Empieza la Campaña Electoral de la prensa conservadora.
Siguiendo las lineas estratégicas iniciadas este verano desde los medios de comunicación, para señalar a Sánchez como causante de que no haya Gobierno (y ajustándose a la norma que asegura que los ciudadanos, por lo general, en política, tienen memoria de pez) se inicia la guerra de las estadísticas, con las que seguir "orientando" a la opinión pública por el camino de hacer aceptable un cambio de signo del próximo Gobierno del Estado y conseguir hacer consecuente y aceptable un triunfo de la derecha.
El uso de las encuestas electorales (y su interpretación) siempre ha sido motivo de polémica y debate ante cualquier campaña electoral. Se sabe que las encuestas influyen en la decisión del voto de una parte importante de la sociedad. Una parte tan importante que puede ser decisiva (porque no sólo anima a votar opciones que se presentan en ascenso, y por tanto triunfadoras, sino porque también pueden estimular la abstención en aquellos sectores de la población en las que sus opciones políticas aparecen estancadas o en retroceso - de alguna manera, todos queremos sentirnos ganadores después de una consulta electoral y si ello no se vislumbra en las encuestas, el elector, el ciudadano, se plantea una posible abstención por decepción o un cambio del sentido de su voto para poder seguir sintiéndose ganador o justificar su voto de castigo - para ello sólo precisa argumentos sencillos de entender y que estén fácilmente a su alcance si se explican desde un sentido común cotidiano). Es desde esta perspectiva desde donde se concibe, desde un primer momento, la estrategia de vincular a los adversarios "pretensiones ilegítimas" y "rasgos de carácter reprobables" - aprovechando esa "puerta abierta" que representa esa "memoria de pez" que aseguran los estrategas que poseen gran parte de los votantes (y sobre todo ahora que el pacto de los perdedores - PP, C's y UP, ha hecho posible frustrar un gobierno y repetir elecciones).
Se ve claro que ese pacto está reflejado en las primeras encuestas; el periódico conservador apuesta por seguir y persistir en la línea de nueva polarización en España que permita eliminar las opciones políticas más centradas y para ello - siguiendo las líneas generales de esta estrategia para toda España - potencian la idea de que el electorado de izquierda o centro izquierda contemple más apropiado para sus intereses la opción de UP que la del PSOE (el rechazo de C's al pacto con PP le granjea comentarios de poca esperanza, y los vincula con los mismos realizados sobre el PSOE, incluso poniendo las siglas de ambas formaciones políticas juntas - todo ello en el primer párrafo del comentario noticioso, que suele ser el más influyente en el lector-elector). Sabe la derecha de este país que es más fácil justificar negativas a las reclamaciones sociales que vengan argumentadas y expresadas desde actitudes abruptas y enojadas - que sugieren o apuestan por el choque abierto contra el sistema, como representa UP. Y que es mucho más difícil de resistir argumentos que promueven cambios y reformas dentro del propio sistema - que es lo que representa el PSOE. Desde esta perspectiva se entiende con claridad porqué la derecha española prefiere a Podemos en la oposición (que se visualizará como permante peligro para España, en todos los sentidos: desintegración territorial, visión aticapitalista, comunismo real...) que al PSOE en el gobierno.
(si la estrategia de los técnicos asesores en elecciones estuviera equivocada - y los ciudadanos no tuvieran memoria de pez - habría una esperanza para nuestra España - bastaría con recordar que esta estrategia de la derecha es la misma que se empleó en el pasado, y recientemente para bloquear un gobierno socialdemócrata - arrojando a un gobierno legítimo en manos de los comunistas - hace 80 años lo arrojaron a manos de la URSS, para desligitimar, internacionalmente, su origen democrático).
Pasan los años, pero las estrategias son las mismas, aunque sean más sutiles, no pierden eficacia - sólo se perfeccionan.
https://www.heraldo.es/noticias/nacional/2019/09/23/elecciones-generales-psoe-cs-y-vox-perderian-escanos-en-favor-de-pp-y-podemos-el-10n-1335179.html
Los hechos, los datos, aun siendo efectivos, no son la realidad, no tienen ellos por sí realidad y como no la tienen, mal pueden entregarla a nuestra mente. Para descubrir la realidad es preciso que retiremos por un momento los hechos de nuestro entorno y nos quedemos a solas con nuestra mente... No debería ser necesario hacer constar esto: todo el que se ocupa de labores científicas debería de saberlo. Ortega y Gasset (1932)
Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com
- Cateyes: ¿Lo Aparente y Lo Real?
- Atribución-No Comercial (CC BY-NC) Cc-by new.svg Cc-nc.svg
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lunes, 23 de septiembre de 2019
viernes, 20 de septiembre de 2019
Que el Cielo nos coja confesados el 10 N.
El líder socialista, y su gobierno en funciones, ha ido demostrando (y desmontando) paso a paso, cada uno de los argumentos del "pacto de perdedores" constituido contra su investidura. Mostró con claridad que no quiere ser Presidente a cualquier precio (dejando a la vista que las ambiciones de Podemos subordinan el Interés General del Estado, ya lo hicieron anteriormente, cuando aún estando Sánchez, reunido con el Rey, la cúpula de Podemos escenifica a la imposición de un Gobierno al candidato en los medios de comunicación - fue un momento patético, propio de dictadorzuelos imponiendo condiciones por la espalda, que acabó viéndose tan vergonzosamente ridículo (tuvo que salir la prensa a hacernos entendible y digerible lo que acabábamos de ver en las televisiones) que queda para la historia. Demostraba la prepotencia, la insensatez y la falta de un mínimo decoro y respeto, de unos líderes que se creen que pueden mangonear un Gobierno como si aún fueran líderes estudiantiles universitarios y usando las mismas estrategias propias de insensatos personajes autoritarios). La derecha usó de todos sus recursos y argumentos mediáticos para intimidar a la opinión pública, y tocó, desde la más evidente falta de pudor, todos los resortes emocionales a su alcance, para intimidar y asustar a la opinión pública (incluyendo una trama lanzada desde Sevilla, que llegó a afectar a la familia Real, no importandoles someterla a desgaste pora imponer su visión oportunista) operación que montaron al observar que, precisamente, Sánchez no quería ser Presidente a toda costa, argumento que ellos habían mantenido como eje principal contra el candidato. Y viendo que ello no daba frutos, se lanzaron a apoyar la estrategia de Podemos y a esparcir la idea de que eran víctimas del PSOE. De esta manera hemos visto en unos meses las peores maneras y formas en que históricamente se ha mostrado la derecha cuando no consigue sus objetivos (incluyendo apoyar y consolar a la extrema izquierda) y, consecuentemente, uno de los peores rostros de la política española, y todo ello a manos de quienes venían a regenerarla.
(Si aún nos queda por pasar, íntegramente el mes de octubre...
...que el Cielo nos coja confesados el 10 N).
...que el Cielo nos coja confesados el 10 N).
sábado, 14 de septiembre de 2019
Competir. ¿Realmente este concepto es o ha sido útil en el devenir de nuestras sociedades Occidentales?
"El acto de competir es un acto común
entre todos los seres vivos ya que en su sentido más simple y primario tiene
que ver con la supervivencia. Los animales, los seres humanos e incluso las
plantas, todos compiten por obtener su alimento, por estar mejor protegidos o
alcanzar el sol de manera más directa. Esa competencia siempre es contra otro
igual o diferente que pueda tener el mismo objetivo y que pueda significar la
perdición." (así se viene definiendo
competir en un artículo de ABC escrito por Cecili Bembibre 2011) y prosigue
en su visión ampliando la visión que ofrece:" El término competir es un
verbo que se utiliza para designar a un tipo de acción en la cual las personas
que se ven involucradas luchan por lograr un objetivo. Esa lucha que se lleva a
cabo implica en la mayoría de los casos enfrentarse a otra persona o individuo,
sin embargo, en algunos casos puede representar la competencia que una persona
se establece consigo misma para superarse y mejorar sus resultados previos en
determinada actividad". https://www.definicionabc.com/general/competir.php
También se extiende la definición para
observarla en términos económicos desde la perspectiva de competencia, pero
concebida como rivalidad https://www.definicionabc.com/general/competencia.php donde se compara y vincula esa rivalidad
en la lucha por recursos limitados, con la propia biología y las reglas que
observamos en la Naturaleza, aceptando que esa competitividad lleve a la
desaparición de otras especies. (Gabriel
Duarte, también en ABC, 2008).
Parece lógico que desde una perspectiva
conservadora se exponga una visión de lucha por la supervivencia (y que para ello se base en la biología
destacando el instinto animal de supervivencia) para justificar una visión
de la economía basada en los mismos principios. Es, precisamente desde esa
visión de la biología (observada como
denominador común propio de todo ser vivo) desde donde se podría justificar
la idoneidad del desarrollo de un sistema Capitalista que, esencialmente se
adapta a la naturaleza más básica de la condición humana: Luchar por
sobrevivir. Y que también engranaría con la definición básica, formulado por
Adam Smith, en la que asienta la prosperidad de la economía sobre el egoísmo
humano. (tal vez este rasgo destacado por
él, tan simplista, sólo fuera una invitación sencilla - y tal vez acertada -
para definir el rasgo psicológico, que en algún momento se puede encontrar en
los seres humanos, con el cual se podría potenciar no solo el desarrollo del
Capitalismo de una manera eficaz, sino que pudiera constituirse como actitud
necesaria para lograr una adaptación para la vida en sociedad, que enlazaría
con esa idea biológica de competir (propia de la Naturaleza de la vida, tal
cual es vislumbrada por esta definición) y que parece que tuviera un impulso
definitivo, que ayudará a extender el concepto de competir (ya no solo en las sociedades, sino en
visiones de los Estados y Naciones, que determinarán la acción de la política
en otros aspectos de más gran impacto, reforzada en la misma dirección con la
obra sobre la evolución de las especies de Darwin).
