Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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miércoles, 27 de abril de 2016

Franco se merece esas medallas?

27 de abril de 2016

El artículo de El País refleja la petición de retirada de las condecoraciones que Franco recibió de Francia a través de la Legión de Honor, antes de la llegada de la República a España en 1931. Oponen un deseo de revisión de la historia pasada en atención a todos los hechos posteriores que acaecieron no sólo en nuestro país sino también en la lucha y resistencia de Francia contra el fascismo alemán y el meritorio papel que en ella y en la liberación de París tuvieron los exiliados y republicanos españoles que han venido siendo homenajeados y reconocidos como héroes recordando un momento de la Historia europea donde el lugar más seguro para la población civil era reconocer las virtudes de los superhombres que sometieron a toda Europa, proclamando la decadencia de las democracias y exhibiendo al hombre alemán, y a la raza que representaba, como modelo a seguir.
Los alemanes de entonces, apoyándose en una visión adversa de la sociedad humana – y recordando a su pueblo que con ellos el mundo había sido extremadamente injusto y vengativo – se apoyó en los nuevos filósofos para tomar “la parte por el todo” y convertir la lucha espiritual de un hombre ante la adversidad, en la lucha de todo un pueblo contra el mundo, causando excesos aberrantes a la población civil europea. La idea alemana de la gran raza, de los hombres perfectos en cuerpo y alma, sedujo en todos los países de democráticos. Cabría preguntarse si además de financiación económica recibida de las grandes democracias para frenar el comunismo el nazismo recibiera, además, aportaciones y ensayos filosóficos y políticos que le dieran la suficiente solidez como para erigirse en modelo político a imitar. Sin embargo, todo señala que el apoyo que recibió el nazismo solo tenía una finalidad: detener y acabar, si era posible, con el avance del comunismo en Europa, que se representaba por un pueblo carente de instrucción, conocimiento y sensibilidad artística, y carente de todo glamour. El nazismo representaba todo lo contrario al comunismo y por ello tenía el apoyo de las élites dominantes de los países más desarrollados del mundo. El nazismo aparecía como el renovador de la moral y de la fortaleza humana que surgía, como ave Fénix, de la gran humillación de la 1ª Gran Guerra.
En ese proyecto de frenar al comunismo – que nació en Rusia con el apoyo de los servicios secretos alemanes a Lenin y que amenazaba con la expropiación de los medios de producción, y consiguientemente con la propiedad privada y el capitalismo – España jugaría un papel tristemente importante. El control del Mediterráneo no podía caer en manos comunistas o de gobiernos comunistas y el objetivo internacional era mantener neutral a España.
Formalmente Rusia había acabado por ser reconocida internacionalmente bajo el nombre de URRS, después de que todas las potencias participantes en la 1ª Gran Guerra – vencedores y vencidos – se unieran todos contra Rusia en un intento de restablecer el orden normal de las naciones – era costumbre apoyarse contra cualquier tipo de revolución, como lo fue en el pasado “los cien mil hijos de San Luis” en España, o la Alianza contra el Napoleón nacido de una Revolución burguesa. Por ello no podían volver a declararle la guerra a esa nación careciendo del pretexto pertinente, por lo cual se usó de los nazis para controlar el progreso comunista en Europa.
La recién nacida República española lo hacía bajo la idea popular de que todos los males que aquejaban a la sociedad civil serían erradicados al día siguiente, 15 de abril de 1931. Sin embargo la ingenuidad que propició ese entusiasmo y fe popular en el nuevo régimen ignoraba que su nacimiento tenía origen en el deseo de ocultar la gran corrupción económica y moral que las guerras africanistas habían asentado en el propio ejército y que en ése afán de evitar el conocimiento de los detalles de la misma por el Parlamento y la opinión pública, el monarca Alfonso XIII consintió la Dicta-blanda del General Miguel Primo de Rivera, y que a la postre sería causa de la pérdida de prestigio de la Corona cuya debilidad fue aprovechada electoralmente y que, probablemente, fue presentada como símbolo de todos los males de la Nación española.
Es probable que el “juego” de insinceridades interesadas por todas las partes fuera la que pusiera las bases de una pugna política basada más en las demostraciones de fuerza que de razones, por lo que el nacimiento de la República, a pesar de traer un aire de modernidad, renovación y confianza en la cultura como instrumento de liberación de las personas, pudo estar asentada en sus inicios en cimientos poco sólidos que los acontecimientos internacionales iban a poner a prueba duramente.
Todos los procesos encaminados por los distintos Gobiernos Republicanos – tanto de derechas como de izquierdas – que buscaron la modernización del país, desde las mejoras en las condiciones laborales, los derechos de la mujer, la separación entre Iglesia y Estado, el divorcio, las uniones civiles, la reforma agraria, el impulso a la educación e Instrucción Pública… etc, acabaron siendo interpretados – todos ellos – como actos revolucionarios  de manera definitiva cuando en 1936 ganan las elecciones el Frente Popular y la habilidad de aquellos que conocían los temores que despertaba el comunismo en occidente – y han sabido leer el impacto positivo que los fascismos alemanes e italianos han ocasionado como fórmula “conciliadora” entre los anhelos de la sociedad civil de acceder al bienestar y un Estado fuerte, estable y monolítico que respeta la aristocracia, las tradiciones y la religión – intrigan buscando un respaldo internacional para derribar, no ya al Gobierno republicano, sino al propio Régimen.
