta.

Es la condición humana; por eso hay persona y personas. En todos sitios y lugares. Porque mientras unos empatizan, otros piensan en sus propios objetivos sin reparar en víctimas porque el primer objetivo, ante una dificultad, para estas otras personas no es poner a disposición el conocimiento para buscar soluciones que respeten los derechos inherentes a una persona para apoyarla a encontrar su salida; sino que determinan un “culpable” evidente y desde ahí aparecen como magnánimos sabelotodos con soluciones expeditivas que para ellos nunca querrían pero que imponen con soltura a los demás si viene al caso (incluso “ensayan” acciones sobre otras personas para verificar que su estrategia, y su oratoria para segar libertades, funciona a la perfección ante cualquier profesional vinculado a la Administración del Estado).

Por eso hay personas como los hermanos Kennedy, que tienen principios y que pagan el precio por tenerlos; y personas, como Nixon, que prolongan una guerra sin futuro, por solo pura frustración (entre tres y seis millones de muertos) pero que detrás de la misma siempre existe un interés económico disfrazado de pretendidos valores morales.

Es improbable que este tipo de segundas personas contemplaran atender una llamada por una preocupación que no le reportara la perspectiva o el mantenimiento de un beneficio personal concreto y tangible (atenderla sería una molestia inexcusable sobre los ritmos circadianos). En ese caso contrario, previendo “rentabilidad” y de concebirse previamente la posibilidad de que llegara el caso en la manera y forma concebida como beneficiosa, la escenificación moral sería de indudable generosidad (todo se ha de rentabilizar ante la sociedad ávida de tragedias con las que solidarizarse; por si acaso hay dudas).


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Si una persona pide un lugar tranquilo, donde le dejen de agobiar, uno no se puede evadir (sobre todo cuando las opciones que el mismo visionó como posibles, son cercenadas con argumentos por unos y otros, sin más alternativa que la coacción implícita de seguir el camino que ellos consideran oportuno para él (pero sin pensar en él) como en el pasado se hacía por las bravas. Siempre tuvo derecho a llegar a sus propias conclusiones (aunque todos cometamos errores en el camino por falta de experiencia y sobre todo por estar ante un Estado que facilita soluciones sencillas y expeditivas, y que no se responsabiliza nunca del resultado de las mismas).


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Habría que recordar,, cuando se entra en una fase de pulso evidente por parte de la Administración (ya en un pasado lejano) se pide un derecho y poder reflexionar, se niega el permiso y se actúa con diligencia para abortar toda posibilidad de respuesta del afectado; se actúa de facto y con inmediatez, no vaya a ser que el problema, conducido hasta el lugar deseado donde la contradicción envuelve y confunde todo derecho individual, quedando la Administración como única sabedora de cómo gestionar situaciones de contradicción y locura administrativa, decide el futuro de la persona de facto (algo que ha intentado la Administración catalana sobre el propio Estado; y no siendo particular ingenuo ante la capacidad de la Administración en gestionar sus propios asuntos, nos vemos ahora en este magnífico conflicto que nos evoca tragedias pasadas y alarma a la gente común y corriente; que nunca creemos que se debe de llegar a situaciones como esta, o que acabamos por renunciar ante la potencia de una Administración/Estado enrocado en sí misma). En ello nos vemos a otros niveles más cotidianos cuando entran en juego intereses particulares que pasan por generar desgracias en inocentes; basta para ello tener sangre fría y dejarse dirigir por una buena profesional del ramo legal. Si no hay escrúpulos, la situación se verá airosa - aunque sea trágica - y hasta le darán la razón a la trama (porque por mucho que se repitan las tramas en todo, al ser los protagonistas distintos, siempre se podrá aducir casualidade incluso infortunio.


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Por eso  nace, tarde o temprano, la necesidad de ex-presar, ex-presarse o literalmente escribir una novela cambiando ciudad, país, continente e incluso galaxia....porque la condición humana parece ser el signo inequívoco de que la Humanidad apenas ha avanzado en lo esencial: En ser Personas, siempre personas (personas de verdad y no una pantomima de personas, como Nixon) .

martes, 21 de enero de 2020

El Reino Republicano: Liberales, Excalibur, el Toison de Oro.