Parece obvio el potencial que posee en sí mismo
el concepto de competir para sobrevivir, (sobre
todo cuando se vislumbra que, en determinadas etapas de la vida, el hecho de
actuar para “sobrevivir” trasciende y llega a vulnerar respuestas sociales que
se tenían, hasta entonces, como fuente de valores básicos por los cuales se podría definir la
naturaleza – positiva o adversa -, tanto de las personas cercanas como de la
propia sociedad en la que se vive o las sociedades que nos circundan). Parece
obvio que uno de los factores esenciales para determinar esta actitud de
competir o entrar en competencia se debiera a las condiciones ambientales en
las que se da la existencia de la vida (recursos
vitales limitados o ilimitados – lo que fomenta la idea de territorialidad - y
a la vez la contrariedad de la necesidad, en la vida animal, de precisar
sacrificar otras vidas para nutrirse y, en definitiva, para sobrevivir; y si de
lo que se trata es de sobrevivir ¿por qué renunciar a la idea de ir más allá
cuando conviniera? Y así, poco a poco, desde esa “normalidad” que supone
legitimar la lucha para sobrevivir, se puede llegar a entender que, dependiendo
de la naturaleza de cada persona y de su posición social, luchar para
sobrevivir pueda ir representando conseguir objetivos por medios cada vez más
cuestionables – incluso al margen de la ley – pero que en último extremo, bajo
esos principios se llegaría, y de hecho se llega, a la legitimidad que
supone enlazar con la idea de acabar con los rivales o los
obstáculos, y es, por ahí, por dónde se encamina y asienta el “derecho” de
declarar la guerra y aceptar la muerte de los semejantes, e incluso de los
propios para sobrevivir – y todo ello se da siendo conscientes de que poseemos
mente con capacidades espirituales que nos vinculan con todos nuestros
semejantes y con los seres vivos en general y con el propio Universo – Esta
capacidad de vincularnos los seres vivos nos muestra - por el contrario a la
idea de luchar para sobrevivir - que podemos encontrar puntos de encuentro y
equilibrio que permitan la paz, y con ella la cooperación y el progreso de las
sociedades y de nuestros entornos naturales; y sin embargo, parece que
cíclicamente, tendemos a renunciar a esa visión y nos lanzamos a establecer
diferencias, que acaban siendo insalvables, para terminar señalando a los
diferentes y, desde ahí, ir rompiendo cualquier vínculo empático, para acabar
estableciendo un pretendido “derecho” a aniquilarlo, o aniquilarlos, haciendo
posible la injusticia, el crimen o la guerra).
Toda esta aparente contradicción es posible, en
principio, porque las herramientas de las que nos estamos dotando como
Humanidad, por medio de las ramas de la Ciencia, se acaban canalizando o
instrumentalizando hacia esa idea de competir y ser superiores a otros – y en esa idea de competir puede subyacer,
también, la idea de sobrevivir, y en esa pelea por sobrevivir puede volver a
aparecer el objetivo de “aniquilar” a los competidores, y de esa manera,
guiados por ese pensamiento, aceptar la idea de saltarse las leyes y las normas
para conseguir ese fin de sobrevivir.
Para sustentar esa visión, a veces, se apela a la
Ciencia, en tanto que esta “desconoce” (por
el momento y dada su naturaleza original de explorar el mundo tangible) el
sentido y origen de la vida, y consecuentemente, por ello, no puede darle un “sentido
pleno” a la existencia humana y, por extensión, tampoco puede dar “sentido
pleno” a la existencia de la vida en general. Tal vez, por ello, la Ciencia,
incapaz de definir qué es la vida y qué sentido y papel tiene en la existencia
del Universo dotar la vida de inteligencia y consciencia de sí misma, se halla
dedicado, exclusivamente, a describirla y, a la vez, a intentar convencer al
resto de la Humanidad, con evidente éxito, que sus descripciones de la vida
son, y en sí mismas incluyen, la definición de la vida. De tal manera que se
haya entrado, de pleno, en una visión plenamente materialista de la propia
existencia humana, definiendo la vida humana con la descripción de sus
actividades biológicas (vinculadas a la
satisfacción de las mismas); considerando a la Humanidad como una simple especie animal (con sus
particularidades, pero en definitiva animal) que sigue las reglas generales de
otras especies animales y, consecuentemente, las soluciones a sus problemas y
su gestión pueden ser resueltas desde esas perspectivas; concibiendo las
manifestaciones de actividad espiritual (tanto
en el Ser Humano como en el resto de animales donde se aprecian) como un
producto propio y exclusivo del órgano físico cerebral (y consecuentemente producto de la materia). De tal manera es y está
asentada esa visión científica, todavía sesgada e inacabada, que aun siendo conscientes
de ello, se prosigue en la misma estrategia de estar toda la humanidad en la
cumbre del conocimiento gracias a la Ciencia y, de manera permanente se viene
argumentando ese mismo liderazgo científico como cumbre del conocimiento humano
a cada descubrimiento que se viene realizando, como si se tratara de un logro
colectivo del que todos participamos y a todos nos beneficia. Por ese motivo,
ante la “falta de coherencia” que se evidencia en la existencia y finitud de la
vida de cualquier ser o especie (incluida
la especie humana, cuyos individuos dotados de inteligencia y capacidad para
entender e interpretar el universo que le rodea, tienen una finitud, aparentemente
absurda - después de poder haber desarrollado la capacidad de una gran
comprensión del entorno - que resulta inexplicable. Como si todo ello no
hubiera sido más que una enorme pérdida de tiempo), esta incoherencia se
obvia y se tiende a señalar, como camino más práctico (con las derivaciones que implican a nivel de gestión política) que
la humanidad, a pesar de las evidencias de actividad espiritual, tiene un
componente de naturaleza animal, tan potente, que desde ahí se puede gestionar
lo esencial de la humanidad cuando se crea conveniente. Todos esos logros que
empezaron a mostrarse en los intermedios de las series televisivas procedentes
de EEUU – y que inundaron Europa, mostrando
electrodomésticos, máquinas, automóviles, viviendas modernas, dando tiempo
libre para el ocio,.. - que nos llevarían al bienestar social por el camino
del progreso tecnológico y científico, bajo la idea de un perfecto libre
mercado donde la competición leal de quienes mejores ideas tuvieran y mejor se
organizaran triunfarían para su bien y el de su sociedad, resultó por acabar
mostrando que tanta perfección estaba sometida, en último caso, a otras reglas y
tensiones inesperadas (más vinculadas con
la naturaleza humana y con esa idea de competir, por la cual, las capacidades y
las potencialidades de las personas acaban siendo limitadas por otros poderes,
en aparentes razones, también, de luchar por sobrevivir y por ello se empeñaran
en frustrar o apropiarse de proyectos, ideas o empresas) y que también estaban determinadas por la propia
ambición humana de cada individuo que, alcanzando el poder y el liderazgo, (y considerando su propia vida limitada en el
tiempo) gestionara los recursos limitados de los que disponemos la
humanidad como si fueran fuentes inagotable, dejando los graves problemas que
genera un sistema concebido desde esta idea de la competitividad, a las
siguientes generaciones y bajo los mismos parámetros de competitividad, sin
haberlos cuestionado abiertamente en sus efectos en el entorno social,
económico y natural.
Así que, la Ciencia, en su siempre pretendida
perfección (pues así se muestra desde
hace décadas, aunque algunas de sus
afirmaciones científicas hayan llevado a causar graves problemas a las personas
e incluso a los propios Estados y Naciones) aún no ha sabido resolver el
problema de establecer un sistema económico que, protegiendo la calidad de
nuestro entorno vital, permita el bienestar generalizado de todas las Naciones
y Estados, (un sistema que no precise
guerras, capaz de resolver todos los
conflictos humanos por medios pacíficos, renunciando a la violencia o la
transgresión de las leyes que defienden los derechos humanos y las libertades
civiles). Es probable que, por ello, la Ciencia nunca haya deseado entrar
de pleno en el análisis de la propia Naturaleza Humana (a la que me he referido al comienzo en su doble condición de condición
animal y espiritual) para trascenderla (pudiendo
así analizar y señalar los efectos de las creencias y fes sobre los seres
humanos. Esta postura materialista se
defiende, por algunos, como verdad aun desconociendo el sentido de la vida
y su papel y razón de ser en el Universo conocido; parece obvio que ello es
afirmación temeraria cuando se presenta como verdad absoluta, pues lo que se
está haciendo es presentar la “parte” que se cree conocer, y que parece
conocerse, por el “todo” como si todo estuviera ya conocido y descubierto; y
esta forma de proceder de la Ciencia es recurrente, y más bien parece una forma
de auto-propaganda que pudiera estar destinada a conservar su papel de
influencia en la sociedad.
Tal actitud se comprendería mejor si
introdujéramos un factor de Condición Humana (positivo o negativo, según sea el caso) que puede resultar determinante
para comprender la postura de parte de muchos científicos que representan a la
Ciencia y que se constituyen, así mismos, como vanguardia del saber universal
de la humanidad: Liderar el conocimiento Humano, con lo que ello puede
comportar de liderazgo social en sus ámbitos (cuando a ello sumamos la idea de la división de tareas y roles en las
ramas de la Ciencia, entramos en el concepto de expertos y, desde esa
perspectiva, sus postulados tienen la fuerza y eficacia de ley – al menos así
rigen en vigencia hasta que fueran destronados o modificados por otros que
pudieran reforzarlos o evidenciar lo erróneo de los argumentos o axiomas
sostenidos por los anteriores, sin que ello comporte responsabilidad alguna por
las consecuencias derivadas sobre la sociedad de haber sostenido esas
pretendidas “leyes perfectas” en su momento). Aunque resulta evidente la existencia de
transversalidad en los conocimientos científicos, y consecuentemente la
existencia de un “sistema de equilibrios”, en la práctica, existe en cada país
o Nación o Estado, unos intereses políticos determinados (que suelen estar vinculados con la perspectiva histórica sostenida para
gestionar su sociedad y también con las perspectivas de rivalidades históricas
con otras Naciones o Estados, en cuya pugna estructuran políticas internas y
externas) y que pueden llegar a anular, en momentos determinados, ese
posible sistema de equilibrios que tienden a “relativizar” o moderar, y a hacer
reconsiderar, cualquier postura científica que pretenda imponer una visión excluyente
y, por lo general, muy práctica que favorece a una gestión política simple, a
veces basada en prejuicios, que tiende a excluir la complejidad existente en la
Naturaleza Humana (es decir: También
existe una tendencia a un populismo científico que puede presentar soluciones
sencillas y aparentemente prácticas, que por lo general penalizan, hacen sufrir
o ponen en riesgo a la sociedad, para resolver situaciones que son más
complejas).