Los planes internacionales ya contemplaban que habrían de combatir contra el nazismo que – aunque freno del avance comunista – vuelve a asentar sus raíces en un nacionalismo excluyente, expansionista y extremadamente autoritario y violento – hecho que mejor sirve a sus fines y que es causa del apoyo económico de esas élites europeas – pero a quien habrá que poner coto (algo parecido a lo que pudo ocurrir con Sadan Husein por poner un ejemplo reciente).
Por ello España no puede tener un sistema democrático que no asegure, de manera indudable, que estará en la posición correcta cuando se produzca la confrontación en Europa. Y si en la 1ª Gran Guerra la neutralidad de España le permitió una época floreciente en su economía, en esta ocasión el signo político de neutralidad es dudoso y a ello contribuye la conspiración en el exterior pretendiendo asegurar que la República Española tiene graves derivas revolucionarias que podrían acabar en un formato bolchevique.
Franco es apoyado por los gobiernos democráticos, pero la naturaleza del apoyo no puede ser públicamente explícita, por lo que se bloquea el envío de armamento al Gobierno de la República argumentando un deseo de no fomentar el conflicto, con lo cual le queda como única financiación a la URRS lo que refuerza la hipótesis revolucionaria que pesa sobre la República y permite su más perfecto aislamiento de la opinión pública europea.  Por ello puede deducirse que las principales democracias europeas esperaran, en realidad,  un Golpe de Estado rápido y eficaz que no prosperó y que nos llevó a tres años de guerra civil polarizada – al menos así pretendidamente – entre fascismo y revolución comunista, por lo que todos los esfuerzos realizados por el Gobierno legítimo español, encaminados a mostrar a la opinión pública internacional que era un gobierno democrático y plural fueron ignorados por el propio miedo de las sociedades civiles europeas a ver en sus propios países un escenario similar al español. Este temor civil facilitó las políticas europeas de pacificación con el régimen nazi. Políticas que se mostraron ineficaces y que aumentaron la percepción de una gran guerra inevitable y similar a la 1ª Gran Guerra en todo el continente.
 A pesar que en España la izquierda radical viera en la inminencia de la guerra europea el escenario idóneo para desengañar a la opinión pública europea de la manipulación de sus propios gobiernos sobre lo que ocurría en España y la legitimidad Republicana, otra parte más esencial de la República venía a señalar todo lo contrario. Es posible que el análisis que puso fin a la guerra civil entregando Madrid a Franco señalara que el estallido de la Guerra en Europa sólo beneficiaría en España a las posiciones más radicales, fomentando aún más la confrontación entre fascistas y comunistas. Es posible que el estallido de la Guerra Europea hiciera perder toda legitimidad democrática en el futuro, fuera cual fuera el signo de su resolución, pues lo que a esas alturas de la confrontación podía quedar claro es que el inicio de la Guerra europea podría terminar con toda probabilidad, con la pluralidad política que aún se esforzaba en mantener en su seno el Gobierno republicano. Y tal vez, otro hecho se pudiera evitar: Depender, lo que de España quedaba o quedara, de potencias extranjeras.
Decir que el comunismo en España era una opción mínima en la II República parece, a estas alturas irrelevante. Pero merece la pena señalar que el comunismo era ajeno, en mi parecer, al carácter español y que para fomentarse tanto en España como en Grecia o Francia fue preciso que apareciera el antagonismo del fascismo, que le dio razón de ser internacionalmente (pero sólo después de la invasión de Polonia) al igual que el apoyo que le brindó la Iglesia Católica, del que se hizo antagonista como mejor fórmula para prosperar.
Franco no acabó con el comunismo en España – acabó con la democracia. Con el comunismo que medró en los frentes de batalla de la Guerra Civil – y que alimentó Franco, antes, durante y después de la Guerra Civil con su sola presencia o memoria – acabó la propia República Española como último acto ante el avance de una opción política que pretendía ganar e los frentes de guerra y con el apoyo de la URRS, lo que nunca tuvo a su alcance en elección democrática alguna.
Sólo el irracional egoísmo con que Europa protege su no siempre honrosa historia hace posible que aún hoy en día no sea reconocido – aunque fuere a título simbólico – la heroicidad con que afrontó la República y el pueblo español un alzamiento militar que en ese momento convenía, por diferentes motivos, a las democracias de Europa. Y no sólo es así, parece, sino que el legado que nos dejaron los europeos fue no sólo el de un dictador – al que luego, pretendiendo castigarlo, a todos nos castigaran – sino también una historia reciente en la que no se termina de aceptar la plenitud de los derechos civiles de las personas, pues aún se sostienen deudas con los antepasados. Deudas que nacen de una intolerancia de la que aún quedan residuos en el carácter español. Residuos que vienen de una guerra injusta, de un triunfador injusto y de un interés injusto de nuestros vecinos que nos trajo sufrimiento y violencia a varias generaciones.