Leer artículo de Horacio me ha resultado revelador. 

El impulso de resistencia de la derecha española a la creación del nuevo gobierno - ya configurado con apoyo directo implicación de Unidas Podemos - nos ha hecho dudar, a mí también, me confieso, de ese nuevo escenario que aparece en España como una segunda Transición  - ahora ya inevitable porque C's en su momento no quiso o tuvo miedo de perder expectativas o simplemente fue presionado su entonces líder, de manera determinada o total y definitivamente, generando la configuración que ahora se da en la historia de España. Si en algún momento lo quisieron evitar, y tuvieron el vértigo que todo estuvimos a causa del populismo de Pablo Iglesias y sus propuestas y opiniones extremas, dejaron pasar el momento adecuado y conveniente - que también señalaban como tal conveniencia desde el mundo anglosajón - cuando opinaban sobre lo mejor para España. Y por ello desde el entorno del pensamiento de centroizquierda (incluidos los Liberales, que señala el artículo de El País, socialdemócratas y socialistas) se ha producido una especie de temor previo de vértigo, igual que si de una segunda Transición se tratara, en la cual los grupos independentistas (Juntos por Cataluña, Bildu y excluyo a Esquerra Republicana de Catalunya porque inicia ya una vía posibilista y ya no unilateral) parecen en toda su extensión identitaria. Cabría recordar que por errores cometidos por el PP de Rajoy previamente, cuando su deseo de generar ese  mismo vértigo que ahora hemos estado sintiendo y presintiendo, con el único objetivo de desalojar al entonces Gobierno de Zapatero, provocando una ruptura en la vinculación de los catalanes con su propio Estatut, aunque lo impugnado en él estuviera ya recogido en otras comunidades autónomas sin generar ningún tipo de problema en la integridad o cuestionamiento de la unidad de España (si ello se hubiera dado en el futuro bien pudieran haber acudido entonces al Constitucional y que éste hubiera avalado la tesis de los conservadores; pero parece que entonces urgía ganar al gobierno socialista y en ello no repararon en consecuencias que ahora vivimos y que se achacan a los socialistas). Si tuviéramos una perspectiva amplia de la historia veríamos que ya resulta reiterativa esta práctica y estrategia y sin embargo es la única manera en la que podemos conseguir el avance sostenido de la sociedad, donde varias generaciones diferentes conviven desde sus propias perspectivas y sensibilidades, que también han sido adquiridas en el propio territorio de España y que determinan una trayectoria que se simplifica, políticamente, entre dos vías: conservadores y progresistas, y que se vienen dando en Occidente desde el siglo XIX, lo que es una expresión, así lo parece, ordenada de un impulso que se observó en la naturaleza humana y que se definió desde el tiempo de los griegos (Parménides: "es lo que debe ser" o "lo que debe ser será"). 
Así que cuando Horacio comenta los vértigos de los conservadores ante cualquier avance libertades individuales en los años 80-90 estoy muy de acuerdo con su perspectiva (tiene sobre 40 años de edad, y mi persona ya unos 60) se vivió esa diferencia generacional y se ve reflejada en esa parte del artículo.
Es cierto, mi formación juvenil fue en el ambiente final de la dictadura; es cierto que siempre he pensado que la estabilidad en la familia otorga otra estabilidad emocional que no ha estado al alcance de todos, por un motivo u otro; incluso se ve en los entornos sociales, y de ahí que pueda añorar o evidenciar o evidencia como modelo más conveniente, pero sin duda de ello no se puede hacer ley, ni obligar a nadie sino es por su propia conciencia, como pretendió la dictadura, con consecuencias evidentes (tampoco hay solución perfecta)....tampoco  se puede ignorar la naturaleza sexual de las personas y lo que ello implica para sus relaciones y el desarrollo personal y tampoco se debe olvidar que hay que dar recursos y herramientas a los jóvenes para que estos puedan reconocer sus emociones y las experiencias no acaben convirtiéndose en traumáticas. 
No todos partimos, se ve con claridad, desde el mismo punto de partida aunque existen rasgos comunes como son los entornos familiares y la manera en que nos vinculamos con ellos desde la cual construimos las relaciones con el entorno social. Cada generación tiene un punto de partida cuando aflora a la sociedad y desde ahí reflexiona sobre su presente y futuro desde lo que debería de ser sus propia lógica; la sociedad se mueve y con ellas todos nosotros hacía un rumbo con una inercia que para muchos supone evidencia y oportunidad, y para otros un motivo de reflexión como si fueran espectadores ante un mundo y sociedad extraños, en alguna medida, pero previsibles; a veces negativamente previsible. 
Convivimos con varias generaciones en un mismo espacio y tiempo pero, aún compartiéndolos, las experiencias personales y cómo se aceptan e impactan las experiencias sociales y personales de maneras diferentes en cada persona. Existen muchas preguntas sin respuestas, y sin embargo la mayoría de las personas no las formulan, al menos para llegar al fondo; solo viven en la manera de lo posible, bajo los parámetros y directrices que cada época temporal les han señalado como metas y objetivos; como si fuera una exigencia, que lo es, y es real, a la que difícilmente se puede generar una bifurcación sin que exista una extrañeza social que suele estar acompañada de alguna forma de reproche. Por ello pensar y reflexionar fuera de los marcos y límites delimitados por las costumbres locales suele ser un verdadero riesgo si existe rigidez o intolerancia, aunque se asegure ser de un entorno progresista (suele darse la paradoja de que las reflexiones vitales encuentran más respuestas, acogida y apoyo en entornos más centrados, incluso conservadores, con más experiencia vital que es y suele ser lo que nos hace a todos vivir en un lugar común, como es el de la experiencia emocional y consecuentemente mental). 
Así que cuando se habla y retorna a la idea de distinguir entre dos tipos de liberales, señalando a uno de ellos como continuador de los que hicieron posible la Constitución de Cádiz  no puedo estar más de acuerdo con Horacio, cuando se señala que el PSOE es el lugar que eligieron figuras insignes de la primera transición para ubicarse en él, cuando la desintegración de UCD tuvo lugar. Ello es garantía de que España, por mucho vértigo que se pretenda generar desde la derecha extrema y aunque el PP tema despegarse de ella plenamente, no se desintegrará mientras el Psoe siga siendo referencia del centro izquierda. 
España no perderá su espíritu progresista con el Psoe, pero tampoco entrará en ningún proceso semi-revolucionario que altere lo esencial de un formato de Estado concebido para ser una República Monárquica o una Monarquía Republicana que a todos satisfaga. Nadie va a jugar a romper lo irrompible (este nudo gordiano, está espada de Excalibur, este Camelot, esta mágica protección del vellocino de oro; está garantía del toison de oro...) si es que nadie se empeña desde las mentiras, las fake nweus, los falsos mensajes.... a veces eso es solo signo de ambición. 