La ciencia, en sí misma, es una herramienta que
se concibiera – allá por la Ilustración –
como un trayecto racional, guiado por un “método científico” que era capaz de
decirnos y mostrarnos la “verdad” que nos rodea, bastando para ello realizar
las preguntas adecuadas y utilizando ese método, accesible para cada persona,
por el cual verificaríamos la existencia de dicha verdad. El desarrollo de la
Ciencia (y las tecnologías asociadas a la
misma) ha demostrado que el conocimiento, además de hacer posible el
desarrollo integral de las personas que lo va adquiriendo (pues al final del conocimiento, de la recopilación y comprensión del
mismo, cada científico y profesional, si ha ido más allá de la simple
memorización de conocimientos y técnicas…) pues se acaba entrando en el
terreno de la filosofía, y la filosofía es un lenguaje común, en el que la
experiencia de multitud de personas procedentes de distintos saberes
experimentados encuentran un “lugar común” donde poder compartir sus
conocimientos “conclusivos” e “integrados” – y que suelen transcender el conocimiento común y científico -
adentrándose en el mundo simbólico, espiritual, trascendental… donde las
preguntas que permanentemente han acompañado al Ser Humano (como las del sentido de la vida), que no
tuvieran respuestas plenas, transversales y satisfactorias en mundo científico, se pueden aproximar a
responder apoyándose, incluso, en formulaciones o axiomas científicos
específicas de cada rama de la Ciencia – especialmente
con las Matemáticas.
Resulta paradójico que fuera necesaria la
separación de los primeros científicos del ambiente riguroso católico para
poderse adentrar a formular un primer método científico evitando ser por ello
perseguidos por los representantes y garantes de la religión (en su papel de custodios de las “verdades”
reveladas que resolvieron todas las preguntas que la humanidad pudiera hacerse
sobre el sentido de su existencia y el papel que debiera realizar sobre la
Tierra) y que ese bloqueo que sufrieran las Universidades, a consecuencia
de no poder adentrarse más allá de lo ya conformado y verificado desde la fe
religiosa, solo pudiera iniciarse en la evidente descripción de la exploración
a partir de algo tan común e irrefutable como constatar la percepción de la
materialidad que nos rodea y que la inmensa mayoría de la humanidad y gente
común pudiera constatar como evidente, y así salir, no sin peligro para quienes
se adentraban por esa senda, de un estancamiento de lo que ahora consideramos
progreso científico. Sin embargo, el requisito de tener que aferrarse a una
“materialidad tangible para todos por medio de métodos científicos” parece
haber inclinado la balanza hacia una visión científica materialista; hecho que
en sí mismo pudiera impregnar la propia esencia del conocimiento y de los
científicos, pues el materialismo también tiende a impregnar la naturaleza y el
espíritu humano, haciéndole rehén de ambiciones consustanciales a la naturaleza
humana y proponiéndole el olvido de un hecho fundamental: Todo conocimiento que
poseemos se construye y alza, o complementa, sobre el conocimiento que otros
pusieron a nuestra disposición – y
quienes lo hicieron así, desde la generosidad, son los verdaderos sabios que
comprendieron la naturaleza específica por el cual, toda persona, es capaz de
adquirir conocimientos e incorporarlos a su ser; y esa naturaleza es, esencialmente,
espiritual y como tal se puede encontrar y compartir en ese espacio
“inmaterial” (podremos
científicamente describir esa capacidad, e incluso describir las mejores
situaciones ambientales que se deberían dar para desarrollar esa capacidad
que todos poseemos; pero la pregunta es clara: ¿Por qué sabiendo que ello es
posible para toda persona – y se sabe sin necesidad de que la ciencia
intervenga para señalarlo, sino ya de por sí, por sentido común – no se viene
promoviendo desde las Instituciones educativas?).
La respuesta se pudiera hallar en la entrevista
realzada a responsables políticos de la Enseñanza en Portugal (nunca miramos a Portugal como nación
hermana, y siempre dio la sensación de quererla mirar por encima del hombro)
cuando señalan que ponen la máxima atención en la selección del profesorado en
las primeras etapas escolares. Era obvia la respuesta, porque mientras existan
profesores en las primeras etapas (y
posteriores) que sus títulos hayan sido conseguidos por medios puramente memorísticos
y no se hayan dedicado a una profundización “de fondo” en los mismos (que permita exponer la transversalidad de
los mismos y su trasposición en la vida cotidiana para responder acertadamente
a las interrogaciones de sus alumnos), tendremos siempre el obstáculo que
ellos mismos representan al no poder contestar una duda o un porqué de un
alumno y tener que imponerse autoritariamente, precisamente, para mantener su
autoridad ante la evidencia de carencias graves para dedicarse a una enseñanza
que sea capaz de movilizar las capacidades de los educandos y no solo
convertirlos en pasivos y disciplinados oyentes (o escuchantes) sino que ignoramos
la capacidad innata e intuitiva que poseen para “reconocer” una “autoridad” por las virtudes
positivas de la misma y no, obligarles exclusivamente, a acatar una autoridad
formal por el temor que pudiera emanar de ella; todas las deficiencias suelen
acabar siendo percibidas por el alumnado; con la triste consecuencia de que lo
importante, en demasiadas ocasiones, no es el conocimiento que se adquiera,
sino dar con la respuesta que la autoridad – el maestro/a – desea; y obviamente eso no es ofrecer conocimiento,
sino obediencia; y probablemente ello es al menos, una causa esencial de los
problemas de nuestra enseñanza y de la causa de la posible corrupción
evidenciada en el sistema educativo, en cuya primera impresión apareciera la
Universidad, pero que pudiera haberse instalado en otros estadios, haciendo
posible la estructuración de mandos y escalas profesionales con carencia de
conocimientos, pero que contribuyen a construir una sociedad tan obediente – y al menos temerosa – como ineficiente
en términos de posibilidades reales de mejora y desarrollo.
En ese sentido la Ciencia ofrece soluciones en
la medida que se deseen formular las preguntas, pero, como tal, es conocimiento
y el conocimiento, cuando abandona la esfera y el ámbito de la magnificencia
espiritual donde es concebido y contemplado –
y se convierte en una estructura sistematizada para conseguir un fin
determinado, al alcance de cualquiera que lo haya “a-pre-hendido” de memoria
- lo que tenemos entre manos es Poder y el Poder no es un concepto inocuo,
imparcial o aséptico, sino que obedece a unos principios, a unas estrategias, a
unas “visiones” (determinadas) sobre
la gestión de la sociedad y sobre sí mismo (cuyo
principal objetivo es perpetuarse o asentarse como poder y competir como poder).
Es decir: La Ciencia se convierte en una herramienta que porta unos
conocimientos que se pueden emplear como Poder y, en consecuencia, el uso y
signo de ese poder dependerá de los Valores que porten los objetivos que desean
conseguir, por medio de esos conocimientos, las personas que portan y usan ese
poder.
La cuestión de los conocimientos científicos – y en consecuencia la Ciencia – se ve más
vinculada, a pesar de orientarse y vincularse con el mundo material, con
facetas más propias de mentes espirituales capaces de concebir
transversalidades (lo que implica
conocimientos aplicados y una mente en permanente capacidad transversal) más
que conceptos puramente memoristas (de
ahí que las carencias de los profesionales de la educación en las primeras
etapas formativas sean tan determinantes y de efectos adversos sobre el
alumnado).
Si consideramos que la Ciencia, debido al
lenguaje críptico que ha ido construyendo para definir sus propias
descripciones, hallazgos, postulados, axiomas… se ha ido alejando de la
sociedad, estableciendo una distancia casi insalvable que a la vez ha ido
otorgando un halo de misterio al conocimiento sistematizado y sin embargo,
aquellos que han comprendido en profundidad condición de la naturaleza
“espiritual” del conocimiento que poseen (paralela
a una experiencia mística, casi explicitada por la religión como “revelaciones”
– que bien pueden ser falsas o certeras para todos – pues en el misterioso
mundo de la lógica y el logos cabe “todo” y “toda” solución para cada momento
determinado del ser o la humanidad) son capaces de transmitirlo a cualquier
persona, con gran exactitud, con independencia de que posean o no conocimientos
de conceptos sistematizados por la Ciencia – lo que viene a señalar que el lenguaje simbólico que se puede emplear
conecta, con nitidez, con las personas, mejor que el conocimiento
sistematizado, pues este último precisa primero conocer en profundidad las
claves del lenguaje que se va a emplear – vendríamos a constatar que parte
del “conocimiento” que se viene a sostener popularmente como tal, se basa en
saber emplear el término científico adecuado en un momento oportuno, aunque no
sepamos la transcendencia ni la complejidad del mismo (de alguna manera, entraríamos así en un posible rasgo de ser verdaderos
ignorantes, pero con apariencia de instruidos e insertados socialmente).