Tal vez por ello, por todo ello a Franco los franceses no lo retiren las distinciones pasadas apelando a un reglamento que precisa la necesidad de oír las razones en defensa del mérito otorgado que ahora le pretenden quitar sus adversarios; defensa que debiera realizar el propio Franco (es posible que los franceses distingan y respeten el hecho de que uno de sus premiados lo fuera legítimamente por virtudes personales que en su momento ostentaran aunque después las olvidaran – a no ser que Franco nunca se saliera del guion marcado por Europa). De saber este extremo, tal vez el gobierno galo hubiera debido recordar dichos méritos ante la ONU antes de prestarse a defender en ese organismo la “cuarentena” que llevó a muchos años de hambre a nuestro país – hambre que no pasan los dictadores ni su entorno que sostiene el régimen – y del que nos rescataran, a pesar de Europa, los Norteamericanos. Tal vez con ese acorralamiento político pretendieron los europeos que los civiles nos volviéramos a levantar contra el dictador… (¡¡¡¡¡) Tomen note de la esquizofrenia gala cuando de España se trata. La conveniencia del momento político siempre pesa más que el sentido común.

Nota: El Rey reivindica a los republicanos. 
Felipe VI evoca a los exiliados españoles en su recorrido por la geografía del destierro:

 http://politica.elpais.com/politica/2016/03/20/actualidad/1458489525_206678.html


Los celos del Maestro.

26 abril de 2016

Siempre vimos, en todo tiempo y lugar, desde que los discursos de los maestros pretenden enseñar a los discípulos y alumnos, lo molesto que les resulta que un alumno  - sin ser revoltoso, ni perturbar el orden de la clase – mantenga la mirada perdida en el vacío, ensimismado. No porque esté haciendo cosa diferente que le distraiga, sino simplemente porque en un momento dado del discurso del Maestro se siente evocado a la contemplación del “infinito”.
Absorto y distraído. Embaucado en un lugar intemporal, el alumno percibe la Eternidad. Insípida, inodora, incolora, indefinible… el alumno, literalmente ha salido de sí mismo y es “espejo” de lo transcendental e inmutable. Experimenta la nada y la no-nada. Es incluso la inmortalidad.
Y el Profesor, molesto porque el alumno no le presta atención le suele hacer regresar súbitamente de ese estado donde “no es”. Y no le pregunta qué sintió, qué entendió, qué percibió. Ni tampoco le da una explicación por la que entienda el propio alumno qué ha sucedido. Normalmente le culpabiliza o reprocha su falta de atención ignorando el “viaje” realizado por el discípulo.