viernes, 17 de enero de 2020

España, un país de casos mediáticos con los que ocultar una inacción cotidiana.


(Dos por el precio de Uno: Caso Resuleto).

Tendría que resultar obvio que cuando una persona pide apoyo y “auxilio” se fuera hasta el fondo de la situación que está padeciendo, los motivos, las causas, las circunstancias, las trayectorias, el entorno, la evolución, las situaciones de reiteración que no le permiten impulsarse hacia adelante… porque todos tenemos un instinto de supervivencia que nos hace movernos inconscientemente para buscar nuevos caminos o nuevas situaciones con las que solucionar los entibos, obstáculos, obstrucciones, dificultades, impedimentos a la definitiva que no permiten avanzar por una senda personal que , si hemos iniciado, no lo hemos hecho por motivos caprichosos sino porque hemos visto la necesidad de avanzar por esa senda por algún motivo que, aunque pudiera ser en alguna medida inconsciente, nos ha impulsado a iniciarlo para resolver situaciones que nos resultan necesarias de abordar para seguir adelante con nuestras vidas personales. Por lo general, parece ser, que cuando una persona encontrara cierto tipo de esos obstáculos y al abordarlos se comprometiera su integridad (por cualquier motivo, porque a veces los Estados se conciben de tal manera que no permiten avanzar por una senda o la obstaculizan o la bloquean por mucho que exista una necesidad de abordarla por una parte de la población, pero que resultara inapropiada, que no injusta, a ojos de las “eminencias” que nos gobiernan, por ese consabido principio inamovible que se suele expresar con la frase “ahora eso no toca”, aunque en ocasiones cause ello mucho sufrimiento, porque se entienden mejor avanzar por la línea de otras prioridades que salen más rentables políticamente amparando a otro grupo social) se busca una excusa, la que mejor convenga, para que quienes tienen o tuvieran el deber y la función social de actuar – porque su profesión o juramentos profesionales les debiera obligar como compromiso adquirido con la sociedad a la que pertenecen; compromiso del que supieron en su momento de aprendizaje en Universidades que no iba a ser un camino de rosas; que aunque por mucho que algunos o todos, mientras estudiaban los principios morales y éticos que rodearían la especialización que iniciaban y que supone un motor que apela a la conciencia para que esta movilice los recursos y dones personales para ponerlos al servicio de la sociedad a través de su profesión (de la que además deberán vivir de ella y sustentarse de ella y de ella obtener su propio bienestar social y de las familias que constituyan)  saben que, por encima de todos los conocimientos y habilidades aprendidas en el trayecto de su formación, de que por encima del todo el esfuerzo personal realizado en horas de estudio y de exámenes, de que por encima de trabajos  y colaboraciones  realizadas para adquirir mejores perspectivas y con ello experiencia en el ejercicio de su profesión (esencial para la sociedad porque así se ha concebido); por encima de todo ello, si no existe luego el valor necesario, valor de naturaleza personal que debe habitar en la persona que ha de ejercer esa profesión, valor que emana, expresa y concreta nuestra capacidad de sacrificio personal para poner en juego todas las capacidades y recursos personales (a veces insospechados, porque a veces acude en la ayuda la intuición positiva y reveladora, esa que no se aprende en la Universidad y que depende del enfoque del entorno profesional o social que nos rodea o de la propia lucha personal establecida para seguir con nuestras vidas personales hacia adelante en busca de una salida – exit, éxito – que se convertiría no solo en nuestra, sino incluso, de la propia sociedad que nos rodea, porque nos convertimos así, por medio de nuestro valor, en un punto de garantía y de esperanza para que las personas comunes hagan realidad derechos que de otra manera serían pisoteados o ninguneados por fuerzas y estructuras más poderosas que todos nosotros juntos, a los que solo nos quedaría el recurso de la queja pública – como la que se muestra con este blog y que no es por capricho), más allá de todo lo aprendido, a la hora de la verdad, a la hora de ejercer la función con la que se han comprometido están, exclusivamente, solos ante ellos mismos, puesto que solos y ante ellos deben de tomar una decisión cuando llega el momento del compromiso ante el reto de un caso o asunto; solos antes sus conciencias decidiendo, por primera o segunda o cuarta vez o