Es
curioso que el hecho de que todos hallamos adquirido conocimientos científicos
(en algún nivel, desde el colegio hasta
el instituto pasando o no por la Universidad) nos ha terminado por hacer
más permeables a la Ciencia, hasta el punto de considerarla casi dogma de fe,
que tal vez en demasiadas ocasiones no se somete al tamiz, riguroso, de un
elemental sentido común (como era
evidente sostener que la idea Capitalista del consumismo como competición e
inundación de bienes de consumo traería problemas elementales al medioambiente,
sobre todo porque la filosofía de ese sistema se basa en el egoísmo – y en la
competición -, como señala Adam Smith, y es la misma filosofía que retoma Trump,
ignorando que el egoísmo suele llevar a padecimientos del entorno donde se
aplica cotidianamente y a grades tragedias cuando se adopta como orientación
política de fondo). Por lo general, consideramos que se tienden a tomar las
mejores soluciones ante un problema dado, de manera lo más positiva posible,
sin preguntarnos qué valores últimos se defienden desde la perspectiva que
tiende a ser capaz de persuadir de que su solución es la más acertada. Así
ocurre mientras todo va bien o resulta aceptable para la mayoría de la sociedad
el devenir cotidiano de sus vidas – y
mientras resulte que cada cual pueda ir resolviendo sus vidas desde un marco
previamente concebido (o intuido o construido en su mente) que le permita ir
alcanzando objetivos o estabilidad dentro de una “normalidad” concebida como
estándar y consecuentemente homologable al resto de los ciudadanos que le
circundan. La perspectiva cambia en los momentos de crisis y, entonces, las
preguntas más elementales salen a escena. Sin embargo, las respuestas no son
fáciles de dar, pues todo parece estar sometido a un conjunto de “equilibrios
internos” que dependen, también, de otros equilibrios externos y situaciones
externas que no podemos controlar. Es ahí cuando los populistas tienen una
“puerta abierta” y un amplio espacio
para el desarrollo, pues sus soluciones tienen a dar respuestas a esas
preguntas que nunca se resolvieron satisfactoriamente para una parte de la
sociedad que, de alguna manera, fue “alejada” de “lo esencial” de los debates
de esas visiones antagónicas sobre la gestión de las sociedades; y estas
visiones sobre modelos económicos, gestión de la sociedad y sus libertades
civiles suelen estar en el fondo
profundo de las distintas visiones políticas que nos circundan, algunas de
ellas representándonos en los Parlamentos y de las que solemos pensar que su
gestión (económico y/o social) no
tienden a afectar, en esencia, el progreso de la Democracia para los ciudadanos.
Y sin embargo, ese tipo de debates de fondo están permanentemente anclados en
las raíces de la acción política e incluso se pudieran ubicar – algunas de
estas formas de gestión de la sociedad – en un espacio bien opaco a la opinión
pública, donde se contempla, tal vez fríamente, el momento en que fuera
conveniente “cambiar” aspectos esenciales que sí afectan a la sociedad, la
convivencia y las libertades civiles, sobre todo cuando las circunstancias
aconsejaran un verdadero cambio de escenario político. (A este respecto llama la atención la entrevista
reciente en El País, a Felipe González, https://elpais.com/elpais/2019/09/06/ideas/1567788069_700117.html
en el que viene a manifestar,
entre otras cuestiones más generales, el hecho, que para él parece constatado,
por el cual las sociedades autoritarias vienen a gestionar de mejor manera las
situaciones de anomia generalizada; lo que no deja de ser una afirmación
preocupante ante las adversidades que debieran enfrentarse y gestionarse en un
futuro más o menos próximo, en el que se revisan y posiblemente se
reestructurarán o re-jerarquizarán los poderes internacionales y ello nos
afectará inevitablemente).
El empleo por la Ciencia de la descripción como
instrumento de definición es como una argucia misteriosa (por lo que de figura irresoluble porta, al intentar incluir en la
descripción física la propia definición de ser) remite a un recurso similar
empleado por las religiones, donde la definición del dogma se convierte en el axioma
o misterio sólo al alcance de ser interpretado por quienes lo formularon. De
esta manera se consigue que la mente de las personas consideren lo expuesto (tanto por la Ciencia como por las
Religiones) como unos misterios que se le escapan en comprender, y que sólo
están al alcance de los doctos de uno u otro signo (los demás deberemos seguirlos por fe, ya sea en la Ciencia o en la Religión).
Es por ello, probablemente, por cuanto en entornos de tolerancia y democracia,
donde la verdad se tiende a definir como un entorno cercano a la misma, donde
es posible encontrar soluciones que en otros entornos más autoritarios y
rígidos (donde se llegaran hasta la
sanción o a sufrir penalidad por ofrecer otras visiones alternativas) son
imposibles de vislumbrar o amparar (haciendo
posible que vidas que pueden ser fructíferas, provechosas y gratificantes para
sí mismas y para la sociedad, no encuentren salida e incluso sean bloqueadas
definitivamente bajo prejuicios obstinados que no resisten una mínima honesta
reflexión y que se adoptan por parecer una solución ágil, sencilla y, sobre
todo, aceptadas en entornos sociales educados a base de dureza, incomprensión
y, muchas veces con violencia, que ha venido emanando desde las alturas como
mejor predisposición de organizar una sociedad perfecta). Por ello me llama
mucho la atención de esa parte de la reflexión que realiza Felipe González (¿Realmente las Dictaduras y regímenes autoritarios
son solución positiva en algún aspecto? o tal vez lo que refuerza esa
afirmación es la idea de seguir manteniendo a la sociedad en la ignorancia y,
desde ahí, optar por repatir palos sobre la gente que pregunte o se pregunte
del porqué de las cosas y se vean
incomodados en responder los dirigentes). Parece claro, tal vez no me
debiera sorprender, que nos regale con esta visión nuestro “estadista”, en vez
de señalar un camino para profundizar en la democracia por medio de la
formación, el conocimiento, el acopio de experiencia del pasado y los errores
que pudieran haberse cometido…. sobre
todo, teniendo en cuenta que no nos atrevimos a buscar todas y cada una de las
causas que hicieran posible esa gran tragedia que asolaran España, ahora casi
ya vamos para un siglo, y de las cuales hemos pasado tan de puntillas, tan sin
mirarlas de frente y cara a cara, (el
respeto a la solicitud del Tte. General Gutiérrez Mellado de esperar a que
muriera la generación de la guerra ha ido permitiendo que no se produjera, al
menos, una ruptura “formalizada” con el Franquismo, que permitiera la
escenificación de renuncia a formas dictatoriales; y hoy nos encontramos con
reticencias a mostrar abiertamente una clara e insalvable distancia con el
franquismo (y todas sus incoherencias y corrupción económica) que esas trabas
bien parecen una forma indirecta de seguir otorgándole una cierta “legitimidad”
histórica, como quien señalara que bajo ciertas circunstancias políticas fuera
admisible volver a considerar un escenario autoritario similar como solución (y ello lo que señala abiertamente es una
desconfianza en la democracia y en sus valores, como fórmula para gestionar
cualquier situación política o económica que se tuviera que se pudiera
presentar; señalando, de manera indirecta, que algunas de estas situaciones
políticas o económicas pudieran ser mejor gestionadas desde un régimen
autoritario – como parece referirse Felipe González. Que un líder como este venga aceptar que la gestión de la frustración
social por un devenir adverso de la economía pueda gestionarse mejor desde
regímenes autoritarios resulta, en primera recepción del mensaje (que es
imposible desvincular de la situación actual de España y de la comunidad
occidental en la actualidad) más que frustrante, por lo que tiene y porta de
legitimidad, indirecta, nuevamente, hacia las dictaduras (y nosotros aún no
hemos superado la anterior). Cabría pensar si en su experiencia de Gobierno
dilatado de nuestro Estado hubiera echado de menos semejante plenipotencialidad
o simplemente la hubiera ejercido, en ocasiones, saltándose principios constitucionales
en derechos civiles, cuando, en ocasiones, no supiera gestionar determinadas
situaciones y creyera necesario imponer un criterio determinado aunque
supusiera una vulneración consensuada como mal menor; y en ello se viera por el
entorno, que así lo percibiera, un gesto de autoridad necesario – aunque nos
alejase de los valores que decimos sostener en una Democracia y los cuales
acaban exigiendo un esfuerzo mayor y constante del deseado en el ejercicio del
poder y consecuente mente se abreviara el trayecto asumiendo posibles males
causados sobre otros y, a la vez, el mantenimiento de la idea de que el autoritarismo
también tiene su utilidad en la Democracia. Como si se tratara de una maldición
cíclica que, aunque se quisiera achacar al propio pueblo español, como hiciera
Franco, bien parece reflejo de nuestra deambular histórico - dando tumbos ante
las presiones o prejuicios que desde el exterior se nos formulara y sin
capacidad ni cohesión ni inteligencia suficiente para hacerles frente (siempre
existe alguna fisura en el propio conjunto del poder que es convenientemente
explotada – parece ser que desde el exterior – con suficiente audacia o
picardía como para provocarnos desconfianzas internas que hicieran posibles
situaciones extremas como una invasión Francesa, o una Guerra Civil, - pero que
sería imposible sin una predisposición en el interior). Parece que los
valores que se dicen sostener suelen ceder ante la posibilidad de por fin
llegar al personal anhelo deseado y en ese escenario, en el entorno o las
inmediaciones del poder (o del dinero),
todo acabara precipitándose.