Análogamente a la descripción que Schopenhauer hace del “abandono de la individualidad” al observar la belleza (una rosa, por ejemplo) el alumno, “distraído”, estaba contemplando esa Eternidad y, por ello, formaba parte de ella. Mientras, el Maestro, atrapado en su interés por enseñar se considera despreciado en “su sabiduría” basada en la “ciencia”, la “opinión” y la “vida cotidiana” (que son las cadenas que atan al Maestro a la Caverna de Platón según la define Schopenhauer) y recrimina al alumno ignorando que éste le estaba mostrando, con su rostro, “La Eternidad”.


sábado, 19 de diciembre de 2015

Descubro a Fernando Arrabal y el programa de la 2 me sugiere esta reflexión.

Ocultar el pasado traumático para dar paso a un futuro que lo  recuerde distorsionado y aceptable, injuriando y ofendiendo a todos los muertos, desde la cobardía de aquellos que constantemente cambian su propio pasado, incapaces de aceptar las ofensivas decisiones que tomaron y no eran otra cosa que abominaciones que nacen de la propia mala conciencia, nunca es extirpada porque nos tememos que esa conciencia sea  el verdadero yo, y sin ella dejaría de existir la cordura (cordura de la perversidad que cantó Silvio Rodríguez "cuanto más muerte más vida") y que es de donde aflora y emana la moral que sólo exigimos a los otros – nunca a nosotros (nosotros sólo somos la imagen de la moral que quisiéramos ser) – (nosotros nos convertimos así en los Santos que expían su culpa pecando constantemente y por obligación, sobre todo por obligación), esperando que un ingenuo cualquiera nos eleve a los altares de la dignidad que perdimos el primer día que hicimos daño por temor a morir.
Me viene al caso reflexionar:
Si la Democracia en España sigue siendo la expresión del poder de los fuertes, de los más fuertes y de su voluntad, cabría preguntarse si en dicha lid de brutos caben los más brutos. Y los más brutos no pueden ser otros que aquellos que en nombre de la etérea voluntad divina también mataron en nombre del orden. Viva la muerte, exclamaban hace 80 años, al igual que ahora lo exclaman otros desde oriente.
España, Europa y el mundo reviven constantemente la historia. Porque todos los sabios del pasado siguen siéndolo en el presente: No hay carrera de relevos, es una mentira más de la Ciencia (la ciencia es la confusión ordenada de la apariencia y lo aparente difícilmente puede ser la verdad).
El paradigma sigue vivo: El que juega pierde
¿Pierde el que gana? o ¿Gana el que pierde? ¡¡¡Que pesen todos los corazones más allá de las fronteras de la vida!!!!!. Y los verdaderos Santos se regocijen ante la destrucción de los brutos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El TC consecuente con los principios Democráticos.



Difícilmente se podría haber previsto otra decisión diferente a la tomada por el órgano colegiado de Magistrados que protegen nuestro sistema democrático desde el ordenamiento jurídico, pues el respeto que muestra el Tribunal a las garantías constitucionales que son inherentes a un Parlamento Autonómico surgido de la expresión popular es un requisito de la separación de poderes que no parece conveniente franquear con medidas "preventivas" en razón a una previsible adopción de acuerdos contrarios a la Constitución, pues sería una limitación de sus competencias basada en una "intención" supuesta que no se ha concretado, por lo que no ha tomado cuerpo.
A los parlamentarios autonómicos se les presupone siempre lealtad hacia el Estado, pues es la configuración de ése Estado del que forman parte quien les otorga la capacidad representativa y les habilita dotándoles de seguridades jurídicas superiores al del resto de los ciudadanos cuando están en el ejercicio de esa función específica. Lo contrario sería una injerencia que prejuzga anticipadamente una decisión aún no tomada y que limita las atribuciones de representatividad en razones subjetivas que no han entrado en el proceso "reglado" que les permitiría adquirir la fortaleza jurídica; fortaleza jurídica que es plena si el TC no se opone a ella tras el recurso pertinente.
Los debates previos a cualquier resolución parlamentaria están en el ámbito de las ideas que aún no han tomado forma y cuerpo, ni han amanecido a la luz del acto jurídico, con todas las cualidades que protegen a estos e igualmente con todas las garantías que el Estado puede ejercer sobre los mismos a fin de preservar el interés común.
Esta concordancia con la Constitución es precisa para el mantenimiento de la coherencia jurídica que en definitiva es garantía de todos los ciudadanos del Estado.
El reconocimiento de las singularidades territoriales y culturales da origen a instituciones propias de cada parte del Estado, pero las mismas nacen del Estado común que somos todos y, por lo tanto, las competencias de esas instituciones se enmarcan dentro de la Constitución que representa la voluntad de todo el Estado.
Por ello, no se puede permitir que parte del Estado se separe del resto sin contar con la totalidad, por lo que para habilitar un derecho de tal naturaleza, habría que reseñarlo en la propia Constitución en la manera que el itinerario histórico de nuestro Estado considerara conveniente. Y en ello parece que el argumento previo sería la consulta del "todo" que permitiera, posteriormente, la consulta de la "parte". Y  en ambos casos debería existir un procedimiento que garantizara las mayorías cualificadas necesarias para ese fin específico.

