Miguel Ángel Ibáñez Gómez - maiges_ps@hotmail.com

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sábado, 14 de septiembre de 2019

Competir. ¿Realmente este concepto es o ha sido útil en el devenir de nuestras sociedades Occidentales?



"El acto de competir es un acto común entre todos los seres vivos ya que en su sentido más simple y primario tiene que ver con la supervivencia. Los animales, los seres humanos e incluso las plantas, todos compiten por obtener su alimento, por estar mejor protegidos o alcanzar el sol de manera más directa. Esa competencia siempre es contra otro igual o diferente que pueda tener el mismo objetivo y que pueda significar la perdición." (así se viene definiendo competir en un artículo de ABC escrito por Cecili Bembibre 2011) y prosigue en su visión ampliando la visión que ofrece:" El término competir es un verbo que se utiliza para designar a un tipo de acción en la cual las personas que se ven involucradas luchan por lograr un objetivo. Esa lucha que se lleva a cabo implica en la mayoría de los casos enfrentarse a otra persona o individuo, sin embargo, en algunos casos puede representar la competencia que una persona se establece consigo misma para superarse y mejorar sus resultados previos en determinada actividad".  https://www.definicionabc.com/general/competir.php
También se extiende la definición para observarla en términos económicos desde la perspectiva de competencia, pero concebida como rivalidad https://www.definicionabc.com/general/competencia.php donde se compara y vincula esa rivalidad en la lucha por recursos limitados, con la propia biología y las reglas que observamos en la Naturaleza, aceptando que esa competitividad lleve a la desaparición de otras especies. (Gabriel Duarte, también en ABC, 2008).
Parece lógico que desde una perspectiva conservadora se exponga una visión de lucha por la supervivencia (y que para ello se base en la biología destacando el instinto animal de supervivencia) para justificar una visión de la economía basada en los mismos principios. Es, precisamente desde esa visión de la biología (observada como denominador común propio de todo ser vivo) desde donde se podría justificar la idoneidad del desarrollo de un sistema Capitalista que, esencialmente se adapta a la naturaleza más básica de la condición humana: Luchar por sobrevivir. Y que también engranaría con la definición básica, formulado por Adam Smith, en la que asienta la prosperidad de la economía sobre el egoísmo humano. (tal vez este rasgo destacado por él, tan simplista, sólo fuera una invitación sencilla - y tal vez acertada - para definir el rasgo psicológico, que en algún momento se puede encontrar en los seres humanos, con el cual se podría potenciar no solo el desarrollo del Capitalismo de una manera eficaz, sino que pudiera constituirse como actitud necesaria para lograr una adaptación para la vida en sociedad, que enlazaría con esa idea biológica de competir (propia de la Naturaleza de la vida, tal cual es vislumbrada por esta definición) y que parece que tuviera un impulso definitivo, que ayudará a extender el concepto de competir (ya no solo en las sociedades, sino en visiones de los Estados y Naciones, que determinarán la acción de la política en otros aspectos de más gran impacto, reforzada en la misma dirección con la obra sobre la evolución de las especies de Darwin).
Parece obvio el potencial que posee en sí mismo el concepto de competir para sobrevivir, (sobre todo cuando se vislumbra que, en determinadas etapas de la vida, el hecho de actuar para “sobrevivir” trasciende y llega a vulnerar respuestas sociales que se tenían, hasta entonces, como fuente de valores básicos  por los cuales se podría definir la naturaleza – positiva o adversa -, tanto de las personas cercanas como de la propia sociedad en la que se vive o las sociedades que nos circundan). Parece obvio que uno de los factores esenciales para determinar esta actitud de competir o entrar en competencia se debiera a las condiciones ambientales en las que se da la existencia de la vida (recursos vitales limitados o ilimitados – lo que fomenta la idea de territorialidad - y a la vez la contrariedad de la necesidad, en la vida animal, de precisar sacrificar otras vidas para nutrirse y, en definitiva, para sobrevivir; y si de lo que se trata es de sobrevivir ¿por qué renunciar a la idea de ir más allá cuando conviniera? Y así, poco a poco, desde esa “normalidad” que supone legitimar la lucha para sobrevivir, se puede llegar a entender que, dependiendo de la naturaleza de cada persona y de su posición social, luchar para sobrevivir pueda ir representando conseguir objetivos por medios cada vez más cuestionables – incluso al margen de la ley – pero que en último extremo, bajo esos principios se llegaría, y de hecho se llega, a la legitimidad que supone  enlazar  con la idea de acabar con los rivales o los obstáculos, y es, por ahí, por dónde se encamina y asienta el “derecho” de declarar la guerra y aceptar la muerte de los semejantes, e incluso de los propios para sobrevivir – y todo ello se da siendo conscientes de que poseemos mente con capacidades espirituales que nos vinculan con todos nuestros semejantes y con los seres vivos en general y con el propio Universo – Esta capacidad de vincularnos los seres vivos nos muestra - por el contrario a la idea de luchar para sobrevivir - que podemos encontrar puntos de encuentro y equilibrio que permitan la paz, y con ella la cooperación y el progreso de las sociedades y de nuestros entornos naturales; y sin embargo, parece que cíclicamente, tendemos a renunciar a esa visión y nos lanzamos a establecer diferencias, que acaban siendo insalvables, para terminar señalando a los diferentes y, desde ahí, ir rompiendo cualquier vínculo empático, para acabar estableciendo un pretendido “derecho” a aniquilarlo, o aniquilarlos, haciendo posible la injusticia, el crimen o la guerra).  
Toda esta aparente contradicción es posible, en principio, porque las herramientas de las que nos estamos dotando como Humanidad, por medio de las ramas de la Ciencia, se acaban canalizando o instrumentalizando hacia esa idea de competir y ser superiores a otros – y en esa idea de competir puede subyacer, también, la idea de sobrevivir, y en esa pelea por sobrevivir puede volver a aparecer el objetivo de “aniquilar” a los competidores, y de esa manera, guiados por ese pensamiento, aceptar la idea de saltarse las leyes y las normas para conseguir ese fin de sobrevivir.
Para sustentar esa visión, a veces, se apela a la Ciencia, en tanto que esta “desconoce” (por el momento y dada su naturaleza original de explorar el mundo tangible) el sentido y origen de la vida, y consecuentemente, por ello, no puede darle un “sentido pleno” a la existencia humana y, por extensión, tampoco puede dar “sentido pleno” a la existencia de la vida en general. Tal vez, por ello, la Ciencia, incapaz de definir qué es la vida y qué sentido y papel tiene en la existencia del Universo dotar la vida de inteligencia y consciencia de sí misma, se halla dedicado, exclusivamente, a describirla y, a la vez, a intentar convencer al resto de la Humanidad, con evidente éxito, que sus descripciones de la vida son, y en sí mismas incluyen, la definición de la vida. De tal manera que se haya entrado, de pleno, en una visión plenamente materialista de la propia existencia humana, definiendo la vida humana con la descripción de sus actividades biológicas (vinculadas a la satisfacción de las mismas); considerando a la Humanidad como una simple especie animal (con sus particularidades, pero en definitiva animal) que sigue las reglas generales de otras especies animales y, consecuentemente, las soluciones a sus problemas y su gestión pueden ser resueltas desde esas perspectivas; concibiendo las manifestaciones de actividad espiritual (tanto en el Ser Humano como en el resto de animales donde se aprecian) como un producto propio y exclusivo del órgano físico cerebral (y consecuentemente producto de la materia). De tal manera es y está asentada esa visión científica, todavía sesgada e inacabada, que aun siendo conscientes de ello, se prosigue en la misma estrategia de estar toda la humanidad en la cumbre del conocimiento gracias a la Ciencia y, de manera permanente se viene argumentando ese mismo liderazgo científico como cumbre del conocimiento humano a cada descubrimiento que se viene realizando, como si se tratara de un logro colectivo del que todos participamos y a todos nos beneficia. Por ese motivo, ante la “falta de coherencia” que se evidencia en la existencia y finitud de la vida de cualquier ser o especie (incluida la especie humana, cuyos individuos dotados de inteligencia y capacidad para entender e interpretar el universo que le rodea, tienen una finitud, aparentemente absurda - después de poder haber desarrollado la capacidad de una gran comprensión del entorno - que resulta inexplicable. Como si todo ello no hubiera sido más que una enorme pérdida de tiempo), esta incoherencia se obvia y se tiende a señalar, como camino más práctico (con las derivaciones que implican a nivel de gestión política) que la humanidad, a pesar de las evidencias de actividad espiritual, tiene un componente de naturaleza animal, tan potente, que desde ahí se puede gestionar lo esencial de la humanidad cuando se crea conveniente. Todos esos logros que empezaron a mostrarse en los intermedios de las series televisivas procedentes de EEUU – y que inundaron Europa, mostrando electrodomésticos, máquinas, automóviles, viviendas modernas, dando tiempo libre para el ocio,.. - que nos llevarían al bienestar social por el camino del progreso tecnológico y científico, bajo la idea de un perfecto libre mercado donde la competición leal de quienes mejores ideas tuvieran y mejor se organizaran triunfarían para su bien y el de su sociedad, resultó por acabar mostrando que tanta perfección estaba sometida, en último caso, a otras reglas y tensiones inesperadas (más vinculadas con la naturaleza humana y con esa idea de competir, por la cual, las capacidades y las potencialidades de las personas acaban siendo limitadas por otros poderes, en aparentes razones, también, de luchar por sobrevivir y por ello se empeñaran en frustrar o apropiarse de proyectos, ideas o empresas) y  que también estaban determinadas por la propia ambición humana de cada individuo que, alcanzando el poder y el liderazgo, (y considerando su propia vida limitada en el tiempo) gestionara los recursos limitados de los que disponemos la humanidad como si fueran fuentes inagotable, dejando los graves problemas que genera un sistema concebido desde esta idea de la competitividad, a las siguientes generaciones y bajo los mismos parámetros de competitividad, sin haberlos cuestionado abiertamente en sus efectos en el entorno social, económico y natural.
Así que, la Ciencia, en su siempre pretendida perfección (pues así se muestra desde hace décadas, aunque algunas de sus afirmaciones científicas hayan llevado a causar graves problemas a las personas e incluso a los propios Estados y Naciones) aún no ha sabido resolver el problema de establecer un sistema económico que, protegiendo la calidad de nuestro entorno vital, permita el bienestar generalizado de todas las Naciones y Estados, (un sistema que no precise guerras,  capaz de resolver todos los conflictos humanos por medios pacíficos, renunciando a la violencia o la transgresión de las leyes que defienden los derechos humanos y las libertades civiles). Es probable que, por ello, la Ciencia nunca haya deseado entrar de pleno en el análisis de la propia Naturaleza Humana (a la que me he referido al comienzo en su doble condición de condición animal y espiritual) para trascenderla (pudiendo así analizar y señalar los efectos de las creencias y fes sobre los seres humanos. Esta postura materialista se defiende, por algunos, como verdad aun desconociendo el sentido de la vida y su papel y razón de ser en el Universo conocido; parece obvio que ello es afirmación temeraria cuando se presenta como verdad absoluta, pues lo que se está haciendo es presentar la “parte” que se cree conocer, y que parece conocerse, por el “todo” como si todo estuviera ya conocido y descubierto; y esta forma de proceder de la Ciencia es recurrente, y más bien parece una forma de auto-propaganda que pudiera estar destinada a conservar su papel de influencia en la sociedad.