Puede ser que esa falta de coherencia en el
hecho de que nos demos una Constitución que porta valores que incluyen
convivencia, que se han de adoptar en el ejercicio cotidiano de nuestras vidas
(en lo personal y político), también valores
que se han de observar en los entornos políticos (con lealtad a esos principios y valores) y, en definitiva,
señalando una manera de proceder (previsiblemente
positiva) a todas las capas sociales, y del que, a veces (ya sean por motivos personales, por motivos
económicos o políticos) se justifica ignorarlos (pensando que ello estaría justificado para conseguir un objetivo que se
considera legítimo o pasaría desapercibido a la sociedad, cuando en realidad no
pasan sin ser percibidos) ignorando que la manera de proceder, de
conducirse forma parte del mensaje que se traslada a la sociedad y que este
mensaje no se pude desvincular del objetivo, por lo cual, si nos saltamos en la
manera de proceder los valores que se sostienen en la Constitución, en realidad,
por muy legítimo que digamos que es el objetivo, no hemos hecho otra cosa que
mandar un claro mensaje social (o a quien
sea particularmente) por el cual es “legítimo” saltarse los valores
constitucionales para conseguir un fin (que
se desea “legítimo”) y en tanto asentamos esa manera de proceder (que nunca pasa desapercibida, como hemos
visto, en numerosas ocasiones, en iniciativas políticas concretas que pudieran
haberse encauzado con normalización, realizar actos generando grave malestar, (al
no respetarse las maneras, las formas y los procedimientos reglados) y parte de la sociedad se siente molesta y
vulnerada; y lo que es peor, legitimada para actuar de la misma manera
cuando en un interés particular les afecte (evidentemente
todo ello deteriora la democracia y sus reglas; dando paso al nefasto ejemplo
de vincular resultados por el procedimiento de tensionar las normas y las
reglas que hemos consensuado; es decir: en alguna manera, exhibiendo fuerza; y
por lo tanto vinculando la acción política – que debiera ser normalizada – con otros
rasgos y otras formulas políticas que para todo objetivo empleara la fuerza,
como lo son en el caso de regímenes autoritarios o dictaduras). De alguna
manera se acaban por aceptar procedimientos, incluso en el terreno de otras
profesiones vinculadas con la legalidad, en el cual, nuevamente, el fin
justificaría los medios (aunque con ello
se vulneren los principios Constitucionales y, sobre todo, sus valores). Es
decir, apelaríamos, cuando nos interesara, a formulas puramente autoritarias
para resolver problemas que nos interesas, lo que invita a pensar que aceptamos
procedimientos propios de autoritarismos o dictaduras si ello satisface
nuestros fines o expectativas (personales
o políticas). Por lo tanto, en esta manera de percibir la Democracia
dejamos una “puerta bien abierta” por la que se pueda colar procedimientos
autoritarios y con ello el propio establecimiento de una Dictadura. Esto es lo
reprochable a la visión de nuestro afamado Estadista, que ya se atreve a
vislumbrar que tal vez hubiera que ir más allá de la democracia para hacer
frente a una nueva crisis económica (y o
política) y ello parece hablarnos de
sí mismo y de su verdadera concepción de la democracia como instrumento
limitado y sometido a control –
probablemente porque ya lo percibiera con nitidez en el ejercicio de sus
gobiernos, aun poseyendo mayorías absolutas). Se ignora, parece ser, que el Estado
debiéramos ser todos y a todos debe procurar bienestar y derechos; las formulas
autoritarias tienden a considerar Estado solo a una parte o minoría, tendiendo
a ser el resto de los ciudadanos casi súbditos de esa concepción de la que
acaban siendo excluidos.
Así que la Ciencia, en su pretendida
perfección, no haya conseguido un sistema económico y de progreso razonable que permita el
desarrollo positivo y en libertad de toda la Humanidad (y que no desatienda o sacrifique su vertiente espiritual y preserve nuestro hábitat), porque,
probablemente, la condición humana (en su
parte aparentemente más adversa) busca su bien particular en vez de el de
la cooperación y además no se concibe, por ahora, sin una jerarquización del
poder mundial que señale liderazgos de naciones desde los cuales ordenar el
mundo de las Naciones y Estados (y en
esos procesos de crisis o rivalidades o cambios de liderazgos es donde parece
que se suelen producir los episodios de mayores violencias y tragedias para la
Humanidad).
Si nos quitáramos esa perspectiva aparentemente
mágica, por la cual el ser humano precisa de constituirse en Nación o Estado
con límites territoriales constituidos mediante guerras y conflictos
históricos, y fuéramos capaces de organizarnos para hacer frente a las
consecuencias indeseadas de un sistema económico consumista que, tal y como
está concebido en la actualidad, pone en peligro el futuro de la humanidad en
el planeta, tal vez concibiéramos otras fórmulas más aceptables y responsables
de gestionar nuestros territorios (en los
cuales vivimos y de los cuales tomamos lo que precisamos para mantener nuestro
bienestar). Entonces tal vez no resultaría extraño que se realizara esa
propuesta de gestionar los territorios desde la idea de Cuencas Hidrográficas, https://cateyes-loaparenteyloreal.blogspot.com/2016/07/la-cuencas-hidrologicas-y-la-nbbc.html que obligaran a hacer sostenibles los territorios y racionalizados los usos de
sus recursos, siendo estos el límite del consumismo aceptable – por lo cual la
gestión del territorio pasaría a ser un objetivo esencial para quienes viven en
él, no pudiendo ser subsidiario de otro tipo de objetivos que, desde
perspectivas de poder, dominio, rivalidad o consumismo, los pusiera en peligro.
Es decir, estaríamos en el entorno de la cooperación como forma de bienestar y
progreso.
lunes, 9 de septiembre de 2019
Rectificación en un post
La noticia del Heraldo de Aragón (29 /08/2019) cuyo titular decía:
"La precariedad se instala en los centros de Tiempo Libre", se
vinculaba en un Post bajo la idea de que el nuevo líder político de la ciudad
se dejara de quejar (como venía haciendo por falta de dinero, a causa de la
mala gestión de la izda) y que explicara su programa en cuestiones sociales.
Por mi parte, aún tenía en mi mente la impresión del artículo del
Periódico de Aragón sobre el expediente la venta de unos terrenos
municipales y el acuerdo llegado en la que el titular señalara “pagará
solo” para adquirir el suelo público. Aquél titular y
el arranque del contenido del artículo que decía literalmente: Otro de los asuntos que promete bronca en la próxima
Comisión de Urbanismo del lunes apunta a uno de los temas más controvertidos de
la pasada legislatura, los 200 pisos que la promotora quiere levantar …
Seguía el artículo con el empleo de frases que invitaban a
profundizar y aumentar en la contrariedad:
Sin embargo, puede que esta cantidad ni
siquiera tenga que pagarla, puesto que en el mismo apartado apunta que la
empresa ofrece al consistorio que «si este mostrara interés por esta solución
antes», ese «pago en metálico podrá ser sustituido por la entrega () al
ayuntamiento de locales aptos para servir como equipamiento municipal, en las
condiciones de acabado, ubicación y valoración que al efecto puedan pactarse en
el futuro entre ambas partes o por alguna otra compensación que resulte de
conformidad por ambas partes».
Así que cuando el Alcalde se empezara a quejar de
la falta de recursos por el pago impuesto por los tribunales de varios
millones, enlacé con esa idea que sugería aquél artículo de El Periódico de
Aragón (obviamente si faltan recursos económicos en la Administración Local
la cosa no está ni para hacer rebajas ni para dejar terrenos gratis), pero,
posiblemente llevado por carencia absoluta del conocimiento sobre valor de
terrenos urbanos (ni soy promotor urbanístico, y nunca he tenido ni he
rozado, en modo alguno, actividad de tal naturaleza que me permitiera conocer,
ni mínimamente el valor que pudiera alcanzar un suelo urbano en el mercado hoy
en día – como creo que le ocurre a la mayoría de las personas que
pudiéramos tener acceso a esa noticia), y desconocer los pormenores de todo
lo allí acontecido (más allá de una idea somera sobre el valor histórico de
los edificios y toda la polémica que aquello generó, pero sin entrar en fondo
alguno, pues siempre se presentó como enrevesado cruce de intereses históricos,
urbanísticos, inmobiliarios, municipales y vecinales), traspuse los euros
en millones y “no me encajaba” que si la operación era de seiscientos millones
(y la deuda de la ciudad de 1000) no se fuera a zanjar la deuda. Tampoco
se reflejaba en la misma prensa el desarrollo de aquél pleno que, parece ser,
se debiera haber dado en julio.
Así que cuando se lanza el post en facebook
a propósito de una situación económica, yo expongo mi contrariedad que aún
estaba presente por el alcance de la misma y nada oír ni comentar al respecto.
Realmente estaba perplejo y supuse que alguien, al respecto, diría algo, por lo
menos parecía el lugar adecuado, sobre todo por ser el post de quien se
mostrara como afecto, o al menos muy visible simpatía, hacia mi persona.
Seguro que no entiendo lo suficiente sobre cómo interpretar las deudas
de una institución tan compleja y grande como el ayuntamiento de Zaragoza. Nada
más asumir la responsabilidad de Gobierno, el nuevo líder político de la ciudad
cerró - según la prensa - la venta de los terrenos de averly por unos 650 millones
de euros (aunque su valoración rondará, según ese mismo medio periodístico en
unos 1000 millones, que es la cantidad de dinero al que asciende la deuda de la
ciudad) aún así, según la noticia, el acuerdo con la empresa constructora
permite que esta adquiera la propiedad sin desembolsar un euro, en el caso que
ceda locales para infraestructuras sociales una vez edificados los terrenos. A
la semana siguiente, el máximo representante de nuestra ciudad se quejaba de
que las deudas por reclamaciones y sentencias judiciales - que alcanzaban casi
40 millones y podrían llegar, creo recordar a unos 60 o más - lastraban las
previsiones del nuevo equipo de gobierno de la ciudad. (Estoy seguro de que
existirá una razón de peso) pero no termino de entender el sentido de esa
operación económica - ni la reducción tan drástica del valor del los terrenos
vendidos, ni conozco la razón que pudiera haber ofrecido para justificar una
operación con la que se pudiera haber cerrado o disminuido drásticamente la
deuda de la ciudad y con ello poder haber hecho frente a estas situaciones
presentes y, sobre todo, poder haber desarrollado esos posibles proyectos para
la ciudad de los que se quejaban por no poder enfrentarlos culpando a la pasada
gestión de la izquierda en su conjunto.
No hubo comentario alguno sobre lo expuesto, y
eso que apenas hubiera ocho comentarios al respecto. Por mi parte quedé,
nuevamente contrariado ante el hecho de que no se pronunciara y me empecé a
preguntar por el motivo de ello.