Garantizar un derecho de esta naturaleza debería ser meditado en profundidad para determinar la legitimidad o no de dicho concepto jurídico dentro de nuestro ordenamiento y en caso afirmativo proceder a su regulación.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Por qué necesita Podemos de los servicios de un Ex-General


Últimas horas: Ayer, Pablo Iglesias rectificó y aseguró que respetará el tratado con la OTAN pero revisará los acuerdos con EEUU y someterá a referéndum la permanencia en la OTAN. El anuncio de la incorporación del Ex-General señala un claro deseo de ocupar el espacio Socialista en España. Por lo que la formación política parece alejarse del adverso escenario aquí reflejado, aunque no haya plena seguridad de ello.

Cuando el grupo de Podemos, bregado en asuntos vinculados con el devenir del chavismo, diseñó su primigenio plan para España aprovechando la crisis, dejaron claro su modelo político: No a Europa. Ello representa implicaciones que ya se han detallado en otros artículos por lo que no hace falta referirse a ello nuevamente. Pero en aquella ocasión todo, y creo que todos los comentaristas, formulaban sus apreciaciones en forma de preguntas a las que debía de responder ése partido de forma clara y rotunda con las implicaciones explícitas que esos cambios de postura traerían al país en sus vertientes económicas, sociales y de seguridad. Sin embargo cuando "entraron en detalles" de propuestas concretas todo el escenario de ensoñación política propuesto por Podemos se venía abajo de manera precipitada, por lo que iniciaron un proceso de rectificaciones continuas con el fin de hacerse aceptables al análisis riguroso y con ello a la opinión pública.
Pero esta decisión de incorporar a un Ex General del Aire parece resucitar las preocupaciones que la cuestión catalana empezaba a tapar (y de las que Podemos parece que estaba sacando algún rendimiento). Y las preguntas que nos formulábamos pasan  a tomar cuerpo de veracidad realista y las hipótesis que permitían observar a la formación política como un cambio generacional voluntarioso pero falto de referentes realistas parece necesario replanteárselo con el fin de iniciar un proceso de certezas que permitan ver cuál es la realidad del proyecto político de esta formación.
No cabe pensar que sus líderes estén fuera de la realidad política y social de una nación y de lo que representa el Estado y su ejercicio, al menos para aquellos que tuvieron participaciones decisivas en los procesos venezolanos y que forman parte de la élite de esa formación política. No se puede ignorar que sus experimentos sociales en aquél país han contribuido a generar y sostener un proceso político excluyente del que no parecen haberse arrepentido; y que a falta de otras referencias, no tienen otro modelo alternativo para el Estado español, y cuando faltan modelos se recurre a lo conocido. No cabría preocupación de no haberse producido el nombramiento del candidato que hoy se ha anunciado en Zaragoza.
Nuestro sistema democrático puede parecernos, ahora en medio de la crisis, deficitario, pero para visualizar si ello es transitorio o permanente habrá que establecer una hipótesis del escenario político que tendríamos con Podemos, y olvidando sueños, poner pie a tierra para vislumbrar el futuro que nos esperaría con esa formación política.
El modelo en el que estamos circunscrito reconoce el derecho a la propiedad privada como elemento esencial de nuestra sociedad. Con independencia de la desigualdad que la crisis agudiza en el reparto de la misma, la propiedad privada es sí misma es un derecho inherente a la persona y vinculado al libre mercado, y el libre mercado es un requisito de la paz internacional - con todas las carencias que puedan observarse y deban resolverse.
Pero aún así hay que considerar que el gesto militarista que exhibe Podemos en éste momento hace perder las esperanzas - aquellos que las tuvieran - que con su gobierno pudieran aumentar los derechos civiles de los ciudadanos, pues estando ante una situación de recursos limitados - muy limitados por la crisis - estos se verían mayormente limitados desde dos vertientes: Pérdida de Derechos Civiles obtenidos gracias a la pertenencia a la UE y pérdida de Derechos debido al mayor gasto en defensa - ambas circunstancias producto de la consecuencia de separarse de la UE. 