Tal actitud se comprendería mejor si introdujéramos un factor de Condición Humana (positivo o negativo, según sea el caso) que puede resultar determinante para comprender la postura de parte de muchos científicos que representan a la Ciencia y que se constituyen, así mismos, como vanguardia del saber universal de la humanidad: Liderar el conocimiento Humano, con lo que ello puede comportar de liderazgo social en sus ámbitos (cuando a ello sumamos la idea de la división de tareas y roles en las ramas de la Ciencia, entramos en el concepto de expertos y, desde esa perspectiva, sus postulados tienen la fuerza y eficacia de ley – al menos así rigen en vigencia hasta que fueran destronados o modificados por otros que pudieran reforzarlos o evidenciar lo erróneo de los argumentos o axiomas sostenidos por los anteriores, sin que ello comporte responsabilidad alguna por las consecuencias derivadas sobre la sociedad de haber sostenido esas pretendidas “leyes perfectas” en su momento).  Aunque resulta evidente la existencia de transversalidad en los conocimientos científicos, y consecuentemente la existencia de un “sistema de equilibrios”, en la práctica, existe en cada país o Nación o Estado, unos intereses políticos determinados (que suelen estar vinculados con la perspectiva histórica sostenida para gestionar su sociedad y también con las perspectivas de rivalidades históricas con otras Naciones o Estados, en cuya pugna estructuran políticas internas y externas) y que pueden llegar a anular, en momentos determinados, ese posible sistema de equilibrios que tienden a “relativizar” o moderar, y a hacer reconsiderar, cualquier postura científica que pretenda imponer una visión excluyente y, por lo general, muy práctica que favorece a una gestión política simple, a veces basada en prejuicios, que tiende a excluir la complejidad existente en la Naturaleza Humana (es decir: También existe una tendencia a un populismo científico que puede presentar soluciones sencillas y aparentemente prácticas, que por lo general penalizan, hacen sufrir o ponen en riesgo a la sociedad, para resolver situaciones que son más complejas).
La ciencia, en sí misma, es una herramienta que se concibiera – allá por la Ilustración – como un trayecto racional, guiado por un “método científico” que era capaz de decirnos y mostrarnos la “verdad” que nos rodea, bastando para ello realizar las preguntas adecuadas y utilizando ese método, accesible para cada persona, por el cual verificaríamos la existencia de dicha verdad. El desarrollo de la Ciencia (y las tecnologías asociadas a la misma) ha demostrado que el conocimiento, además de hacer posible el desarrollo integral de las personas que lo va adquiriendo (pues al final del conocimiento, de la recopilación y comprensión del mismo, cada científico y profesional, si ha ido más allá de la simple memorización de conocimientos y técnicas…) pues se acaba entrando en el terreno de la filosofía, y la filosofía es un lenguaje común, en el que la experiencia de multitud de personas procedentes de distintos saberes experimentados encuentran un “lugar común” donde poder compartir sus conocimientos “conclusivos” e “integrados” – y que suelen transcender el conocimiento común y científico - adentrándose en el mundo simbólico, espiritual, trascendental… donde las preguntas que permanentemente han acompañado al Ser Humano (como las del sentido de la vida), que no tuvieran respuestas plenas, transversales y satisfactorias  en mundo científico, se pueden aproximar a responder apoyándose, incluso, en formulaciones o axiomas científicos específicas de cada rama de la Ciencia – especialmente con las Matemáticas.    
Resulta paradójico que fuera necesaria la separación de los primeros científicos del ambiente riguroso católico para poderse adentrar a formular un primer método científico evitando ser por ello perseguidos por los representantes y garantes de la religión (en su papel de custodios de las “verdades” reveladas que resolvieron todas las preguntas que la humanidad pudiera hacerse sobre el sentido de su existencia y el papel que debiera realizar sobre la Tierra) y que ese bloqueo que sufrieran las Universidades, a consecuencia de no poder adentrarse más allá de lo ya conformado y verificado desde la fe religiosa, solo pudiera iniciarse en la evidente descripción de la exploración a partir de algo tan común e irrefutable como constatar la percepción de la materialidad que nos rodea y que la inmensa mayoría de la humanidad y gente común pudiera constatar como evidente, y así salir, no sin peligro para quienes se adentraban por esa senda, de un estancamiento de lo que ahora consideramos progreso científico. Sin embargo, el requisito de tener que aferrarse a una “materialidad tangible para todos por medio de métodos científicos” parece haber inclinado la balanza hacia una visión científica materialista; hecho que en sí mismo pudiera impregnar la propia esencia del conocimiento y de los científicos, pues el materialismo también tiende a impregnar la naturaleza y el espíritu humano, haciéndole rehén de ambiciones consustanciales a la naturaleza humana y proponiéndole el olvido de un hecho fundamental: Todo conocimiento que poseemos se construye y alza, o complementa, sobre el conocimiento que otros pusieron a nuestra disposición – y quienes lo hicieron así, desde la generosidad, son los verdaderos sabios que comprendieron la naturaleza específica por el cual, toda persona, es capaz de adquirir conocimientos e incorporarlos a su ser; y esa naturaleza es, esencialmente, espiritual y como tal se puede encontrar y compartir en ese espacio “inmaterial” (podremos científicamente describir esa capacidad, e incluso describir las mejores situaciones ambientales que se deberían dar para desarrollar esa capacidad que todos poseemos; pero la pregunta es clara: ¿Por qué sabiendo que ello es posible para toda persona – y se sabe sin necesidad de que la ciencia intervenga para señalarlo, sino ya de por sí, por sentido común – no se viene promoviendo desde las Instituciones educativas?).
La respuesta se pudiera hallar en la entrevista realzada a responsables políticos de la Enseñanza en Portugal (nunca miramos a Portugal como nación hermana, y siempre dio la sensación de quererla mirar por encima del hombro) cuando señalan que ponen la máxima atención en la selección del profesorado en las primeras etapas escolares. Era obvia la respuesta, porque mientras existan profesores en las primeras etapas (y posteriores) que sus títulos hayan sido conseguidos por medios puramente memorísticos y no se hayan dedicado a una profundización “de fondo” en los mismos (que permita exponer la transversalidad de los mismos y su trasposición en la vida cotidiana para responder acertadamente a las interrogaciones de sus alumnos), tendremos siempre el obstáculo que ellos mismos representan al no poder contestar una duda o un porqué de un alumno y tener que imponerse autoritariamente, precisamente, para mantener su autoridad ante la evidencia de carencias graves para dedicarse a una enseñanza que sea capaz de movilizar las capacidades de los educandos y no solo convertirlos en pasivos y disciplinados oyentes (o escuchantes) sino que ignoramos la capacidad innata e intuitiva que poseen para  “reconocer” una “autoridad” por las virtudes positivas de la misma y no, obligarles exclusivamente, a acatar una autoridad formal por el temor que pudiera emanar de ella; todas las deficiencias suelen acabar siendo percibidas por el alumnado; con la triste consecuencia de que lo importante, en demasiadas ocasiones, no es el conocimiento que se adquiera, sino dar con la respuesta que la autoridad – el maestro/a – desea; y obviamente eso no es ofrecer conocimiento, sino obediencia; y probablemente ello es al menos, una causa esencial de los problemas de nuestra enseñanza y de la causa de la posible corrupción evidenciada en el sistema educativo, en cuya primera impresión apareciera la Universidad, pero que pudiera haberse instalado en otros estadios, haciendo posible la estructuración de mandos y escalas profesionales con carencia de conocimientos, pero que contribuyen a construir una sociedad tan obediente – y al menos temerosa – como ineficiente en términos de posibilidades reales de mejora y desarrollo.
En ese sentido la Ciencia ofrece soluciones en la medida que se deseen formular las preguntas, pero, como tal, es conocimiento y el conocimiento, cuando abandona la esfera y el ámbito de la magnificencia espiritual donde es concebido y contemplado – y se convierte en una estructura sistematizada para conseguir un fin determinado, al alcance de cualquiera que lo haya “a-pre-hendido” de memoria - lo que tenemos entre manos es Poder y el Poder no es un concepto inocuo, imparcial o aséptico, sino que obedece a unos principios, a unas estrategias, a unas “visiones” (determinadas) sobre la gestión de la sociedad y sobre sí mismo (cuyo principal objetivo es perpetuarse o asentarse como poder y competir como poder). Es decir: La Ciencia se convierte en una herramienta que porta unos conocimientos que se pueden emplear como Poder y, en consecuencia, el uso y signo de ese poder dependerá de los Valores que porten los objetivos que desean conseguir, por medio de esos conocimientos, las personas que portan y usan ese poder.
La cuestión de los conocimientos científicos – y en consecuencia la Ciencia – se ve más vinculada, a pesar de orientarse y vincularse con el mundo material, con facetas más propias de mentes espirituales capaces de concebir transversalidades (lo que implica conocimientos aplicados y una mente en permanente capacidad transversal) más que conceptos puramente memoristas (de ahí que las carencias de los profesionales de la educación en las primeras etapas formativas sean tan determinantes y de efectos adversos sobre el alumnado).
Si consideramos que la Ciencia, debido al lenguaje críptico que ha ido construyendo para definir sus propias descripciones, hallazgos, postulados, axiomas… se ha ido alejando de la sociedad, estableciendo una distancia casi insalvable que a la vez ha ido otorgando un halo de misterio al conocimiento sistematizado y sin embargo, aquellos que han comprendido en profundidad condición de la naturaleza “espiritual” del conocimiento que poseen (paralela a una experiencia mística, casi explicitada por la religión como “revelaciones” – que bien pueden ser falsas o certeras para todos – pues en el misterioso mundo de la lógica y el logos cabe “todo” y “toda” solución para cada momento determinado del ser o la humanidad) son capaces de transmitirlo a cualquier persona, con gran exactitud, con independencia de que posean o no conocimientos de conceptos sistematizados por la Ciencia – lo que viene a señalar que el lenguaje simbólico que se puede emplear conecta, con nitidez, con las personas, mejor que el conocimiento sistematizado, pues este último precisa primero conocer en profundidad las claves del lenguaje que se va a emplear – vendríamos a constatar que parte del “conocimiento” que se viene a sostener popularmente como tal, se basa en saber emplear el término científico adecuado en un momento oportuno, aunque no sepamos la transcendencia ni la complejidad del mismo (de alguna manera, entraríamos así en un posible rasgo de ser verdaderos ignorantes, pero con apariencia de instruidos e insertados socialmente).
 Es curioso que el hecho de que todos hallamos adquirido conocimientos científicos (en algún nivel, desde el colegio hasta el instituto pasando o no por la Universidad) nos ha terminado por hacer más permeables a la Ciencia, hasta el punto de considerarla casi dogma de fe, que tal vez en demasiadas ocasiones no se somete al tamiz, riguroso, de un elemental sentido común (como era evidente sostener que la idea Capitalista del consumismo como competición e inundación de bienes de consumo traería problemas elementales al medioambiente, sobre todo porque la filosofía de ese sistema se basa en el egoísmo – y en la competición -, como señala Adam Smith, y es la misma filosofía que retoma Trump, ignorando que el egoísmo suele llevar a padecimientos del entorno donde se aplica cotidianamente y a grades tragedias cuando se adopta como orientación política de fondo). Por lo general, consideramos que se tienden a tomar las mejores soluciones ante un problema dado, de manera lo más positiva posible, sin preguntarnos qué valores últimos se defienden desde la perspectiva que tiende a ser capaz de persuadir de que su solución es la más acertada. Así ocurre mientras todo va bien o resulta aceptable para la mayoría de la sociedad el devenir cotidiano de sus vidas – y mientras resulte que cada cual pueda ir resolviendo sus vidas desde un marco previamente concebido (o intuido o construido en su mente) que le permita ir alcanzando objetivos o estabilidad dentro de una “normalidad” concebida como estándar y consecuentemente homologable al resto de los ciudadanos que le circundan. La perspectiva cambia en los momentos de crisis y, entonces, las preguntas más elementales salen a escena. Sin embargo, las respuestas no son fáciles de dar, pues todo parece estar sometido a un conjunto de “equilibrios internos” que dependen, también, de otros equilibrios externos y situaciones externas que no podemos controlar. Es ahí cuando los populistas tienen una “puerta abierta”  y un amplio espacio para el desarrollo, pues sus soluciones tienen a dar respuestas a esas preguntas que nunca se resolvieron satisfactoriamente para una parte de la sociedad que, de alguna manera, fue “alejada” de “lo esencial” de los debates de esas visiones antagónicas sobre la gestión de las sociedades; y estas visiones sobre modelos económicos, gestión de la sociedad y sus libertades civiles suelen  estar en el fondo profundo de las distintas visiones políticas que nos circundan, algunas de ellas representándonos en los Parlamentos y de las que solemos pensar que su gestión (económico y/o social) no tienden a afectar, en esencia, el progreso de la Democracia para los ciudadanos. Y sin embargo, ese tipo de debates de fondo están permanentemente anclados en las raíces de la acción política e incluso se pudieran ubicar – algunas de estas formas de gestión de la sociedad – en un espacio bien opaco a la opinión pública, donde se contempla, tal vez fríamente, el momento en que fuera conveniente “cambiar” aspectos esenciales que sí afectan a la sociedad, la convivencia y las libertades civiles, sobre todo cuando las circunstancias aconsejaran un verdadero cambio de escenario político.  (A este respecto llama la atención la entrevista reciente en El País, a Felipe González, https://elpais.com/elpais/2019/09/06/ideas/1567788069_700117.html en el que viene a manifestar, entre otras cuestiones más generales, el hecho, que para él parece constatado, por el cual las sociedades autoritarias vienen a gestionar de mejor manera las situaciones de anomia generalizada; lo que no deja de ser una afirmación preocupante ante las adversidades que debieran enfrentarse y gestionarse en un futuro más o menos próximo, en el que se revisan y posiblemente se reestructurarán o re-jerarquizarán los poderes internacionales y ello nos afectará inevitablemente).  