de una vez para siempre, si han de comprometer ese saber adquirido y ese conocimiento y experiencia al servicio de la persona o personas que se situaron frente a ellos pidiendo apoyo (y que salvo ciertas circunstancias de protección, recibirán por ello una remuneración); y parece inevitable que se pregunten si esa remuneración merece la pena del compromiso y la implicación que ello supondría porque en algunos casos, en algunos casos flagrantes, hacer frente con un caso supone poner en juego el espacio de confort personal (y el confort personal implica no solo el bienestar propio, porque si este se comprometiera demasiado se sabe que la lucha tendrá que sostenerse también en otros frentes y tal vez de manera indefinida, hasta que alguien dijera basta, era correcto y nos han convencido a todos; le reconocemos como mérito y le encumbramos por él, pues con ese compromiso en un caso difícil y complejo, ha abierto una nueva puerta a la esperanza de todos; y cada vez que se abre una puerta a la esperanza de todos, en cualquier rama profesional que está al servicio de la sociedad por medio de conocimientos muy especializados y restringidos a profesionales especialmente cualificados hasta el punto de considerarse una facultad específica y no asumible por nadie más, se abre el espacio de libertad común del que todos participamos; y por lo tanto la libertad se amplia para todos nosotros). Pero cuando es el espacio de confort el que se pone a juego para defender “un caso más”, y tal vez después de reconocimientos y éxitos que han otorgado un estatus profesional suficientemente confortable,  o cuando se está en busca de ello mismo siguiendo el paso diario y a veces rutinario de colegas de profesión, entonces se pueden cuestionar si merece la pena jugarse lo conseguido o el plan iniciado que se sabe que dará frutos o al menos conservará nuestras expectativas. Ahí es donde se pone a prueba los principios éticos y morales de la propia profesión y especialidad. Y ahí es donde se debería recordar una y otra vez que las profesiones y facultades que se ejercen se hacen y realizan son otorgadas por el Jefe del Estado – así consta en los títulos que se dispensan – y ese Jefe del Estado lo está al servicio de la Democracia y la Democracia es el espacio que hemos creado para explorar y avanzar por el camino que permiten ejercer las libertades personales entendidas como derechos que nos permitirán a todos tener la oportunidad de realizarnos como personas plenamente para poner, nuestra persona, al servicio nuevamente del entorno social en un camino sin fin, a un destino desconocido; y por ello, porque el final del camino es desconocido, lo que importa solo es el propio camino que entre todos recorremos cada día. Y verificar a cada momento si en cada acto que se realiza por esos profesionales aludidos se está o no pendiente de honrar los juramentos de manera positiva, aunque en ello se comprometa el aparente espacio de confort, o simplemente se realizará una nueva teatralización – casi aprendida de memoria – como recurso profesional que permita habilitar una bifurcación que frustre cualquier esperanza concebida a tenor de esa imagen que todos esos mismos profesionales imprimen en el entorno social (semejando propaganda encubierta o explícita) como sello de su propia garantía profesional. Y que al definitiva solo remitiera a casos verdaderamente mediáticos, y que se rentabilizan con eficacia. O se está al servicio de lo que realmente esperamos y otorgamos en reconocimiento a las capacidades y facultades otorgadas, y del espíritu en que fueron concebidas por los propios profesionales en un principio o del espacio de confort. Esa es la realidad. El valor es Valor y valores. Por ello el sentido vocacional es el que se busca, porque apela a los valores, porque son con esos valores con los que se ha de identificar el profesional para ejercer su profesión; porque solo ahí se encuentra el verdadero Valor cuando por lo que se pelea se hace por Principios y en el propio desarrollo de la pelea se "ve" la naturaleza de esos "principios" pues ahí se manifiestan con claridad (por Amor al sentido que otorga a nuestras vidas el ejercicio de la profesión y ello resulta un hecho transversal que otorga y da el verdadero sentido a las vidas y a las sociedades: lo demás son excusas). Si lo que se va mostrando es sufrimiento de inocentes, por muchas excusas que se exhiban ni hay Valores, ni Valor, ni Democracia; solo una defensa de espacios de confort personales. Esa podría ser la verdadera vergüenza de este país.