En primer lugar la UE da cobertura a los Derechos Civiles de los españoles, procedimientos incluidos en nuestro ordenamiento jurídico. Y en segundo lugar aumenta nuestras posibilidades de sostener Derechos Civiles en razón a un menor gasto del Estado en materia de Defensa y Seguridad, por lo que esos recursos dejarían de estar disponibles para su uso en recuperar la mayor plenitud posible del bienestar.
La salida de la UE - visible, explícita y aireada en los discursos del líder de Podemos en el Parlamento Europeo - (y no sólo del Euro, sino de la zona OTAN) nos traerán los mismos perjuicios económicos que los estimados para Catalunya (nuevos aranceles y mayor encarecimiento de los productos y materias primas; con un encarecimiento de la vida diaria y un regreso a la peseta que haría huir a la iniciativa privada además de hundir la economía interna. A ello se sumaría la imposibilidad absoluta de pagar la deuda y el bloqueo de la UE a su condonación - al convertirnos en adversarios - con lo cual pasaríamos de aliados y socios a adversarios morosos.) y además deberemos incrementar los consabidos gastos militares en Defensa e incorporar el Servicio Militar Obligatorio - tanto hombre y mujeres - en un proceso social en el que el Estado se iría alejando de la defensa de esos Derechos Civiles en favor de la supremacía del propio Estado. Es decir, la capacidad de equilibrio que hoy en día existe entre el Estado y los derechos de los individuos, y que es garantizada por un sistema democrático plural, tendería a ceder en favor del Estado por la natural tendencia que adoptan los Estados cuando se ven obligados a priorizar las cuestiones de Defensa o Seguridad Interna, hasta el punto de encontrarnos nuevamente ante el peligro de un Estado autoritario (llamémoslo como lo llamemos) y gravemente empobrecido (aún mucho más).

Las necesidades de priorizar el Estado de Defensa es una condición implícita que se deriva cuando un Estado cambia su polaridad de alianzas. Las alianzas en España vienen determinadas por la posición estratégica que supone la existencia de su propio territorio (el territorio es un elemento inherente a la condición de Estado), y en consecuencia, por la evidencia de que ningún Estado es ajeno  a las decisiones estratégicas del Estado vecino, nuestro cambio de posición nos debilitaría al perder el respaldo de Seguridad de la UE y la OTAN, hecho que podría acabar estimulando la beligerancia de Estados hasta ahora amigos y el resurgimiento y agudización de tensiones limítrofes no resueltas.
 Sabido esto de antemano, la prevención natural de un grupo político cuyo objetivo esencial es un cambio de polaridad económico-política es la de preverse de los medios necesarios para preservarse como Estado ante las amenazas derivadas de su cambio de estrategia política. En consecuencia, la de prever un incremento en el gasto militar y una mayor adscripción de efectivos humanos que equilibre la desventaja ante aquellos países que pudieran ver el cambio de polaridad como debilidad en la escena política o una amenaza para sí mismos.
Aunque las normas internacionales pudieran haber superado gran parte de estas polaridades, por la gran interdependencia existente entre países, nuestro aislamiento nos haría perder ese escenario de seguridad internacional. 
Cabe pensar en la fuga de profesionales ante la caída de los niveles de vida (esencialmente la población lo notaría en la medicina) y el aumento de incidencias y errores de un Estado nacionalizado por necesidades de subsistencia, traería la censura en la prensa y en la opinión pública; Y el "delito" de opinión resurgiría como una figura contra la seguridad del Estado haciéndose preciso un aumento de la "seguridad" interna del Estado, que acabaría contemplando a gran parte de sus propios ciudadanos como adversarios. Ello sería ineludible, e igualmente expresión de la falta de Libertades Civiles para sus ciudadanos. Los adversarios políticos, desterrados a la oposición permanentemente, se acabarían considerando enemigos del Estado, por lo que las similitudes con Venezuela no vendrían por consecuencia de una mera imitación del modelo del Estado sino por una decisión errónea de "aislamiento" emergida de un programa electoral que pretende con ése aislamiento "mejorar" la situación de la sociedad.
Se buscaría un enemigo causante de dicha situación que ya se ha elegido de antemano: La UE (y EEUU); y una causa heroica que sostener como discurso interno y externo: Un mundo injusto generado por esos países, con una alternativa idílica - que no resiste análisis veraz.  
Nuestro papel internacional, de tener alguno, sería el de marioneta de una potencia beligerante y polarizada en medio de un "terreno ahora adverso": La UE.