El empleo por la Ciencia de la descripción como instrumento de definición es como una argucia misteriosa (por lo que de figura irresoluble porta, al intentar incluir en la descripción física la propia definición de ser) remite a un recurso similar empleado por las religiones, donde la definición del dogma se convierte en el axioma o misterio sólo al alcance de ser interpretado por quienes lo formularon. De esta manera se consigue que la mente de las personas consideren lo expuesto (tanto por la Ciencia como por las Religiones) como unos misterios que se le escapan en comprender, y que sólo están al alcance de los doctos de uno u otro signo (los demás deberemos seguirlos por fe, ya sea en la Ciencia o en la Religión). Es por ello, probablemente, por cuanto en entornos de tolerancia y democracia, donde la verdad se tiende a definir como un entorno cercano a la misma, donde es posible encontrar soluciones que en otros entornos más autoritarios y rígidos (donde se llegaran hasta la sanción o a sufrir penalidad por ofrecer otras visiones alternativas) son imposibles de vislumbrar o amparar (haciendo posible que vidas que pueden ser fructíferas, provechosas y gratificantes para sí mismas y para la sociedad, no encuentren salida e incluso sean bloqueadas definitivamente bajo prejuicios obstinados que no resisten una mínima honesta reflexión y que se adoptan por parecer una solución ágil, sencilla y, sobre todo, aceptadas en entornos sociales educados a base de dureza, incomprensión y, muchas veces con violencia, que ha venido emanando desde las alturas como mejor predisposición de organizar una sociedad perfecta). Por ello me llama mucho la atención de esa parte de la reflexión que realiza Felipe González (¿Realmente las Dictaduras y regímenes autoritarios son solución positiva en algún aspecto? o tal vez lo que refuerza esa afirmación es la idea de seguir manteniendo a la sociedad en la ignorancia y, desde ahí, optar por repatir palos sobre la gente que pregunte o se pregunte del porqué de las  cosas y se vean incomodados en responder los dirigentes). Parece claro, tal vez no me debiera sorprender, que nos regale con esta visión nuestro “estadista”, en vez de señalar un camino para profundizar en la democracia por medio de la formación, el conocimiento, el acopio de experiencia del pasado y los errores que pudieran haberse cometido….  sobre todo, teniendo en cuenta que no nos atrevimos a buscar todas y cada una de las causas que hicieran posible esa gran tragedia que asolaran España, ahora casi ya vamos para un siglo, y de las cuales hemos pasado tan de puntillas, tan sin mirarlas de frente y cara a cara, (el respeto a la solicitud del Tte. General Gutiérrez Mellado de esperar a que muriera la generación de la guerra ha ido permitiendo que no se produjera, al menos, una ruptura “formalizada” con el Franquismo, que permitiera la escenificación de renuncia a formas dictatoriales; y hoy nos encontramos con reticencias a mostrar abiertamente una clara e insalvable distancia con el franquismo (y todas sus incoherencias y corrupción económica) que esas trabas bien parecen una forma indirecta de seguir otorgándole una cierta “legitimidad” histórica, como quien señalara que bajo ciertas circunstancias políticas fuera admisible volver a considerar un escenario autoritario similar como solución (y ello lo que señala abiertamente es una desconfianza en la democracia y en sus valores, como fórmula para gestionar cualquier situación política o económica que se tuviera que se pudiera presentar; señalando, de manera indirecta, que algunas de estas situaciones políticas o económicas pudieran ser mejor gestionadas desde un régimen autoritario – como parece referirse Felipe González. Que un líder como este venga aceptar que la gestión de la frustración social por un devenir adverso de la economía pueda gestionarse mejor desde regímenes autoritarios resulta, en primera recepción del mensaje (que es imposible desvincular de la situación actual de España y de la comunidad occidental en la actualidad) más que frustrante, por lo que tiene y porta de legitimidad, indirecta, nuevamente, hacia las dictaduras (y nosotros aún no hemos superado la anterior). Cabría pensar si en su experiencia de Gobierno dilatado de nuestro Estado hubiera echado de menos semejante plenipotencialidad o simplemente la hubiera ejercido, en ocasiones, saltándose principios constitucionales en derechos civiles, cuando, en ocasiones, no supiera gestionar determinadas situaciones y creyera necesario imponer un criterio determinado aunque supusiera una vulneración consensuada como mal menor; y en ello se viera por el entorno, que así lo percibiera, un gesto de autoridad necesario – aunque nos alejase de los valores que decimos sostener en una Democracia y los cuales acaban exigiendo un esfuerzo mayor y constante del deseado en el ejercicio del poder y consecuente mente se abreviara el trayecto asumiendo posibles males causados sobre otros y, a la vez, el mantenimiento de la idea de que el autoritarismo también tiene su utilidad en la Democracia. Como si se tratara de una maldición cíclica que, aunque se quisiera achacar al propio pueblo español, como hiciera Franco, bien parece reflejo de nuestra deambular histórico - dando tumbos ante las presiones o prejuicios que desde el exterior se nos formulara y sin capacidad ni cohesión ni inteligencia suficiente para hacerles frente (siempre existe alguna fisura en el propio conjunto del poder que es convenientemente explotada – parece ser que desde el exterior – con suficiente audacia o picardía como para provocarnos desconfianzas internas que hicieran posibles situaciones extremas como una invasión Francesa, o una Guerra Civil, -  pero que sería imposible sin una predisposición en el interior). Parece que los valores que se dicen sostener suelen ceder ante la posibilidad de por fin llegar al personal anhelo deseado y en ese escenario, en el entorno o las inmediaciones del poder (o del dinero), todo acabara precipitándose. 
Puede ser que esa falta de coherencia en el hecho de que nos demos una Constitución que porta valores que incluyen convivencia, que se han de adoptar en el ejercicio cotidiano de nuestras vidas (en lo personal y político), también valores que se han de observar en los entornos políticos (con lealtad a esos principios y valores) y, en definitiva, señalando una manera de proceder (previsiblemente positiva) a todas las capas sociales, y del que, a veces (ya sean por motivos personales, por motivos económicos o políticos) se justifica ignorarlos (pensando que ello estaría justificado para conseguir un objetivo que se considera legítimo o pasaría desapercibido a la sociedad, cuando en realidad no pasan sin ser percibidos) ignorando que la manera de proceder, de conducirse forma parte del mensaje que se traslada a la sociedad y que este mensaje no se pude desvincular del objetivo, por lo cual, si nos saltamos en la manera de proceder los valores que se sostienen en la Constitución, en realidad, por muy legítimo que digamos que es el objetivo, no hemos hecho otra cosa que mandar un claro mensaje social (o a quien sea particularmente) por el cual es “legítimo” saltarse los valores constitucionales para conseguir un fin (que se desea “legítimo”) y en tanto asentamos esa manera de proceder (que nunca pasa desapercibida, como hemos visto, en numerosas ocasiones, en iniciativas políticas concretas que pudieran haberse encauzado con normalización, realizar actos generando grave malestar, (al no respetarse las maneras, las formas y los procedimientos reglados) y parte de la sociedad se siente molesta y vulnerada; y lo que es peor, legitimada para actuar de la misma manera cuando en un interés particular les afecte (evidentemente todo ello deteriora la democracia y sus reglas; dando paso al nefasto ejemplo de vincular resultados por el procedimiento de tensionar las normas y las reglas que hemos consensuado; es decir: en alguna manera, exhibiendo fuerza; y por lo tanto vinculando la acción política – que debiera ser normalizada – con otros rasgos y otras formulas políticas que para todo objetivo empleara la fuerza, como lo son en el caso de regímenes autoritarios o dictaduras). De alguna manera se acaban por aceptar procedimientos, incluso en el terreno de otras profesiones vinculadas con la legalidad, en el cual, nuevamente, el fin justificaría los medios (aunque con ello se vulneren los principios Constitucionales y, sobre todo, sus valores). Es decir, apelaríamos, cuando nos interesara, a formulas puramente autoritarias para resolver problemas que nos interesas, lo que invita a pensar que aceptamos procedimientos propios de autoritarismos o dictaduras si ello satisface nuestros fines o expectativas (personales o políticas). Por lo tanto, en esta manera de percibir la Democracia dejamos una “puerta bien abierta” por la que se pueda colar procedimientos autoritarios y con ello el propio establecimiento de una Dictadura. Esto es lo reprochable a la visión de nuestro afamado Estadista, que ya se atreve a vislumbrar que tal vez hubiera que ir más allá de la democracia para hacer frente a una nueva crisis económica (y o política) y ello parece hablarnos de sí mismo y de su verdadera concepción de la democracia como instrumento limitado  y sometido a control – probablemente porque ya lo percibiera con nitidez en el ejercicio de sus gobiernos, aun poseyendo mayorías absolutas).  Se ignora, parece ser, que el Estado debiéramos ser todos y a todos debe procurar bienestar y derechos; las formulas autoritarias tienden a considerar Estado solo a una parte o minoría, tendiendo a ser el resto de los ciudadanos casi súbditos de esa concepción de la que acaban siendo excluidos.
Así que la Ciencia, en su pretendida perfección, no haya conseguido un sistema económico y de progreso razonable que permita el desarrollo positivo y en libertad de toda la Humanidad (y que no desatienda o sacrifique su vertiente espiritual y preserve nuestro hábitat), porque, probablemente, la condición humana (en su parte aparentemente más adversa) busca su bien particular en vez de el de la cooperación y además no se concibe, por ahora, sin una jerarquización del poder mundial que señale liderazgos de naciones desde los cuales ordenar el mundo de las Naciones y Estados (y en esos procesos de crisis o rivalidades o cambios de liderazgos es donde parece que se suelen producir los episodios de mayores violencias y tragedias para la Humanidad).  
Si nos quitáramos esa perspectiva aparentemente mágica, por la cual el ser humano precisa de constituirse en Nación o Estado con límites territoriales constituidos mediante guerras y conflictos históricos, y fuéramos capaces de organizarnos para hacer frente a las consecuencias indeseadas de un sistema económico consumista que, tal y como está concebido en la actualidad, pone en peligro el futuro de la humanidad en el planeta, tal vez concibiéramos otras fórmulas más aceptables y responsables de gestionar nuestros territorios (en los cuales vivimos y de los cuales tomamos lo que precisamos para mantener nuestro bienestar). Entonces tal vez no resultaría extraño que se realizara esa propuesta de gestionar los territorios desde la idea de Cuencas Hidrográficas, https://cateyes-loaparenteyloreal.blogspot.com/2016/07/la-cuencas-hidrologicas-y-la-nbbc.html que obligaran a hacer sostenibles los territorios y racionalizados los usos de sus recursos, siendo estos el límite del consumismo aceptable – por lo cual la gestión del territorio pasaría a ser un objetivo esencial para quienes viven en él, no pudiendo ser subsidiario de otro tipo de objetivos que, desde perspectivas de poder, dominio, rivalidad o consumismo, los pusiera en peligro. Es decir, estaríamos en el entorno de la cooperación como forma de bienestar y progreso.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Rectificación en un post