jueves, 16 de enero de 2020

retar al destino, imponiendo crueldad sobre el Amor, tarde o temprano: Mal negocio


Tal vez se piense que el derecho que se adquiere sobre alguien ingenuo y bueno de corazón permite, cuando esa bondad preocupada se fija en personas que ama y quiere (hasta el punto de renunciar a sí mismo) que se tiene un dominio que se puede utilizar cuando se quiera y como se quiera (como un  instrumento más al servicio de algo propio: sea un rencor nunca sepultado, una inconformalidad nunca satisfecha, un desquerer la vida sin poder darle un verdadero sentido, una verdadera sequedad en alma nunca reconfortada de verdad, un tener poder que no suele ni puede llorar por amor, una fortaleza que no encuentra qué proteger de verdad… o tal vez no, todo solo sea darse muestra del propio poder y exhibirlo ante su propia persona como quien muestra que eso es lo único esencial en la vida que se vive. Ahí no hay reglas; ahí no existe el Derecho; ahí no existe la visión de más mundo mejor que el que ya la persona vive a través de su voluntad cundo es amplia y extensa;  ahí no hay más justicia que la propia; ahí parece que no existe ni Dios ni Tao, aunque se nombren, solo deseo, objetivo y determinación carente de nada que no sea “yo soy yo” y nada hay más.
Y si fuera así, y se llegara a las últimas consecuencias con esa persona ingenua y de buen corazón, que fue el oyente más sincero, el que más se alegró por esa persona, quien siempre la defendió, quien fue receptor de sus más espontáneas reflexiones; quien siempre (a pesar de ser tratado coz a coz) estuvo ahí devolviendo amor y comprensión; quien siempre pensó en ella; quien fue depositario de todos y cada uno de sus gestos (escudriñando alegría o tristeza, enfado o humor); quien aceptó todos y cada uno de los reproches, a la definitiva, porque no puede no estar; si al final se la llevara a ese extremo, como pensado para venganza de doble filo, al final la pena, la añoranza y será principio de la mayor y más íntimas de las soledades nunca concebidas de quienes así han venido a tratar a la persona, de corazón de niño, que siempre amó.
Dicen que para el sabio las personas son como perros de paja; pero estoy seguro de alguna manera que para las personas quienes nunca supieron amar (tal vez porque nunca fue amadas cuando lo precisaron) nunca supieron reconocer, de verdad, cuando eran amadas, ni con qué intensidad, ni con qué profundidad, simplemente porque no permiten que el amor les penetre (tal vez por temor a ser transformadas en “débiles”); pero si viven 30, 35 o 45 años más será la soledad de echar de menos a quien tanto despreció, vejó y humilló por ser un débil amador y pendiente de su persona. El último juicio se halla en el que realiza el corazón y si se perdió por el camino qué amor y de quien, qué lágrimas y de quien serán derramadas… hay que preguntárselo siempre antes de retar al destino, cuando  la fuerza de la voluntad  solo se encamina hacia cumplir deseos sobre libertades de otros.


lunes, 6 de enero de 2020

La idea de una posible “cesión” se vislumbra como “oportunidad”