Caí en el error hace dos días, después de que
comentara esa contrariedad mía a un compañero y me contestó: Muchos millones
parecen eso. Era obvio que su contestación me ponía en camino de revisar las
cifras, y así lo hice al día siguiente. Después de sentirme abochornado al
comprobar que había leído mal las cantidades, decidí buscar más
información al respecto (entré en la página municipal donde se encuentran
los plenos de urbanismo y no había ninguna referencia a la inicial noticia de
celebrarse un Pleno por ese motivo que decía el citado artículo) y
siguiendo la búsqueda de noticias por Google observé, por fin, que el Pleno se
había aplazado (hasta septiembre) por un problema de plazos en
entregar el expediente a los partidos. Ahora sí podría aproximarme a
entender el silencio (con otro dato más) y cabría “explorar” el motivo de que
no me rectificaran la afirmación que expuse respecto a ese post. En cualquier
caso, todo ese asunto estaba enmarcado y pendiente de tratar. Sin embargo lo
dicho, mi ánimo me llevaba a rectificar lo expresado en ese post por mí, con
urgencia (una vez descubierto el error) pues es contrario a mi
ánimo y costumbre, por la cual me ha costado años, tesón y lucha exponer mis
pensamientos y reflexiones con la mayor sinceridad posible en mi blog (aunque
en ocasiones sean cuestiones complejas y difíciles, de las que la mayor parte
de las personas o no entran o prefieren ignorar o dar justificaciones
“insospechadas” y en ello coincido con el comentario de Joan Baez sobre que la
gente suele preferir las “mentiras” a la verdad – por ser estas más cómodas de
llevar), y en modo alguno quiero contribuir a nada exagerar y menos por
posibles cuestiones de divergencias políticas, pues siempre he manifestado, y
creo que así se puede observar, que el aproximarse a la “verdad” (incluso la
cotidiana que a todos nos afecta o pudiera afectar) ya es de por sí
cuestión peliaguda (y preocupante) sin necesidad de nada exagerar y que
en cuestiones de divergencias de gestión política no hace falta exagerar, ni deformar,
ni inducir con calificativos innecesarios (rozando o entrando en cierto
sensacionalismo) el pensamiento de un lector, para fundar en él un
criterio más o menos adverso desde un medio de comunicación (que es,
precisamente, lo que estamos viendo de manera cotidiana y sensacionalista en
estos últimos meses no solo en la prensa escrita, sino también en las cadenas
televisivas del país). Al respecto de ello, este verano ha resultado ser un
“bombardeo” constante de noticias e imágenes decepcionantes y conmocionadoras (desde
que los móviles graban secuencias en cualquier parte del mundo, incluida
España, y se exponen en las redes sociales todo tipo de accidentes, incidentes,
peleas con armas, atracos, excesos,…. las televisiones - tal vez para no perder
el tren de la credibilidad y animarse a aumentar índices de audiencia - se han
hecho eco de muchas de esas circunstancias que afectan el ánimo de cualquier
persona) y parece que entramos, de pleno en un ambiente que casi evoca
amarillismo, tal vez solo veraniego (tal vez de manera irremediable)
en donde convergen ya no solo un incremento de la violencia (las
estadísticas vienen a señalar que nuestra ciudad es líder en el incremento de
delitos en España con más de un 40%) sino de un horizonte político bastante
preocupante (donde nos encontramos con una diada en puertas, una
sentencia sobre el independentismo, algunas sentencias por corrupción
pendientes de salir a escena, un verano lleno de giros estratégicos contra el
gobierno en funciones – donde es fácil “encontrar” sugerencias de
conspiraciones políticas de gran calado que parece que afectarían, incluso, a
la Familia Real – la foto de El País al respecto resulta “reveladora” después
de ésta recibiera quejas del Presidente de la Junta de Andalucía y en las redes
sociales, y gente, aparentemente común, se metiera con la monarquía por hacerse
eco de lo que las encuestas reflejaba pidiendo Gobierno mejor que nuevas
elecciones (en ese momento y según esa posibilidad expuesta por ese Presidente
de Comunidad no interesaban elecciones sino derribar a Sánchez – de ello,
en el momento oportuno daba cuenta en mi blog con artículos que reflejaban toda
la secuencia política puesta en “marcha” y dada a conocer por una periodista de
El Mundo). No nos falta ya más cuestiones al respecto de que volver a
cuestionar la Monarquía en estos momentos de gran inestabilidad política en
nuestro Estado e internacionalmente (ya hace meses, unos cuantos meses,
señalé en mi blog, la existencia de un nuevo intento, a propósito del movimiento
independentista catalán, tomado este como punta de lanza, de retomar – junto a
Podemos – una nueva estrategia, aparentemente nacida desde la izquierda, de
retomar actividades para volver a tumbar a la Monarquía e instaurar la
República), como si esa forma de Gobierno en España no nos hubiera dado ya
bastantes quebraderos de cabeza en nuestra Historia (las dos veces fueron
sangrientas y la última, no superada aún plenamente, porque se ha sido incapaz
de durante estos primeros cuarenta años de democracia en ponerse todos de
acuerdo en analizar las causas de de fondo de la misma y cerrar aquella etapa
definitivamente– ahora parece ya tarde, en medio de los antagonismos que
vivimos por el momento y de ello también existen razonamientos y reflexiones
abundantes en el blog, en un país donde aún, para hacer ciertas revelaciones
inquietantes, por lo fundadas, algún Historiador cambia de residencia y se va
al extranjero –pero parece persistirse en ello sin reparar que por la derecha
también abren la puerta a dicha experiencia y que la extrema derecha, a pesar
de la formalidad expresada por su líder hacia la monarquía, sus militantes más
extremos también se califican de republicanos; lo que auguraría una nueva
rivalidad política y antagonismo similar a los acaecidos en los años treinta,
donde cada cual interpretaba la legalidad de la República “sí-solo-sí”
respondía a sus criterios y postulados de partido. Parece que no hemos
aprendido nada). Todo ello con los aún recientes escándalos en
Universidades a cuenta de títulos (y que parece que no ha ido a más – más
bien parece haberse contenido - aunque en un artículo más o menos
reciente se señalara por un profesional que el regalo de otro tipo de
titulaciones – de menor rango y que pudiera haber existido también – tampoco
solucionan los problemas de la enseñanza, pues se pone en puestos que precisan
una mínima capacitación y formación a personas precisamente no capaces que
acaban bloqueando a las que sí lo son, por pura estrategia política. Así que
nos hemos encontrado con prácticas similares por arriba y por abajo, curiosas
cuestiones que parece “quedar en silencio” y que en el blog también se entra).
Y digo que parece haberse contenido porque deja perplejo que una persona que se
llama jurista así misma, de reconocida fama antifranquista, no hace mucho
avalara y apoyara a una señora de fama (ambas tocayas) en haber
puesto una denuncia falsa a su marido metiendo a su hija por medio (y aun
habiéndose demostrado ello, insistiera en que habría de haber más personas que
como esa señalada. En un programa de “conmovedor blanqueado” de esta jurista se
señaló, entre otras cosas que había padecido torturas y que tenía tres o cuatro
títulos universitarios – lo que da qué pensar, pues si acepta la conducta de
poner denuncias falsas o no conoce el Derecho para nada o lo conoce demasiado).
Aquí el papel de Podemos (IU y PCE) parece significativo, tanto en la
Universidad, como en otros ámbitos educativos, incluso resultando afectado con
eso que se ha podido contener bajo el concepto jurídico-policial de
organización criminal, respecto a denuncias falsas por una organización que
decía defender el interés de los niños.
Bien merece señalar la Universidad porque a
cuenta de ella saliera una ley que protegiera a los alumnos de los profesores que
se apropiaran de sus ideas o trabajos. El hecho en sí ya viene a demostrar que
se hubiera padecido, de manera tan generalizada, al respecto de esta
“penalización” a los alumnos, que se atrevieran a hacer una Ley; pero de ahí
también cabe preguntarse quién se atreverá a usarla para defenderse de una
apropiación en un ámbito tan cerrado, donde cada cual que llega “a ser lo
que es”, es porque a otros “les debe haber llegado a ser”. Y a este respecto ya
es conocido mis reproches en sentido similar sobre un trabajo propio, iniciado
hace 20 años y que acabé descubriendo, hará unos siete años, que sobre él se
viene trabajando, bajo los mismos principios y haciendo oídos sordos a mis
llamadas de atención. De ello también se da cuenta en el blog. (donde señalo
que parece ser que se extendió el proyecto hasta llegar a Madrid y luego,
parece ser, se concibiera como un Pacto que se viniera a encabezar, siendo el
mismo causa esencial de candidatura. Ese trabajo, sobre el que parece
apoyarse, se configuró y se repartió, en secuencia, por los grupos municipales
en la medida en que lo iba confeccionando hace ya años, y por los sindicatos
también, e incluso mande una copia a un partido alemán y a la EU – en un
proceso en el que me hicieron grabar de viva voz un resumen de ello. De todo
ello también se da cuenta en el citado Bolg).
A causa de ese trabajo divulgado tuve que
resistir presiones de todo tipo, pero diera la casualidad que fuera causa, ello
mismo, de descubrimientos de mayor índole de grave naturaleza política y en
expresarlo y comunicarlo se terminara de ver mi nombre, como “peligroso
rebelde” sin reparar que el argumento que expresé se ofreciera en la película
Lobo, con Eduardo Noriega, y que descubrí su existencia un par de años más
tarde, cuando la vi por completo en la tv, y obviamente sentí alivio de que
alguien compartiera mi visión. Así son, algunos (y eso que están en
política), no saben lo que el cine viene a expresar a la sociedad, ni cómo
encajarlo (aún hoy en día los grupos extremistas radicales vascos siguen
existiendo y azuzando a la juventud y a su sociedad, probablemente, porque el
Estado, nosotros todos, somos incapaces de contar toda la verdad que rodeara a
esa banda armada; y esa parece ser su baza para seguir aprovechándose y
canalizando una frustración hacia fines políticos independentistas).