La noticia del Heraldo de Aragón (29 /08/2019) cuyo titular decía: "La precariedad se instala en los centros de Tiempo Libre", se vinculaba en un Post bajo la idea de que el nuevo líder político de la ciudad se dejara de quejar (como venía haciendo por falta de dinero, a causa de la mala gestión de la izda) y que explicara su programa en cuestiones sociales.
Por mi parte, aún tenía en mi mente la impresión del artículo del Periódico de Aragón sobre el expediente la venta de unos terrenos  municipales y el acuerdo llegado en la que el titular señalara  “pagará solo” para adquirir el suelo públicoAquél titular  y el arranque del contenido del artículo que decía literalmente: Otro de los asuntos que promete bronca en la próxima Comisión de Urbanismo del lunes apunta a uno de los temas más controvertidos de la pasada legislatura, los 200 pisos que la promotora quiere levantar …
Seguía el artículo con el empleo de frases que invitaban a profundizar y aumentar en la contrariedad:
Sin embargo, puede que esta cantidad ni siquiera tenga que pagarla, puesto que en el mismo apartado apunta que la empresa ofrece al consistorio que «si este mostrara interés por esta solución antes», ese «pago en metálico podrá ser sustituido por la entrega () al ayuntamiento de locales aptos para servir como equipamiento municipal, en las condiciones de acabado, ubicación y valoración que al efecto puedan pactarse en el futuro entre ambas partes o por alguna otra compensación que resulte de conformidad por ambas partes».
Así que cuando el Alcalde se empezara a quejar de la falta de recursos por el pago impuesto por los tribunales de varios millones, enlacé con esa idea que sugería aquél artículo de El Periódico de Aragón (obviamente si faltan recursos económicos en la Administración Local la cosa no está ni para hacer rebajas ni para dejar terrenos gratis), pero, posiblemente llevado por carencia absoluta del conocimiento sobre valor de terrenos urbanos (ni soy promotor urbanístico, y nunca he tenido ni he rozado, en modo alguno, actividad de tal naturaleza que me permitiera conocer, ni mínimamente el valor que pudiera alcanzar un suelo urbano en el mercado hoy en día – como creo que le ocurre a la mayoría de las personas que pudiéramos tener acceso a esa noticia), y desconocer los pormenores de todo lo allí acontecido (más allá de una idea somera sobre el valor histórico de los edificios y toda la polémica que aquello generó, pero sin entrar en fondo alguno, pues siempre se presentó como enrevesado cruce de intereses históricos, urbanísticos, inmobiliarios, municipales y vecinales), traspuse los euros en millones y “no me encajaba” que si la operación era de seiscientos millones (y la deuda de la ciudad de 1000) no se fuera a zanjar la deuda. Tampoco se reflejaba en la misma prensa el desarrollo de aquél pleno que, parece ser, se debiera haber dado en julio.
Así que cuando  se lanza el post en facebook a propósito de una situación económica, yo expongo mi contrariedad que aún estaba presente por el alcance de la misma y nada oír ni comentar al respecto. Realmente estaba perplejo y supuse que alguien, al respecto, diría algo, por lo menos parecía el lugar adecuado, sobre todo por ser el post de quien se mostrara como afecto, o al menos muy visible simpatía, hacia mi persona.