Lo que parecía una simple conjetura que circulaba por twitter (que casi parecía anécdota) se mostró por la mañana siguiente como expresión de una marea de fondo que tiende a inquietar o aumentar la inquietud ante las incertidumbres. León pide conversaciones para que se ilumine su olvido en inversiones que han hecho posible su envejecimiento y falta de perspectivas futuras. Apela a un artículo de la Constitución que abriría esa puerta por medio de segregarse de la CA de Castilla. Asegura el Alcalde que no pretende la independencia más que de León y se apela a la Historia de España – remontándose a la Reconquista – para asentar la petición. En “Atena 3” el director de la Razón  también se refería al origen histórico de la Corona de León intentando oponerse con argumentos – que a la vista del problema generado en Catalunya – parecen a priori un poco endebles (al menos en este momento de “debilidades” y cuestionamientos, así se vislumbra en este momento de incertidumbres; hasta que se conforme gobierno sólido que determine nuestro devenir y que parece posible en fechas próximas). Las argumentaciones sobre las delimitaciones de las CA, en razón a la petición de León, han remitido al pasado, cuando se negociaron y pactaron en el Congreso de los Diputados, uniéndose a las mismas especulaciones sobre porqué se tomaron determinadas decisiones respecto de unas y otras. 
Lo que saltó a las redes desde León sonaba a algo así como: Si se ha de “adaptar algo” para encajar Catalunya, nosotros, en León, también tenemos una lista de “reclamaciones” basados en números y estadísticas que las avalan. Ahí se vislumbra también la "oportunidad" con que “Teruel Existe” aparece en el Congreso de los Diputados en un momento en que cada voto de cada diputado resulta esencial para asentar un Gobierno y romper, como decía el Presidente, el “bloqueo” y nada más. Y sin embargo, pese a los temores que se muestran desde la Derecha del Congreso (demasiado mediatizada en su discurso para evitar que la derecha extrema le coma terreno; como así lo señalaba como estrategia inevitable, tal y cómo se concibe la política hoy en día, un veterano y magnífico comentarista, lleno de sentido común, antiguo colaborador de Suarez en la transición, pues de lo contrario la extrema derecha se le comerá el terreno) es difícil de concebir que la Socialdemocracia acepte, bajo ningún concepto, una segregación del Estado; y mucho menos lo parece posible en un Pablo Iglesias cuyo modelo era la URSS hasta no hace mucho tiempo; por lo que parece que el Estado, al menos en lo que son los temores de la Derecha sobre su integridad, no está en riesgo en modo alguno; y lo que se inicia, eso esperamos todos, es un proceso encaminado a dar nueva forma a la integridad territorial desde una nueva perspectiva generada por una nueva generación de políticos – así se va concibiendo por el momento – ante los temores de los conservadores – porque los conservadores siempre temieron cualquier tipo de cambio que arroje cierta incertidumbre; ello está en su ADN y de ahí su nombre de conservadores, pero también han mostrado que cuando los cambios acaban por generar estabilidad acaban por defenderlos y asentarlos (como acabó por ocurrir con la propia Constitución del  78); a diferencia de la etapa anterior de la consolidación del régimen del 78, la presión sobre ellos ya no se escenifica detrás de las bambalinas sino que ahora es muy visible en el propio Congreso de los Diputados (y no como fuerza residual de un sistema autoritario y dictatorial en franca retirada visual y mediática, como lo era a finales de los 70). Así que la parte del discurso Navideño del Presidente de la CA Aragonesa, destacado por Heraldo de Aragón – periódico conservador