¿Peligro social?:
Ya no solo por mi empeño juvenil en
seguir estudiando en contra de la voluntad paterna y en ello, por no pedir
favores a la dirección por tener la responsabilidad de ser delegado de Centro,
en un entonces conocido centro de formación profesional de Falange, sin
pertenecer a ningún partido, siendo becado y solicitando por ello gratuidad de
matricula me vi en follón sobre dineros que no querían devolver y otros
desaparecidos en proyecto de cooperativa en la que participaran profesores y
alumnos – y aún yo siendo alumno y no siendo mayor aún de 18 años, aun
siendo Delegado de Centro no participé, pero no dejaron fiscalizar lo sucedido,
por valor de 400.000 pts de la época, el valor de un buen piso de entonces que
debería ser destinado a ayudas alumnos - la solución fue sorprendente:
las JCE (PCE) y Falange se pusieron de acuerdo atacarme – como
siempre se ha hecho políticamente: en fama y dignidad – cosa que
sorprendiera mucho a los miembros de la transición que empezaban a ocupar
puestos relevantes en el centro Falangista y que pertenecieran a la UGT. Y aún
se vino a sumar (a ese pretendido expediente sobre mi peligrosidad) ser
Delegado en la Escuela de Capacitación Agraria de Movera, y viniera coincidir
práctica similar, respecto a dineros, donde la Dirección, aún del régimen
anterior, pidiera a los alumnos donar las becas a la escuela y a causa de
incidente absurdo con un alumno, el Jefe de Estudios de UGT que ya parecía
estar muy presionado, casi en pánico durante después del golpe del 81,
decidiera el Director expulsar sin expediente a un alumno provocando una puesta
en huelga del alumnado y se mandara a cada padre una carta para que se
interesara por la situación del Centro, y el Director mandara a la Guardia
Civil a desalojarlo una noche, metralleta en mano, dejando a multitud de
muchachos de entre 14 y 15 años en la calle, de noche, sin combinaciones de
autobús en un barrio alejado de la ciudad y a cientos de kilómetros de sus
casas paternas, siendo asistidos por el cura del pueblo. De ello también se
habla en el bolg, así como del intento de violación de una compañera por hijos,
y sus amigos, de empleado de ese Centro, a la que pusieron la cara y el cuerpo
morado a palos por resistirse y a la que el Director, pues requerí que
atendiera el caso, solucionó con una aspirina y prohibiéndole salir del Centro.
Empapelamos el barrio aquella noche y al punto de la mañana no había ni una
sola octavilla: Los padres de la chica, de 15 años de edad, se negaron a
formular acusación y fue su hermana, de la LCR quien hizo para que al
menos interviniera la fiscalía. Los chicos, pendientes de servicio militar, se
salvaron del pelotón de castigo por el miedo de los padres de la chica a
formular el derecho de la hija. En la prensa nada apareció, salvo un primer
artículo, en Andalán, en contra de los alumnos y otro a favor cuando se ganó el
Contencioso Administrativo por quien llegaría a ser Presidente de las Cortes de
Aragón. La noche del Golpe del 81, en mi familia se conocían los pormenores con
anticipación, pero nada me dijeron, a pesar de saberme (lo que hoy se
llamaría) “activista juvenil” y cuando, a raíz de ese hecho militar me
declaro objetor de conciencia – en una familia con tíos paternos
militares o al servicio del ejército - mi padre me dice que “he
señalado su casa” (al respecto baste señalar que el “Manual de supervivencia
para una guerra nuclear”, editado por Integral, donde su autor, Lorenzo
Mediano, no apareció como tal autor porque en aquella época los pacifistas y
objetores de conciencia de izquierdas éramos objetivo de las fuerzas de
seguridad de los países de la OTAN pues en caso de estallar conflicto
deberíamos ser recluidos en campos de concentración a tal efecto). La
Universidad también resultó reveladora y seguro que contribuyó a engrosar mi
expediente personal, pues resultara que se nos pusieran trabas a los alumnos
procedentes de FP y en ello, alguien desde dentro, señaló posibilidad de
abolirlas. Fueron los propios representantes de los alumnos de la Universidad
quienes nos pusieron los obstáculos – tuve información de que el Rector
Camarena tenía sobre la mesa el documento que permitía la entrada del grupo de
FP que se pretendiera excluir - y fueron los representantes de los
alumnos de la Universidad quienes organizaran las acciones de protesta, una vez
se verificara que pretendieran engañarnos, abiertamente, con los porcentajes
destinados a cada grupo de aspirantes (los procedentes de COU, los extranjeros
y los de FP) – me di cuenta de ello al momento y lo dije al
representante de los alumnos que pretendía “colárnosla” - repartieran
espráis y cartelería para embadurnar la Universidad y sus paredes; como
me enteré a tiempo, les prohibí a mis compañeros realizar cualquier actividad
de ese tipo y me desplacé a la Universidad, donde se pretendía seguir la
estrategia señalada y solo accedí a ponernos detrás de una pancarta que se
había confeccionado. Llamaron a la prensa y la noticia en el Heraldo de Aragón
fue: Amenaza de Bomba en el Rectorado y, en letra pequeña, como subtítulo, los
alumnos de FP no pudieron encerrarse por amenaza de bomba (maravillas
de la naturaleza humana). También relatado en el bolg. Así que para cuando
aprobé la plaza de Guarda de Montes mi curriculum “oficial” daría pavor, sobre
todo a los ojos de quien lo hubiera confeccionado con detalle y rigurosidad,
pues sirvió ello para que se pusiera obstáculo a mi juramentación y toma de
posesión de mi plaza– en ello participaron los sindicatos bien
adversamente, aunque sólo un par de líderes de entre ellos supieran o
sospecharan del fondo del asunto - a pesar de ser el número uno de mi
promoción, y llevar ya meses desempeñando la plaza y estando sometida la
oposición a revisión por juzgados (pues los pactos del 81 para concluir el
intento de Golpe parece que obligaron a meter personal “con calzador” en
algunos puestos determinados aunque no superaran las pruebas). De la parte
más folclórica y “digerible” se hizo eco la prensa “Examen perdido en una
montaña de papeles”, y que tuvo que gestionar el entonces Alcalde González
Triviño.
Sobrevivir a todo ello no ha
resultado fácil, sobre todo porque uno de los Alcaldes parece que decidiera
poner punto y final a mis “aventuras” o consintiera en ello, (después de que
mi paso por CSL me permitiera llevar al contencioso mi oposición, 20 años
después, y consiguiera una sentencia que se clasificó como favorable el Ayto
para sus intereses pero que en realidad señalaba repetir todo el procedimiento
jurídico (de los pormenores se habla en el bolg y tampoco tiene desperdicio),
de manera determinante (también de ello hace referencia el blog)
pues cuando a causa de ese trabajo divulgado tuviera que resistir presiones,
abiertamente en el caso de un asesor de la Chunta Aragonesista (CHA)
cuyo concejal, profesor de la Universidad, me preguntara por cómo concibiera la
idea de semejante proyecto transversal y no saliera en las nuevas elecciones, y
el citado asesor asegurara tener rastro de mi trabajo y pedírmelo con contenido
íntegro) , pero diera la casualidad que fuera causa, ello mismo, de
descubrimientos de mayor índole de grave naturaleza política y en expresarlo y
comunicarlo se terminara de ver mi nombre, como sinónimo de “peligroso rebelde”
“o tal vez agitador” (términos muy propios, cuando están en boca o en
escritos o expedientes redactados por personas o profesionales que atienden a
la seguridad de un Estado que asegura ser democrático) sin reparar que el
argumento que expresé se ofreciera en la película “Lobo”, con Eduardo Noriega,
y que descubrí de su existencia un par de años más tarde, cuando la vi por
completo en la tv, y obviamente sentí alivio. Pero entonces, a primeros de
2010, se decidiera poner fin a mi vida y andanzas sin el éxito esperado (Ya
decía Maquiavelo que en ocasiones, por mucho que se planifique una acción
contra una persona molesta, a veces resulta imposible consumarla – lo
que en sí mismo señalara que este personaje lo intentara reiteradamente sobre
alguien en concreto sin éxito (cuando por lo general siempre le funcionara),
llegando por ello, a concebir, incluso en procedimientos y creencias con fines
tan materialistas y alejados de cualquier visión mística, la existencia
de una posible protección divina sobre esa persona; lo que no exime de
considerar su descripción de actividad política como criminal (si a ello
sumamos que se suele considerar esa obra inspirada en Fernando El Católico, que
nació en nuestra tierra y que gestionó las ambiciones de los Nobles de entonces
y de la gente común que a algunos de sus propósitos y proyectos se opusieran,
pudiéramos hacernos clara idea que ese tipo de soluciones parecen subsistir
hasta hoy en día) – algo que parece o pudiera subsistir en todo
nuestro país y ser ejercitado o consentido o avalado por el poder político con
suma discreción (durante la redacción de mi proyecto NBBC mi casa fue
vigilada por un tiempo, me enteré por un comentario de la panadera de mi calle
– pues no suelo percatarme de esas cosas – parece que sólo querían saber cuánta
gente estaba detrás del mismo).
Así que según lo expuesto hasta aquí (y pudiera proseguir en
más y con mucho, pero lo dejo para quien desee profundizar en los entresijos
que marcan nuestro devenir como sociedad, a la que hemos llamado Democracia
Homologada en estos últimos 40 años) parece obvio que hay mucho trabajo por
delante, si lo que deseáramos fuera consolidar nuestra Democracia bajo otros
parámetros más dignos (más ahora, con lo que pareciera un intento de “reseteo
internacional en puertas”) y que para ello, aunque las cuestiones
económicas sean relevantes, bien pareciera conveniente que algo hay que cambiar
– sin dejar de controlar dineros y cosas de gestión semejante –
porque de lo que suelo hablar es de valores y, otros, lo que parecen hacer es
evadir su cumplimiento, como si existieran dos estratos sociales bien
diferenciados y sometidos a distintas jurisdicciones de normas morales. Desde
ahí se entenderá que me incomodara tanto esa percepción de gestión de la
sociedad, tal como la concibiera en una primera lectura, y en ello, viera en
ese post la oportunidad de salir de dudas y no salí, ni siquiera hubo gesto
para sacarme del error. Así que con ese error proseguí unos días y cuando salí
de él me di cuenta que se hubiera podido generar un “efecto” particular,
probablemente vinculado con la semiótica – como decía un amigo mío (y
que también representaban Tip y Coll cuando leían el periódico en sus
actuaciones de tv, hasta que, como otros humoristas, se volvieron molestos y
desagradables, y desaparecieron de la tv, llegando otros más “inertes”) -
y respuesta propia (la que puede explicar la semiótica) cuando a
una persona le han acontecido tantas dificultades y obstáculos como los que
acabo de exponer someramente (el problema con Tip y Coll tal vez fuera que
conectarían, desde la experiencia semiótica – bien conocida y usada durante el
franquismo para, precisamente realizar, contundentes críticas al régimen por
medio de expresar, indirectamente, por medio de la semiótica, conectar con la
experiencia de la gente(y tatos conectaran y produjera tanta consternación que
hubiera quien se alarmara, y mucho).