Seguro que no entiendo lo suficiente sobre cómo interpretar las deudas de una institución tan compleja y grande como el ayuntamiento de Zaragoza. Nada más asumir la responsabilidad de Gobierno, el nuevo líder político de la ciudad cerró - según la prensa - la venta de los terrenos de averly por unos 650 millones de euros (aunque su valoración rondará, según ese mismo medio periodístico en unos 1000 millones, que es la cantidad de dinero al que asciende la deuda de la ciudad) aún así, según la noticia, el acuerdo con la empresa constructora permite que esta adquiera la propiedad sin desembolsar un euro, en el caso que ceda locales para infraestructuras sociales una vez edificados los terrenos. A la semana siguiente, el máximo representante de nuestra ciudad se quejaba de que las deudas por reclamaciones y sentencias judiciales - que alcanzaban casi 40 millones y podrían llegar, creo recordar a unos 60 o más - lastraban las previsiones del nuevo equipo de gobierno de la ciudad. (Estoy seguro de que existirá una razón de peso) pero no termino de entender el sentido de esa operación económica - ni la reducción tan drástica del valor del los terrenos vendidos, ni conozco la razón que pudiera haber ofrecido para justificar una operación con la que se pudiera haber cerrado o disminuido drásticamente la deuda de la ciudad y con ello poder haber hecho frente a estas situaciones presentes y, sobre todo, poder haber desarrollado esos posibles proyectos para la ciudad de los que se quejaban por no poder enfrentarlos culpando a la pasada gestión de la izquierda en su conjunto.  
No hubo comentario alguno sobre lo expuesto, y eso que apenas hubiera ocho comentarios al respecto. Por mi parte quedé, nuevamente contrariado ante el hecho de que no se pronunciara y me empecé a preguntar por el motivo de ello.
Caí en el error hace dos días, después de que comentara esa contrariedad mía a un compañero y me contestó: Muchos millones parecen eso. Era obvio que su contestación me ponía en camino de revisar las cifras, y así lo hice al día siguiente. Después de sentirme abochornado al comprobar que había leído mal las cantidades,  decidí buscar más información al respecto (entré en la página municipal donde se encuentran los plenos de urbanismo y no había ninguna referencia a la inicial noticia de celebrarse un Pleno por ese motivo que decía el citado artículo) y siguiendo la búsqueda de noticias por Google observé, por fin, que el Pleno se había aplazado (hasta septiembre) por un problema de plazos en entregar el expediente a los partidos. Ahora sí podría aproximarme a entender el silencio (con otro dato más) y cabría “explorar” el motivo de que no me rectificaran la afirmación que expuse respecto a ese post. En cualquier caso, todo ese asunto estaba enmarcado y pendiente de tratar. Sin embargo lo dicho, mi ánimo me llevaba a rectificar lo expresado en ese post por mí, con urgencia (una vez descubierto el error) pues es contrario a mi ánimo y costumbre, por la cual me ha costado años, tesón y lucha exponer mis pensamientos y reflexiones con la mayor sinceridad posible en mi blog (aunque en ocasiones sean cuestiones complejas y difíciles, de las que la mayor parte de las personas o no entran o prefieren ignorar o dar justificaciones “insospechadas” y en ello coincido con el comentario de Joan Baez sobre que la gente suele preferir las “mentiras” a la verdad – por ser estas más cómodas de llevar), y en modo alguno quiero contribuir a nada exagerar y menos por posibles cuestiones de divergencias políticas, pues siempre he manifestado, y creo que así se puede observar, que el aproximarse a la “verdad” (incluso la cotidiana que a todos nos afecta o pudiera afectar) ya es de por sí cuestión peliaguda (y preocupante) sin necesidad de nada exagerar y que en cuestiones de divergencias de gestión política no hace falta exagerar, ni deformar, ni inducir con calificativos innecesarios (rozando o entrando en cierto sensacionalismo) el pensamiento de un lector, para fundar en él un criterio más o menos adverso desde un medio de comunicación (que es, precisamente, lo que estamos viendo de manera cotidiana y sensacionalista en estos últimos meses no solo en la prensa escrita, sino también en las cadenas televisivas del país). Al respecto de ello, este verano ha resultado ser un “bombardeo” constante de noticias e imágenes decepcionantes y conmocionadoras (desde que los móviles graban secuencias en cualquier parte del mundo, incluida España, y se exponen en las redes sociales todo tipo de accidentes, incidentes, peleas con armas, atracos, excesos,…. las televisiones - tal vez para no perder el tren de la credibilidad y animarse a aumentar índices de audiencia - se han hecho eco de muchas de esas circunstancias que afectan el ánimo de cualquier persona) y parece que entramos, de pleno en un ambiente que casi evoca amarillismo, tal vez solo veraniego (tal vez de manera irremediable) en donde convergen ya no solo un incremento de la violencia (las estadísticas vienen a señalar que nuestra ciudad es líder en el incremento de delitos en España con más de un 40%) sino de un horizonte político bastante preocupante (donde nos encontramos con una diada en puertas, una sentencia sobre el independentismo, algunas sentencias por corrupción pendientes de salir a escena, un verano lleno de giros estratégicos contra el gobierno en funciones – donde es fácil “encontrar” sugerencias de conspiraciones políticas de gran calado que parece que afectarían, incluso, a la Familia Real – la foto de El País al respecto resulta “reveladora” después de ésta recibiera quejas del Presidente de la Junta de Andalucía y en las redes sociales, y gente, aparentemente común, se metiera con la monarquía por hacerse eco de lo que las encuestas reflejaba pidiendo Gobierno mejor que nuevas elecciones (en ese momento y según esa posibilidad expuesta por ese Presidente de Comunidad no interesaban elecciones sino derribar a Sánchez  – de ello, en el momento oportuno daba cuenta en mi blog con artículos que reflejaban toda la secuencia política puesta en “marcha” y dada a conocer por una periodista de El Mundo). No nos falta ya más cuestiones al respecto de que volver a cuestionar la Monarquía en estos momentos de gran inestabilidad política en nuestro Estado e internacionalmente (ya hace meses, unos cuantos meses, señalé en mi blog, la existencia de un nuevo intento, a propósito del movimiento independentista catalán, tomado este como punta de lanza, de retomar – junto a Podemos – una nueva estrategia, aparentemente nacida desde la izquierda, de retomar actividades para volver a tumbar a la Monarquía  e instaurar la República), como si esa forma de Gobierno en España no nos hubiera dado ya bastantes quebraderos de cabeza en nuestra Historia (las dos veces fueron sangrientas y la última, no superada aún plenamente, porque se ha sido incapaz de durante estos primeros cuarenta años de democracia en ponerse todos de acuerdo en analizar las causas de de fondo de la misma y cerrar aquella etapa definitivamente– ahora parece ya tarde, en medio de los antagonismos que vivimos por el momento y de ello también existen razonamientos y reflexiones abundantes en el blog, en un país donde aún, para hacer ciertas revelaciones inquietantes, por lo fundadas, algún Historiador cambia de residencia y se va al extranjero –pero parece persistirse en ello sin reparar que por la derecha también abren la puerta a dicha experiencia y que la extrema derecha, a pesar de la formalidad expresada por su líder hacia la monarquía, sus militantes más extremos también se califican de republicanos; lo que auguraría una nueva rivalidad política y antagonismo similar a los acaecidos en los años treinta, donde cada cual interpretaba la legalidad de la República “sí-solo-sí” respondía a sus criterios y postulados de  partido. Parece que no hemos aprendido nada).  Todo ello con los aún recientes escándalos en Universidades a cuenta de títulos (y que parece que no ha ido a más – más bien parece haberse contenido -  aunque en un artículo más o menos reciente se señalara por un profesional que el regalo de otro tipo de titulaciones – de menor rango y que pudiera haber existido también – tampoco solucionan los problemas de la enseñanza, pues se pone en puestos que precisan una mínima capacitación y formación a personas precisamente no capaces que acaban bloqueando a las que sí lo son, por pura estrategia política. Así que nos hemos encontrado con prácticas similares por arriba y por abajo, curiosas cuestiones que parece “quedar en silencio” y que en el blog también se entra). Y digo que parece haberse contenido porque deja perplejo que una persona que se llama jurista así misma, de reconocida fama antifranquista, no hace mucho avalara y apoyara a una señora de fama (ambas tocayas) en haber puesto una denuncia falsa a su marido metiendo a su hija por medio (y aun habiéndose demostrado ello, insistiera en que habría de haber más personas que como esa señalada. En un programa de “conmovedor blanqueado” de esta jurista se señaló, entre otras cosas que había padecido torturas y que tenía tres o cuatro títulos universitarios – lo que da qué pensar, pues si acepta la conducta de poner denuncias falsas o no conoce el Derecho para nada o lo conoce demasiado). Aquí el papel de Podemos (IU y PCE) parece significativo, tanto en la Universidad, como en otros ámbitos educativos, incluso resultando afectado con eso que se ha podido contener bajo el concepto jurídico-policial de organización criminal, respecto a denuncias falsas por una organización que decía defender el interés de los niños.
Bien merece señalar la Universidad porque a cuenta de ella saliera una ley que protegiera a los alumnos de los profesores que se apropiaran de sus ideas o trabajos. El hecho en sí ya viene a demostrar que se hubiera padecido, de manera tan generalizada, al respecto de esta “penalización” a los alumnos, que se atrevieran a hacer una Ley; pero de ahí también cabe preguntarse quién se atreverá a usarla para defenderse de una apropiación en un ámbito tan cerrado, donde cada cual que llega  “a ser lo que es”, es porque a otros “les debe haber llegado a ser”. Y a este respecto ya es conocido mis reproches en sentido similar sobre un trabajo propio, iniciado hace 20 años y que acabé descubriendo, hará unos siete años, que sobre él se viene trabajando, bajo los mismos principios y haciendo oídos sordos a mis llamadas de atención. De ello también se da cuenta en el blog. (donde señalo que parece ser que se extendió el proyecto hasta llegar a Madrid y luego, parece ser, se concibiera como un Pacto que se viniera a encabezar, siendo el mismo causa esencial de candidatura.  Ese trabajo, sobre el que parece apoyarse, se configuró y se repartió, en secuencia, por los grupos municipales en la medida en que lo iba confeccionando hace ya años, y por los sindicatos también, e incluso mande una copia a un partido alemán y a la EU – en un proceso en el que me hicieron grabar de viva voz un resumen de ello. De todo ello también se da cuenta en el citado Bolg).  
A causa de ese trabajo divulgado tuve que resistir presiones de todo tipo, pero diera la casualidad que fuera causa, ello mismo, de descubrimientos de mayor índole de grave naturaleza política y en expresarlo y comunicarlo se terminara de ver mi nombre, como “peligroso rebelde” sin reparar que el argumento que expresé se ofreciera en la película Lobo, con Eduardo Noriega, y que descubrí su existencia un par de años más tarde, cuando la vi por completo en la tv, y obviamente sentí alivio de que alguien compartiera mi visión. Así son, algunos (y eso que están en política), no saben lo que el cine viene a expresar a la sociedad, ni cómo encajarlo (aún hoy en día los grupos extremistas radicales vascos siguen existiendo y azuzando a la juventud y a su sociedad, probablemente, porque el Estado, nosotros todos, somos incapaces de contar toda la verdad que rodeara a esa banda armada; y esa parece ser su baza para seguir aprovechándose y canalizando una frustración hacia fines políticos independentistas).