de máxima lectura en la Comunidad Autónoma – parecía un previsible e inevitable obstáculo lanzado como mensaje sobre la línea de flotación del pacto en el gobierno central de Madrid (y parecía inevitable que se produjera por dos motivos muy sensibles en esta tierra: El mensaje de la sentencia del TC sobre el proyecto basado en la idea de“no ser menos que nadie” en referencia a ninguna otra CA, en especial la catalana; y sobre todo porque existe cierta experiencia sobre lo que parece faltas o perdidas de oportunidades aquí, por la mayor potencia de influencia política y económica de Catalunya, de la que se es vecina).   Sin embargo, de concretarse el Gobierno central en Madrid, como parece probable – y el “gesto” de León sobre ser incluidas en cambios, si estos se producen – harían mutar el titular del veterano periódico en casi conveniente argumento ineludible que sintetiza y condensa un sentimiento compartido de no quedar en segundo plano a la hora de desarrollar las posibilidades de este territorio – por lo que el discurso del Presidente de la CA se verá, y podrá leerse, respondiendo a un sentimiento territorial de doble alcance, como un sentimiento generalizado y expresado institucionalmente - porque que es lo que se pudiera volver a temer ante las condiciones que pudiera establecer ERC para sostener el gobierno central legislatura tras legislatura. De ahí, probablemente, las reiteradas llamadas a la cordura y coherencia del candidato a la Presidencia del Estado sobre C`s, con el fin de que ocupe el lugar que siempre debería haber ocupado sino hubiera asumido una actitud de desconfianza hacia el propio candidato, pues C´s en ello basa su criterio de mimetizar más con una visión conservadora que con una posición liberal (el desarrollo de la legislatura podría permitir abrir el campo de visión de C´s; o si son los temores de incertidumbre y desconfianza  los que vuelven a predominar; de momento no se vislumbra el valor mostrado por Suarez o Gutiérrez Mellado) ni si quiera otorga el beneficio de cierta duda respecto al papel del PSOE en este momento de compleja gestión política del problema catalán, por lo que de fracasar esta iniciativa socialdemócrata no aparece en el horizonte más opción que proseguir la senda de un enfrentamiento judicial, cuyas resoluciones finales acabarían por determinar una posición mucho más determinante en la opinión pública europea, haciendo posible en España que el Nacionalismo extremo y moderado que sostienen los conservadores, vieran a Europa como fuente de problemas y no de soluciones). 
Cabría esperar que existiera, en este momento de incertidumbre – dada las situaciones internacionales en las que estamos inmersos y las propias nuestras – existiera un verdadero órgano real de contacto permanente entre los partidos; encaminado a un análisis más centrado sobre lo conveniente para nuestro Estado desde la observación de las distintas hipótesis que vienen circulando y siendo defendidas por diferentes analistas – algunas muy adversas  - sobre el devenir internacional y que no parecen estar contempladas desde un análisis práctico, consensuado con alternativas, y con mucho sentido común, en la política diaria; por lo que de alguna manera desconocemos si estamos prevenidos en el papel que cada partido debiera asumir ante una situación de pugna, ante la lucha por la imposición de una estrategia mundial sobre territorio europeo que afectaría a España; de existir ese órgano previo, el debate parlamentario girara sobre contenidos y en maneras y formas que permitieran ir despolarizando la opinión pública y desmovilizando los argumentos extremos, y adaptando a la sociedad hacia las situaciones previsibles o probables sin grandes sobresaltos.