Estoy persuadido que con mi blog ha habido quien se ha visto
como damnificado (por ocurrirle o “caer” durante la lectura en situaciones
similares, ya sea en ellos o en amigos o parientes cercanos – tal vez en
algunos casos con resultados luctuosos y muy tristes de recordar -, por
mí relatadas) así como quienes hayan resultado prevenidos (por
haberse acercado a situaciones similares y salir bien librados o haberlas
presentido, percibido o imaginado y el entorno, probablemente, habérselas
negado).
Así que en esa “no enmienda” de mi comentario parece subsistir una
especie de juego “no del todo limpio” en el que se atiende más a las ventajas
que pudiera ofrecer el error y cómo pudieran beneficiar a los objetivos
personales de cada cual – y creo que en este momento particular, ya
aludido y reseñado, y ni en ningún otro, esa fuera o debiera ser la actitud que
se debiera adoptar, pues en mi ánimo y convencimiento sigue presente la idea
por la cual el respeto a ciertos principios positivos (valores) de unos
respecto de otros, no tienen porqué dificultar la consecución de objetivos
personales; pienso, por el contrario, que no respetar esos principios
positivos (valores), de unos respecto de otros, más bien señalan carencias en
las legitimidades (valores), al menos en el “fondo”, de las personas que así se
comportan para conseguir sus objetivos.
Probablemente esta no sea la forma “adecuada” de ver la política
en España, sobre todo creo que no se esperaría ello de quien viene relatando en
su blog lo que viene relatando; pero es precisamente por lo relatado por lo que
se hace necesario pelear para cambiar a valores “reales” los que dice sostener
la política.
Los que creímos en los valores de la Constitución desde un
primer momento, si fuéramos jóvenes aún, sufrimos y fuimos penalizados por
apelar a los valores que ella porta para resolver situaciones y obstáculos,
encontrando, por el camino, una férrea resistencia e incluso visualizamos los
recursos que tiene a su disposición las Administraciones para obstaculizar la
efectividad de la misma y las razones que se expresan, cuando se ponen
obstáculos, a veces, se perciben como temeridades lanzadas desde ámbitos que
desde luego saben lo que hacen y parecen temer que la Constitución, y su
espíritu, se instaure, tal y cómo fue concebido, en la sociedad. Y ese temor
parece persistir, ya sea porque existen personas que siguen sin creer en ella o
porque otras parece que temieran el resultado de la aplicación efectiva de
dicho espíritu.
Es obvio que aplicar el espíritu de la Constitución nos llevaría
a un ordenamiento diferente de nuestra sociedad y nuestras vidas; y en ello he
aprendido que quien teme el orden, el verdadero orden de regirnos todos por
esos valores y ese espíritu, es, y son, los que sacan provecho.
La Condición Humana aparece como causa del problema y los
defectos que produjera la condición humana no se pueden definir plenamente bajo
el eje derecha e izquierda; la condición humana es transversal y sus efectos
negativos y devastadores se pueden expresar, como ya se han expresado, a ambos
lados de ese eje. Ni siquiera es un eje de los de arriba/ contra los de abajo
como pretendiera hacer creer ese “impostor” líder de UP, como quien buscara
crear aún más sufrimiento del que hemos vivido.
Por todo ello, y dentro de todo este contexto relatado, por un
acto de corrección y responsabilidad que esperaba hubiera llegado, tal y como
la entiendo como generosidad, puse esa disculpa y rectificación en el post.
Quiero pedir disculpas, porque este comentario parte de un error
en la interpretación de las cifras dadas en el artículo de El Periódico. El
propio tono del artículo del periodista (y el aplazamiento del Pleno a
septiembre para tratar ese expediente, cuya noticia en el mismo periódico,
cuatro días más tarde, me pasó desapercibida) me dejó “kao” todo el mes de
agosto (además nadie rectificó e hiciera caer en mi error; que hubiera sido lo
positivamente esperado). Es obvio el error de las cifras (y que el comentario
parte de ese error - ) no hubo rectificación en ello, ni sugerencia de error
(gracias a que lo comenté con un amigo reparé en ello); de alguna manera me
hace reflexionar sobre la idea de que el “ambiente” (en general) permita o
busque “sobre dimensionar” o “dejarse impresionar” por la terminología que
emplea el periodista al redactar el artículo (de lo cual hemos tenido
abundantes ejemplos desde otros medios de comunicación durante este verano y en
las redes).
En aquella lectura me dejé llevar por el arranque del contenido
del artículo que decía literalmente: Otro de los asuntos que promete bronca en
la próxima Comisión de Urbanismo del lunes apunta a uno de los temas más
controvertidos de la pasada legislatura, los 200 pisos que la promotora Brial
quiere levantar en los antiguos suelos de la factoría Averly, en el paseo María
Agustín de Zaragoza.
Seguía el artículo con el empleo de frases que invitaban y
sugerían a contrariarse:
Sin embargo, puede que esta cantidad ni siquiera tenga que
pagarla, puesto que en el mismo apartado apunta que la empresa ofrece al
consistorio que «si este mostrara interés por esta solución antes», ese «pago
en metálico podrá ser sustituido por la entrega de Neurbe Promociones al
ayuntamiento de locales aptos para servir como equipamiento municipal, en las
condiciones de acabado, ubicación y valoración que al efecto puedan pactarse en
el futuro entre ambas partes o por alguna otra compensación que resulte de
conformidad por ambas partes».
Es, por ello, por todo ello, motivo de reflexión para mi persona.
Reitero mis disculpas.
Ejemplo de semiótica, que explique ese error, es Tip, en uno
de sus sketchs con Coll, para TVE durante la Transición. Leía la prensa
escrita en voz alta, y mientras lo hacía realizaban comentarios a cada noticia;
comentarios “típicos” de sobresalto, del tipo: “¡¡Adónde vamos a llegar!!”, y
cada cual más indignado. Al alimón, Coll leía los titulares del periódico que
tenía en sus manos, titulares que resultaban realmente impactantes o
alarmantes, como uno en concreto que aún recuerdo: “A los viejos les cortan las
ingles”. Como el titular le resulta “sorprendente” vuelve a leerlo y, en esta
ocasión lo lee correctamente: Viajes del Corte Inglés.
Un conocido me daba a entender que esta transposición de términos
en la lectura se podría entender mediante la Semiótica, y por ello, Tip y Coll
acabaran resultando molestos, como otros humoristas, cuando concluyera la
transición.
Me incomodaba tanto esa percepción de posible gestión de la
ciudad, y en especial el silencio al respecto (y no haber observado ninguna
noticia ni comentario al respecto), que aproveché esa circunstancia del
post para expresarlo; no existía otra manera para re-equilibrar esta
circunstancia al no procederse a invitar a una rectificación.
Así, a la vista que de lo que expongo, se
entenderá muy bien que aunque exista en mi persona una sensibilidad política
que se definiera entre izquierdas y derechas – con un eje vertical que
separa o tiende a separar a la sociedad bajo esa perspectiva - también
considero la existencia personas que sostienen valores de integridad y los que,
a la hora de la verdad, carecen de ellos en su plenitud y casi siempre por un
interés particular, existiendo, en consecuencia, ese eje al que me refiriera,
esta vez horizontal, que afecta transversalmente a la sociedad, y en
consecuencia también en las ideologías que pudieran existir; de tal
manera que se puede concebir con facilidad la existencia de “malas” y “buenas”
personas en todos los ámbitos y agrupaciones de pensamientos políticos. Se
entenderá, quien lo desee entender, que mi vida ha estado expuesta a la acción
de profesionales de la “manipulación” (quienes evalúan las apariencias de
sus víctimas, y desde esa apariencia lo que puede ser creíble, o no, y en base
a ello, y con ello, construyen argumentos, sospechas y “pruebas”; cuando esto
parte desde el ámbito de una Administración del Estado, la capacidad de
respuesta de una víctima así tratada, ante la cantidad de recursos que un Ente
de esta naturaleza tiene a su alcance, las posibilidades de sobrevivir a ese
tipo de ataques son verdaderamente remotas) además nunca suelen
dirigirse a las personas así tratadas para profundizar en ellas con honestidad
y conocerlas realmente como personas; por el contrario se suele actuar como con
“astucia”, intentando reforzar o subrayar la validez y veracidad de la
“torticera y taimada construcción con la que se pretende definir a esa persona,
probablemente porque el interés (y la definición de los propios
objetivos) ya era previos.
Todo ello es producto, sin duda, de la Condición
Humana, que concibe un mundo organizado, y de tal manera jerarquizado, cuya
consecuencia es la existencia permanente de múltiples formas de violencia,
incluso esgrimidas y/o utilizadas (ya sea pasiva o activamente) por
aquellos que dicen entender e incorporar el espíritu de convivencia pacífica
que explicita nuestra Constitución..
Parece obvio que he tenido que pelear, y aún estoy en ello, la
ausencia de “enmienda” y sugerencia de rectificación sobre mi comentario
equivocado en ese post me ha llevado a realizar varias preguntas y estas han
sido mis respuestas.
Por mi parte aprovecho la ocasión para relacionar mis trabajos (con
el tiempo se verá la verdad en la luz – así se expresaba el asesor de Nixon
cuando declaró revelando el escándalo del water-gate ante la Comisión del
Senado cuando fue llamado, y lo que revelaba entonces pareciera increíble; al
menos esa es mi esperanza ).
Convenio
Conservacionista
Economía
Conservacionista
Cambios
Sociales y Plusvalías
Cambios
Sociales y la Pluesvalía 2ª Parte
Norma Básica
sobre Bienes de Consumo (NBBC) :
Video
explicativo
Video para
la NBBC Latina
Implantación
de la NBBC
Impacto
positivo de la NBBC sobre la economía oculta
Lineas
generales para NBBC
Las cuencas
hidrológicas y la NBBC
Acreditación de la propiedad intelectual
Cuentos y Relatos. Código Rojo
Algunos Hombres Buenos
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