¿Peligro social?:

Ya no solo por mi empeño juvenil en seguir estudiando en contra de la voluntad paterna y en ello, por no pedir favores a la dirección por tener la responsabilidad de ser delegado de Centro, en un entonces conocido centro de formación profesional de Falange, sin pertenecer a ningún partido, siendo becado y solicitando por ello gratuidad de matricula me vi en follón sobre dineros que no querían devolver y otros desaparecidos en proyecto de cooperativa en la que participaran profesores y alumnos – y aún yo siendo alumno y no siendo mayor aún de 18 años, aun siendo Delegado de Centro no participé, pero no dejaron fiscalizar lo sucedido, por valor de 400.000 pts de la época, el valor de un buen piso de entonces que debería ser destinado a ayudas alumnos - la solución fue sorprendente: las JCE (PCE) y Falange se pusieron de acuerdo atacarme – como siempre se ha hecho políticamente: en fama y dignidad – cosa que sorprendiera mucho a los miembros de la transición que empezaban a ocupar puestos relevantes en el centro Falangista y que pertenecieran a la UGT. Y aún se vino a sumar (a ese pretendido expediente sobre mi peligrosidad) ser Delegado en la Escuela de Capacitación Agraria de Movera, y viniera coincidir práctica similar, respecto a dineros, donde la Dirección, aún del régimen anterior, pidiera a los alumnos donar las becas a la escuela y a causa de incidente absurdo con un alumno, el Jefe de Estudios de UGT que ya parecía estar muy presionado, casi en pánico durante después del golpe del 81, decidiera el Director expulsar sin expediente a un alumno provocando una puesta en huelga del alumnado y se mandara a cada padre una carta para que se interesara por la situación del Centro, y el Director mandara a la Guardia Civil a desalojarlo una noche, metralleta en mano, dejando a multitud de muchachos de entre 14 y 15 años en la calle, de noche, sin combinaciones de autobús en un barrio alejado de la ciudad y a cientos de kilómetros de sus casas paternas, siendo asistidos por el cura del pueblo. De ello también se habla en el bolg, así como del intento de violación de una compañera por hijos, y sus amigos, de empleado de ese Centro, a la que pusieron la cara y el cuerpo morado a palos por resistirse y a la que el Director, pues requerí que atendiera el caso, solucionó con una aspirina y prohibiéndole salir del Centro. Empapelamos el barrio aquella noche y al punto de la mañana no había ni una sola octavilla: Los padres de la chica, de 15 años de edad, se negaron a formular acusación y fue su hermana, de la LCR  quien hizo para que al menos interviniera la fiscalía. Los chicos, pendientes de servicio militar, se salvaron del pelotón de castigo por el miedo de los padres de la chica a formular el derecho de la hija. En la prensa nada apareció, salvo un primer artículo, en Andalán, en contra de los alumnos y otro a favor cuando se ganó el Contencioso Administrativo por quien llegaría a ser Presidente de las Cortes de Aragón. La noche del Golpe del 81, en mi familia se conocían los pormenores con anticipación, pero nada me dijeron, a pesar de saberme (lo que hoy se llamaría) “activista juvenil” y cuando, a raíz de ese hecho militar me declaro objetor de conciencia – en una familia con tíos paternos militares o al servicio del ejército - mi padre me dice que “he señalado su casa” (al respecto baste señalar que el “Manual de supervivencia para una guerra nuclear”, editado por Integral, donde su autor, Lorenzo Mediano, no apareció como tal autor porque en aquella época los pacifistas y objetores de conciencia de izquierdas éramos objetivo de las fuerzas de seguridad de los países de la OTAN pues en caso de estallar conflicto deberíamos ser recluidos en campos de concentración a tal efecto). La Universidad también resultó reveladora y seguro que contribuyó a engrosar mi expediente personal, pues resultara que se nos pusieran trabas a los alumnos procedentes de FP y en ello, alguien desde dentro, señaló posibilidad de abolirlas. Fueron los propios representantes de los alumnos de la Universidad quienes nos pusieron los obstáculos – tuve información de que el Rector Camarena tenía sobre la mesa el documento que permitía la entrada del grupo de FP que se pretendiera excluir - y fueron los representantes de los alumnos de la Universidad quienes organizaran las acciones de protesta, una vez se verificara que pretendieran engañarnos, abiertamente, con los porcentajes destinados a cada grupo de aspirantes (los procedentes de COU, los extranjeros y los de FP) – me di cuenta de ello al momento y lo dije al representante de los alumnos que pretendía “colárnosla” - repartieran espráis y cartelería  para embadurnar la Universidad y sus paredes; como me enteré a tiempo, les prohibí a mis compañeros realizar cualquier actividad de ese tipo y me desplacé a la Universidad, donde se pretendía seguir la estrategia señalada y solo accedí a ponernos detrás de una pancarta que se había confeccionado. Llamaron a la prensa y la noticia en el Heraldo de Aragón fue: Amenaza de Bomba en el Rectorado y, en letra pequeña, como subtítulo, los alumnos de FP no pudieron encerrarse por amenaza de bomba (maravillas de la naturaleza humana). También relatado en el bolg. Así que para cuando aprobé la plaza de Guarda de Montes mi curriculum “oficial” daría pavor, sobre todo a los ojos de quien lo hubiera confeccionado con detalle y rigurosidad, pues sirvió ello para que se pusiera obstáculo a mi juramentación y toma de posesión de mi plaza– en ello participaron los sindicatos bien adversamente, aunque sólo un par de líderes de entre ellos supieran o sospecharan del fondo del asunto - a pesar de ser el número uno de mi promoción, y llevar ya meses desempeñando la plaza y estando sometida la oposición a revisión por juzgados (pues los pactos del 81 para concluir el intento de Golpe parece que obligaron a meter personal “con calzador” en algunos puestos determinados aunque no superaran las pruebas). De la parte más folclórica y “digerible” se hizo eco la prensa “Examen perdido en una montaña de papeles”, y que tuvo que gestionar el entonces Alcalde González Triviño.

Sobrevivir a todo ello no ha resultado fácil, sobre todo porque uno de los Alcaldes parece que decidiera poner punto y final a mis “aventuras” o consintiera en ello, (después de que mi paso por CSL me permitiera llevar al contencioso mi oposición, 20 años después, y consiguiera una sentencia que se clasificó como favorable el Ayto para sus intereses pero que en realidad señalaba repetir todo el procedimiento jurídico (de los pormenores se habla en el bolg y tampoco tiene desperdicio), de manera determinante (también de ello hace referencia el blog) pues cuando a causa de ese trabajo divulgado tuviera que resistir presiones, abiertamente en el caso de un asesor de la Chunta Aragonesista (CHA) cuyo concejal, profesor de la Universidad, me preguntara por cómo concibiera la idea de semejante proyecto transversal y no saliera en las nuevas elecciones, y el citado asesor asegurara tener rastro de mi trabajo y pedírmelo con contenido íntegro) , pero diera la casualidad que fuera causa, ello mismo, de descubrimientos de mayor índole de grave naturaleza política y en expresarlo y comunicarlo se terminara de ver mi nombre, como sinónimo de “peligroso rebelde” “o tal vez agitador” (términos muy propios, cuando están en boca o en escritos o expedientes redactados por personas o profesionales que atienden a la seguridad de un Estado que asegura ser democrático) sin reparar que el argumento que expresé se ofreciera en la película “Lobo”, con Eduardo Noriega, y que descubrí de su existencia un par de años más tarde, cuando la vi por completo en la tv, y obviamente sentí alivio. Pero entonces, a primeros de 2010, se decidiera poner fin a mi vida y andanzas sin el éxito esperado (Ya decía Maquiavelo que en ocasiones, por mucho que se planifique una acción contra una persona molesta, a veces resulta imposible consumarla – lo que en sí mismo señalara que este personaje lo intentara reiteradamente sobre alguien en concreto sin éxito (cuando por lo general siempre le funcionara), llegando por ello, a concebir, incluso en procedimientos y creencias con fines tan materialistas y alejados de cualquier visión mística,  la existencia de una posible protección divina sobre esa persona; lo que no exime de considerar su descripción de actividad política como criminal (si a ello sumamos que se suele considerar esa obra inspirada en Fernando El Católico, que nació en nuestra tierra y que gestionó las ambiciones de los Nobles de entonces y de la gente común que a algunos de sus propósitos y proyectos se opusieran, pudiéramos hacernos clara idea que ese tipo de soluciones parecen subsistir hasta hoy en día) – algo que parece o pudiera subsistir en todo nuestro país y ser ejercitado o consentido o avalado por el poder político con suma discreción (durante la redacción de mi proyecto NBBC mi casa fue vigilada por un tiempo, me enteré por un comentario de la panadera de mi calle – pues no suelo percatarme de esas cosas – parece que sólo querían saber cuánta gente estaba detrás del mismo).

Así que según lo expuesto hasta aquí (y pudiera proseguir en más y con mucho, pero lo dejo para quien desee profundizar en los entresijos que marcan nuestro devenir como sociedad, a la que hemos llamado Democracia Homologada en estos últimos 40 años) parece obvio que hay mucho trabajo por delante, si lo que deseáramos fuera consolidar nuestra Democracia bajo otros parámetros más dignos (más ahora, con lo que pareciera un intento de “reseteo internacional en puertas”) y que para ello, aunque las cuestiones económicas sean relevantes, bien pareciera conveniente que algo hay que cambiar – sin dejar de controlar dineros y cosas de gestión semejante – porque de lo que suelo hablar es de valores y, otros, lo que parecen hacer es evadir su cumplimiento, como si existieran dos estratos sociales bien diferenciados y sometidos a distintas jurisdicciones de normas morales. Desde ahí se entenderá que me incomodara tanto esa percepción de gestión de la sociedad, tal como la concibiera en una primera lectura, y en ello, viera en ese post la oportunidad de salir de dudas y no salí, ni siquiera hubo gesto para sacarme del error. Así que con ese error proseguí unos días y cuando salí de él me di cuenta que se hubiera podido generar un “efecto” particular, probablemente vinculado con la semiótica – como decía un amigo mío (y que también representaban Tip y Coll cuando leían el periódico en sus actuaciones de tv, hasta que, como otros humoristas, se volvieron molestos y desagradables, y desaparecieron de la tv, llegando otros más “inertes”) - y respuesta propia (la que puede explicar la semiótica) cuando a una persona le han acontecido tantas dificultades y obstáculos como los que acabo de exponer someramente (el problema con Tip y Coll tal vez fuera que conectarían, desde la experiencia semiótica – bien conocida y usada durante el franquismo para, precisamente realizar, contundentes críticas al régimen por medio de expresar, indirectamente, por medio de la semiótica, conectar con la experiencia de la gente(y tatos conectaran y produjera tanta consternación que hubiera quien se alarmara, y mucho). 
Estoy persuadido que con mi blog ha habido quien se ha visto como damnificado (por ocurrirle o “caer” durante la lectura en situaciones similares, ya sea en ellos o en amigos o parientes cercanos – tal vez en algunos casos con resultados luctuosos y muy tristes de recordar -, por mí  relatadas) así como quienes hayan resultado prevenidos (por haberse acercado a situaciones similares y salir bien librados o haberlas presentido, percibido o imaginado y el entorno, probablemente, habérselas negado).
Así que en esa “no enmienda” de mi comentario parece subsistir una especie de juego “no del todo limpio” en el que se atiende más a las ventajas que pudiera ofrecer el error y cómo pudieran beneficiar a los objetivos personales de cada cual – y creo que en este momento particular, ya aludido y reseñado, y ni en ningún otro, esa fuera o debiera ser la actitud que se debiera adoptar, pues en mi ánimo y convencimiento sigue presente la idea por la cual el respeto a ciertos principios positivos (valores) de unos respecto de otros, no tienen porqué dificultar la consecución de objetivos personales;  pienso, por el contrario, que no respetar esos principios positivos (valores), de unos respecto de otros, más bien señalan carencias en las legitimidades (valores), al menos en el “fondo”, de las personas que así se comportan para conseguir sus objetivos.
Probablemente esta no sea la forma “adecuada” de ver la política en España, sobre todo creo que no se esperaría ello de quien viene relatando en su blog lo que viene relatando; pero es precisamente por lo relatado por lo que se hace necesario pelear para cambiar a valores “reales” los que dice sostener la política.
Los que creímos en los valores de la Constitución desde un primer momento, si fuéramos jóvenes aún, sufrimos y fuimos penalizados por apelar a los valores que ella porta para resolver situaciones y obstáculos, encontrando, por el camino, una férrea resistencia e incluso visualizamos los recursos que tiene a su disposición las Administraciones para obstaculizar la efectividad de la misma y las razones que se expresan, cuando se ponen obstáculos, a veces, se perciben como temeridades lanzadas desde ámbitos que desde luego saben lo que hacen y  parecen temer que la Constitución, y su espíritu, se instaure, tal y cómo fue concebido, en la sociedad. Y ese temor parece persistir, ya sea porque existen personas que siguen sin creer en ella o porque otras parece que temieran el resultado de la aplicación efectiva de dicho espíritu.
Es obvio que aplicar el espíritu de la Constitución nos llevaría a un ordenamiento diferente de nuestra sociedad y nuestras vidas; y en ello he aprendido que quien teme el orden, el verdadero orden de regirnos todos por esos valores y ese espíritu, es, y son, los que sacan provecho.
La Condición Humana aparece como causa del problema y los defectos que produjera la condición humana no se pueden definir plenamente bajo el eje derecha e izquierda; la condición humana es transversal y sus efectos negativos y devastadores se pueden expresar, como ya se han expresado, a ambos lados de ese eje. Ni siquiera es un eje de los de arriba/ contra los de abajo como pretendiera hacer creer ese “impostor” líder de UP, como quien buscara crear aún más sufrimiento del que hemos vivido.
Por todo ello, y dentro de todo este contexto relatado, por un acto de corrección y responsabilidad que esperaba hubiera llegado, tal y como la entiendo como generosidad, puse esa disculpa y rectificación en el post.