Hace unos días apareció un personaje singular en los medios de comunicación y habló de que el futuro de la UE podría pasar por una atomización de los Estados componentes de la misma. En principio me pareció una idea bien temeraria, porque es difícil concebir que un Estado admita su desintegración sin oponerse a ella con decisión indudable. Pero de ser cierta esta tesis, estaríamos en un escenario que podría convenir a las potencias implicadas en nuestro destino (EEUU, Alemania, UK ó Rusia, incluso probablemente China) puesto que la atomización y reducción del peso de cada Estado haría factible un proceso mucho más permeable hacia una UE y, a la vez, ese proceso estaría marcado por una vulnerabilidad y, consiguientemente, sería más permeable a las tensiones políticas que pudieran generar EEUU ó Rusia (ó China) sobre el mismo proceso de atomización hasta que el proceso concluyera con unos Estados Unidos Europeos.
A este respecto, y porque no se ha de descartar ninguna hipótesis – como se señala en la película “Guerra Mundial Z” – si los experto (en este caso en la película, un grupo formado por nueve personas expertas) contempla una hipótesis o vía hipotética como imposible, por ello están obligados a nombrar o dar cabida a un décimo experto que la defienda dentro del grupo, para llevarlos a analizarla.

La idea de configurar CA en unidades de gestión territorial (CH) aportaría ciertas ventajas al estar desvinculados los territorios de una Historia particular que otorga derechos particulares a sus habitantes; por lo cual la competición interterritorial tendería a situarse en otros parámetros más relacionados con la mejora de las calidades del suelo, aguas, aire… y consiguientemente calidad de los productos que se producen. La Historia particular sería ofrecida, al Estado central, como un cese y fin de la propia Historia, al considerarse que el objetivo esencial del progreso girara sobre un permanente avance y mejora en la gestión territorial y calidad de vida “real” de los ciudadanos; y una desvinculación con nacionalismos territoriales interiores (y despegarse de sus mitos) para situar la vinculación de identidad en la gestión territorial de un proyecto de ámbito de Estado avalado por el resto de Estados de la UE y organismos Internacionales; buscando ser referencia en la gestión organizada del territorio. Obviamente la propuesta, ahora, se ve como un mito. Pero si el mito supusiera salvar una acción internacional destinada a atomizar España, ¿Valdría la pena tener un plan de acción consensuado para tener oportunidades reales de garantizarla?. 
Aunque la apuesta de divulgar la idea de configurar territorios basados en Cuencas Hidrológicas no parezca tener eco alguno (por el motivo de que las CA están constituidos en razones de interpretación Histórica, y porque la lucha política en esa razón ha sido ardua y motivo también de enfrentamientos sangrientos en el pasado, por lo que no es fácil enfocarse hacia los retos de gestión territorial del futuro desde la perspectiva propuesta) y sin embargo se pretende dar una razón, de relativo poco peso, pero que entra de lo previsible, para que no sea descartada del todo por nuestro Estado – pues la incertidumbre también afecta a Europa y Europa tiene alianzas con EEUU; y EEUU está cambiando de paradigma (y probablemente, detallándose un nuevo escenario de influencia).

La magnitud del problema en España (y tal vez Francia) de iniciarse un proyecto político como este, es incalculable y habría que mirar hacia atrás, para ver cómo responden las Naciones en defensa de su integridad, para verificar los peligros que implicarían. Y sin embargo, un proyecto como el señalado (división territorial en Cuencas Hidrográficas en España) podría ser de suficiente relevancia y argumentario como para hacerlo viable e incluso servir de referencia internacional.