Por consiguiente, no cabe pensar que el ascenso de una formación anti-UE en el escenario internacional actual tenga más alternativa de desarrollo que la expuesta; y ello se ha realizado en el mejor de los escenarios posibles: Sin injerencia externa.

Podemos ignora las causas que llevó a la necesidad de concebirse la CEE y parece dispuesto a ser un factor que - en vez de hacer posible una regeneración del pacto europeo - propone la repetición del adverso escenario que propició la necesidad de superar fronteras y amparar al resto de los Estados europeos.



viernes, 30 de octubre de 2015

¿Rajoy pone por encima sus intereses de partido en el problema catalán?

Desvela Pedro Sánchez en el programa de "El Intermedio" de "El Gran Wyoming", para mi pasmo (Alfonso Guerra, en sus mejores momentos hubiera dicho: Me ha dejado pasmao"), que ha sido el propio Jefe de la Oposición quien ha tenido que interesar al Presidente y motivarle para que éste se reuniera con él y con el resto de líderes de la cámara, con el fin de comunicar, al menos, lo más esencial del plan de contención y canalización del independentismo desafiante e intolerante que se viene emergiendo al alza en Catalunya.

El pasmo es generalizado. Pensar que el Presidente de Gobierno decidiera hacer frente a esta situación sin contar con los más significativos líderes del Parlamento español es uno de los más graves errores que un Presidente de cualquier Estado democrático - ante los graves hechos anunciados desde hace más de un año, y que amenazan de pleno la democracia española - pudiera ocurrírsele. Y es lamentable pensar que esta ocurrencia no tuviera otro soporte que rentabilizar el problema catalán en beneficio propio durante las elecciones generales al Congreso. El desatino es mayúsculo. (Ello es estrategia propia de los "Buhs y Reagan" americanos para subir su popularidad en las encuestas mediante la creación o agudización de conflictos - pero en el exterior del país).

Parece obvio que las mentes pre-claras del Estado hayan estado poniendo al servicio de su propio Estado todo tipo de visiones, expectativas, estudios, estrategias y análisis para salvar esta delicadísima situación. Y estas mismas mentes lo hacen, y probablemente lo siguen haciendo, básicamente porque tienen un sentimiento de llamada ante los acontecimientos para apoyar al Estado, mantenerlo íntegro y restablecer la normalidad democrática. Y en ello no cabe pensar que el trabajo, más o menos afortunado que se está poniendo a disposición de las representaciones del Estado, se base en partidismo alguno ni en ideología, pues de lo que estamos hablando es de una cuestión esencial y básica en la que nos jugamos las libertades de todos. Y ante ello, y ante este esfuerzo colectivo, nos encontramos con que nuestro Presidente de Gobierno juega a apuntarse un tanto en medio del peligro. Ello, en sí mismo, es verdaderamente sorprendente.

No nos merecemos más Rajoy.