Quiero pedir disculpas, porque este comentario parte de un error en la interpretación de las cifras dadas en el artículo de El Periódico. El propio tono del artículo del periodista (y el aplazamiento del Pleno a septiembre para tratar ese expediente, cuya noticia en el mismo periódico, cuatro días más tarde, me pasó desapercibida) me dejó “kao” todo el mes de agosto (además nadie rectificó e hiciera caer en mi error; que hubiera sido lo positivamente esperado). Es obvio el error de las cifras (y que el comentario parte de ese error - ) no hubo rectificación en ello, ni sugerencia de error (gracias a que lo comenté con un amigo reparé en ello); de alguna manera me hace reflexionar sobre la idea de que el “ambiente” (en general) permita o busque “sobre dimensionar” o “dejarse impresionar” por la terminología que emplea el periodista al redactar el artículo (de lo cual hemos tenido abundantes ejemplos desde otros medios de comunicación durante este verano y en las redes).
En aquella lectura me dejé llevar por el arranque del contenido del artículo que decía literalmente: Otro de los asuntos que promete bronca en la próxima Comisión de Urbanismo del lunes apunta a uno de los temas más controvertidos de la pasada legislatura, los 200 pisos que la promotora Brial quiere levantar en los antiguos suelos de la factoría Averly, en el paseo María Agustín de Zaragoza.
Seguía el artículo con el empleo de frases que invitaban y sugerían a contrariarse:
Sin embargo, puede que esta cantidad ni siquiera tenga que pagarla, puesto que en el mismo apartado apunta que la empresa ofrece al consistorio que «si este mostrara interés por esta solución antes», ese «pago en metálico podrá ser sustituido por la entrega de Neurbe Promociones al ayuntamiento de locales aptos para servir como equipamiento municipal, en las condiciones de acabado, ubicación y valoración que al efecto puedan pactarse en el futuro entre ambas partes o por alguna otra compensación que resulte de conformidad por ambas partes».

Es, por ello, por todo ello, motivo de reflexión para mi persona.
Reitero mis disculpas.

 Ejemplo de semiótica, que explique ese error, es Tip, en uno de sus sketchs con Coll,  para TVE durante la Transición. Leía la prensa escrita en voz alta, y mientras lo hacía realizaban comentarios a cada noticia; comentarios “típicos” de sobresalto, del tipo: “¡¡Adónde vamos a llegar!!”, y cada cual más indignado. Al alimón, Coll leía los titulares del periódico que tenía en sus manos, titulares que resultaban realmente impactantes o alarmantes, como uno en concreto que aún recuerdo: “A los viejos les cortan las ingles”. Como el titular le resulta “sorprendente” vuelve a leerlo y, en esta ocasión lo lee correctamente: Viajes del Corte Inglés.
Un conocido me daba a entender que esta transposición de términos en la lectura se podría entender mediante la Semiótica, y por ello, Tip y Coll acabaran resultando molestos, como otros humoristas, cuando concluyera la transición.
Me incomodaba tanto esa percepción de posible gestión de la ciudad, y en especial el silencio al respecto (y no haber observado ninguna noticia ni comentario al respecto), que aproveché esa circunstancia del post para expresarlo; no existía otra manera para re-equilibrar esta circunstancia al no procederse a invitar a una rectificación.
Así, a la vista que de lo que expongo, se entenderá muy bien que aunque exista en mi persona una sensibilidad política que se definiera entre izquierdas y derechas – con un eje vertical que separa o tiende a separar a la sociedad bajo esa perspectiva - también considero la existencia personas que sostienen valores de integridad y los que, a la hora de la verdad, carecen de ellos en su plenitud y casi siempre por un interés particular, existiendo, en consecuencia, ese eje al que me refiriera, esta vez horizontal, que afecta transversalmente a la sociedad, y en consecuencia también en las ideologías que pudieran existir; de  tal manera que se puede concebir con facilidad la existencia de “malas” y “buenas” personas en todos los ámbitos y agrupaciones de pensamientos políticos. Se entenderá, quien lo desee entender, que mi vida ha estado expuesta a la acción de profesionales de la “manipulación” (quienes evalúan las apariencias de sus víctimas, y desde esa apariencia lo que puede ser creíble, o no, y en base a ello, y con ello, construyen argumentos, sospechas y “pruebas”; cuando esto parte desde el ámbito de una Administración del Estado, la capacidad de respuesta de una víctima así tratada, ante la cantidad de recursos que un Ente de esta naturaleza tiene a su alcance, las posibilidades de sobrevivir a ese tipo de ataques son verdaderamente remotas) además nunca suelen dirigirse a las personas así tratadas para profundizar en ellas con honestidad y conocerlas realmente como personas; por el contrario se suele actuar como con “astucia”, intentando reforzar o subrayar la validez y veracidad de la “torticera y taimada construcción con la que se pretende definir a esa persona, probablemente porque el interés (y la definición de los propios  objetivos) ya era previos.
Todo ello es producto, sin duda, de la Condición Humana, que concibe un mundo organizado, y de tal manera jerarquizado, cuya consecuencia es la existencia permanente de múltiples formas de violencia, incluso esgrimidas y/o utilizadas (ya sea pasiva o activamente) por aquellos que dicen entender e incorporar el espíritu de convivencia pacífica que explicita nuestra Constitución..
Parece obvio que he tenido que pelear, y aún estoy en ello, la ausencia de “enmienda” y sugerencia de rectificación sobre mi comentario equivocado en ese post me ha llevado a realizar varias preguntas y estas han sido mis respuestas.
Por mi parte aprovecho la ocasión para relacionar mis trabajos (con el tiempo se verá la verdad en la luz – así se expresaba el asesor de Nixon cuando declaró revelando el escándalo del water-gate ante la Comisión del Senado cuando fue llamado, y lo que revelaba entonces pareciera increíble; al menos esa es mi esperanza ).  

Convenio Conservacionista
Economía Conservacionista
Cambios Sociales y Plusvalías
Cambios Sociales y la Pluesvalía 2ª Parte
Norma Básica sobre Bienes de Consumo (NBBC) :
Video explicativo
Video para la NBBC Latina
Implantación de la NBBC
Impacto positivo de la NBBC sobre la economía oculta
Lineas generales para NBBC
Las cuencas hidrológicas y la NBBC
Acreditación de la propiedad intelectual
Cuentos y Relatos. Código Rojo
Algunos Hombres Buenos

jueves, 29 de agosto de 2019

Pacto “fáctico”: Todos contra Sánchez.


Pacto “fáctico”: Todos contra Sánchez.

Ya me colma y aburre el discurso de todos los “perdedores” señalando a Pedro Sánchez como responsable único de que en estos momentos no haya gobierno estable y pleno en España. Las reclamaciones de los Ministros pidiendo responsabilidad (“patriótica”) a la oposición (término que empleó el propio PP para definir la posición del PSOE que permitiera la formación de Gobierno de Rajoy) cae en saco roto y es “ninguneada”. En este día a día informativo, ha colmado este agosto con una saturación de dicho mensaje desde la derecha, hasta el punto de ser recogido por Podemos, que desde esa puerta abierta que le ofrece la derecha para presionar a Sánchez, busca envalentonarse y cargarse de razones ante la eventual puesta en marcha del mecanismo electoral, pensando, tal vez, que el discurso de la derecha – acosando a Sánchez – pudiera rentabilizarlo, tarde o temprano, pues lo que se ve en el escenario de la política parlamentaria no es otra cosa que una verdadera “pinza” sobre el partido más votado en las últimas elecciones Generales.
Se entreveía el “pistoletazo” de salida, de esta nueva estrategia, hace poco más o menos un mes, cuando una periodista de El Mundo lanzaba, con contundencia, este argumento en una mesa de debate político, una semana más tarde el Presidente de la Junta de Andalucía reforzaría dicha idea, presentando una proposición de gobierno, con C´s a la cabeza con apoyo de PP y PSOE, y con un argumento de fondo esgrimido por el propio Presidente de la Junta Andaluza: De Pedro Sánchez no se fía nadie (y parecía que el argumento de este político tuviera “peso”, ante la magnitud y nueva contrariedad que sugería la propuesta; y pese a que hubiera existido una carta desde el PSOE – aunque no desde el Gobierno en Funciones – pidiendo la abstención para facilitar un Gobierno, e incluso unas declaraciones de Felipe González calificando la petición de Sánchez hacia la oposición, e incluso su cierta desconfianza hacia Podemos, como de razonables).  
Mientras en el contexto internacional apostaban, después de las elecciones generales, por un gobierno PSOE-C´s, la posición de Rivera, señalando que con ese PSOE de Pedro Sánchez  no quería saber nada, zanjaba cualquier duda al respecto sobre la posibilidad de un Gobierno de Centro y Social Democracia. El bloqueo es evidente. Pero hay que buscar razones estratégicas que lo avalen.
La campaña contra Sánchez buscó, primero, hacer creer que este PSOE de Sánchez es radical. Posteriormente, cuando se verificó que Sánchez no estaba dispuesto a apoyarse en un socio que dejaría de apoyarle con la primera sentencia del “Procés” y viendo que esta posición de Sánchez llevaba a una percepción del PSOE aún más al centro del actual escenario político (pues C´s en su negativa a facilitar o participar del gobierno se vislumbra escorado, casi más que el PP hacia la derecha – casi parece compartir frontera ideológica con VOX) aumentando las posibilidades de ganar espacio electoral para los Socialistas (tanto por su derecha como por su izquierda), se lanza esta “bifurcación” estratégica sobre el PSOE (de Sánchez, según Rivera; del que nadie se fía, según Juanma Moreno – como si hubiera -¿? – otro PSOE en puertas si consiguieran hacer caer a Sánchez): La primera, señalando la responsabilidad del propio Sánchez y la segunda (en estambay)  marcando un objetivo de Gobierno alternativo por Juanma Moreno, donde el PSOE estaría con el PP apoyando un Gobierno de C´s (¿?).    
Aún así, se suma Pablo Casado a la primera estrategia, pero no a la segunda (pues parece ser que no fuera invitado a semejante “plan”) y crea su idea de unirse electoralmente con C´s, creando un frente común de derechas ante las probables inminentes elecciones Generales.
Todos estábamos persuadidos, y aún más la derecha, de que meter a Podemos en el Consejo de Ministros – y sobre todo en ministerios claves del Estado – es un riesgo indeseado que no se puede correr con un partido que hace solo un par de años quería dinamitar la democracia construida en 1978 y retornarnos a un escenario de cuestionamiento de instituciones, bajo la inspiración personal de Pablo Iglesias sobre su Estado perfecto: la URSS, y que nos retornaba a una idea de confrontación que la Constitución del 78 pretendía superar.
Sin embargo, la Derecha, después de azuzar el miedo, desde hace años, a una reedición del Frente Popular para el siglo XXI – y con un calendario de sentencias que nos va a recordar parte de la adversidad y temores vividos a principios del siglo XX en España – vienen a alentar, todos, TODOS, las bondades de Podemos. Desde el anterior director de ABC, que califica a Pablo como muy inteligente y capacitado, pasando por Maluenda – que parece ahora defender el honor de Podemos frente al PSOE “de Sánchez” – toda la derecha mediática sale a defender y dar moral a Podemos y su líder. Al menos llama la atención, pues parece obvio que arrinconar al PSOE contra Podemos y sólo dejarle esa salida es la mejor estrategia que ha concebido la derecha para recuperar el poder lo más pronto posible (por ruptura rápida de un pretendido nuevo Gobierno Socialista, ya sea por acuerdo programático como por coalición – que también es promocionada por la Derecha – pues parece evidente que la tensión, ante la sentencia del procés haría saltar el gobierno socialista en ambos casos, pues Podemos buscaría recuperar su espacio, reclamando su siempre temido eslogan, temido por los que ahora le animan desde la derecha,  “Derecho a decidir”).  
La situación es endiablada, pero la derecha no es ajena a ello y Rivera es la clave de la solución o del obstáculo. Y Pablo Casado parece no tener ni disfrutar de margen de maniobra dentro del PP para resolver esta situación de ”compromiso”.
Habrá que recordar que el PSOE “de Sánchez” es el único que apuesta por una solución “dialogada” para resolver el problema catalán dentro del marco Constitucional – problema en el que nos metió un partido de derechas corrupto y ya desaparecido, y una familia también corrupta y pendiente de pasar por los tribunales, pero que parece amagar con apuntar a lo más alto del Estado antes de hundirse plenamente, con el fin de amenazar con hacer el mayor daño posible a España – y como siempre suele ocurrir, la chapuza o los intereses de la derecha cuando salen mal los pagan las izquierdas, en este caso ERC, que es quienes están pagando el precio más duro.
Ni a C´s, ni al PP, ni a Vox, ni a todo aquél que desconfía del Psoe “de Sánchez”, por estar dispuesto a buscar una solución y un marco para canalizar el problema catalán – que creció y estalló con Rajoy y el PP -   quieren la posible solución Sánchez, y prefieren, parece ser, una salida “dura” a esa crisis que marque una línea roja con suficiente nitidez para otros nuevos cuarenta años; y ello implicaría, casi inevitablemente, la aplicación del art 155 por ese gobierno anunciado por Juanma, donde C´s asumiera el coste histórico de asumir el gobierno de España para desempeñar esa “dolorosa” tarea (nadie como él conoce Catalunya; y nadie mejor que él, como catalán, para desempeñar ese papel y poderlo “ubicar” en la Historia como mal menor para Catalunya).
 La cuestión es clara, quien sobra en el PSOE para este proyecto es Pedro Sánchez, la siguiente pregunta es ¿Quién faltaría? para hacer realidad ese plan.
Parece obvio que el líder de Unidas Podemos observa el alcance del movimiento político que se ha “vislumbrado” por Juanma Moreno. Si Pablo Iglesias es consecuente con el contexto político e histórico de España – y siempre que desee la mejor solución posible para el problema catalán que no signifique la aplicación de medidas realmente “duras”, con probable suspensión de la autonomía catalana, tal vez debiera considerar aceptar las propuestas que realice el candidato socialista y gestionar, lealmente, la canalización de la frustración que parece  inevitable que se producirá en gran parte de la sociedad catalana. Desde ahí esperar tiempos mejores para todos. La otra alternativa es ir a elecciones y dejar que sea la derecha, quien formando gobierno,  gestione el punto y final de esa frustración en Catalunya.
El vértigo de dejar que la derecha gestione y aplique su plan para Catalunya, con Vox a la expectativa, es obvio – pues la confrontación se intuye inevitable y de gran alcance; y podría afectar profundamente al Estado y a nuestra democracia, incluso a su estabilidad. En ello nada ganaríamos nadie, ni siquiera Unida Podemos.




sábado, 17 de agosto de 2019

La juventud



Cuando la juventud alemana accedió a una información más meridiana y veraz de lo que había pasado con su país en la Segunda Guerra Mundial, probablemente se conmocionó y decepcionó, hasta el punto de generar una respuesta, de naturaleza política, ante la evidencia de que sus familias habían participado (habían sido permeables al discurso que haría posible la dimensión) de la gran tragedia que asoló a Europa. Pero la respuesta no fue encaminada hacia una única dirección, se dividió (según un artículo de El País) en dos actitudes contrapuestas: Una pacifista, de gran reflexión y alcance, y otra violenta, canalizada por grupos comunistas, haciendo posible la constitución de grupos terroristas en Alemania. (estos últimos, si hubieran sabido las conexiones que existían entre el comunismo europeo y los servicios de inteligencia del ejército de EEUU, acreditadas a propósito de la Segunda Guerra Mundial (que luego se transformaría en la CIA) – y cuya primera experiencia relevante se mostraría a consecuencia de la Guerra Civil española, sobre todo visibles una vez esta acabada – probablemente hubieran desconfiado de aquellos que, pretendidamente, azuzarían la “desoladora impresión” que produce en la juventud descubrir que la “perfección” que les transmite las generaciones precedentes no tiende a resistir la “prueba del algodón” promoviendo la posibilidad de una reacción violenta en los jóvenes que, de producirse, acaba siendo canalizada con fines políticos, dentro de una estrategia internacional, cuyas conexiones con la inteligencia occidental, dependiente de EEUU, parecen evidentes en las muertes de Presidentes de países europeos a manos de acciones terroristas de grupos de violentos revolucionarios).
Cuando en España, a finales de los 50, en las Universidades dejaron de verse “camisas azules”, las nuevas generaciones, nacidas en la posguerra, lucían vestimenta moderna y occidental, y en la convicción personal de esos nuevos universitarios la idea de que la Guerra Civil fuera el resultado de un “fracaso social” de proporciones apocalípticas que no habría de repetirse. La construcción de un relato sobre los motivos, desarrollo y consecuencias de la Guerra Civil por todas las partes que estuvieron en el inicio de las adversidades que llevarían al conflicto, hubiera permitido visualizar los puntos débiles que hicieron posible ese desastre; sin embargo, fueron los comunistas (sin responsabilidades políticas en el momento de desencadenarse esas rivalidades en medio de la República) quienes construyeron e impusieron su relato en el inicio de la Democracia, un relato antagónico y polarizado que azuzaba ánimos, ahondaba en heridas, sugería actitud de revancha y establecería un poso de polarización dispuesto a ser resucitado (como hizo el líder de Podemos, de manera agresiva y desafortunada, dando una posibilidad de entrada a escena de la extrema derecha), pero sobre todo, ese relato interesado y partidista seguiría retrasando lo que parecía una evidente necesidad de construir un relato consensuado, analítico y desapasionado (ambos extremos políticos parecen complacidos con esta situación a la que sin duda sacan partido en el presente y piensan hacerlo en el futuro; sin que exista decisión en los constitucionalistas de ponerse honestamente de acuerdo en rebatirlo). Asegura Ángel Viñas que ese relato sí ha sido posible en otros países pero no en España.
De alguna manera, el hecho de que no se construyera ese relato deja lo “políticamente conveniente” y la evidencia de “líneas rojas” (de evocación histórica) que no se debieran traspasar a la interpretación política que se realice de cada momento; de alguna manera las “causas formales” que hicieron posible la confrontación se conocen  (las expuso el bando vencedor y es el vencedor quien escribe la Historia) pero lo que no se conoce es el motivo por el cual no fue posible un acuerdo de Estado que la evitara y qué tipo de criterios, de fondo y no expuestos aun, permitieron caminar hacia la evidencia de una Guerra Civil (pues se sabía perfectamente que el Golpe, esperado y evidente, fracasaría y la confrontación sería inevitable); desde esa perspectiva, la Democracia, después de 40 años advenida, no ha sido capaz de construir el relato sobre la Guerra Civil (de alguna manera ello indicaría y señalaría que la Democracia, como tal, no fue capaz de construir el relato previamente a su instauración  ni durante el desarrollo de la misma; y que aunque quisiéramos decir y creer que ha resultado “vencedora” de ese periodo confrontación y dictadura, no parece vencedora, al menos hasta el punto de construir una relato y una Historia sobre esos hechos históricos que muestre que realmente se entendió lo que pasó – con plena transversalidad – superando y dejando atrás aquella etapa por medio del asentamiento de unos valores realmente compartidos con transversalidad que hicieran posible la expresa renuncia a soluciones políticas extremadamente autoritarias y recíprocamente alimentadas por la izquierda y derecha). Consecuentemente, al no existir una convergencia en las causas y errores cometidos para no preservar la Democracia en su momento – de alguna manera no se reconocen errores - consecuentemente quedaría abierta la puerta para repetirlos.  De alguna manera, da la sensación de que la Democracia aparece como un punto de encuentro conveniente, que se instaura reseñando nuevas cotas de libertad para “el pueblo” (aún tardaría en instaurarse el concepto de ciudadanos) y dando la sensación de que la Dictadura hubiera sido un paréntesis sobre el cual se pudiera pasar de puntillas, como si en vez de haber durado cuarenta años hubiera durado cinco o seis y “el pueblo” no hubiera pasado por la experiencia de una generación completa nacida bajo la “impresión” y el “sello” de las identidades y carácter impulsado en esa etapa de “rectificación”.
 ¿Cómo construir una Democracia sin reconocer errores de todas las partes en concurso?
El hecho de no sentarse a reconocer errores de las partes (y las circunstancias y factores exteriores que influyeron en hacer posible la guerra civil) pudiera implicar que, de alguna manera, era obvia la existencia de un “volver a empezar” (que sería el título de la película ganadora del primer Oscar por Garci – era claro el respaldo internacional a la síntesis y esperanza que portaba el film). De alguna manera la situación política de España retornaba al modelo que “podría haber seguido” si ninguna de las partes se hubiera “excedido” hacía 47 años (según el criterio de quienes habrían concebido ese violento “reseteo”). Y para evitar esa re-edición de errores (que pudieran albergarse por rivalidades y antagonismos personales de quienes aún hubieran vivido aquella época en el mundo de la política) nuevas jóvenes figuras políticas y de Estado asumirían el papel de intentar llevar a buen término esa “segunda oportunidad”. De ahí que se pudiera habilitar la idea de haber vivido en una República con la garantía de la Monarquía, como formula clara de la voluntad de reconciliación.
A falta de un relato consensuado, la transición y el primer periodo democrático transcurre con un marco Constitucional que se irá desplegando paulatinamente - con un claro desequilibrio hacia los derechos civiles individuales (que prácticamente se ignoran si no tienen un componente que otorgue cohesión política alguna) – poniendo el acento, en el pulso político,  en el desarrollo de la estructura del nuevo Estado. Las decisiones se toman desde las alturas y la percepción que ahora se pudiera tener de aquél periodo señalaría la existencia de verdaderas “líneas rojas” imposibles de compartir, abierta y sinceramente con la ciudadanía (y que cuando se expresaron lo hacen, a veces, por medio de evocar o instaurar prejuicios que evocan verdadero temor de traspasar una verdadera “línea roja” – sobre todo cuando aparece en escena el pacifismo y el ecologismo, que viene agitando conciencias en Europa y EEUU; se hace urgente “reconducirlo” y asimilarlo a objetivos que se puedan armonizar y estructurar ante la avalancha de “frentes” abiertos que tiene que atender la democracia que se está instaurando – y precisamente el pacifismo y el ecologismo se intuyen como puntos vulnerables de los argumentos que sostienen la Guerra Fría – la revelación de los Pactos para las causas e el inicio y desarrollo de una Guerra entre la URSS/EEUU, evidencia que la guerra no es inevitable, como se venía argumentando desde las ideas nacionalistas, si no resultado de una estrategia político/económica pactada, de la que Europa era rehén desde la Segunda Guerra Mundial). La lectura de aquella actualidad (desde la actual perspectiva) vendría a sugerir que cualquier decisión política interior y exterior que tomara cualquier país integrante del bloque occidental que dirige los EEUU no le es indiferente a la superpotencia americana. (No fue indiferente EEUU al desarrollo de la Dictadura y marcó límites claros y evidentes – y parece que llegó a mostrar la gran versatilidad de herramientas que tenía a su alcance en Chile, en Italia, en España…por señalar algunos que parecen evidentes, vinculados con la figura del Premio Nobel y Ministro americano de exteriores).   
A estas circunstancias y percepciones de la actividad política (tanto en el propio territorio como en el extranjero) no podrían ser ajenas las estructuras de seguridad del Estado, que aunque procedentes de la dictadura su misión siempre sería “navegar” en cualquier circunstancia para preservar al propio Estado, y que probablemente ya habían experimentado la “determinación” y eficacia con la cual EEUU “rectificaba” la posición de un Estado cuando este desoyera sus directrices. Existía, así, un marco de actuación y libertad de acción política más bien reducido; las únicas esperanzas de alcanzar mayores cotas de autonomía política para un Estado se encontraban en el marco de la CEE (y tras la caída de la URSS…) y en el desarrollo de la nueva estructura que daba pie a la UE y a la vez ofrecía una oportunidad para que Europa tuviera una propia política que probara su eficacia ante las siempre intimidatorias soluciones que venía proponiendo el mundo anglosajón cuando aparecía un conflicto de rédito estratégico y político.  
 Es posible que la circunstancia de persistir en el desarrollo de una política interior, donde la participación de la sociedad civil parecía un canal muy estrecho, diera la impresión de la existencia de una verdadera “partitocracia” (cuya similitud con la idea de un despotismo ilustrado señalaría la existencia de un flanco débil, posible de explotar con éxito políticamente). Una reflexión más profunda de las limitaciones impuestas desde el exterior (a causa de la guerra fría) podría hacernos concebir, tal vez con más realismo, el verdadero impacto de la estrategia internacional Norteamericana sobre la sociedad civil de cada país y sobre la independencia de la propia actividad política (no sólo en España, sino, al parecer, en gran parte de Europa) y con ello entender las dificultades a las que se enfrentaba el despliegue del  modelo político que se desarrollaba en España, y en Europa.
La idea de la existencia de una aparente plena “inmunidad” en la actividad política, no se terminaba de entender en la sociedad civil – otro flanco débil para la Democracia que podría ser explotado en el momento oportuno. La impresión que daba era que la base de la Democracia residía en una protección que parecía desmedida y excepcional de la actividad, en las decisiones, que tomaban personas concretas en su ámbito políticos (alcanzando la esfera privada o pública) o en el terreno lo puramente civil, sobre todo cuando se pretendía comparar con el nivel de protección otorgado a las libertades civiles de los propios ciudadanos (daba la sensación de existir una élite, todo poderosa, e intocable e inseñalable). La reflexión trasladaba la idea de existir un verdadero consenso – transversal - a la hora de tomar las mejores decisiones  en cualquier circunstancia y se contaría con los agentes sociales  para desde ahí tomar resoluciones que, una vez asumidas, serían inamovibles. (si existía un bloqueo de un derecho, por pretendidas líneas rojas, se podría llegar a consensuar uno o varios relatos alternativos o simultáneos.
Siendo así, de  tal manera, se podría entender que la actividad de cada responsable político estaba determinada y consensuada, y cualquier ataque personal que recibiera estaría siempre bajo la sospecha de ser producto de alguien molesto o de una estrategia política – salvo que la evidencia clara demostrara lo contrario. Las rectificaciones internas siempre han sido discretas, muy opacas a la opinión pública y, con el tiempo, si la cuestión fuera realmente relevante, producto de especulaciones periodísticas. (Nada que ver con el vértigo – casi estrés – que hoy vivimos en el entorno de los acontecimientos que giran sobre las cuestiones políticas y la multitud de hipótesis y perspectivas desde las cuales es analizada la actualidad política).  
  En aquella primera etapa, la actividad terrorista llevaba al más profundo “desasosiego político” a la hora de hacerle frente – cualquier estrategia empleada fracasaba, al menos parcialmente, y ya no parecía existir un verdadero criterio político que sustentara la banda por el cual se pudiera negociar una salida pactada (sin embargo el mundo británico seguía dando soporte mediático a la banda armada a la primera oportunidad que se presentara – el cambio de postura respecto al terrorismo vasco en Francia y Alemania pasó, según un artículo publicado, por un acuerdo comercial en el desarrollo del tren de alta velocidad; de alguna manera se vendría a señalar que cuando un país no es capaz de solucionar sus problemas de fondo el resto se aprovecha de ellos). (La película El Lobo, basada en hechos reales bajo un relato de investigación periodística, señalaba una de las pretendidas causas de todo ello; pero pasaba desapercibida, como si realmente no importara, hasta que hubo de incidirse decididamente sobre esa teoría y no se pudo ya ignorar). A resolver estas circunstancias ayudó la existencia de la UE, pero sobre todo el cambio efectivo (de facto) que permitiría la defensa de cualquier ideología por medios pacíficos.
El giro: La UE se percibe como antagonista de soluciones por medio de la violencia y el conflicto armado.
Es conocido el dicho de que la Unión hace la fuerza. Era de esperar que los acuerdos comerciales para crear un área de libre mercado (CEE) en Europa ayudarían a evitar que las rivalidades en el campo del desarrollo industrial, tecnológico y comercial dieran lugar a nuevas confrontaciones bélicas dentro del continente. Así que la ONU auspició la creación de ese espacio para el carbón y el acero que pronto comenzaría a desarrollarse en otros ámbitos comerciales y acuerdos políticos que llevarían a la supresión de fronteras y aranceles dentro de la CEE y, consecuentemente, a la libre circulación de personas bajo un mismo pasaporte. El éxito económico de la CEE llevó a la creación de la UE. Las ayudas de los países más poderosos económicamente llegaban en forma de compensaciones a otros que precisaban desarrollo de infraestructuras; los acuerdos para la protección y el desarrollo del comercio y a la vez el derecho y garantías de libertades para los ciudadanos de la UE abría una nueva perspectiva de libertades civiles (ya sin aquellas líneas rojas impuestas por las políticas derivadas de la Guerra Fría). La Otan seguía siendo un soporte de garantía para el libre comercio y su expansión hacia el Este hacía necesario percibir al antiguo antagonista (Rusia) como un posible aliado con el cual pactar políticas comerciales y desarrollo de la democracia. La visión de un mundo Global, interconectado no sólo económicamente, si no también políticamente, abría la esperanza a una expansión de un modelo democrático que pudiera hacer compatible el desarrollo de la economía internacional y las libertades civiles, con un programa de solución y gestión de conflictos por medio de pactos comerciales, apoyo económico y desarrollo de la Democracia.
   En algún momento determinado todo este proyecto empezó a tener que enfrentar y gestionar riesgos no previstos que trasladan el mensaje de que la UE pudiera estar en entre dicho como modelo económico/político (y, consecuentemente, hubo un impulso político destinado a llevar el mensaje de “sálvese quien pueda” – del que participó a extender, airada y agresivamente, Podemos y la extrema derecha en el Parlamento Europeo).
El punto de inflexión se señalaba en la concesión del premio Nobel a dos personajes que aseguraban que el riesgo, de los productos económicos tóxicos, podría desaparecer en la confección de determinados productos bancarios (Principios de los años noventa, coincidiendo con la aún reciente caída del muro de Berlín y el derrumbe del mundo comunista en Europa). Según  Varufakis fue un error  de cálculo la concesión de ese premio Nobel (no es fácil de creer que en cuestiones tan relevantes como la economía, puedan existir errores de cálculo de esa naturaleza – cuando se desea crear una burbuja se hace usando cualquier herramienta que se tenga a mano y el mundo anglosajón, que parece ser quien controla la economía relevante en Occidente las tiene todas a su disposición). El respaldo de esa teoría económica – aun conociéndose las nefastas experiencias previas que sus autores generaron en sus ámbitos de gestión económica -  produjo la crisis de 2007 y la idea del sálvese quien pueda, que retorna a querer hacer redescubrir en el nacionalismo, y un cierre de fronteras – Brexit -, una idea de salvación (como si así la interdependencia económica dejara de existir).
 La vuelta a una idea política basada en los antagonismos fue la predominante en el mundo, desde que el Capitalismo propició la rivalidad entre naciones en el desarrollo industrial, tecnológico, comercial y, consecuentemente político, llegándose al enfrentamiento armado para resolver cualquier duda sobre quién es más fuerte e impone sus condiciones.
La respuesta - ante este impulso Ruso/Norteamericano de “divide y vencerás”, bajo la común idea de sus líderes por la cual añoran ambos un pasado más conveniente a su idea de identidad nacional (aunque Putin evoque el recuerdo de la URSS y TRump la de imponer sus criterios en el orden internacional sin contar con nadie) extendiendo y apoyando sus teorías políticas por Occidente – parece muy difícil de gestionar. Las generaciones que tienen que hacer frente a este impulso nacionalista (y que todos los estudios realizados los vinculan con movimientos de extrema derecha que toman como referencia los años treinta) carecen de la experiencia o el eco que aquella época generó sobre la población civil y sobre las naciones así tratadas; sobre todo desconocen la existencia de un lenguaje hacia dentro y otro hacia afuera (público). Y, sobre todo, piensan que la reiterada palabra de libertad que se emplea, permitirá conservar su propia visión de la libertad que han construido en la democracia, sin considerar que la imposición de un régimen autoritario tiene el requisito de imponer una visión de lo que es la libertad que puede acabar distando mucho de cualquier definición de libertad.
Si nos detenemos sobre esa cuestión particular por la cual no hubiera existido una verdadera reflexión sobre las causas y motivos que hicieran posible la guerra civil podríamos considerar varias bifurcaciones. La primera consideraría que el triunfo del Alzamiento – a pesar de todas las graves conspiraciones internas y aparentes crímenes que debieron darse para consolidar el liderato deseado desde un principio – legitimaría una reiteración del mismo procedimiento seguido entonces cuando se dieran las circunstancias que se consideraran convenientes a tal fin. Es decir, estaríamos ante una verdadera aparente amenaza perpetua que rompe la baraja y las reglas de juego y, de alguna manera, tal evidencia pesaría como losa permanente en el ejercicio político cotidiano, señalando unos márgenes estrechos y muy delimitados para el uso del diálogo y el consecuente empleo de la fuerza. Ello podría justificar la percepción de los primeros 40 años de democracia, donde el dialogo estuviera establecido entre instrumentos considerados esenciales para la democracia pero con la exclusión de la percepción que tienen los ciudadanos de esa actividad (y ello podría haber fomentado cierto tipo de corrupción intrínseca y propia del ámbito de decisión y su área de influencia).
La segunda cuestión que aparece es que el “no análisis común” y la “no llegada a un punto de convergencia” donde quedaran explícitas y detalladas las causas por las cuales no se resolvió ni canalizó la situación que llevaría a la guerra civil señalaría un “deseo” “de facto” de no deshabilitar, de manera permanente, la renuncia a esa fórmula de confrontación. Parece obvio que converger en un relato común todos los partidos políticos, al menos los constitucionalistas, respecto a todos los factores que influyeron y determinaron el conflicto civil daría lugar a una especie de renuncia expresa a esas formulas de confrontación haciendo inviable que las mismas subyacieran en el comportamiento político (tanto cotidiano como en el de decisiones de gran alcance) e imposibilitando una vuelta atrás en la Democracia, ya que a la vista de ese análisis retrospectivo aparecerían con claridad qué tipo de valores han de protegerse de manera permanente para asegurar la estructura democrática y evitar que ideologías extremas (de cualquier signo) puedan instalarse en la sociedad como alternativas mejores que la Democracia.
La siguiente cuestión se centra en la idea de que, al no haberse llevado hasta la fecha, dicha convergencia (y habiendo surgido ya populismos que juegan alegremente con esas líneas rojas de manera arbitraria e interesada, con un impulso a nivel internacional) da la impresión que un acuerdo, a estas alturas, parecería imposible de alcanzar a ese respecto.
    De alguna manera, lo que otros países fueron capaces de analizar para sí, en situaciones particularmente críticas, España no ha sido capaz de ello, afrontando esta nueva etapa de incertidumbres internacionales con todas las heridas históricas abiertas o mal cicatrizadas. Por ello, se podría concebir que, el debate político no se desarrollaría, en el fondo, bajo las mismas premisas y limites para la derecha o la izquierda, sino que existiría una especie de As en la manga dispuesto a usarse y que habilitaría, en alguna manera, una puerta trasera para salir del marco democrático. Esta posibilidad habilitaría la hipótesis de que el centro izquierda, desde Zapatero, haya intentado adquirir e incorporar cotas de derechos para sectores sociales olvidados o discriminados desde una perspectiva autoritaria y netamente masculina (como lo era el desequilibrio histórico en oportunidades y derechos de las mujeres); algo realmente transversal que viene a poner condiciones difíciles de cumplir de usarse ese pretendido As conservador. De ahí, probablemente, que el establecimiento de la libertad sexual, de manera transversal para otros sectores sociales, suponga un nuevo obstáculo para el uso de ese pretendido As.  
La necesidad de acabar con todo ejemplo de convivencia ha llevado a poner el foco en Suecia por los nativistas (Nacionalistas Rusos, Ucranianos y Norteamericanos). Suecia fue uno de los países que pudo y fue capaz de gestionar las presiones para entrar en Guerra. Gestionar las presiones puede llegar a significar presiones políticas, de revueltas sociales, de acciones de falsa bandera… pudo con todo ello porque su gobierno, su Estado, estaba unido y sin fisuras. Fue capaz de gestionar las presiones de ambos bandos y, consecuentemente, recibir el reproche del bando vencedor  - obviamente, su resistencia y capacidad para evitar ser impulsada a la guerra le otorgaría un estatus que le permitió ser neutral en el enfrentamiento de la Guerra Fría posterior, preservando un mayor nivel de derechos civiles en sus ciudadanos y convirtiéndose en una de las Democracias más avanzadas del mundo. Nunca renunció a recoger exiliados y ha venido gestionando la situación política desde perspectivas de solidaridad; ello fomenta la paz y consecuentemente es una visión contraria al antagonismo nativista que se pretende imponer desde el actual gobierno Norteamericano y Ruso.  
La guerra mundial la ganaron los EEUU y el modelo político y económico a desarrollar en occidente quedaba bajo su férreo control en la etapa de la Guerra Fría. Cabe pensar si la UE está preparada para encajar este envite sobre su existencia, pero sobre todo, cabe reflexionar si España tiene un plan para este escenario que permita salvar su democracia, como Suecia supo salvar la suya en su momento.