Pero dicho esto, el deber de ciudadanos es apoyar firmemente al Gobierno de España, de manera diligente y firme para resolver este primer embate soberanista-independentista. Y después de las elecciones, con otro escenario diferente, será el momento de encarar estas cuestiones de Estado que se puedan presentar en el presente y futuro con una sentido de la responsabilidad mucho más diferente de la que ha mostrado nuestro actual Presidente del Gobierno. Esto que ha pasado no se debe de olvidar. Ya lo advertía un prestigioso periódico norteamericano: El mejor candidato del PP es Soraya Saenz de Santamaría; pero Rajoy, como los malos políticos, ha preferido arrastrar a su partido con su, más que probable, propia caída. Desmoralizante.


jueves, 29 de octubre de 2015

Lo individual y Catalunya ¿De donde viene el derecho a decidir?

Este concepto de equiparación del individuo al Estado es el que ha asumido formaciones nuevas de nivel estatal y regional, manipulando a la sociedad a expensas de la crisis y haciéndoles creer que persona individual y Estado son la misma cosa o se encuentran en el mismo rango o categoría- olvidando que Estado es suma de TODOS, y nunca la parte puede suplantar al TODO, por muy organizada que esté - de ahí la necesidad del Parlamento y la pluralidad de los partidos  cuya finalidad es expresar y representar a la sociedad española, por lo que ninguno de ellos, aunque asuma tareas y responsabilidades de Gobierno del Estado, puede considerarse el pleno Estado, sino una representación del mismo que asume atribuciones de Gobierno controladas por el Parlamento. Y ello es ignorado por aquellos que piensa que su individualidad está por encima de la suma de las individualidades que conforman el total y verdadero Estado que somos todos, sin exclusiones.

Y si las personas no pueden sobrepasar los límites que pone el Estado, con el fin de preservarse (y con ello preservar nuestros derechos y libertades), mucho menos las Instituciones que emanan del propio Estado son libres de darse normas al margen de la "fuente" que las emana y legitima a todas ellas, y que se derivan su existencia del propio Estado en su afán de satisfacer el bien general de TODO el Estado y no sólo de una parte del mismo.

El derecho a decidir sobre el Estado, desde esta perspectiva, corresponde a todo el Estado, y no sólo a una parte del Estado - como algunos pretenden haciendo gala de una soberana ignorancia Universitaria. El Estado puede conceder el derecho a decidir sobre aquello que no ponga nunca en peligro su propia existencia - que por otro lado, esa existencia es la garantía de nuestras libertades.



Rajoy - Sánchez ¿ escenificación pactada ?

Empieza a parecer consistente la tesis de que el Presidente Rajoy puede acabar por beneficiarse electoralmente de la cuestión catalana como un elemento decisivo en las elecciones generales. Aún así queda la duda si ello es premeditado o consecuencia de las circunstancias. No terminamos de saber si las lógicas reuniones previas que suponemos que han existido con el PSOE, e incluso con Cs, se han llevado efectivamente a cabo para consensuar la acción del Gobierno frente al soberanismo independentista. A estas alturas queda claro que Rajoy sí ha contado con el imprescindible apoyo previo de la Corona, y que también ha detallado un plan de acción previendo todas las circunstancias posibles que se pudieran presentar; pero lo que no está claro es que haya hecho partícipe de todo el proceso para preservar la unidad de España al PSOE y a Cs.

Si ello es así, si no se ha hecho partícipes al menos previamente al PSOE, por muchas razones que ello lo aconsejaran, podríamos afirmar que España sigue estando lejos de concebirse como un Estado con un régimen parlamentario que tenga verdaderas alturas de Estado -  algo que cuesta mucho de digerir - por lo que es preferible pensar que las reunión de Pedro Sánchez y de Rajoy estaba concebida previamente, y consensuada por ambos partidos una vez previstos, en reuniones de trabajo ya hace tiempo realizadas, el itinerario de los acontecimientos que se están desarrollando en Catalunya.

Cabe señalar que, mientras en España se ve el secesionismo como una ofensa realizada al conjunto de los ciudadanos españoles por la élite catalanista que ha arrastrado a gran parte de la población catalana a posiciones casi irreconciliables,  en Catalunya, probablemente, esa misma mitad de la sociedad pro- secesionista esté viviendo momentos de euforia frente a otra mitad que se puede empezar a sentir extranjera y extraña  en su propia tierra.